La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante reparaciones y actualizaciones en semáforos y señalización vial en la ciudad.
En este sentido, se procedió a cambiar el controlador semafórico en la Avenida Cipolletti, Pioneros y Juan XXIII que había sufrido una rotura producto de un acto vandálico. Además se cambió una torta LED verde nueva de 200 mm.
Por otro lado, se cambiaron dos tortas LED nuevas de 200 mm color verde y una torta LED nueva de 300 mm color rojo en los semáforos de Mitre y Mosconi.
Se colocó un controlador de movimientos semafóricos nuevo, con el correspondiente cableado, dos decrementadores (segunderos) nuevos y dos tortas LED nuevas color verde de 200 mm en los semáforos de Cipolletti y Yapeyú.
Otra de las acciones fue la colocación de cartelería preventiva con dos semáforos intermitentes 100 metros antes de la rotonda ubicada sobre autovía nacional 22, como indicadores de precaución y reducción de velocidad para los conductores que transiten en ambos sentidos de circulación.
El Gobierno logró construir algunos puntos de apoyo para desplegar su modelo económico. El resultado fiscal es el más sólido. La política monetaria y el frente cambiario aportaron otros, bastante más movedizos. Pero al programa le falta el protagonista capaz de hacer de la estabilización una cuestión sostenible: las inversiones. Y los números muestran que, lejos de llegar, están retrocediendo.
«Toda política fiscal, monetaria o cambiaria es discutible. No sólo por sus resultados. También porque inevitablemente distribuye costos y beneficios, define ganadores y perdedores y modifica la relación entre sectores. Pero cualquier modelo que pretenda crecer de manera sostenida necesita inversión. Sin capital que amplíe la capacidad productiva, incorpore maquinaria, construya infraestructura y genere empleo, la estabilidad tiene patas cortas», comentó a LPO un ex ministro de economía.
Ahí aparece uno de los datos más incómodos del programa de Javier Milei. La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) cayó 11,6% interanual. La inversión no está acompañando la estabilización: se está achicando.
La gran apuesta del Gobierno para llenar ese vacío es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Pero la información que obtuvo LPO mediante un pedido de acceso a la información pública permite mirar debajo del número de anuncios.
Al cierre del primer trimestre había 12 proyectos aprobados, por una inversión total declarada de 26.436 millones de dólares. De ese monto, 24.691 millones fueron considerados «activos computables» para acceder a los beneficios del régimen.
Ese concepto es clave. Los activos computables no son un registro de dólares que ya ingresaron al país ni de inversiones efectivamente realizadas desde la aprobación del RIGI. Son los gastos que la normativa admite para determinar si un proyecto alcanza el piso de inversión necesario para entrar al régimen.
Lo que estoy viendo, y esta es la parte que me preocupa, es que no estoy viendo inversiones grandes. La inversión cae, el empresario está viendo que esto no levanta.
Economía aclaró incluso que pueden computarse inversiones realizadas desde la entrada en vigencia del RIGI aunque sean anteriores a la adhesión formal del vehículo empresario. Es decir, una parte del número puede corresponder a inversiones que ya estaban en marcha.
Los anexos muestran además qué hay adentro de esos montos. No todo consiste en nuevas plantas construidas con producción y trabajo local. Los planes incluyen compra de equipamiento, maquinaria, materiales, ingeniería, logística, instalaciones eléctricas, software, servicios y construcción. En varios de los grandes proyectos, una porción relevante corresponde a bienes de capital y equipos que pueden ser importados.
El detalle entregado por Economía, sin embargo, no discrimina qué porcentaje será de origen nacional y cuál importado, por lo que tampoco permite traducir automáticamente los millones anunciados en impacto sobre proveedores o empleo local.
El caso del parque solar El Quemado sirve para entenderlo. Sus 211,6 millones de dólares de costos de construcción incluyen 42,7 millones en paneles, 22,3 millones en trackers, 9,4 millones en inversores, 8,3 millones en la estación de potencia, 7,9 millones en transformadores y otros equipos.
El RIGI contabiliza esas erogaciones como inversión del proyecto, pero la documentación oficial no informa dónde se fabricarán esos bienes ni cuánto valor agregado quedará en Argentina.
Hay casos todavía más contundentes. El proyecto Rincón de litio presenta 2.299 millones de dólares en activos computables dentro de una inversión total de 2.744 millones. Allí aparecen 320 millones en paquetes tecnológicos, 254 millones en equipamiento mecánico, 106 millones en materiales e instalaciones eléctricas y sólo 85 millones en mano de obra directa. El desglose permite ver por qué el monto de inversión no puede leerse linealmente como generación de empleo: son variables distintas.
También hay inversiones que no nacieron con el RIGI. VMOS declara un plan total de 2.900 millones de dólares, pero el anexo identifica 42 millones como inversiones previas a la vigencia de la ley. El Gobierno, además, aprobó como ampliaciones proyectos que ya existían, como Veladero y Fénix.
La concentración sectorial termina de achicar la foto. De los 26.436 millones de dólares aprobados, 15.156 millones corresponden solamente al proyecto de licuefacción de Southern Energy y otros 2.900 millones a VMOS. Después aparecen los grandes proyectos mineros que buscan financiamiento. Fuera de hidrocarburos, minería y generación eléctrica, la lista se reduce prácticamente a la acería de Sidersa y la Terminal Multipropósito Timbúes.
El RIGI consiguió volumen anunciado, pero todavía no muestra una ola de inversión. Y existe un problema adicional para medir cuánto de todo eso ya ocurrió. Economía reconoció ante el pedido de LPO que el seguimiento está distribuido entre distintas áreas técnicas y que, por el «volumen, dispersión y heterogeneidad» de los datos, no tiene sistematizada una información integral sobre los mecanismos de control.
Los mismos empresarios creen que la economía va a crecer, pero no prevén aumentar la inversión. El 74% espera crecimiento del PBI y el 68% proyecta una inflación menor. Pero apenas el 43% prevé aumentar sus inversiones.
Tampoco realizó revisiones posteriores del ratio exigido a los proyectos frente a eventuales cambios de precios, costos, cronogramas o generación de caja. En otras palabras, el Gobierno puede informar con precisión cuánto prometieron invertir las empresas para entrar al RIGI, pero la respuesta oficial no ofrece una cifra consolidada de cuánto de esa inversión ya se ejecutó.
«Lo que estoy viendo, y esta es la parte que me preocupa, es que no estoy viendo inversiones grandes», dijo el economista Fausto Spotorno en el stream Ahora Play. «La inversión cae, cae, cae», agregó. Para Spotorno, el fenómeno tampoco puede explicarse simplemente por desconfianza política. «El empresario está viendo que esto no levanta», sostuvo.
Spotorno también puso el foco en la distancia entre los anuncios del RIGI y el volumen de capital efectivamente desplegado. «No es que no hay, hay. Pero que eso esté puesto en la cancha y genere volumen grande todavía no lo vemos», explicó. Y marcó una excepción: «El sector energético es lejos el que está invirtiendo más. Está invirtiendo fangotes».
Según los cálculos que maneja el economista, el sector energético recibe un flujo anualizado del orden de los 12.000 millones de dólares. Parece una montaña hasta compararla con las necesidades de capital del conjunto de la economía.
Spotorno estima que Argentina necesita inversiones cercanas a los 120.000 millones de dólares por año. Incluso el sector que más capital atrae representa así alrededor de una décima parte de ese volumen.
En el mercado hacen una lectura parecida, con un agregado importante: Vaca Muerta juega un campeonato bastante separado del resto de la economía. «Vaca Muerta mueve las mismas inversiones con cualquier gobierno porque está despegada del ciclo económico. Son 12 mil millones por año. Así y todo la cuenca necesita cerca de 20 mil millones para desarrollar su potencial», explicó a LPO una fuente que sigue de cerca las inversiones del sector.
La cautela aparece también entre los propios empresarios. La última Encuesta de Expectativas de Ejecutivos de IDEA, realizada entre 218 directivos, mostró que la proporción de empresas que trabaja cerca de su capacidad máxima aumentó del 36% al 46%. Sin embargo, la inversión anual como porcentaje de la facturación cayó del 14% al 10%.
El contraste es mayor porque esos mismos empresarios creen que la economía va a crecer, pero no prevén aumentar la inversión. El 74% espera crecimiento del PBI y el 68% proyecta una inflación menor. Pero apenas el 43% prevé aumentar sus inversiones.
Alejandro «Topo» Rodríguez, ex diputado nacional y economista, introduce otra diferencia clave para leer los números. «Hay que distinguir entre las inversiones que ‘se anuncian’ y las que efectivamente se realizan. Con Milei, se inició un proceso de desinversión que se explica por la contracción de la demanda y la caída de la rentabilidad esperada», dijo a LPO.
El planteo toca uno de los problemas centrales del programa: la inversión no depende solamente de bajar impuestos o conceder beneficios. Una empresa invierte cuando espera vender lo suficiente como para recuperar el capital y obtener rentabilidad. Ese es el agujero que queda detrás de los avances que el Gobierno exhibe en la macro.
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Mediante el proyecto elevado por el ejecutivo local al concejo deliberante de la ciudad sobre la rescisión del contrato y acuerdo, entre adjudicatario y municipio reginense, para hacer inmediata entrega del edificio, y a partir de la opinión pública estimulada por los medios de comunicación, profesionales independientes, partidos políticos y la sociedad misma; el debate…
El mercado empieza a mostrar una preferencia llamativa dentro de los activos argentinos: para buscar retornos en dólares, algunos inversores encuentran más atractivo en las provincias que en los bonos del gobierno de Javier Milei. Una cartera recomendada por Facimex Valores asigna el 40% de la inversión a títulos provinciales, contra apenas un 25% destinado a soberanos argentinos.
La composición muestra hasta qué punto los bonos subsoberanos ganaron espacio. Entre las apuestas aparecen títulos de Córdoba, Santa Fe y Mendoza, mientras que para la deuda nacional Facimex selecciona el GD35 y el AE38. La recomendación se completa con un 35% de obligaciones negociables corporativas. Es decir, tres de cada cuatro dólares de la cartera quedan fuera de los títulos emitidos por el Tesoro nacional.
«Hay una búsqueda de rendimiento que ya no pasa exclusivamente por comprar soberanos. Las provincias que tienen buenos números fiscales y capacidad de pago ofrecen una combinación de tasa y riesgo que está resultando atractiva», explicó un operador financiero consultado por LPO.
Pero detrás de la distribución de la cartera aparece una segunda lectura. Mientras el gobierno de Milei decidió no emitir nueva deuda en los mercados internacionales, las provincias aprovecharon la reapertura del financiamiento para colocar sus propios bonos. Desde las elecciones legislativas del año pasado, seis jurisdicciones captaron cerca de USD 4.900 millones, el ritmo más alto de emisiones subnacionales desde 2017.
La lista es extensa. Córdoba abrió el ciclo con USD 725 millones y posteriormente volvió por otros USD 800 millones. La Ciudad de Buenos Aires realizó dos colocaciones por USD 600 millones y USD 500 millones; Santa Fe consiguió USD 800 millones; Entre Ríos, USD 300 millones; Chubut, USD 650 millones; y Neuquén acaba de sumar otros USD 500 millones.
El caso neuquino mostró que el apetito continúa. La provincia buscó USD 500 millones y recibió ofertas por USD 1.100 millones, más del doble del monto que pretendía colocar. Finalmente emitió deuda con vencimiento en 2034 y una tasa del 7,65%, incluso sin utilizar como garantía directa las regalías petroleras de Vaca Muerta.
Hay una búsqueda de rendimiento que ya no pasa exclusivamente por comprar soberanos. Las provincias que tienen buenos números fiscales y capacidad de pago ofrecen una combinación de tasa y riesgo que está resultando atractiva.
Las tasas pagadas por las provincias oscilaron entre 7,3% y 9,75%. Ciudad consiguió en mayo financiamiento al 7,3%, el costo más bajo de su historia, mientras Córdoba había iniciado el ciclo pagando 9,75%. El descenso posterior de las tasas muestra también cómo fue mejorando el acceso de los emisores argentinos al mercado.
El proceso todavía podría continuar. San Juan y Santa Cruz preparan emisiones de hasta USD 600 millones cada una, principalmente destinadas a financiar obras de infraestructura vinculadas con minería y otros proyectos productivos.
El contraste con Nación es particular porque no responde, al menos por ahora, a que el Tesoro esté intentando colocar deuda y no encuentre compradores. La estrategia de Caputo es directamente no emitir nuevos bonos internacionales. Economía sostiene que puede cubrir sus compromisos mediante otras fuentes y que prefiere esperar una caída adicional de las tasas antes de volver al mercado.
Caputo explicó esa decisión cuando presentó el Programa Financiero 2026-2027. Según el ministro, las primeras propuestas que recibió el Gobierno contemplaban colocar USD 5.000 millones a diez años pagando alrededor de 12,5%, un costo que consideró demasiado elevado. La apuesta oficial es esperar hasta conseguir financiamiento en condiciones considerablemente más favorables.
Hay provincias con balances ordenados que ofrecen tasas interesantes y, al mismo tiempo, Nación prácticamente no está creando papel nuevo. Eso hace que los inversores tengan cada vez más alternativas fuera de los soberanos.
Esa diferencia obliga a matizar la fotografía que deja la cartera de Facimex. Que el 40% esté colocado en provincias y solamente el 25% en soberanos muestra una preferencia concreta de inversión, pero también responde a que las provincias están generando nuevos títulos y alimentando el mercado con oferta, mientras Nación decidió no emitir nueva deuda internacional.
«Son dos fenómenos que se potencian. Hay provincias con balances ordenados que ofrecen tasas interesantes y, al mismo tiempo, Nación prácticamente no está creando papel nuevo. Eso hace que los inversores tengan cada vez más alternativas fuera de los soberanos», señaló otro operador financiero consultado por LPO.
La paradoja es que la reapertura del mercado internacional terminó siendo aprovechada primero por otros emisores argentinos. Provincias y empresas consiguieron miles de millones de dólares mientras Caputo continúa esperando una tasa más baja para regresar.
Por ahora, esa dinámica también se refleja en las recomendaciones de inversión. Facimex mantiene exposición a los bonos de Milei, pero les reserva apenas una cuarta parte de su cartera: por cada dólar destinado a soberanos, recomienda colocar más de un dólar y medio en deuda provincial.
La cuenta de Twitter de Javier Milei comenzó a experimentar las consecuencias del desgaste político combinado con el colapso de las granjas de bots de Cerimedo. Cayeron las interacciones del presidente que cada vez tiene menos margen para imponer agenda. Su lista de seguidores se llenó de perfiles sin foto.
Dedicado en los últimos días a explorar las variaciones de la palabra mierda, el presidente acumuló jornadas con tweets de mil likes, una buena cifra para Twitter, pero no para Milei, más habituado a las cinco cifras.
Cerimedo, detenido por intento de homicidio de su pareja embarazada, tenía una granja de bots instalada en Bolivia. Los bots se volvieron un elemento clave de las redes sociales. Según un estudio del diario Milenio de México, casi la mitad de la convocatoria de una marcha contra Claudia Sheimbaum en 2025 había sido realizada por interacciones artificiales.
Los likes ayudan a alterar el algoritmo y a instalar agenda. El problema es que también dejan su marca, como ocurrió días atrás cuando se le descontrolaron los bots y repitieron consignas antikirchneristas mezcladas con la palabra «reply».
La consultora Ad Hoc midió que entre el 18 y el 27 de agosto hubo cerca de 417 mil menciones a Cerimedo dentro la conversación digital sobre Javier Milei. De ese total, 85.4% de las menciones tuvieron tono negativo, 10.7% tono neutral y un solo 3.9% fueron positivas para el presidente.
La lista de seguidores de Milei incluye cientos de miles de cuentas sin foto, en alfabetos no occidentales y impronunciables sin seguidores. Por lo general suelen ser bots, aunque demostrarlo es complejo.
Para Maximiliano Firtman «no hay pruebas concretas de que las granjas de Cerimedo estuvieran activas en la Argentina y se hubieran bajado después de su detención. Es todo especulación».
Firtman es programador, profesor y periodista y explica que es complejo definir qué es una interacción artificial.
«La interacción de bots o interacción artificial tiene muchos niveles. Hay uno básico con cuentas que duran poco y uno más avanzado con granjas de bots o incluso personas en África o Asia que cobran por cada tweet. Esas últimas no son ni granjas ni redes, pero sí interacciones artificiales. Hacer un análisis de interacción digital con X es muy costoso, porque X cobra por hacer ese análisis», le dijo a LPO.
Como publico este sitio, un informe, titulado «Fatiga Digital», revela que usuarios, entre los que se encuentran el Gordo Dan, Traductor Te Ama y La Derecha Diario, «perdieron capacidad para instalar agenda y traccionar el debate público». Esos usuarios mencionan menos al presidente y generan también menos interacciones.
De acuerdo al informe de Ad Hoc, Milei tuvo un pico de menciones en Twitter que llegó a los 13 millones en febrero de 2025, justo antes del escándalo de la criptoestafa Libra. Desde entonces, la sucesión de casos como el de Espert, las coimas de Andis y Adorni, fueron horadando el impacto positivo del presidente y sus menciones cayeron a 3,7 millones en junio de este año.
Extractos de la investigación de la profesora e historiadora reginense Silvia Zanini presentada en las Primeras Jornadas de Historia del Delito en la Patagonia, organizadas por el GEHiSo y las Facultades de Humanidades y de Derecho y Ciencias Sociales (UNCo), General Roca. BAIROLETTO: Una cuestión aparte “Bairoletto anduvo por acá cuando quiso, anduvo varias veces.”…
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