El Intendente Marcelo Orazi y el presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega se reunieron con los integrantes de la Asociación Volantes de General Roca y Federación 11 Jorge “Goyo” Martínez y Raúl Ginóbili con el fin de ultimar detalles del Rally Ciudad de Villa Regina a disputarse el 23, 24 y 25 del corriente mes. La misma corresponde a la tercera fecha del Campeonato Regional de Rally FRAD 11 2021 premio Gobierno de Río Negro. En los próximos días se darán detalles de la carrera y la fecha de la conferencia de prensa para la presentación de la prueba.
La Municipalidad de Villa Regina adhiere a la Resolución N° 5960 del Ministerio de Salud de Río Negro que prorroga las medidas sanitarias destinadas a contener los contagios de COVID-19 hasta el 27 de agosto, inclusive. Entre otras modificaciones, se extendió una hora el horario permitido de circulación y se amplió a 200 personas el…
En el marco de la celebración de la fiesta Provincial de la Vendimia, el Hospital desarrolló distintas actividades de prevención y promoción de Salud, en los tres días de celebración, invitados por el Municipio local. Tuvieron participación el área de Epidemiología e infecciones, Vacunación y desde la organización El Garage, se realizaron Test rápido de…
El desembarco de Fernando Cerimedo en el negocio de la Hidrovía, revelado por LPO, estuvo precedido por una serie de vínculos políticos que involucraron a un candidato de Carolina Losada y a dirigentes relacionados con el poderoso Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo (SOEA).
Marcelo Molins, candidato a concejal de Puerto General San Martín por el espacio de Losada, fue dueño del 35% de Sanabria SRL, la antigua guardería náutica que Cerimedo pretendía convertir en una empresa de servicios portuarios y abastecimiento de combustible para remolcadores y barcazas.
Molins es pariente de Herme «Vino Caliente» Juárez, quien condujo durante décadas el destino del negocio portuario desde el gremio de estibadores y la poderosa Cooperativa de Trabajo Portuario hasta que llegó Macri al gobierno y el dirigente terminó preso y afuera del sector.
Esa historia no impidió que Molins jugase en el 2023 en la interna para la lista de Losada para la gobernación. Antes, en 2021, había respaldado a la radical cuando ganó una banca en el Senado por Juntos por el Cambio: «Felicitamos a Carolina Losada, a quien acompañamos como referente de nuestro espacio», escribió entonces.
Losada fue la dirigente santafesina que más apoyó a Patricia Bullrich en la interna presidencial de Juntos por el Cambio en 2023, mientras que la exministra de Seguridad fue la principal promotora de Losada en la interna contra Maxi Pullaro para la gobernación. En Santa Fe recuerdan que Patricia viajó a festejar el triunfo de la periodista, pero perdió por paliza contra Pullaro.
Al mismo tiempo, Patricia tiene vínculos con Cerimedo. El consultor libertario contó en una entrevista que ingresó a la política argentina a través de Bullrich en 2019 y continuó trabajando con ella hasta 2021. Nadia Beller, la mujer a la que Cerimedo habría mandado a asesinar, contó que el consultor decía que era «muy cercano» a Bullrich. Otro vínculo entre ambos sería el consultor «Andy» Rivas, un socio de Cerimedo que asesoró a la exministra.
Acciones de SANABRIA SRL
El Boletín Oficial de Santa Fe muestra que en junio de 2022 Molins tenía 175 de las 500 cuotas de Sanabria, equivalentes al 35% de la compañía, mientras Iván Alberto Sanabria concentraba las 325 restantes. En enero de 2023, Molins transfirió toda su participación a Sergio Ezequiel Amarilla y salió formalmente de la sociedad.
Ese mismo año, el dirigente aceitero Luciano Mandón compitió por la intendencia de Puerto General San Martín contra el peronista Carlos De Grandis. Fuentes al tanto del negocio portuario aseguraron a LPO que Sanabria tenía el compromiso de conseguir la habilitación municipal para entrar en el negocio portuario si Mandón lograba desplazar al histórico intendente.
Marcelo Molins, candidato a concejal de Puerto General San Martín por el espacio de Losada, fue dueño del 35% de Sanabria SRL, la antigua guardería náutica que Cerimedo pretendía convertir en una empresa de servicios portuarios
«La promesa era que con un cambio de gobierno municipal se destrabara la habilitación que Sanabria no podía conseguir», explicó a LPO una fuente que conoce las gestiones realizadas alrededor del predio.
Mandón fue concejal de Puerto General San Martín entre 2017 y 2025, preside la Mutual AMPIAVA e integra la comisión directiva del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros. Antes de llegar a Unidos había transitado por el peronismo y por Unidad Popular, el partido de Claudio Lozano.
El SOEA es conducido por Daniel Succi que llegó a la secretaría general por un acuerdo con Mandón. En el sector agroexportador lo conocen como «el dirigente de Vicentin» por su histórica vinculación con la cerealera que entró en default el 2019.
El desembarco de Mandon en Unidos se produjo a través del sector evangélico que conduce el pastor y diputado Walter Ghione. Dentro del armado regional también contó con el respaldo de Mariano Soria, médico sanitarista, exsecretario de Salud de San Lorenzo y candidato a senador por el departamento San Lorenzo.
Soria y Mandón compartieron actividades políticas y vínculos con el sector aceitero. Fuentes al tanto del armado aseguran que ambos trabajaron para arrebatarle Puerto General San Martín a De Grandis, que gobierna la ciudad desde hace décadas.
Cuando la derrota de Mandón dejó sin efecto el compromiso para habilitar el negocio portuario a Sanabria, desembarca Cerimedo y a través de Surlibre Inversiones y aparece como directivo Vicente Quintanal, señalado como testaferro del consultor libertario preso en Bolivia acusado de intento de femicidio.
El aceitero Luciano Mandon junto a Clara García y dirigentes socialistas
A partir de ese momento, la antigua guardería aceleró las gestiones para reconvertirse en una prestadora de servicios navales. La empresa consiguió autorizaciones provisorias de Prefectura en tiempo récord, pese a que el municipio todavía no le había otorgado la habilitación definitiva por falta de documentación.
Fuentes del complejo agroexportador sostienen que esas autorizaciones son prácticamente imposibles de obtener sin contactos con las máximas autoridades. «Para comenzar a hablar necesitás 100 mil dólares para que Prefectura te de luz verde en seguridad de puertos. Tenés que tener llegada a lo más alto del poder para que te habiliten un kiosco en un negocio donde entran pocos jugadores», había explicado a LPO un empresario con décadas de experiencia en el sector.
De esta manera, Sanabria atravesó tres etapas. La primera asociada a Molins y al armado político de Losada; luego buscó apoyo en dirigentes vinculados al gremio aceitero para conseguir la habilitación municipal; finalmente, tras la derrota de Mandón, el proyecto llegó al entorno de Cerimedo y escaló hasta incluir la compra de uno de los mayores terrenos portuarios disponibles sobre el Paraná. La pregunta que queda flotando en el sector es ¿quién llevó el negocio al ex dueño de La Derecha Diario?
Un video que la propia diputada libertaria Celeste Ponce difundió este lunes en sus redes sociales desató la polémica. El motivo es que la propia parlamentaria de La Libertad Avanza apareció en las aguas del río Jordán en una ceremonia de bautismo que ella misma protagoniza.
«Hoy morí para renacer en Cristo… no soy más esclava», dice el posteo que hizo la misma Ponce en sus redes y estallaron los comentarios en contra de la diputada oriunda del sur de Córdoba.
Principalmente, ante la consulta acerca de dónde salieron los fondos para costear el viaje hasta si se tomó o no licencia en la Cámara baja para poder realizar el tour por Medio Oriente.
Ponce viajó al sitio arqueológico de Al-Maghtas, ubicado en la ribera oriental del río Jordán, en el Líbano, por su profundo simbolismo. Ya que es el lugar donde se realizó el bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista y es un sitio reconocido por la Unesco como Patrimonio Mundial.
No obstante, como se contó, muchos usuarios en redes salieron al cruce de la situación de Ponce. Entre ellos, uno que le dijo: «¿para financiarte estas pelotudeces privadas querías ser funcionaria pública?» a lo que la propia Ponce le respondió desde una cuenta secundaria en Instagram que también es de ella y se llama @lacruzadademaria.
«Que Dios te bendiga y te haga ver las cosas con claridad, no con maldad. Abrazo grande», dijo Ponce desde esa cuenta y remató con un versículo de Mateo: «porque de la abundancia del corazón habla la boca».
Los que oficiaron de anfitriones de Ponce en Medio Oriente fueron Marcos y Fernanda Brunet dos influencer religiosos que siguen desde hace años a Milei y lo manifestaron en sus redes en el 2023 a días del balotaje.
Ambos también forman parte de la Iglesia Toma Tu Lugar cuyo templo fue inaugurado en agosto del año pasado y está ubicado en la zona sur de la capital cordobesa. El templo evangélico tiene algunas maniobras articuladas con el oficialismo en Córdoba. Como en abril de este año cuando le cedieron las instalaciones del Concejo Deliberante para una muestra de arte que contó con la presencia de Brunet.
Sé el cambio que quieras ver en el mundo Gandhi Increíblemente el actual gobierno de cambiemos le pone un freno K al cambio de divisa. Es la pose del cepo que guarda una aspirineta que cae de la piñata en un cumpleaños que no existe y nadie festeja. La característica principal de oficialismo desde sus…
La estrella de seis puntas de la bandera de Salta tiene una historia que se remonta a 1817: nació como una condecoración militar para reconocer a Güemes y a los defensores de la provincia frente al avance realista.
Por Alcides Blanco para NLI
Hay símbolos que parecen estar allí desde siempre, como si hubieran nacido junto con la tierra que representan. La estrella de seis puntas que aparece en el centro de la bandera de Salta es uno de ellos. A primera vista puede parecer simplemente una figura geométrica incorporada al escudo provincial, pero detrás de esa estrella existe una historia de guerra, resistencia y reconocimiento militar que se remonta a los años decisivos de la lucha por la independencia.
Y hay una particularidad que muchas veces pasa inadvertida: la estrella salteña no fue concebida originalmente como un símbolo religioso ni como una alusión genérica a la “buena suerte”. Su origen es mucho más concreto. Fue una condecoración militar vinculada con la defensa de Salta frente a las tropas realistas, y sus seis puntas terminaron asociándose con seis hombres considerados protagonistas de aquella resistencia: Martín Miguel de Güemes, Luis Burela, Pedro Zabala, Apolinario Saravia, Juan Antonio Rojas y Mariano Morales.
La invasión realista de 1817
Para entender la estrella hay que retroceder hasta 1817, cuando la guerra por la independencia todavía estaba lejos de haber terminado.
Después de la declaración de la Independencia de 1816, el poder español continuaba teniendo una formidable presencia militar en el Alto Perú. Desde allí, los ejércitos realistas intentaban avanzar hacia las provincias del norte, recuperar posiciones y, si las circunstancias lo permitían, avanzar sobre el territorio revolucionario.
En ese escenario apareció una vez más la figura de Martín Miguel de Güemes, gobernador de Salta y jefe de las milicias que sostenían una guerra irregular contra los realistas.
En abril de 1817, el ejército comandado por el mariscal José de la Serna avanzó hacia Salta con una fuerza muy superior a la que podían reunir los defensores locales. El 15 de abril los realistas llegaron a ocupar la ciudad. Pero ocupar Salta no significaba controlar Salta.
Güemes trasladó su cuartel de operaciones y organizó una estrategia basada en las milicias gauchas y en pequeños grupos móviles que hostigaban permanentemente al enemigo. Los llamados Infernales y las fuerzas locales atacaban las líneas de abastecimiento, arrebataban ganado, recuperaban armas y dificultaban que los realistas pudieran sostenerse en territorio salteño.
La guerra se convirtió así en una sucesión de ataques, emboscadas y movimientos rápidos. El ejército invasor podía ocupar una ciudad, pero encontraba enormes dificultades para alimentarse, movilizarse y conservar sus posiciones.
La resistencia terminó obligando a las tropas de La Serna a retirarse hacia el Alto Perú.
La importancia de aquel episodio fue enorme: Salta había vuelto a funcionar como una barrera contra el avance realista hacia el sur. La defensa no había consistido en una única batalla convencional, sino en una campaña prolongada en la que las milicias de Güemes hicieron del territorio un obstáculo casi permanente para el ejército invasor.
Una estrella para reconocer a los defensores
Fue en ese contexto que comenzó a gestarse el símbolo que muchos años después terminaría formando parte del escudo y de la bandera provincial.
Manuel Belgrano propuso distinguir a quienes se habían destacado en la defensa de Salta. La idea era otorgar una estrella heráldica militar de seis puntas, siguiendo una tradición de condecoraciones que ya había sido utilizada durante la guerra de Independencia.
El número seis no fue casual.
La tradición histórica salteña identifica las seis puntas con seis protagonistas de aquella defensa: Güemes, Burela, Zabala, Saravia, Rojas y Morales. De esta manera, la estrella dejó de ser solamente una condecoración individual y pasó a representar una acción colectiva.
El 28 de noviembre de 1817, el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón dispuso oficialmente una medalla para distinguir a los jefes, oficiales y tropas que habían participado en la defensa.
La disposición establecía una estrella de seis brazos. Para Güemes sería de oro; para comandantes y oficiales tendría brazos de oro y centro de plata; y para la tropa se dispuso un distintivo de paño blanco. La inscripción que debía llevar era particularmente elocuente: “AL MÉRITO EN SALTA”, mientras que en el centro figuraría “AÑO DE 1817”.
Es decir que el origen del símbolo no está en una interpretación posterior. La estrella fue concebida expresamente como reconocimiento al mérito militar de quienes habían defendido Salta.
Pero existe una historia todavía más curiosa
La condecoración ordenada por Pueyrredón tuvo una existencia bastante problemática.
La documentación posterior muestra que recién en 1818 Belgrano informó la cantidad de medallas y escudos que serían necesarios. Se hablaba de una medalla para Güemes, otras para oficiales y miles de distintivos para la tropa.
Sin embargo, existen dudas históricas acerca de cuánto de aquella condecoración llegó efectivamente a fabricarse y entregarse. Algunas investigaciones sostienen incluso que Güemes nunca recibió la medalla de oro que le había sido destinada.
La paradoja resulta extraordinaria: el símbolo que terminaría identificando a Salta nació como premio a una victoria y, sin embargo, la propia condecoración que debía materializar ese reconocimiento aparentemente nunca llegó de manera efectiva a manos de su principal destinatario.
De condecoración militar a símbolo de una provincia
La historia de la estrella no terminó en 1817.
Con el paso de las décadas, aquella figura comenzó a incorporarse a la simbología institucional salteña. Hacia la segunda mitad del siglo XIX ya aparecía en sellos y representaciones provinciales, y fue adquiriendo una nueva dimensión: dejó de recordar solamente una condecoración militar para convertirse en una representación de la tradición güemesiana de Salta.
El paso decisivo llegó en 1946, cuando la provincia institucionalizó su escudo mediante la Ley 749.
El nuevo escudo colocó en el centro una estrella de plata de seis puntas, sobre un campo azul. En su interior aparece un sol dorado. Alrededor, dos ramas de laurel recuerdan los triunfos de las armas salteñas.
La estrella había recorrido entonces más de un siglo de historia: había nacido como condecoración de guerra, había quedado asociada a Güemes y a sus hombres y finalmente se había transformado en el corazón mismo de la representación oficial de la provincia.
Y ahí aparece otro detalle fundamental.
Las seis puntas y los seis héroes
La interpretación oficial salteña sostiene que cada una de las seis puntas recuerda a uno de los seis héroes de la defensa.
Una de ellas corresponde a Martín Miguel de Güemes.
Las restantes evocan a:
Luis Burela, comandante de las milicias.
Pedro Zabala, comandante.
Apolinario Saravia, sargento mayor.
Juan Antonio Rojas, sargento mayor.
Mariano Morales, capitán.
La elección tiene una carga política e histórica significativa: Güemes no aparece representado como un héroe aislado, sino como parte de una estructura de combatientes que sostuvo la defensa de la frontera norte.
Por eso la estrella puede leerse como una síntesis de la llamada Guerra Gaucha: un jefe, pero también una comunidad armada detrás de él.
La propia simbología oficial define al escudo como una síntesis del espíritu güemesiano, del ideal de quienes dieron su vida por un país libre y soberano y del orgullo de pertenecer a Salta.
¿Y qué tiene que ver con la bandera?
La bandera provincial fue creada mucho más tarde, en 1997, mediante la Ley 6946, promulgada por el Decreto 2663.
Su diseño incorporó tres grandes elementos: el color tradicional del poncho salteño, las referencias a los departamentos provinciales y el escudo de Salta.
Por eso, cuando vemos la estrella de seis puntas en el centro de la bandera, estamos viendo en realidad una representación simplificada del corazón del escudo provincial: la estrella de plata asociada con la defensa de 1817 y con Güemes.
Pero la bandera tiene además otras estrellas.
Alrededor del escudo aparecen 23 estrellas doradas, que representan a los 23 departamentos de la provincia. En otras palabras, la bandera combina dos dimensiones diferentes: una estrella central que remite a la historia de la independencia y a la gesta güemesiana, y 23 estrellas que representan la organización territorial contemporánea de Salta.
El resultado es casi una pequeña lección de historia provincial convertida en bandera.
En el centro está la memoria de la guerra de Independencia.
Alrededor, la provincia actual.
El sol dentro de la estrella
Todavía queda un elemento que suele pasar inadvertido: el sol ubicado en el centro de la estrella.
Según la simbología oficial, ese sol representa los servicios prestados por Salta a la causa de la Independencia. No es simplemente un adorno colocado dentro de la estrella.
La lectura es interesante: la estrella recuerda a quienes defendieron el territorio y el sol representa la causa nacional por la cual esa defensa fue realizada.
La simbología provincial asigna además significados a los colores del escudo: el azul representa justicia, verdad y lealtad; la plata, integridad y firmeza; el oro, nobleza, poder y riqueza; y el verde, esperanza y fe.
De este modo, el escudo no funciona solamente como una imagen decorativa. Es una construcción simbólica en la que cada elemento remite a una parte de la historia salteña.
Una estrella que no nació para mirar el cielo
Quizás la mejor manera de entender la estrella de seis puntas de Salta sea dejar de verla como una simple figura geométrica.
No nació en un escudo. Nació en una guerra.
Fue pensada en 1817 para reconocer a quienes habían resistido la invasión realista y quedó vinculada para siempre con Güemes y con los hombres que combatieron junto a él. Con el paso del tiempo se transformó en una pieza de la identidad provincial, hasta llegar al escudo oficial de 1946 y, décadas después, a la bandera que hoy representa a todos los salteños.
Por eso, cada vez que la estrella aparece en la bandera de Salta, hay mucho más que seis puntas.
Hay una ciudad ocupada por un ejército extranjero.
Hay gauchos persiguiendo a las tropas realistas.
Hay una frontera que durante años sostuvo la lucha por la independencia.
Hay un Güemes que convirtió el territorio en arma.
Hay otros cinco nombres que la memoria oficial decidió colocar junto al suyo.
Y hay una idea que atraviesa toda la historia del símbolo: la independencia argentina no se ganó solamente en las grandes batallas que quedaron grabadas en los manuales escolares. También se defendió en los caminos, en los campos y en las quebradas del norte, donde durante años hombres y mujeres sostuvieron una guerra que impidió que el poder realista avanzara hacia el corazón de las Provincias Unidas.
La estrella de Salta, en definitiva, es la memoria de esa resistencia convertida en símbolo.
Seis puntas. Seis nombres. Una provincia. Y una guerra por la independencia que todavía puede leerse en su bandera.
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