Se prepara la Feria ReEmprender edición ‘Vendimia Celebra 2021’

Se prepara la Feria ReEmprender edición ‘Vendimia Celebra 2021’

Se prepara la Feria ReEmprender edición ‘Vendimia Celebra 2021’

La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina organiza la Feria ReEmprender edición ‘Vendimia Celebra 2021’ para el sábado 13 y domingo 14 de marzo en la Plaza Primeros Pobladores.

Esta edición especial propone espacios para living fotográfico, cerámica, porcelana fría, conservas, panificados artesanales, trabajos en fibrofácil y más.

Los artesanos y emprendedores en participar deberán dirigirse personalmente a la Oficina de Turismo en Florencio Sánchez 817.

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  • La oposición chilena logra las firmas para que el Congreso investigue a Kast por el caso Cerimedo

     

    La investigación en el Congreso sobre los nexos de José Antonio Kast con Fernando Cerimedo avanza. La oposición logró reunir las 62 firmas necesarias para impulsar una Comisión Especial Investigadora en la Cámara de Diputados y pone al jefe de estado chileno en una situación delicada. 

    La iniciativa fue impulsada por el diputado del Partido Por la Democracia (PPD), José Montalva, y ahora deberá ser votada esta semana por la Cámara para luego conformar la Comisión, definir las autoridades y los funcionarios que serán citados.

    Montalva dijo que «esto no va en contra de un sector político. Todos debiéramos tener la misma mirada frente a la salud de nuestra democracia». «Queremos dar garantías de que los procesos electorales están limpios de contaminación digital, que incluso podría ser financiada por intereses extranjeros», afirmó.

    En ese sentido, el diputado opositor recalcó que la comisión no busca poner en duda una elección, sino investigar los antecedentes que considera preocupantes. «Nadie está poniendo en duda una elección. Hay antecedentes serios que nos preocupan y tenemos que investigar cómo el ambiente digital puede contaminar la democracia», señaló.

    Kast dice que conoce a Cerimedo pero negó que tenga contratos con el Gobierno 

     En una entrevista, Kast negó que Cerimedo haya trabajado en alguna de sus campañas o que mantenga actualmente una relación de asesoría con su administración. «En ninguna de mis campañas trabajé con este señor y el Gobierno tampoco tiene asesorías con él», afirmó.

    Esto no va en contra de un sector político. Todos debiéramos tener la misma mirada frente a la salud de nuestra democracia». «Queremos dar garantías de que los procesos electorales están limpios de contaminación digital, que incluso podría ser financiada por intereses extranjero

    Sin embargo, Kast reconoció que conoce a Cerimedo y que ambos han coincidido en distintas instancias políticas junto a otros dirigentes. También sostuvo que Cerimedo habría asesorado a personas vinculadas a la campaña del Rechazo de 2020, aunque marcó distancia entre ese trabajo y el Partido Republicano.

    Lo que el líder de ultraderecha chileno no aclaró es como cuatro de los integrantes del equipo que lideró Cerimedo en la campaña por el Rechazo a la reforma de la Constitución de 2022 que fueron nombrados como funcionarios del gobierno. 

    Nadie está poniendo en duda una elección. Hay antecedentes serios que nos preocupan y tenemos que investigar cómo el ambiente digital puede contaminar la democracia

    Hasta el momento, según reveló la investigación de El Mostrador, son 4 los dirigentes que están en La Moneda: Alejandro Irarrázaval, Ignacio Dülger, Felipe Costabal y Teresa Zañartu.

    Confirman la designación de un cuarto integrante del equipo de Cerimedo en el gobierno de Kast

    Lo cierto es que el tema está creciendo de manera sostenida y además de la investigación del Congreso impulsado por los bloques opositores también una denuncia formal ante la Fiscalía General.

    El costo de este nexo con Cerimedo puede generar una ruptura con los bloques de derecha que apoyan al gobierno en el Congreso. Además de las críticas de Evelyn Matthei aparece un partido de esa coalición que decidió tomó distancia como es el caso de Revolución Nacional, uno de los tres partidos que integran Chile Vamos junto a Unión Democrática Independiente (UDI) y Evópoli.

     

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    La ciudad argentina que fue demolida y quedó bajo el agua

     

    La historia de Federación, la ciudad entrerriana que fue demolida y trasladada en 1979 para construir la represa de Salto Grande y terminó bajo las aguas del embalse.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hay una ciudad argentina que existe y, al mismo tiempo, dejó de existir. Tiene habitantes, calles, escuelas, comercios, una plaza, edificios públicos y una identidad propia, pero el lugar donde durante más de un siglo se desarrolló su vida cotidiana permanece bajo las aguas de un enorme lago artificial. No se trata de una leyenda ni de un pueblo abandonado: Federación, en Entre Ríos, fue literalmente trasladada para permitir la construcción del complejo hidroeléctrico de Salto Grande y su antiguo emplazamiento terminó inundado. Lo extraordinario es que antes de que llegara el agua, la vieja ciudad fue desmontada y demolida, mientras sus habitantes eran obligados a comenzar nuevamente sus vidas en una ciudad construida desde cero a pocos kilómetros de distancia.

    La historia comenzó mucho antes de que las topadoras entraran en escena. En 1946, los gobiernos de Argentina y Uruguay firmaron el tratado binacional que estableció las bases para aprovechar los rápidos del río Uruguay en la zona de Salto Grande mediante una represa hidroeléctrica. La decisión tenía un objetivo estratégico: producir energía y aprovechar el potencial del río, pero también implicaba una consecuencia enorme para una comunidad entrerriana. La construcción del embalse significaba que la ciudad de Federación desaparecería bajo las aguas. Sin embargo, la obra no comenzó inmediatamente. Durante casi tres décadas, los habitantes vivieron con la certeza de que algún día deberían abandonar su ciudad, pero sin saber exactamente cuándo ni cómo sería el traslado.

    Una ciudad condenada a desaparecer

    La vieja Federación tenía una historia mucho más extensa de la que permite imaginar su actual aspecto turístico. Su origen se remontaba a los antiguos asentamientos de la zona y, después de una primera relocalización en el siglo XIX, el pueblo había crecido alrededor de la explotación forestal y de su posición estratégica sobre el río Uruguay. Durante décadas desarrolló una vida urbana propia, con escuelas, comercios, clubes, bancos, estación ferroviaria, iglesia, hospital, instituciones públicas y una intensa actividad vinculada a la madera. No era una aldea improvisada que pudiera abandonarse sin consecuencias: era una comunidad consolidada, con generaciones enteras que habían nacido, trabajado y muerto allí.

    La incertidumbre se hizo cada vez más concreta cuando comenzó finalmente la construcción del Complejo Hidroeléctrico de Salto Grande, en 1974. Para entonces, unas 5.000 personas vivían en Federación y el destino de la ciudad estaba decidido. La futura represa necesitaba un enorme embalse y el casco urbano quedaba dentro de la superficie que sería cubierta por el agua. La alternativa fue construir una nueva ciudad en un terreno situado varios kilómetros al norte. Pero trasladar una comunidad no significa simplemente entregar nuevas casas: implicaba romper una trama urbana, separar vecinos, abandonar lugares cargados de recuerdos y decidir qué podía conservarse y qué debía desaparecer.

    La construcción de la nueva Federación comenzó finalmente en 1977 y avanzó a una velocidad extraordinaria. En apenas un par de años surgió una ciudad completamente nueva, diseñada con criterios urbanísticos modernos para la época. Se construyeron más de mil viviendas y se trazaron nuevas calles, espacios públicos y servicios. Pero aquella modernidad tenía una contracara: muchas familias debieron abandonar barrios donde habían vivido durante décadas y adaptarse a una ciudad que todavía parecía un enorme obrador. Las investigaciones sobre la relocalización muestran que incluso la distribución de las viviendas produjo conflictos y transformó las relaciones sociales de la comunidad.

    Antes del agua llegaron las topadoras

    El episodio más impresionante ocurrió durante los últimos meses de la vieja ciudad. Federación no fue simplemente abandonada para que el agua hiciera el resto. Antes de la inundación se demolieron buena parte de sus edificios y se desmontó el antiguo casco urbano. La investigación académica sobre el proceso enumera entre las construcciones que quedaron bajo las aguas a la sede de la Gendarmería, la plaza 9 de Julio, la Jefatura de Policía, la Municipalidad, el correo, la central telefónica, las escuelas, los bancos, los comercios tradicionales, los clubes, el cine, la estación ferroviaria y numerosos edificios que habían formado parte de la vida cotidiana de varias generaciones.

    La imagen es difícil de imaginar hoy: una ciudad entera siendo desarmada antes de que llegara el lago. Casas, comercios y edificios públicos fueron desapareciendo mientras sus habitantes se preparaban para mudarse. La documentación oficial de la época y posteriores investigaciones describen un proceso de relocalización complejo y traumático, en el que las cuestiones legales sobre la propiedad, la adjudicación de las nuevas viviendas y la distribución de los habitantes generaron numerosos problemas. La nueva ciudad debía estar lista antes de que el embalse comenzara a cubrir definitivamente el antiguo territorio.

    El 25 de marzo de 1979 fue inaugurada oficialmente la Nueva Federación. El acto estuvo encabezado por el dictador Jorge Rafael Videla, en pleno terrorismo de Estado. Apenas unos días después, el 1° de abril, comenzó el llenado del embalse y el agua empezó a ocupar el territorio de la vieja ciudad. El lugar que había albergado a generaciones de federaenses quedó progresivamente cubierto por el lago de Salto Grande. La vieja Federación había dejado de existir como ciudad y la nueva comenzaba una historia completamente diferente.

    Una ciudad que todavía aparece debajo del lago

    La historia tiene una última vuelta extraordinaria: la vieja Federación no desapareció completamente de la memoria ni del paisaje. Cuando el nivel del embalse baja lo suficiente, pueden volver a observarse restos del antiguo asentamiento: calles, cimientos y ruinas que permanecen debajo del lago. En julio de 2026, una bajante preventiva del embalse volvió a dejar visibles sectores de la ciudad desaparecida, permitiendo que quienes conocen su historia contemplaran nuevamente fragmentos de aquel lugar que había sido demolido décadas atrás.

    La propia existencia actual de Federación contiene una paradoja histórica todavía más profunda. La ciudad que nació como consecuencia de una relocalización traumática terminó convirtiéndose décadas después en uno de los principales destinos turísticos de Entre Ríos. El descubrimiento de aguas termales en el subsuelo de la nueva ciudad, en la década de 1990, transformó completamente su economía y abrió una etapa de crecimiento basada en el turismo. El mismo territorio que había sido creado para reemplazar una ciudad desaparecida encontró una nueva identidad gracias a un recurso natural que nadie había previsto cuando se diseñó la nueva Federación.

    Por eso Federación es mucho más que una curiosidad histórica sobre una ciudad inundada. Su historia permite observar una de las grandes contradicciones del desarrollo argentino del siglo XX: una obra de infraestructura capaz de generar energía para millones de personas también podía significar que una comunidad entera perdiera su territorio, sus edificios y buena parte de los lugares que constituían su memoria colectiva. La vieja Federación no fue destruida por una catástrofe natural: fue deliberadamente demolida para hacer posible una obra considerada estratégica, y miles de personas tuvieron que reconstruir su vida en otro lugar. Hoy, cuando el agua baja y vuelven a aparecer sus calles y cimientos, aquella ciudad que oficialmente dejó de existir en 1979 demuestra que algunas ciudades pueden desaparecer del mapa sin desaparecer completamente de la historia.

     

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