El Director de Tránsito de la Municipalidad de Villa Regina Mario Figueroa mantuvo un encuentro con propietarios de las bases de taxis de la ciudad con el objetivo de comunicar las medidas adoptadas en el marco de la restricción de circulación entre las 0 y las 6 horas.
En este sentido, se les informó que en la franja horaria mencionada sólo se permitirá el funcionamiento de dos taxis por base, para lo cual deberán informar a Tránsito Municipal los números de licencia de las unidades autorizadas para transitar.
Además, mencionó Figueroa, “se controlará que quienes se movilicen en estos medios de transporte para constatar que se encuadran dentro del personal exceptuado, controles que estarán a cargo de Tránsito y de la Policía de Río Negro”.
“Quienes no puedan demostrar que están autorizados a transitar en ese horario se les va a iniciar una causa penal por infracción a los artículos 239 y 205 del Código Penal y se labrará el acta correspondiente por parte de Tránsito municipal”, precisó Figueroa.
Agregó que “desde la base se consultará a quienes llamen solicitando el servicio de taxi si cuentan con el permiso respectivo, caso contrario no acudirán al llamado. En caso de emergencia de personas que deban concurrir al hospital o a la clínica no tendrán inconvenientes, pero se constatará que efectivamente tengan ese destino”.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a disfrutar de un nuevo encuentro del ‘Cine en mi barrio’ con la proyección de la película ‘En guerra con mi abuelo’. El cronograma es el siguiente: -Viernes 12: barrio 25 de Mayo -Sábado 13: barrio Don Bosco -Domingo 14: barrio Nuevo En todos…
Es llamativo que los derechos del empleado público sean defendidos principalmente por los gremios y no así por el Estado. Ser un trabajador público implica estar al servicio de la comunidad con todo lo que ello conlleva… Valorar la atención gratuita en los Hospitales y el esfuerzo de todo funcionario de la Educación es un…
El Fondo Monetario le volvió a correr el arco al equipo económico. La revisión del programa prevista para este mes es volvió a postergar sin fecha cierta, aunque s ehabla de abril. La revisión del acuerdo con Argentina, que originalmente debía resolverse en noviembre. No es un tema burocrático, de la aprobación de esa instancia depende la liberación de fondos frescos para el país por unos USD 1.000 millones.
«En el staff técnico del Fondo consideran que el ritmo actual de acumulación de reservas no implica una mejora sustancial y se trata de un aspecto clave para evaluar la sostenibilidad externa del plan económico», explicó a LPO un economista al tanto de las negociaciones.
Por eso, lo que está en juego no es la revisión en sí, sino el waiver que el organismo tendrá que conceder por el incumplimiento de la meta de reservas. Es una escena conocida: el gobierno necesita esa dispensa para mantener vivo el programa y destrabar los desembolsos. «Este delay debe leerse como un reto, pero no hay soltada de mano», agregó la fuente.
El FMI, mientras tanto, gana tiempo. El problema es que la distancia entre lo prometido y lo logrado se volvió demasiado grande para disimularla. Según la consultora EcoGo, que dirige Marina Dal Poggetto, el desvío respecto de la meta de acumulación de reservas ronda los USD 20.000 millones. Un número que obliga a recalcular todo el programa.
En la última revisión comparable, en julio de 2025, la brecha había sido de apenas USD 3.000 millones. Aquella revisión de julio ocurrió durante la primera evaluación del acuerdo firmado en abril de 2025. El programa exigía que para el segundo trimestre el Banco Central hubiera acumulado unos USD 4.700 millones de reservas internacionales netas. La meta no se cumplió. El BCRA quedó corto, entre pagos de deuda y una estrategia deliberada del gobierno de no emitir pesos para comprar dólares en el mercado.
Según la consultora EcoGo, que dirige Marina Dal Poggetto, el desvío respecto de la meta de acumulación de reservas ronda los USD 20.000 millones. Un número que obliga a recalcular todo el programa.
Aun así, el Directorio del FMI decidió aprobar la revisión y otorgar un waiver por ese incumplimiento. El argumento fue que el resto de las metas del programa estaban razonablemente encaminadas. La decisión habilitó un desembolso inmediato de unos USD 2.000 millones (equivalentes a DEG 1.529 millones) y el organismo además recalibró el sendero de acumulación de reservas, admitiendo que el punto de partida del programa había sido demasiado optimista.
La historia ahora es distinta. La distancia con las reservas es mucho mayor y el margen político para repetir aquella indulgencia parece más estrecho. El gobierno sostiene que el problema no es la falta de dólares sino la forma en que entran y salen.
En lo que va de 2026 el BCRA compró USD 3.100 millones, pero las reservas no acompañan ese movimiento. Las reservas brutas subieron unos USD 4.600 millones en lo que va del año, pero las reservas netas cayeron más de USD 3.000 millones porque hay que descontar los distintos pasivos del Banco Central.
La razón es sencilla: sin acceso a los mercados internacionales, el Tesoro debe pagar sus vencimientos en efectivo. Para hacerlo, el BCRA le vende los dólares. El resultado es una contabilidad extraña.
Para entender ese movimiento hay que mirar el balance cambiario. El último disponible es el de enero. Allí aparece el patrón que dominó casi todo 2025: déficit de cuenta corriente compensado por ingreso de capitales financieros. Ese mes la cuenta financiera registró un superávit de USD 3.147 millones, suficiente para que las reservas del BCRA aumentaran USD 2.240 millones.
La cuenta corriente, en cambio, arrojó un rojo de USD 919 millones, El superávit comercial llegó a USD 2.014 millones. Del lado financiero, el ingreso de divisas tuvo tres motores claros: el repo por USD 3.000 millones que tomó el BCRA, la venta de USD 1.742 millones de divisas del sector financiero y el rubro préstamos y líneas de crédito, que aportó USD 2.030 millones, el tercer registro más alto desde la asunción de Javier Milei.
Pero buena parte de esos dólares volvió a salir. La línea de compraventa de billetes del sector privado no financiero marcó un déficit de USD 2.730 millones. Dentro de ese número, las personas humanas explicaron USD 3.103 millones. Fue el mayor saldo negativo para un mes de enero en toda la serie. Parte corresponde al pago de consumos con tarjeta en dólares y a transferencias al exterior.
La incógnita hacia adelante es si este esquema se puede sostener. La estrategia oficial apuesta a que la cuenta financiera siga aportando dólares mientras el comercio exterior mejora con la cosecha. Pero el interrogante es cuánto de ese flujo terminará en atesoramiento privado y cuánto en reservas del Banco Central, sobre todo en un escenario que luce más exigente hacia 2027, con elecciones y vencimientos de deuda más pesados.
En el medio aparece un mecanismo financiero que en los despachos del Fondo siguen con atención. Funciona así: el Banco Central compra dólares emitiendo pesos. Luego el Tesoro absorbe esos pesos colocando deuda. Después el propio Tesoro usa esos pesos para volver a comprarle dólares al BCRA. El resultado es que la cantidad de pesos queda relativamente estable, el Banco Central no acumula reservas y el stock de deuda del Tesoro sigue creciendo.
Desde el piso 22 del evento que organizó JPMorgan en Nueva York, Javier Milei se permitió cruzar una línea «Tenemos equilibrio fiscal y nuestras cuentas externas se van a favorecer; preparate Santiago porque te van a salir los dólares por las orejas», le dijo en público a Bausili, presidente del Banco Central. Y enseguida agregó una advertencia: «Que esos dólares no se vayan a inflación. Cuidado cómo los comprás».
La escena refleja otro punto que inquieta al establishment financiero: la independencia del Banco Central. En el modelo que admiran los inversores (Chile, Perú, incluso Brasil) el banco central se ocupa de la política monetaria y el gobierno de la fiscal. Esa división es un dogma en ese universo.
«El FMI está pidiendo flexibilizar encajes y aflojar la política monetaria después del ajuste previo a las elecciones de medio término», contó a LPO una fuente al tanto de las negociaciones. Según esta fuente, el FMI reclama además una hoja de ruta clara para desarmar el cepo.
A eso se suma el ruido político. Las salidas de Marco Lavagna del INDEC por defender el cambio metodológico fue financiado por el propio FMI; y de Alejandro Lew, que tenía en sus manos la estrategia de regreso al mercado internacional, agregaron incertidumbre en Washington.
En ese contexto, la postergación de la revisión funciona como un mensaje. «Es un tirón de orejas, no una ruptura», resumió la fuente consultada y remarcó «El Fondo no está dispuesto a soltar la mano. Pero tampoco quiere firmar el perdón sin antes ver cómo piensa el gobierno cerrar el agujero de reservas».
Por instrucción de Intendente Marcelo Orazi se realizó esta mañana una reunión para analizar aspectos técnicos-jurídicos relacionados con la toma de posesión de la terminal de ómnibus teniendo en cuenta el vencimiento de la concesión el próximo 30 de agosto. De la misma participaron el Secretario de Gobierno Guillermo Carricavur, el presidente del Concejo Deliberante…
Mientras avanzan las denuncias por el escándalo $LIBRA y los vuelos de lujo de Manuel Adorni, el oficialismo despliega una estrategia en el Congreso para frenar interpelaciones y evitar que las investigaciones alcancen al núcleo más cercano de Milei.
Por Roque Pérez para NLI
El Congreso de la Nación atraviesa una parálisis que lejos está de ser casual. Según reveló Nicolás Valdez en el portal En Orsai, el oficialismo libertario impulsa un verdadero “blindaje político” para evitar que las investigaciones por presuntos hechos de corrupción escalen hasta el corazón del poder: Karina Milei y el vocero Manuel Adorni.
La maniobra no es menor. En un contexto donde crecen las sospechas por la estafa vinculada a la criptomoneda $LIBRA y los viajes en jets privados, el gobierno optó por bloquear herramientas básicas de control parlamentario, como las interpelaciones y la conformación de comisiones clave.
Un congreso paralizado para evitar explicaciones
De acuerdo a la información publicada por En Orsai, la estrategia oficialista consiste en dilatar el funcionamiento del Congreso y frenar cualquier intento de la oposición de llevar a Karina Milei o Adorni a dar explicaciones públicas.
En ese marco, figuras del oficialismo en el Senado y Diputados rechazaron pedidos de interpelación, minimizando denuncias que ya tienen derivaciones judiciales. La decisión de postergar el armado de comisiones no sería una cuestión administrativa, sino una táctica deliberada para ganar tiempo y desactivar investigaciones incómodas.
El trasfondo es evidente: evitar que el escándalo $LIBRA —que investiga posibles maniobras millonarias— y las sospechas sobre financiamiento de vuelos privados impacten de lleno en la cúpula del gobierno.
El escándalo que el gobierno no quiere discutir
Las denuncias en torno a $LIBRA ya no son un tema marginal. Se trata de una causa que apunta a un entramado de promoción financiera que habría generado pérdidas millonarias a inversores, con posibles vínculos con el entorno presidencial.
A esto se suma el caso de Manuel Adorni, señalado por viajes de lujo que no logra justificar. La combinación de ambos episodios representa un golpe directo al discurso “anticasta” con el que Milei llegó al poder.
Sin embargo, lejos de habilitar explicaciones, el oficialismo optó por cerrar filas. El Congreso, que debería funcionar como contrapeso institucional, aparece así convertido —según la caracterización de En Orsai— en un espacio de contención política para evitar que el escándalo avance.
Ajuste, crisis social y silencio institucional
El blindaje parlamentario no ocurre en el vacío. Se da en medio de una crisis social cada vez más profunda, con aumento del desempleo, caída del consumo y deterioro del poder adquisitivo.
En ese contexto, la decisión de bloquear el debate legislativo también tiene consecuencias concretas: se postergan discusiones urgentes sobre jubilaciones, salarios y políticas sociales, mientras el oficialismo prioriza contener el costo político de los escándalos.
La combinación es explosiva: ajuste económico, denuncias de corrupción y un Congreso paralizado.
Una estrategia que tensiona la democracia
Lo que está en juego no es solo un caso puntual, sino el funcionamiento mismo de las instituciones. El bloqueo de mecanismos de control y la negativa a dar explicaciones públicas abren interrogantes sobre el rumbo del sistema democrático.
Porque cuando el Congreso deja de controlar al Ejecutivo, el equilibrio de poderes se rompe. Y cuando eso ocurre en medio de denuncias graves, el problema deja de ser político para convertirse en institucional.
El “blindaje” libertario ya no es una hipótesis: es una práctica en marcha. Y sus consecuencias, tanto políticas como sociales, empiezan a sentirse mucho más allá de los pasillos del Congreso.
Max Weber definió al Estado como el monopolio de la violencia legítima. Dicho de otra forma, el Estado tiene la facultad de ejercer la violencia simbólica, institucional o física que lo avala por su poder de autoreferencia legitimante. ¿Cómo se podría revertir esta conceptualización del Estado? Con actos, es evidente, porque el discurso no alcanza……
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