La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante reparaciones y actualizaciones en semáforos y señalización vial en la ciudad.
En este sentido, se procedió a cambiar el controlador semafórico en la Avenida Cipolletti, Pioneros y Juan XXIII que había sufrido una rotura producto de un acto vandálico. Además se cambió una torta LED verde nueva de 200 mm.
Por otro lado, se cambiaron dos tortas LED nuevas de 200 mm color verde y una torta LED nueva de 300 mm color rojo en los semáforos de Mitre y Mosconi.
Se colocó un controlador de movimientos semafóricos nuevo, con el correspondiente cableado, dos decrementadores (segunderos) nuevos y dos tortas LED nuevas color verde de 200 mm en los semáforos de Cipolletti y Yapeyú.
Otra de las acciones fue la colocación de cartelería preventiva con dos semáforos intermitentes 100 metros antes de la rotonda ubicada sobre autovía nacional 22, como indicadores de precaución y reducción de velocidad para los conductores que transiten en ambos sentidos de circulación.
Tras censurar la reunión informativa del proyecto SPRINT que iba a realizar la investigadora Virginia Aparicio sobre los resultados del mapeo biológico humano en pueblos fumigados de la provincia de Buenos Aires, el INTA decidió intempestivamente suspender todas las actividades que involucran al SPRINT en su capítulo argentino, ante la gravedad de los datos que…
La estrategia del Gobierno para mantener al dólar bajo control empieza a mostrar un límite en las expectativas del mercado. Aunque el Tesoro y el Banco Central reforzaron durante las últimas semanas las intervenciones para evitar que la cotización supere los $1.500, los precios de los bonos ya descuentan un tipo de cambio más alto para los próximos meses y reflejan que los inversores esperan una depreciación gradual del peso.
Los valores implícitos surgen de la relación entre los bonos dólar linked y los títulos a tasa fija. De acuerdo con cálculos de Facimex Valores, el tipo de cambio de equilibrio se ubica en torno a los $1.512 para fines de agosto, $1.536 para fines de septiembre y cerca de $1.645 hacia mediados de enero de 2027. No se trata de un escenario de salto brusco, sino de una aceleración administrada del ritmo de depreciación.
En el mercado coinciden en que el Gobierno viene utilizando distintas herramientas para sostener el esquema cambiario. A las intervenciones en el mercado spot se sumó una creciente utilización de instrumentos atados al dólar, especialmente bonos dólar linked, para absorber demanda de cobertura y evitar movimientos abruptos de la cotización.
«El Gobierno busca permitir una corrección gradual del tipo de cambio, pero evitando movimientos bruscos que puedan alterar la dinámica inflacionaria. En ese marco viene interviniendo principalmente a través de instrumentos dólar linked para moderar la presión sobre el dólar y sostener el esquema cambiario», explicó Tomás Sisto Bourel, responsable de Research de Fortress Capital.
El analista sostuvo que las expectativas que hoy refleja el mercado son consistentes con ese escenario. Recordó que Goldman Sachs proyecta un dólar de $1.500 dentro de tres meses, $1.600 en seis meses y $1.800 dentro de un año. A su vez, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) prevé un tipo de cambio de $1.673 para diciembre de 2026 y de $1.805 para junio de 2027. Los contratos de futuros también descuentan niveles cercanos a $1.625 para fin de año, mientras que los bonos reflejan una depreciación implícita anual de entre 22% y 24%.
Según Sisto Bourel, incluso un dólar cercano a los $1.800 seguiría ubicándose dentro del techo de la banda cambiaria vigente, por lo que el escenario base continúa siendo una depreciación administrada y no una devaluación disruptiva. «El Gobierno todavía cuenta con margen para ampliar la cobertura mediante el mercado de futuros, por lo que no esperamos necesariamente un salto cambiario sino una depreciación gradual acompañada por intervenciones puntuales», afirmó.
El cambio de estrategia también aparece reflejado en un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI). La sociedad de Bolsa sostiene que el Banco Central redujo deliberadamente el ritmo de compra de reservas para evitar agregar presión alcista sobre el tipo de cambio. En la primera rueda bursátil de agosto la autoridad monetaria compró apenas USD 18 millones, una de las cifras más bajas del año y equivalente a sólo el 3,9% del volumen negociado en el mercado spot.
Para PPI, la prioridad oficial dejó de ser maximizar la acumulación de reservas y pasó a ser sostener la estabilidad cambiaria. Esa decisión estuvo acompañada por una fuerte expansión de la cobertura oficial. Según sus estimaciones, el stock de instrumentos vinculados al dólar aumentó unos USD 5.000 millones durante julio y alcanzó aproximadamente los USD 11.240 millones, impulsado por emisiones de bonos Dual TAMAR/dólar linked y por intervenciones del Banco Central en el mercado secundario.
Sisto Bourel coincide con ese diagnóstico y calcula que el stock de instrumentos atados al tipo de cambio en manos privadas ya ronda los USD 12.000 millones, luego de las ventas realizadas por el Banco Central y de los sucesivos canjes y licitaciones del Tesoro. A su juicio, la cobertura oficial pasó a concentrarse cada vez más en bonos dólar linked, mientras los futuros redujeron su participación relativa.
Sin embargo, detrás de la discusión financiera también aparecen factores propios de la economía real. Martín Burgos, director de la consultora Lado B, sostuvo que la presión cambiaria responde además a una cuestión estacional vinculada a la disponibilidad de divisas. «Ya se vendió buena parte de la cosecha gruesa. En el segundo semestre los dólares empiezan a escasear y el Banco Central tiene que administrar esa menor oferta para evitar sobresaltos a través de herramientas monetarias y financieras», explicó.
El sábado pasado, la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina organizó una nueva visita guiada a la granja ‘La Soñada’, de manera de ir respondiendo a la gran demanda de personas interesadas en participar de la actividad. 11 adultos y 10 niños y niñas disfrutaron de una hermosa tarde de sol, recorriendo…
El discurso oficial intenta presentar a Fernando Cerimedo como una figura definitivamente alejada de Milei desde el final de la campaña electoral de 2023. Sin embargo, los registros oficiales de acceso a la Casa Rosada reconstruidos a partir de la información de la Secretaría General de la Presidencia muestran una secuencia muy diferente: el consultor ingresó al menos 13 veces a Balcarce 50 entre el 11 de diciembre de 2023 y el 5 de junio de 2024, cuando Milei ya llevaba casi seis meses como Presidente. No se trata, por lo tanto, de una presencia vinculada exclusivamente con la campaña, sino de una serie de visitas distribuidas durante el primer semestre de la gestión libertaria y autorizadas por funcionarios de distintos sectores del Gobierno.
El dato adquiere una dimensión política particular en el contexto de la detención de Cerimedo en Bolivia, donde permanece acusado por su presunta participación en el ataque contra su expareja Nadia Beller, y de las denuncias que volvieron a poner bajo la lupa su recorrido como operador político y digital de la nueva derecha latinoamericana. La discusión ya no pasa solamente por determinar qué relación tuvo con Milei durante la campaña de 2023, algo que el propio Cerimedo exhibía públicamente, sino por establecer hasta cuándo mantuvo canales de acceso al poder una vez que La Libertad Avanza llegó a la Casa Rosada. Y en ese punto, los registros oficiales aportan una cronología difícil de compatibilizar con la idea de una ruptura inmediata.
Trece ingresos, seis meses de Gobierno y varios nombres del poder libertario
La secuencia comienza el 11 de diciembre de 2023, apenas ocho días después de la asunción de Milei. Ese primer ingreso fue autorizado por Lisandro Catalán, entonces secretario del Interior, y tuvo como destino el Ministerio del Interior. El 15 de enero de 2024 Cerimedo volvió a entrar, nuevamente autorizado por Catalán, y el 30 de enero repitió la visita. El 20 de febrero se produjo un cuarto ingreso, otra vez con autorización de Catalán y hacia la misma área. La reiteración es relevante porque muestra que no se trató de una visita protocolar aislada inmediatamente posterior al cambio de gobierno, sino de un vínculo de acceso que continuó durante los primeros meses de la nueva administración.
Marzo fue el mes de mayor actividad. El 7 de marzo, Cerimedo ingresó autorizado por Eduardo “Lule” Menem hacia la Subsecretaría de Asuntos Políticos; el 18 de marzo volvió a ingresar, nuevamente con autorización vinculada al entorno de Menem, esta vez hacia la Subsecretaría de Gestión Institucional. Al día siguiente, el 19 de marzo, fue habilitado por Catalán y el 20 volvió a ingresar, esta vez con autorización del propio Guillermo Francos, entonces ministro del Interior. En apenas veinte días, los registros contabilizan cuatro ingresos, con presencia en áreas vinculadas tanto al Ministerio del Interior como a sectores de la estructura política de la Casa Rosada.
Hay, además, un episodio particularmente significativo dentro de esa cronología. El 20 de marzo de 2024, según los registros citados por distintos medios, Francos recibió a Cerimedo junto con otras cuatro personas en una reunión vinculada con “posibles inversiones para Argentina”. Entre los asistentes figuraban dos ciudadanos rusos y un ciudadano ucraniano, en un encuentro que había sido gestionado en representación del denominado Grupo de Inversión YCRT y que estaba relacionado con la situación de posibles inversiones para la central termoeléctrica de Yacimientos Carboníferos Río Turbio. Es decir, uno de los ingresos de Cerimedo durante el gobierno de Milei no aparece simplemente como una visita informal a un viejo conocido: está documentado en una reunión con un ministro del Poder Ejecutivo y potenciales inversores.
Durante abril continuó la circulación. El 18 de ese mes Cerimedo ingresó autorizado por Catalán hacia el Ministerio del Interior y el 22 volvió a hacerlo, esta vez habilitado por Lule Menem y con destino a la Secretaría General. En mayo se registraron otras dos visitas: el 22, nuevamente con autorización de Catalán, y el 29, con destino a la Secretaría General. La última entrada documentada se produjo el 5 de junio de 2024, cuando Cerimedo ingresó a las 14.11 por Balcarce 24 y permaneció hasta las 15.20. Pero ese último movimiento tiene un elemento político adicional: la autorización correspondió a Santiago Caputo, uno de los principales operadores políticos y estratégicos del mileísmo.
La totalidad de los registros permite reconstruir una fotografía bastante precisa del recorrido: Catalán autorizó buena parte de los ingresos; Lule Menem intervino en otros; Guillermo Francos aparece directamente vinculado a uno de ellos y Santiago Caputo autorizó el último registrado. Al mismo tiempo, no figura ningún ingreso de Cerimedo a la Quinta de Olivos durante 2024, 2025 ni 2026 en los registros consultados, por lo que el dato debe ser leído con precisión: las visitas comprobadas corresponden a la Casa Rosada y no permiten afirmar que Cerimedo haya mantenido encuentros personales con Milei en cada una de esas oportunidades.
La cronología que contradice la versión del “vínculo terminado en 2023”
La diferencia entre la versión política difundida tras la detención de Cerimedo y los registros de acceso constituye el núcleo de la cuestión. Desde el Gobierno se sostuvo que Milei había dejado de tener relación con Cerimedo en 2023, una afirmación que puede interpretarse como una referencia al final de la campaña presidencial. Pero los registros muestran que el consultor continuó entrando a la sede del Poder Ejecutivo durante los primeros seis meses de la presidencia libertaria, con autorizaciones provenientes de funcionarios ubicados en diferentes espacios de la estructura gubernamental.
Esto demuestra, sin dudas, que la maquinaria institucional del Gobierno continuó habilitando su acceso a la Casa Rosada mucho después del supuesto corte de 2023. Y esa distinción es fundamental, porque una cosa es afirmar que el Presidente dejó de reunirse personalmente con un consultor y otra muy diferente es sostener que el consultor dejó de tener cualquier vínculo operativo o político con el entorno gubernamental.
La última visita, además, se produjo el 5 de junio de 2024, más de un año antes de que los audios atribuidos al exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, colocaran a Cerimedo nuevamente en el centro de la escena política argentina. En septiembre de 2025, Cerimedo declaró ante la Justicia y negó haber sido quien grabó y filtró esos audios, mientras que posteriormente las declaraciones de Nadia Beller volvieron a ubicarlo dentro de una trama de relaciones políticas que alcanza a distintos actores de la derecha regional.
La importancia de reconstruir estos movimientos no reside entonces en transformar un registro de ingresos en una conclusión que los documentos no permiten sostener, sino exactamente en lo contrario: poner límites a la versión política y dejar que los datos establezcan hasta dónde llegó el vínculo. Cerimedo no aparece en Olivos, pero sí aparece trece veces en Casa Rosada; no todos sus ingresos fueron autorizados por las mismas personas, pero entre quienes habilitaron su entrada aparecen nombres centrales del primer gobierno de Milei; y la última visita no ocurrió en diciembre de 2023, sino seis meses después, con Santiago Caputo como autorizante.
En política, los registros administrativos suelen tener una virtud que las declaraciones públicas no siempre conservan: permiten reconstruir la secuencia de los hechos. Y en el caso Cerimedo, esa secuencia muestra que la historia del operador que supuestamente quedó afuera del Gobierno con el cierre de la campaña de 2023 no coincide exactamente con lo que ocurrió en Balcarce 50. Durante el primer semestre de 2024 siguió entrando a la sede del Ejecutivo, fue recibido por funcionarios de primera línea y participó incluso de reuniones vinculadas con posibles inversiones. El último ingreso quedó asentado bajo la autorización de Santiago Caputo. Después, efectivamente, desapareció de los registros. Pero para entonces habían pasado seis meses desde la llegada de Milei al poder y ya existía una historia de acceso institucional que los discursos posteriores no pueden borrar.
Hasta mediados del siglo XX, los automovilistas argentinos circulaban por la izquierda, como todavía ocurre en el Reino Unido. El cambio de mano realizado en 1945 fue una de las transformaciones logísticas más grandes de la historia nacional y obligó a modificar rutas, colectivos, tranvías, señales de tránsito y hasta la fabricación de los automóviles.
Por Redacción de NLI
Hoy nadie duda de qué lado de la calle debe circular un vehículo en la Argentina. Es una de esas reglas que parecen haber existido desde siempre y cuya naturalidad impide preguntarse por su origen. Sin embargo, durante gran parte de la historia nacional ocurrió exactamente lo contrario: carruajes, tranvías y los primeros automóviles transitaban por la izquierda. La decisión de cambiar completamente el sentido de circulación no respondió a una moda ni a un capricho administrativo. Fue el resultado de profundas transformaciones económicas, tecnológicas y geopolíticas que estaban modificando el comercio mundial y la integración regional. Aquella jornada obligó a reorganizar la vida cotidiana de millones de personas y se convirtió en uno de los mayores operativos de coordinación realizados por el Estado argentino en tiempos de paz.
Cuando los argentinos circulaban «al revés»
La costumbre de circular por la izquierda tenía raíces muy antiguas. Provenía de tradiciones europeas que se remontaban a la época de los carruajes y de los jinetes armados, cuando mantener la mano derecha libre facilitaba el manejo de armas o el saludo entre quienes se cruzaban en el camino. Como muchas otras normas urbanas, esa práctica fue heredada durante la etapa colonial y permaneció vigente incluso después de la independencia.
Cuando aparecieron los primeros automóviles, a fines del siglo XIX, simplemente adoptaron las reglas ya existentes. Buenos Aires, Rosario, Córdoba y las principales ciudades argentinas convivieron durante décadas con vehículos que circulaban por la izquierda, mientras el crecimiento del parque automotor comenzaba a transformar el paisaje urbano. Los tranvías, los colectivos y los primeros ómnibus también fueron diseñados para ese sistema, al igual que buena parte de la señalización vial.
Sin embargo, el escenario internacional estaba cambiando rápidamente. La expansión de la industria automotriz estadounidense convirtió a los vehículos fabricados en ese país en protagonistas del mercado mundial. A diferencia del modelo británico, los automóviles norteamericanos estaban pensados para circular por la derecha y comenzaron a imponerse también en América Latina. La Argentina, cada vez más integrada comercialmente con sus vecinos, enfrentaba un problema creciente: compartía largas fronteras con países que ya utilizaban la circulación por la derecha o se preparaban para adoptarla.
El histórico cambio de 1945
El 10 de junio de 1945 quedó grabado como el día en que la Argentina cambió oficialmente de mano. Detrás de aquella decisión existía un enorme trabajo previo de planificación. Durante meses se reemplazaron señales de tránsito, se adaptaron cruces ferroviarios, se modificaron paradas de transporte público y se organizaron campañas informativas para evitar accidentes.
El desafío era gigantesco. No se trataba solamente de pedirles a los conductores que manejaran por el otro lado. Miles de colectivos debieron modificar sus recorridos, numerosos vehículos fueron adaptados y las autoridades desplegaron un importante operativo policial para acompañar las primeras horas del cambio. Los diarios de la época dedicaron amplias coberturas a explicar cómo debía comportarse la población durante esa jornada excepcional.
Uno de los argumentos centrales para adoptar la circulación por la derecha era la integración con Brasil, Uruguay y el resto de América del Sur, además de facilitar la importación de automóviles producidos bajo los estándares internacionales que comenzaban a consolidarse después de la Segunda Guerra Mundial. La decisión también respondía al crecimiento constante del transporte automotor, que exigía reglas homogéneas para reducir riesgos y simplificar la circulación entre provincias y países vecinos.
Sorprendentemente, el cambio se produjo con menos inconvenientes de los que muchos imaginaban. Aunque hubo episodios aislados y cierta confusión durante las primeras horas, la adaptación fue relativamente rápida. En pocos días, una costumbre arraigada durante siglos había comenzado a desaparecer.
Una decisión cotidiana que habla de un país en transformación
La historia del cambio de mano permite comprender que incluso las normas más elementales de la vida cotidiana responden a procesos históricos mucho más amplios. La circulación por la derecha no fue únicamente una cuestión de tránsito. Reflejó la creciente importancia de la industria automotriz, la necesidad de coordinar políticas públicas con los países vecinos y el papel del Estado en la organización de un territorio cada vez más complejo.
También muestra cómo las sociedades son capaces de modificar hábitos profundamente incorporados cuando existe planificación, información y una estrategia clara. Lo que durante generaciones había parecido inmutable dejó de serlo en una sola jornada, sin alterar el funcionamiento general del país.
Ochenta años después, muy pocos argentinos saben que sus abuelos aprendieron a conducir por el lado opuesto al actual. Cada vez que un automóvil toma una avenida o una ruta nacional, reproduce una decisión adoptada en 1945 que cambió para siempre la movilidad argentina. Es una de esas transformaciones silenciosas que, precisamente porque tuvieron éxito, terminaron desapareciendo de la memoria colectiva.
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