En el marco del programa ‘Maratón Cultural’, a partir de hoy viernes y hasta el domingo se desarrollará el Festival de Arte en el Cine Teatro Círculo Italiano que se transmitirá vía streaming en vivo.
La segunda edición de este programa provincial tiene a Villa Regina como sede y comenzó con las capacitaciones a los hacedores culturales de la región que se extendieron del 21 al 29 de abril. En el marco del Festival de Arte se entregarán los certificados a los 90 participantes.
‘Maratón Cultural’ es un programa de fortalecimiento y acompañamiento al sector cultural que llevan adelante la Secretaría de Estado de Cultura y el Ministerio de Desarrollo Humano y Articulación Solidaria de Río Negro.
La Directora de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina Silvia Alvarado destacó la importancia del mismo ya que “les otorga herramientas a los trabajadores de la cultura para incorporarse al sistema luego de un año tan complicado que vivieron el año pasado con la pandemia que les dificultó la realización de sus actividades”.
El Festival de Arte podrá seguirse en vivo a través de las páginas de Facebook del Municipio, CulturaRN y por Youtube (Río Negro Cultura) a partir de las 19 horas durante viernes, sábado y domingo.
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Marcelo Orrego anunció esta semana la primera traza nacional iluminada totalmente con energía solar, en la Avenida Circunvalación de la ciudad de San Juan. La obra coloca a la provincia cuyana en el mismo plano que otras jurisdicciones pioneras en el rubro, a nivel internacional, según fuentes de su entorno.
En un comunicado de prensa, el gobierno de San Juan se comparó con el esplendor de países como Corea del Sur y Países Bajos. «San Juan puso en funcionamiento la primera ruta solar de la Argentina con un proyecto inédito que marca el rumbo de la energía sustentable del país y posiciona a la provincia cuyana en el mismo plano que regiones pioneras a nivel internacional, donde este tipo de energía ya forma parte de su diseño vial», informó a través de ese texto.
El gobernador Orrego consideró la apuesta como «una decisión estratégica que demuestra que se puede crecer cuidando el ambiente y usando inteligentemente los recursos». A través de su cuenta en X, precisó que «serán 36 megaestructuras y 360 paneles solares que generarán energía limpia para iluminar toda la avenida y sus accesos», y agregó que «este proyecto marca un antes y un después en nuestra infraestructura vial, integrando tecnología, eficiencia energética y compromiso ambiental».
La iniciativa fue impulsada por el Gobierno de San Juan, a través del Ente Provincial de Energía (EPSE), y ejecutada por la empresa Sergio Chiconi SRL. El sistema está compuesto por 36 generadores solares fotovoltaicos individuales de 5 kilovatios, montados sobre monopostes metálicos de siete metros de altura y orientados al norte, distribuidos en los sectores I, II, III y IV de la traza de la Ruta Nacional A014, conocida como Circunvalación.
Orrego destacó que la medida se inserta en la producción de «energía limpia» y la integra «a la infraestructura cotidiana, mejorando servicios y reduciendo costos». «Esta obra posiciona a San Juan en el mismo nivel que los lugares más avanzados del mundo en materia de energías limpias, y lo hacemos con recursos propios y trabajo sanjuanino», dijo.
El proyecto movilizó a más de 80 trabajadores especializados, además de proveedores locales, ingenieros civiles y eléctricos, soldadores y metalúrgicos. En el gobierno sanjuanino aseguran que «más del 50% de los parques solares del país están en territorio sanjuanino, reafirmando el liderazgo de la provincia en la transición hacia una matriz energética más limpia, sustentable y eficiente».
Desde 1823 hasta hoy, la Doctrina Monroe funcionó como coartada ideológica para justificar invasiones, golpes de Estado, bloqueos económicos y condicionamientos políticos sobre América Latina. Un repaso histórico, crítico y documentado de una política imperial que sigue vigente y que hoy vuelve a exhibirse en el respaldo de Washington a Milei y en el grave episodio denunciado por Venezuela como el secuestro de Nicolás Maduro.
Por Alcides Blanco para NLI
El origen de una doctrina imperial
La llamada Doctrina Monroe, formulada en 1823 por el entonces presidente estadounidense James Monroe, suele presentarse en los manuales como una advertencia contra el colonialismo europeo en el continente. Sin embargo, desde sus primeros usos reales, funcionó como una autoproclamación de tutela: América no sería para los pueblos americanos, sino para los intereses de Washington. En un contexto en el que Estados Unidos aún no era potencia global, la doctrina operó como una declaración de intenciones a largo plazo, que se consolidaría con el crecimiento económico, militar y financiero del país del norte.
A fines del siglo XIX, tras la guerra contra España y la ocupación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, la Doctrina Monroe dejó de ser una consigna diplomática para convertirse en una herramienta activa de dominación regional, reforzada luego por el llamado Corolario Roosevelt, que legitimó la intervención directa en países latinoamericanos ante cualquier situación que Washington considerara una “amenaza”.
Golpes de Estado y gobiernos derrocados
Durante el siglo XX, la Doctrina Monroe fue el marco político que permitió una seguidilla de intervenciones directas e indirectas. En 1954, el gobierno democrático de Jacobo Árbenz en Guatemala fue derrocado tras una operación organizada por la CIA para proteger intereses corporativos estadounidenses. En 1964, Estados Unidos respaldó el golpe militar en Brasil; en 1973, jugó un rol decisivo en el derrocamiento y asesinato de Salvador Allende en Chile; en 1976, apoyó activamente a la dictadura argentina.
Estos procesos no fueron excepciones, sino parte de una política sistemática: cuando un gobierno latinoamericano intentó desarrollar un camino autónomo, redistribuir riqueza o controlar recursos estratégicos, la respuesta fue la desestabilización. Golpes, sabotajes económicos, operaciones psicológicas y financiamiento a sectores opositores fueron prácticas recurrentes.
Dictaduras, terrorismo de Estado y Operación Cóndor
En los años setenta, la Doctrina Monroe se tradujo en su versión más brutal con la Operación Cóndor, una coordinación represiva entre dictaduras del Cono Sur, con apoyo logístico, tecnológico y de inteligencia de Estados Unidos. Miles de militantes políticos, sindicales y sociales fueron secuestrados, torturados y asesinados en nombre de la “lucha contra el comunismo”.
Lejos de ser un desvío, este entramado represivo fue funcional a la imposición de un nuevo modelo económico: apertura irrestricta, endeudamiento externo y destrucción del aparato productivo nacional. La violencia política fue el complemento necesario del saqueo económico.
Del intervencionismo militar al disciplinamiento económico
Con el fin formal de la Guerra Fría, Estados Unidos no abandonó su política de injerencia, sino que la adaptó. Las invasiones militares dieron paso, en muchos casos, al disciplinamiento financiero, las sanciones económicas, el endeudamiento condicionado y el uso de organismos internacionales como herramientas de presión.
En América Latina, esta etapa incluyó bloqueos como el impuesto a Cuba y Venezuela, persecuciones judiciales selectivas contra líderes populares —el llamado lawfare— y el financiamiento de proyectos políticos alineados con la agenda de Washington. La Doctrina Monroe mutó, pero nunca desapareció.
Bolivia: el golpe contra Evo Morales y el laboratorio del “golpe blando”
El caso de Bolivia es uno de los ejemplos más claros del intervencionismo estadounidense en el siglo XXI, adaptado a nuevas formas. En 2019, el presidente Evo Morales, primer mandatario indígena del país y artífice de un proceso de nacionalización de recursos estratégicos —en especial el gas y el litio— fue forzado a renunciar tras una operación de desestabilización política, mediática e institucional.
El rol de la Organización de Estados Americanos, alineada históricamente con la política exterior de Washington, fue clave. Un informe preliminar sin sustento técnico sobre supuestas irregularidades electorales fue utilizado como excusa para legitimar un golpe de Estado que derivó en la instalación de un gobierno de facto encabezado por Jeanine Áñez, inmediatamente reconocido por Estados Unidos.
Durante el régimen posterior al golpe, Bolivia vivió masacres en Sacaba y Senkata, persecución judicial contra dirigentes del Movimiento al Socialismo y una política de alineamiento total con Washington. El objetivo fue claro: interrumpir un proyecto soberano y disciplinar a un país que había decidido controlar sus recursos naturales y construir alianzas fuera del eje estadounidense.
Ecuador: Rafael Correa y la persecución como método
En Ecuador, la Doctrina Monroe se expresó a través de una modalidad cada vez más frecuente: la persecución judicial selectiva. Tras una década de gobierno de Rafael Correa, marcada por la recuperación del rol del Estado, la reducción de la pobreza y una política exterior autónoma, se desplegó una ofensiva para borrar políticamente a su principal referente.
Correa fue víctima de un proceso de lawfare que incluyó causas judiciales armadas, condenas sin pruebas materiales sólidas y la imposibilidad de presentarse a elecciones. Todo ocurrió bajo el gobierno de Lenín Moreno, quien llegó al poder con un discurso de continuidad pero rápidamente giró hacia un alineamiento pleno con Estados Unidos, restaurando acuerdos militares, entregando información estratégica y revirtiendo políticas soberanas.
La persecución contra Correa no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia regional: neutralizar líderes populares sin necesidad de tanques en la calle, usando tribunales, medios concentrados y presión internacional.
Brasil: Lula, la cárcel y la proscripción política
El caso de Brasil es otro capítulo central del intervencionismo contemporáneo. Luiz Inácio Lula da Silva, líder histórico del Partido de los Trabajadores y dos veces presidente, fue encarcelado en 2018 tras un proceso judicial plagado de irregularidades, que luego serían reconocidas incluso por la propia Justicia brasileña.
La causa que llevó a Lula a prisión se construyó sin pruebas directas y tuvo como resultado inmediato su proscripción electoral, allanando el camino para el triunfo de Jair Bolsonaro, un dirigente alineado ideológicamente con Washington y funcional a sus intereses geopolíticos y económicos.
Años más tarde, quedó demostrado que el proceso contra Lula estuvo atravesado por coordinación entre jueces, fiscales y actores externos, incluyendo cooperación informal con agencias estadounidenses. El objetivo fue inequívoco: desarticular un proyecto político autónomo que había fortalecido la integración regional, los BRICS y la independencia económica de Brasil.
Venezuela como objetivo permanente
Venezuela se convirtió en uno de los principales blancos de esta política en el siglo XXI. Desde la llegada de Hugo Chávez y la recuperación del control estatal sobre el petróleo, Estados Unidos desplegó una estrategia de hostigamiento constante: sanciones económicas, intentos de aislamiento diplomático, reconocimiento de autoridades paralelas y amenazas militares explícitas.
En las últimas horas, el gobierno venezolano denunció un hecho de extrema gravedad: el secuestro del presidente Nicolás Maduro en el marco de una operación atribuida a fuerzas estadounidenses. Más allá de la versión que intenta instalar Washington, el episodio fue calificado por Caracas y por diversos actores internacionales como una violación flagrante de la soberanía y un regreso abierto a las prácticas más crudas del intervencionismo.
Milei y el alineamiento sin matices
En este contexto regional, la Argentina atraviesa una etapa de subordinación explícita. Durante el proceso electoral que llevó a Milei al poder, el respaldo político y económico de Estados Unidos fue público y determinante. Señales financieras, gestos diplomáticos y apoyos externos funcionaron como un mensaje claro al sistema local: había un candidato alineado con los intereses de Washington.
Lejos de ocultarlo, Milei celebró ese respaldo y adoptó una política exterior de alineamiento automático, avalando sanciones, intervenciones y acciones que históricamente el peronismo y los movimientos nacionales habían cuestionado. El resultado es una Argentina que renuncia a la autonomía regional y se reubica, sin negociación alguna, dentro del esquema de la Doctrina Monroe.
Una doctrina que nunca fue pasado
A más de doscientos años de su formulación, la Doctrina Monroe sigue viva. Cambió de formas, de discursos y de métodos, pero mantiene intacto su núcleo: América Latina como zona de influencia exclusiva de Estados Unidos. Desde los golpes militares del siglo XX hasta el condicionamiento económico y las operaciones encubiertas del presente, la lógica es la misma.
La historia demuestra que cada vez que un país latinoamericano intentó salirse de ese corset, la respuesta fue la presión, la desestabilización o la violencia. Entender ese recorrido no es un ejercicio académico: es una condición necesaria para defender la soberanía, la democracia real y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino.
Axel Kicillof busca enfocar un armado federal de cara a 2027 pero los roces con La Cámpora lo retienen en el barro de la política bonaerense. Tensiones para renovar las autoridades del Partido Justicialista provincial y una disputa furiosa por la vicepresidencia del Senado corren la agenda del gobernador del horizonte nacional.
En los últimos días el mandatario comenzó a estructurar un proyecto político con proyección presidencial para 2027. El miércoles Kicillof viajó a Formosa donde compartió una agenda de gestión junto a Gildo Insfrán. Esos viajes se potenciarán en los próximos meses.
En tanto, el jueves, Kicillof sumó otro gesto político federal: marchó con la nueva cúpula de la CGT a Plaza de Mayo en contra de la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei en el Congreso.
También se reunió en la semana con sus pares Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero).
El encuentro fue en la Casa de La Pampa de la Ciudad de Buenos Aires y los gobernadores llegaron acompañados por legisladores nacionales. En La Plata destacan que Kicillof fue quien menos diputados llevó. Apenas seis sobre un total de 70. Fueron Hugo Moyano (H), Hugo Yasky, Santiago Cafiero, Victoria Tolosa Paz, Jorge Taiana y Juan Marino.
Esos movimientos, que apuntan a construir una propuesta de cara a 2027, chocan con los roces con La Cámpora en la provincia. El gobernador logró que la Legislatura le apruebe el presupuesto y el endeudamiento tras una larga negociación con la oposición, pero también con el kirchnerismo. «A partir de ahora, ella entra en modo opositora responsable», dijeron desde Quilmes cuando vieron que en el presupuesto no estaban las obras que Mayra Mendoza reclamaba para su distrito.
Axel Kicillof y Mario Ishii.
Apenas se aprobó el paquete de leyes en la Legislatura, se abrió una fuerte disputa en el Senado por la vicepresidencia primera, un asiento que supone el tercer lugar en la línea sucesoria. La Cámpora -con el apoyo del Frente Renovador- respalda a Mario Ishii, sin embargo, en el axelismo quieren a alguien de confianza. La candidata es la senadora Ayelén Durán.
El intendente de José C. Paz articulaba muy cerca de Kicillof en los primeros años de su gestión en la provincia. En la universidad de ese distrito habían encontrado espacio varios de los ministros más cercanos al gobernador entre 2015 y 2019. Sin embargo, esa buena sintonía duró hasta julio de este año cuando el intendente armó una cumbre para exigirle al gobernador que dé marcha atrás con el desdoblamiento de la elección provincial.
En el gobierno de Kicillof reniegan de todas esas internas. Reconocen que el poder de La Cámpora disminuye con el paso de los años, pero sufren con la tensión constante con la agrupación de Máximo Kirchner. «Ponen palos en la rueda todo el tiempo y apuestan al desgaste», dicen.
La interna del PJ bonaerense será otro frente que arrinconará a Kicillof en peleas y tensiones de las que el gobernador quiere escapar. Negociadores de Máximo y Kicillof acordaron que se buscará un candidato de unidad o de lo contrario habrá elecciones el 15 de marzo. Serán casi tres meses de negociaciones que probablemente genere roces y tensiones en las que Kicillof buscará escapar.
Kicillof se proyecta mucho más allá del PJ bonaerense, pero sabe que el partido es importante para la etapa que viene en el peronismo. Desde su entorno creen que la persona que quede al frente del partido deberá respaldar «sin condiciones» la candidatura presidencial de Axel. Casi una reversión del voto «sin chistar» que Carlos Bianco le exigía al kirchnerismo en la Legislatura.
Carlos Bianco.
Con todo, en la reunión del viernes se logró acordar algunas cuestiones de procedimiento más allá de la fecha como el padrón, los apoderados, la junta electoral y las afiliaciones.
Kicillof está muy cómodo en las recorridas por las provincias y en incipiente armado con los gobernadores peronistas.
Esos encuentros le permite a Kicillof hablar con pares y correrse del contacto con intendentes, que en definitiva sólo piden recursos, obras y cargos. Sin embargo, el armado federal apenas comenzó a carretear con diálogos con referentes del peronismo.
Quienes lo conocen sostienen que no buscará fotos con referentes opositores como Nacho Torres o Maximiliano Pullaro. «No va a ir por ahí. La estrategia va a ser recorrer las provincias con Pymes en crisis o maestros sufriendo las políticas de ajuste de Milei», explica un ministro muy cercano a Kicillof.
También se trabaja en un discurso. Reconocen que el gobernador bonaerense tiene un discurso metropolitano que muchas veces choca con las demandas o problemáticas de las provincias. «Hay que entender la sensibilidad de algunos temas como la minería para las provincias de Cuyo y tener una propuesta para eso», explican en La Plata.
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