El Intendente Marcelo Orazi firmó con la Secretaria de Seguridad y Justicia de Río Negro Betiana Minor un acuerdo de cooperación para implementar el dictado de talleres de sensibilización por parte del Programa de Mediación Comunitaria y Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos mediante la Subsecretaría de Prevención del Delito y Participación Comunitaria.
De esta manera, el Municipio y la Provincia acuerdan en colaborar institucionalmente en la construcción de una cultura de la no violencia y desarrollar estrategias educativas para lograr estándares de convivencia pacífica.
A partir de la firma del convenio se deberá coordinar el calendario para la realización de talleres, organizar el desarrollo de las jornadas de trabajo y convocar a responsables de instituciones para tratar temas inherentes al desarrollo del mismo.
El Instituto Crecer, hace años cuenta con un gran equipo de trabajo, que a cargo de su directora, Miriam Troncozo, apuesta a brindar herramientas para el acceso al mercado del trabajo. Dichas capacitaciones, están destinadas a personas en situación de vulnerabilidad y son de vital importancia para quienes quieran y necesiten insertarse en el mundo…
No creo en la violencia de género, creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia Paul B. Preciado El pasaje del escrúpulo al placer. Un placer misterioso que se encuentra antes del pensamiento. La sexualidad femenina ha sido tapada, y censurada…
El ministro Carlos Bianco volvió a cruzar al kirchnerismo. En un acto en Berazategui el funcionario provincial dijo que «la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui», una frase que no cayó nada bien en el distrito gobernado por la camporista Mayra Mendoza.
«Yo me acuerdo cuando era adolescente, en Quilmes a los de Berzategui se los trataba despectivamente, pero hoy la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui. En Quilmes la gente dice ‘acá no hay obras como en Berazategui’ y eso tiene que ver con Mussi», dijo Bianco.
La frase del ministro de Gobierno fue polémica, pero tiene su fundamento. Los desarrollos de Quilmes y Berazategui fueron distintos en los últimos años. Mientras Berazategui sostuvo una gestión peronista considerada eficaz a través de Juan José Mussi, Quilmes sufrió varias gestiones con problemas graves como la del peronista Francisco ‘Barba’ Gutiérrez y luego la del macrista Martiniano Molina.
Mayra mantuvo silencio ante la frase del ministro de Kicillof, pero mandó a todo su gabinete a responderle en las redes. «Eso puede decir alguien que eligió vivir en otro lado. No quienes vivimos en Quilmes y trabajamos todos los días para que nuestra ciudad esté mejor», dijo la secretaria de Obras Públicas, Cecilia Soler.
Yo me acuerdo cuando era adolescente, en Quilmes a los de Berazategui se los trataba despectivamente. Pero hoy la gente de Quilmes quiere ser de Berazategui. En Quilmes la gente dice: acá no hay obras como en Berazategui.
«Nos encantaría poder invertir muchísimo más de lo que ya hacemos con fondos propios, pero ahora tenemos que resolver la compra de alimentos y de insumos críticos que recortó el gobierno provincial», dijo la secretaria de Desarrollo Social, Florencia Di Tullio.
«En vez de opinar de los quilmeños, dedíquese a trabajar y gestionar los fondos que aún están pendientes en el Ministerio de Infraestructura PBA para seguir avanzando con las obras en nuestro querido Quilmes», agregó el responsables de Servicios Públicos , Sebastián García.
Pero quizás lo más relevante fue el poste que publicó el Club Atlético Quilmes (CAQ), el más popular en ese distrito del sur del conurbano. «Nada mejor que vivir en Quilmes. Nada mejor que ser de Quilmes», dice un tuit publicado por la cuenta oficial del club con una foto aérea del estadio de Quilmes.
La Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informa que este fin de semana se retoma la actividad de las Ligas de Fútbol Femenino y Futsal, según el siguiente cronograma: Fútbol femenino (sábado 17) 13 horas: Las Inter vs. Las Botis 14 horas: Santa Rita vs. Alto Valle 15 horas: Las Queens vs….
Se inaugura hoy en Villa Regina el mural impulsado por el Consejo Local de las Mujeres ubicado en Av. Cipolleti esquina Yapeyú Norte con referencia al Día Internacional de Lucha para la Erradicación de las Violencias contra las Mujeres. El mural fue cedido en resarcimiento por el que fuera tapado en zona céntrica en un…
El Gobierno confirmó que insistirá en modificar el régimen de licencias por enfermedad durante las sesiones ordinarias. Qué busca cambiar, qué impacto tendría sobre los trabajadores y por qué el tema vuelve a tensar la relación con la CGT y la oposición.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
El oficialismo confirmó que volverá a impulsar cambios en el régimen de licencias por enfermedad durante las próximas sesiones ordinarias del Congreso de la Nación Argentina. Tras haber retirado el polémico artículo 44 de la reforma laboral ante la presión política y sindical, ahora el espacio de La Libertad Avanza anticipa que no abandona el objetivo de modificar el esquema vigente.
La señal la dio el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, quien sostuvo que el tema deberá debatirse en una ley específica. En otras palabras: el Gobierno perdió esa batalla en Diputados, pero no la guerra legislativa.
Qué quiere cambiar el oficialismo en las licencias médicas
El artículo eliminado planteaba una reducción en el salario durante el período de licencia por enfermedad o accidente. Actualmente, la Ley de Contrato de Trabajo garantiza que el trabajador cobre el 100% de su remuneración durante el período establecido por antigüedad.
Desde el entorno de Milei argumentan que el sistema actual genera “abusos”, fomenta certificados médicos irregulares y aumenta el costo laboral para las empresas. Bajo ese diagnóstico, el oficialismo busca introducir un esquema que —según su visión— “corrija distorsiones”.
Pero el punto central es otro: no se trata solo de combatir fraudes, sino de redefinir el equilibrio entre protección del trabajador y reducción de costos empresariales. Y ahí es donde aparece la tensión estructural.
Para el Gobierno, modificar las licencias médicas es parte de su programa de “modernización laboral”. Para amplios sectores sindicales, es un intento de recortar derechos históricos en nombre del ajuste fiscal y la competitividad.
El conflicto político que se abre en sesiones ordinarias
La eliminación del artículo 44 no fue técnica: fue política. La presión de bloques opositores y la advertencia de la Confederación General del Trabajo obligaron a retroceder. Reabrir el debate implica volver a encender ese conflicto.
El oficialismo apuesta a que, con el clima legislativo más ordenado en sesiones ordinarias, pueda construir mayorías parciales o negociar una redacción menos frontal. Sin embargo, el costo político no es menor: tocar las licencias por enfermedad impacta directamente en el bolsillo y la seguridad económica de millones de trabajadores formales.
Además, en un contexto de caída del consumo, salarios deteriorados y ajuste en el sector público, cualquier iniciativa que afecte ingresos durante períodos de enfermedad puede leerse como un nuevo endurecimiento del programa económico.
No es casual que el Gobierno haya optado por fragmentar el debate. Al retirar el artículo de la reforma laboral general, evita que el rechazo a las licencias contamine otras reformas. Pero al anunciar que insistirá, deja claro que forma parte de su núcleo ideológico.
Qué está realmente en juego
Más allá del tecnicismo legislativo, la discusión es profunda. Se debate:
El rol del Estado en la protección ante la enfermedad.
El equilibrio entre productividad y derechos laborales.
El modelo de relaciones laborales que quiere consolidarse en Argentina.
Si prosperara una modificación que reduzca ingresos durante licencias médicas, el impacto no sería homogéneo. Golpearía con más fuerza a trabajadores con enfermedades crónicas, patologías prolongadas o menor estabilidad laboral.
Para el oficialismo, el argumento es fiscal y empresarial. Para los sindicatos y la oposición, el eje es social y constitucional. La disputa no es administrativa: es sobre el modelo de país.
Las sesiones ordinarias del Congreso serán el escenario donde esta tensión vuelva a expresarse. Y el resultado marcará hasta dónde puede avanzar el Gobierno en su agenda laboral sin romper equilibrios políticos más amplios.
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