Villa Regina es parte del programa provincial ‘Río Rosa. Remamos por el cáncer de mama’, iniciativa que brinda acceso a prácticas de remo para todas las personas que hayan atravesado un tratamiento de cáncer de mama.
El Intendente Marcelo Orazi y la Ministra de Turismo y Deporte Martha Vélez firmaron un convenio mediante el cual la Provincia da en comodato al Muncipio una canoa Rabaska para destinarse al uso en la actividad de remo de mujeres en rehabilitación de cáncer de mama.
Hay que destacar que Regina es pionera en este tipo de actividad a partir del trabajo que el grupo Valkirias Rosas viene desarrollando desde 2019. Precisamente, como reconocimiento, la Legisladora Marcela Ávila, hizo entrega al grupo del certificado de la Legislatura de Río Negro que acredita la declaración provincial de interés sanitario, deportivo y social de la actividad náutica remo por la vida.
Durante la firma del convenio que se desarrolló en la Isla 58 estuvieron presentes la Legisladora Silvia Morales, el Secretario de Deporte de Río Negro Diego Rosati, los concejales Silvio Rodríguez, Agustina Fernández y Carlos Rodríguez, funcionarios municipales y vecinos.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que se completó la capacidad de 250 butacas para la presentación de la Filarmónica de Río Negro en el Cine Teatro Círculo Italiano el próximo sábado. Además comunica que ese día la sala se abrirá a las 18,30 horas. Por otro lado, recuerda que…
El Secretario de Coordinación de la Municipalidad de Villa Regina Ariel Oliveros participó de la reunión virtual convocada por la Subsecretaría de Relaciones Municipales del gobierno nacional en la que se presentaron aspectos técnicos a tener en cuenta para la elaboración de proyectos en el marco del programa ‘Municipios de pie’. El objetivo del encuentro…
La merluza es uno de los recursos principales de la economía regional por excelencia del Golfo San Matías y constituye para el pueblo argentino el producto de mar de mayor consumo. La gobernadora Arabela Carreras declaró la Emergencia Pesquera en el Golfo de San Matías por el término de un año, con el objetivo de…
Emprendedores de Villa Regina participan de una capacitación enmarcada en el programa ‘Patagonia Emprende’ que brinda herramientas de gestión para el desarrollo de sus emprendimientos, con un enfoque práctico, destinado a beneficiarios de microcréditos otorgados por la Fundación de Estudios Patagónicos. La Dirección de Turismo de la Municipalidad acompaña esta propuesta que se realiza 100%…
Bajo el discurso de la “eficiencia”, la “transparencia” y el “orden administrativo”, el decreto 942/2025 firmado por Milei elimina la Agencia Nacional de Discapacidad y concentra todas las políticas del sector dentro del Ministerio de Salud. Detrás del lenguaje técnico, la medida implica más controles, más auditorías y un riesgo concreto de recorte de derechos para las personas con discapacidad.
Por Roque Pérez para NLI
La publicación del DNU 942/2025 pasó casi inadvertida en medio del cierre de año, pero su contenido es de enorme gravedad para uno de los sectores más vulnerables de la sociedad argentina. El decreto no solo prorroga la emergencia sanitaria, sino que desmantela la estructura institucional que durante años tuvo a su cargo la política pública en discapacidad.
La decisión central es clara: la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) deja de existir como organismo descentralizado y pasa a ser absorbida por el Ministerio de Salud bajo la figura de una Secretaría Nacional de Discapacidad. Lo que el texto presenta como una “reorganización” es, en los hechos, una fuerte centralización política y presupuestaria.
El fin de la ANDIS y la pérdida de autonomía
Hasta ahora, la ANDIS contaba con cierta autonomía funcional y administrativa. Eso le permitía tener un presupuesto propio, equipos técnicos especializados y un margen —limitado, pero real— para sostener políticas públicas específicas.
Con el decreto de Milei, la discapacidad deja de ser una política integral de derechos y pasa a ser un área subordinada a las prioridades sanitarias y fiscales del Ministerio de Salud. Esto no es neutro: implica que las decisiones sobre discapacidad quedarán atravesadas por criterios de ajuste, “racionalización del gasto” y metas presupuestarias.
En otras palabras, la discapacidad deja de ser un derecho humano garantizado y pasa a ser un costo a administrar.
Pensiones por invalidez: auditorías, revisiones y posibles bajas
Uno de los puntos más sensibles del decreto está en el nuevo inciso 39 del artículo 23 de la Ley de Ministerios. Allí se establece que el Ministerio de Salud tendrá a su cargo:
“el otorgamiento, control, revisión y auditoría de las pensiones por invalidez”.
La inclusión explícita de las palabras control, revisión y auditoría no es casual. El propio decreto justifica la medida hablando de “irregularidades”, “falencias” y “desorden administrativo”.
La experiencia histórica en la Argentina es clara: cuando se anuncian auditorías masivas sobre pensiones por invalidez, lo que sigue son suspensiones, demoras y bajas, muchas veces injustificadas. Personas con discapacidad que dependen de ese ingreso quedan meses sin cobrar o deben atravesar procesos humillantes para volver a demostrar una condición que ya fue certificada.
El decreto habilita legalmente ese escenario.
El Certificado Único de Discapacidad, bajo la lupa
El texto reconoce que existen problemas en la gestión del Certificado Único de Discapacidad (CUD): sistemas fragmentados, falta de interoperabilidad y demoras. Sin embargo, la solución que propone no es fortalecer el acceso, sino centralizar la información y endurecer los mecanismos de control.
Esto puede traducirse en:
Trámites más lentos
Mayor discrecionalidad administrativa
Nuevos obstáculos para renovar o acceder al CUD
Para miles de personas, sin CUD no hay prestaciones, transporte gratuito, medicamentos ni acompañamientos terapéuticos. Cualquier demora o restricción impacta directamente en su vida cotidiana.
Prestaciones en riesgo y prestadores ahogados
La Ley 24.901 garantiza un sistema de prestaciones básicas que incluye tratamientos, rehabilitación, transporte, apoyos y acompañantes terapéuticos. El decreto afirma que busca “transparentar contrataciones” y “optimizar el gasto”.
En la práctica, este tipo de procesos suele derivar en:
Retrasos en los pagos a prestadores
Revisión de convenios
Reducción de coberturas
Prestadores que dejan de atender porque el Estado no paga
No hace falta un recorte explícito: la asfixia administrativa también es una forma de ajuste.
Mucha Convención, poca participación real
El decreto cita reiteradamente la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, pero no crea ningún mecanismo nuevo y concreto de participación de las organizaciones del sector. Todo queda concentrado en la estructura ministerial.
Esto contradice el espíritu mismo de la Convención, que exige la participación activa de las personas con discapacidad en el diseño, seguimiento y evaluación de las políticas públicas que las afectan.
Emergencia sanitaria prorrogada: más discrecionalidad
La prórroga de la emergencia sanitaria hasta diciembre de 2026 le otorga al Ejecutivo un margen extraordinario para tomar decisiones sin debate parlamentario. En ese marco, la política de discapacidad queda sujeta a resoluciones administrativas, reestructuraciones internas y cambios de criterio que pueden afectar derechos adquiridos.
Menos Congreso, menos control, menos garantías.
Un cambio de paradigma peligroso
El decreto 942/2025 marca un giro claro: la discapacidad deja de ser abordada desde una perspectiva de derechos y pasa a ser tratada como un problema de gestión y gasto público.
Detrás de palabras como “eficiencia”, “trazabilidad” y “orden”, se esconde un riesgo concreto de ajuste sobre quienes más necesitan del Estado. La eliminación de la ANDIS no es un hecho técnico: es una decisión política con consecuencias reales.
En tiempos donde el gobierno de Milei repite que “no hay plata”, la pregunta es inevitable: ¿el ajuste también va a caer sobre las personas con discapacidad?
El 6 de enero de 1952, en el diario Democracia, apareció un mensaje dirigido “a todos los niños del país”. No era una publicidad, no era un saludo protocolar ni una bajada de línea escolar. Era un texto político en el sentido más profundo del término: una interpelación directa a la infancia como sujeto histórico, como presente y como futuro de la Nación.
En una Argentina que todavía creía que el Estado tenía responsabilidades morales, el mensaje asumía algo que hoy parece casi subversivo: que ningún chico debía despertarse el Día de Reyes sin siquiera un pequeño juguete. No por caridad, no por beneficencia, sino por justicia. Porque la felicidad infantil no era un lujo privado, sino una obligación colectiva.
El texto no oculta su identidad política. Habla de la “Nueva Argentina de Perón”, de la Justicia Social, de la Independencia Económica y de la Soberanía Política. No intenta disimular ni edulcorar su doctrina. La expone con claridad, con afecto y con una convicción que hoy incomoda a los defensores del Estado mínimo: los niños no son un gasto, son la esperanza organizada de un proyecto nacional.
La infancia como sujeto político (y no como mercado)
Hay una frase que atraviesa todo el mensaje y lo vuelve insoportable para el discurso liberal contemporáneo: “El General Perón quiere que los argentinos sean felices desde niños”. La felicidad aparece como un derecho, no como una consecuencia del mérito individual ni del esfuerzo competitivo. Se aprende a sonreír desde la infancia porque alguien se ocupa de que existan las condiciones materiales para hacerlo.
En el texto no hay mérito, no hay emprendedurismo, no hay sacrificio individual glorificado. Hay comunidad, hay Patria, hay un Estado que se hace cargo de que ningún chico quede afuera. Hoy, cuando se naturaliza que millones de niños crezcan en la pobreza mientras se predica austeridad fiscal, ese mensaje resulta profundamente disruptivo.
El contraste es brutal. En 1952 se hablaba de juguetes, de sonrisas, de esperanza. En 2025 se habla de ajuste, de déficit cero y de que “no hay plata”. La diferencia no es técnica: es ideológica.
Doctrina, memoria y disputa histórica
El mensaje insiste una y otra vez en algo que el antiperonismo jamás pudo tolerar: la transmisión de memoria. “No se olviden nunca de Perón”, dice sin rodeos. No como culto vacío, sino como recordatorio de que hubo un tiempo en que la política se propuso transformar la realidad y no administrarla.
La advertencia es clara: habrá enemigos, habrá quienes tergiversen la historia, habrá quienes intenten borrar lo construido. Por eso la insistencia en la doctrina, entendida no como dogma, sino como ética: una doctrina “de amor y de justicia”, profundamente cristiana y profundamente humanista.
Aquí aparece otra incomodidad para el presente. El peronismo no se presenta como odio ni revancha, sino como un proyecto de paz social basado en derechos. Sin rencores, pero sin olvido. Sin violencia, pero con memoria.
El futuro como responsabilidad colectiva
El texto no habla solo a los niños: habla a los adultos del futuro. Les dice que algún día gobernarán la Patria y que deberán cuidarla, defenderla y mantenerla unida. No para beneficio propio, sino para construir una sociedad sin privilegios, donde los hombres y mujeres se reconozcan como hermanos.
En tiempos donde se celebra el sálvese quien pueda y se demoniza cualquier forma de organización colectiva, este mensaje resulta casi herético. Plantea que la grandeza nacional no surge del mercado, sino de un pueblo consciente, organizado y solidario.
Por qué este texto sigue molestando
Setenta años después, este mensaje sigue siendo incómodo porque recuerda algo que el discurso dominante quiere borrar: que la Argentina fue capaz de pensarse como comunidad, que el Estado asumió un rol activo en la vida cotidiana y que la política se animó a hablar de felicidad, justicia y soberanía sin pedir disculpas.
No es nostalgia. Es memoria activa. Es la prueba escrita de que hubo un proyecto que no aceptó que la pobreza infantil fuera un destino inevitable ni que la desigualdad fuera una ley natural.
Por eso este texto no pertenece al pasado. Pertenece a la disputa del presente. Porque cada vez que alguien afirma que “nunca se pudo”, que “siempre fue así” o que “no hay alternativa”, estas palabras vuelven a interpelar, a incomodar y a desmentir.
La pregunta no es si ese país fue perfecto. La pregunta es por qué se decidió abandonarlo.
Mensaje dirigido a todos los niños del país, con motivo del Dia de Reyes, aparecido el 6 de enero de 1952 en el diario Democracia
«Yo sé que este es un día de gloria para todos ustedes, los niños de la nueva Argentina de Perón.
El General Perón quiere que los argentinos sean felices desde niños y que aprendan a sonreír desde la infancia… y yo sé que es muy triste despertar una mañana de Reyes y no encontrar en los zapatitos aunque sea un pequeño juguete.
Mi corazón desea que hoy, en esta fiesta de los niños del mundo, todos los de mi Patria por lo menos puedan sonreír con la felicidad del juguete que soñaron.
Con este deseo, los saludo cariñosamente. Ustedes son la esperanza de Perón y mi esperanza. Ustedes verán algún día, mejor que nosotros, todo lo que Perón está haciendo. Ustedes recibirán, cuando nosotros nos vayamos, una Argentina justa, libre y soberana, marchando, segura de su grandeza, hacia la gloria.
Ustedes, los niños de hoy, tendrán el privilegio de ser los que sostengan en el siglo venidero la bandera del Justicialismo peronista… Hoy que todos ustedes están contentos yo quiero pedirles algo muy importante: ¡no se olviden nunca de Perón…!
iNo se olviden que Perón fue quien selló en esta tierra la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política!
No se olviden tampoco que Perón fue bueno, noble y generoso… y que si tuvo enemigos fue porque no lo entendieron, o porque acaso lo entendieron demasiado y se opusieron a sus sueños de patriota. Y cuando a ustedes les toque regir los destinos de esta tierra no se olviden que Perón será un ejemplo inmortal para todos los que gobiernen nuestra Patria y cuídenla ustedes como Perón, quiéranla como Perón, defiéndanla como Perón de sus enemigos, y manténganse unidos formando un pueblo de hombres buenos y justos, sin privilegios de ninguna clase, como corresponde a un pueblo de hombres que son hermanos entre sí.
Todavía tengo una cosa más que pedirles: aprendan la doctrina de Perón, y ensénenla porque es una doctrina de amor y de justicia. Yo sé que ustedes, que han aprendido a sonreír desde la infancia gracias a Perón, entrarán en el mundo con fe y con optimismo.
Por eso yo creo que ustedes serán justicialistas y le enseñarán al mundo a vivir una vida distinta y nueva. Sin odio y sin rencores, una vida de paz, profundamente cristiana y profundamente humanista, como nos enseña la doctrina de Perón.
Estos son los deseos de mi corazón y en cada juguete que les mando les hago llegar, con el mejor de mis besos, esos deseos fervorosos de mi cariño.
Esta vez quise escribirles en este mensaje de Reyes que les mando con un beso mío para cada uno de todos ustedes y un gran abrazo del General.»
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