La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina lleva adelante en estos días un intenso trabajo en las calles rurales.
En principio se ejecutan tareas previas a la repavimentación del kilómetro de Nardini. Para ello se coloca calcáreo y ripio.
Recordemos que el próximo 13 de enero se abrirán los sobres con las ofertas de la licitación pública que puso en marcha la Municipalidad de Villa Regina para ejecutar esa obra.
En los próximos días se llevarán adelante trabajos similares en la calle Juan XXIII.
Además se intensificarán las tareas en las calles rurales de cara al inicio de la temporada de cosecha. Para ello se utilizará la maquinaria adquirida junto a la Cámara de Productores local con los fondos provenientes de las cámaras de transferencia. Recordemos que el acuerdo realizado en su momento estableció que el camión regador y la motoniveladora tenían como destino el mantenimiento de los caminos ubicados en zona rural.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que el ciclo ‘Cine en mi barrio’ tendrá continuidad este fin de semana en el Pulmón Ecológico y barrios Este y Provincial. La película ‘Amadrinadas’, comedia de fantasía, se proyectará a partir de las 21 horas según el siguiente cronograma: -Viernes 19: Pulmón Ecológico…
Para muchos medios, hoy, no hay otra posibilidad en el horizonte de producción que analizar el «discursito» del presidente. Hablarán de la inexistencia de la autocrítica, la reducción de los ministerios, la falta de precisiones, a quien fue dirigido el mensaje, la inentendible «retención» a las exportaciones con un número fijo (3/4) frente a cada…
Con el objetivo de informar y coordinar acciones en el marco de la campaña de vacunación contra el COVID-19, se realizó en la sala de conferencias del Municipio una reunión en la que participaron autoridades municipales, Salud Pública, juntas vecinales e instituciones. Estuvieron presentes la Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra, el Director de Acción…
Alejandra Monteoliva levantó la custodia de la Policía Federal de 60 establecimientos vinculados a la colectividad judía y desató un conflicto con la DAIA.
La ministra de Seguridad ordenó el traslado de 60 agentes del total de 80 que tenía la Policía Federal asignados a esa tarea, desde el momento en que se transfirió la fuerza a la Ciudad, que se quedó con otros 160 agentes para custodiar escuelas, templos y otros edificios de la comunidad israelita.
Monteoliva trasladó a los custodios con el pretexto de engrosar las filas del Departamento Federal de Investigaciones (DFI). El DFI es el «FBI argentino» que impulsó Patricia Bullrich, la antecesora de la actual ministra.
El timing de Monteoliva no podía ser peor: se da justo cuando Irán catalogó a Javier Milei como el enemigo y el mismo día en que se cumple el aniversario 34° del atentado en la embajada de Israel.
El Tehran Times, considerada la «voz de la República Islámica», habló de una «línea roja imperdonable». Milei ya había calificado a Irán como «enemigo» el año pasado y este martes volvió a mencionar despectivamente a los persas en el homenaje por el aniversario del atentado de 1992, que atribuyó al «cobarde ataque del terrorismo iraní».
La DAIA encendió una luz de alarma tras anoticiarse de la decisión de Monteoliva, que derivó en una negociación con el gobierno que se mantiene en curso.
El propio oficialismo reconoció que desconocía que el gendarme Nahuel Gallo iba a ser liberado tras 448 días detenido en Venezuela. La gestión que permitió su regreso no fue impulsada por la Casa Rosada sino por la AFA, dejando al desnudo la falta de conducción diplomática de Milei.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La liberación de Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido desde diciembre de 2024 en Venezuela, debería haber sido una noticia exclusivamente positiva. Sin embargo, el episodio terminó revelando algo mucho más grave: el gobierno de Milei ni siquiera sabía que el operativo que permitió su regreso estaba en marcha.
Mientras el discurso oficial intentaba capitalizar políticamente el retorno del uniformado, la propia Patricia Bullrich terminó confirmando lo que expone el fondo del problema. El Ejecutivo no estaba al tanto de la gestión que destrabó la situación. La negociación decisiva que permitió la liberación no fue conducida por el Estado argentino, sino que se desarrolló por fuera de los canales oficiales.
El dato resulta demoledor desde el punto de vista institucional: la salida de Gallo no fue consecuencia de la política exterior argentina, sino de una vía alternativa impulsada desde el fútbol.
Diplomacia paralela ante un gobierno ausente
Después de 448 días detenido bajo acusaciones de espionaje, Gallo regresó al país en un vuelo vinculado a gestiones que no fueron coordinadas por la Cancillería ni por la Casa Rosada. La intervención de la AFA como puente humanitario operó sin que el propio gobierno tuviera conocimiento del desenlace inminente.
Así, el episodio dejó en evidencia una situación tan inusual como alarmante: el Ejecutivo nacional no participó del tramo decisivo de la negociación, no coordinó el traslado y ni siquiera fue informado del operativo que resolvería uno de los conflictos diplomáticos más sensibles de su gestión.
Mientras desde el oficialismo se insistía en que se habían realizado gestiones formales a través de terceros países, la resolución concreta terminó llegando por otra vía. En términos políticos, el resultado es elocuente: Argentina logró recuperar a un agente de seguridad detenido en el exterior sin que su propio gobierno supiera cómo ni cuándo ocurriría.
El síntoma de una política exterior sin rumbo
El caso Gallo había sido presentado durante más de un año como una prioridad diplomática, desde su detención el 8 de diciembre de 2024 al ingresar a Venezuela. Sin embargo, el desenlace dejó al descubierto la fragilidad de la estrategia oficial.
La relación política con Caracas permanecía bloqueada y las gestiones estatales no habían logrado avances concretos. La resolución, en cambio, apareció por fuera del esquema institucional, confirmando que el éxito no fue producto de la conducción gubernamental sino que se produjo a pesar de ella.
En ese contexto, el episodio deja de ser una anécdota aislada para transformarse en un síntoma. Lo que aparece es una política exterior desarticulada, sin canales eficaces de negociación y sin capacidad de conducción real.
Cuando el fútbol reemplaza al Estado
La liberación terminó concretándose gracias a una gestión humanitaria canalizada desde el ámbito del fútbol, que actuó como puente informal en medio de la tensión política entre Buenos Aires y Caracas.
La postal que queda es incómoda: un conflicto internacional de alto nivel fue resuelto por actores no estatales mientras la administración nacional se enteraba del desenlace prácticamente en simultáneo con la opinión pública.
La propia reconstrucción oficial de los hechos deja entrever el nivel de desorden. Gallo ni siquiera sabía que estaba regresando al país cuando subió al avión que lo traería de vuelta.
Impericia como política de Estado
Lo ocurrido excede el caso puntual y expone un problema estructural. La falta de coordinación diplomática, el aislamiento político y la ausencia de canales formales eficaces terminan delineando un patrón que atraviesa la gestión.
Se trata de un gobierno que proclama firmeza pero que no logra conducir los procesos que afirma encabezar. Cuando las resoluciones llegan por fuera del Estado y el Ejecutivo se entera después, lo que queda no es estrategia sino improvisación.
Y cuando la improvisación se vuelve constante, la impericia deja de ser un error.
¿Qué fundamento tiene indignarse cuando se «vandaliza» un espacio público?¿Será por que es público y es de todxs? ¿Será que lxs enoja por que lo mantenemos todxs? ¿Será que se «rompe» algo de todxs? ¿Será que no les molesta cuando ven pintado «River campeón»?; ¿Será que no es lo mismo? ¿Será que es una forma…
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