El Director de Tránsito de la Municipalidad de Villa Regina Mario Figueroa mantuvo un encuentro con propietarios de las bases de taxis de la ciudad con el objetivo de comunicar las medidas adoptadas en el marco de la restricción de circulación entre las 0 y las 6 horas.
En este sentido, se les informó que en la franja horaria mencionada sólo se permitirá el funcionamiento de dos taxis por base, para lo cual deberán informar a Tránsito Municipal los números de licencia de las unidades autorizadas para transitar.
Además, mencionó Figueroa, “se controlará que quienes se movilicen en estos medios de transporte para constatar que se encuadran dentro del personal exceptuado, controles que estarán a cargo de Tránsito y de la Policía de Río Negro”.
“Quienes no puedan demostrar que están autorizados a transitar en ese horario se les va a iniciar una causa penal por infracción a los artículos 239 y 205 del Código Penal y se labrará el acta correspondiente por parte de Tránsito municipal”, precisó Figueroa.
Agregó que “desde la base se consultará a quienes llamen solicitando el servicio de taxi si cuentan con el permiso respectivo, caso contrario no acudirán al llamado. En caso de emergencia de personas que deban concurrir al hospital o a la clínica no tendrán inconvenientes, pero se constatará que efectivamente tengan ese destino”.
A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, el Gobierno de Milei eliminó el Centro Nacional de Investigaciones Nutricionales (CNIN), un organismo clave en el estudio de la alimentación y la salud pública. La medida, presentada como una “reorganización”, despierta fuertes críticas por el impacto en la ciencia y en un contexto de creciente deterioro social.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Un cierre que no es técnico, sino político
La decisión de disolver el Centro Nacional de Investigaciones Nutricionales (CNIN) quedó formalizada hopy mediante el Decreto 192/2026, en el marco de una reestructuración más amplia de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS–Malbrán).
Según el texto oficial, las funciones del organismo serían absorbidas por otras áreas, bajo el argumento de mejorar la eficiencia y evitar superposiciones. Pero detrás de ese lenguaje administrativo se esconde una realidad más profunda: el avance de un modelo de ajuste que recorta capacidades estratégicas del Estado en áreas sensibles.
No se trata de una oficina más. El CNIN era un espacio especializado en el estudio de la nutrición, la calidad alimentaria y su impacto en la salud de la población argentina.
Reorganización o desmantelamiento encubierto
El decreto no solo elimina el CNIN, sino que también fusiona otros institutos dentro de la ANLIS, en una lógica de concentración que ya se repite en distintas áreas del Estado.
El Gobierno sostiene que busca “optimizar recursos”. Sin embargo, la experiencia indica que estos procesos suelen derivar en menos equipos, menos investigación y menor capacidad operativa. En otras palabras: menos Estado donde más se lo necesita.
En el campo de la salud pública, esto no es un detalle menor. Es un cambio estructural que puede afectar la capacidad del país para producir conocimiento propio y diseñar políticas basadas en evidencia.
En un país con hambre, se elimina investigación sobre nutrición
La medida resulta especialmente preocupante si se la analiza en contexto. Argentina atraviesa un escenario donde:
Crece la pobreza
Se deteriora el acceso a alimentos de calidad
Aumentan los problemas de malnutrición
En ese marco, cerrar un organismo dedicado específicamente a estudiar la alimentación de la población no parece una decisión casual, sino profundamente ideológica.
El CNIN no solo producía investigaciones: también aportaba datos clave para políticas públicas, diagnósticos sanitarios y estrategias de intervención.
Eliminarlo implica dejar al Estado con menos herramientas para entender qué comen —y qué dejan de comer— millones de argentinos.
El modelo Milei: ajuste, ciencia en retroceso y Estado mínimo
La disolución del CNIN se inscribe en una política más amplia del gobierno de Milei: reducir el tamaño del Estado incluso en áreas críticas como salud y ciencia.
El problema es que estas decisiones no son fácilmente reversibles. Desarmar equipos de investigación, interrumpir líneas de trabajo y dispersar profesionales tiene efectos que pueden durar años o décadas.
Mientras tanto, las problemáticas que esos organismos abordaban —como la nutrición y la salud alimentaria— no desaparecen. Al contrario: se agravan.
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Una obra urbana rutinaria terminó en un hallazgo extraordinario: tres barriles de roble perfectamente conservados, enterrados hace cuatro siglos, que permiten reconstruir con precisión cómo se construía y se vivía en la Europa del siglo XVII.
Por Alcides Blanco para NLI
No es habitual encontrar restos de hace 400 años como unos barriles, que se supone deberían estar casi desintegrados, y además en suelo urbano. Gary Chalker
Lo que empezó como una intervención técnica más en una ciudad de Noruega terminó convirtiéndose en un descubrimiento que fascina a historiadores y arqueólogos por igual. En pleno avance de obras urbanas —vinculadas a infraestructura moderna—, los trabajadores se toparon con algo que parecía menor, pero que rápidamente captó la atención de especialistas: tres barriles de roble enterrados, intactos pese al paso de más de 400 años.
Lejos de tratarse de simples recipientes abandonados, los barriles revelaron un contenido revelador: materiales de construcción de la época, cuidadosamente preservados por las condiciones del suelo. La combinación de humedad, temperatura estable y aislamiento permitió que la madera no se degradara, generando una especie de cápsula del tiempo que hoy permite observar el pasado con una nitidez poco habitual.
Un hallazgo que reconstruye la vida cotidiana
El valor del descubrimiento no reside solo en la antigüedad de los objetos, sino en lo que cuentan. Los barriles, utilizados en el siglo XVII, formaban parte de prácticas habituales en la logística de obra: transporte, almacenamiento y conservación de insumos esenciales. Esto permite entender con mayor precisión cómo se organizaban los trabajos urbanos en aquella Europa preindustrial, en un momento donde las ciudades comenzaban a expandirse con mayor complejidad.
Los especialistas destacan que este tipo de hallazgos aporta algo que los grandes monumentos no siempre logran: una mirada concreta sobre la vida cotidiana. No se trata de palacios ni de figuras de poder, sino de los materiales, las herramientas y las prácticas de trabajadores anónimos que construyeron las ciudades que hoy conocemos.
Pero la historia no termina ahí. Debajo de los barriles aparecieron restos aún más antiguos, que se remontan al siglo IX, lo que sugiere que el sitio fue utilizado durante siglos con distintos fines. Este dato amplía el valor del descubrimiento y convierte al lugar en un punto clave para entender la continuidad histórica del asentamiento humano en la zona.
Cuando el pasado emerge en medio del presente
Este tipo de hallazgos pone en evidencia una tensión cada vez más frecuente: el avance de las obras modernas sobre territorios cargados de historia. Cada excavación urbana en Europa es, en potencia, una excavación arqueológica. Y en muchos casos, como este, lo que emerge obliga a repensar lo que se creía sabido sobre determinadas épocas.
En un mundo atravesado por la velocidad y la lógica de lo inmediato, estos barriles enterrados durante siglos funcionan como un recordatorio material: el pasado no está muerto ni enterrado del todo, sino esperando el momento —a veces casual— para volver a la superficie.
Lo ocurrido en Noruega no es solo una curiosidad arqueológica. Es una escena casi literaria: trabajadores excavando el futuro que, de pronto, tropiezan con el pasado. Y en ese cruce, la historia deja de ser un relato abstracto para transformarse en algo tangible, concreto y profundamente humano.
Lo propio de la máquina capitalista es hacer la deuda infinita Gilles Deleuze Según Foucault pasamos de una sociedad disciplinaria a una de control. La caducidad de la primera, marca la vigencia de la otra. Deleuze metaforiza icónicamente este pasaje en dos figuras: el topo y la serpiente. El topo vive bajo tierra encerrado, sometido…
La participación en el Concurso es gratuita y podrán participar estudiantes regulares de instituciones educativas de nivel medio, tanto privadas como públicas, de la Argentina. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 20 de septiembre. Link de inscripción en la siguiente nota.
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