El Gobierno de Río Negro permitirá a partir de la semana próxima la apertura paulatina y escalonada de comercios en 28 ciudades y localidades de la provincia.
En principio se habilitará a los comercios a abrir tres días a la semana, de manera tal de ir reiniciando la marcha del circuito económico en esos lugares. En las próximas horas se definirán cuáles son los rubros habilitados y en qué días y bajo qué modalidad podrán retomar sus actividades, decisión que será oficializada el próximo lunes.
Las ciudades y localidades alcanzadas por esta medida son Viedma, Campo Grande, Cervantes, Chichinales, Cinco Saltos, Comallo, Contralmirante Cordero, Coronel Belisle, Darwin, El Bolsón, General Conesa, General Enrique Godoy, Fernández Oro, Guardia Mitre, Ingeniero Jacobacci, Ingeniero Huergo, Los Menucos, Mainqué, Maquinchao, Ñorquinco, Pilcaniyeu, Pomona, Ramos Mexía, Río Colorado, San Antonio Oeste, Sierra Colorada, Sierra Grande y Valcheta. Se les suma la totalidad de las Comisiones de Fomento.
Los Municipios tendrán la facultad de adherir o no a esta disposición.
En estos lugares ya fueron habilitadas el lunes pasado la obra de construcción privada y las actividades profesionales liberales, sin atención al público.
Cabe recordar que en el resto de las ciudades, salvo las que se encuentran con cordón sanitario en el Valle Medio, se encuentra habilitada la venta en distintos rubros comerciales bajo la modalidad de delivery, manteniendo todas las medidas de bioseguridad correspondientes.
Las especificaciones serán dadas a conocer el lunes próximo con la publicación de los respectivos decretos.
Las luces amarillas que vienen encendiéndose en distintas empresas ligadas al agro ahora alcanzaron a Metalfor, una de las fábricas de maquinaria agrícola más emblemáticas del interior productivo, que dejó un tendal de cheques rechazados por 120 millones.
El presidente de la empresa, Eduardo Borri, admitió que sufrieron episodios de «estrés financiero», pero en diálogo con LPO dijo que «el problema está resuelto». Lo curioso es que los problemas financieron coincidieron con el anuncio de un crédito por USD 50 millones de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC).
Como sea, Borri atribuyó los cheques impagos a «una combinación de factores», entre los que mencionó el encarecimiento abrupto del crédito, el cierre del mercado de capitales y un efecto contagio provocado por la crisis de otras firmas del sector.
Borri es un entusiasta de la administración de Milei y suele retuitear a los ministros, incluso a Federico Sturzenegger, uno de los más enfáticos en afirmar que la industria argentina debe desaparecer, si no logra ser competitiva.
Metalfor no es una empresa menor. Con más de 50 años de trayectoria, especializada en pulverización y fertilización, construyó un modelo de negocios poco habitual en la industria: integra toda la cadena comercial, con locales propios en lugar de concesionarios, toma máquinas usadas como parte de pago, las reacondiciona y las vuelve a colocar en el mercado entre pequeños productores y contratistas.
La empresa tiene dos plantas en Marcos Juárez, una en Noetinger y una unidad industrial en Ponta Grossa, en el estado brasileño de Paraná. En total emplea a unas 1.100 personas, muchas de ellas en localidades de menos de 10 mil habitantes. «Nuestro impacto se multiplica por cuatro en los lugares donde estamos», subrayan en la compañía, conscientes del peso político y social que tiene cualquier ruido financiero en el interior profundo.
Borri es un entusiasta de la administración de Milei y suele retuitear a los ministros, incluso a Federico Sturzenegger, uno de los más enfáticos en afirmar que la industria argentina debe desaparecer, si no logra ser competitiva.
Según Borri, el punto de quiebre llegó a fines de 2024 y comienzos de 2025, cuando varias empresas ligadas al agro empezaron a mostrar dificultades para refinanciarse. «Fue una especie de efecto puerta 12. Una estampida que nos terminó arrastrando», explicó. Entre diciembre de 2024 y julio de 2025, Metalfor canceló cerca de 20 millones de dólares en obligaciones negociables y recibió una capitalización adicional de 10 millones de dólares por parte de sus accionistas.
En paralelo, la empresa gestionaba un crédito clave con la Development Finance Corporation (DFC), el banco de desarrollo del Tesoro de Estados Unidos. El financiamiento, por unos 50 millones de dólares, terminó llegando más tarde de lo previsto, luego de completar su aprobación en el Senado norteamericano. «Fuimos la única empresa argentina aprobada en 2025», remarcan en Metalfor. Esos fondos se destinaron a cubrir el financiamiento que la firma tiene colocado en clientes y a ordenar su exposición en el mercado de capitales.
Una de las plantas de Metalfor.
El episodio de los cheques rechazados, que volvió a instalar el ruido en los últimos días, se dio en medio de un clima general de desconfianza y dificultades en la cadena de pago. La semana pasada, el presidente de Adeba advirtió públicamente sobre el fuerte aumento de cheques rechazados en el sistema, un dato que golpea de lleno a las empresas que dependen del financiamiento comercial para sostener ventas.
El punto de quiebre llegó a fines de 2024 y comienzos de 2025, cuando varias empresas ligadas al agro empezaron a mostrar dificultades para refinanciarse. Fue una especie de efecto puerta 12. Una estampida que nos terminó arrastrando.
Además, en el complejo industrial apuntan contra el funcionamiento del pagaré bursátil, un instrumento que se expandió con fuerza en los últimos años. «Cuando emitís una obligación negociable sabés a quién le debés. Con el pagaré bursátil no, y hubo una exageración en el uso de ese producto», contó a LPO un empresario de Santa Fe.
El tema se complicó aún más luego de la sequía histórica de 2023 que agregaron malas calificaciones crediticias y el escenario se terminó de entorpecer con reacomodamiento posterior a la devaluación del cambio de gobierno.
El caso Metalfor vuelve a exponer una tensión de fondo que recorre al agro y a la industria: empresas con facturación relevante -en este caso, unos 125 millones de dólares anuales- que dependen cada vez más de un mercado de capitales chico, caro y volátil, y que quedan expuestas a cualquier sacudón sistémico. «Si se eliminan las retenciones, el gringo compra de todo», resumen en la firma, como síntesis brutal de un problema estructural que va mucho más allá de un cheque rechazado.
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Hace muy bien a la mente ver una serie mala porque mientras la ves pensás en cómo seria esa serie si fuera buena o pensás en algún verso suelto que se te ocurrió ayer a la mañana.
Techint gana cuando tiene al Estado en la otra punta, ya sea de manera directa como en la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner o de manera indirecta con el oleoducto Vaca Muerta Sur, que les otorgó su ex empleado, el presidente de YPF, Horacio Marin. Pero pierde cuando tiene que competir libremente con privados, como le pasó en la licitación del nuevo gasoducto de Río Negro.
El ministro Federico Sturzenegger desplegó una argumentación muy interesante sobre porqué es bueno para el país que Techint haya perdido la licitación privada del gasoducto de Río Negro, tras presentar una propuesta 40% más cara que la que finalmente se impuso.
«Caños más caros es menos inversión y empleo», dijo el ministro de Desregulación, que festejó la adjudicación a la empresa india Welspun y expuso objeciones al esquema bajo el privilegiado con el que Techint pretendía quedarse con la licitación del gasoducto, una vez más gracias a la ayuda inestimable de Marin, aprovechando su sillón temporal en YPF, socia del proyecto regasificador junto a PAE y Pampa Energía.
«Lo más importante es respetar los contratos y las reglas de juego», afirmó Sturzenegger. En efecto, luego de ser derrotada por precio Marín propuso dos cosas: darle la oportunidad a Techint de presentar una nueva oferta fuera de los plazos y otorgarle el privilegio del «first refusal», posibilidad de igualar la mejor oferta y salir ganador. Una práctica habitual por hecho o derecho de Techint en las licitaciones públicas, que esta vez se chocó con la pared d elos otros socios privados del proyecto que bocharon la propuesta de Marin.
«Si cambiaran el contratista porque Techint les ofrece el mismo precio (incluso si fuera algo menor) luego de la licitación, la pérdida de credibilidad de las empresas sería total. El proveedor extranjero diría «me presento en una licitación y luego me birlan mi oferta». ¿El resultado? A nadie le interesaría competir en el futuro para proveer insumos baratos a esta industria. Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones», explicó Sturzenegger.
Notable como el ministro cruzó al presidente de YPF al revelar una maniobra de Marin que hasta ese momento no era pública. Pero no tuvo la misma enjundia para cuestionar un prodecimiento muy parecido que el presidente de YPF concreto por un proyecto 15 veces más caro: el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS).
Si cambiaran el contratista porque Techint les ofrece el mismo precio (incluso si fuera algo menor) luego de la licitación, la pérdida de credibilidad de las empresas sería total. El proveedor extranjero diría «me presento en una licitación y luego me birlan mi oferta». ¿El resultado? A nadie le interesaría competir en el futuro para proveer insumos baratos a esta industria. Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones.
En efecto, a finales de 2024 cuando la relación de Milei y Rocca era tan bueno que el libertario le entregó la petrolera estatal a un gerente de Techint, Horacio Marin le adjudicó al grupo de Paolo Rocca la obra del oleoducto Vaca Muerta Sur, en el marco de una licitación cargada de polémica, esta vez por haber torcido la decisión en favor del empresario argentino.
En aquella oportunidad, la principal competidora del conglomerado de Paolo Rocca fue la estadounidense Pumpco, subsidiaria del grupo Mastec (propiedad de los dueños del Inter Miami, club donde juega Lionel Messi), que había desembarcado en la Argentina de Milei, entusiasmada con la posibilidad de ingresar en el mercado local.
Fuentes del sector al tanto de ese proceso señalaron a LPO que Pumpco había hecho una oferta 10% más barata que la de Techint y que, no obstante, fue descartada por el consorcio de petroleras liderado por YPF. Precisamente, una decisión contraria a los estándares defendidos por Sturzenegger este lunes.
Pero en esa oportunidad, el Gobierno hizo silencio frente a la licitación ganada por Techint, forzado la exclusión de un grupo extranjero. Eso, a pesar de tratarse de uno de los proyectos que pidió su ingreso al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) lanzado con bombos y platillos por la administración Milei. El costo total presupuestado para este oleoducto fue de USD 2.528 millones.
Horas después de conocerse la derrota de Techint en la licitación del gasoducto de Río Negro, Marín salió a exaltar la obra del oleoducto Vaca Muerta Sur que ejecuta el grupo de Rocca. En el sector lo vieron como un gesto desesperado para congraciarse con Roca, luego de las declaraciones de Sturzenegger.
La bronca de Pumpco por perder esta licitación fue tal que le hicieron saber a Javier Milei de su cercanía a Donald Trump. No es la primera vez que los estadounidenses quedaban afuera.
Años atrás, Pumpco había querido participar de la construcción del Gasoducto Norte, una obra pública donde también prevaleció Techint.
Pero en la reciente licitación del gasoducto a Río Negro, la hegemonía local Techint en su rubro ícono sufrió un duro golpe. Horas después de conocerse que la obra quedaba para Welspun, el CEO de YPF, Horacio Marín, salió a exaltar en redes la obra del oleoducto Vaca Muerta Sur que ejecuta Techint.
En el sector lo leyeron como un mensaje desesperado del presidente de YPF para congraciarse con su ex jefe Paolo Roca, ante el lapidario tuit de Sturzenegger.
«Hace un año arrancábamos la obra de infraestructura más importante de los últimos 40 años para la energía argentina», publicó Marín, en una efemérides que no venía a nada o a todo.
Hace un año arrancábamos la obra de infraestructura más importante de los últimos 40 años para la energía argentina: el Oleoducto Vaca Muerta Sur. Un proyecto que fue posible gracias al trabajo coordinado de todas las compañías que integramos VMOS.Hoy la obra supera el 50%u202F% de… pic.twitter.com/fr21esh2AX