Mucho antes de Stonehenge: descubren un santuario de 6.500 años diseñado para seguir al Sol y la Luna
|

Mucho antes de Stonehenge: descubren un santuario de 6.500 años diseñado para seguir al Sol y la Luna

 

Un monumental recinto circular descubierto cerca de Chleby, en la República Checa, tiene unos 6.500 años de antigüedad y fue construido más de un milenio antes que Stonehenge. Sus doce accesos no estarían distribuidos al azar: los investigadores creen que fueron concebidos para observar momentos clave de los ciclos del Sol y la Luna, una evidencia que obliga a reconsiderar cuánto sabían las primeras comunidades agrícolas europeas sobre el cielo, el tiempo y las estaciones.

Por Alcides Blanco para NLI

Durante mucho tiempo, cuando se hablaba de las grandes construcciones prehistóricas relacionadas con la observación del cielo, Stonehenge aparecía casi inevitablemente como el gran punto de referencia. El monumento británico se convirtió en el símbolo universal de una humanidad prehistórica capaz de levantar estructuras monumentales y relacionarlas con los movimientos del Sol. Pero una investigación arqueológica que acaba de cobrar relevancia en Europa Central introduce una perspectiva mucho más antigua: cerca de la actual localidad de Chleby, en la región de Bohemia Central, los investigadores estudian un enorme recinto construido hace aproximadamente 6.500 años, cuya arquitectura parece haber sido concebida teniendo en cuenta los ciclos solares y lunares. El sitio no es solamente anterior a Stonehenge: lo precede por más de mil años, y su existencia obliga a retroceder considerablemente el momento en que creemos que las sociedades agrícolas comenzaron a convertir sus conocimientos del cielo en arquitectura monumental.

El descubrimiento resulta particularmente llamativo por las dimensiones del complejo. El recinto tenía aproximadamente 230 metros de diámetro y estaba delimitado por un foso de más de 2,5 metros de profundidad, formando una estructura casi circular de una escala extraordinaria para una comunidad que vivió durante la prehistoria europea. Pero lo que terminó de despertar el interés de los arqueólogos fueron sus doce entradas, distribuidas de manera aparentemente irregular alrededor del perímetro. Cuando el equipo dirigido por Petr Krištuf, de la Universidad de Bohemia Occidental, comenzó a analizar con mayor precisión la geometría de esos accesos, encontró que su disposición podía formar líneas de observación relacionadas con acontecimientos astronómicos significativos. Según los investigadores, la arquitectura habría permitido seguir momentos importantes de los ciclos del Sol y de la Luna.

Un calendario construido sobre la tierra

La cuestión fundamental no es simplemente que los habitantes de Chleby miraran el cielo. Eso, en realidad, no sería sorprendente: para una comunidad agrícola, observar el cielo era una necesidad práctica. El problema consiste en determinar hasta qué punto ese conocimiento estaba organizado, transmitido y convertido en una estructura colectiva. Y es allí donde el sitio adquiere una dimensión histórica extraordinaria, porque la disposición de sus entradas parece responder a determinados puntos extremos de los movimientos celestes, lo que podría haber permitido identificar acontecimientos que se repetían según ciclos relativamente precisos.

Una de las alineaciones estudiadas por los arqueólogos estaría relacionada con las posiciones extremas de la Luna sobre el horizonte durante su ciclo de aproximadamente 18,6 años, conocido como major lunar standstill. Otra relación geométrica vincularía el amanecer del solsticio de verano con el atardecer del solsticio de invierno. Los investigadores señalan que esta segunda disposición guarda un paralelismo conceptual con el eje principal de Stonehenge, aunque eso no significa que ambos monumentos hayan tenido exactamente la misma función ni que exista una relación directa entre las comunidades que los construyeron. Lo que sí demuestra Chleby, si las interpretaciones continúan siendo confirmadas, es que la utilización monumental de los ciclos celestes aparece en Europa mucho antes de lo que la comparación tradicional con Stonehenge podía hacer imaginar.

La diferencia temporal es enorme. Los materiales orgánicos analizados permiten situar la construcción de Chleby alrededor del 4500 a. C., mientras que las primeras grandes estructuras de Stonehenge pertenecen a un período posterior, iniciado aproximadamente hacia el 3000 a. C. Esto significa que cuando todavía faltaban más de mil años para que comenzaran las primeras grandes obras monumentales de Stonehenge, en la Europa Central ya existía una comunidad capaz de transformar un espacio de cientos de metros en un complejo cuya geometría aparentemente incorporaba referencias al movimiento de los astros.

Pero sería un error imaginarlo simplemente como un gigantesco observatorio astronómico en el sentido moderno. Los arqueólogos hablan de un santuario o centro ritual, y la propia disposición del lugar parece indicar que la observación del cielo formaba parte de un sistema social y religioso más amplio. Para aquellas comunidades, el solsticio no era solamente una coordenada astronómica: podía representar un momento de transformación, el cambio de una estación, la renovación de los ciclos naturales y la organización de las actividades agrícolas. El cielo podía funcionar simultáneamente como calendario, referencia religiosa y mecanismo para ordenar la vida colectiva.

Los animales que custodiaban las entradas

Hay otro conjunto de hallazgos que refuerza la interpretación ritual del lugar. En el interior del foso fueron encontrados cráneos y cuernos de bovinos, especialmente cerca de algunas de las entradas. Los investigadores consideran posible que estos restos hayan formado parte de la decoración de los accesos monumentales, lo que introduciría un componente simbólico en la arquitectura del santuario. El toro y el ganado tenían una importancia fundamental para muchas comunidades agrícolas prehistóricas, no solamente como fuente de alimento y fuerza de trabajo, sino también como elementos cargados de significado ritual.

La presencia de estos restos permite comprender por qué reducir Chleby a un “calendario gigante” sería probablemente simplificar demasiado su significado. La astronomía estaba integrada en una cultura ritual, y esa cultura tenía una relación directa con el territorio, los animales, las estaciones y la supervivencia de la comunidad. El mismo espacio que podía servir para identificar el momento del solsticio podía convertirse en escenario de ceremonias, reuniones, celebraciones o prácticas simbólicas cuyo significado exacto todavía se encuentra fuera de nuestro alcance.

De hecho, una de las grandes preguntas que permanece abierta es precisamente qué ocurría dentro del recinto. Los investigadores están realizando análisis del suelo para determinar qué actividades tuvieron lugar allí y reconstruir cómo fue utilizado el espacio a lo largo del tiempo. El proyecto internacional en el que participan investigadores de la Universidad de Bohemia Occidental, la Universidad Carolina y la Universidad de Hradec Králové busca precisamente comprender la dinámica de utilización de estos paisajes rituales prehistóricos, diferenciando entre actividades ceremoniales, encuentros comunitarios, producción y otras prácticas que pueden dejar rastros microscópicos mucho después de que las estructuras hayan desaparecido.

Y allí aparece una de las grandes particularidades de Chleby: no permaneció congelado en el tiempo. El sitio continuó transformándose después de que el recinto original perdiera su función. Las investigaciones señalan que durante la Edad del Hierro, alrededor del siglo VIII a. C. en adelante, el antiguo santuario comenzó a ser utilizado de otra manera, hasta convertirse en una estructura vinculada al manejo del agua. Con el paso del tiempo, el espacio fue ocupado por viviendas y terminó integrado a un asentamiento ordinario. Es decir, el lugar que alguna vez pudo haber concentrado ceremonias y observaciones astronómicas terminó absorbido por la vida cotidiana.

Una revolución que empezó mirando al cielo

La importancia de Chleby no reside solamente en que sea “más antiguo que Stonehenge”. Esa comparación es útil para dimensionar su antigüedad, pero puede terminar ocultando lo verdaderamente importante. El hallazgo permite observar un momento de transformación profunda de las sociedades humanas, cuando las comunidades agrícolas comenzaron a modificar de manera permanente el paisaje, a concentrar personas en determinados lugares y a utilizar conocimientos sobre los ciclos naturales para organizar la vida colectiva.

Hace 6.500 años, los habitantes de aquella región no disponían de relojes, calendarios impresos, instrumentos ópticos ni sistemas científicos modernos, pero necesitaban responder preguntas fundamentales: cuándo llegaría una determinada estación, cuándo cambiarían las condiciones climáticas, cómo organizar los trabajos agrícolas y cómo interpretar los ciclos de la naturaleza. La respuesta estaba, en buena medida, sobre sus cabezas. El Sol y la Luna eran dos de los grandes relojes de la humanidad, y Chleby podría ser una de las evidencias más antiguas de que esos relojes fueron incorporados deliberadamente a un espacio monumental.

La comparación con Stonehenge, por lo tanto, adquiere otro significado. No estamos ante un monumento que simplemente “le gana” en antigüedad al famoso círculo británico, sino ante una prueba de que la relación entre arquitectura, ritual y astronomía tiene raíces mucho más profundas en la Europa prehistórica. Las sociedades que construyeron Chleby todavía estaban muy lejos de las ciudades, los Estados y las civilizaciones que posteriormente dominarían Europa y el Mediterráneo, pero ya eran capaces de coordinar trabajo colectivo, planificar grandes estructuras y transmitir conocimientos suficientemente precisos como para que la orientación de un conjunto monumental tuviera significado.

La arqueología suele avanzar precisamente de esta manera: no destruyendo las historias conocidas, sino obligándonos a retroceder cada vez más el comienzo de aquello que creíamos que había aparecido después. Durante generaciones, Stonehenge funcionó como una de las imágenes más poderosas de la inteligencia astronómica de la prehistoria europea. Ahora, a más de mil años de distancia cronológica, Chleby aparece como un recordatorio de que sus constructores no fueron necesariamente los primeros en mirar el cielo y convertir esa observación en una obra monumental.

Quizás la verdadera historia de Stonehenge no comenzó en Stonehenge. Tal vez comenzó mucho antes, cuando una comunidad de agricultores comprendió que el movimiento del Sol y de la Luna podía convertirse en conocimiento compartido, y que ese conocimiento podía ser escrito sobre el paisaje mediante tierra, piedra, caminos y puertas. En Chleby, seis milenios y medio después, esas líneas todavía parecen estar allí para contarnos que nuestros antepasados ya habían aprendido a medir el tiempo mirando hacia arriba.

 

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • Relevamiento de los Centros de Desarrollo Infantil

    La semana pasada estuvo en Villa Regina la trabajadora social María Isabel Peña, integrante de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Junto a la Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina Luisa Ibarra y a la Directora de Acción Social…

    Difunde esta nota
  • Últimos lugares para participar de la Feria ReEmprender

    La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina informa que quedan disponibles los últimos lugares destinados a artesanos y emprendedores que deseen participar de la Feria ReEmprender especial ‘Carnaval del amor’ durante sábado y domingo próximos. Los interesados pueden comunicarse al teléfono 2984 904350  o acercarse a la Oficina de Turismo ubicada en…

    Difunde esta nota
  • El titular de la SIDE desmintió a Marco Rubio y negó la existencia de un terrorismo de extrema izquierda

     

    El jefe de la SIDE, Cristian Auguadra, se presentó este martes, junto al subsecretario de Inteligencia, José Lago Rodríguez, ante la comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia y hasta divulgó su visita a través de un comunicado de prensa, algo inusual para un organismo que cultiva el secreto. El intento de los funcionarios por presentarse accesibles y permeables a la conversación pública produjo en los opositores una mezca de estupor y desconfianza.

    De hecho, Auguadra «celebró» el control sobre el aparato de inteligencia para «garantizar la transparencia». «Un sistema controlado y transparente es la mejor garantía de que la inteligencia argentina trabaja dentro de la ley y al servicio de los argentinos», expresó.

    La sobreactuación de apertura desconcertó a varios integrantes de la comisión, sobretodo cuando el titular de la SIDE dijo que aspiraba a que el organismo «dejara de causar miedo». «¡Pero se trata de la SIDE, no es Disneylandia!», se quejó un legislador ante LPO después del encuentro.

    La presencia de Auguadra había sido una concesión del presidente de la comisión, el karinista Sebastián Pareja, en julio pasado, 24 horas antes de la semifinal que Argentina disputó contra Inglaterra en el Mundial de Estados Unidos. Esa tarde, el diputado libertario capituló ante sus adversarios políticos y aceptó que asista el jefe de la SIDE a dar explicaciones sobre la actividad del organismo, habilitando la especulación de que «entregaba» al funcionario, vinculado a Santiago Caputo, para ocupar su lugar con alguien que responda a Karina Milei.

    Pareja entrega a Auguadra a la oposición en la Bicameral de Inteligencia y Karina va por la SIDE

    Lo curioso es que, un día después que el equipo de Lionel Messi derrotó a los de Harry Kane, el canciller Pablo Quirno participó de una conferencia del Departamento de Estado norteamericano sobre el regreso del «terrorismo político», a cargo de Marco Rubio. El funcionario estadounidense fue jactancioso: «bajo la dirección del presidente Trump, Estados Unidos, por primera vez, está construyendo la estrategia para luchar contra el flagelo del terrorismo de extrema izquierda».

    Los miembros de la bicameral le preguntaron a Auguadra si existía alguna hipótesis de la SIDE al respecto y cuál era el grado de articulación con agencias norteamericanas como la CIA. «No tenemos nada identificado de eso», reconoció el titular del organismo pese a la presencia de Quirno en el cónclave de Rubio. Uno de los opositores retrucó: «¿entonces para qué arman un centro nacional antiterrorista?».

    La referencia no es azarosa. Al término de la presentación en la bicameral, Auguadra invitó a los presentes ese centro, cuya sigla es CNA.

    Sebastián Pareja.

    Según fuentes al tanto de la reunión, Auguadra y Lago Rodríguez leyeron su discurso y luego respondieron preguntas de los legisladores, aunque no disiparon todas las inquietudes y se comprometieron a enviar más respuestas por escrito.

    Sin que quedara claro si se trató de una pregunta filosa o una ayuda, el jujeño Ezequiel Atauche preguntó a los funcionarios de la SIDE «cuáles son las herramientas que pueden brindar para que la bicameral pueda controlar los gastos reservados». El diputado Cristian Ritondo habría sugerido en ese momento que sería mejor que pregunten los peronistas.

    En efecto, una de las preocupaciones de la oposición es que hasta el gobierno del Frente de Todos los gastos reservados representaban el 4 por ciento del presupuesto total de la SIDE y en el Congreso se estima que en la actualidad ese porcentaje escaló hasta los 20 puntos.

    La próxima visita del Papa a la Argentina es un ejemplo concreto de la responsabilidad que tenemos por delante. Todos queremos que la visita sea un éxito y estamos trabajando para que así sea.

    A partir del seguimiento de un legislador que integra la comisión, se desprende que la SIDE tenía al 1° de enero de este año un presupuesto de 19000 millones de pesos y ya ejecutó más de 12 mil millones pero, además, habría conseguido una ampliación presupuestaria de 7 mil millones.

    Entre los argumentos del organismo, sus responsables mencionaron los gastos para el despliegue ante la visita del Papa León XIV en noviembre próximo. «La próxima visita del Papa a la Argentina es un ejemplo concreto de la responsabilidad que tenemos por delante. Todos queremos que la visita sea un éxito y estamos trabajando para que así sea», afirmó Auguadra en su parte de prensa. 

     

    Difunde esta nota
  • Limpieza y acondicionamiento de calles en barrio Matadero

    La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante este martes trabajos de limpieza y acondicionamiento de calles en barrio Matadero. En este sector de la ciudad se procedió a levantar los residuos no domiciliarios y escombros que se encontraban en distintos puntos del barrio. Por ello, la Municipalidad solicita a…

    Difunde esta nota
  • |

    BARBIJOS QUIRÚRGICOS Y MASCARILLAS HIGIÉNICAS

    Ya rige en Villa Regina el decreto 40/20 que estipula la obligatoriedad del uso de barbijos (mascarillas higiénicas/tapa bocas) para quienes deban circular en la vía púbica y no puedan guardar el distanciamiento social mínimo, para quienes se desempeñen en lugares donde se manipulen alimentos y en galpones de empaque donde deberán proveerse por sus…

    Difunde esta nota