La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante reparaciones y actualizaciones en semáforos y señalización vial en la ciudad.
En este sentido, se procedió a cambiar el controlador semafórico en la Avenida Cipolletti, Pioneros y Juan XXIII que había sufrido una rotura producto de un acto vandálico. Además se cambió una torta LED verde nueva de 200 mm.
Por otro lado, se cambiaron dos tortas LED nuevas de 200 mm color verde y una torta LED nueva de 300 mm color rojo en los semáforos de Mitre y Mosconi.
Se colocó un controlador de movimientos semafóricos nuevo, con el correspondiente cableado, dos decrementadores (segunderos) nuevos y dos tortas LED nuevas color verde de 200 mm en los semáforos de Cipolletti y Yapeyú.
Otra de las acciones fue la colocación de cartelería preventiva con dos semáforos intermitentes 100 metros antes de la rotonda ubicada sobre autovía nacional 22, como indicadores de precaución y reducción de velocidad para los conductores que transiten en ambos sentidos de circulación.
Como respuesta a la pregunta del título, podríamos decir que algunas personas tienen un fuerte sentido punitivista, otras tal vez más garantistas, algunas imparciales, etc. La “mano dura” como respuesta común, puede que no sea la más acorde al estado de Derecho en el que vivimos. Solemos escuchar o leer opiniones acerca de las penas…
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La guerra no afloja y el precio del petróleo tampoco. Ese combo se traduce en algo muy concreto: llenar el tanque en Argentina es cada vez más caro y tensiona las anclas del programa económico: la baja de la inflación y el superávit fiscal.
Lejos de resolverse el conflicto bélico en Medio Oriente, nada indica que la cotización internacional del crudo vaya a volver a los niveles previos. El Brent saltó de menos de 70 dólares por barril a superar los 100 y el régimen de Irán advirtió que podría alcanzar los 200 dólares.
El factor decisivo de esta suba es el bloqueo que mantiene Irán en el estrecho de Ormuz, un cuello de botella clave para el comercio energético global. En condiciones corrientes circulan por Ormuz unos 150 buques petroleros diarios. Hoy apenas pasan unos 10, seleccionados por Teherán entre sus aliados.
Esa tensión internacional se traduce directo en los surtidores de todo el mundo, incluida la Argentina. En la Ciudad de Buenos Aires, este domingo el litro de nafta superó los 2000 pesos. El impacto no es menor: llenar un tanque de 50 litros pasó de costar 80.450 pesos mas de 100.000 pesos.
Lo concreto es que la nafta se volvió un componente clave del índice de precios. Cada aumento del 10% en combustibles suma entre 0,38 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación mensual. En marzo, los ajustes vinculados al petróleo podrían agregar entre 0,4 y 0,6 puntos al IPC, según estimaciones de la consultora Empiria.
Cada aumento del 10% en combustibles suma entre 0,38 y 0,4 puntos porcentuales a la inflación mensual. En marzo, los ajustes vinculados al petróleo podrían agregar entre 0,4 y 0,6 puntos al IPC.
Pero además, el efecto no es solo el directo: el combustible empuja los costos de transporte y logística, y desde ahí se filtra al resto de los precios. En los últimos doce meses, la nafta acumuló un aumento del 63,6%, casi el doble de la inflación general. En lo que va de 2026, ya subió 22%.
El dato curioso aparece en la comparación regional. Según Global Petrol Prices, el litro de nafta en Argentina promedia los 1,43 dólares. Solo Uruguay a 1,89 dólares y Perú 1,61 dólares tienen valores más altos en Latinoamérica, pero no son países con producción petrolera importante como la Argentina. Paraguay, en cambio, con menor escala y sin producción, tiene la nafta más barata, en torno a 0,90 dólares.
La diferencia abre preguntas sobre la estructura local de costos. Ahí entran los impuestos. El exsecretario de Energía, Emilio Apud, explicó a LPO que «el barril explica el 40% del precio, el resto son impuestos y transporte». Daniel Dreizzen, exfuncionario del macrismo, poinó que un valor de 1,4 dólares por litro es «razonable» y recordó que en Estados Unidos la gasolina subió un 30%, frente al 20% local.
Lo concreto es que el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) representa el 15,8% del precio final, mientras que el tributo al CO suma otro 0,9%. Ambos se actualizan trimestralmente por inflación. El ICL, además, se distribuye en múltiples destinos: 10,4% al Tesoro, 15% al FONAVI, 10,40% a provincias, 28,7% al sistema previsional, 4,3% a infraestructura hídrica, 28,5% al transporte y 2,5% a compensaciones del transporte público.
Pero la administración de Milei se lo traga casi completo y no lo gira a las provincias ni hace las obras de mantenimiento vial que debería hacer por ley. Por eso lo defiende, ayuda al relato del superávit a costa de las provincias y la infraestructura vial del país.
En el mercado circula la versión de un posible congelamiento del impuesto los combustibles, cuya actualización está prevista para abril. Pero hay un problema: con la recaudación general en caída, ese tributo fue de los pocos que creció fuerte, casi 19% en febrero.
En ese esquema aparece una tensión política y fiscal. En el mercado circula la versión de un posible congelamiento del impuesto, cuya actualización automática está prevista para abril. Pero hay un problema: con la recaudación general en caída, el impuesto a los combustibles fue uno de los pocos que creció fuerte, casi 19% en febrero. Fue clave para sostener el superávit fiscal. Congelarlo implicaría resignar ingresos en un momento delicado.
El resto del mundo también reacciona. Estados Unidos levantó sanciones al petróleo ruso y suspendió por 30 días la ley Jones, permitiendo que buques extranjeros abastezcan refinerías en la Costa Este.
Brasil optó por otro camino. Con una producción de 3,2 millones de barriles diarios, redujo impuestos a los combustibles, aplicó derechos de exportación al diésel y restringió ventas externas de otros derivados. Buscó desacoplar precios internos del shock internacional.
Argentina, en cambio, camina por una cornisa más angosta. Necesita precios que no desborden la inflación, pero también impuestos que sostengan las cuentas fiscales.
Durante una exposición en Nueva York, Milei reafirmó su alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel, declaró a Irán como “enemigo” y aseguró que se siente “orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”. La frase abre un debate sobre política exterior argentina y sobre el significado del sionismo.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La declaración se produjo durante una conferencia del mandatario en la Universidad Yeshiva de Nueva York, una institución académica vinculada a la comunidad judía ortodoxa. Allí, ante estudiantes y asistentes, Milei afirmó sin rodeos: “Estoy orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”.
La frase no fue aislada. En el mismo discurso, el presidente argentino ratificó su alineamiento político con Estados Unidos e Israel en el actual conflicto de Medio Oriente y lanzó una frase que generó polémica y a su vez es peligrosa: “Vamos a ganar la guerra”, en referencia al enfrentamiento que involucra a Israel y a Irán.
“Irán es enemigo”
Durante su intervención, Milei fue todavía más lejos y definió a Irán como enemigo de la Argentina, justificando su postura en los atentados terroristas que sufrió el país en los años noventa.
Según expresó el mandatario, “nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto son nuestros enemigos”, aludiendo a los ataques que dejaron decenas de muertos en Buenos Aires. En esa misma línea, el presidente aseguró que Argentina mantiene “una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel”, reafirmando así el giro diplomático que su gobierno viene impulsando desde el inicio de su gestión.
La exposición duró más de una hora y fue recibida con aplausos por parte del auditorio, integrado en su mayoría por estudiantes.
Qué es el sionismo
La palabra utilizada por Milei tiene un significado histórico concreto. El sionismo es un movimiento político y nacional surgido en Europa a fines del siglo XIX cuyo objetivo fue establecer un Estado judío en la región histórica de Palestina, considerada la tierra ancestral del pueblo judío.
Ese proceso culminó en 1948 con la creación del Estado de Israel, tras décadas de migraciones, conflictos y disputas territoriales en la región. Para sus defensores, el sionismo representa el derecho del pueblo judío a la autodeterminación y a tener un Estado propio.
Pero el término también genera controversias, especialmente en el contexto del conflicto entre Israel y Palestina, ya que numerosos sectores sostienen que el proceso histórico que llevó a la creación de Israel implicó desplazamientos y conflictos con la población palestina.
Un posicionamiento geopolítico explícito
La frase de Milei no es solo una definición ideológica personal. También constituye una señal diplomática clara en el escenario internacional.
Argentina históricamente sostuvo posiciones relativamente equilibradas respecto al conflicto en Medio Oriente, apoyando en general la solución de dos Estados. Sin embargo, la política exterior del actual gobierno se caracteriza por un alineamiento mucho más directo con Washington y con el gobierno israelí.
En ese contexto, la autodefinición del mandatario como “el presidente más sionista del mundo” refuerza ese giro y abre un nuevo debate sobre el rumbo internacional que está tomando la Argentina y su alineamiento señalando a Irán como enemigo nos pone en situación de riesgo.
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