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SUEÑO JAGUAR / EL GRITO DESDE AMERICA

El sábado pasado la franquicia Argentina «Jaguares» vivió su primera GRAN FINAL de Super Rugby contra el mejor equipo en tierra «Kiwi». Los «Crusaders», hoy últimos Tri-Campeones (Diez veces campeón de la misma y junto a los demás equipos de origen Neozelandés de esta liga configuran un sistema de jugadores desde el cual se conforma la selección nacional los All Black´s).

El reconocimento de los Crusaders, que luego del partido expresaron su admiración por este equipo «Es algo increíble que estén en una final con una campaña muy sólida a cuarto años de la incorporación de la franquicia a la liga«.

Photo: Dave Lintott / lintottphoto.co.nz

Este partido tiene una importancia fundamental para todo el Rugby Argentino y sienta un nuevo presedente. Una nueva forma de organizar las estructuras internas dieron resultados superlativos y estos objetivos deben tender a ser nuestro nuevo piso colectivo.

El camino comienza a verse más claro si podemos mirar un poco hacia atrás. Desde que Jaguares se incorporó a esta liga SANZAAR (por sus siglas en inglés, South African, New Zealand, Australia and Argentina Rugby. Un consorcio conformado por las federaciones de rugby XV de esos países cuyo origen se remonta al año 1996), lleva jugadas 4 temporadas y en un análisis rápido, superficial y obvio deja observar un crecimiento de menor a mayor.

En esta temporada llegan a una Super Final con un nivel muy sólido de juego y el aspecto anímico intacto luego de una gran campaña en este 2019.

El plantel de Jaguares esta mañana en Christchurch. foto: @JaguaresARG

Las opiniones de ex-jugadores internacionales de renombre como Bryan Habana y Sean Fidzpatrick son de gran aliento y de muy buenas expectativas. Ambos opinan sobre la gran importancia de este encuentro, «incluso viajando a Nueva Zelanda, la experiencia que van a ganar por jugar esta final es buena para el rugby argentino» y que los Jaguares «han aprendido cómo ganar de visitantes y cómo ganar de local, eso es seguro. Porque la tierra «Kiwi» es un lugar muy duro para ir. Es grandioso para Jaguares y para el rugby».

A menos de 24 horas para el inicio del partido, todo el ambiente involucrado en el Rugby está armando sus planes para despertarse (o llegar despierto) para ver en vivo el encuentro.

El aspecto MENTAL hoy es clave y uno de los pilares para haber podido llegar en su cuarta temporada a una Final de este calibre. Hoy se ve a los jugadores de la franquicia nacional que sostienen un juego intenso, de mucho contacto y agresividad por 80 minutos continuos sin que baje el nivel de concentración en el sistema de juego y esto se refleja en los buenos resultados obtenidos.

Para entender un poco las prioridades y urgencias en el tipo de juego plantea Jaguares

En nuestro país la plataforma de desarrollo sigue siendo y estando en el espíritu amateur de todos los equipos que conforman las ligas nacionales. Su formación y desarrollo generó, desde sus inicios, un semillero con muy buenas condiciones de juego que alcanzó el respeto y renombre mundial con el equipo de los Pumas.

La creación de la franquicia responde a una necesidad del Rugby Argentino de incorporarse a las ligas de mejores equipos desde donde crecer y aprender para así lograr una plataforma mejorando cualitativamente su sistema de juego. El origen de estos equipos puede remontarse al año 2010 con el equipo Pampas XV ( Seleccionado argentino de rugby que compitió internacionalmente desde 2010 hasta 2015. ) con muy buenas campañas siendo campeón de la Vodacom Cup de Sudáfrica 2011 y  la Pacific Rugby Cup en 2014 y 2015.

El sueño Jaguar es posible, hoy se escucha el rugido desde América y lo escucha todo el Rugby Internacional. VAMOS JAGUARES!!!!

Fuente citada: aplenorugby.com.ar

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    Que no engañe el nombre de personaje de historieta. El Súper RIGI no es un héroe  musculoso y de capa roja, pero en él tienen cifradas sus esperanzas el gobierno mileísta y sus asociados: la ley para atraer inversiones en “nuevas industrias”, aquellas que desarrollan infraestructura digital y tecnológica, empieza a discutirse en el Congreso y augura cambios fuertes para el futuro inmediato. El proyecto promete integrar a la Argentina en las cadenas globales de valor de la inteligencia artificial y la biotecnología. Viene con más dudas que claridades. Sam Altman, CEO de OpenAI, anunció el año pasado una inversión de veinticinco mil millones de dólares para instalar un data center en la Patagonia, que aún no se concretó. Ahora Elon Musk acaba de anunciar el desembarco de Tesla y un megacentro de datos en Argentina. ¿Finalmente van a venir los dólares? ¿Con qué condiciones y a riesgo de qué?

    La preocupación por la IA siempre estuvo en el discurso oficial, pero empezó a  traducirse en inciciativas concretas y en una dirección muy clara cuando Peter Thiel pasó por Casa Rosada y se instaló en Buenos Aires. Y empezaron los avances. Primero, con el Gemelo Social Digital. Después, con el proyecto de Federico Sturzenegger para reformar la Ley de Sociedades que crea la figura jurídica de “sociedades no humanas”, empresas que funcionan exclusivamente con algoritmos. Y ahora llegó el turno del Súper RIGI, que otorga reducciones impositivas, incentivos cambiarios y garantías en tribunales extranjeros a los capitales tecnológicos. Para los héroes de la civilización occidental, una ley con beneficios superpoderosos. Aún más que los del primer RIGI

    El Súper RIGI se sitúa en una encrucijada decisiva. La IA involucra dos viejos problemas que marchan juntos en el capitalismo: el reparto imperialista del mundo y la división internacional del trabajo. Este proyecto de ley coloca a la Argentina en una posición dependiente en ambos tableros. 

    La Argentina que pretende el capital tecnológico

    El 4 de junio pasado, Javier Milei y el ministro Sturzenegger firmaron una nota en Financial Times que promueve a Buenos Aires como la capital de la IA en el siglo XXI. Para que los inversores confíen, se mencionan la estabilidad geopolítica de la región, los beneficios fiscales y los presuntos logros del RIGI original: un flujo sostenido de inversiones hacia recursos energéticos y mineros.

    ¿La apuesta del gobierno por la IA será una mera operación publicitaria? La coyuntura ofrece indicios para pensar que se trata de algo más serio. Así lo indica el comunicado de YPF sobre la asociación estratégica con Tesla, que llegó este martes 16 de junio, justo un día antes del debate del Súper RIGI en comisiones en el Congreso. El proyecto ya tiene un nombre y apellido: Elon Musk.

    El gobierno libertario construye un proyecto de país subordinado a Estados Unidos y con una matriz productiva que se orienta a la provisión de energía y materias primas. El Súper RIGI amplía este modelo hacia el sector digital a partir de un doble diagnóstico: el carácter estratégico de la IA en términos geopolíticos y la necesidad de que Argentina se suba a la nueva “revolución industrial” con base en las tecnologías digitales.

    El proyecto de ley ofrece 30 años de estabilidad normativa para los proyectos de inversión. Casi ocho mandatos presidenciales. Milei le abre la puerta a los centros de datos, a la maquinaria bruta, en un gesto de pleitesía: brinda tierras, energía, protección jurídica y ahorro fiscal a las empresas tecnológicas del norte. A cambio, recibirá las inversiones y otras contribuciones para mantener el sueño de la reelección presidencial. Pero este es el elemento pintoresco de una transformación en la estructura productiva que responde a los intereses del capital tecnológico, esa fracción de la clase dominante con pretensiones de conducir los destinos del capitalismo y de las democracias. 

    Milei pasa, los data centers quedan: de esa infraestructura crítica depende el sostenimiento de un nuevo espacio que complejiza el funcionamiento histórico del imperialismo en todo el globo. 

    El nuevo espacio imperial

    Como explica el filósofo Éttiene Balibar, las fronteras de los imperios se desplazan con el fin de crear espacio para el comercio, la legislación y la cultura. El imperialismo estadounidense se basa en las inversiones y el endeudamiento, además de la amenaza latente de una intervención directa. Su interés consiste en apropiarse de recursos estratégicos para controlar los territorios como mercados en lugar de como colonias, salvo excepciones. El Súper RIGI se inscribe en esta trayectoria: ofrece el territorio nacional para que los capitales tecnológicos se enclaven sin ninguna contraprestación. El RIGI original realiza este mismo movimiento con el petróleo y la minería.

    Las geometrías del imperialismo se complejizan en el siglo XXI. El reparto del mundo se dirime también en la lucha por otro tipo de espacios, ya no terrestres, sino virtuales. El territorio digital se consolidó en las últimas dos décadas, pero muy pronto encontró sus conquistadores. Ganaron las plataformas, con Google, Amazon, Meta y Microsoft a la cabeza, y ahora la disputa se traslada a la IA: Palantir, Anthropic, OpenAI y Deepseek son algunos de los nuevos combatientes. Las relaciones de dependencia centro-periferia entre Estados se superponen con la competencia capitalista entre los “imperios de la comunicación” —así los bautiza Balibar— que se disputan las poblaciones de usuarios en las que se asienta su poderío.

    El registro de los datos de la ciudadanía y su análisis algorítmico es un botín de mercado con valor geopolítico. Quién posee los datos, dónde se alojan y bajo qué legislación son preguntas determinantes en el reparto imperialista del territorio digital. Trump y Xi Jinping lo saben. El presidente de Estados Unidos obligó a TikTok a vender la filial yanqui, que quedó en manos de un consorcio comandado por Oracle. China, por su parte, lidera el Índice de Soberanía Digital del Foro Tecnológico BRICS+: es decir que controla el hardware -infraestructura de comunicaciones, redes 5G, data  centers-, cuenta con sus propias empresas de plataformas -HuaweiCloud, Tencent, WeChat, entre otras-, impulsa estrategias nacionales de IA a largo plazo y dispone de capacidad regulatoria para controlar los flujos de datos.

    En Occidente, el poder de las corporaciones informáticas es transversal. El espacio digital que les pertenece funciona como una intermediación necesaria para la mayoría de las actividades económicas y sociales. El Súper RIGI implica una cesión de soberanía en favor de estas corporaciones, que requieren energía y tierras frías para sostener el almacenamiento de datos y la capacidad de cómputo. La competencia capitalista y el desarrollo de IA con fines militares no hará más que incrementar la demanda de las infraestructuras digitales. 

    Durante el gobierno de Macri, el regreso del FMI marcó un hito en el refuerzo de la dependencia argentina. Ahora, el Súper RIGI coloca la imaginación jurídica del Estado al servicio del imperialismo digital. Las plataformas y la IA, de modo análogo al poder financiero global, operan como una instancia de soberanía no estatal. En vez de disputar el territorio digital, se favorece a los empresarios más ricos del planeta, que se arrogan el privilegio de indicarles a los Estados la dirección que debe tomar el mundo. Así lo hizo Palantir, la empresa de Thiel, con el manifiesto que defiende los valores occidentales y advierte que no hay vuelta atrás en la carrera armamentística: “La cuestión no es si se fabricarán armas basadas en la IA, sino quién las fabricará y con qué fin”. 

    Desde el furgón de cola, Milei viaja contento. Se suma a una batalla que lo excede y funde el destino de la Argentina con el de los dueños de los fierros digitales.

    ¿La IA nos hará ricos?

    El Súper RIGI debe analizarse junto a la reforma de la Ley de Sociedades. Las “Sociedades Automatizadas” son sistemas algorítmicos autónomos que funcionan legalmente como empresas, pero sin requerir recursos humanos para su operatoria. En la Expo EFI de fines de abril, Sturzenegger promovió esta figura con el argumento de que “en los próximos diez años, el 90% del PBI mundial lo van a producir agentes de IA”. Invitó, también, a imaginarse un país con 50 millones de habitantes y 500 millones de agentes de IA que producen para todo el mundo. El gobierno se subordina a Silicon Valley con la esperanza de que la revolución tecnológica se derrame como crecimiento en la Argentina. 

    La grandilocuencia de Sturzenegger abre una discusión sobre la influencia de las fuerzas productivas algorítmicas en la acumulación capitalista. Está claro que el despliegue de estas tecnologías es la condición de posibilidad del imperialismo digital. ¿Pero cómo hicieron las corporaciones digitales para concentrar una porción cada vez mayor de la riqueza global? ¿Los algoritmos producen valor? ¿Nos haremos millonarios con los agentes de IA que vengan a territorio argentino?

    El ministro de Desregulación sugiere que sí. Pero Marx indica que solo el trabajo humano, en tanto tiempo de trabajo abstracto, puede crear el valor que sostiene la acumulación de capital. La distinción no es menor. Las plataformas y la IA se asientan en procesos de automatización sin precedentes. Estas nuevas industrias explotan relativamente pocos trabajadores. ¿Cómo hacen, entonces, para quedarse con ganancias? Se inmiscuyen en los procesos de producción y circulación de las demás industrias y de ese modo se apropian de la plusvalía producida por ellas. Sus ganancias dependen de que otros asuman la explotación de la fuerza de trabajo.

    Los monopolios informáticos y la plusvalía transferida

    George Caffentzis, en su libro En letras de sangre y fuego, denomina plusvalía transferida a este mecanismo de apropiación. McDonald’s, por ejemplo, produce hamburguesas. Para hacerlo, explota cocineros, cajeros, etcétera. Puede vender sus mercancías en el local, pero también lo hace a través de la infraestructura digital de Rappi y PedidosYa. Cada vez que una de estas plataformas concreta una venta para McDonald’s, se queda con una comisión. A través de ese precio, Rappi y PedidosYa se apropian del valor que produjeron los trabajadores de McDonalds, que son explotados dos veces: por el dueño de la franquicia y, de forma indirecta, por estas plataformas.

    Rappi y PedidosYa explotan a los repartidores. Pero el grueso de su ganancia proviene de la intermediación que les permite succionar el valor producido por otros. Si se amplía el esquema a las plataformas publicitarias -Google, Facebook, TikTok- y las de comercio electrónico -MercadoLibre-, se vislumbra una tendencia a la monopolización de la publicidad, la logística y el comercio. El costo del clic en Google, el espacio publicitario de Meta y la comisión de Galperín se sustentan en operaciones automáticas con una intervención mínima de trabajo humano. Las plataformas picotean las ganancias de otras industrias cuando cobran estos precios, pero también de los cuentapropistas que dependen de ellas.

    El esquema de la plusvalía transferida aplica para la IA, aunque todavía se desconoce cómo se sostendrá la rentabilidad, por ejemplo, de una empresa como OpenAI, que proyecta pérdidas por 115 mil millones de dólares hasta 2029. No parece alcanzar con las suscripciones de los usuarios ni con el cobro por el uso de tokens -los componentes básicos de texto que procesan los modelos- a los clientes más intensivos. A modo de prueba, ChatGPT empezó a mostrar publicidad en Estados Unidos y contrató a un ex Meta para liderar este desarrollo incipiente. ¿La IA generativa competirá con las plataformas publicitarias para sobrevivir?

    Las corporaciones informáticas persiguen el mismo objetivo que cualquier otra: ganancias. Aunque el mecanismo de la plusvalía transferida resulte abstracto, sus efectos se sienten en el bolsillo. Las ganancias que se apropian las plataformas son ingresos que les faltan a los trabajadores y a otros sectores del capital. La apuesta de Milei por la IA localiza una problemática de alcance global en torno al futuro del trabajo por la generalización de las tecnologías digitales.

    Scrollear no es trabajar, pero te van a explotar más

    Las plataformas y la IA cargan con una contradicción: en tanto arrojan ganancias, conducen a una crisis sistémica. La maquinaria algorítmica expande la automatización del trabajo administrativo y disminuye la necesidad de trabajo humano. Como resultado, se produce menos valor.

    Cuando esto ocurre, según Caffentzis, la explotación aumenta en la base del sistema: disminuyen los salarios, los trabajos se vuelven más precarios y se agudizan formas arcaicas de explotación, sobre todo en las periferias. La caída en la tasa de ganancia debe ser contrarrestada para que el capitalismo sobreviva. Los algoritmos, a diferencia de lo que sostiene Sturzenegger, no producen valor. Desatan, por el contrario, un recrudecimiento generalizado de la explotación. El salto tecnológico se monta sobre las espaldas de los trabajadores, que verán empeoradas sus condiciones materiales de existencia, aún más en una economía periférica como la argentina.

    Esto no significa que la fuerza de trabajo sea explotada directamente por TikTok, OpenAI o MercadoLibre. En Teoría de la dependencia digital, Cecilia Rikap desliza la hipótesis de que los usuarios producen datos con valor económico cuando interactúan en las redes. Pero si así fuera, el capitalismo seguiría su curso: no habría límites para el trabajo, los usuarios producirían datos todo el tiempo que quisieran y las plataformas podrían pagarles. Los usuarios consumen, dialogan, suben fotos, etcétera, pero no trabajan. Quien sí lo hace es la maquinaria algorítmica que necesita esa actividad social para producir datos.

    Las teorías del “tecnofeudalismo” tampoco aciertan. Las empresas digitales no son dueñas de recursos naturales escasos, como el suelo, ni parasitan a otros sectores a través de diezmos ni rentas. Poseen una maquinaria que produce un espacio social y mercantil que se ha vuelto indispensable para el resto. En ese espacio se generan datos de forma ilimitada mientras haya cantidades crecientes de energía y de agua para sostener esa producción. Esto es lo que el Súper RIGI le ofrece a los capitales tecnológicos a cambio de nada para la Argentina.

    ¿Tech New Deal?

    La disputa por el futuro está abierta y la élite de Silicon Valley lo sabe. Las corporaciones se arrogan una cualidad propia de la política: la construcción del tiempo por venir, incluso para anticiparse a los escenarios de desempleo que produciría la automatización en ciernes y el advenimiento de la Inteligencia Artificial General. Es el caso de Elon Musk, partidario de un ingreso básico universal financiado por el Estado, y de OpenAI, que propone la creación de un Fondo de Riqueza Pública para distribuir entre la ciudadanía los beneficios generados por la IA.

    Juan Grabois, que sostuvo una reunión de tres horas con Peter Thiel en su flamante casa de Barrio Parque, identifica en estas iniciativas el llamado a un nuevo pacto social, un Tech New Deal entre las clases dominantes y las subalternas. Pero esta paritaria compra demasiado pronto el futuro que proyectan las corporaciones: un horizonte de abundancia por el incremento de la productividad y el comando digital del conjunto de la economía. Una idea con la que concuerda Sturzenegger.

    ¿La acumulación de riqueza con la que sueñan los capitales tecnológicos será de tal magnitud como para que al resto de la humanidad no le quede otra alternativa que conformarse con las migajas? ¿Desde cuándo los millonarios son tan generosos con las clases dominadas? La competencia entre las corporaciones, la crisis del trabajo y el desarrollo bélico de la IA desmienten los escenarios optimistas. 

    Hay que sentarse con el enemigo. Pero la política consiste, ante todo, en la posibilidad de patear el tablero y empezar la discusión bajo otras condiciones. El campo popular necesita entender qué capitalismo es este para construir una alternativa política a la altura de este tiempo histórico.

    Hacia dónde vamos

    El Súper RIGI, que empieza a discutirse en el Congreso, es el camino a una rendición total, ¿pero existen otros caminos? Quizás. Brasil sancionó el régimen Redata, que otorga beneficios fiscales para la instalación de data centers, pero exige a cambio la utilización de energías renovables, controles de eficiencia hídrica, inversiones en I+D y que un mínimo del 10% de la capacidad de almacenamiento se destine al mercado interno. 

    El desarrollo de infraestructura digital en el propio territorio constituye una oportunidad para incidir en la industria y ejercer soberanía sobre los flujos de datos. La confrontación con las corporaciones debe partir de una postura política clara en relación con las nuevas dinámicas del imperialismo y los mecanismos de apropiación de la riqueza. Argentina favoreció, por ejemplo, el crecimiento de MercadoLibre, un imperio regional que se ha expandido por el continente americano. La riqueza de Galperín no proviene de los algoritmos, sino de los beneficios que le dio el Estado y del trabajo argentino. Su plataforma es un monopolio que le permite transferirse el valor que producen otros.

    Milei celebra a Galperín y viceversa. Mientras tanto, ambos admiran a los nenes con superpoderes del norte. Musk, Thiel y compañía hacen política para luego extinguirla: ese es el sueño húmedo de los tecnócratas, un mundo en el que los fierros digitales pesan más que la voluntad de las mayorías. Argentina, en la imaginación libertaria y de Silicon Valley, se condena a la especialidad de la periferia: la economía extractiva y la exportación de materias primas situadas en el extremo inferior de la cadena de valor. La maquinaria, el conocimiento producido a partir de los datos y los desarrollos de software se quedan en el norte.

    Para construir un proyecto emancipatorio, tal vez haya que juntar todas las contradicciones. Un hilo no tan delgado une la valoración bursátil de las corporaciones tecnológicas con cierto malestar en la cultura, que se expresa, por ejemplo, en los debates sobre los efectos de las redes en las nuevas generaciones. De fondo está el tiempo que se vive en el espacio digital. La disputa por quién pone las reglas para ese tiempo y ese espacio que estalla en conflictos cotidianos, pero que también incide en que las mayorías trabajen cada vez más para ganar cada vez menos.

    No hay razón para demorar: las derechas y las élites tecnológicas deciden sobre el mundo mientras lo construyen. El Súper RIGI brinda el armazón normativo para que Thiel y Musk sean más libres que los argentinos y las argentinas de a pie.

    La entrada ¡AI, Argentina! se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • La Corte contra Milei

     

    La Corte Suprema le provocó al gobierno una fuerte derrota política con el fallo a favor de las universidades que pone en jaque el superávit fiscal sagrado de Toto Caputo. La jugada que le vendió Martín Menem a Milei para dormir el fallo no funcionó y le suma a Economía otro obstáculo en medio de la suba del dólar y el golpazo del MSCI, que declaró a Argentina en standalone. En la Rosada ya dieron por caído a Adorni, que se iría este fin de semana. La Rosada analiza reinstaurar las colectoras y los gobernadores esperan a diciembre para decidir si acuerdan con Milei para las elecciones de 2027.

    Ignacio Fidanza: La Corte Suprema acaba de salir por la puerta grande de su oficialismo de estos dos años y medio, con un fallo que va a tener impacto directo en el plan económico, convalidó la Ley de Financiamiento Universitario. Atrás de esto hay una historia de la pelea en lo más alto del poder. Muy interesante. Esto es A sangre fría. Hoy es jueves 25 de junio.

    Ignacio Fidanza: Bueno, la historia es así. Hacia finales del año pasado, Santilli y Santiago Caputo acordaron con Yacobitti una reformulación de la Ley de Financiamiento Universitario para ajustarla, digamos, a las pautas presupuestarias que bajaba Toto Caputo. Esto hay que recordar que en ese momento fue el momento de mayor debilidad de Santiago Caputo, porque venían de ganar la elección con la teoría de los Menem.

    La teoría en el sentido de con candidatos propios y Menem se mete y dice no, yo tengo una propuesta mejor. Tengo vínculo con la Corte. Y yo puedo hacer que cajoneen este este fallo de manera eterna. Le pagamos 850.000 palos en el 26 a la universidad y este ajuste de, digamos, de la ley como la solución de fondo, lo tratamos con el presupuesto que se trata ahora, hacia fin de año. Y lo metemos en el 27. Y bueno, en el medio ¿qué pasó? Pusieron el ministro de Justicia Mahiques y entraron en una negociación con la Corte. Es cierto, hay un vínculo muy directo entre los Menem, Mahiques y Rosatti, el presidente de la Corte. Y la justicia les sacó todo lo que querían. Como 100, 200 jueces y entre ellos el hijo de Rosatti. El hijo de Rosatti, se votó y asumió la semana pasada o la anterior. Fue el primer juez en asumir de los nuevos y ahora le sacaron el fallo en contra.

    Javier Laquidara: Y a la par los rectores consiguieron un aumento en simultáneo del 24% en una cuota 21 y otro de tres que el Gobierno decía bueno, le damos esto porque la Corte nos va a dar una mano y los rectores estuvieron vivos y dijeron no vamos a bajar el reclamo en la Corte, por más que acordemos esta paritaria. Y a la semana, diez días les sale el fallo, de doble derrota.

    Ignacio Fidanza: Es que yo entiendo que ese acuerdo es esto que decía Menem, decir le damos 850 mil palos y yo garantizo que la Corte me cajonea el fallo. Y claro, la Corte le dijo nombrame a los jueces, la universidad le dijo dame la guita y la Corte después de todo eso dijo «Bueno, ya está todo esto, te fallo en contra». Es terrible.

    Javier Laquidara: Aparte hay un pacto no escrito de que no se metía con el plan económico y se metió, lo que coincide con junio, que es un mes terrible para las arcas.

    Luciana Glezer: Usualmente deficitario, fue los meses que de hecho el gobierno mostró déficit fiscal por el pago de aguinaldos en el sector público nacional. Pasa que viene con las cuentas cada vez más complicadas. La caída de la recaudación no se detiene Y una vez más, más allá del factor estacional, en este caso positivo que tuvo mayo por el pago de ganancias, las empresas.

    Ignacio Fidanza: Es increíble lo que estamos viviendo, porque el gobierno no para de generarse crisis. La de Adorni, que le hizo perder a Milei entre 10 y 20 puntos y que le pone en crisis el proyecto más seguro que tenían, que hay un triunfo en primera vuelta para la reelección. El hoy está en torno a los 35, que es más o menos la base electoral del peronismo. Con cualquier cosa, con Frankenstein, con cualquier cosa, Y entonces, si esto digamos, se mantiene en estas condiciones, hay segunda vuelta y la segunda vuelta, como vimos en Latinoamérica, es una moneda en el aire. Han ganado los candidatos de la derecha, pero por diferencias ínfimas. En ese marco ahora hay una versión muy fuerte de que tal vez este fin de semana lo sacan Adorni porque lo intervinieron por todos lados.

    Javier Laquidara: Y le tiene frenado el Congreso, paralizada la gestión por cómo es como jefe de Gabinete. Tuvieron que poner un vocero nuevo que todavía no habló porque él no podía hablar más. Y ahora en el Congreso no hay sesión. En el Senado no hubo sesión porque lo interpelan. Entonces lo que se anota como un triunfo, que no lo bajaron. En realidad, los peronistas están festejando que no hay sesión.

    Ignacio Fidanza: Exactamente, los peronistas son muy hijos de puta para el tiempismo Entonces en medio de su desorden absoluto, hay una línea conductora que con el tema Adorni, que consiste en estirar el tema, no definirlo como sería ejecutarlo con una moción de censura, protestar y escrachar a los aliados. Decir «miren, Adorni sigue por culpa del PRO, por los gobernadores» y que el tema siga y siga y siga. Y vos ve que no dan la vida por la moción de censura, es más, hay un montón de peronistas, nosotros lo contamos, que dicen no votemos la moción de censura porque Milei se va a victimizar, nos va a acusar de golpista y encima le resolvemos el quilombo.

    Entonces, como está afectando la gestión, me decía un funcionario me contó una decisión importantísima que tiene, muy importante, no lo voy escrachar acá, pero es una decisión de política económica que sería tapa de los diarios y hace cuatro meses que no la puede ejecutar porque no logra sentarse con Adorni. Y él depende del jefe de Gabinete. Adorni tiene a Meme de segunda, que viene del PRO. Pero Meme no define política, entonces es como que tiene una persona, la Jefatura de Gabinete, que quedó ahí de segunda virtual. ¿Cómo se llama Meme?

    Javier Laquidara: Aimé Vázquez.

    Ignacio Fidanza: Bueno, hoy es la jefa de Gabinete, pero no tiene decisión política. ¿Entonces, qué pasa? La llama el secretario de no sé qué cosa, que depende de Jefatura de Gabinete, lo llama Adorni y está prendido fuego y con la cabeza en otro lado y atiende Meme y dice bueno, listo, déjame que lo vea, lo consulto y ahí queda. Y entonces está toda la gestión que depende de Jefatura de Gabinete, entrando en un embudo. Y esto más lo del Congreso, lleva a que en el gobierno haya mucha gente que independientemente de la pelea política, no podemos seguir con Adorni, no funciona el Gobierno. Y ahí empiezan los nombres. La situación es la siguiente el nombre hay como hace rato más fuerte el candidato natural hoy en la Rosada es Quirno. Ahora, ¿cuál es el problema con Quirno? Nosotros lo contamos. Había logrado seducir a Karina Milei.

    Javier Laquidara: El amor nació en Canadá.

    Ignacio Fidanza: Y se afianzó en Israel.

    Javier Laquidara: Claro. Y bueno, el tema de Quirno es que sabe jugar a dos bandas, el Twitter se lo maneja Santiago, dicen. Por eso es picante.

    Ignacio Fidanza: Él rindió el Twitter.

    Javier Laquidara: Si.

    Ignacio Fidanza: Las fuerzas del cielo, cuando tenían la hegemonía del poder, exigían a los ministros «Entrégame el tuit».

    Javier Laquidara: A Toto le metieron a Felipe Núñez.

    Ignacio Fidanza: Entonces hay ministros que aceptaban y ministros que no. Este gobierno es muy increíble porque muchas cosas empiezan y terminan en Twitter. Hubo un quiebre de este amor. Hubo un episodio que resquebrajó el amor entre Quirno y Karina, que fue el caso Rufus, porque cuando Martín Menem lanza esa boludez y se confunde de cuenta y tuitea como si fuera Rufus, pero era él y lo deschavan.

    Javier Laquidara: Pero había un video de Oría que decía que no fue.

    Ignacio Fidanza: Nunca se conoció, entre todas las boludeces de que le hacen decir a Milei. Pero en ese episodio que estalla la guerra abierta…

    Javier Laquidara: Entre Santiago y Menem.

    Ignacio Fidanza: En ese momento Quirno tuiteó a favor de Las Fuerzas del Cielo en contra de Rufus. Y eso fue un quiebre, porque acá nosotros lo dijimos, un realineamiento inmediato. Karina dijo «Che, este que se hacía el equilibrado es de Santiago», como todo el mundo sabe que es Toto Caputo. Punto. No hace falta más que ver todas las concesiones y cosas que ganan los Neuss. O sea, todo Caputo al final del día es el tío y se sientan y arreglan. Y Quirno es de Toto Caputo. Toto Caputo está un poco celoso de que el otro sea jefe Gabinete, pero en el trade off gana. Es mejor que sea Quirno que por supuesto Sturzenegger.

    Javier Laquidara: O Menem.

    Ignacio Fidanza: O Menem, que quiere. Entonces eso es lo que está demorando la designación de Quirno. Karina dice «pierdo el jefe de gabinete, no me jodan, este de Santiago y Adorni era a mío. Ahí surge lo de Santilli como opción. Que es de Karina, pero tiene buen diálogo con Santiago Caputo. Y ahí está la discusión.

    Javier Laquidara: Digamos que llegó al ministerio del Interior por lo mismo, porque no querían poner a nadie que fuera de nadie. Al final pusieron a Santilli para que no se enoje nadie.

    Ignacio Fidanza: Y ahí está la discusión. Después me contaron que Sturzenegger está completamente loco.

    Luciana Glezer: Desde que escribe poemas de amor casi eróticos, plagios básicamente creo que sí. Con la ultraactividad que tiene el Congreso pasa desapercibido Sturzenegger, que estuvo hablando de estas sociedades que se van a conformar sin persona físicas en el Congreso de la Nación y se quedó dormido en un momento de la reunión de comisión, planchado.

    Ignacio Fidanza: Pero a mí me contaron una reunión que fueron unos funcionarios de una empresa pública a presentar un plan de ajuste y reestructuración y que encima los resultados habían dejado ganancias. Y Sturzenegger interrumpe al que estaba a cargo de la empresa y le dice «¿Y por qué no te la quedas vos?». «¿Cómo yo?». «Sí, quédatela». Y otro de los directores dice «¿Pero ¿cuál sería la lógica si te estamos diciendo que hay una ganancia de no sé cuántos palos verdes que vamos a aportar al tesoro»? «Y no porque nosotros tenemos acá una definición que no queremos que haya empresas públicas».

    Luciana Glezer: Se está matando Sturzenegger con el titular de la Aduana, Andrés Véliz, que está recogiendo el guante y la demanda de los peritos mercantes, los despachantes de Aduana que tienen una formación técnica y han hecho una carrera para validar justamente su función. Y ahora con esto de la desregulación armaron una figura que puede ser cualquiera que se llama declarante, que claramente está atentando contra los puestos de laburo de los técnicos históricos de la Aduana. Pero para avanzar y para eliminar la figura de declarante, tienen que volver atrás con las desregulaciones de Sturzenegger que habilitaba el courier, con lo cual también puede dificultar estas compras que se hace en puerta a puerta por la medida para eliminar esa figura, con lo cual hay una tensión muy fuerte en la Aduana.

    Ignacio Fidanza: Y te cuento algo, porque esto es algo que, como vos, Luciana, venimos observando de manera muy aguda nosotros en nuestra charla, que es las contradicciones que tiene el programa económico. El gobierno metió una norma que vos podés comprar afuera hasta cinco envíos por año. Bueno, muy bien, esa norma en la realidad no existe, porque vos podés hacer 20 envíos por Amazon en este año o más y te llegan. ¿Entonces, cómo funciona esto? Aparentemente Amazon tiene como una lotería de CUIT y te va cambiando el cuit sin que vos te enteres.

    Luciana Glezer: Van cambiando los cuits y se han detectado compras a nombre de Eva Perón, de Juan Domingo Perón.

    Ignacio Fidanza: Pero lo hace Amazon, o sea están truchando con la nuestra.

    Luciana Glezer: Una vez que pusiste tu cuenta en Amazon, cualquiera que compre le puede caer.

    Ignacio Fidanza: Bueno, pero esto es un debate interno en el gobierno y le dijeron a Sturzenegger y a Toto Caputo «¿por qué no sacan esta pelotudez de los cinco envíos? Lo dejan libre. ¿No somos libertarios?». Vos cuando pasas 400 dólares te empiezan a cobrar más impuestos y hay como una, ¿cómo se llama esto que te ponen los seguros?

    Javier Laquidara: La franquicia.

    Ignacio Fidanza: La franquicia, sube la franquicia. Sturzenegger por ejemplo desreguló todos los y no des reguló el correo, entonces hizo mierda el correo del Estado y habilitó a todos los couriers. Y ahora están sacando una norma para equiparar eso un año y medio después.

    Luciana Glezer: Dinámicas esquizofrénicas, si vemos en todo el ejercicio de la gestión económica marchas y contramarchas, sentidos y contrasentidos permanentes de mente permanentemente, incluso en simultáneo, porque uno puede decir bueno, voy a enmendar lo que apresuradamente avancé sin consideración ciertas consecuencias, pero ni siquiera es a posteriori. Quizás en la misma jugada, lo que estamos viendo con el dólar lo deja correr por un lado, pero después despliega toda una cantidad de mecanismos para que no le suba. Esto da cuenta de que, por supuesto, la gestión del programa económico está caminando por una cornisa.

    Ignacio Fidanza: El cepo. Vos detectaste cómo es esto del cepo que le metieron que a los fondos.

    Luciana Glezer: Fondos de inversión. Estamos hablando, ya digo, inversores calificados. No para entender lo que no son los fondos de inversión, donde uno entra por las billeteras virtuales o por un banco comercial. Son inversiones más voluminosas donde parte de esas inversiones un fondo de inversión, vos vas al fondo de inversión, por ejemplo, vamos a dar un caso, Banco de Valores, que es una banca mayorista y ese tiene una apuesta en un fondo de inversión, no con la cartera de sus clientes, donde el 25% del fondo está en activos de afuera. Si están en activos extranjeros, ese fondo queda inmediatamente suspendido.

    Ignacio Fidanza: Pero la clave es que si está en activos extranjeros

    Luciana Glezer: 25% en dólares.

    Ignacio Fidanza: Te meten un cepo.

    Luciana Glezer: Suspendido, queda suspendido.

    Ignacio Fidanza: Y digo algo más, si vos con dólar que compras en homebanking, que es el dólar que liberaron, el dólar oficial. Si vos compras dólar oficial con homebanking no podés comprar activos en dólares, por ejemplo bonos del Tesoro o acciones de Wall Street. Un cepo hay sobre eso.

    Luciana Glezer: Tampoco puedes operar en los financieros. Hay restricciones cruzadas en todos los segmentos.

    Ignacio Fidanza: Claro, por 90 días. Vos fíjate en la época de Massa vos podías comprar bonos del tesoro. Entonces estos tipos liberan el cepo para compra de dólares. Pero te pusieron ese coso entonces. Entiendo que una parte de la desconfianza de Wall Street tiene que ver con eso, que es lo que le remacha todo el tempo Cavallo, que le dice «tenés que liberar todo el cepo», basta con todo este manicomio.

    Luciana Glezer: Pero hay que subrayar esta medida porque suspende fondos de inversión que estaban activos, no es menor. Y ha pasado por debajo del radar periodístico en el marco de la calificación del MSCI y que deja Argentina en el último lugar del ranking standalone. Está absolutamente atado a esto. Y cuando decimos esquizo es esquizo, ¿porque cuál es la razón para suspender un fondo de inversión de características? El temor a una salida masiva, digo, lo suspende para no tener una salida masiva y eso contradice la declaración del ministro que desde Entre Ríos dijo «hay dólares para todos.».

    Ignacio Fidanza: Si hay dólares para todos, ¿por qué sube el dólar? Porque ellos en la teoría de ellos, que yo la respeto muchísimo, que los precios suben en relación a la demanda y la escasez, ¿no es cierto?

    Luciana Glezer: Claro, por la ley de oferta y demanda, si sube porque hay una mayor demanda.

    Ignacio Fidanza: Entonces si sube el dólar es porque hay escasez. Si sube ese bien. Pero Caputo dice que sobran. Entonces contradice un poco la teoría.

    Javier Laquidara: Lo que decíamos además es que no termina de bajar el riesgo país porque el mercado no le termina de creer a Milei que va a reelegir.

    Ignacio Fidanza: Bueno, eso es clave. Vos tenés ahí el tema de los gobernadores. El Gobierno está tratando de ver cómo hace equilibrio en una delgada línea, que es habilitar la reelección de gobernadores aliados a cambio de que apoyen la reelección de Milei. Ahora muchos de esos gobernadores son de otra fuerza, por ejemplo, el peronismo. Entonces ahora están con una idea muy novedosa, porque es un momento de creatividad, que consiste en lo siguiente: ahí en la mesa política, decir bueno, hagamos esto, le decimos ponele a Jaldo, el gobernador de Tucumán, que es muy amigo de ellos. Jaldo, nosotros te ponemos un candidato medio tonto o medio así que le falta fuerza.

    Javier Laquidara: Sin votos.

    Ignacio Fidanza: Un candidato flojo y después vos nos ayudas en octubre. ¿Ahora, cómo hace Jaldo para ayudarlos en octubre si él es del partido peronista que va a ir con un candidato? Bueno, dicen habilitemos las colectoras de nuevo y quieren meter las colectoras en la reforma política que elimine además las PASO.

    Javier Laquidara: Es el proceso inverso al del 2011 que eliminó la colectora y puso la PASO. Es como volver quince años.

    Ignacio Fidanza: Pero fíjate qué complicado. O sea, Jaldo debería poner sus candidatos a diputados nacionales y candidatos a senadores nacionales. Tucumán elige tres senadores nacionales, en una boleta colgada de la candidatura presidencial de Milei y en frente hay una boleta del partido peronista o como se llame en ese momento.

    Javier Laquidara: ¿Te acordás que en la provincia era así? Bruera me acuerdo que repartía boleta con De Narváez en su momento. Se enojaba Kirchner.

    Ignacio Fidanza: Pero lo hacía por abajo.

    Javier Laquidara: Sí, por abajo.

    Ignacio Fidanza: Esto es por arriba de la mesa, digamos. Es la institucionalización de eso.

    Javier Laquidara: De la trampa.

    Ignacio Fidanza: Sí, no sé si trampa, pero de ingeniería compleja.

    Javier Laquidara: Y los gobernadores además están esperando a ver qué hacen con Milei. Algunos dicen de esperar hasta diciembre para ver si acuerdan o no. Los peronistas quieren jugar en contra, obviamente, pero algunos, como Jaldo, prefieren que le presenten al payaso Muralito, dicen ellos. Hay otros como Jorge Macri, que quieren llegar a un acuerdo electoral, otros prefieren que por lo menos Milei no les presentes candidato, que ya pasó eso en algunas provincias.

    Ignacio Fidanza: Es que el dato político es que los gobernadores están viendo que acá el plan económico no está claro si va a remontar o no respecto a la gente y Milei no está claro en qué situación política llega respecto a los quilombos que tiene con Adorni más interna. Entonces dicen «esperemos». Esperemos hasta diciembre para definir, porque por ahí vale menos o por ahí vale más si vale más. Bueno, vamos, un acuerdo electoral, busquemos cómo nos colgamos y si vale menos, vamos nosotros. Entonces es verdad, tenés tres lotes. Porque además acá la otra definición de fondo que hay en este momento político es: donde en provincia, donde haya una lista de Milei y otra lista de neo PRO o lo que sea, digamos, de otra expresión de centroderecha, el peronismo puede ganar porque se divide la oferta de centro derecha. Entonces esto pone en riesgo y obliga a gobernadores como Orrego, como Frigerio, a decir «che, tenemos que ir un acuerdo con Milei, porque puede ganar el peronismo». O lo mismo Río Negro.

    Javier Laquidara: Nacho Torres.

    Ignacio Fidanza: Lo mismo Neuquén o lo mismo Nacho Torres, en Chubut.

    Javier Laquidara: Jorge también.

    Ignacio Fidanza: Jorge. Eso es muy divertido. Jorge hoy está enfrentado con Macri porque Jorge quiere acordar y Macri quiere ir con lista propia. Y Jorge dice «pero la puta madre». O sea, cuando yo quería enfrentarlo, vos querías acordar y ahora que quiero acordar vos querés enfrentarlo.

    Javier Laquidara: Lo curioso es que en el gobierno que siempre estuvieron enfrentados, Santiago quería acordar y Lule no. Ahora dijeron no, bueno, vamos a hacer todos lo mismo porque si no Milei no reelige. Están diciendo hagamos la misma, acordemos.

    Ignacio Fidanza: Claro, porque además vos ves lo que está pasando a nivel regional y decís, bueno, si están ganando candidatos de derecha, outsiders de derecha, pero también el otro dato político es que la izquierda crece a la par. Vos tenés en Perú y en Colombi. Cuando arrancó la elección, Petro estaba muerto, iba a salir 4.º y puso un candidato bien de izquierda, izquierda dura y terminó cabeza a cabeza. Y en Perú el outsider, que es el de izquierda, porque Keiko es como la 4.ª vez que se presenta y también de la nada llegó a 50 puntos. Entonces acá, en un balotaje, por eso volvemos al inicio de la charla, en un balotaje de gobierno… y bueno, hay que ver qué pasa si uno mira la región.

    Javier Laquidara: Y el peronismo que se está matando, pero muchos dicen bueno, el año que viene tenés chance de ganar, te encuadras.

    Ignacio Fidanza: Mira, para mí lo más probable sería que el candidato sea Kicillof, porque es el que más mide por lejos y que acuerde con Cristina. Y que Cristina en el final le saque todo lo que pueda. Y que vayan con ese candidato. Y entonces el peronismo va con una expresión de centro izquierda, izquierda. Y es eso, clarito, anti Milei, anti modelo de Milei. Yo vi una encuesta, te la pasé de Hugo Haime, de Tucumán, de la semana pasada. Me impresionó un dato: 38% de los tucumanos piden un cambio total del modelo. Total. Hay un 12% que dice hay que cambiar algunas cosas, pero un 38 total me parece altísimo. O sea, tener 40% de los tucumanos que dicen yo quiero todo lo contrario. Entonces ahí es donde me parece que lo lógico sería que terminen confluyendo en torno a Kicillof. Después hay otros que tienen un análisis, digamos, muy sesgado por el odio a Kicillof, porque hay mucho odio en el peronismo y el kirchnerismo, o resistencia, que dice que va a haber cuatro listas. Que es Milei, Macri/Patricia Bullrich Y en el peronismo un candidato kirchnerista y Kicillof. Entonces vamos a un escenario de cuatro listas. No sé.

    Luciana Glezer: Y el peronismo Parque Norte dónde se ubica ahí, en esa oferta.

    Ignacio Fidanza: Bueno, yo creo que el peronismo de Parque Norte, si lo arman, el peronismo de Parque Norte es…

    Luciana Glezer: PEF. Peronismo con equilibrio fiscal o peronismo federal.

    Ignacio Fidanza: Sos muy mala. PEF. El peronismo PEF está en un ejercicio de hacer un peronismo moderno. Centro, extremo centro, tipo Macron. Así, extremo centro. Yo creo que está jodido. ¿Sabes por qué? Por esto que veo que pasa en el mundo. No porque ellos hagan algo mal, sino mira lo que dice Macri. Esto es muy interesante. ¿Qué está diciendo Macri? Macri dice «acá hay que armar un candidato de derecha racional». Milei es derecha irracional, derecha loca, trastornada. Entonces él dice hagamos un candidato de derecha racional que va el balotaje contra Milei y la gente lo va a elegir. Pero yo creo que se equivoca Macri porque, eh, para mí van a elegir Milei, anti Milei, Derecha, izquierda. Entonces no hay. Y además son reformulaciones de la ancha vereda, avenida del Medio.

    Luciana Glezer: Pero eso de Mauricio Macri es también lo que expresan los empresarios del Círculo Rojo, que ya su sueño y su deseo es continuar con el modelo económico. Sin Javier Milei.

    Ignacio Fidanza: Totalmente. Pero vos fíjate: el círculo rojo casi siempre se equivoca, casi siempre. Jugó, por ejemplo, todo a Patricia. Entonces me parece que una cosa es lo que quieren y otra cosa es lo que ocurre. Pero lo que yo digo es un espacio para una construcción de centro de extremo centro, como sería el peronismo de Parque Norte. Me parece interesante si termina en una negociación con el candidato. Ahora, si eso quiere ser una expresión electoral independiente, creo que corre un riesgo muy alto de que le pase lo mismo que a Provincias Unida, que desapareció.

    Javier Laquidara: Y al final eso funcional al rival.

    Ignacio Fidanza: Porque además es como que hay matices que a nivel provincial te podés permitir que a nivel nacional no, porque hay una expresión así en una provincia va, se mete, mete cuatro o cinco legislador, un par de intendentes. Ahora a nivel país es muy difícil que haya espacio en la cancha y además si hay un balotaje. O sea, yo creo que si el peronismo no se divide está en el balotaje.

    Javier Laquidara: Sí, porque si Tiene 35, 30 y pico ya está. Si Milei no llega a 45.

    Ignacio Fidanza: Entonces ahí es donde digo, ¿cuál es el negocio de Cristina de un peronismo dividido que ponga en riesgo el ingreso al balotaje. Porque ahí sí, si son cuatro, ojo. Yo creo que la idea está de Macri, en realidad la única posibilidad de tener alguna chance es que el peronismo vaya dividido.

    Javier Laquidara: Y que el candidato de centro se meta en el balotaje con 20 puntos.

    Ignacio Fidanza: A mí me decía Olmos, cuando yo le preguntaba por esto de la posibilidad de que el peronismo vaya a un acuerdo con Larreta en la Ciudad para que Larreta después mejore en el balotaje. Toda esa teoría de Larreta. Y él me decía vos fijate Larreta si va a una interna con Jorge Macri, pierde. Y si va una interna, ponele que nuestro candidato sea Santoro, pierde. Entonces él lo que está pidiendo es que nosotros acordemos con él, pero sin en una interna para después ver si le gana a Jorge. O sea, todo el sistema político tiene que trabajar para él. Y me dice «eso en política no pasa».

     

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