Presidido por la Gobernadora Arabela Carreras, se reunió este sábado el Comité de Crisis por COVID-19 en Río Negro, compuesto por autoridades de los tres Poderes del Estado.
Luego del análisis de la actual situación epidemiológica de la provincia, el Comité determinó como medidas la suspensión temporaria de todos los actos protocolares en territorio provincial, así como torneos y competencias deportivas profesionales y amateurs. Estas medidas se tomarán desde el lunes 17 y por 15 días.
Por otra parte, por disposición de la Gobernadora Carreras, los integrantes del Comité de Crisis se instalarán en el Alto Valle de la provincia, para mantener encuentros con Intendentes, Intendentas, autoridades de sectores económicos y sociales, entre otros, en la continuidad del diálogo permanente que lleva adelante la Provincia con los representantes de los distintos actores de la sociedad para el análisis de cada localidad en particular.
Estas medidas se tomaron tras el tratamiento de la actualidad en materia de casos, la disponibilidad de camas para pacientes de COVID-19, y el avance en el operativo de vacunación, especialmente en las zonas más afectadas por el crecimiento de los casos positivos, como los Departamentos de General Roca y Adolfo Alsina y las ciudades de San Carlos de Bariloche y Dina Huapi, entre otras.
Participaron del encuentro el Vicegobernador Alejandro Palmieri y el Presidente del Superior Tribunal de Justicia, Ricardo Apcarián. También lo hicieron la Ministra de Educación y Derechos Humanos, Mercedes Jara; sus pares de Salud, Fabián Zgaib; de Gobierno y Comunidad, Rodrigo Buteler; de Economía, Luis Vaisberg; de Desarrollo Humano, Juan José Deco; el Secretario General, Daniel Sanguinetti; la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia, Betiana Minor; el Presidente del Bloque de Legisladores de Juntos Somos Río Negro, Facundo López; la Secretaria de Salud, Mercedes Ibero; el Secretario Legal y Técnico, Guillermo Ceballos y el Secretario de Comunicación, Gustavo Glave.
Lo propio de la máquina capitalista es hacer la deuda infinita Gilles Deleuze Según Foucault pasamos de una sociedad disciplinaria a una de control. La caducidad de la primera, marca la vigencia de la otra. Deleuze metaforiza icónicamente este pasaje en dos figuras: el topo y la serpiente. El topo vive bajo tierra encerrado, sometido…
El Intendente Marcelo Orazi acompañó al Secretario de Estado de Cultura de Río Negro Ariel Ávalos durante su visita a distintas instituciones de la ciudad, oportunidad en la que dialogaron con sus referentes y se interiorizaron sobre las actividades y proyectos en marcha. También fue el marco para ultimar detalles para la realización del programa…
Conocí la historia de María Magdalena en enero de 2012, cuando volví de mis vacaciones. Llegué a mi casa, abrí mi casilla de correo y allí estaba el mail de Fernanda Mónaco, una psicóloga del Instituto de Maternidad y Ginecología Nuestra Señora de Las Mercedes de Tucumán.
Todavía faltaban tres años para el histórico Ni Una Menos, pero ya habían pasado otros tres de la aprobación de la Ley 26.485, de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Esa ley reconoció por primera vez a la violencia obstétrica como una de las formas de violencia. 2012 también fue el año del fallo conocido como F.A.L, en el que la Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció que el aborto de un embarazo producto de cualquier violación no es punible, independientemente de la salud mental de la persona gestante. Para que el aborto sea legal aún nos quedaba casi una década de armar redes, encuentros y luchas.
Un año antes de que me llegara ese mail de Fernanda, yo había empezado a estudiar secreto profesional y denuncias de aborto. En una capacitación sobre el “Programa de Salud Sexual y Reproductiva” que el ministerio de Salud de la Nación vino a hacer a Tucumán, conocí a las psicólogas del Instituto de Maternidad y Ginecología Nuestra Señora de Las Mercedes (la Maternidad, como le decimos en Tucumán). A propósito de que yo cuestioné que Tucumán fuera una de las dos provincias que no había adherido a la ley 25.673, que asegura el acceso a métodos anticonceptivos gratuitos, se me acercó Silvia Landaburu, la jefa del Servicio de Salud Mental de la Maternidad y nos pusimos a charlar sobre confidencialidad, derechos y violencias de género dentro de la estructura hospitalaria.
Esa primera conversación derivó en encuentros con mates en el sexto piso de la Maternidad junto a otras psicólogas que también querían saber cuáles eran los derechos que tenían sus pacientes. Ellas veían situaciones injustas, malos tratos y a veces objeciones de conciencia violentas que estaban naturalizadas en la atención de aborto. Ellas querían saber y yo quería que supieran de los fallos de “Natividad Frías” (un plenario de Cámaras Penales de 1966 que declaró la nulidad de una investigación de aborto iniciada con la denuncia médica) y “Baldivieso” (cuando la Corte Suprema de la Nación anuló una condena de narcotráfico en una causa también iniciada con la violación del secreto médico). Quería contarles de la Recomendación N° 24 de la CEDAW, “La mujer y la salud” (1999) que, entre otras muchas cosas pide “dar prioridad a la prevención del embarazo no deseado mediante la planificación de la familia y la educación sexual” y que “debería enmendarse la legislación que castigue el aborto a fin de abolir las medidas punitivas impuestas a mujeres que se hayan sometido a abortos”. Y, sobre todo, quería que pensemos juntas por qué si había una ley, la 26.529, que reconocía los derechos de las pacientes a la confidencialidad, la intimidad, el trato digno, la información y el respeto por la autonomía, no se estaba cumpliendo con las mujeres que abortaban. Nos juntamos varios viernes, intercambiamos opiniones, risas, pero también angustias: ellas me contaron de las pacientes «fundidas», así les llamaban a las mujeres que llegaban con abortos sépticos, con miedo a ser denunciadas y cómo eso les podía costar la vida. Hablábamos de la angustia de ser pobre, porque las muertas por complicaciones por aborto siempre fueron las pobres. En esa artesanía feminista de saberes supimos encontrarnos para mejorar las prácticas, para repeler los daños de quienes tienen poderes biomédicos para castigar y, sobre todo, supimos encontrarnos para no perder a otras: las pacientes que abortaban.
Volviendo a aquel enero de 2012, el mail de Fernanda me contaba la historia de una joven de 26 años, con 3 hijos que, al llegar a la Maternidad de Tucumán con dolores abdominales y una ginecorragia, había sido denunciada por las dos médicas que la atendieron: la jefa de Guardia, Claudia Callejas, y la residente Alejandra Berenguer. Además, le habían practicado un legrado sin anestesia, quizás como una forma sanitaria de castigo. Por suerte estaban ahí Fernanda, Daniela y Lourdes, las psicólogas que la atendieron. Ellas hicieron ese mismo día una nota escrita a la Dirección denunciando la violencia obstétrica y como la abogada, Daniela De Francesco, dijo en su dictamen que «era legal» lo que había pasado, ellas le dieron mi contacto porque temían que fuera procesada. Fue muy importante la intervención del Servicio de Salud Mental en este caso para evitar que se silenciaran estas prácticas, no sólo para acercarle un derecho a la paciente.
En esa artesanía feminista de saberes supimos encontrarnos para mejorar las prácticas, para repeler los daños de quienes tienen poderes biomédicos para castigar y, sobre todo, supimos encontrarnos para no perder a otras: las pacientes que abortaban.
Al día siguiente me contactó ella, María Magdalena. Nos encontramos en mi estudio. Ella estaba aterrada: temía ir presa, temía morir, temía por sus familiares. Como pudo y a borbotones me explicó que ella no sabía que estaba embarazada, que “se cuidaba” y que cuando empezó a sangrar fue con su mamá y su esposo a la Maternidad para que la ayudaran. No comprendía por qué la habían acusado y mucho menos por qué los policías la habían interrogado en la sala de partos. Tampoco comprendía por qué razones le habían dicho, en medio de su legrado, que si moría de una infección su marido “no le llevaría ni flores a la tumba”. No comprendía por qué quienes debían atenderla, la maltrataron.
Tomé su defensa al mes siguiente, en febrero de 2012 y conseguí su absolución recién en septiembre de 2015. Si: ella estuvo procesada por “aborto provocado” en Tucumán, pero no estuvo presa porque, a diferencia de Belén, ella tuvo una abogada feminista.
Por supuesto que María Magdalena no es el nombre real. Elegí llamarla así porque la María Magdalena de la Biblia fue estigmatizada por puta. Quisieron apedrearla y al final de la historia estuvo al pie de la crucifixión de Jesús y hasta se le atribuye un evangelio gnóstico. Es fácil pensar que incomodaba porque era una mujer con poder.
Yo estaba terminando de cursar mi Maestría en Género, Sociedad y Políticas Públicas en Flacso y nunca había defendido a una mujer criminalizada por aborto. Podía imaginar que no sería fácil. Lo que no imaginé es que sería tan difícil encontrar justicia para ella.
Junto a mi equipo, denunciamos la violación del secreto profesional y las violencias obstétricas institucionales que sufrió María Magdalena. El Fiscal Arnoldo Suasnábar archivó la causa 2 meses después: sostuvo que “frente a maniobras abortivas es correcto hacer la denuncia” y remató su misoginia con clasismo al afirmar que “en el ámbito público, la relación médico-paciente es no formal”. De esta forma, el racismo judicial desbloqueaba otro nivel de discriminación y daño: el de habilitar que quienes reciben atención médica en sanatorios privados gozaran de todos los derechos que la Ley 26.529 le reconocía a los pacientes, y quienes iban al hospital –esas “menesterosas” de las que en 1966 hablaba el Plenario “Natividad Frías”- no tenían ninguno. Palabras más, palabras menos, el Poder Judicial de Tucumán legitimaba una atención sanitaria para ricas y otra para pobres. Para las primeras, atención clínica conforme a derechos. Para las segundas, limosna sanitaria.
Esa decisión del Ministerio Público Fiscal fue confirmada por el Juez de Garantías, la Cámara de Apelaciones Penal —que ya no existe— y la Corte Suprema de Justicia tucumana. Este último Tribunal incluso me mandó a estudiar considerando que la perspectiva de género no decide nada en estos casos, sino que es el derecho penal el que manda. Esa sentencia me hizo saltar las lágrimas porque podía leerse como intertexto: lo que le pasó a María Magdalena no le interesaba a nadie.
El Poder Judicial de Tucumán legitimaba una atención sanitaria para ricas y otra para pobres. Para las primeras, atención clínica conforme a derechos. Para las segundas, limosna sanitaria.
Impugné esa decisión judicial en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El 27 de febrero de 2020 esta corte ordenó el desarchivo para que se investiguen las violencias de género que había sufrido María Magdalena y que el silencio judicial quería mantener en secreto. Ordenó además que se investigue por violación de secreto profesional y violencias a Claudia Callejas y Alejandra Berenguer.
En el medio conocí a la periodista Mariana Carbajal, quien escribió todas y cada una de las notas que no dejaron morir el caso. También fundamos una ONG feminista, Mujeres X Mujeres, desde donde defendemos los derechos de todas las mujeres, también los de las mujeres que abortan. Y escribí, junto a Mariana Álvarez y Alejandra Iriarte el libro “Jaque a la Reina” (2014) donde contamos la historia de María Magdalena y revelamos que muchas de las 532 causas de aborto que tenía Tucumán entre 1992 y 2012 eran producto de la violación de la confidencialidad y el secreto profesional, pero ambos estaban naturalizados en casos de emergencias obstétricas. Un libro que, al parecer, nadie leyó, porque sino, Belén no hubiera estado presa ni un día.
El 5 de Abril de 2020, después de 11 años, el fiscal regional de Tucumán Mariano Fernández pidió la elevación a juicio oral de Claudia Callejas por el delito de violación de secreto, y el sobreseimiento de la residente Alejandra Berenguer por considerar que actuó bajo las órdenes de Callejas.
Hoy María Magdalena tiene 40 años y no es la misma. Yo tampoco soy la misma porque, a diferencia de lo que pasaba entonces, ya no me señalan de modo juicioso, ni me tildan de militante y, aunque lo hicieran, lo que antes me despertaba temor, hoy es un motivo de orgullo. Esta es una causa que antes del juicio ya tiene cuatro sentencias de la Corte local. Una clara expresión de las resistencias judiciales para investigar las violencias que denuncian las mujeres. En este contexto, no es un dato menor que esclarecer la verdad en un caso de violencia de género te lleve 14 años de litigio.
María Magdalena fue el principio de mi segunda vida como litigante: antes fui abogada de Bancos y me dedicaba, en un estudio muy reconocido de Tucumán, al derecho privado.
Catorce años después, no sé a ciencia cierta si los operadores de la salud comprenden del todo cómo funciona su obligación de guardar secreto, ni sus compromisos legales y éticos con la intimidad de sus pacientes, porque además del juicio que comienza esta semana, el 13 de mayo próximo defenderé en Tribunales a Eva, una joven de 18 años que fue acusada de “homicidio agravado” luego de un parto en avalancha dentro del Hospital de Famaillá, después de que le diagnosticaran una “lumbalgia” y mientras la medicaban. La duda sobre cuánto de crueldad y cuánto de ignorancia tiene el personal de salud que la denunció y la Fiscalía que le pidió la prisión preventiva siempre está dando vueltas. Cuesta digerir el uso del poder más descarnado, con tanta obscenidad. La Campaña por el Aborto Legal, el Socorrismo, el Niunamenos, la Red de Profesionales y las distintas redes que los feminismos supirmos construir estos últimos años sacaron del closet la decisión de abortar. Porque abortar se abortó siempre, la injusticia es en qué condiciones. Y son esas redes feministas que se hilvanan con equipos de salud recargados de trabajo, pero respetuosos de sus pacientes, con quienes continuamos defendiendo el derecho a decidir. Hoy, frente al desguace de los recursos y las políticas, más que nunca.
Son esas redes feministas que se hilvanan con equipos de salud recargados de trabajo, pero respetuosos de sus pacientes, con quienes continuamos defendiendo el derecho a decidir.
Lo que si sé y no me deja ninguna duda, es que este 27 de abril existe una oportunidad histórica para que el Poder Judicial de Tucumán cierre un capítulo funesto para las mujeres y condene la denuncia de aborto como lo que verdaderamente es: un delito imperdonable que sólo se comete contra mujeres pobres.
Federico Machado es un economista joven que no juega en categorías simples. Profesor de microeconomía en la Universidad de La Plata, combina sin pudor herramientas del keynesianismo, la economía neoclásica y el estructuralismo. Se define como nacionalista cristiano, habla de justicia social y suele votar al peronismo.
Pero al mismo tiempo defiende la disciplina fiscal, la acumulación de reservas y, sobre todo, la reforma laboral. Es uno de los reivindicadores del FAL, el Fondo de Asistencia Laboral, un esquema de capitalización para indemnizaciones que busca más flexibilidad y menor costo para las empresas.
Esa combinación lo vuelve un rara avis. Un economista con valores comunitarios que apela a las herramientas del mercado como condición excluyente para la mejora de las condiciones de vida de las personas.
-Como economista sos difícil de definir. ¿Por qué no es una tarea sencilla de identificar a que escuela pertences?
-Creo que todas las personas somos difíciles de definir. Yo en el ámbito ideológico, político, me identifico como nacionalista cristiano, porque me parece que tengo el interés en que Argentina sea un país referencia en la región en términos económicos y políticos. Y cristiano, porque creo en los valores del Nuevo Testamento y creo en una sociedad comunitaria, solidaria, igualitaria. Creo en la justicia social.
Así que ese es mi eje. Después de eso, la representación política en distintos momentos puede variar. En general, he votado al peronismo, pero bueno, en sí lo que me representa son esos valores. No un partido político o una escuela de pensamiento económico.
-O sea, no, no sos un keynesiano puro o por lo menos no te identificas estrictamente con lo que se conoce como el campo nacional y popular…
-Yo para hacer análisis económico tomo herramientas del keynesianismo como herramienta del liberalismo. Soy profesor de microeconomía en la Universidad de La Plata, donde nos basamos mucho en la teoría marginalista y en el análisis del mercado. Y también puedo tomar herramientas del estructuralismo, del marxismo. Me parece que en economía es importante el pragmatismo. Yo creo que si algo está demostrado a lo largo de los siglos de estudio económico, es que casarte con una escuela económica es obsoleto.
Si algo está demostrado a lo largo de los siglos de estudio económico, es que casarte con una escuela económica es obsoleto. Más aún en un país como Argentina, tan difícil de encasillar.
De hecho, si uno mira la literatura económica hoy en día, vas a encontrar que los papers trabajan sobre modelos, sobre construcciones empíricas que toman elementos de distintos autores que no se pueden encasillar en una escuela o en otra, sino que van tomando a lo largo del aprendizaje de los años herramientas de todos lados.
Me parece que esa es la forma de de hacer análisis económico, sobre todo en un país como Argentina, que es muy difícil de encasillar. Esa famosa frase que dice bueno, hay cuatro tipos de países lo desarrollados, los subdesarrollados, Japón y Argentina. Bueno, con más razón me parece que hay que ser pragmático en términos económicos.
-Entonces sos un economista del mainstream, que se compone por aportes de muchas corrientes.
-Así se construye el mainstream.
-El mainstrean habla de consensos básicos: no hay que tener déficit fiscal y hay que crecer.
-Yo creo que todos esos consensos también depende en cierta medida de las condiciones, porque yo creo que no todos los países deben tener superávit. De hecho son muy pocos los países que tienen superávit. Pero creo que Argentina, con su historia financiera, con su historia económica, sin prestamista de última instancia, con una moneda debilitada, con un montón de herramientas que no tienen caja porque se han mal utilizado en el tiempo, necesita superávit fiscal, porque no tiene financiamiento para ese déficit.
Un déficit sostenido con emisión monetaria permanente te va a llevar a la situación de inflación que hemos vivido en ese contexto. Por eso hay que tener superávit, hay que acumular reservas. Si vos tenés un banco central con reservas negativas que no puede ni siquiera cubrir sus compromisos en moneda extranjera, ni hablar de respaldar la moneda, Bueno, en ese contexto tenés que acumular reservas.
Me parece que esos consensos también surgen de el análisis de las problemáticas que hacen específicamente al país.
-Bueno, entonces ¿cómo estamos? ¿dónde estamos?
-Yo creo que hoy estamos en un contexto donde el gobierno tuvo un primer éxito inicial muy importante, que fue reducir la dinámica de inflación de la que veníamos durante muchos años, exponencial.
No todos los países deben tener superávit, pero Argentina, con su historia financiera, con su historia económica, sin prestamista de última instancia, con una moneda debilitada, necesita superávit. Un déficit sostenido con emisión monetaria te va a llevar a la situación de inflación que hemos vivido. Por eso hay que tener superávit y hay que acumular reservas.
Algunos van a discutir si estábamos en una hiperinflación o cuan lejos. Pero sin duda veníamos de muchos años de ascenso de la inflación y el gobierno logró traerla a un nivel similar al que teníamos en los últimos años de Cristina, lo cual fue un mérito importante.
Después la salida del cepo, creo que hubo un intento de estabilización sin comprar reservas que no salió bien, que tenía que ver con creer que con la salida del cepo iba a poder volver a los mercados internacionales de manera más o menos rápida. Argentina iba a ser re calificada como mercado emergente y eso iba a generar un ingreso de capitales importante, que no sucedió.
La inversión extranjera directa fue negativa en ver en vez de ser un flujo importante, ingresaron muy pocos dólares al carry trade desde el exterior y eso obligó al gobierno a cambiar esa estrategia y priorizar la acumulación de reservas, que es lo viene haciendo desde comienzos de año.
Estamos en una situación en la cual el proceso de desinflación está frenado. Yo no veo que el proceso de desinflación los últimos los últimos meses, el último año, haya continuado, sino que está estancado más o menos hace un año, en niveles en alrededor del dos y medio por ciento. Algunos meses fue por abajo, algunos meses fue por arriba, pero seguimos en ese nivel, en esa velocidad crucero.
Y por el lado de la producción hay un proceso de reestructuración, donde hay sectores que están creciendo y muy fuertemente, sobre todo el agro, la minería, algunos servicios en la intermediación financiera y hay sectores que siguen en crisis o retroceso, como la gran parte de las industrias y la construcción.
Estamos en una situación en la cual el proceso de desinflación está frenado, pero por motivos que son justificables como la necesidad de acumular reservas.
A mí me parece que estamos en un proceso de crecimiento empujado por los que crecen y amortiguado por los que caen. Hay un problema en eso que creo que es la principal debilidad hoy del plan económico. Más allá que digo, la desinflación está estancada, entonces eso es una debilidad, pero creo que está estancada por motivos que son justificables, que hay que priorizar acumulación de reservas. Pero creo que una debilidad importante es que los sectores que crecen no son empleo intensivos y los sectores que caen sí.
Por eso vimos en 2025 un fenómeno que no es tan normal, que es que la economía creció un 4% al respecto 2024, pero el empleo cayó y no veo grandes razones para que se revierta, por lo menos en el corto plazo.
-Esa devaluación inicial que aprecio el tipo de cambio en un 118% fue correcta, había que hacerla?
-Uno puede discutir que capaz que el salto barato inicial debió ser más chico, y el crawling no hubiese sido más alto. Entonces ahí el proceso hubiese sido de otra manera y después ir achicando el crawling paulatinamente, qué se yo. Podría haber habido otras alternativas.
Lo que yo creo es que la alternativa que eligió el Gobierno le permitió con éxito tener una recesión profunda, pero más bien corta, porque la economía empezó a recuperarse a partir abril del 2024. Logró bajar muy fuertemente la inflación del 25%, que fue el primer mes de gobierno o del 13% o 14%, que ha sido el último medio anterior.
Rápidamente llegó al nivel del 3% al 2%. ¿Y la economía? Si bien obviamente hubo un ajuste muy fuerte en los ingresos, logró que la pobreza en el segundo año de gobierno sea menor que a final del gobierno anterior. Entonces, me parece que en ese sentido el ajuste no sé si es lo mejor que podría haber sido, pero si tuvo éxito en en esos objetivos. Ahí la Asignación Universal por Hijo y su actualización tuvo un rol fundamental.
– Pero esa competitividad inicial que logró con la devaluación, ¿no se la comió muy rápido?
-La economía argentina se agota muy rápido, por eso requiere un cambio de plan económico, que es esta segunda etapa de la que hablamos con la salida del cepo, el acuerdo del FMI, etcétera. Yo creo que esa no salió tan bien. Las expectativas del gobierno era que al salir del cepo, volvíamos a los mercados internacionales
En un plan de estabilización, vos tenés un momento de ajuste de precios relativos, devaluación, pérdida del ingreso, etcétera y después un proceso de apreciación. Como dice el paper de Rapetii, que es uno de los mejores en análisis de planes de estabilización en América Latina.
La segunda etapa del plan económico que era con la salida del cepo, el acuerdo del FMI, volvera. los mercados internacionales, no salió tan bien.
De eso depende si ese éxito inicial es transitorio o permanente, si después eso termina en que por la apreciación del tipo de cambio tenés una mega de devaluación y se te desajustan todas las variables. Y la inflación vuelve a los niveles anteriores y todo lo que habías hecho lo borraste, entonces fue un éxito transitorio, pero no sirvió de nada.
En cambio, si lograste esa apreciación sostenerla en el tiempo, tener un déficit de cuenta corriente manejable, lograr financiamiento o acomodar las variables estructurales que necesitas para poder eso estabilizarlo. Bueno, ahí lográs un éxito perdurable que realmente son los menos casos. Creo que el gobierno está buscando ese éxito perdurable.
– La inflación que sube, un tipo de cambio que se aprecia, consumo derretido. Ves al gobierno tomando nota de esto?
Lo que a la oposición le gustaría son medidas para reactivar la economía en sectores de la industria y la construcción. Eso implicaría un tipo de cambio más alto y mayor protección. En cambio, el gobierno dice yo voy a tomar como medida para reactivar la economía, bajar las retenciones, la reforma laboral. Es decir, buscando que los sectores que en esta reestructuración productiva están ganando crezcan más, no buscando que los sectores que están perdiendo pierdan menos.
Entonces ahí obviamente que hay una discusión para mí irreconciliable entre el oficialismo y la oposición, sobre cuál es la estrategia. Yo creo que en ese sentido la decisión de apertura económica es medio apresurada y violenta.
-¿Por qué?
-Porque me parece que no están las herramientas para que la industria argentina pueda competir con el exterior. Es decir, vos primero abriste la economía y después vas a bajar impuestos. La lógica seria que vos primero mejores las condiciones de la industria argentina y después abras la economía para que compitan mano a mano,. Esto se vio en la discusión que hubo con el tema Techint y la empresa india que ganó. Pero la apertura importadora nos dirige justamente a eso, a disciplinar los precios domésticos. No se está pensando en la competitividad de las industrias.
Por ejemplo, el sector agro tiene condiciones favorables para capitalizarse. Le bajan las retenciones y puede importar más maquinaria afuera. Antes se veía obligado a comprar maquinaria más cara en Argentina. Entonces yo creo que de ese lado el Gobierno busca que la apertura ayude a los sectores que ya son ganadores. No le importa el perjuicio de los sectores perdedores.
– ¿La reforma laboral va a crear empleo?
-Yo pienso que el empleo se genera con crecimiento económico, con demanda agregada, ya sea en el exterior o ya sea el consumo interno. Sí me parece que la reforma laboral lo que busca es que si vos tenés crecimiento, ese crecimiento sea en mayor medida en empleo registrado y no tanto en empleo no registrado.
Lo que a la oposición le gustaría son medidas para reactivar la industria y la construcción. Eso implicaría un tipo de cambio más alto y mayor protección. En cambio, el gobierno dice yo voy a tomar como medida para reactivar la economía, bajar las retenciones, la reforma laboral. Es decir, buscando que los sectores que en esta reestructuración productiva están ganando crezcan más, no buscando que los sectores que están perdiendo pierdan menos.
En Argentina hemos tenido una reforma laboral de facto, que es que fue creciendo el monotributo. Hace 20 años que el monotributo crece como proporción del empleo cada vez más. En los períodos en los que creció la economía se creó empleo registrado, pero se creó más monotributo.
Yo creo que la reforma laboral a lo que tiene que apuntar es que en los períodos de crecimiento crezca la proporción de empleo registrado en vez de que crezca la producción de monotributo. Me parece que ese es un poco el objetivo que debe tener la reforma laboral.
– Sos un gran defensor del FAL, el Fondo de Asistencia Laboral, el un sistema de capitalización individual obligatorio para indemnizaciones por despido, financiado por aportes patronales que antes iban al sistema previsional. ¿Eso es compatible con la idea de justicia social?
-Eso está bueno explicarlo porque es interesante desde esa posición defender la reforma y defender el mecanismo. Y es un punto muy interesante que traes, porque yo creo que el cristianismo en general no ha logrado desarrollar un modelo económico que permita mejorar las condiciones materiales de la población. ¿Los modelos económicos que han intentado anclarse en perspectivas cristiana que siempre son eso que se llama izquierda, no?
Es decir, son socialistas, son comunistas, son peronistas, pero los resultados han traído más pobreza, no? Caso de la Unión Soviética o de Cuba, de Corea del Norte o de muchos gobiernos en América Latina que han intentado tener una política progresista pero que como chocan con los mercados, como chocan con el capitalismo, terminan en crisis inflacionarias, deficitarias y todos los problemas que vemos en distintas experiencias de este tipo.
Los modelos económicos que han intentado anclarse en perspectivas cristiana que siempre son eso que se llama izquierda. Son socialistas, son comunistas, son peronistas, pero los resultados han traído más pobreza. Un problema que tiene el cristianismo es que hasta ahora el mecanismo más efectivo para desarrollar las condiciones materiales de la población y por ende para reducir la pobreza, es generar incentivos individuales de lucro.
Yo creo que un problema que tiene el cristianismo es que hasta ahora el mecanismo más efectivo para desarrollar las condiciones materiales de la población y por ende para reducir la pobreza, es generar incentivos individuales de lucro. ¿Es un problema filosófico, no? Porque son los incentivos individuales de lucro los que generan mayor esfuerzo en esto, en la innovación, en la creación de riqueza, en la creación de mejores condiciones materiales.
Y eso es lo que ha logrado que la humanidad en los últimos 200 años diera un salto enorme en sus condiciones materiales. Así que ahí un poco aparece lo que vos marcás, esta contradicción de nacionalista cristiano. Pero bancar algunos elementos de mercado pasa porque aspiro a una sociedad más justa, más igualitaria, con menos pobreza.
– ¿Y qué es lo que te parece interesante del FAL?
-Bueno, vamos al tema específico de la FAL. Yo creo que en Argentina ha habido una reforma laboral de facto en la práctica, que tiene que ver con el crecimiento del monotributo, incluso en el momento de mayor crecimiento inclusivo de Argentina durante el gobierno kirchnerista. Durante el gobierno de Cristina creció el monotributo por encima de lo que creció el empleo registrado.
¿Por qué sucede esto? Porque el monotributo tiene dos ventajas respecto al empleo registrado para el empleador, es más flexible y es menos costoso.
Una reforma que te permita mayor flexibilidad y que te permita menores costos laborales, lo que va a hacer es que en los momentos en que haya crecimiento económico, que no depende de la reforma, crezca más el empleo registrado bajo estas condiciones un poco más flexibles y un poco menos costosas.
– ¿Ahora bien, es bueno que el empleo sea flexible?
-Yo creo que sí, en el sentido de que el empleo flexible genera incentivos a que a que la empresa y a que el trabajador busquen la forma de que el producto se pueda lograr de la forma más eficiente posible.
Cada año para conmemorar el aniversario de la creación de la Organización Mundial de la Salud, el DÍA MUNDIAL DE LA SALUD, se aborda un lema que marca la agenda de trabajo y concientización, para los gobiernos, empresas y la sociedad. En esta oportunidad, el lema pone en análisis un tema que deberíamos ya entender…
El Director de Coordinación, Ariel Oliveros, entregó la bicicleta mountain bike. El sorteo fue realizado el 12 de enero entre los contribuyentes que abonaron la boleta por tasas retributivas del mes de diciembre y también los que efectuaron el pago anual. La ganadora fue Emilia Fabcic, Contribuyente N° 1261, quien recibió su premio en las…
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