En una multinacional autopartista alertan sobre el riesgo de convertirse en un «parri-pollo»

En una multinacional autopartista alertan sobre el riesgo de convertirse en un «parri-pollo»

 

En un contexto de apertura indiscriminada de importaciones y de derrumbe de la producción automotriz local, la industria de las autopartes atraviesa uno de sus peores momentos. Frente a eso, en la multinacional de capitales alemanes ZF Sachs alertan sobre el riesgo de convertirse en «Parri-pollos» de no cambiar el panorama.

En una columna de opinión publicada en el sitio especializado A Rodar Post, el director local de ZF, Andrés Fava, se preguntó: «¿Salvamos a la industria argentina manufacturera (la buena) o incrementamos la capacidad instalada de Parri-pollo for export?»

El planteo del industrial se da semanas después de la decisión de ZF de desvincular a 43 operarios contratados en su planta de San Francisco, Córdoba, la única planta que el grupo posee en Sudamérica, donde también abrió retiros voluntarios.

ZF produce amortiguadores en San Francisco. Más allá de la multiplicidad de factores, un dato concreto es el que golpea fuerte a la empresa: en 2025, las importaciones de amortiguadores, fundamentalmente provenientes de China, subieron un 300%.

«No es una estacionalidad, es pérdida de competitividad de la industria nacional», había expresado Fava días atrás a El Periódico de San Francisco al dar cuenta del impacto de la apertura de importaciones.

  ZF produce amortiguadores en San Francisco. En 2025, las importaciones de ese componente, fundamentalmente provenientes de China, subieron un 300%. 

Ahora, el director de ZF focalizó en la presión fiscal. «En el precio de venta de una heladera el 42% son impuestos, mientras que la misma heladera fabricada en México esa carga impositiva es de solo 25%», dijo.

En ese punto, sostuvo: «Se la pone a la industria a competir contra la industria de otros países o regímenes (China), donde sus «costos país» son apenas una mínima fracción del «costo argentino».

Además, Fava cuestionó la teoría del Gobierno de transferencia de la fuerza laboral de la industria al extractivismo.

Depositar la confianza en que se generarán muchos nuevos empleos a partir de un vendaval de nuevas inversiones que pronto llegará, suena un poco iluso o inocente.

«Solo algunos afortunados podrán reinsertarse en estos sectores emergentes de la economía (que además deberán estar dispuestos a hacer las valijas y mudarse a los centros geográficos donde se concentrarán dichos sectores emergentes)», dijo.

Y agregó: «Otros en cambio -los más formados y preparados-, probablemente pasen a poblar «el mundo de los autónomos y monotributistas» vendiendo como servicios todo el conocimiento acumulado durante su paso por la industria».

«Y otra buena porción -los menos formados o preparados y los de avanzada edad-, se adentrarán en el mudo de la informalidad tratando de sobrevivir de la mejor manera posible: algunos pondrán una verdulería en el garaje, otros se animarán a una despensa de barrio, algunos montarán un taller de reparación de motos, otros más diestros en la parrilla inaugurarán su «parri-pollo», etc.. Dicho de otra manera «puchereo para sobrevivir», sostuvo.

La producción automotriz se derrumbó más del 20 por ciento y Ford amenaza con cerrar la planta de Pacheco

La crisis autopartista ya se había declarado con fuerza el año pasado, en paralelo a la parálisis productiva de varias plantas automotrices.

En el arranque de 2026, el desplome registrado, que marcó el peor enero en seis años, pegó en toda la cadena y, también en Córdoba, otro industrial autopartista habló de un año con fuertes recortes.

«La reestructuración es inevitable. El que sostiene los costos con los números que está vendiendo, tarde o temprano va a tener problemas financieros», dijo Ramón Ramírez, gerente de Maxion Montich, fábrica de chasis y componentes automotrices de Córdoba, donde impactó fuerte la caída de la planta de Nissan.

 

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