El viernes último se realizó el panel sensorial de sidra en las instalaciones de la Oficina de Turismo local.
Acompañando la reactivación productiva de la histórica Cooperativa La Reginense, la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina junto al Director de Vitivinicultura de Río Negro Marcelo Miras organizó un panel con profesionales y expertos en el análisis sensorial de bebidas fermentadas, que estuvo integrado por representantes de la Universidad de Río Negro, la Universidad del Comahue, INTI, INTA, enólogos y técnicos en alimentos. La actividad contó con la presencia del Intendente Marcelo Orazi y el Ministro de Producción y Agroindustria de la provincia Carlos Banacloy.
El objetivo fue realizar un análisis organoléptico de diferentes muestras de sidra con distintos grados de azúcar y agregados de aromatizantes para que La Reginense ofrezca al mercado productos de calidad. Durante la actividad, cada panelista debió completar una ficha de degustación con los descriptores encontrados para que la empresa tenga un sustento teórico y técnico a la hora de tomar la decisión sobre qué producto salir al mercado local y regional.
El panel se llevó a cabo con un número de personas determinado y bajo un estricto protocolo como son el ingreso con tarjeta, el control de temperatura y materiales individuales de trabajo.
La Secretaría de Economía y Finanzas de la Municipalidad de Villa Regina confirmó que el martes 29 de junio se depositarán los aguinaldos a los empleados municipales, los cuales se acreditarán el miércoles 30. Difunde esta nota
Superado el traspié inicial, hasta el 30 de marzo continúa en la provincia de Córdoba el Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) realizado por la Real Academia Española (RAE). Tiempo atrás el idioma, la lengua, eran una especie de espacio sagrado donde se acataba directamente una normativa proveniente de la Europa colonizadora, algunos de…
Axel Kicillof fue enfático en una cumbre del grupo chico del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), su línea interna dentro del peronismo: dejó en claro que el próximo presidente del PJ bonaerense debe estar alineado sin ningún tipo de condiciones al gobernador.
La advertencia de Kicillof impacta en las semanas previas a las definiciones que deberá tomar el peronismo respecto de la conducción del partido. Además, sonó como una especie de veto hacia Máximo Kirchner, quizás el más crítico hacia el mandatario provincial desde las entrañas del PJ bonaerense.
«No podemos volver a atravesar una historia como la que vivimos en los últimos años», dijo Kicillof respecto de las tensiones que sucedieron entre el presidente del partido y el gobernador.
El mandatario también arengó a los suyos a construir una alternativa nacional y federal de cara a 2027. «Tenemos que ser capaz de convocar a los argentinos que hoy no se sienten interpelados», dijo.
Eso incluyó un pedido para convocar a dirigentes que no forman parte los sectores que hoy integran Fuerza Patria. «Hay dirigentes que no se sintieron atraídos por el kirchnerismo y sin embargo pueden formar parte del campo nacional. Hay peronismo por todas partes y hay que juntarlo», dijo a LPO un dirigente que estuvo en la reunión de Gesell.
El próximo presidente del partido tiene que estar alineado con el gobernador. No podemos volver a atravesar una historia como la que vivimos en los últimos años.
Al lado de Kicillof estaba sentada Verónica Magario, quien asoma como la principal candidata para presidir el PJ bonaerense por el lado del axelismo.
La vicegobernadora está hiperactiva y abocada a la interna. LPO contó que el martes habilitó las oficinas del Senado a dirigentes del conurbano que llegaron con listas de afiliados.
Apenas trascendieron los movimientos en la Cámara Alta, desde La Cámpora salieron a difundir el acta de la última reunión el partido donde se acordó que sólo pueden incluirse las fichas presentadas hasta 30 de diciembre de 2025.
La sensibilidad en el peronismo es extrema y a nadie sorprende que el padrón de afiliados sea objeto de tensiones en la antesala de una discusión que tendrá su punto más caliente el 7 de febrero.
En el último minuto de ese día vence el plazo para la presentación de candidatos y se sabrá si hay consenso para una lista de unidad o un si se avanza en una interna que promete ser durísima.
Después de un mes de aprobarse por unanimidad la LEY Micaela en el Concejo Deliberante (CD) de #VillaRegina, Agustina Fernandez edil del bloque de Juntos Somos Rio Negro (JSRN) denunció públicamente en una entrevista que brindó a Radio90 recibir violencia de género dentro de su propio bloque. A menos de una semana de esa denuncia la…
La primera jornada de festejos por el 97° aniversario de Villa Regina fue un éxito: el anfiteatro Cono Randazzo estuvo a pleno con la Peña aniversario y también fueron convocantes otros espacios, como el paseo gastronómico y el predio ferial. El Intendente Marcelo Orazi participó de la degustación de productos de mar organizado por la…
El ferrocarril no fue simplemente un medio de transporte más. A lo largo del siglo XIX se convirtió en una de las transformaciones materiales más profundas del capitalismo industrial, capaz de modificar economías, territorios, ritmos de vida y relaciones sociales. Allí donde apareció, alteró de manera irreversible la forma de producir, de comerciar y de habitar el espacio. Como explican Teresa Eggers Brass y Marisa Gallego en su manual Historia mundial contemporánea, el tren fue una de las herramientas centrales mediante las cuales la Revolución Industrial logró integrar espacios distantes a la economía nacional e internacional.
En los países extensos y con escasas vías fluviales navegables, el ferrocarril cumplió una función decisiva: redujo distancias que antes parecían insalvables, integró regiones aisladas y permitió articular economías locales con mercados nacionales e internacionales. En Estados Unidos, la unión ferroviaria del Este con el Oeste en 1869 selló la expansión territorial y la consolidación de un mercado interno continental. En la Argentina, el ferrocarril posibilitó el abaratamiento de los fletes y transformó a los cereales y las carnes en pilares del modelo agroexportador, incorporando vastas zonas productivas al circuito del comercio mundial.
Una infraestructura funcional a la especialización primaria de la economía
El ferrocarril fue introducido formalmente en la Argentina en 1857, con la inauguración del Ferrocarril del Oeste, que unía la ciudad de Buenos Aires con la zona de Floresta. A diferencia de una idea muy difundida, este primer emprendimiento no fue financiado por capitales extranjeros, sino principalmente por capitales locales y estatales. El Estado de la provincia de Buenos Aires, junto con comerciantes y estancieros vinculados al comercio exterior, impulsó esta inversión como una forma de modernizar el transporte y reducir los costos logísticos.
Sin embargo, esta etapa inicial dio paso rápidamente a una segunda fase. Desde la década de 1860 y, sobre todo, tras la consolidación del Estado nacional, la expansión ferroviaria quedó dominada por el capital británico. Bancos, empresas y fondos de inversión ingleses encontraron en la Argentina un destino rentable para el excedente de capital generado por la Revolución Industrial. El Estado argentino ofreció concesiones amplias, garantías de rentabilidad y beneficios fiscales, asegurando altas ganancias a los inversores extranjeros.
El resultado fue una red ferroviaria diseñada principalmente para servir al modelo agroexportador. El trazado adoptó una forma radial, con centro en el puerto de Buenos Aires, orientada a transportar materias primas desde el interior hacia el mercado mundial. A diferencia de lo ocurrido en los países industrializados, el ferrocarril argentino no fue concebido como una herramienta para integrar un mercado interno industrial, sino como una infraestructura funcional a la especialización primaria de la economía.
A todo vapor
Como todo producto de la Revolución Industrial, el ferrocarril no surgió plenamente desarrollado. Su evolución fue lenta en los comienzos y explosiva en las décadas posteriores, acompañando el proceso de acumulación de capital y la expansión industrial. Ya en el siglo XVII existían sistemas primitivos de rieles de madera por los que circulaban vagonetas tiradas por caballos, utilizadas para transportar carbón desde las minas hasta los puertos. Aquellas soluciones técnicas anticipaban una lógica que luego se profundizaría: organizar el transporte masivo de mercancías de manera regular y eficiente.
El verdadero salto tecnológico se produjo a comienzos del siglo XIX, cuando los rieles de madera fueron reemplazados por rieles de hierro y se diseñaron las primeras locomotoras a vapor capaces de arrastrar varios vagones al mismo tiempo. En un primer momento, el ferrocarril se utilizó casi exclusivamente para el transporte de cargas minerales en Inglaterra, ya que el traslado de pasajeros resultaba todavía demasiado costoso. Sin embargo, la reducción progresiva de los costos y las mejoras técnicas permitieron su rápida expansión como medio de transporte masivo.
La inauguración de la línea Liverpool–Manchester en 1829 marcó un punto de inflexión histórico. Por primera vez, dos grandes centros industriales quedaron unidos de manera permanente, acelerando la circulación de mercancías, personas e información. Para mediados del siglo XIX, Gran Bretaña ya contaba con miles de kilómetros de vías férreas y, hacia fines de ese siglo, transportaba millones de pasajeros de distintas clases sociales, consolidando una nueva experiencia del tiempo, el espacio y la movilidad.
La construcción de los ferrocarriles implicó una transformación profunda del territorio. No se trató solo de fabricar locomotoras, vagones y rieles, sino de levantar estaciones, talleres, depósitos y puentes, abrir túneles, cortar montañas y construir viaductos. El ferrocarril fue una obra integral de la modernidad industrial, una infraestructura que reconfiguró el paisaje y dejó marcas duraderas en la organización del espacio económico y social.
Trenes eléctricos
En las últimas décadas del siglo XIX, la incorporación de la electricidad abrió un nuevo capítulo en la historia ferroviaria. Primero aplicada a las señales y luego a la propulsión, la electricidad permitió ensayar alternativas al vapor. En 1842 se realizaron los primeros intentos de trenes eléctricos, aunque con resultados limitados. El perfeccionamiento del sistema llegó con la incorporación de un tercer riel conductor y, en 1881, esta tecnología fue aplicada con éxito en el ferrocarril de Berlín y presentada en la Exposición Internacional de Electricidad de París.
A pesar de estos avances, la electrificación no se impuso de inmediato de manera masiva. Durante mucho tiempo, el vapor siguió siendo predominante, especialmente en los trayectos largos y en el transporte pesado. La electricidad, sin embargo, se volvió indispensable en los trenes subterráneos, donde era necesario evitar la contaminación del aire, y en los sistemas de transporte urbano, como tranvías y trolebuses. Más adelante, el desarrollo del motor diésel ofreció una nueva alternativa para las locomotoras, combinando eficiencia y menor dependencia de infraestructuras complejas.
El caso argentino
Pero el ferrocarril no solo reorganizó el espacio y aceleró los intercambios: también consolidó modelos económicos desiguales. En el caso argentino, la red ferroviaria no fue pensada como una herramienta para integrar un mercado interno diversificado ni para impulsar un proceso de industrialización autónoma. Por el contrario, los rieles fijaron un patrón de desarrollo dependiente, subordinado a las necesidades del comercio exterior y a los intereses del capital que lo financiaba.
El trazado ferroviario respondió a una lógica clara: extraer y exportar. Las líneas se organizaron de manera radial, convergiendo en el puerto de Buenos Aires, desde donde partían las materias primas hacia Europa. Esta configuración no fue un accidente geográfico ni una simple elección técnica, sino la expresión material de un modelo económico basado en la especialización primaria y en la inserción subordinada en el mercado mundial.
Mientras en los países industrializados el ferrocarril articuló regiones productivas, estimuló la industria y fortaleció el mercado interno, en la Argentina funcionó como un instrumento de integración externa antes que nacional. El interior quedó conectado al puerto, pero no entre sí; los flujos económicos se orientaron hacia afuera y no hacia la construcción de un sistema productivo equilibrado.
Además, el predominio del capital extranjero en la expansión ferroviaria reforzó esta dinámica. Las decisiones sobre recorridos, tarifas y prioridades de inversión estuvieron guiadas por la rentabilidad de la exportación y no por las necesidades del desarrollo interno. El Estado argentino, lejos de corregir esta orientación, la consolidó mediante concesiones, garantías y beneficios que aseguraban la ganancia privada a costa de una planificación soberana del territorio.
De este modo, el ferrocarril se convirtió en una infraestructura estratégica del modelo agroexportador, pero también en un factor de reproducción de las desigualdades regionales y sociales. Los rieles acercaron los campos al puerto, pero alejaron al país de un desarrollo industrial propio. No integraron una economía nacional compleja: fijaron una estructura dependiente cuyos efectos se proyectaron durante décadas.
Así, la tecnología que prometía progreso y modernización terminó funcionando, en el caso argentino, como soporte material de una economía orientada hacia afuera, vulnerable a los vaivenes del mercado internacional y estructuralmente desigual.
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