El sábado pasado la franquicia Argentina «Jaguares» vivió su primera GRAN FINAL de Super Rugby contra el mejor equipo en tierra «Kiwi». Los «Crusaders», hoy últimos Tri-Campeones (Diez veces campeón de la misma y junto a los demás equipos de origen Neozelandés de esta liga configuran un sistema de jugadores desde el cual se conforma la selección nacional los All Black´s).
El reconocimento de los Crusaders, que luego del partido expresaron su admiración por este equipo «Es algo increíble que estén en una final con una campaña muy sólida a cuarto años de la incorporación de la franquicia a la liga«.
Photo: Dave Lintott / lintottphoto.co.nz
Este partido tiene una importancia fundamental para todo el Rugby Argentino y sienta un nuevo presedente. Una nueva forma de organizar las estructuras internas dieron resultados superlativos y estos objetivos deben tender a ser nuestro nuevo piso colectivo.
El camino comienza a verse más claro si podemos mirar un poco hacia atrás. Desde que Jaguares se incorporó a esta ligaSANZAAR (por sus siglas en inglés, South African, New Zealand, Australia and Argentina Rugby. Un consorcio conformado por las federaciones de rugby XV de esos países cuyo origen se remonta al año 1996), lleva jugadas 4 temporadas y en un análisis rápido, superficial y obvio deja observar un crecimiento de menor a mayor.
En esta temporada llegan a una Super Final con un nivel muy sólido de juego y el aspecto anímico intacto luego de una gran campaña en este 2019.
El plantel de Jaguares esta mañana en Christchurch. foto: @JaguaresARG
Las opiniones de ex-jugadores internacionales de renombre como Bryan Habana y Sean Fidzpatrick son de gran aliento y de muy buenas expectativas. Ambos opinan sobre la gran importancia de este encuentro, «incluso viajando a Nueva Zelanda, la experiencia que van a ganar por jugar esta final es buena para el rugby argentino» y que los Jaguares «han aprendido cómo ganar de visitantes y cómo ganar de local, eso es seguro. Porque la tierra «Kiwi» es un lugar muy duro para ir. Es grandioso para Jaguares y para el rugby».
A menos de 24 horas para el inicio del partido, todo el ambiente involucrado en el Rugby está armando sus planes para despertarse (o llegar despierto) para ver en vivo el encuentro.
El aspecto MENTAL hoy es clave y uno de los pilares para haber podido llegar en su cuarta temporada a una Final de este calibre. Hoy se ve a los jugadores de la franquicia nacional que sostienen un juego intenso, de mucho contacto y agresividad por 80 minutos continuos sin que baje el nivel de concentración en el sistema de juego y esto se refleja en los buenos resultados obtenidos.
Para entender un poco las prioridades y urgencias en el tipo de juego plantea Jaguares
En nuestro país la plataforma de desarrollo sigue siendo y estando en el espíritu amateur de todos los equipos que conforman las ligas nacionales. Su formación y desarrollo generó, desde sus inicios, un semillero con muy buenas condiciones de juego que alcanzó el respeto y renombre mundial con el equipo de los Pumas.
La creación de la franquicia responde a una necesidad del Rugby Argentino de incorporarse a las ligas de mejores equipos desde donde crecer y aprender para así lograr una plataforma mejorando cualitativamente su sistema de juego. El origen de estos equipos puede remontarse al año 2010 con el equipo Pampas XV ( Seleccionado argentino de rugby que compitió internacionalmente desde 2010 hasta 2015. ) con muy buenas campañas siendo campeón de la Vodacom Cup de Sudáfrica 2011 y la Pacific Rugby Cup en 2014 y 2015.
El sueño Jaguar es posible, hoy se escucha el rugido desde América y lo escucha todo el Rugby Internacional. VAMOS JAGUARES!!!!
Diego Santilli le pidió a Victoria Villarruel que renuncie a la vicepresidencia por haber puesto en duda el estado de salud de Javier Milei y convirtió la pelea política en un conflicto institucional.
«Si no está de acuerdo que dé un paso al costado entonces», afirmó el jefe de Gabinete, el funcionario más importante en la estructura del Poder Ejecutivo. Su palabra tiene un peso muy importante en el funcionamiento institucional del gobierno, por lo que el pedido de renuncia a Villarruel adquiere una relevancia mucho más seria que el que habían formulado legisladores libertarios.
«Me parece una barbaridad, un disparate, una falta de sentido común», afirmó Santilli en radio Mitre sobre el tuit de Villarruel. «Me parece una falta de respeto y unos agravios impropios de una persona que acompañó al Presidente en la fórmula», agregó.
Justamente la seriedad del pedido de renuncia a Villarruel es que la vicepresidenta fue electa por el voto popular, no es una funcionaria elegida a dedo por el presidente. Así de grave es el conflicto institucional que implica que el funcionario más importante del gobierno le pida la renuncia.
«Estoy en total desacuerdo. No puedo entender por qué hace lo que hace. En vez de apoyar a un gobierno, en vez de ayudar a sacar el país adelante, siempre poniendo palos en la rueda, un disparate», continuó Santilli.
«Si una persona no está de acuerdo que dé un paso al costado entonces. ¿Cuál es la razón de estar en un lugar en el cual vos creés que no tenés que estar?», preguntó el jefe de gabinete. «Que dé un paso al costado si cree que es así, que arme su proyecto y que compita», la desafió.
Si no está de acuerdo que dé un paso al costado entonces. ¿Cuál es la razón de estar en un lugar en el cual vos creés que no tenés que estar?. Que dé un paso al costado si cree que es así, que arme su proyecto y que compita
Villarruel dijo estar preocupada por el estado de salud de Milei y sostuvo que el presidente tiene «persecuciones imaginarias» que lo llevan a tuitear estupideces y delirios, en referencia a posteos de Lilia Lemoine que replicó.
«Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior», dijo Villarruel.
Mientras los peones rurales y los hacheros de principios del siglo XX eran obligados a comprar en las proveedurías de las empresas que los empleaban mediante vales y fichas, miles de repartidores argentinos del siglo XXI terminan endeudados con las propias plataformas para las que trabajan. Separados por un siglo de historia, ambos modelos revelan una misma lógica: trabajadores cada vez más dependientes de empresas extranjeras que convierten el salario en un mecanismo de control.
Por Alcides Blanco para NLI
Cuando el salario dejó de ser libertad
Hay escenas de la historia argentina que parecen haber quedado definitivamente enterradas en los libros escolares. La Patagonia Rebelde, entre 1920 y 1922, y las huelgas de La Forestal, entre 1919 y 1922, suelen recordarse por la brutal represión que sufrieron los trabajadores. Sin embargo, detrás de aquella violencia existía un sistema económico cuya esencia resulta sorprendentemente familiar para la Argentina de 2026.
Los peones rurales patagónicos trabajaban jornadas que podían extenderse entre 10 y 16 horas, mientras que los hacheros que desmontaban los quebrachales para la compañía británica The Forestal Land, Timber and Railways Company Limited, conocida simplemente como La Forestal, sobrevivían con salarios miserables y condiciones de vida extremadamente precarias. En ambos casos, la dependencia respecto del empleador iba mucho más allá del trabajo cotidiano.
En numerosos establecimientos, especialmente en La Forestal, una parte importante del salario no se entregaba en dinero sino mediante vales, bonos o fichas emitidos por la propia empresa. Aquellos papeles solamente podían utilizarse en las proveedurías de la compañía, donde los productos solían venderse a precios superiores a los del mercado o donde los vales eran reconocidos por un valor inferior al nominal. El trabajador cobraba de su patrón y, casi inmediatamente, ese mismo dinero regresaba al patrón.
Aquella práctica no solo reducía el poder adquisitivo de los obreros. También impedía que pudieran ahorrar, elegir dónde comprar o abandonar fácilmente el empleo. El salario dejaba de representar independencia para convertirse en un instrumento de subordinación.
La tecnología cambió, pero la lógica permanece
Un siglo después, la Argentina vuelve a exhibir un fenómeno que, aunque adopta formas digitales, reproduce mecanismos sorprendentemente similares.
Miles de repartidores que trabajan para plataformas de delivery comenzaron a recurrir masivamente a préstamos ofrecidos por las propias aplicaciones o por empresas financieras asociadas, en un contexto de caída del poder adquisitivo, precarización laboral y escasez de crédito tradicional.
Según un informe difundido en los últimos días, la deuda promedio ya ronda el millón de pesos, mientras que algunos créditos alcanzan costos financieros equivalentes a tasas cercanas al 700% anual, cifras que transforman el préstamo en una pesada carga para trabajadores cuyos ingresos dependen de jornadas cada vez más extensas.
El mecanismo presenta diferencias formales respecto del sistema de fichas de hace cien años, pero comparte un rasgo fundamental: el trabajador vuelve a quedar económicamente atado a la empresa para la que presta servicios.
Ya no recibe un vale de papel para comprar alimentos en la proveeduría. Ahora obtiene un préstamo digital cuyo cobro suele descontarse directamente de los ingresos que genera trabajando para esa misma plataforma. La dependencia deja de materializarse en una ficha de cartón y pasa a expresarse mediante algoritmos, aplicaciones móviles y débito automático.
En ambos casos, el empleador no solamente organiza el trabajo. También condiciona el modo en que el trabajador administra su economía personal.
Truck System
En la historia del trabajo existe incluso un nombre específico para este tipo de mecanismos: eltruck system. Así se conocía al sistema mediante el cual los empleadores pagaban total o parcialmente los salarios no con dinero, sino con vales, fichas, mercancías o créditos que únicamente podían utilizarse en comercios pertenecientes a la propia empresa o vinculados a ella. Muy extendido durante la Revolución Industrial en Gran Bretaña y luego replicado en distintos países, este esquema permitía a los patrones recuperar buena parte de los salarios abonados mediante la venta de productos con sobreprecios, generando un círculo de dependencia económica que impedía a los trabajadores disponer libremente del fruto de su trabajo.
La gravedad de este mecanismo fue tal que numerosos países comenzaron a prohibirlo desde fines del siglo XIX mediante las denominadas Truck Acts británicas y otras legislaciones similares, que establecieron como principio básico que el salario debía abonarse en dinero y quedar bajo el control exclusivo del trabajador. Más de un siglo después, las plataformas digitales no pagan en fichas ni obligan a comprar en una proveeduría, pero cuando el trabajador termina financiándose con créditos otorgados por la propia empresa o por entidades asociadas, cuyos descuentos se realizan directamente sobre sus futuros ingresos, vuelve a aparecer una lógica muy parecida: el empleador deja de limitarse a organizar el trabajo y pasa también a controlar, en buena medida, la economía personal de quien trabaja para él. La tecnología cambió, pero el principio que el truck system buscaba imponer —mantener cautivo al trabajador mediante la dependencia económica— encuentra hoy nuevas formas de manifestarse.
De los capitales británicos a las plataformas globales
Existe otro elemento que vuelve especialmente sugestivo el paralelismo histórico.
La Forestal era una empresa de capitales británicos que llegó a controlar millones de hectáreas, ferrocarriles, pueblos enteros, puertos y hasta fuerzas parapoliciales propias para defender sus intereses económicos. Su poder excedía ampliamente la producción de tanino: construía un verdadero Estado dentro del Estado argentino.
Las principales plataformas de reparto que hoy dominan el mercado argentino también responden a grandes corporaciones internacionales, cuyos centros de decisión se encuentran fuera del país y cuyos modelos de negocios son diseñados para maximizar rentabilidad a escala global.
Naturalmente, las diferencias históricas son enormes y nadie podría equiparar mecánicamente las condiciones de violencia física que caracterizaron a La Forestal o a la Patagonia Rebelde con la realidad contemporánea. Sin embargo, la comparación permite observar una continuidad inquietante: la subordinación económica de trabajadores argentinos frente a grandes empresas extranjeras que concentran el poder de fijar condiciones laborales, ingresos y mecanismos de dependencia financiera.
El escenario tecnológico cambió radicalmente. Donde antes había obrajes, hoy existen aplicaciones. Donde antes había fichas impresas, hoy aparecen créditos digitales. Donde antes un capataz vigilaba el rendimiento, hoy lo hace un algoritmo que asigna pedidos, califica desempeños y determina ingresos.
Pero la concentración del poder económico conserva una estructura reconocible.
Las luchas obreras de comienzos del siglo XX surgieron precisamente para cuestionar un modelo que transformaba al trabajador en un engranaje completamente dependiente de la empresa. Cien años después, el desafío parece regresar bajo nuevas formas, impulsado por la economía de plataformas, la financiarización del trabajo y la pérdida progresiva de derechos laborales conquistados durante décadas.
Quizá la mayor diferencia entre ambas épocas sea que la explotación ya no necesita alambrados ni fichas de cartón. Ahora cabe en el bolsillo, dentro de un teléfono celular, y puede administrarse mediante una aplicación que promete flexibilidad mientras convierte el salario futuro en garantía de una deuda cada vez más difícil de cancelar.
Está claro que la relación entre el Gobierno nacional y Córdoba entró en una nueva fase. Lo marcan los dichos, los hechos y, sobre todo, los silencios. Como en este caso quedó en evidencia frente a dos situaciones que el presidente libertario Javier Milei protagonizó durante el fin de semana: la tensión diplomática con Brasil y el paso por la Rural. En ambos, con insultos que marcaron el arranque de la semana.
En medio de la luna de miel entre la gestión libertaria y el gobernador Martín Llaryora, en esta ocasión no hubo ninguna referencia en público acerca de un reclamo por el que, en cualquier otro momento, el cordobesismo hubiese entrado como la relación comercial con Brasil.
Ningún funcionario de la primera línea del gobierno cordobés se manifestó al respecto; ni en entrevistas, como así tampoco en redes sociales y la principal hipótesis que sobrevuela en la atmósfera política cordobesa es que se debe al inicio de la nueva relación. El pacto.
«En cualquier otro momento hubiésemos tenidos tweets del ‘Gringo’ Schiaretti pidiendo que no se afecte la relación comercial con Brasil», dijo un peronista no alineado que, además, recuerda el paso del exgobernador por aquel país. Donde Schiaretti estuvo exiliado y luego trabajó en Fiat, relación en el sector privado que le sirvió como primer contacto con la familia Macri y el Grupo Socma.
Brasil es el principal socio comercial de Córdoba y estas tensiones diplomáticas generaron una fuerte incomodidad en el sector privado. Según datos de la Agencia ProCórdoba, un organismo mixto entre el sector público y el empresariado cordobés, entre enero y mayo de este año las exportaciones totales de Córdoba alcanzaron los USD 4.910 millones. Y de ese número global, Brasil adquirió casi el 14%, que es equivalente a 672,67 millones de dólares en solo cinco meses. Un 17,4% más de lo que había representado el mismo período en el 2025. Por esto llama la atención el hermetismo llaryorista frente al conflicto diplomático.
El sector privado en Córdoba entiende de las nuevas relaciones entre Casa Rosada y El Panal, aunque espera algún tipo de postura en caso de que la fricción entre Milei y Lula continúe.
Optimismo que se reactivó después de que una porción del empresariado cordobés esté reconstruyendo el diálogo con el cordobesismo a partir de la reestructuración del gabinete que hizo Llaryora y donde le queda un lugar clave para ocupar: el ministerio de Industria que dejó vacante la salida de Pedro Dellarossa para ir a pelear la intendencia en Marcos Juárez.
Este martes se vieron las caras en San Francisco los gobernadores de la Región Centro. Es decir, además de Llaryora, el santafesino Maximiliano Pullaro y el de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. El bloque renovó el reclamo por el tema eliminación de retenciones, donde Llaryora también había mantenido un silencio tras el paso de Milei por la Rural, pero que ahora, junto a sus pares, lo recuperó y levantó de nuevo la bandera.
«Un reclamo en el que nunca vamos a bajar los brazos es el de las malditas retenciones. Este año, solamente Córdoba va a poner dos mil millones de en materia de retenciones», dijo Llaryora en San Francisco, la ciudad de la que es oriundo el mandatario cordobés y que hoy se convirtió en sede permanente de la Región Centro.
El consumo de marihuana se ha expandido a lo largo del planeta en los últimos siglos. Una gran cantidad de países del “primer mundo” han legalizado su consumo, con distintas restricciones. Río Negro tiene todo para ser potencia en la materia. Nuestra provincia cuenta con innumerables riquezas, sin embargo, los problemas sociales persisten….
El agronegocio convirtió a todo el sistema alimentario en un riesgo para la salud. Hasta un típico menú que el nutricionismo considera saludable. Te presentamos con datos oficiales e investigaciones de la ciencia o informes autogestivos de matrices ambientales, que demuestran como un menú saludable es impactado negativamente por el agronegocio a través de residuos…
Javier Milei se desplomó en el índice de confianza al consumidor que elabora la Universidad Di Tella. En el Gobierno hay preocupación por el impacto del malhumor social en la reelección del Presidente.
Tras la publicación de los números, los libertarios buscaron llevar tranquilidad a sus filas. «Casi 41% el ICC de JULIO de la UTDT. Es lo que sacaríamos en primera vuelta si las elecciones fueran hoy. Un poquito menos que el mes pasado pero mucho mejor a otros presidentes a esta altura del mandato». El análisis del ex funcionario albertista y hoy fervoroso mileísta Antonio Aracre despertó toda clase de bromas en Twitter.
Aracre saló a bancar al Gobierno en un momento delicado. Sin embargo, no logró generar demasiado entusiasmo. «Dejá de hablar huevadas, Macri fue a las aso 2019 con ICC en 42 y sacó 32 puntos», le respondieron en Twitter. Entre junio y julio de 2026, la confianza en el presidente disminuyó 4,78%.
Como publicó LPO, la crisis pegó fuerte en todos los sectores. Incluso casi la mitad de los libertarios reconoce que su situación económica personal es peor que el año pasado. El principal problema para el gobierno es que la bonanza que festejan en el Ministerio de Economía no llega al bolsillo. Y ese malestar pone en peligro la reelección de Milei.
Milei cae en todos los segmentos que abarca el índice de la Di Tella. La baja más importante es los sectores de menores ingresos, con 11, 47%, mientras que entre los de mayores ingresos la confianza disminuyó 1,45%.
El desencanto tampoco diferencia en provincias con un electorado más o menos afín al oficialismo: los distritos donde Milei cayó más fuerte son la Provincia, con 6,34% y la Ciudad, con 6,24% de baja. En el interior la caída fue mucho más moderada, de 1,68%, pero en el interanual la baja fue marcada: 8,78% respecto de julio de 2025.
Entre los subíndices que componen el Índice de Confianza del Consumidor «en julio se observaron disminuciones en todos los componentes. Situación Macroeconómica registró la mayor caída mensual (-8,49%) y se ubica 10,54% por debajo del nivel de julio de 2025», explican en el informe.
Si bien Situación Personal disminuyó 3,89% en el mes, respecto de 2025 el derrumbe es notorio: se encuentra 14,98% por debajo del registro de julio de 2025.
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.