Un privilegio colectivo
En el 86, Diego decía esto es un partido de fútbol, así que no mezclemos. Esa era la declaración pública. Yo, en el micrófono, decía algo parecido. Pero cuando estaban en el vestuario, cuando iban caminando hacia la cancha, Diego les decía a sus compañeros: estos hijos de puta —no se refería exactamente a los jugadores sino a los ingleses—, mataron a nuestros pibes. Exaltaba el valor extra que tenía el partido. Y después pasó lo que pasó y que ya conocemos y hemos visto y revivido tantas veces.
Hoy, cuarenta años después, Scaloni y muchos jugadores que han sido criteriosos y que tienen razón, racionalmente tienen razón y cualquiera podría estar de acuerdo con ellos, intentan bajarle el tono. Pero el partido se ha separado totalmente de las contiendas comunes. El hecho de Malvinas, y lo que pasó en el Mundial 86 y los goles de Diego, tanto el gol con la mano como el gol maravilloso, le dieron a ese partido un tinte definitivo de establecer un clásico entre Inglaterra y Argentina que supera ampliamente los límites de lo futbolístico. Así se han vivido los partidos en adelante. No hay manera de desconectar la dimensión política, ni en el ánimo de los hinchas argentinos ni en el de los ingleses.
Tengo una hija viviendo en Londres, y por lo que sé es una locura también lo que se vive en Inglaterra en torno a esta fecha. Para ellos posiblemente sea un hecho más dirigido al deporte convertido en un clásico, a su pesar. Porque creo que en el ánimo de los buenos ingleses, y debe haber jugadores que piensen así, saben que Las Malvinas no les pertenecen. Los argentinos, en cambio, juegan con la motivación de saber que les pertenecen, que murieron muchos jóvenes en función de procurar recuperarlas. De eso, emocionalmente, uno no puede apartarse aunque quiera.
Para esta vez están los otros aditivos.
La segunda aparición de un jugador dueño del mundo como Messi. El equipo argentino que viene de ser campeón. Que todo el mundo especula con alguna genialidad de Messi que permita bajarlo a Diego del cielo y traerlo para abrazarse juntos, en el corazón de la gente. Los dos más grandes jugadores que ha tenido el mundo son argentinos. Además, el partido ocurre en un tiempo en el cual el presidente de la Argentina se declara admirador de la asesina Thatcher, una mujer que efectivamente como todos sabemos, incluso en Inglaterra, se ha peleado con los periodistas cuando la increparon por ese tema. Y el presidente de la Argentina se declara sin ambages en admirador de esa mujer.
Este también es un elemento que juega desde el punto de vista político.
Tenemos en estos días un barco británico que atraviesa las aguas como si tal cosa sin que nadie de explicaciones porque nadie se anima a pedirlas. Tenemos un gobierno débil en el planteo que pueda hacer respecto a Malvinas. Nadie cree que le interese demasiado recuperarlas.
También hubo un momento en el cual el gobierno y algunos medios de comunicación de la derecha procuraron alejar al peronismo de la simpatía que la selección argentina pueda despertar. Lo cual no era para nada real y se fue diluyendo, por suerte. Había quienes querían presentar al peronismo apartado de la Selección y deseoso de que no le fuera bien, lo cual es un disparate. Cualquiera que entienda del corazón de la gente sabe que cuando está en juego la camiseta el sentimiento futbolero argentino jamás podría apartarse del deseo de ganar.
El fin del relato
Me hice a la idea, hace bastante tiempo, de que yo no iba a transmitir este campeonato. Lo cual es raro porque soy esencialmente un relator deportivo. Ahora, cuando llega el partido con Inglaterra, caramba, desde hace un par de días, desde que supe que se jugaba, me salió mucho la pena. Me da rabia no poder relatar.
Voy a ver el partido desde México, con la gente de Telesur, donde estoy haciendo los programas, pero no relato.
No relato porque Torneos & Competencias, que viene a ser el grupo Clarín, en su revancha con mi persona desde 2014 en adelante, salvo en Qatar, pide sumas inimaginables para el mundo de la radio hasta que se dan cuenta que yo no lo puedo pagar y que no estoy. Las demás radios no pagan ni por asomo, es imposible que haya una emisora que pague 200.000 dólares de derechos por transmitir el campeonato del mundo que no sabés, en el caso de cualquier equipo que vaya al Mundial, cuántos partidos vas a poder transmitir. Pero al grupo donde yo estoy relatando ad honorem, que se llama Relatores y que transmite en la radio 750, donde tengo mi programa, le pidieron ese dinero.
Para un partido como el de Inglaterra, por el recuerdo maravilloso de Diego, también hay una cuestión un tanto melancólica a la que la gente se sumó con mucha rapidez. Una vez que comenté esto en la radio han aparecido cientos de miles de repercusiones en cuatro horas porque la gente se hizo cargo de ese dolor.
El fútbol
Pero hoy lo importante es el partido. Estamos atravesando las últimas horas que nos quedan sin conocer la historia. El juego de hoy estará definido por el azar, por los imponderables, por un penal o un jugador expulsado, por un error, más que por el potencial de los dos equipos, que es muy parejo. Creo que Argentina tiene un poco más que Inglaterra, pero la vi muy cansada en el último partido contra Suiza, y eso le puede jugar en contra.
Argentina tiene un genio, tiene mucha personalidad, tiene una gran presencia con Paredes en la mitad de la cancha, tiene goleadores como Julián y como Lautaro, y tiene defensores que conocen a los delanteros ingleses de memoria. Cuti Romero y Licha Martínez son habitués de enfrentar, porque juegan en el campeonato inglés, a los delanteros que tendrán que enfrentar esta tarde. Los conocen muy bien y no creo que algo los pueda sorprender. Algo los podrá superar, pero no sorprender.
Entonces, con una defensa muy buena, con un arquero que está entre los mejores del mundo. Con ese triángulo final del Dibu Martínez, el Cuti Romero y el Licha Martínez, la Argentina en la defensa está muy bien. Los marcadores como Tagliafico son también importantísimos. Enzo Fernández juega y se destaca permanentemente en el fútbol inglés. De Paredes ya dije lo que dije, y además es el hombre que ejerce desde su personalidad el dominio de los tiempos, tiene la distribución del juego del equipo hasta que aparece el genio de Messi.
Por todo esto entiendo que Argentina está perfectamente habilitada para ganarle a un equipo que no tiene tantos buenos jugadores pero que tiene mucha camiseta y por supuesto dos o tres grandes valores como Bellingham, Kane y Gordon. Pero íntimamente me inclino no por el favoritismo, que es una palabra un poco fuerte, pero me inclino por tener más esperanzas argentinas que inglesas para acompañar el partido.
La personalidad, el carácter que tiene la Argentina le juegan a favor. Quisiera saber cómo está de piernas el equipo. Hasta ahora, su tránsito no fue tan fácil donde debía serlo. Pero con tanto potencial me animaría a ser un poco más audaz y pensar que la Argentina puede ganar el partido, aunque son todos muy parejos y sobre todo imprevisibles. Ayer, todo el mundo se sentó a ver una gran demostración de Francia y nos encontramos con que España le dio un baile tremendo y le ganó fácilmente 2 a 0. El fútbol es así.
El último baile
Cuando me preguntan cómo relataría hoy a Messi, pienso en Qatar. Como estábamos en Oriente, yo jugaba con la idea del Aladino, del que frota la lámpara y consigue hechos maravillosos. Hoy no sé qué estaría diciendo porque la emocionalidad del relato es un hecho fuertemente inspirador, te permitís la locura. Pensarlo racionalmente ahora, cruzado de piernas y tomando un té, no es lo mismo para poder imaginar por dónde andaría con Messidona, con Diegomessi, jugando mucho con la idea de que Messi es la continuidad maravillosa de Diego, jugando con el hecho increíble de la Argentina que se permite tener al cabo de 50 años ya entre Maradona y Messi al mejor jugador del mundo. Y que esto es un tributo a un ADN fantástico de enormes jugadores que han habitado la Argentina y que encuentran su máxima expresión en ellos dos.
Más allá del resultado, nos queda el privilegio de haber visto jugar a Messi en los mundiales. Y los que tienen 60 años y más, como yo, hemos tenido la chance de disfrutar de Messi y de Maradona. Colectivamente, es un privilegio increíble.
La entrada Un privilegio colectivo se publicó primero en Revista Anfibia.
