MURAL + MURAL = SI

Villa Regina no es particularmente una ciudad con una fuerte impronta muralera, si bien está presente la cultura en la calidad y cantidad de artistas con los que contamos, el arte callejero no se percibe en su fachada.

El mural del 8M, realizado en la convocatoria al Paro Internacional de Mujeres 2018 ubicado en Av 9 de julio a un lado de La Hormiga Circular se borró y se blanqueó la pared, es por eso que el Consejo Local de las Mujeres y varias organizaciones locales que suscribieron hicieron circular un comunicado en repudio a ese violento accionar que tuvo como agente ejecutor al Área de la Mujer y Diversidad.

Como toda acción tiene una reacción… y otra, en función de ese escrito la agrupación Disidencias y Comunidad inclusiva quién va a realizar un nuevo mural en esa pared de la garita ubicada en la zona céntrica de la ciudad, respondió con una nota, en este caso explicativa.

Manifestamos nuestro repudio enérgico a la decisión arbitraria y totalmente innecesaria del Área Mujer y Diversidad que, en absoluto desconocimiento de lo que significa el activismo y la militancia feminista, facilitó y financió a una agrupación para que blanqueara y borrara, sin un ápice de respeto, un mural de producción colectiva realizado en la convocatoria al Paro Internacional de Mujeres 2018 como manifestación por el reconocimiento de las tareas de cuidados como trabajo no remunerado, por la igualdad salarial, contra el acoso laboral y la segregación ocupacional por género”, expresa el comunicado del Consejo de las Mujeres.

Cristina Bay referente del Consejo dijo, “nosotras queremos que mínimamente se respeten ciertos códigos de convivencia entre organizaciones, no podés tapar una realización colectiva por más autorización que tengas. Hay responsabilidad del municipio y también de la Disidencias y Comunidad Inclusiva (DYCI)”.

Repudiamos el pisoteo del arte en todas sus expresiones y en ese sentido, reivindicamos el reconocimiento del espacio, sobre el que se construyó el mural, como propiedad de la Cooperativa de Trabajo Artístico La Hormiga Circular y no de Obras Púbicas como se quiere sostener para justificar el avasallamiento sobre la voluntad de esta institución”, continua la nota.

*****

El mural se borró y la pared se blanqueó con el propósito de llevar a cabo un nuevo mural impulsado por la agrupación DYCI a realizarse para el 17 de mayo, f echa en la que se conmemora el “Día Internacional de la lucha contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género”.

No tardó en llegar la nota explicativa y aclaratoria de DYCI en respuesta al repudio expresado por las demás organizaciones con el Consejo de las mujeres a la cabeza.

Nosotres fuimos los que propusimos el proyecto, pero no fuimos quienes determinamos el lugar de realización. Fue el Área de Mujer y Diversidad del Municipio que nos dijo que el espacio que nos cedían es el paredón de la Calle 9 de Julio. Este paredón es parte de una construcción antigua que utiliza la Dirección de Obras Publicas para guardar herramientas para el mantenimiento de plazas, creemos que por ser utilizada las instalaciones por un Área del Municipio será de su propiedad. Nosotres no somos quienes para hacer una investigación previa de quien es el titular ya que el Área que tiene la administración del lugar ya nos había dado el permiso.”, expresa la nota exceptuándose la agrupación de la decisión del espacio físico donde realizar el mural.

Además agregan que el mural en cuestión estaba realizado por el mismo Área de Mujer y Diversidad del Municipio que fue quien autorizó a realizar el Mural de la Diversidad, que se realizó  gracias a la iniciativa del Área y de mujeres que fueron parte, principalmente de la planta de trabajadoras del Municipio. Y además que una de las mujeres precursoras y gestoras del Mural del 8 M fue la Sra. Jaqueline Nievas que se desarrolla en el mismo Área de Mujer y Diversidad actualmente.

Si bien la agrupación DYCI no es responsable de la decisión del espacio como bien lo expresa su nota, también fundamenta algunos puntos por los cuales avala la decisión “El dibujo en cuestión no estaba considerado de interés municipal, tampoco tenía mantenimiento, ya que se encontraba dañado, gastado y arruinado por el paso del tiempo y el abandono. La pared se encontraba con partes de revoque caídas, la pintura estaba saltada y arruinada por las inclemencias del tiempo. Si la idea era visibilizar la lucha consideramos que no es la manera. Primero no solicitando que ese mural sea considerado de interés municipal para que nadie plasme nada sobre el mismo. El objetivo de la Lucha de las mujeres por medio de este mural se había dejado atrás, por las pruebas que hacemos referencia en el presente escrito.”

*****

Está claro que borrar un mural para hacer otro, no tiene sentido y se contradice en su accionar desde un principio mismo. En una ciudad donde no sobran expresiones culturales de arte callejero que visibilicen luchas, movimientos, que expresen y reflejen factores y variables que enriquecen la ciudad y dan sentido de pertenencia y unidad; es por lo menos un error.

En este sentido la nota de repudio del Consejo de la Mujer expresa: “Consideramos que ninguna manifestación que diga realizarse enarbolando banderas de justicia e igualdad debe, bajo ningún punto de vista, erigirse sobre la destrucción y el ultraje de otras expresiones populares y culturales. Es por ello, que para diferenciarnos de las acciones hostiles y poco empáticas que hemos sufrido con este ultraje, hacemos un llamamiento al diálogo a esta agrupación para que conozca la historia detrás de ese mural y podamos reconstruir de manera conjunta lo que destruyeron.”


Para finalizar la nota de repudio el comunicado dice: “no vamos a ser benevolentes con el Área Mujer y Diversidad del Municipio de Villa Regina ya que para ocupar esos cargos, mínimamente, se debe ser sensible de las cuestiones de género y sus expresiones, sin desentenderse de los diversos recorridos de los feminismos en la historia local. Nos llama la atención que habiendo tantos paredones en la ciudad para realizar una intervención eligieran destruir una bella y significativa obra, sobre todo, en un espacio sobre el que no les corresponde tomar decisiones. Por todo lo expuesto exigimos al Área Mujer y Diversidad y al Municipio de Villa Regina que pida disculpas por este violento hecho y que otorgue un resarcimiento económico, al Consejo Local de las Mujeres, equivalente a la pintura necesaria para la realización de un nuevo mural sobre este paredón, si la Hormiga Circular así lo dispusiese, o sobre un paredón gestionado por el propio Gobierno Municipal para tales fines.”

En contraposición a este cierre, la agrupación DYCI dice “consideramos que el Área Municipal de Mujer y Diversidad de la ciudad de Villa Regina y quienes están a su cargo se encuentra junto a nosotres, en la misma lucha porque desde el primer momento que acudimos a su oficina nos han recibido con los brazos abiertos para colaborar y generar proyectos. Además les responsables de tal organismo son personas que están totalmente preparadas, son idóneas, se preparan constantemente en diferentes capacitaciones y creemos que se encuentran al alcance de las necesidades de cualquier persona, agrupación o asociación que solicita ayuda. Por esto decimos que acompañamos en todo lo que realice el Área”.

Y cierran “Al detallar nuestro esfuerzo conjunto con organismos tanto municipales como provinciales queremos convocar por medio de la presente nota a otras agrupaciones, asociaciones y personas que comparten nuestro camino, así de esta manera concretamos políticas sociales de altura a las circunstancias imperantes contra la violencia y el pisoteo principalmente por el patriarcado. Desde nuestra agrupación no generamos y no es nuestra intención generar ningún tipo de distanciamiento de otras agrupaciones o asociaciones.”

NOTAS

PROYECTO DE INTERÉS MUNICIPAL-MURAL “DIVERSES”

Estas asociaciones acompañan con su firma la nota de repudio del Consejo de las Mujeres:


• Cooperativa de Trabajo Artistico La Hormiga Circular
• Asociación Civil MuGeReS.
• Atts Villa Regina
• Agrupación Celeste y Blanca.
• Socorro Rosa Villa Regina.
• Mujeres Autoconvocadas Villa Regina. .
• CTA T- Villa Regina
• Frente Feminista del FdT Villa Regina.
• Sec. De Género » Nueva Militancia».
• Nueva Mayoría- Frente Patria Grande
• Partido Comunista- Villa Regina.
• Colegio de Arquitectxs- Villa Regina.
• Unter- Villa Regina

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    Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.

    Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.

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    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

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    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

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    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

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Un comentario

  1. La tirantez política partidaria tiene varias consecuencias, esta destrucción es una. Si algo me enseñó la lucha por mis derechos es que pisoteando lo de les otres no se consigue más que replicar la violencia patriarcal a la que somos sometides todes. Violencia x violencia y seguimos alimentando al patriarcado voraz que se come a nuestras pibas. En cuánto al descargo de la agrupación DYCI, coincido conque no es su responsabilidad, pero creo que hubo una gran falta de criterio que espero sea por inexperiencia más que por una venganza partidaria. Arte es arte, aún cuando no nos representa. Borrarlo es un atropello, otro más al que somos sometidas las compañeras. El gran desafío para los nuevos espacios de visibilidad será lograr un respeto mutuo y construir a partir de nuestras capacidades sin opacar las de les demás.

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