En el marco del Día del Libro, la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina editó una serie de señaladores para obsequiar con obras de artistas plásticos reginenses que se encuentran disponibles en la sede de la Dirección y también en las bibliotecas barriales.
Los artistas que prestaron sus obras para realizar la producción fueron: Mariana Ormeño Belzagui, Natalia Nedbala, Marta Basabe, Karina Markic, Yanina Tinti, Mónica Camporrotondo, Daiana Faath, Pelusa Miño, Samanta Otta Vidal, Carlota Vivas, Valeria Lezaeta, Mariú Rayó, María Cristina Bay, Valeria Fasciglione y Martín Ydiart.
Se trata de una actividad de las bibliotecas de los barrios Villa Alberdi, Progreso, San Martín, Matadero, El Sauce, Malvinas, ‘Crecer Juntos’ y ‘Ricardo Rojas’.
“El resultado ha sido muy bello, con hermosas obras de nuestros artistas que siempre están dispuestos a colaborar y esto abre el camino para editar futuros materiales”, comentó la Directora de Cultura Silvia Alvarado.
Tras destruir la industria nacional, el gobierno de Milei establece la suspensión inmediata de los aranceles antidumping que desde hace más de dos décadas protegían la producción local.
Por Celina Fraticiangi para NLI
La política de apertura irrestricta y desprotección productiva impulsada por Milei empieza a mostrar consecuencias irreversibles. El Ministerio de Economía resolvió suspender provisoriamente el derecho antidumping que protegía a la industria nacional de rulemanes frente a las importaciones chinas, una decisión que no responde a una mejora estructural del mercado, sino al cierre de la única fábrica nacional del sector, consecuencia directa del modelo económico libertario.
La medida quedó formalizada mediante la Resolución 30/2026, publicada hoy, que dispone la apertura de un examen por “cambio de circunstancias” y la suspensión inmediata de los aranceles antidumping que desde hace más de dos décadas protegían la producción local de rodamientos de bolas radiales originarios de China.
Cuando ya no queda industria que proteger
Durante más de veinte años, el Estado argentino sostuvo derechos antidumping sobre los rulemanes importados desde China para evitar la competencia desleal de productos ingresados a precios artificialmente bajos. Esa protección tuvo un fundamento claro: la existencia de producción nacional, representada casi exclusivamente por SKF Argentina, histórica fabricante instalada en el país desde hacía cerca de 90 años.
Sin embargo, tal como informó NLI en octubre pasado, SKF cerró su planta de Tortuguitas y puso fin a la fabricación de rulemanes en la Argentina, en un contexto marcado por la apertura importadora, la ausencia de políticas industriales y el abandono deliberado del entramado productivo nacional por parte del Gobierno de Milei.
El cierre de la planta no solo implicó la pérdida de puestos de trabajo y de capacidad productiva, sino también la desaparición de la única rama industrial que justificaba la vigencia del antidumping.
El dictamen que desnuda el fracaso del modelo
En su análisis técnico, la Comisión Nacional de Comercio Exterior fue contundente: SKF Argentina era la única productora nacional de rodamientos en los términos del Acuerdo Antidumping, y el cierre definitivo de su planta implica que ya no existe industria nacional a la cual proteger.
El organismo advirtió además que mantener un derecho antidumping sin producción local activa se transforma en un costo injustificado para importadores, industrias usuarias y consumidores, dejando en evidencia que el propio Estado reconoce que el modelo económico vigente destruyó las condiciones que daban sentido a la protección comercial.
Sobre esa base, el Ministerio de Economía no solo abrió el examen por cambio de circunstancias, sino que suspendió de inmediato la aplicación del antidumping, tanto para los rulemanes terminados como para sus partes y piezas.
Apertura, desindustrialización y dependencia
Lejos de tratarse de una decisión aislada o técnica, la suspensión del antidumping es la consecuencia lógica de un proyecto económico que promueve la primarización, la importación sin límites y la dependencia externa, incluso en sectores estratégicos para la industria metalmecánica, automotriz y de maquinaria.
El caso de los rulemanes es paradigmático: primero se desprotege la industria, luego se la empuja al cierre y finalmente se elimina la barrera que la defendía, utilizando como excusa el daño previamente provocado. Un círculo perfecto de desindustrialización.
Mientras tanto, la Argentina pasa a depender completamente de proveedores externos para un insumo clave, resignando soberanía productiva, empleo calificado y capacidad tecnológica.
Un final anunciado
El examen por cambio de circunstancias recién comienza, pero el desenlace aparece casi escrito. Sin industria nacional, el antidumping carece de sustento, y la suspensión transitoria podría transformarse en eliminación definitiva.
El resultado es contundente: el modelo de Milei no solo destruye fábricas, sino también las herramientas que durante años intentaron defenderlas, dejando al país más vulnerable, más dependiente y con menos futuro productivo.
El uso de la capacidad instalada cayó a 61%, un rango que la ubica por debajo de 2020, el año del confinamiento por la pandemia de covid. Por entonces, ese índice había caído al 61,8. Son datos del Indec que difundió en las últimas horas el gobierno de Axel Kicillof.
Es que la caída en la producción industrial tiene un impacto directo en Buenos Aires toda vez que la provincia aporta nada menos que el 48,9% al Producto Bruto Interno (PBI) industrial. Le siguen muy lejos la Ciudad de Buenos Aires (12%), Santa Fe (10,3%) y Córdoba (7,7%).
La capacidad instalada es la producción máxima que una planta puede sostener con la maquinaria y el personal disponibles. Cuando la utilización baja, las máquinas paran. Sin embargo, los costos fijos siguen. Los márgenes se comen con el tiempo. Menos producción hoy, menos inversión mañana y la amenaza del cierre.
Los datos oficiales muestran que el 2019, la capacidad instalada de la industria era del 62,8%, y en 2020, el año de la pandemia, descendió a 61,8%. Después hizo un pico -modesto- en 2022 del 66% pero ahora están en el 61%.
«La crisis industrial no se refleja solo en la pérdida de empleo y la subutilización de la capacidad instalada: de manera estructural, la destrucción de más de 22.400 empresas desde la asunción del Gobierno nacional es un fenómeno grave y transversal a todos los sectores», dijo el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, en una serie de posteos.
Uno de los rubro más afectados en la industria textil, que enfrenta una intensa apertura importadora. Allí, la caída desde 2023 es del 23,3%. También sufren el impacto rubros como los minerales no metálicos que registraron una caída del 22,6%. También los productos de metal bajaron 22,4%.
Para el ministro de Kicillof, el cuadro es claro: sin una mejora sostenida de los ingresos y del empleo, la producción industrial no tiene perspectivas de recuperación. La caída del consumo interno, sumada a la presión importadora, reduce el mercado para las empresas locales y profundiza la pérdida de puestos de trabajo, especialmente en las ramas más sensibles.
LPO contó que la industria está pagando el mayor costo del ajuste. Los números no admiten eufemismos. La capacidad instalada atraviesa el peor nivel desde 2002.
Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, cerraron 19.114 empresas, según las estadísticas oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Esa caída se tradujo en una pérdida de algo más de 264.000 puestos de trabajo registrados.
Si se mira con lupa, la destrucción es cotidiana. Esas 19.114 empresas cerradas equivalen a casi 29 empresas por día. Son alrededor de 1,2 cierres por hora. Y la pérdida de empleo formal promedia unas 394 personas por día, es decir, unas 16 personas por hora, que dejaron de tener trabajo en el registro formal.
Los squatters versión criolla del movimiento contracultural europeo, son un colectivo interdisciplinario que recorren las calles buscando marquesinas publicitarias para transformar los mensajes corporativos, disputando sentido desde 2018. Se unen también a organizaciones sociales para intervenir en los debates públicos, desde la Ley de Humedales al etiquetado frontal y la soberanía alimentaria. Proyecto Squatters es…
IOGNA, MORIONES, SOSA Y RODRIGUEZ LOS VENCEDORES. Nuevamente el kartódromo del Moto Club Reginense recibió con todas sus comodidades a un buen número de pilotos y público que se acercó a disfrutar de la penúltima fecha del tradicional certamen. Ni la disminución de temperatura, el viento, e incluso un pronóstico de lluvia con cielo amenazante;…
Brasil ya palpita el año electoral. En octubre se realizarán las elecciones presidenciales y Lula se juega todo a la reelección que le permita seguir en el poder hasta 2030.
Los desafíos son enormes porque el líder brasileño comenzaría su cuarto período en el Palacio Planalto con 81 años y ante las dudas sobre su edad, se muestra en playa con un físico entrenado y muestra sus rutinas en el gimnasio.
En el terreno de la política tiene que mantener unida la coalición que le permitió ganar en 2022 con los sectores de centro que le garantizan la confianza en los mercados y en buena parte de los sectores empresariales del país.
A su vez, Lula apuesta a formar una base en el Congreso mucho más leal que el actual con quien mantiene una tensa relación por el proyecto para bajar las penas a los condenados por el intento de golpe a Lula y podría beneficiar a Jair Bolsonaro. El presidente de Brasil vetó el proyecto y la derecha busca conseguir los votos para derrumbarlo.
La derecha también arrastra enormes problemas porque su candidato más competitivo esta preso e inhabilitado, lo que abre una interna que no se está dirimiendo con armonía. La división es clara: por una lado la familia Bolsonaro, por el otro la derecha tradicional que quiere construir un liderazgo propio pero necesita de esos votos.
Los tres hijos de Bolsonaro siempre tuvieron roles claros. Flavio el de armador, Carlos el estratega comunicacional bajo el manual de Steve Bannon y Eduardo el de las relaciones internacionales.
El ex presidente dejó clara su voluntad y quiere a un Bolsonaro liderando para asegurarse, en caso de ganar, el indulto que lo devuelva al terreno político. El elegido es Flavio Bolsonaro, senador por el Río de Janeiro que siempre ocupó un rol más de articulador o armador de su padre. Tejió relaciones con los partidos de derecha más tradicionales y las milicias cariocas que están acusada de manejar el narcotráfico y de delitos como el asesinato de Marielle Franco.
Los tres hijos de Bolsonaro siempre tuvieron roles claros. Flavio el de armador, Carlos el estratega comunicacional bajo el manual de Steve Bannon y Eduardo el de las relaciones internacionales. Fuera del poder hay que sumar otros dos: la esposa Michelle y el más joven de sus hijos, Renan, que es concejal en Río.
Eduardo Bolsonaro.
La pelea por la candidatura familiar la protagonizaron Eduardo, Flavio y Michelle. El primero fue el lobbista principal de las sanciones de Estados Unidos contra la economía brasileña por el juicio contra Bolsonaro pero se desactivó rápidamente con el vinculo que se construyó entre Donald Trump y Lula que puso en pausa toda esa ofensiva. Ahora, Eduardo quedó desdibujado y sin chances de regresar al país porque puede ser juzgado por obstrucción a la justicia.
Michelle, por su parte, es la que mejor mide en las encuestas. Carga con un carisma muy potente y conecta con sectores populares que abraza la relación evangélica. Sin embargo, los Bolsonaro no consideran a una mujer liderando su proyecto político. Es por eso que todo quedó en Flavio, que siempre tuvo un perfil bajo y ahora debe enfrentar entrevistas y, llegado el caso, debates contra profesionales de la política como Lula.
Con la derecha dividida en tres o cuatro, no hay que descartar la victoria de Lula en primera vuelta.
La foto actual de la derecha es de división porque los gobernadores no quieren ir a la cola del bolsonarismo. Los lideres territoriales dispuestos a jugar con el paulista, Tarcisio Gomes da Freitas y el de Minas Gerais, Romeu Zema, dos figuras más competitivas que Flavio Bolsonaro que no termina de despegar en las encuestas.
Según la última en encuesta de Atlas Intel, Lula ganaría en todos los escenarios y le saca 27 puntos a Flavio. Lula apuesta a esa división e incluso opera para una candidatura de un sector de la derecha no bolsonarista como la de Eduardo Leite, gobernador de Río Grande do Soul. «Con la derecha dividida en tres o cuatro, no hay que descartar la victoria en primera vuelta», dice con entusiasmo uno de los armadores principales de Lula.
Tarcisio Gomes da Freitas, gobernador de San Pablo.
Lula trabaja en otra estrategia para debilitar a sus competidores, en el caso de San Pablo, evalúa lanzar candidatos fuertes como el vicepresidente Geraldo Alckmin o la ministra Simone Tebet para complicar a Tarcisio y obligarlo a dudar de su candidatura presidencial.
Lula tiene la obsesión de ganar San Pablo, la cuna de su formación política en tiempos de líder sindical. Por eso, quiere jugar con todo. Un dirigente paulista que trabaja en la estrategia electoral del líder del PT explicó a LPO que «ña idea de hacerlo dudar de la presidencial está motivado por dos razones: que no juega en el estado y ganar San Pablo o correrlo para evitar que se lleva a sectores del establishment que no quieren a Bolsonaro y dudan entre Taricsio y Lula».
«Un ejemplo de esto son los poderosos industriales paulistas que pueden dividirse si juega Tarcisio pero si no participa todo ese sector iría con Lula porque no quieren al bolsonarismo y no les termina de cerrar Zema», agrega.
En efecto, si a este panorama de dispersión, el gobierno de Lula estable en lo económico, con protagonismo internacional y una gestión fuerte en material social se le agrega la decisión de Donald Trump de no intervenir, lo del bolsonarismo sería la crónica de una derrota anunciada. Pero el año ese largo y todo puede pasar en este mundo marcado por las sorpresas y la incertidumbre.
Lula aporta la estabilidad que Trump quiere para Venezuela y por eso es más importante que Milei en términos estratégicos.
Por eso, como reveló en exclusivo LPO, Lula busca contener el avance electoral de Trump para que Brasil no reproduzca un escenario parecido al de Chile, Argentina u Honduras donde la intervención de Trump en el proceso electoral fue directa y favoreció a los candidatos de derecha.
Por eso, Lula tomó distancia de Maduro y no enfrentó al líder republicano. En lugar de eso, volvió a ofrecerse como nexo con el régimen chavista que ahora conduce Delcy Rodríguez. En la cancillería brasileña tiene una certeza que habrá que ver si se confirma: «Lula aporta la estabilidad que Trump quiere para Venezuela y por eso es más importante que Milei en términos estratégicos».
«Ni Lula ni Sheinbaum tienen pensado confrontar con Trump en este momento. Todo lo contrario. El objetivo es volverse necesario», afirmó un dirigente que dialoga con ambos.
Ni Lula ni Sheinbaum tienen pensado confrontar con Trump en este momento. Todo lo contrario. El objetivo es volverse necesario.
Argentina, para la visión de la diplomacia brasileña y buena parte del gobierno de Lula, tiene un alineamiento con Estados Unidos que no le aporta nada a la estrategia norteamericana mas que mostrarlo como un trofeo del MAGA en Sudamérica.
«Estados Unidos evalúa abrir la embajada en Caracas y Milei sigue pidiendo que otros custodien al suya», lanzó un funcionario que formó parte de la decisión de abandonar la custodia que Brasil de la embajada argentina en Caracas desde fines de julio de 2024.
Volviendo el terreno electoral. La candidatura de Flavio no termina de arrancar y la derecha busca un foco desde donde pegar. Sin posibilidad de cuestionar la suba de precios o hablar de crisis económica, el terreno elegido es la seguridad, donde el PT no termina de construir una narrativa efectiva. Pero esto, al menos a 9 meses de los comicios, tiene sabor a poco.
Si alguien quisiera estudiar el rol y la figura del albacea literario, tiene en María Kodama y la familia de Juan Rulfo dos ejemplos que causaron escándalo por decisiones que se juzgan arbitrarias. Más recientemente, muy poco antes de morir, Nicanor Parra nombró a una sola de sus 6 hijos como albacea, causando previsibles desacuerdos…
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