La Municipalidad de Villa Regina, a través de las Direcciones de Cultura y de Turismo, invitan a los comercios gastronómicos de la ciudad a formar parte de GastroArte, propuesta que busca revalorizar e impulsar a los artistas musicales y emprendimientos gastronómicos.
Con este objetivo, los comercios deberán ofrecer en su menú un plato que refleje la identidad de Villa Regina, elaborado con productos regionales o bien que sea heredado de nuestra historia. El Municipio, en tanto, ofrecerá un artista local solista, dúo o DJ, sonido y promoción.
Los interesados en participar deberán comunicarse al WhatsApp 2984 904350 o al mail [email protected]. Así se le enviará más información sobre la propuesta y se coordinará fecha, horario y artista.
La iniciativa tiene como objetivo estimular la demanda en el sector gastronómico, trabajo genuino al sector cultural artístico y crear un perfil turístico- cultural que ponga en valor la identidad reginense y fomente el turismo de cercanía.
La evolución de las milicias digitales de la ultraderecha representa un nuevo desafío en la intersección de la política y la tecnología. Lo que comenzó como un fenómeno marginal en las redes sociales se ha convertido en una amenaza tangible para la seguridad y la democracia. A medida que estos grupos ganan poder y perfeccionan sus tácticas, es fundamental que tanto el Estado como la sociedad civil se preparen para enfrentarlos, tanto en el terreno digital como en el físico.
La Dirección de Obras Públicas, a través de su Director Gabriel Benatti, hizo un relevamiento en la calle Passin, desde la Avenida General Paz hasta el Barrio La Unión. Se encontraron con 19 luminarias quemadas, 12 de ellas destruidas adrede. A raíz de esta situación, durante el día de hoy, se procederá a reparar la…
La Municipalidad de Villa Regina informa que se encuentra abierta la convocatoria a interesados en participar con un stand en la feria de artesanos de la Fiesta de la Vendimia. El evento se llevará a cabo los días viernes 18, sábado 19 y domingo 20 de marzo. Los interesados pueden acercarse a la Dirección de…
La quiebra de Bioceres, una de las empresas biotecnológicas más emblemáticas del país, encendió interrogantes en Santa Fe sobre el futuro del fondo SF500, el ambicioso plan de inversión público-privado que se lanzó durante la gestión del peronista Perotti y fue continuado por el radical Maximiliano Pullaro para financiar startups científicas, una de las pocas continuidades entre los mandatos que quedó afuera de la chicana.
En 2021, cuando la pandemia había puesto en valor la importancia de la ciencia y la tecnología, el gobierno provincial junto a los directivos de Bioceres presentaron este proyecto como uno de los más ambiciosos del ecosistema tecnológico argentino. El objetivo era movilizar hasta USD 300 millones para financiar 500 empresas de base científica en los próximos años, con foco en biotecnología, agtech, alimentos y nuevas tecnologías aplicadas al agro.
Bioceres fue uno de los actores centrales del proyecto junto al gobierno provincial y a inversores privados. La idea era replicar el modelo de venture capital que permitió el desarrollo de startups tecnológicas en otros países, apoyándose en el ecosistema científico de Rosario y la región.
Con el cambio de gobierno, la iniciativa no se discontinuó. La gestión de Pullaro decidió sostener el vehículo de inversión que había sido lanzado por Perotti, con la provincia, empresas privadas y aseguradoras participando como fiduciantes del fideicomiso.
Además, a principios del año pasado apareció como como inversor privado del fondo La Segunda Seguros, una de las principales aseguradoras del interior del país, cuando ya se rumoreaban problemas financieros en Bioceres.
El fondo tampoco estuvo exento de tensiones internas. En el ecosistema biotech circularon críticas hacia la conducción del SF500, encabezada por su CEO Francisco Buchara, por la gestión y la dinámica de las inversiones. Con el cambio de gobierno algunos inversores esperaban modificaciones en la estructura del fondo, pero la administración de Pullaro decidió mantener el esquema heredado de Perotti.
Buchara es de San Nicolas muy cercano a la familia Passaglia y fue funcionario de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Luego se acercó al albertismo hasta llegar al directorio del fondo inversor en Santa Fe.
A principios del año pasado apareció como como inversor privado del fondo la Segunda Seguros, una de las principales aseguradoras del interior del país, cuando ya se rumoreaban problemas financieros en Bioceres
Sus detractores en el mundo de las startups le cuestionan que, en vez de haber abrazado a todos los proyectos como una especie de plataforma colaborativa para potenciarlos entre sí, utilizado el cargo de manager para promocionarse.
Sin embargo, fue la quiebra del unicornio lo que volvió a poner bajo la lupa el esquema. La empresa era uno de los impulsores originales del proyecto y su derrumbe financiero generó dudas en el ecosistema tecnológico sobre su continuidad.
En el gobierno provincial evitaron hacer comentarios sobre el impacto que podría tener la crisis de la biotecnológica rosarina sobre el SF500. Fuentes del sector aseguraron que el vehículo continúa operativo y que incluso busca sumar nuevos inversores, aunque admiten que la caída de uno de sus principales promotores inevitablemente abre interrogantes sobre su evolución.
El ruido político aparece además en un contexto de fuerte deterioro del negocio agropecuario, con empresas del sector golpeadas por el atraso cambiario, el aumento de costos y la caída de la rentabilidad, factores que también afectan el financiamiento de proyectos tecnológicos vinculados al agro.
La incertidumbre sobre el fondo se da en paralelo al derrumbe bursátil de Bioceres en Wall Street. La acción de Bioceres Crop Solutions, la compañía del grupo que cotiza en el Nasdaq, se desplomó cerca de 90 por ciento en el último año y cayó por debajo de un dólar, lo que la ubica en la categoría de penny stock y la expone al riesgo de ser excluida del mercado tecnológico de Nueva York.
El deterioro financiero fue acompañado por un fuerte desequilibrio patrimonial. La empresa registró un patrimonio neto negativo superior a los USD 110 millones, una situación que terminó derivando en la quiebra de Bioceres S.A., la firma original del grupo fundada en Rosario.
La crisis ocurre en medio de una dura pelea por el control de la compañía entre su fundador y ex CEO Federico Trucco y el empresario uruguayo Juan Sartori, que en los últimos meses ganó influencia en la estructura accionaria del grupo.
El conflicto entre ambos sectores escaló dentro del directorio y terminó trasladándose al terreno judicial, con acusaciones cruzadas de vaciamiento por el manejo de la empresa y la responsabilidad por el deterioro financiero.
Francisco Buchara CEO de SF500
El indicio del colapso fue el default de pagarés bursátiles por unos USD 36 millones que la empresa no logró refinanciar, lo que disparó las alarmas en el mercado y precipitó su ingreso en convocatoria de acreedores.
Ese episodio expuso además las tensiones internas en torno a la reestructuración societaria del grupo. En los últimos años, Bioceres reorganizó su estructura corporativa separando la empresa argentina de la firma que cotiza en Wall Street, un movimiento que generó cuestionamientos entre accionistas sobre la distribución de activos y pasivos dentro del holding.
Lo que durante años fue presentado como uno de los proyectos más prometedores de la biotecnología agropecuaria argentina terminó así envuelto en una combinación explosiva de crisis financiera, guerra empresaria e interrogantes políticos sobre el ecosistema tecnológico que se pretendió construir en Santa Fe.
Emprendedores de Villa Regina participan de una capacitación enmarcada en el programa ‘Patagonia Emprende’ que brinda herramientas de gestión para el desarrollo de sus emprendimientos, con un enfoque práctico, destinado a beneficiarios de microcréditos otorgados por la Fundación de Estudios Patagónicos. La Dirección de Turismo de la Municipalidad acompaña esta propuesta que se realiza 100%…
Un decreto publicado en el Boletín Oficial modificó una norma vigente desde 1995 y fijó un orden automático para reemplazar al jefe de Gabinete en caso de ausencia temporal. La decisión elimina la discrecionalidad presidencial y consolida una línea interna de poder dentro del Ejecutivo.
Por Roque Pérez para NLI
El Gobierno nacional oficializó este 4 de marzo el Decreto 130/2026, mediante el cual modificó el artículo 9° del Decreto 977/1995 y estableció un orden fijo para reemplazar al jefe de Gabinete en caso de ausencia transitoria. La medida impacta directamente en la situación de Manuel Adorni, actual titular del área, y ordena una cuestión que hasta ahora quedaba sujeta a decisión puntual del Presidente.
Según el texto publicado en el Boletín Oficial, cuando el jefe de Gabinete se ausente por viajes oficiales, misiones o cualquier impedimento temporal, será reemplazado en primer término por el titular del Ministerio de Capital Humano y, en caso de que también esté ausente, por el titular del Ministerio de Defensa.
La modificación sustituye el mecanismo anterior previsto en el Decreto 977/1995, que permitía que el Presidente designara en cada ocasión al ministro que asumiría interinamente. Es decir, no existía un orden automático ni jerárquico preestablecido: la decisión era discrecional.
Así, el Gobierno definió formalmente quién será jefe de Gabinete interino ante una eventual ausencia temporal de Adorni, despejando así una zona gris administrativa que se arrastraba desde los años noventa.
Un cambio administrativo con lectura política
Aunque se presenta como una decisión técnica, el decreto tiene una dimensión política ineludible. La Jefatura de Gabinete es el área encargada de coordinar la administración general del país y de articular el vínculo formal con el Congreso. No se trata de un cargo menor ni meramente protocolar.
En el esquema actual de poder, la figura de Manuel Adorni concentra exposición pública y peso interno. Definir quién lo reemplaza no es un dato accesorio: implica establecer quién queda al mando de la coordinación ministerial en momentos de ausencia, incluso si esa ausencia es breve.
El decreto aclara además que el ministro que asuma interinamente no dejará de ejercer las funciones propias de su cartera. Es decir, no habrá reemplazo en cadena: el funcionario sumará atribuciones temporales sin abandonar su ministerio.
Qué cambia respecto del régimen anterior
Hasta ahora, el artículo 9° del Decreto 977/1995 establecía que el reemplazo del jefe de Gabinete sería ejercido por el ministro que designara el Poder Ejecutivo. Esa redacción abierta permitía flexibilidad, pero también discrecionalidad total.
Con el Decreto 130/2026, esa posibilidad desaparece. El orden queda fijado por norma y sólo podría modificarse con otro decreto. La decisión apunta a garantizar continuidad administrativa y evitar improvisaciones formales ante viajes o licencias.
En términos institucionales, no se altera la línea de sucesión presidencial —que sigue siendo la prevista por la Constitución Nacional— sino únicamente la suplencia interna dentro del gabinete.
Continuidad sin vacíos
El mensaje oficial es claro: evitar vacíos de coordinación en la estructura ejecutiva. En un contexto de alta centralización de decisiones, la previsibilidad en la cadena interna de mando se vuelve un elemento estratégico.
La medida no modifica políticas públicas ni introduce cambios económicos, pero sí consolida un esquema de poder dentro del Ejecutivo. Y en política, la definición de jerarquías nunca es un dato neutro.
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