¡si-optas-por-el-pago-anual-de-tasas-podes-ganar-una-moto!

¡Si optás por el pago anual de tasas podés ganar una moto!

A partir de mañana 23 de diciembre, los contribuyentes reginenses podrán optar por el pago anual de tasas.

Además de aprovechar los importantes descuentos que se aplican durante enero y febrero, quienes elijan este mecanismo de pago participarán del sorteo de una moto de 110 cc.

Quienes adhieran al pago anual durante el mes de enero obtendrán un descuento del 22% mientras que quienes lo hagan en febrero accederán a un descuento del 20%.

El pago anual estará vigente hasta el 28 de febrero de 2022.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Orazi visitó instituciones junto a los Ministros Buteler y Deco

    El Intendente Marcelo Orazi junto a los Ministros de Gobierno y Comunidad Rodrigo Buteler y de Desarrollo Humano y Articulación Comunitaria Juan José Deco realizaron durante este lunes una serie de visitas por distintas instituciones de Villa Regina, como parte de la agenda de trabajo conjunta entre el Municipio y la Provincia de Río Negro….

    Difunde esta nota
  • Orazi participó de la firma de los convenios del Programa Emprender

    El Intendente Marcelo Orazi participó esta mañana del acto de firma de convenios para el desarrollo de los talleres de formación laboral del Programa Emprender que implementa el Ministerio de Desarrollo Humano y Articulación Solidaria de Río Negro. La rúbrica de los mismos fue encabezada por el titular del Ministerio Juan José Deco. En la…

    Difunde esta nota
  • Los hutíes de Yemen atacaron a Israel y amenazan con bloquear otra ruta clave para el paso de petróleo y gas

     

     Los hutíes de Yemen hicieron su debut formal en la guerra en Medio Oriente con un ataque contra Israel que promete una escalada del conflicto. El ejército israelí informó a primera hora del sábado que sus sistemas de defensa aérea habían interceptado un misil disparado desde Yemen.

    Israel lleva años atacando a los hutíes, y muchos creían que sus capacidades militares se habían visto gravemente debilitadas. Sin embargo, el ataque hutí de este sábado demostró que, a pesar de los intensos ataques israelíes contra su liderazgo e infraestructura, el grupo sigue siendo capaz de responder.

    El ingreso de los hutíes agrega un elemento de preocupación adicional porque podrían bloquear otra ruta marítima como es el Estrecho de Bab el-Mandeb, un punto estratégico que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y constituye un corredor vital para el comercio mundial, en particular para el transporte de petróleo y gas entre Europa y Asia. 

    Esto sería un golpe más para la economía global pero en particular para Arabia Saudita Arabia Saudita, vecino del norte de Yemen, que ha estado canalizando sus exportaciones de petróleo crudo a través del puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, utilizando un oleoducto terrestre construido para evitar el estrecho.

    Trump amenaza con invadir Irán pero sólo lo apoya el 7% de los estadounidenses

    Los hutíes declararon el sábado que habían lanzado misiles balísticos contra objetivos militares israelíes sensibles, actuando en conjunto con Irán y con Hezbolá en lo que ellos denominan como el «eje de la resistencia». El comunicado afirmaba que los ataques continuarían «hasta que cese la agresión en todos los frentes de resistencia».

    Los hutíes son una poderosa milicia chiíta que están en guerra civil con el gobierno de Yemen, aliado de Arabia Saudira, desde 2014 cuando tomaron control de la capital del país, Saná, y obligaron a que llevan casi dos décadas en conflicto con el gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente. En 2014, capturaron la capital, Saná, obligando al gobierno a huir a la ciudad portuaria de Adén, en el sur del país. 

    Los hutíes son una poderosa milicia chiíta que están en guerra civil con el gobierno de Yemen, aliado de Arabia Saudita, desde 2014 cuando tomaron control de la capital del país, Saná, y obligaron a que llevan casi dos décadas en conflicto con el gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente. En 2014, capturaron la capital, Saná, obligando al gobierno a huir a la ciudad portuaria de Adén, en el sur del país.

    Por otra parte, un ataque con misiles iraníes hirió a al menos a 12 militares estadounidenses y dañó varios aviones en la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita. Dos de los soldados resultaron gravemente heridos.

    Donald Trump.

    Según confirmaron funcionarios estadounidenses a la agencia The Associated Press, el ataque, que incluyó un misil y drones iraníes, impactó aviones de reabastecimiento estadounidenses.

    La base aérea Príncipe Sultán ya había sido blanco de ataques previos. El sargento Benjamin N. Pennington resultó herido en un ataque el 1 de marzo y falleció días después. Es uno de los 13 militares estadounidenses muertos en la guerra hasta la fecha.

    Millones de norteamericanos protestaron contra la guerra de Trump y Netanyahu

    El Comando Central de Estados Unidos informó que más de 300 militares han resultado heridos desde el inicio del conflicto hace un mes. La mayoría se ha reincorporado al servicio, pero 30 permanecen fuera de combate y 10 están gravemente heridos.

    Los misiles iraníes a los bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico han sido destruidas en estas semanas de guerra y, como publicó The New York Times, están inhabitables. 

    En esta ocasión, la ofensiva contra la sede militar en Arabia Saudita se produce luego de la revelación del periódico británico The Guardian que afirma que los saudíes presionan para que Estados Unidos continué la guerra porque la consideran una oportunidad para que una derrota de Irán configure un mapa regional que lo favorezca como potencia de Medio Oriente. 

    Sin embargo, en un inexplicable discurso con empresarios, Trump humilló en público al príncipe heredero de Arabia Saudí, Bin Salman y dijo que «el no creía que iba a estar lamiéndome el culo, de verdad que no..y ahora tiene que ser amable conmigo, más le vale ser amable conmigo, tiene que serlo». 

    En esa mismo escenario, el líder republicano reconoció los ataques de Irán al portaaviones Gerald Ford que Estados Unidos nunca había confirmado.

    «Supimos que estábamos en problemas, cuando a la una de la mañana, tuvimos que evacuar todos los aviones del portaaviones más grande del mundo… los misiles de Irán venían por todas partes, nos atacaron desde 17 ángulos distintos, corrimos por nuestras vidas», dijo Trump en un acto de insólita sinceridad. 

    Supimos que estábamos en problemas, cuando a la una de la mañana, tuvimos que evacuar todos los aviones del portaaviones más grande del mundo… los misiles de Irán venían por todas partes, nos atacaron desde 17 ángulos distintos, corrimos por nuestras vidas

    Por otra parte, Estados Unidos e Israel atacaron la central nuclear de Bushehr, en el sur de Irán, fue atacada este viernes por tercera vez en menos de dos semanas. 

    El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, expresó preocupación por la proximidad de actividades militares al sitio nuclear y advirtió sobre el riesgo de un accidente radiológico de gran magnitud si el reactor resultara dañado. Grossi reiteró su llamado a ejercer la máxima contención militar en la zona para reducir la posibilidad de una catástrofe nuclear.

    La guerra está cerca de cumplir un mes y aún no hay indicios de cuando puede terminar. El estrecho de Ormuz sigue bloqueado por Irán y el riesgo de una suba de los precios del petróleo sigue latente.

     

    Difunde esta nota
  • |

    FACUNDO ALDRIGHETTI: “NOS FALTÓ CLASIFICAR MEJOR”

    El TopRace presentó su 7ma fecha este fin de semana en el Circuito 9 del Autódromo de Buenos Aires, en lo que fue su segunda incursión en la temporada en ese circuito. El piloto rionegrino se ubica en la 4ta posición del campeonato. Un fin de semana que dejó mucha tela para que corten los analistas…

    Difunde esta nota
  • Y nosotros, a salvo

     

    Cuando un acontecimiento conmueve a una sociedad, se buscan respuestas para  estabilizarla y así contener el temor que provoca la angustia. Dependiendo de qué acontecimiento se trate, la respuesta puede demorar más o menos. Cuánto más rápido llegue, menos posibilidades de abrir el espacio para la interrogación y el despliegue de las aristas de aquello que causa escozor.

    En cuestiones de seguridad ciudadana los discursos que clausuran aparecen de inmediato: “la justicia es una puerta giratoria”, las “penas son blandas”, hay que “meter bala”. En casos de corrupción, se instala el “son todos chorros”, los “políticos son todos iguales” o “más de lo mismo”. Y así podríamos seguir casi hasta el infinito. 

    En el caso del tiroteo en una escuela de la localidad santafesina de San Cristóbal, esto sucede de forma muy fallida. Los argumentos que están más a la mano parecen no bastar. Algo de la materialidad de los hechos ofrece algunas pistas: hay un adolescente muerto y otros heridos. Hay familias para las cuales este evento marca un antes y un después en sus trayectorias vitales. Hay una escuela a la que se le exigen respuestas de manera incondicionada. Hay una comunidad que aún no sabe del todo qué habrá de duelar. Hay una brecha generacional que la aceleración tecnológica —pero no sólo— vuelve muy difícil saldar. Hay un aire familiar entre el chico que dispara en una escuela y un espejo en el que hoy muchos no quisieran verse reflejados, pero que es el norte de quien gobierna este país: Estados Unidos. 

    Entre las estrategias más comunes para explicar situaciones que provocan malestar está la imputación de “culpas” y la identificación de “culpables”. El repertorio puede ser heterogéneo pero el efecto es similar: quedarse “a salvo” de las implicancias que trae el hecho. 

    La culpa es del chico. “Un adolescente típico”. A pesar de las declaraciones de distintos docentes y personas cercanas al estudiante, algunos medios insistieron en encontrar signos que permitan psicopatologizarlo. La patologización del sujeto es un recurso útil para acallar todas aquellas conductas que ponen en escena un malestar producido por la propia sociedad. Se patologiza aquel comportamiento que pone en riesgo la actitud “esperada” por una sociedad como la nuestra, que tiende a normalizar sus propios efectos “iatrogénicos”. Entre los signos que permiten esa patologización se encuentran los cortes autoinflingidos en los brazos, una práctica recurrente en adolescentes, que bien podría conducir el debate público -como sí realizaron algunos expertos- hacia la cuestión de la salud mental como derecho humano. Más aún la cuestión de la salud mental como hecho social y político, como modo de tramitar o gestionar el sufrimiento psíquico que produce la sociedad en la que vivimos.

    La culpa es de la familia. Cuando las explicaciones psicopatologizantes se quedan cortas, se apela a la familia. El problema no es el adolescente -se sentencia- sino sus padres, uno de los cuales, además, padecería “alucinaciones” y por eso estaría medicado. Por si fuera poco, se agrega que estaría atravesando un divorcio. Este es el segundo recurso privatizador del conflicto que el drama trae a escena. La familia tradicional-patriarcal es para este sistema, en efecto, uno de sus pilares. Un desvío en el cual lo que se espera de ella -el divorcio- puede ser pensado, luego, como el causante del malestar del adolescente que lo pudo haber empujado a cometer ese acto de violencia. Una vez más, en lugar de deconstruir esa concepción hegemónica y muchas veces opresiva del vínculo, se la vuelve a afirmar al ubicar su supuesto derrumbe como el desencadenante del hecho funesto. Se tejen así las tramas que sostienen, todavía hoy, formas de sufrimiento social.

    La culpa es de los compañeros. Antes de dirigir la mirada a la institución Escuela se posa la vista sobre los “malos compañeros”. Ahora otros adolescentes serían los responsables de inducir la conducta violenta por medio de las formas de “hostigamiento” que, si bien siempre existieron -se afirma- ahora habrían escalado. Lo que en estos casos queda sin interrogar es ¿qué marcas sociales, qué índices sociohistóricos hacen posible aún hoy esas modalidades del desprecio y agresión entre pares? ¿Qué nos dicen acerca de las modalidades contemporáneas del lazo social esos modos de forjar comunidad en la agresión hacia otros? ¿En dónde se gestan esas prácticas? ¿Qué tipo de identidad se afirma en y con ellas? ¿Cuáles son los espacios propicios para desactivarlas? 

    La culpa es de las redes sociales. Se razona con alguna veracidad que son las redes sociales los catalizadores de la comunidad de castigo que, conducidas por el algoritmo, convierten a los adolescentes en autómatas de la violencia. Si bien hay mucho de cierto, eso sólo no alcanza. Las RRSS son el epifenómeno de una constelación de transformaciones sociales que debemos interrogar con más detenimiento. ¿Qué explica e implica que sea allí donde los adolescentes pasan la mayor parte de su tiempo? ¿Qué formas del lazo social se producen allí? ¿Qué voces predominan? ¿Quién establece las reglas? ¿Quién acumula en virtud de ellas?

    La culpa es de la Escuela. Quizás lo más fácil sea responsabilizar a una de las instituciones más esenciales pero también más vapuleadas de la sociedad: la Escuela. Ella sería la principal responsable de no prestar atención al individuo, cuando debe formar al ciudadano. Ella no sabría distinguir hostigamiento de bullying. Ella debería saber sobreponerse a todo lo que atenta contra ella misma para actuar como “debe hacerlo”. Como si la Escuela no formase parte de la sociedad que la acoge (y ataca); como si contara con todos los recursos presupuestarios, pedagógicos y humanos para estar a la altura de los desafíos del presente. Como si ella sola y por sí misma pudiera y debiera ser el reservorio moral de una sociedad dañada.  

    La culpa es del Gobierno. Cuando la culpa no es de la Escuela es de quienes la dejan sin presupuesto y enseña con el ejemplo a deshumanizar, a denigrar, a ningunear, a violentar a sus adversarios. Esto es cierto y no. Lo es en cuanto a  que desde hace años la Escuela está siendo asfixiada presupuestariamente, desprestigiada y deslegitimada para poder justificar esa asfixia. Pero aún así y a pesar de todo, es en las escuelas donde se produce aún ese milagro de aprender a leer, a escribir; a respetar los tiempos de los otros, a tratar a esos otros como un igual; a poner límites a los improperios, a los atropellos, al incumplimiento de las reglas y el derecho que se practica en la cúspide del poder.

    La culpa es de la comunidad. Una población pequeña que debería funcionar con la lógica propia de las comunidades, vincularse a través del sentimiento y no del interés, de la afectividad y no del cálculo, del cuidado de otros y no del desprecio, que debería ocultar las armas que usan para cazar y no dejarlas al alcance de adolescentes. Pero se olvida que esas comunidades de pequeña escala están sometidas a los mismos imperativos de las grandes urbes. Más aún, quizás en ellas y en virtud de esos mismos rasgos, los mandatos se sientan con mayor fuerza, el peso de la mirada del otro sea más incisivo, el desgaste, el agobio, el desamparo que hoy nos gobierna, se experimente de manera más intensa. ¿Qué redes de contención comunitarias podemos reforzar para evitar o amortiguar los golpes? ¿Cuáles salidas aún propicia esa pequeña escala? ¿Cuáles ya están para siempre perdidas?

    Si todavía quisiéramos encontrar más culpables, podemos señalar a ese gran Otro: el capitalismo neoliberal, que reorganiza -como dice Vladimir Saflatle- las formas del deseo, del lenguaje y del trabajo. Y nos impone, sin que muchas veces lo percibamos, desear determinadas cosas, hablar de determinado modo y trabajar bajo ciertos regímenes. Esa trama compleja está cargada de anhelos que, lejos de emanciparnos, nos atan a bienes (espirituales o materiales) que sólo nos colman de maneras efímeras. Nos hace hablar no sólo excluyendo con violencias otros lenguajes que podrían proveernos de formas de valoración heterogéneas, sino violentando todo aquello que desborde la lógica de la identidad y la identificación. Nos somete a modalidades de trabajo opresivas que, una vez normalizada la crisis, se tornan cada vez más competitivas, obligándonos a multiplicar esfuerzos hasta niveles insoportables por temor a quedar fuera del sistema. 

    Estas formas de enajenación, de violencia y expoliación sólo pueden ser gestionadas a costa de altas dosis de sufrimientos psíquico-sociales. Algunas veces esos sufrimientos se condensan en hechos que interrumpen nuestra cotidianidad a la manera en que un lapsus se cuela en la corriente continua de la conciencia, invitándonos a ir más allá de lo que creemos saber. Tener una escucha atenta como sociedad es lo menos que podemos hacer cuando estamos ante él.

    La entrada Y nosotros, a salvo se publicó primero en Revista Anfibia.

     

    Difunde esta nota
  • |

    ETAPAS 2022 / ZONA 1

    Les presentamos la ZONA 1 de los Premios Digitales Deportivos ETAPAS 2022. El formato de esta segunda edición comprende dos zonas de 10 deportistas, una vez finalizada la votación se re ordenarán los 20 deportistas por cantidad de votos recibidos y los 8 con más votos pasarán a la instancia FINAL independientemente de la zona…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta