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LEGADO Y APREHENSIÓN

Dentro de la lógica de como enfocan los medios tradicionales al deporte esta nota de opinión tendría mayor sentido una vez finalizada la Copa Mundial FIBA 2019 realizada en China, ya que a la mayoría les gusta opinar con el diario del lunes -una vez puesto el resultado se acomoda el discurso– no obstante desde el cristal donde reflejo el deporte me atrevo a realizarla justo en la mitad del torneo.

Argentina avanzó a la siguiente fase arrastrando los dos puntos del último partido frente a Rusia y deberá enfrentar este viernes a Venezuela y el domingo a Polonia, ganando uno de los dos juegos clasificará a los cruces de 4tos de final cumpliendo de ese modo el siguiente objetivo del equipo dirigido por Sergio Hernandez, estar dentro de los ocho mejores del mundo.

En esta disrupción de la lógica en la que se basa la lectura del deporte nacional, el representativo argentino rompe el esquema y permite, amerita y presiona para hacer un análisis sin resultados finales.

Lo principal, lo más destacable (aunque seguramente ya lo hayas leído) es la aprehensión de los valores deportivos que expresa el plantel en función de la herencia que ha dejado la Generación Dorada (GD). Esta asimilación no siempre sucede, menos a niveles donde el ego profesional suele sobreponerse a los objetivos grupales. No sólo los jugadores que participan del mundial, sino también los que han vestido la camiseta durante el clasificatorio, todos han entendido y se han encolumnado detrás del legado GD, valores del ALMA que deberían inspirar a todos nuestros deportistas, más allá de la disciplina que practiquen.

Desde las individualidades, desmenuzando el equipo, la Argentina cuenta con un gurú, un líder, un capitán que marca el camino con las acciones, los ejemplos, el profesionalismo; el único sobreviviente de la GD; Luifa Scola. Cuando se habla de líderes positivos, él es el estereotipo clásico. Extenderme sobre su figura sería menospreciar al lector. Si llegaste hasta acá es porque lo conocés. ¿Qué puedo decir que no sepás?

También tiene un base que además de asistir, anotar y decidir (cuestiones que hacen la mayoría de los armadores a este nivel); lo hace siempre con las pulsaciones al mango pero mayormente de manera pensante (gran combinación). Juega con el corazón en la mano, siempre a punto de explotar, los bases con esas condiciones son un plus para cualquier equipo. Si el jugador que tiene la pelota en su poder más tiempo que cualquier compañero, que presiona todo el campo al oponente juega con esa actitud; como compañero no te deja otra alternativa que elevar tus pulsaciones al máximo y competir intentando estar a la par de él. Facundo Campazzo, el base del Real Madrid, es el jugador que contagia ese sentir que a nosotros nos identifica.

No hay que confundir actitud, con huevos. Al nivel de una Copa del Mundo con huevos no se gana. Pero con la actitud se disfrazan falencias, que hoy tenemos y a futuro también. La actitud no se negocia, y Facu lo transmite.

En la actualidad, estos dos jugadores son quienes levantan
las banderas del basquet nacional.

El trabajo de Pato Garino siempre me conmueve, un todoterreno, un jugador completísimo que parece parido por la GD. Ese player que todos los entrenadores quieren: Funcional al equipo y completando todos los casilleros de la planilla, incluso aquellos que no existen. Rebotea, recupera balones, anota, asiste y complementa espacios tanto en defensa como en ataque, hace mejores a sus compañeros. Marcos Delia, llegó a su punto de maduración. Mejoró sus movimientos con balón y sin balón, ganó peso específico cerca del aro y pelea con los más pesados, un trabajo que Luifa con casi 40 años no puede, ni debe hacer.

Laprovittola, Vildoza, Brusino y Deck; completan la rotación de Argentina. Son muy buenos complementos que seguirán ajustando en sus participaciones y creciendo mientras compitan. Todavía son irregulares en su rendimiento. Deberán comprender que es lo que se les exige y entender que su función en el seleccionado no es la misma que en sus equipos. Ahí, creo yo, que está su clave. Los cuatro lugares restantes serán los que se sometan a los análisis propios de cada competencia en función también de su rendimiento personal en sus respectivos torneos y a su determinado tiempo.

La selección Argentina, hoy sigue haciendo su camino, marcando su propio rumbo y ese trayecto que transita tiene dos ejes estructurales fundamentales: el legado de la GD y la aprehensión de esa herencia por quienes visten la musculosa celeste y blanca en esta nueva etapa. Por estos motivos el resultado en el Mundial, sea cual sea, es positivo.  

FALENCIAS

Las tenemos, en esta primera fase, menos rigurosa en cuanto a la competitividad que la que viene, Hernandez demostró que jugará con 8 jugadores lo que resta del torneo. Son pocos  para competir al máximo nivel y el cansancio se va a hacer notar. No contar con doce jugadores de la misma jerarquía es un problema.

Raramente, tenemos escasez de perimetrales que es lo que más se genera en Argentina, principalmente por el biotipo de jugador que tenemos en el país. Varios minutos por juego, el Oveja debe recurrir a la doble base. En determinados momentos esa opción da soluciones (por ejemplo para romper presiones altas) pero que sea una variante que no tenga que ver con el traslado, es otro inconveniente. Generalmente la falta de jugadores en nuestro país se da cerca del cesto (quedará evidenciado en las próximas instancias), pero en este mundial también se da en el perímetro.

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