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CLAVES PARA UN ENVIÓN

¿Cómo tomar envión cuando los obstáculos se encuentran por todos lados?

Es cuestión de diseñar un movimiento certero para seguir adelante, inyectar el combustible necesario para que los cuerpos se propulsen…, ¿qué cuerpos?

El de un ave, un tornillo, un molusco, una langosta, o un ciclista que desciende de la montaña…

Veamos el envión de una pequeña ave, llamada barnacla cariblanca que luego de preparar un sutil envión, se lanza al precipicio para reencontrar a sus padres.

Diferente es el destino de un tornillo, su pasividad precisa de otro elemento, ya sea éste un destornillador, o a lo sumo una máquina tipo taladro que lo sujete para cumplir la función indicada.

El elástico y robusto pie del molusco le permite desplazarse, agarrando así un lento envión que lo hará andar y andar, una extraña y pegajosa mucosidad será la difusa huella desde el aquí hasta el allí.

Y es así que llegamos a la langosta, sus patas traseras, tan poderosas, tan amenas, van marcando el potente salto  que tanto la eleva, ejemplo de envión si los hay.

Finalmente, llegamos al descenso del ciclista, las cadenas bien aceitadas y el manubrio en su sitio, le favorecerán precipitarse por las más inhóspitas superficies…

Gentileza de Matías Kennedy

Entonces, podemos enumerar algunas claves para el envión:


1- El ave barnacla nos enseña que aunque nos tiremos al precipicio y rebotemos hasta casi morir en el intento, un envión sin miedo y con el coraje suficiente, aún sin certezas o garantías de nada, va a ser la clave para continuar con nuestras vidas.

2- El tornillo en su pasividad e inercia, espera a ser movido, receptivo en su esencia. Con ello, el envión viene desde afuera, lo cual nos replantea que precisamos ayuda para arrancar, ajustar, o desajustar nuestros intereses y/o problemas.

3- El molusco nos lleva a lo inesperado del envión, a la paciencia, a algo que nos cuesta soportar hoy en día, o sea, la lentitud, un aprendizaje para desacelerar mientras un aparente todo nos sacude frenéticamente…

4- La langosta es un prototipo que nos envía hacia lo desconocido de cualquier salto, replanteando el caminar, el correr y hasta el gateo regresivo. Dar un salto junto con el deseo, agarrarlo para concretar aquello que queremos, un desafío para cualquier envión.

5- El descenso del ciclista que se lanza en caída libre, he ahí una opción para que la ley de gravedad aumente nuestros pesos y expectativas, llegar a la meta no será el fin.

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