Últimos lugares para participar de la Feria ReEmprender

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La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina informa que quedan disponibles los últimos lugares destinados a artesanos y emprendedores que deseen participar de la Feria ReEmprender especial ‘Carnaval del amor’ durante sábado y domingo próximos.

Los interesados pueden comunicarse al teléfono 2984 904350  o acercarse a la Oficina de Turismo ubicada en Florencio Sánchez 817.

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    Malvinas: Boris Johnson respondió al giro de Milei pidiendo más tropas, aviones y barcos británicos

     

    El endurecimiento del reclamo argentino sobre las Islas Malvinas tuvo una reacción inmediata en uno de los dirigentes más representativos del nacionalismo británico. Boris Johnson, ex primer ministro del Reino Unido y hombre que hasta hace poco elogiaba públicamente a Javier Milei, reclamó que Londres envíe refuerzos militares al archipiélago, incluyendo cazas, tropas y unidades navales. La respuesta expone una paradoja incómoda para el Gobierno argentino: la afinidad ideológica con figuras de la derecha británica no modifica, cuando se trata de Malvinas, la defensa cerrada que esas mismas figuras hacen de la ocupación colonial.

    Por Luis Bulnes Valdez para NLI

    Durante años Javier Milei hizo de su admiración por Margaret Thatcher uno de los aspectos más provocadores de su construcción política, aun cuando la ex primera ministra británica fue quien condujo al Reino Unido durante la guerra de 1982. También cultivó relaciones con referentes conservadores británicos y fue presentado por el propio Boris Johnson como una suerte de emblema internacional de la batalla contra el Estado y el intervencionismo económico. Pero el conflicto de soberanía demostró una vez más los límites concretos de esas afinidades: cuando Buenos Aires elevó el tono sobre Malvinas, Johnson abandonó cualquier camaradería ideológica y pidió incrementar la capacidad militar británica frente a la Argentina.

    De los elogios a Milei al pedido de militarización

    Johnson publicó una columna en el Daily Mail después de la cadena nacional en la que Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda argentina. El dirigente conservador reclamó al gobierno británico de Andy Burnham que actúe con rapidez y envíe refuerzos a las islas, planteando explícitamente la posibilidad de sumar aviones de combate, efectivos militares o unidades navales. Su artículo fue presentado bajo una consigna inequívoca: Londres debía “tomar el control” de la situación y reforzar inmediatamente el archipiélago.

    El pedido no surge en el vacío. Milei anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que exploten hidrocarburos en el área de Malvinas sin autorización argentina, anticipó modificaciones legales para ampliar la capacidad punitiva del Estado y ratificó la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego. El principal foco económico es Sea Lion, el gigantesco proyecto petrolero operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, cuya explotación proyectada volvió a transformar el conflicto territorial en una disputa inmediata por recursos estratégicos.

    En su intervención, Johnson también vinculó el cambio de clima diplomático con las recientes declaraciones de Donald Trump, quien admitió que Washington está revisando su posición sobre Malvinas. Estados Unidos mantiene históricamente una posición formalmente neutral respecto de la disputa de soberanía, aunque en 1982 el gobierno de Ronald Reagan terminó dando apoyo decisivo al Reino Unido durante la guerra. Trump no anunció todavía una modificación concreta de esa política, pero la sola posibilidad de una revisión fue interpretada por sectores británicos como una señal que obliga a Londres a extremar precauciones.

    Johnson reconoció precisamente esa incomodidad. Según sostuvo, Milei habría aprovechado el nuevo escenario internacional para intensificar el reclamo argentino. El dato resulta particularmente significativo porque el ex premier británico conoce bien al Presidente argentino y anteriormente había destacado su admiración por Thatcher. Aquella simpatía política, sin embargo, termina exactamente donde comienza la cuestión territorial: para Johnson, Malvinas sigue siendo una posición británica que debe preservarse incluso mediante una ampliación de su despliegue militar.

    Una ocupación sostenida por una estructura militar permanente

    El reclamo de nuevos refuerzos tampoco parte de una presencia militar simbólica. El Reino Unido mantiene desde hace décadas una infraestructura permanente en las islas cuyo eje es el Mount Pleasant Complex, construido después de la guerra de 1982. La propia Royal Air Force informa actualmente que allí se encuentran desplegados cuatro cazas Typhoon FGR4, además de un avión cisterna Voyager y un transporte militar Atlas A400M. Londres define oficialmente a las British Forces South Atlantic Islands como una estructura destinada a realizar una “demostración visible” de su soberanía sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

    El Ministerio de Defensa británico evita informar públicamente la cantidad exacta de efectivos actualmente destinados en el Atlántico Sur alegando razones de seguridad operativa. En marzo de este año, ante una pregunta formal presentada en el Parlamento británico sobre el nivel de fuerzas existente en Mount Pleasant, el gobierno se negó expresamente a proporcionar las cifras. Lo que sí sostiene Londres es que revisa periódicamente el despliegue y que su presencia militar posee, según su interpretación, carácter “defensivo”.

    Esa caracterización resulta inevitablemente discutible desde la perspectiva argentina. Para Buenos Aires, las islas forman parte del territorio nacional ocupado ilegalmente por una potencia extranjera desde 1833, mientras que la disputa de soberanía permanece reconocida en el sistema de Naciones Unidas y la Argentina sostiene constitucionalmente que su recuperación debe realizarse respetando el derecho internacional y los intereses de los habitantes. Londres, en cambio, fundamenta su posición en el principio de autodeterminación y en el referéndum celebrado entre los habitantes de las islas en 2013. La existencia de esas posiciones contrapuestas es precisamente la razón por la que Naciones Unidas ha reclamado históricamente negociaciones entre ambos Estados.

    El elemento nuevo es que la disputa dejó nuevamente de ser exclusivamente diplomática. La próxima explotación de hidrocarburos convierte al Atlántico Sur en un espacio donde se cruzan soberanía, petróleo, rutas marítimas, proyección antártica y presencia militar. El yacimiento Sea Lion tendría recursos estimados en alrededor de 1.700 millones de barriles, una dimensión suficiente para modificar estructuralmente la economía de las islas y consolidar todavía más la ocupación británica mediante ingresos provenientes de recursos cuya explotación la Argentina considera ilegítima.

    El límite de las afinidades ideológicas

    La reacción de Johnson deja además una enseñanza política que excede la coyuntura. Durante buena parte de su carrera, Milei subordinó numerosas definiciones internacionales a afinidades ideológicas y personales: su cercanía con Trump, su admiración por Thatcher o su identificación con dirigentes conservadores europeos y británicos fueron presentadas como herramientas capaces de mejorar la inserción argentina. Pero los Estados actúan primordialmente según intereses nacionales, y Malvinas vuelve a ofrecer una demostración difícilmente más gráfica.

    Johnson puede elogiar el programa económico de Milei, compartir su discurso contra el Estado y celebrar su admiración por Thatcher. Nada de eso impide que, frente al reclamo argentino, pida más cazas, más soldados y más barcos británicos en territorio cuya soberanía reclama la Argentina. La afinidad partidaria desaparece allí donde Londres considera comprometido un interés estratégico propio.

    El episodio también obliga a administrar cuidadosamente el nuevo giro discursivo del Gobierno argentino. Milei aseguró en su cadena nacional que la Argentina no busca una resolución militar y que su estrategia continuará dentro de los canales diplomáticos. La respuesta británica, sin embargo, demuestra cómo cualquier escalada retórica puede ser utilizada por los sectores más duros de Londres para justificar una mayor militarización del Atlántico Sur. Johnson cerró su planteo recuperando una máxima de tradición militar: la paz, sostuvo, exige estar preparado para la guerra.

    Para la Argentina, el desafío es exactamente el inverso: fortalecer el reclamo soberano sin entregar argumentos para consolidar la ocupación militar que pretende cuestionar. Eso supone recuperar capacidad diplomática, construir apoyos internacionales, impedir jurídicamente la explotación unilateral de recursos y sostener una política de Estado consistente en el tiempo. Porque la respuesta de Boris Johnson acaba de recordarlo con una claridad brutal: detrás de las sonrisas, los elogios y las coincidencias ideológicas, cuando Londres escucha la palabra Malvinas, responde todavía pensando en términos de poder, recursos y control territorial.

     

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  • Bausili dijo que el oro del Central está en Suiza pero en el mercado creen que sigue en Londres

     

    El presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, dijo este miércoles que el oro de la Argentina fue enviado por el gobierno al BIS, el banco de bancos suizo, aunque el mercado cree que los lingotes siguen en Londres. Las declaraciones de Bausili para justificar la operación por la que fue denunciado en 2024, una maniobra cubierta de opacidad, desconcertaron a los agentes financieros porque la información disponible indicaba que esos recursos del país estaban en Gran Bretaña.

    Para colmo, el funcionario creyó que podía ser didáctico y dijo que el traslado del oro argentino, por su mala calidad, era como el «dólar cara chica». 

    Durante su exposición ante los senadores para defender la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, explicó que los lingotes de oro argentinos se fundieron en las décadas del 60, 70, 80 y 90 y que su calidad varía según su antigüedad. «Dependiendo de cuándo se hizo eso, hay distintas calidades, hay calidades que son más o menos aceptables o tienen un costo», argumentó.

    Bausili se entusiasmó con su exposición y quiso ejemplificar ante los legisladores del plenario de comisiones de Economía e Inversión y Presupuesto y Hacienda. «Acá pasa con el dólar: el dólar cara chica o el dólar cara grande tienen un costo o una penalidad», dijo para comparar con el oro.

    La explicación del ex socio del ministro Luis Toto Caputo se produjo ante la pregunta de la peronista Juliana di Tullio, que recordó que presentó un pedido de acceso a la información pública hace dos años sin que el gobierno se lo respondiera. «Ustedes hace dos años y dos meses que no me contestan qué carajo hicieron con las 13 toneladas de oro», expresó, y le exigió a Bausili: «Quiero que me diga a mí y, a través mío, a los bonaerenses qué hicieron con las 13 toneladas de oro. ¿Dónde están? ¿Qué hicieron con eso y para qué se lo llevaron?».

    La justicia le exige al Banco Central que informe dónde está el oro de las reservas

    El presidente del BCRA pretendió que «cuando un participante del mercado financiero, como el Banco Central, expone sus posiciones financieras, está invitando al resto de los agentes financieros a operar en contra de esos intereses». «Hay cierta información que se resguarda del mercado para que no le estén operando constantemente en contra», justificó, y agregó que «se publica con un rezago, porque como todas las entidades públicas, están sujetos a los controles».

    Bausili sostuvo también que la información de la entidad que preside está sujeta «al control parlamentario» y «está auditada». «Están los informes de auditoría, todos los movimientos del oro están documentados y están registrados», contestó.

    Sobre su curiosa comparación de los lingotes de oro con los «dólares cara chica», dijo que «de tanto en tanto, en el mercado de oro mundial, cuando hay más escasez o menos escasez, ese costo se achica o se agranda». «A nosotros se nos dio la circunstancia a principios de 2024 de que había alta demanda por lingotes de oro en el mercado de oro y, en ese contexto, se bajaron los costos asociados con la aceptación de lingotes viejos, de calidad más dudosa, más cuestionable o más difícil de analizar», explicó, y añadió: «entonces tomamos una oportunidad, era óptimo en la administración de las reservas del BCRA aprovechar esa oportunidad y convertir esos oros de calidad más baja en oro de calidad más alta, así que se trasladó y se depositó en el BIS, que es donde sigue estando».

    Su respuesta enervó a la oposición. Di Tullio volvió sobre el asunto tras la exposición del funcionario porque «no hay trazabilidad sobre lo que hicieron», y apuntó que lo dice la Auditoría General de la Nación, pese a que Bausili había dicho que la AGN lo había auditado. «De hecho hay un diputado nacional que llegó a la Corte Suprema para preguntar qué hizo usted con el oro», planteó la senadora en referencia a la acción judicial tramitada por Sergio Palazzo en 2024.

    Ustedes hace dos años y dos meses que no me contestan qué carajo hicieron con las 13 toneladas de oro.

    La presentación de Bausili esconde un problema mayor. Como Javier Milei quiso embanderarse con la causa de la soberanía argentina en Malvinas, complicó las relaciones con Gran Bretañoa y el titular del BCRA tuvo que salir a decir que los lingotes de oro están en Basilea, en lugar de admitir que están en Londres.

    Un ejecutivo de uno de los bancos más importantes dijo a LPO que «en las operaciones de gold swap (canje de oro por divisas) entre un banco central y el Banco de Pagos Internacionales (BIS), el oro físico nunca se traslada a bóvedas propias del BIS, sino que permanece inmovilizado bajo custodia en las bovedas del Bank of England». «Londres es el epicentro mundial de la compensación de oro institucional bajo los estándares de la London Bullion Market Association (LBMA) y el BIS mantiene cuentas soberanas dentro del BoE», remarcó.

    El especialista indicó que «en menor medida, se utilizan la Reserva Federal de Nueva York (FRBNY) porque es susceptible de ser embargado». Pero precisó que «cuando el BCRA llevó los lingotes a Londres en 2024, la operación de swap no implicó movimiento físico de lingotes», y aclaró que el mecanismo establecido es de «un traspaso contable (book-entry transfer o locational swap) desde la cuenta asignada (allocated account) del banco central hacia la cuenta del BIS dentro de la misma bóveda del BoE». 

    «Cuando los lingotes estaban en las bóvedas locales de la calle Reconquista, el oro no sirve como colateral inmediato. Históricamente (como ha ocurrido en diversas operaciones en América Latina en las últimas décadas), el banco central primero debe fletar físicamente los lingotes hacia Londres, someterlos a un proceso de refinación o certificación para que cumplan con el estándar Good Delivery de la LBMA, e ingresarlos al BoE. Recién una vez acreditados en Londres, se ejecuta el swap contable con el BIS», aclaró.

    El banco central primero debe fletar físicamente los lingotes hacia Londres, someterlos a un proceso de refinación o certificación para que cumplan con el estándar Good Delivery de la LBMA, e ingresarlos al BoE. Recién una vez acreditados en Londres, se ejecuta el swap contable con el BIS.

    El senador Fernando Salino también cuestionó a Bausili, cuando opinó que la conducta para sacar el oro del BCRA era «especulativa». «Quiero preguntar si está entre sus atribuciones legales este tipo de especulación aprovechando una oportunidad», planteó.

    Salino formuló la hipótesis contraria a la de Bausili. «Supongamos que, de golpe, recuperan uno de los dos (tipos de dólares) su valor, la Argentina habría tomado una decisión grave y errónea», fue el razonamiento del peronista puntano.

    Más allá de la presentación del funcionario, el oficialismo obtuvo dictamen de mayoría sobre el proyecto de reforma de la Carta Orgánica sin sobresaltos.

     

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