“Ratifico mi compromiso de trabajar fuerte y decididamente para que cada reginense viva cada día mejor”

“Ratifico mi compromiso de trabajar fuerte y decididamente para que cada reginense viva cada día mejor”

“Ratifico mi compromiso de trabajar fuerte y decididamente para que cada reginense viva cada día mejor”

El Intendente Marcelo Orazi brindó su mensaje en el marco del acto en el que quedó inaugurado el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante en este 2021.

En su mensaje, el Intendente expresó que “es un honor compartir mi mensaje de las acciones proyectadas para este año para dejar inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante por una razón más que importante: esto significa continuar transitando por el camino de la institucionalidad del gobierno en Villa Regina”.

Tras hacer referencia a lo que significó el 2021, en el que todos los gobiernos, tanto nacional, provinciales como municipales debieron afrontar una crisis sanitaria sin precedentes, Orazi enumeró las obras que están en marcha y las proyectadas para los próximos meses.

Al respecto expresó:

“Hoy podemos ver cómo comienza a materializarse una obra anhelada y demandada por la comunidad: la remodelación de la estratégica calle Libertad, obra que como saben incluye la repavimentación y construcción de una bicisenda y un boulevard.

Cuando esté finalizada, en un plazo estipulado de 5 meses, esta obra no sólo dotará de mayor seguridad al transitar sino que le dará otra estética a la ciudad.

Este año dejaremos inaugurada otra obra de gran magnitud por su infraestructura y por los beneficios que traerá para la ciudad de los próximos 20 años: el plan director de cloacas que se construye en Alta Barda.

Esta obra, con una inversión de casi 300 millones de pesos, se diseñó a partir de la política hídrica provincial de mejorar la calidad del agua, que busca no volcar más residuos cloacales crudos al río Negro, para preservar los recursos naturales.

Estamos avanzando con la implementación del programa provincial Suelo Urbano, al cual adherimos a través de una ordenanza aprobada por este Concejo Deliberante. Este programa tiene por objeto facilitar el acceso a lotes con servicios a un amplio sector de la población y así satisfacer la demanda que plantea un sector importante de los habitantes de la ciudad que quedan afuera del mercado inmobiliario local.

En principio, estamos evaluando las tierras disponibles en la ciudad y también analizaremos la posibilidad de contemplar a privados.

En este mismo sentido, tenemos el compromiso del Gobierno Provincial de que Villa Regina tendrá una participación prioritaria en el plan ‘Casa Propia-Construir Futuro’ que contempla la construcción de 1.326 viviendas en todo el territorio provincial.

Además, y ratificando nuestro compromiso de no avanzar sobre tierras productivas para la generación de lotes, vamos a trabajar en forma conjunta con el Gobierno rionegrino y el Consejo Federal de Inversiones en el estudio de urbanización de las 4.500 hectáreas que el Municipio posee en Alta Barda.

Será fundamental la participación de este Concejo Deliberante con una herramienta que hasta el momento no sido debidamente aprovechada: el Consejo de Planificación y Desarrollo, COPLADE.

En este sentido, les cuento que la semana pasada estuvo en Villa Regina el Secretario General del Consejo Federal de Inversiones, Ignacio Lamothe, profesional que se ha dedicado al estudio profundo de todo lo vinculado al urbanismo.

Fue la ocasión para ponerlo en conocimiento de nuestra visión de crecimiento y desarrollo hacia la barda norte, poniendo a disposición del Municipio todas las herramientas con las que cuenta el CFI para empezar a trabajar en este sentido.

Siguiendo con las obras, está próxima a iniciarse la construcción de las VEREDAS de las plazas de los barrios Belgrano y Gardín. Se realizará mediante la metodología de obra delegada al Municipio con aportes del gobierno provincial: un total de 6,7 millones de pesos. 

Un trabajo similar se realizará en las plazas de los barrios 25 de Mayo y 201 Viviendas, aunque en este caso será financiado con fondos del programa nacional ‘Argentina Hace’.

La semana pasada recibí la confirmación de que Villa Regina será una de las ciudades del país donde se construirá uno de los 300 nuevos CENTROS DE DESARROLLO INFANTIL para niños y niñas de 45 días a 4 años de edad.

Se trata de una obra con una inversión estimada en 25 millones de pesos y será ejecutada por el Gobierno Nacional a través de los Ministerios de Obras Públicas y de Desarrollo Social.

En otro orden, quiero destacar también una obra importantísima en materia educativa. El 19 de febrero próximo se abrirán las ofertas para adjudicar la OBRA DE AMPLIACION DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE RIO NEGRO en Villa Regina.

Contempla la construcción de espacios áulicos y de investigación sobre la Avenida 9 de Julio, con una inversión de casi 240 millones de pesos.

En los próximos días, recibiremos la totalidad del equipamiento para la gestión de los Residuos Sólidos Urbanos en los basurales y el equipamiento para potenciar la clasificación y separación de los mismos.

Esto es el producto, en principio, de una firme política ambiental y del trabajo y las gestiones realizadas por el Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable Hugo Curzel junto al gobierno provincial ante Nación, que derivó en la firma del convenio respectivo con el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Juan Cabandié.

La semana pasada arribaron la excavadora y el autoelevador eléctrico, que se suma a la primera tanda que llegó en diciembre: una trituradora de vidrio, una guillotina de neumáticos, 10 puntos verdes móviles de arrastre, chipeadora de ramas y un carrito recolector para recicladores urbanos.

Hoy arribó uno de los camiones y próximamente se completará el equipamiento con el camión restante.

En las próximas semanas iniciaremos el traslado de la COMISARIA DE LA FAMILIA desde las instalaciones del polideportivo Cumelen al edificio donde funcionaba el Juzgado de Garantías, ubicado en Ingeniero Bonoli e Italia.

El traslado fue acordado con la Secretaría de Estado de Seguridad y Justicia de la provincia y con la Jefatura de Policía y el espacio físico al que se mudará reúne condiciones más acordes para la atención de una problemática social tan sensible.

Por otro lado, luego de las gestiones realizadas en diciembre pasado en Viedma y de la visita de la Secretaria de Seguridad y Justicia Betiana Minor y del Jefe de la Policía Osvaldo Tellería a la ciudad obtuve la confirmación que se construirá un DESTACAMENTO ESPECIAL en calle Pedro Grattini, frente al ex Pago Chico.

Este asentamiento policial no sólo permitirá brindar un servicio de seguridad más eficiente sino que también significará para los vecinos de ese sector de la ciudad dejar de trasladarse a la zona céntrica para la realización de trámites vinculados a la institución”.

El Intendente también habló sobre la prestación de los servicios, el aumento de las tasas, las medidas tomadas por la administración municipal en beneficio del comercio local en el marco de la pandemia y la necesidad que tiene la Municipalidad en cuanto a la renovación del parque automotor.

“No vivimos otra realidad. Entiendo que cualquier tipo de incremento genera malestar, como los registrados en nafta, gasoil, alimentos y también hago la autocrítica de que la prestación de los servicios no es óptima. Les aseguro que esta gestión viene haciendo importantes inversiones para ir alcanzando ese nivel”, sostuvo.

Por otro lado Orazi hizo referencia al lugar destacado que la Gobernadora Arabela Carreras le ha dado a Villa Regina, con la realización de distintos encuentros provinciales que han tenido como sede a la ciudad, lo cual, indicó, “nos reposiciona en el contexto provincial y nos jerarquiza en todos sentidos porque pone en valor el trabajo que a diario realizan los reginenses”.

“Nada se logra sin gestión y sin confianza. Desde el primer día me propuse como condición indispensable para llevar adelante la tarea de gobernar recuperar la confianza. Y así como éste es mi objetivo diario, me atrevo a decirles que debe ser el de toda la dirigencia política. Por ello humildemente convoco a quienes ocupan bancas en este Concejo Deliberante de las diferentes fuerzas políticas a que compartan este desafío. Desde nuestras ideologías y convicciones, debatamos, discutamos, confrontemos. Pero hagámoslo en forma transparente, de frente, honrando el lugar que nos otorgó la ciudadanía”, dijo.

El Intendente en el tramo final de su mensaje agradeció a la Gobernadora Arabela Carreras, al gobierno nacional, a los concejales, a su equipo de trabajo y al conjunto de los trabajadores municipales, a la comunidad toda y a los medios de comunicación.

“Ratifico mi compromiso de trabajar fuerte y decididamente para que cada reginense viva cada día mejor y para que nuestra Villa Regina brille más que nunca”, finalizó.

La ceremonia se desarrolló en el Galpón de las Artes por cuestiones sanitarias y contó con la presencia de los 10 ediles que integran el cuerpo legislativo local. También acompañaron los legisladores Silvia Morales, Marcela Ávila y José Rivas, integrantes del Tribunal de Cuentas, secretarios del gabinete y medios de prensa.

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    Belgrano y el gesto de 1813 que anticipó la educación pública argentina

     

    En 1813 Manuel Belgrano destinó los 40.000 pesos de su premio militar a dotar cuatro escuelas públicas. La historia de ese legado y su vigencia dos siglos después.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Cada 11 de septiembre, cuando la Argentina recuerda a los maestros y vuelve sobre la figura de Domingo Faustino Sarmiento, existe una tentación comprensible pero históricamente incompleta: pensar que la educación pública argentina comenzó con el gran proyecto escolar de la segunda mitad del siglo XIX. Sarmiento tuvo, sin dudas, un papel decisivo en la expansión de la enseñanza primaria, la formación profesional de los docentes y la construcción de instituciones educativas. Pero mucho antes de aquella etapa, cuando las Provincias Unidas todavía estaban atravesadas por la guerra de la Independencia y ni siquiera existía el Estado nacional argentino tal como lo conocemos, Manuel Belgrano ya había pensado la educación como una responsabilidad pública y como una herramienta indispensable para construir la nueva sociedad. En 1813, después de recibir una importante recompensa por sus victorias militares, tomó una decisión que todavía sorprende por su dimensión: resolvió destinar los 40.000 pesos del premio a la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras.

    No se trata de una tradición transmitida únicamente por los manuales escolares. El Archivo General de la Nación conserva el documento mediante el cual el Gobierno aprobó el destino de esos fondos, y la documentación oficial identifica expresamente las cuatro ciudades: Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. El 27 de abril de 1813 quedó formalizada la decisión. Belgrano había recibido aquel premio por sus servicios a la causa revolucionaria y decidió que el dinero no se incorporara a su patrimonio personal, sino que se transformara en un fondo destinado a la educación.

    La diferencia no es menor. El documento original del reglamento redactado por Belgrano el 25 de mayo de 1813 comienza señalando que había resuelto dotar las cuatro escuelas con los cuarenta mil pesos que le había concedido la Asamblea. El artículo primero establece que el capital debía distribuirse en 10.000 pesos para cada escuela, de manera que sus réditos permitieran sostenerlas. El reglamento incluso fija el destino de esos recursos: una parte debía utilizarse para el sueldo del maestro y otra para los gastos necesarios de funcionamiento. No estamos, entonces, frente a una declaración abstracta sobre la importancia de educar: Belgrano estaba diseñando un mecanismo concreto para financiar escuelas públicas.

    Un reglamento para formar ciudadanos

    El valor histórico del documento aumenta cuando se lo lee completo. Belgrano no se limitó a entregar dinero y dejar que otros decidieran qué hacer con él. Escribió personalmente el reglamento que debía organizar las cuatro escuelas, estableciendo criterios para la elección de los maestros, sus obligaciones, la enseñanza, la disciplina y hasta determinados gastos cotidianos.

    Uno de los aspectos más significativos aparece en el artículo 18. Allí Belgrano sostiene que el maestro debía procurar con su conducta inspirar en sus alumnos “amor al orden”, respeto, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud y a las ciencias, inclinación al trabajo y desapego del interés particular. También debía fomentar un espíritu que llevara a los alumnos a preferir el bien público al privado.

    La formulación resulta extraordinariamente significativa para 1813. La escuela que imaginaba Belgrano no debía limitarse a enseñar a leer y escribir: debía formar ciudadanos. Y el maestro tenía que ser, por su propia conducta, parte de esa formación. El reglamento establecía además que el acceso al cargo docente debía realizarse mediante oposición, una forma temprana de pensar la selección y profesionalización de quienes estaban al frente de la enseñanza.

    Belgrano también contemplaba a los sectores más pobres. El proyecto incluía recursos para materiales escolares y establecía previsiones para que los niños que no pudieran afrontarlos no quedaran excluidos. Esa concepción encaja con otras expresiones del propio Belgrano sobre la importancia de la educación para el desarrollo de los pueblos. En una de las formulaciones que el Estado argentino ha recuperado de su pensamiento sostuvo: “Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado”.

    Hay allí una concepción política de la educación que merece ser recuperada: la libertad conquistada por las armas necesitaba ser sostenida por ciudadanos capaces de ejercerla.

    Las cuatro escuelas y una deuda que atravesó dos siglos

    El destino posterior de aquellas cuatro escuelas fue mucho más complejo que lo que suele contar la efeméride.

    La documentación del Instituto Nacional Belgraniano señala que las escuelas funcionaron de manera discontinua debido a las guerras de Independencia y a los enfrentamientos internos posteriores. También registra problemas con el envío del dinero y con las rentas destinadas a sostenerlas. Es decir, el proyecto educativo de Belgrano quedó atrapado en las mismas dificultades políticas y financieras que atravesaron a las Provincias Unidas durante aquellos años.

    La primera en abrir fue la de Santiago del Estero. Según el Instituto Nacional Belgraniano, comenzó a funcionar en 1822, por iniciativa del gobernador Felipe Ibarra, y se estima que permaneció abierta hasta 1826. Belgrano ya había muerto cuando aquella escuela comenzó sus actividades, pero la apertura representaba el cumplimiento, aunque fuera parcial y tardío, de la voluntad expresada nueve años antes.

    En Jujuy, la situación fue diferente. El Instituto Belgraniano registra la inauguración de la escuela en 1825, con funcionamiento hasta aproximadamente 1828. La historia posterior de aquel legado terminó dando lugar, casi dos siglos más tarde, a la Escuela N.º 452 “Legado Belgraniano”, inaugurada en San Salvador de Jujuy en 2004, después de una obra que había comenzado en 1999. La institución existe actualmente y continúa llevando ese nombre, aunque su edificio es, naturalmente, contemporáneo y no el establecimiento de 1813.

    El caso de Tarija es todavía más extraordinario porque la ciudad pasó a formar parte de Bolivia después de la independencia. La escuela prevista por Belgrano no se concretó en el siglo XIX. Según los Anales del Instituto Nacional Belgraniano, el Poder Ejecutivo argentino creó formalmente la escuela mediante un decreto de abril de 1967 y Argentina financió el proyecto, la construcción y el equipamiento. El establecimiento fue entregado al Gobierno boliviano el 27 de agosto de 1974, bajo el nombre de Escuela Argentina Manuel Belgrano, es decir, 161 años después de la donación original.

    Tucumán tuvo la historia más prolongada y problemática. El propio Estado argentino reconoció décadas después que allí quedaba una deuda pendiente. En 2022, el Ministerio de Educación de la Nación anunció la construcción de una nueva Escuela de la Patria Manuel Belgrano y habló explícitamente de la necesidad de “saldar definitivamente” esa deuda histórica. En mayo de 2023 comenzaron obras de ampliación y refacción del establecimiento, destinadas a los niveles inicial y primario, con nuevas aulas y espacios deportivos para una comunidad educativa de alrededor de 1.300 estudiantes.

    Y la historia no terminó allí. La Escuela de la Patria Manuel Belgrano continúa funcionando en Tucumán: en julio de 2025 el Ministerio de Educación provincial informó que el establecimiento funcionaba normalmente y en 2026 alumnos de esa escuela participaron en los actos oficiales por el aniversario de la Independencia.

    El recorrido de las cuatro escuelas permite comprender algo que suele perderse cuando se reduce la historia a una fecha y una estatua: el proyecto de Belgrano fue inmediato en su concepción, pero extraordinariamente lento en su concreción. Santiago del Estero y Jujuy tuvieron experiencias escolares tempranas pero discontinuas; Tarija necesitó 161 años para materializarse en la forma que conocemos; y Tucumán atravesó una larga historia institucional que todavía obligó al Estado argentino a realizar obras en el siglo XXI.

    Belgrano murió pobre, pero dejó una idea de riqueza pública

    El gesto adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa qué ocurrió con el propio Belgrano.

    No convirtió aquella recompensa militar en una fortuna personal. Y tampoco terminó su vida disfrutando de una posición económica acorde con el reconocimiento que había recibido. Murió el 20 de junio de 1820 en una situación de extrema precariedad económica, después de años de servicio, enfermedades, dificultades financieras y salarios que el Estado le adeudaba.

    El contraste es poderoso, aunque debe ser contado sin convertirlo en una leyenda sentimental. No sería correcto afirmar que Belgrano quedó pobre exclusivamente porque donó los 40.000 pesos: su situación económica tuvo múltiples causas. Pero sí es un hecho que cuando tuvo la posibilidad de disponer de una importante recompensa personal decidió transformarla en un fondo destinado a escuelas.

    En su respuesta al reconocimiento de la Asamblea aparece con claridad el principio que guiaba aquella decisión. Belgrano sostuvo que “ni la virtud ni los talentos tienen precio” y que resultaba despreciable para un hombre de bien convertir el servicio público en una búsqueda de riqueza. Por eso decidió destinar los 40.000 pesos a las cuatro escuelas.

    No hace falta idealizarlo para reconocer la magnitud de esa elección.

    Belgrano tuvo la oportunidad de convertir una recompensa por sus victorias en patrimonio propio y decidió convertirla en patrimonio educativo.

    Antes de Sarmiento ya existía una idea de educación pública

    Reconocer esto no significa quitarle importancia a Sarmiento. Todo lo contrario: permite ubicarlo correctamente.

    Cuando Sarmiento impulsó décadas después la expansión de la enseñanza primaria, la formación de maestros y la creación de escuelas normales, trabajó sobre un problema mucho más amplio y con instrumentos estatales que Belgrano no tenía a su disposición. La posterior Ley 1420 de 1884 tampoco fue obra de Belgrano ni de Sarmiento en forma individual. La educación pública argentina fue el resultado de un proceso prolongado en el que participaron gobiernos, provincias, legisladores, maestros, educadores y comunidades.

    Pero Belgrano fue uno de sus antecedentes fundamentales.

    En 1813 ya había pensado en escuelas públicas de primeras letras; había previsto recursos para sostenerlas; había reglamentado su funcionamiento; había establecido criterios para seleccionar a los maestros; había definido obligaciones pedagógicas y morales para ellos y había pensado en la provisión de materiales para los alumnos.

    Todo eso ocurrió antes de la independencia definitiva, antes de la Constitución de 1853 y más de setenta años antes de la Ley 1420.

    Por eso el documento conservado por el Archivo General de la Nación merece ser leído no como una curiosidad de museo, sino como una pieza de la historia política argentina. El manuscrito de 1813 muestra a un dirigente revolucionario pensando que una patria nueva no podía sostenerse solamente con ejércitos, armas y declaraciones políticas. Necesitaba escuelas.

    Y esa idea sobrevivió a las guerras, a la anarquía, a los incumplimientos administrativos y a los cambios territoriales.

    Dos siglos después, algunas de aquellas escuelas siguen existiendo y otras fueron reconstruidas o refundadas bajo el nombre de Belgrano. La de Tarija quedó como una expresión concreta de un compromiso argentino que finalmente se materializó en Bolivia; la de Jujuy convirtió en edificio escolar contemporáneo una deuda histórica que había atravesado 191 años; la de Tucumán continúa funcionando y conserva el nombre de Escuela de la Patria; y Santiago del Estero fue la primera en poner en marcha, en 1822, una experiencia que duraría algunos años.

    No todas las escuelas que Belgrano imaginó sobrevivieron. No todas se construyeron cuando él quiso. No todo el dinero llegó a cumplir el destino previsto. Pero la idea sobrevivió.

    Y quizás allí esté el verdadero legado.

    Manuel Belgrano no solamente dejó una bandera. Dejó una concepción de patria en la que el conocimiento debía ser un bien público y la educación una herramienta para que la libertad pudiera ser ejercida por el conjunto de la sociedad.

    En 1813, en medio de una guerra y cuando la Argentina todavía estaba naciendo, recibió dinero por haber ganado batallas.

    Eligió convertirlo en escuelas.

    Ese gesto, más de dos siglos después, sigue siendo una de las mejores definiciones de lo que significa pensar la patria como algo que pertenece a las generaciones que vienen.

     

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