La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante reparaciones y actualizaciones en semáforos y señalización vial en la ciudad.
En este sentido, se procedió a cambiar el controlador semafórico en la Avenida Cipolletti, Pioneros y Juan XXIII que había sufrido una rotura producto de un acto vandálico. Además se cambió una torta LED verde nueva de 200 mm.
Por otro lado, se cambiaron dos tortas LED nuevas de 200 mm color verde y una torta LED nueva de 300 mm color rojo en los semáforos de Mitre y Mosconi.
Se colocó un controlador de movimientos semafóricos nuevo, con el correspondiente cableado, dos decrementadores (segunderos) nuevos y dos tortas LED nuevas color verde de 200 mm en los semáforos de Cipolletti y Yapeyú.
Otra de las acciones fue la colocación de cartelería preventiva con dos semáforos intermitentes 100 metros antes de la rotonda ubicada sobre autovía nacional 22, como indicadores de precaución y reducción de velocidad para los conductores que transiten en ambos sentidos de circulación.
El sábado 17 de mayo de 2025 a las 18:00 horas, en la sede de la Biblioteca Popular Mariano Moreno de Villa Regina, ubicada en Monseñor Esandi 44, se realizara la Asamblea General Ordinaria (Fuera de Término) para considerar la aprobación de los Ejercicios N° 88 (2022-2023) y N° 89 (2023-2024). Difunde esta nota
El Intendente Marcelo Orazi acompañó hoy a la Gobernadora Arabela Carreras en el acto en el que tomó juramento a la Ministra de Turismo y Deportes de la provincia Martha Vélez y del Secretario de Estado de Cultura Ariel Ávalos que se desarrolló en el predio de Los Gansos Restó en Villa Regina. En estos…
Hola!!! Me presento. Mi nombre es Vic Mos, soy una amante de la cocina, de la naturaleza, un poco bruja, alquimista, viajera y también soñadora. Hace ya nueve lunas que estoy viajando por Brasil. Toda una gestación maravillosa de momentos y experiencias increíbles. Estas tierras nuevas donde hoy estoy caminando me hacen sentir como en…
Un enorme dintel de piedra con referencias a Ramsés II y al dios Horus, junto con restos de un templo, caminos y estructuras defensivas, acaba de aportar una de las pistas más importantes para identificar a la antigua ciudad de Mesen, un asentamiento perdido que habría ocupado un lugar estratégico en la frontera oriental de Egipto. El descubrimiento también permite comprender mejor la llamada Vía de Horus, la gran ruta militar que durante siglos conectó el valle del Nilo con el Mediterráneo oriental y el Levante.
Por Alcides Blanco para NLI
Consideradas en conjunto con los hallazgos de campañas de excavación anteriores, las pruebas más recientes refuerzan la hipótesis de que Tell Abu Saifi podría ser la ubicación de Masn, una antigua ciudad egipcia mencionada en textos que datan del Reino Nuevo.
La arqueología egipcia acaba de abrir una puerta hacia uno de esos lugares que durante siglos sobrevivieron solamente en los textos antiguos. En Tell Abu Saifi, cerca de Qantara Oriental, en la gobernación de Ismailía, las excavaciones realizadas durante la actual temporada arqueológica encontraron nuevos elementos que fortalecen una hipótesis largamente discutida: que bajo ese sitio se encuentran los restos de Mesen, una antigua ciudad del este egipcio cuya ubicación exacta nunca había podido establecerse con certeza. No se trata todavía de una identificación definitiva —los propios investigadores mantienen la cautela y señalan que serán necesarias nuevas excavaciones—, pero las evidencias acumuladas comienzan a formar un cuadro extraordinariamente consistente.
La pieza que cambió la dimensión de la investigación es un enorme dintel de arenisca, encontrado partido en dos fragmentos y con inscripciones en tres de sus lados. Allí aparecen los títulos reales de Ramsés II, uno de los faraones más poderosos del Imperio Nuevo, pero hay algo todavía más importante: el texto registra trabajos de restauración realizados sobre una estatua de Horus, identificado como “Señor de la ciudad de Mesen”. Esa referencia es particularmente significativa porque los textos egipcios ya hablaban de una ciudad llamada Mesen ubicada en la región fronteriza oriental, mientras que hasta ahora los arqueólogos no habían podido demostrar de manera concluyente dónde estaba. La inscripción encontrada en Tell Abu Saifi establece, por primera vez con una fuerza documental mucho mayor, una conexión directa entre el lugar excavado, el culto a Horus y aquella ciudad perdida.
La frontera donde Egipto se defendía del mundo exterior
Para comprender la importancia del hallazgo hay que abandonar por un momento la imagen clásica de Egipto como una civilización concentrada alrededor del Nilo, las pirámides y las grandes tumbas reales. La potencia egipcia también necesitaba fronteras, caminos, fortificaciones, depósitos, tropas y centros administrativos, especialmente hacia el este, donde el territorio egipcio se encontraba conectado con el Sinaí, Canaán y el resto del Mediterráneo oriental. Allí funcionaba la denominada Vía de Horus, una ruta estratégica que comunicaba el delta del Nilo con el Levante y que servía simultáneamente como corredor militar, comercial y administrativo. Tell Abu Saifi aparece ahora como una pieza especialmente importante de ese sistema.
La ruta no era simplemente un camino trazado sobre el desierto. Formaba parte de un sistema defensivo mucho más amplio, compuesto por estaciones, asentamientos, templos y puntos militares destinados a proteger el acceso oriental a Egipto. Por allí podían desplazarse soldados, funcionarios, comerciantes y caravanas, pero también ejércitos enteros cuando los faraones emprendían campañas hacia Asia. En ese contexto, una ciudad como Mesen no habría sido un asentamiento periférico sin importancia: su posición podía convertirla en una pieza del dispositivo mediante el cual Egipto controlaba su frontera más vulnerable y, al mismo tiempo, proyectaba su poder hacia el exterior.
Los nuevos trabajos también permitieron corregir la interpretación que los arqueólogos tenían de algunas estructuras descubiertas anteriormente. Una enorme muralla de ladrillos de barro que había sido interpretada como parte del propio templo ahora es entendida como el recinto exterior del complejo sagrado, con accesos, habitaciones interiores y diferentes etapas de construcción. Dentro del área delimitada aparecieron además dos caminos empedrados superpuestos: el más antiguo corresponde al período ptolemaico y posteriormente fue cubierto por una vía romana más estrecha. Esa superposición resulta particularmente reveladora porque demuestra que el lugar no desapareció simplemente con el final de los faraones, sino que continuó siendo utilizado y transformado durante siglos.
Un lugar que sobrevivió a los faraones
El sitio ofrece, en realidad, una pequeña historia de Egipto condensada en un único territorio. Las excavaciones encontraron parte de una estatua de esquisto correspondiente a la dinastía XXVI, representando a un escriba del ejército que sostenía un santuario; también aparecieron una estatua decapitada y sin pies, el torso de una estatua real de basalto y fragmentos de representaciones de halcones realizados en basalto y piedra caliza. Son piezas diferentes, pertenecientes a distintos momentos, pero juntas muestran la persistencia de funciones militares, religiosas y administrativas.
Más adelante, durante la época ptolemaica, el templo alcanzó una importante etapa de desarrollo arquitectónico, mientras que en el siglo III de nuestra era los romanos reutilizaron parte del complejo como un castrum, es decir, un campamento militar. Finalmente, durante la etapa romana tardía, el antiguo espacio sagrado sufrió una transformación todavía más radical: se convirtió en una cantera destinada a la producción de cal. Los arqueólogos encontraron grandes hornos circulares construidos sobre sectores del antiguo santuario y restos de piedra calcinada, evidencia de cómo un espacio que alguna vez había sido considerado sagrado terminó convertido en una instalación industrial.
Esa sucesión resulta casi tan interesante como el posible descubrimiento de Mesen. Un templo no es solamente un edificio: es también una cápsula del tiempo. Sus muros permiten seguir las transformaciones de una sociedad, sus cambios religiosos, sus conquistas, sus crisis y hasta las nuevas formas en que generaciones posteriores aprovecharon las construcciones de sus antepasados. En Tell Abu Saifi, la arqueología está encontrando precisamente eso: un lugar que pasó de desempeñar funciones vinculadas al poder faraónico a integrarse en el mundo helenístico y posteriormente en la estructura militar romana.
Mesen, una ciudad que vuelve desde los textos
La gran pregunta ahora es si Tell Abu Saifi puede ser identificado definitivamente con Mesen. La respuesta científica, por el momento, es todavía prudente. Las autoridades egipcias y los investigadores consideran que las nuevas evidencias fortalecen considerablemente la hipótesis, pero todavía no presentan la identificación como una certeza absoluta. El dintel con la referencia a Horus y Mesen constituye una evidencia especialmente poderosa porque no se trata simplemente de un objeto egipcio encontrado en el lugar: es una inscripción que vincula explícitamente al dios con “la ciudad de Mesen”.
La importancia de esta distinción no es menor. Durante décadas, una de las dificultades para identificar ciudades antiguas consistió precisamente en determinar si una pieza encontrada en un sitio pertenecía originalmente a ese lugar o había sido trasladada posteriormente. En Tell Abu Saifi ya existían hallazgos que habían alimentado el debate, pero algunos investigadores habían planteado la posibilidad de que determinadas piedras hubieran sido llevadas desde otros asentamientos cercanos. El nuevo descubrimiento, al aparecer integrado dentro del contexto arquitectónico excavado y al vincular directamente a Horus con Mesen, proporciona un argumento considerablemente más sólido para la identificación.
Y allí reside el verdadero valor histórico de esta noticia. No se está encontrando solamente una ciudad enterrada bajo la arena: se está reconstruyendo el mapa político y militar de un Estado que hace más de tres milenios ya comprendía la importancia estratégica de controlar sus fronteras. Cada camino, cada recinto y cada inscripción permiten volver a dibujar sobre el territorio moderno la geografía de una potencia antigua que organizaba sus desplazamientos, protegía sus rutas y establecía una cadena de posiciones defensivas para controlar el acceso hacia Asia.
La Vía de Horus, en ese sentido, deja de ser una referencia abstracta de los documentos arqueológicos para convertirse en un paisaje concreto, compuesto por caminos que todavía pueden seguirse, estructuras que vuelven a emerger y ciudades cuyo nombre reaparece después de permanecer durante milenios en los textos. Si las próximas campañas confirman definitivamente que Tell Abu Saifi es la antigua Mesen, el descubrimiento no solamente permitirá colocar una ciudad perdida en el mapa: permitirá comprender mejor cómo funcionaba la frontera oriental del Egipto faraónico, cómo se movían sus ejércitos y cómo aquella civilización organizaba su relación con el mundo que se encontraba más allá del desierto.
Porque, al final, la arqueología no consiste únicamente en encontrar objetos antiguos. Consiste en devolverles un lugar dentro de la historia. Y en las arenas de Tell Abu Saifi, una ciudad que durante siglos fue apenas un nombre podría estar recuperando, piedra por piedra, su territorio, su función y su memoria.
Luego de las reuniones mantenidas por el gobierno provincial, las cámaras empresariales y los jefes comunales de Río Negro, entre ellos el Intendente Marcelo Orazi, se conoció el decreto de la Gobernadora Arabela Carreras que establece que no habrá variaciones en las medidas de control de circulación y actividades en la provincia. De esta manera,…
Karina Milei busca centralizar la organización de los actos del Papa León XIV y hay temor en Ciudad y Provincia porque quiere delegar las tareas en una persona sin experiencia. «Propuso hacer la misa en Tecnópolis, pero hay entran 200 mil personas y se esperan entre dos y cuatro millones», explicó un funcionario porteño.
Por el momento, la única actividad confirmada es la conferencia que León XIV dictará en la Universidad Católica, organizada por el Arzobispado de la Ciudad. El resto de su agenda aún no está cerrada.
El Teatro Colón y la cancha de River ya fueron descartados como sede de eventos, ya que la intención es que no haya limitaciones de espacio para recibir a los fieles. Tampoco se haría ninguna actividad en la 9 de Julio.
La Ciudad propuso el Monumento a los Españoles en Palermo, la sede de Fadea en Córdoba es la principal opción para la visita de León XIV a la Docta y la Basílica de Luján podría albergar el encuentro más importante, la misa.
«En el gobierno no quieren darle a la Provincia, y menos a un municipio kirchnerista, el evento más memorable de la recorrida del Papa. Pero objetivamente es el mejor lugar para una misa. En la esplanada de la basílica entran tranquilamente más de 2 millones de personas», le dijo a LPO un productor que fue consultado por Nación para trabajar en la organización de la agenda.
Nación tiene a cargo la seguridad del pontífice y por eso Monteoliva ya se reunió con las tres jurisdicciones que visitará León XIV. Del encuentro también participó la secretaria general de la Presidencia, que junto a su mano derecha, Mara Gorini, busca absorber tareas. Hay tensión porque ni la Ciudad, ni Córdoba ni la Provincia quieren dejar en manos de la hermana presidencial y sus colaboradores la organización de la visita.
Karina y Monteoliva durante la reunión con Ciudad, Provincia y Córdoba para organizar la logística de la visita papal.
«A las reuniones llevan a una tal Florencia que tiene como experiencia la organización de casamientos y bar mitzvah. Y le quieren delegar el armado de la logística. Acá estamos hablando de 30 o 40 canchas de River en simultáneo», graficó la fuente. Se calcula que todos los eventos podrían costar entre 15 y 20 millones de dólares.
Lo cierto es que Gorini armó Foggia junto con su pareja, Marcelo Dionisio, y formalmente se alejó cuando asumió como funcionaria. Conoce bien el mundo de la producción. Pero los antecedentes de Florencia, su ayudante, son inexistentes en eventos de gran escala.
Se especuló con que Foggia fuera la productora que manejara la visita del Papa, pero eso no sucederá. «Ellos no entran, pero van a ser los que negocien con los proveedores. Como hay poco tiempo va a salir por contratación directa y no por licitación, habrá que estar atentos», dijo una fuente del sector de la organización de espectáculos.
Los eventos tendrán tal magnitud que la visita del Papa posiblemente necesite el stock completo de pantallas y sonido que existen en la Argentina. «Para hacer los demorados que se instalan cada 50 metros para que la gente pueda ver y escuchar, tenés que traer por lo menos 80 pantallas», explicó a este sitio un ex productor.
El miércoles, Karina y Monteoliva se reunieron con Carlos Bianco, Manuel Blanco y Gabriel Sánchez Zinny, jefes de gabinete de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad.
«El operativo que hay que armar para la misa es enorme. Va a hacer mucho calor y vas a necesitar muchas postas de hidratación, hospital de campaña, kilómetros de vallado, seguridad. Y necesitás organizar que los fieles lleguen. Es algo demasiado grande para la gente de Karina», reflexionó el funcionario porteño.
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