La Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informa que el próximo domingo 25 se jugará la sexta fecha de la Liga de Fútbol Femenino según el siguiente cronograma:
La confianza no aparece. Y el mercado lo muestra sin eufemismos. El riesgo país subió 3,9% y cerró en 634 puntos. La señal clara es que la economía argentina todavía no logra convencer.
Esa falta de confianza pega en el corazón de la estrategia oficial. El Gobierno apostó a financiarse en dólares en el mercado local para evitar depender de Wall Street. Pero los resultados empiezan a quedar cortos. En la segunda vuelta de la última licitación, el Tesoro apenas logró colocar USD 34 millones del Bonar 2028, muy lejos de los USD 100 millones que buscaba captar.
La lectura del economista Hernán Letcher va en esa línea. «Los dólares encepados se están agotando. En las últimas licitaciones, los montos ofrecidos quedaron por debajo de los límites que había fijado Economía. En el caso del AO27 se colocaron USD 97 millones y en el AO28 apenas USD 34 millones», señaló. El dato es más profundo de lo que parece: en la segunda vuelta, donde el precio ya está fijado, cada vez hay menos oferta dispuesta a convalidar esas tasas.
El gráfico es elocuente. Las ofertas rechazadas en segunda vuelta vienen cayendo licitación tras licitación. No es que sobra demanda. Es al revés: se está achicando.
Los dólares encepados se están agotando. En las últimas licitaciones, los montos ofrecidos quedaron por debajo de los límites que había fijado Economía. En el caso del AO27 se colocaron USD 97 millones y en el AO28 apenas USD 34 millones.
En paralelo, los dólares empezaron a moverse. Subieron por segunda rueda consecutiva y reflejan esa tensión. El dólar blue cerró en $1.425, con un alza del 0,7%, el MEP en $1.434,33 con 0,5%) y el contado con liqui en $1.486,41.
Desde el otro lado del espectro ideológico, Ricardo Arriazu puso el foco en el mismo problema. «La palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina», sintetizó. Y fue más allá: «En las universidades no enseñan cómo funciona una economía donde la unidad de cuenta no es su moneda nacional. En Argentina, cuando la gente tiene miedo, no demanda pesos: demanda dólares».
Arriazu también dejó una definición incómoda para el Gobierno. «La confianza se define como la tasa de retorno ajustada por riesgo. Y el problema argentino es el riesgo. Un país que defaulteó nueve veces cantando el himno nacional es un estafador serial», lanzó.
Ese telón de fondo se ve con claridad en la cuenta corriente. En febrero registró un déficit de USD 115 millones y acumuló cinco meses consecutivos en rojo. Aunque el número fue menor que en meses previos, no cambió la tendencia. Desde junio de 2024, solo tres meses cerraron con superávit, todos asociados a liquidaciones extraordinarias del agro.
La confianza se define como la tasa de retorno ajustada por riesgo. Y el problema argentino es el riesgo. Un país que defaulteó nueve veces cantando el himno nacional es un estafador serial.
El problema es estructural. El superávit comercial no alcanza para cubrir el déficit en turismo ni los pagos de intereses de la deuda. A eso se suma la salida de capitales. La compra de dólares a la que se refería Arriazu. Solo en febrero, la fuga fue de USD 2.131 millones. Desde la flexibilización parcial del cepo, ya suma USD 37.732 millones. Es un drenaje constante, com
Hacia adelante, el panorama se vuelve más delicado. El tipo de cambio real sigue apreciándose. El índice del BCRA cayó a 84,7 puntos, por debajo del promedio de 90,1 de febrero. Eso implica menor competitividad, justo cuando las monedas de los socios comerciales se deprecian. La economía, así, se encarece en dólares.
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La baja del dólar de las últimas semanas reavivó la discusión sobre el atraso cambiario. El Gobierno celebra la calma, pero distintos sectores productivos advierten que la estabilidad esta construida sobre un precio de dólar ficticio que erosiona la competitividad de la economía argentina y que amenaza con un ajuste brusco.
La foto de la jornada muestra una plaza cambiaria relativamente tranquila. El dólar oficial cerró en 1.415 pesos y en el segmento mayorista, que es la referencia del mercado, cerró a $1.394,50.
La convergencia entre los distintos tipos de cambio vuelve a aparecer como una señal de estabilidad financiera, aunque detrás de ese dato empieza a crecer otro debate más profundo.
Se habla de atraso cuando el precio de los bienes y servicios de un país quedan desalineados respecto del de sus socios comerciales. El Banco Central mide ese fenómeno a través del Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM), que compara el precio relativo de la economía argentina frente a los principales países con los que comercia.
Cuando el peso se aprecia -es decir, cuando el dólar queda relativamente barato- los productos argentinos se encarecen frente a los del exterior. Eso impacta en la competitividad de las exportaciones. Un auto fabricado en Argentina, puede volverse más caro que uno producido en Brasil. Y esa diferencia se traduce en menos ventas externas.
El atraso cambiario también aparece cuando la inflación corre por encima del ritmo de devaluación, algo que claramente está pasando con un dólar que baja, mientras la economía sufre una infalción mensual que ronda el 3%. El economista Matías Surt, de la consultora Invecq, explicó que ese fenómeno se conoce como «inflación en dólares»: los precios internos suben más rápido que el tipo de cambio y el país se encarece.
Nadie le tiene confianza a este dólar en $1400 porque todos saben que tendría que estar a $2500.
En la misma línea, el economista Santiago Manoukian, ex jefe de research de Ecolatina, adviertió que cuando esto ocurre «la economía pierde competitividad, las exportaciones se resienten y se incentivan las importaciones».
Un informe reciente del Centro RA sobre atraso cambiario y costo de vida advierte que este proceso ya empezó a sentirse en la economía real. Entre enero 2024 y febrero del 2026, el dólar aumentó un 71%. La inflación durante el mismo período fue del 220%.
Según el trabajo, tras la fuerte devaluación inicial del gobierno de Javier Milei, a la inflación persistente terminó oxidando los movimientos administrados del tipo de cambio . Esa dinámica, agrega el informe, deterioró el poder adquisitivo de los salarios y elevó los precios medidos en dólares.
El debate se vuelve más complejo cuando se observan comparaciones internacionales. Un estudio del think tank industrialista Fundar muestra que la Argentina está 8% más barata en dólares que el promedio de América Latina.
Aun así, cuando se toma una perspectiva más larga, el diagnóstico cambia: comparado con 2021, el país se encareció 50% en dólares. Ese diagnóstico alimenta la discusión sobre la política cambiaria del Gobierno.
El economista Guido Zack sostuvo que una devaluación podría ayudar a cumplir objetivos macroeconómicos como la acumulación de reservas, la reducción del riesgo país y el pago de deuda externa. Sin embargo, también advierte que estabilizar la economía con precios en dólares similares al promedio regional es un desafío complejo en términos inflacionarios, especialmente cuando aún quedan precios relativos por acomodar, como las tarifas.
Cuando Milei llegó, el dólar se puso a $800, que son $2.000 de hoy. El promedio histórico son $1,600. No estoy proponiendo una devaluación, no estoy pronosticando un precio del dólar, pero si valiera $1.650, estaría más contento y tranquilo.
Las críticas también llegan desde el campo. El ex presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, aseguró que el actual tipo de cambio solo favorece la especulación financiera. «Es un dólar retrasado para facilitar el carry trade y beneficiar a los especuladores», afirmó en diálogo con AM 650. Según el dirigente rural, muchos productores están reteniendo granos porque desconfían del valor actual del dólar.
Buzzi fue más allá y planteó que en el sector agropecuario hay consenso en que el tipo de cambio debería ser mucho más alto. «Nadie le tiene confianza a este dólar en $1400 porque todos saben que tendría que estar a $2500», dijo.
La discusión también alcanzó al economista Carlos Melconian, quien planteó que el tipo de cambio debería ubicarse en torno a $1.650 para evitar un nuevo atraso.
«Cuando Milei llegó, el dólar se puso a $800, que son $2.000 de hoy. El promedio histórico son $1,600. No estoy proponiendo una devaluación, no estoy pronosticando un precio del dólar, pero si valiera $1.650, estaría más contento y tranquilo», afirmó Melconian al dar una charla en una nueva edición de la feria agroindustrial Expoagro.
El Intendente Marcelo Orazi recibió esta mañana a vecinos del asentamiento La Graava, a quienes les informó sobre los pasos que se deben seguir con el objetivo de mejorar el servicio de energía eléctrica domiciliaria en ese sector de la ciudad. En este sentido, Orazi señaló que se trata de una tramitación que demandará tiempo…
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