Las consultoras anticipan que pese a la baja de junio, la inflación volverá a acelerarse

Las consultoras anticipan que pese a la baja de junio, la inflación volverá a acelerarse

 

Mientras buena parte del país se encuentre abducido por la semifinal del Mundial entre Francia y España, el Indec dará a conocer este martes el Indice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a Junio. 

La expectativa compartida es que el índice consiga perforar el 2%, tal como adelantó el vocero Adrian Ravier, en una declaración que quedó al límite de exponer una violación del secreto estadístico. 

Sin embargo, el festejo podría durar poco. Las primeras mediciones de julio muestran que la desaceleración perdió fuerza y que los alimentos volvieron a traccionar los precios hacia arriba.

Las consultoras privadas detectaron una aceleración en la primera semana del mes y coinciden en que el segundo semestre será más desafiante que el primero. A la presión de los alimentos se suma un dólar que volvió a moverse, mayores costos energéticos y la incertidumbre sobre la evolución de los combustibles. 

El aumento del precio de la carne amenaza con recalentar la meta inflacionaria de Toto Caputo

La señal más fuerte la dio LCG. La consultora registró una suba semanal del 2,4% en la canasta de alimentos y bebidas. Fue el mayor aumento en más de un año y cortó una racha de seis semanas consecutivas de estabilidad o variaciones marginales. De todos modos, el promedio móvil de las últimas cuatro semanas continuó descendiendo y quedó en 0,8%, gracias al arrastre estadístico de las semanas previas.

La consultora LCG registró una suba semanal del 2,4% en la canasta de alimentos y bebidas. Fue el mayor aumento en más de un año y cortó una racha de seis semanas consecutivas de estabilidad o variaciones marginales.

El salto tuvo dos protagonistas claros. Las verduras encabezaron los aumentos con un incremento del 5,7%, mientras que las carnes avanzaron 4,3% en apenas siete días. Entre ambos rubros explicaron cerca del 75% de la aceleración semanal. También subieron los productos de panificación, cereales y pastas, con un 2,3%, mientras que los lácteos y huevos aumentaron 1,2%.

La carne aparece como uno de los focos de mayor preocupación hacia adelante. Salvador di Stefano, uno de los analistas económicos más cercanos al presidente Javier Milei y un habitual defensor de la política económica oficial, advirtió que el mercado ganadero atraviesa un proceso de retención de vientres que podría derivar en una fuerte suba de los precios durante el segundo semestre, especialmente a partir de septiembre.

Según explicó, el valor del ternero alcanzó los 4 dólares por kilo, un nivel sin antecedentes, y todavía tendría margen para seguir subiendo. A eso se suma un escenario internacional de menor oferta de carne, que refuerza la presión sobre los precios locales. Di Stefano incluso alertó que el encarecimiento de la carne vacuna terminaría trasladándose también al pollo y al cerdo, los cortes que habitualmente funcionan como alternativa cuando el asado se vuelve inaccesible.

EcoGo mostró un panorama más moderado, aunque también detectó un cambio de tendencia. La consultora observó una suba semanal del 0,5% en los alimentos consumidos dentro del hogar y, con esos primeros datos, proyecta que la inflación del rubro alimentos, incluyendo el consumo dentro y fuera del hogar, cerrará julio alrededor del 2,1%.

Para EcoGo, además, el problema excede a los alimentos. Sebastián Menescaldi, director de la consultora, sostuvo que durante el segundo semestre habrá una oferta más reducida de divisas y una mayor demanda asociada al Mundial, las vacaciones de invierno y los pagos de importaciones energéticas. «El tipo de cambio va a ir al alza y probablemente eso haga que la inflación no baje tanto. Estamos previendo en torno al 2% en julio y los siguientes meses y probablemente por debajo del 2% recién en el último trimestre», afirmó.

El tipo de cambio va a ir al alza y probablemente eso haga que la inflación no baje tanto. Estamos previendo en torno al 2% en julio y los siguientes meses y probablemente por debajo del 2% recién en el último trimestre.

El diagnóstico encuentra un dato concreto. Durante junio el dólar avanzó cerca del 5% y volvió a superar los $1.500. Aunque el traslado a precios no es inmediato, las consultoras esperan que parte de ese movimiento cambiario se refleje en los bienes durante las próximas semanas.

Otro frente de presión proviene de la energía. El último informe de la Organización Latinoamericana de Energía y Combustibles (OLACDE) mostró que la inflación energética interanual pasó del 2,12% en marzo al 4,52% en abril y alcanzó el 6,41% en mayo. El organismo vinculó esa aceleración con las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la incertidumbre que todavía persiste sobre los mercados internacionales de hidrocarburos.

Argentina fue el país exportador de energía de América Latina donde más aumentaron los combustibles desde marzo, con un alza promedio del 27%. Para la especialista Cledis Candelaresi, esa dinámica difícilmente se revierta en el corto plazo. «La no intervención estatal y la concentración del mercado hacen difícil que esos precios retrocedan tanto como subieron, aunque el petróleo volvió casi a valores de preguerra», afirmó. 

 

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