Se retira el asfalto existente en calle Libertad

Se retira el asfalto existente en calle Libertad

Se retira el asfalto existente en calle Libertad

En el marco de la obra de pavimentación de calle Libertad, desde la mañana de este jueves la empresa Quidel está retirando la carpeta asfáltica existente. Esta tarea es una de las previstas en el plan de trabajos elaborado por la adjudicataria, que tuvo como trabajos iniciales la demolición del cordón cuneta.

El Intendente Marcelo Orazi recorrió el sector donde se están llevando adelante las tareas mencionadas.

Recordemos que Quidel puso en marcha la obra el 19 de enero pasado, tras cumplirse con todos los pasos administrativos que derivaron en la firma del contrato de obra.

El plazo de ejecución es de 5 meses, el presupuesto es de $24,5 millones y contempla, además de la pavimentación, la construcción de un boulevard y bicisenda.

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     La inflación se desacelera al 1,8%, pero el consumo minorista se derrumbó 22% interanual en Córdoba y la rentabilidad de los comercios cayó 26%. Apenas el 10% de los comerciantes cumplió sus expectativas y ya hay 458 mil cordobeses en mora. El 88,7% de los hogares tuvo que financiar alimentos.

    Los comercios venden menos, ganan menos, los consumidores compran menos y una porción cada vez mayor de los hogares necesita recurrir al crédito, al fiado o al préstamo para sostener los gastos cotidianos. 

    Esos son los datos de la economía doméstica de Córdoba, una foto que incomoda a los libertarios en su bastión. Los números de agosto de la Cámara de Comercio de Córdoba (CCC) son contundentes. Las ventas minoristas medidas en unidades cayeron 22% interanual, mientras que la rentabilidad se desplomó 26% respecto de agosto de 2025. 

    No hay recuperación a la vista: el deterioro se aceleró incluso dentro del propio año. En comparación con julio, las ventas bajaron otro 11% y la rentabilidad se hundió 19%.La secuencia es significativa. En julio, la caída interanual había sido del 14% en unidades y del 12% en rentabilidad. En agosto, ambas variables prácticamente duplicaron su retroceso.

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    El dato más elocuente sobre el ánimo empresario es que sólo el 10% de los comerciantes consultados logró cumplir las expectativas que tenía para el mes.El ticket promedio, mientras tanto, subió de $135.120 en julio a $173.200 en agosto. 

    Pero el aumento del monto gastado por operación no representa una recuperación del consumo. Por el contrario, convive con una fuerte caída en la cantidad de unidades vendidas y refleja, en buena medida, el efecto de los precios sobre una canasta de compras cada vez más restringida.

    El escenario resulta particularmente llamativo porque la inflación no está acelerándose. El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), del Centro de Almaceneros de Córdoba, registró una inflación del 1,8% en agosto, por debajo del 2,1% de julio. En los primeros ocho meses del año acumuló 21,4% y la inflación interanual llegó al 33,3%. Para todo 2026, el instituto mantiene una proyección del 31,5%.

    No hay recuperación a la vista: el deterioro se aceleró incluso dentro del propio año. En comparación con julio, las ventas bajaron otro 11% y la rentabilidad se hundió 19%.La secuencia es significativa. En julio, la caída interanual había sido del 14% en unidades y del 12% en rentabilidad. En agosto, ambas variables prácticamente duplicaron su retroceso.

    Los alimentos y bebidas no alcohólicas, uno de los rubros de mayor peso en el consumo familiar, aumentaron 1,6% durante agosto. Pero la desaceleración de los precios todavía no alcanza para recomponer el bolsillo. 

    La Canasta Básica Alimentaria acumuló una suba del 22,6% en ocho meses y del 36,4% interanual.Una familia tipo necesitó en agosto $2.034.194 para no caer por debajo de la línea de pobreza y $1.108.074 para cubrir los alimentos básicos y superar la línea de indigencia.

    Es allí donde aparece el segundo problema: cuando el ingreso no alcanza, el consumo no desaparece. Se financia. De hecho, los últimos datos de la Central de Deudores del Banco Central procesados por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) muestran que 458.148 cordobeses se encuentran actualmente en mora con bancos y otras entidades. La cifra equivale al 16% de la población adulta de la provincia y viene creciendo de manera sostenida desde abril. En ese mes había 435.427 personas en mora. 

    Los últimos datos de la Central de Deudores del Banco Central procesados por el Centro de Estudios para la Ciudad (CEC) muestran que 458.148 cordobeses se encuentran actualmente en mora con bancos y otras entidades. La cifra equivale al 16% de la población adulta de la provincia y viene creciendo de manera sostenida desde abril. En ese mes había 435.427 personas en mora

    En mayo fueron 441.145, en junio 450.431 y en julio llegaron a 458.148. Más de 22.700 deudores adicionales en apenas cuatro meses.La deuda promedio en mora alcanza los $590.000 por persona, mientras que el pasivo total supera los $42.839 millones.Dentro de ese universo hay 71.871 personas cuyas deudas fueron derivadas al denominado mercado secundario: créditos con atrasos superiores al año que las entidades originales consideran incobrables y venden a estudios jurídicos, empresas de cobranzas o fideicomisos para intentar recuperar parte del dinero. 

    El fenómeno no es exclusivamente cordobés. A nivel nacional, la mora de los créditos destinados a los hogares pasó del 12,77% al 12,94% entre junio y julio.La explicación tiene además una segunda pata: el crédito dejó de expandirse este año. Es decir, mientras crece la cantidad de personas con dificultades para pagar sus obligaciones, también se achica el financiamiento disponible.Los datos sociales del Centro de Almaceneros terminan de cerrar el círculo. 

    Durante agosto, el 88,7% de los hogares declaró haber tenido que financiar alimentos. El 38,7% recurrió al fiado en comercios cercanos y el 37,3% utilizó tarjeta de crédito. Otro 12,7% tuvo que comprar alimentos con dinero prestado. Sólo el 9,3% de los hogares dijo no haber necesitado financiar su alimentación.

    La consecuencia es que el endeudamiento dejó de ser una herramienta asociada exclusivamente a la compra de bienes durables. La deuda empieza a funcionar como sustituto del ingreso. El 28% de los hogares pidió dinero prestado durante agosto para afrontar gastos básicos. 

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    El principal destino fue la compra de alimentos.Y la fragilidad financiera es todavía más evidente frente a un imprevisto: el 51% de los hogares no podría afrontar un gasto extraordinario de $150.000. Otro 40% tendría que pedir dinero prestado. El 61% asegura, además, que si perdiera repentinamente sus ingresos podría sostener sus gastos durante menos de una semana. 

    La foto de la economía cordobesa empieza así a componerse de varios indicadores que apuntan en la misma dirección: 22% menos de unidades vendidas, 26% menos de rentabilidad, 19% menos de rentabilidad en apenas un mes, apenas 10% de comerciantes cumpliendo sus expectativas, 458 mil personas en mora y casi nueve de cada diez hogares financiando la comida. La inflación baja, pero el consumo no despega. El crédito no se expande, pero la deuda crece. Los tickets aumentan, pero se venden menos unidades.

     

  • Caputo empieza a liberar pesos para tratar de reactivar la economía

     

     El equipo económico empezó a liberar pesos en el mercado para forzar una baja de las tasas de interés y tratar de reactivar una economía que no termina de despegar. La estrategia marca un cambio respecto del fuerte apretón monetario de los últimos meses, que permitió contener al dólar pero llevó el costo del dinero a niveles que terminaron golpeando al crédito y la actividad.

    Un informe de Martín Mejía, analista de la Oficina de Inversiones de Cohen puso números a ese proceso y señaló que la base monetaria se contrajo más de 20% en términos reales durante los últimos 12 meses. La caída se profundizó durante agosto y, según la sociedad de Bolsa, provocó una escasez de liquidez que fue una de las principales causas del salto de las tasas de interés.

    La señal más reciente del cambio apareció en la última licitación de deuda. El Tesoro enfrentaba vencimientos por $12,67 billones, pero decidió renovar $12,16 billones, un rollover de 95,96%. De esa manera, dejó algo más de $500.000 millones en manos del mercado en lugar de ofrecer una tasa mayor para absorberlos.

    Para Cohen, la decisión no fue accidental. La consultora considera que la liberación de esos pesos contribuye a frenar la contracción monetaria y debería empujar las tasas hacia abajo. De hecho, la TAMAR, que había llegado al 26%, terminó la última semana de agosto en 25,2%.

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    Justina Gedikian, estratega de Renta Fija de Cohen, anticipó a LPO que este movimiento podría profundizarse en las próximas colocaciones. «En las próximas licitaciones deberíamos empezar a ver al Tesoro liberando algo más de liquidez al mercado, lo que permitiría que las tasas comiencen a relajarse», afirmó.

    Sin embargo, Gedikian advirtió que Economía tiene poco margen para acelerar ese proceso sin poner en peligro otras variables del programa. «Ese alivio tendría que ser acotado, para no tensionar el tipo de cambio y no poner en riesgo el proceso de desinflación», agregó.

    En las próximas licitaciones deberíamos empezar a ver al Tesoro liberando algo más de liquidez al mercado, lo que permitiría que las tasas comiencen a relajarse. Pero ese alivio tendría que ser acotado, para no tensionar el tipo de cambio y no poner en riesgo el proceso de desinflación.

    La decisión del Tesoro se suma a los movimientos que ya había realizado el Banco Central. 1816 destacó que el 19 de agosto la autoridad monetaria compró $1,3 billones de la Lecap S31G6, en lo que calificó como la mayor operación de mercado abierto del año. Para la consultora, esa intervención fue determinante para ponerle un techo a las tasas de muy corto plazo.

    Así, Economía comenzó a actuar por dos vías. Por un lado, el Central aportó liquidez mediante la compra de títulos en el mercado secundario. Por el otro, el Tesoro dejó de intentar renovar cada peso que vencía y permitió que unos $500.000 millones quedaran disponibles en el sistema financiero.

    Detrás del cambio aparece una preocupación creciente por la actividad. Cohen sostiene que el objetivo de fondo de la baja de tasas es acelerar la economía real. Si bien el último EMAE mostró una recuperación, el nivel de actividad continúa lateralizado y todavía se mantiene por debajo del máximo alcanzado en marzo. Comercio, industria y construcción aparecen entre los sectores más perjudicados por el elevado costo financiero.

    La misma lectura hizo Adcap, que describió un cambio en el equilibrio de la política económica. Según la consultora, durante agosto el Gobierno restringió fuertemente la liquidez para contener al dólar, pero el salto posterior de las tasas terminó contaminando toda la curva y aumentando las dificultades para el crédito, la actividad y el propio financiamiento del Tesoro.

    El problema para Caputo es que liberar pesos tampoco resulta gratuito. Cohen advierte que, si las tasas continúan bajando, una parte de los inversores puede abandonar las colocaciones en moneda local y buscar cobertura en dólares. Eso podría generar nuevas presiones sobre el tipo de cambio, que sigue siendo una de las principales anclas del programa de desinflación.

    De hecho, 1816 observó una relación directa entre ambos movimientos. Después de la compra de $1,3 billones de bonos por parte del Central y la consecuente baja de las tasas, el dólar oficial superó los $1.500. Adcap también señaló que el Gobierno parece haber aceptado una mayor flexibilidad cambiaria a cambio de conseguir tasas más bajas y una mayor liquidez.

    El dilema que enfrenta Economía es cada vez más evidente. Mantener una escasez extrema de pesos ayuda a contener la demanda de dólares, pero encarece el financiamiento y profundiza el freno de la actividad. Liberar liquidez permite descomprimir las tasas y recuperar el crédito, pero aumenta el riesgo de que una parte de esos pesos termine buscando cobertura cambiaria.

    Por eso, el movimiento de las últimas semanas supone una recalibración de la estrategia más que un abandono del esquema monetario. Después de utilizar las tasas altas para sostener el frente cambiario, Caputo empezó a liberar pesos para intentar darle aire a una economía que muestra dificultades para recuperar impulso. El desafío será conseguir que esa liquidez termine en crédito y actividad antes que en una nueva presión sobre el dólar.

     

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