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“Ratifico mi compromiso de trabajar fuerte y decididamente para que cada reginense viva cada día mejor”

El Intendente Marcelo Orazi brindó su mensaje en el marco del acto en el que quedó inaugurado el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante en este 2021.

En su mensaje, el Intendente expresó que “es un honor compartir mi mensaje de las acciones proyectadas para este año para dejar inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante por una razón más que importante: esto significa continuar transitando por el camino de la institucionalidad del gobierno en Villa Regina”.

Tras hacer referencia a lo que significó el 2021, en el que todos los gobiernos, tanto nacional, provinciales como municipales debieron afrontar una crisis sanitaria sin precedentes, Orazi enumeró las obras que están en marcha y las proyectadas para los próximos meses.

Al respecto expresó:

“Hoy podemos ver cómo comienza a materializarse una obra anhelada y demandada por la comunidad: la remodelación de la estratégica calle Libertad, obra que como saben incluye la repavimentación y construcción de una bicisenda y un boulevard.

Cuando esté finalizada, en un plazo estipulado de 5 meses, esta obra no sólo dotará de mayor seguridad al transitar sino que le dará otra estética a la ciudad.

Este año dejaremos inaugurada otra obra de gran magnitud por su infraestructura y por los beneficios que traerá para la ciudad de los próximos 20 años: el plan director de cloacas que se construye en Alta Barda.

Esta obra, con una inversión de casi 300 millones de pesos, se diseñó a partir de la política hídrica provincial de mejorar la calidad del agua, que busca no volcar más residuos cloacales crudos al río Negro, para preservar los recursos naturales.

Estamos avanzando con la implementación del programa provincial Suelo Urbano, al cual adherimos a través de una ordenanza aprobada por este Concejo Deliberante. Este programa tiene por objeto facilitar el acceso a lotes con servicios a un amplio sector de la población y así satisfacer la demanda que plantea un sector importante de los habitantes de la ciudad que quedan afuera del mercado inmobiliario local.

En principio, estamos evaluando las tierras disponibles en la ciudad y también analizaremos la posibilidad de contemplar a privados.

En este mismo sentido, tenemos el compromiso del Gobierno Provincial de que Villa Regina tendrá una participación prioritaria en el plan ‘Casa Propia-Construir Futuro’ que contempla la construcción de 1.326 viviendas en todo el territorio provincial.

Además, y ratificando nuestro compromiso de no avanzar sobre tierras productivas para la generación de lotes, vamos a trabajar en forma conjunta con el Gobierno rionegrino y el Consejo Federal de Inversiones en el estudio de urbanización de las 4.500 hectáreas que el Municipio posee en Alta Barda.

Será fundamental la participación de este Concejo Deliberante con una herramienta que hasta el momento no sido debidamente aprovechada: el Consejo de Planificación y Desarrollo, COPLADE.

En este sentido, les cuento que la semana pasada estuvo en Villa Regina el Secretario General del Consejo Federal de Inversiones, Ignacio Lamothe, profesional que se ha dedicado al estudio profundo de todo lo vinculado al urbanismo.

Fue la ocasión para ponerlo en conocimiento de nuestra visión de crecimiento y desarrollo hacia la barda norte, poniendo a disposición del Municipio todas las herramientas con las que cuenta el CFI para empezar a trabajar en este sentido.

Siguiendo con las obras, está próxima a iniciarse la construcción de las VEREDAS de las plazas de los barrios Belgrano y Gardín. Se realizará mediante la metodología de obra delegada al Municipio con aportes del gobierno provincial: un total de 6,7 millones de pesos. 

Un trabajo similar se realizará en las plazas de los barrios 25 de Mayo y 201 Viviendas, aunque en este caso será financiado con fondos del programa nacional ‘Argentina Hace’.

La semana pasada recibí la confirmación de que Villa Regina será una de las ciudades del país donde se construirá uno de los 300 nuevos CENTROS DE DESARROLLO INFANTIL para niños y niñas de 45 días a 4 años de edad.

Se trata de una obra con una inversión estimada en 25 millones de pesos y será ejecutada por el Gobierno Nacional a través de los Ministerios de Obras Públicas y de Desarrollo Social.

En otro orden, quiero destacar también una obra importantísima en materia educativa. El 19 de febrero próximo se abrirán las ofertas para adjudicar la OBRA DE AMPLIACION DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE RIO NEGRO en Villa Regina.

Contempla la construcción de espacios áulicos y de investigación sobre la Avenida 9 de Julio, con una inversión de casi 240 millones de pesos.

En los próximos días, recibiremos la totalidad del equipamiento para la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos en los basurales y el equipamiento para potenciar la clasificación y separación de los mismos.

Esto es el producto, en principio, de una firme política ambiental y del trabajo y las gestiones realizadas por el Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable Hugo Curzel junto al gobierno provincial ante Nación, que derivó en la firma del convenio respectivo con el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Juan Cabandié.

La semana pasada arribaron la excavadora y el autoelevador eléctrico, que se suma a la primera tanda que llegó en diciembre: una trituradora de vidrio, una guillotina de neumáticos, 10 puntos verdes móviles de arrastre, chipeadora de ramas y un carrito recolector para recicladores urbanos.

Hoy arribó uno de los camiones y próximamente se completará el equipamiento con el camión restante.

En las próximas semanas iniciaremos el traslado de la COMISARIA DE LA FAMILIA desde las instalaciones del polideportivo Cumelen al edificio donde funcionaba el Juzgado de Garantías, ubicado en Ingeniero Bonoli e Italia.

El traslado fue acordado con la Secretaría de Estado de Seguridad y Justicia de la provincia y con la Jefatura de Policía y el espacio físico al que se mudará reúne condiciones más acordes para la atención de una problemática social tan sensible.

Por otro lado, luego de las gestiones realizadas en diciembre pasado en Viedma y de la visita de la Secretaria de Seguridad y Justicia Betiana Minor y del Jefe de la Policía Osvaldo Tellería a la ciudad obtuve la confirmación que se construirá un DESTACAMENTO ESPECIAL en calle Pedro Grattini, frente al ex Pago Chico.

Este asentamiento policial no sólo permitirá brindar un servicio de seguridad más eficiente sino que también significará para los vecinos de ese sector de la ciudad dejar de trasladarse a la zona céntrica para la realización de trámites vinculados a la institución”.

El Intendente también habló sobre la prestación de los servicios, el aumento de las tasas, las medidas tomadas por la administración municipal en beneficio del comercio local en el marco de la pandemia y la necesidad que tiene la Municipalidad en cuanto a la renovación del parque automotor.

“No vivimos otra realidad. Entiendo que cualquier tipo de incremento genera malestar, como los registrados en nafta, gasoil, alimentos y también hago la autocrítica de que la prestación de los servicios no es óptima. Les aseguro que esta gestión viene haciendo importantes inversiones para ir alcanzando ese nivel”, sostuvo.

Por otro lado Orazi hizo referencia al lugar destacado que la Gobernadora Arabela Carreras le ha dado a Villa Regina, con la realización de distintos encuentros provinciales que han tenido como sede a la ciudad, lo cual, indicó, “nos reposiciona en el contexto provincial y nos jerarquiza en todos sentidos porque pone en valor el trabajo que a diario realizan los reginenses”.

Nada se logra sin gestión y sin confianza. Desde el primer día me propuse como condición indispensable para llevar adelante la tarea de gobernar recuperar la confianza. Y así como éste es mi objetivo diario, me atrevo a decirles que debe ser el de toda la dirigencia política. Por ello humildemente convoco a quienes ocupan bancas en este Concejo Deliberante de las diferentes fuerzas políticas a que compartan este desafío. Desde nuestras ideologías y convicciones, debatamos, discutamos, confrontemos. Pero hagámoslo en forma transparente, de frente, honrando el lugar que nos otorgó la ciudadanía”, dijo.

El Intendente en el tramo final de su mensaje agradeció a la Gobernadora Arabela Carreras, al gobierno nacional, a los concejales, a su equipo de trabajo y al conjunto de los trabajadores municipales, a la comunidad toda y a los medios de comunicación.

Ratifico mi compromiso de trabajar fuerte y decididamente para que cada reginense viva cada día mejor y para que nuestra Villa Regina brille más que nunca”, finalizó.

La ceremonia se desarrolló en el Galpón de las Artes por cuestiones sanitarias y contó con la presencia de los 10 ediles que integran el cuerpo legislativo local. También acompañaron los legisladores Silvia Morales, Marcela Ávila y José Rivas, integrantes del Tribunal de Cuentas, secretarios del gabinete y medios de prensa.

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  • El sueldo se me va en pagar las deudas

     

    Cada vez que una familia argentina no puede pagar lo que debe, pasa algo más que un número en rojo en su presupuesto. Pasa algo político. Se activa una pregunta que estuvo suspendida, que muchas veces se evitó formular, pero que en algún momento encuentra su camino: ¿quién tiene la culpa de que yo no pueda pagar?

    El Banco Central de la República Argentina publicó un dato que pronto repercutió en los medios. La mora en el financiamiento pasó de 2,5% en diciembre de 2024 a 9,3% en diciembre de 2025. En marzo de 2026 —el registro más reciente— trepó al 11,5%: una cifra que no se observaba desde hace más de veinte años. En doce meses, la irregularidad de los créditos a hogares se triplicó, con un incremento de 8,3 puntos porcentuales. Los préstamos personales concentran el mayor nivel de incumplimiento en quince años. Y el deterioro no se limita al sistema bancario: en las billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias —a las que recurren quienes el banco ya no les presta— la morosidad supera el 30%.

    Los datos de mora de las familias argentinas durante el gobierno de Javier Milei siguen una curva que los economistas registran con sus instrumentos pero que las ciencias sociales deben interpretar con otros. No alcanza con decir que sube la morosidad en tarjetas, que se acumulan deudas de expensas y servicios, que los planes de pago se estiran hasta el absurdo. Lo que hay que entender es qué tipo de deuda es esa. Porque no todas las deudas son iguales, y la historia argentina lo demuestra con claridad: cada régimen político produjo su propio régimen de endeudamiento familiar, con sus promesas, sus trampas y sus consecuencias electorales. Esa historia la reconstruyo en Historia de cómo nos endeudamos (Siglo XXI), y lo que muestra es que la deuda que hoy llevan encima millones de hogares argentinos tiene un nombre específico: deuda de sacrificio.

    El trampolín

    Para entender la trampa, hay que entender primero el trampolín.

    Milei llegó al poder montado sobre un estado de ánimo colectivo que tenía nombre propio en las encuestas: agotamiento moral. No era simplemente la pobreza, ni la inflación sola, ni la devaluación. Era algo más preciso: la sensación de haber hecho todo bien —trabajar, ahorrar, sacrificarse— y que aun así no alcanzara. La percepción de correr en el lugar, de esforzarse sin que el esfuerzo rindiera fruto.

    En 2023, cuando se medían las intenciones de voto, ocho de cada diez argentinos acordaban con una afirmación demoledora: «Ante los problemas de la inflación, dependemos de nuestro esfuerzo y sacrificio.» Casi la misma proporción sostenía que se mataban de tanto trabajar y la inflación de todas formas no les permitía llegar a fin de mes. Estos números eran más altos entre quienes ya habían votado a Milei en las primarias.

    El electorado de Milei es más complejo que cualquier retrato unívoco: cruzó clases sociales, generaciones y geografías. No se puede trazar una línea directa entre quién debía y quién votó. La deuda de sacrificio no produce votos: produce un estado de ánimo, una plausibilidad moral. Vuelve pensable lo que antes parecía impensable. Y lo que las encuestas de 2023 mostraban con consistencia es que ese estado de ánimo estaba extendido transversalmente: personas que habían pedido prestado para comer y personas de clase media que habían visto multiplicarse sus cuotas hipotecarias sin control compartían algo más profundo que una condición económica. Compartían la sensación de que el esfuerzo propio no encontraba retorno institucional. Que las deudas que cargaban no eran el precio de algo —no eran el escalón hacia ningún lugar. Eran simplemente el precio de permanecer en el lugar. Para no caer.

    Eso es la deuda de sacrificio: deuda sin aspiración. Deuda que no te lleva a ningún lado. Deuda que es el precio de sobrevivir.

    La previa

    Para leer la mora de hoy hay que hacer un ejercicio que los titulares económicos no hacen: excavar. La deuda de sacrificio tiene capas. Cada una depositó algo que todavía está ahí, acumulado, sin resolver.

    La primera capa es el macrismo. El crédito UVA —el instrumento hipotecario que prometía hacer accesible la vivienda— fue la trampa más sofisticada de ese período. Diseñada para un mundo de inflación baja y estable, explotó cuando el peso se derrumbó en 2018 y el FMI volvió con sus condiciones. Entre 2016 y 2019, el índice que actualizaba esas hipotecas subió 227% mientras los salarios formales crecían a la mitad de esa velocidad. Sandra había firmado su hipoteca en 2017 creyendo que la inflación bajaría. No bajó. «Préstamos, impuestos, colegio, mercado. No nos quedaba nada.» Carla, que había ahorrado ocho años para comprar su departamento, trabajaba quince horas diarias seis meses después de firmar. «Pagamos pero debemos más.» Esa deuda —la de la promesa traicionada— no desapareció con el cambio de gobierno. Se sedimentó.

    La segunda capa es la pandemia. El aislamiento sanitario eliminó de un día para el otro el ingreso de millones de trabajadores informales. El alquiler no esperó. La comida no esperó. Los servicios no esperaron. El Estado asistió, pero con un margen fiscal ya comprometido por la deuda soberana que renegociaba con el FMI. Lo que no cubrió la política lo cubrieron los hogares: con fiado en el almacén, con préstamos entre familiares, con tarjetas giradas hasta el límite. Mónica pedía prestado a una agencia estatal para pagar la fiada del almacén y así poder seguir comprando fiado la semana siguiente. «Un círculo del que no se puede salir.» La pandemia no creó la deuda de sacrificio, pero la volvió masiva. Convirtió una tendencia en una condición estructural.

     La deuda de sacrificio no produce votos: produce un estado de ánimo, una plausibilidad moral.

    La tercera capa es la inflación del kirchnerismo tardío y el gobierno de Alberto Fernández. Leonardo, docente, lo describe con precisión: había pasado de endeudarse para comprar electrodomésticos —la vieja deuda de la inclusión que el kirchnerismo había promovido como símbolo de pertenencia— a endeudarse para comprar comida. El mismo instrumento, la tarjeta, el crédito, había cambiado de sentido. Ya no era el escalón hacia algo mejor. Era el parche para no caer. Ricardo, comerciante, llamaba a sus deudas «deudas de empobrecimiento»: lo opuesto de todo aquello para lo que había trabajado. Con una inflación que superó el 90% en 2022 y el 200% en 2023, las deudas acumuladas en los años anteriores no se disolvieron. Se compusieron.

    Lo que define a este régimen de deuda no es solo su magnitud. Es su sentido acumulado. La deuda aspiracional —la que te permite comprarte una heladera, pagar la cuota del auto, planificar las vacaciones— crea un vínculo entre el esfuerzo presente y una promesa de futuro. La deuda de sacrificio es exactamente lo contrario: no te lleva a ningún lado. Es el precio de permanecer en el lugar. Y cuando esa experiencia se repite capa tras capa, gobierno tras gobierno, algo se rompe en la relación entre los hogares y la política.

    El deudor de sacrificio siente que hizo todo lo que se suponía que debía hacer y que el Estado, la política, los gobernantes —todos, no uno en particular— no cumplieron su parte. Esa asimetría genera algo más que frustración: genera una superioridad moral sobre la clase política. «Nosotros nos arreglamos solos. Ellos no hicieron nada.» Y esa superioridad moral es exactamente lo que Milei supo leer, nombrar y capitalizar.

    El candidato

    La campaña de Milei fue, en el sentido más preciso de la palabra, una campaña sobre el sacrificio. Tradujo en lenguaje político algo que los hogares argentinos vivían en su economía doméstica: la sensación de que el sacrificio individual no encontraba contrapartida en el Estado, y de que ese Estado era en sí mismo el obstáculo.

    La propuesta de la motosierra no era solo un programa económico: era una promesa de reciprocidad invertida. Si durante años las familias habían sacrificado mientras los políticos derrochaban, ahora los políticos también iban a sacrificar. La casta pagaría. El ajuste sería hacia arriba.

    Hay una lógica interna en ese argumento que no puede desestimarse. El sacrificio vivido individualmente, sin retorno, sin reconocimiento, se convierte en política en una demanda: que otros también sacrifiquen, empezando por el Estado y por quienes lo gobiernan. La deuda de sacrificio no determina el voto —nada en política es tan lineal. Pero contribuye a moldear un paisaje moral en el que votar por la ruptura radical deja de parecer una locura y empieza a parecer lo único razonable. Quien vivió años pagando sin que nadie respondiera podía encontrar en la motosierra no un símbolo de crueldad sino de justicia: si nosotros sacrificamos, que sacrifiquen ellos también.

    La deuda de sacrificio fue el trampolín. No porque causara el voto —las cadenas causales en política son siempre más enredadas que eso— sino porque instaló el estado de ánimo desde el cual una propuesta de ruptura radical pudo volverse moralmente plausible antes de volverse políticamente viable. La experiencia financiera acumulada de millones de hogares preparó el terreno. Milei lo leyó. No fue irracionalidad. Fue una respuesta moralmente coherente a años de promesas incumplidas, encontrando su cauce en la única opción que prometía romper con todo.

    La trampa

    Pero aquí empieza la trampa.

    El gobierno de Milei heredó, como sus antecesores inmediatos, un régimen de deuda de sacrificio. Y como todos sus antecesores, lo profundizó. 

    El ajuste fiscal se tradujo en quita de subsidios, aumento de tarifas y retracción del salario real. Las familias que ya se endeudaban para sobrevivir se encontraron con que los números empeoraban. La mora creció. Las tarjetas dejaron de alcanzar. Los planes de pago se multiplicaron. Los bancos registraron aumentos en los índices de incumplimiento en créditos personales y prendarios. Los informes de las cámaras de comercio minorista mostraron caída del consumo y aumento de la deuda impaga con los proveedores.

    La sociología de la deuda enseña algo que la economía tiende a olvidar: ¿quién tiene la culpa?

    La promesa implícita del sacrificio colectivo —que el ajuste sería compartido, que la casta pagaría— chocó con una realidad más antigua y más dura: en los ajustes estructurales, quienes más pagan son siempre los que menos tienen. Las familias que habían votado esperando que otros sacrificaran descubrieron que el sacrificio seguía siendo, como siempre, el de ellas.

    Hay algo particularmente cruel en esto. La deuda de sacrificio genera un tipo específico de juicio moral: no está dirigida a un gobierno en particular, sino a la capacidad institucional del Estado democrático de organizar la vida financiera de los hogares de manera compatible con su dignidad. Cuando ese juicio ya está hecho, cuando la confianza en las instituciones democráticas ya se perdió, no hay gobierno que pueda recuperarla fácilmente. Ni siquiera el que llegó prometiendo exactamente eso.

    Lo que los números no dicen

    Los datos de mora que circulan en los medios estas semanas se presentan como indicadores económicos. Lo son. Pero son también otra cosa: son el registro de una ruptura moral que lleva décadas construyéndose y que Milei, lejos de resolver, ha extendido bajo una nueva promesa. Su aparición repentina en la agenda pública no es casual: cuando la deuda de los hogares sube hasta hacerse visible para los medios, es porque ya hace tiempo que es insoportable para las familias. El debate público llega tarde. La experiencia financiera cotidiana llegó antes.

    La sociología de la deuda enseña algo que la economía tiende a olvidar: el momento en que una familia no puede pagar no es solo un evento financiero. Es un momento en que se activa la pregunta sobre la responsabilidad. ¿Quién tiene la culpa? ¿El deudor que no supo administrarse? ¿El gobierno que no controló la inflación? ¿El sistema que prometió lo que no podía cumplir?

    En la Argentina de hoy, esa pregunta vuelve a estar disponible. Los hogares que se endeudaron para sobrevivir durante la pandemia, que esperaron que el ajuste de Milei trajera alguna estabilidad, que ven cómo la mora se acumula sin que el horizonte se despeje, están en ese umbral moral: el momento en que el sufrimiento privado busca una explicación pública y un responsable político.

    La advertencia 

    Hay algo que conviene decir con claridad, porque suele perderse en el análisis coyuntural: la deuda de sacrificio es anterior a Milei y le va a sobrevivir.

    No la inventó él. La encontró ya instalada, la supo leer mejor que sus competidores, y la transformó en capital electoral. Pero el régimen de deuda sacrificial que describe la experiencia financiera de millones de hogares argentinos se construyó a lo largo de años —la pandemia, la inflación crónica, los salarios que no alcanzan, la informalidad estructural— y no desaparecerá con un cambio de gobierno.

    Aquí está el verdadero desafío para el sistema político argentino en su conjunto, y no solo para la gestión actual: ¿será capaz de interpretar lo que la deuda de sacrificio produce en términos de juicio moral sobre las instituciones? ¿O seguirá cayendo, ciclo tras ciclo, en la misma trampa?

    La historia de cuarenta años de democracia argentina que reconstruyo en Historia de cómo nos endeudamos muestra un patrón perturbador. Cada régimen de deuda de los hogares generó sus propias expectativas, y cuando esas expectativas fueron traicionadas, la energía acumulada buscó una salida política. A veces fue una carta al presidente. A veces fue el cacerolazo. A veces fue un voto inesperado. Pero siempre llegó.

    En doce meses, la irregularidad de los créditos a hogares se triplicó.

    La deuda de sacrificio, cuando no encuentra respuesta en la política democrática, no desaparece: se radicaliza. Genera la sensación de que el esfuerzo individual fue real pero la contraparte institucional nunca existió. Y esa sensación —la de haber sido estafado por el sistema, no por un gobierno— es la más corrosiva de todas, porque ya no interpela a un presidente sino a la democracia misma. 

    La pregunta que queda abierta —y que los datos de mora de estas semanas vuelven urgente— es si habrá una nueva respuesta la próxima vez, o si el ciclo se repetirá con otro nombre y otra motosierra.

    La entrada El sueldo se me va en pagar las deudas se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Jan De Nul insiste en que no usará tecnología china en la Hidrovía

     

     El consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus salió a reforzar públicamente su alineamiento con Occidente en plena recta final de la licitación de la Hidrovía y ratificó que no contempla participación china en la futura concesión de la Vía Navegable Troncal.

    A través de un comunicado difundido este martes, el grupo belga-argentino ratificó los lineamientos estratégicos, tecnológicos y operativos incorporados en su propuesta para la concesión de la Vía Navegable Troncal.

    La propuesta técnica elaborada por el consorcio fue diseñada conforme a estándares internacionales de seguridad operativa, interoperabilidad tecnológica y protección de infraestructura crítica vinculada al comercio exterior argentino, incorporando soluciones tecnológicas provistas por compañías occidentales líderes a nivel global y proveedores especializados de reconocida trayectoria, priorizando principalmente soluciones provenientes de los Estados Unidos, dijeron en la empresa.

    Además señalaron que la estructura societaria, el esquema de financiamiento y los proveedores estratégicos previstos para operar la concesión «no contempla participación de empresas chinas, financiamiento soberano extranjero ni injerencia estatal externa».

    La definición aparece en el tramo final que derivaron en acusaciones de parte de su competidora Deme que los acusó de una alianza con empresas del Estado chino. Representantes de Jan de Nul se reunieron personalmente con el embajador norteamericano Lamelas para negar esas versiones «maliciosas», dijeron.

    En el texto, Jan De Nul y Servimagnus remarcan que la propuesta técnica fue elaborada bajo «estándares internacionales de seguridad operativa, interoperabilidad tecnológica y protección de infraestructura crítica vinculada al comercio exterior argentino», con prioridad para soluciones tecnológicas provenientes de compañías estadounidenses.

    Además, el consorcio sostuvo que en caso de quedarse con la concesión priorizará «proveedores y soluciones tecnológicas confiables alineados con los intereses estratégicos de Occidente» y con la política exterior impulsada por el gobierno argentino.

    Uno de los puntos centrales del comunicado está vinculado al futuro sistema de monitoreo y gestión de la Hidrovía, denominado SiMon. Según explicaron, la arquitectura tecnológica será «Cloud Native» y contará con elevados estándares de ciberseguridad y procesamiento de datos. También prometieron transferir el código fuente de los sistemas al Estado nacional para garantizar «capacidad de auditoría, transparencia y soberanía tecnológica».

    Jan De Nul recordó sus más de 30 años de presencia en la Hidrovía y en distintos puertos argentinos y ratificó su compromiso con el desarrollo de infraestructura estratégica para el país.

     

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  • Kicillof denunció un «negocio inmobiliario» con los hoteles de Chapadmalal y reclama el traspaso a la Provincia

     

    Durante su visita a Mar del Plata este viernes, Axel Kicillof denunció que el desmantelamiento del histórico complejo hotelero de Chapadmalal por parte del gobierno de Javier Milei entraña posibles negocios inmobiliarios.

    «Me parece que, como (Milei) ha hecho con todo, marcha a un negocio inmobiliario», dijo el gobernador tras cerrar el Congreso del Trabajo en la ciudad balnearia, donde también se refirió al conflicto abierto que mantiene con el municipio local por el control del balneario de Punta Mogotes.

    Sobre la decisión de la administración libertaria de ir por una concesión a 30 años de los hoteles construídos durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón para destinados al turismo social, Kicillof dijo: «La onda viene de demolición y destrucción».

    «Vaya a saber qué quieren hacer, vendérselo a quién, hacer un negocio privado», agregó. En ese sentido, el gobernador planteó el traspaso del predio a la Provincia, ratificando lo dicho esta semana por su ministro de Producción Augusto Costa.

     Si el Gobierno nacional, por ineptitud y desinterés, no se puede ocupar de algo que es patrimonio de Mar del Plata, de la provincia, de la historia argentina, charlemos de cómo nos lo transfieren 

    «No vamos a permitir que rematen nuestra historia ni que conviertan un derecho en el negocio de unos pocos inmobiliarios», había señalado Costa.

    En esa línea, Kicillof dijo: «Si el Gobierno nacional, por ineptitud y desinterés, no se puede ocupar de algo que es patrimonio de Mar del Plata, de la provincia, de la historia argentina, charlemos de cómo nos lo transfieren y vemos cómo hacemos para conservar fuentes de trabajo y ponerlo a funcionar».

    Esta semana, el gobierno de Milei oficializó el pase a disponibilidad de los 76 trabajadores de las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse (Córdoba).

    En ATE Mar del Plata advirtieron que esta determinación va más allá de la fuente laboral y también atenta habitacionalmente a decenas de familias de empleados que desde hace más de 20 años viven en pabellones del predio.

    Como contó LPO, desde febrero de 2025 el gobierno de Milei aceleró el proceso para desprenderse de estas unidades turísticas. Primero, los complejos salieron de la órbita de la Secretaría de Turismo a cargo de Daniel Scioli. Este año, Manuel Adorni anunció que la intención es concesionarlos.

    Frente a eso, proliferaron proyectos para evitar que el predio sea entregado a privados. Una de las iniciativas vino del propio radicalismo que, en Mar del Plata, articula con los libertarios dentro del esquema del oficialismo municipal.

    Abad presiona para que los hoteles de Chapadmalal que quiere concesionar Milei pasen a la universidad

    Maximiliano Abad impulsa que el complejo pase a la órbita de la Universidad Nacional de Mar del Plata para hacer allí un campus universitario. La iniciativa desató cortocircuitos en el Concejo entre libertarios y radicales.

    Desde el kirchnerismo, Fernando Raverta presentó en el Senado bonaerense un proyecto de ley para que la Provincia recupere la titularidad de dominio y asuma la administración de la Unidad Turística Chapadmalal para sostener el turismo social.

    El año pasado, el axelista Gustavo Pulti había presentado un proyecto en la Cámara baja provincial para preservar el patrimonio público del complejo y el turismo social.

    Ahora, directamente Kicillof salió a pedir por el control de los hoteles. 

     

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