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‘Quinteto de vientos’ en el Galpón de las Artes

La Orquesta Sinfónica de la Fundación Cultural Patagonia presentará el sábado 15 a las 21 horas la ‘Otra cara de la orquesta’ en el Galpón de las Artes de Villa Regina.

En esta oportunidad el ensamble de vientos ejecutará las siguientes obras: Quinteto N°1 en Si bemol, Op. 56” de Franz Danzi; “Antiguas Danzas Húngaras” de Ferenc Farkas y “Calambre” de Astor Piazzolla interpretados por Guillermo Irusta, flauta; Hernán Apaolaza, oboe; Osvaldo Lichtenzveig, clarinete; Brenda Diaco, fagot; y Gustavo Berri, corno.

Los cupos son limitados y las reservas pueden realizarse al 2984-650817.

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    Cuando Paraná fue capital de la Argentina y Buenos Aires quedó afuera

     

    Durante siete años Paraná fue la capital de la Confederación Argentina mientras Buenos Aires permanecía separada. La historia detrás de una disputa que definió el país.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hubo un momento de la historia argentina en que Buenos Aires no era la capital, ni siquiera formaba parte del Estado nacional que decía representar a la Argentina. Mientras en la ciudad porteña funcionaba un gobierno separado, en Paraná se instalaban el presidente, el Congreso y las instituciones de la Confederación Argentina. Entre 1854 y 1861, la ciudad entrerriana se convirtió en el centro político de un país todavía incompleto, atravesado por una disputa que iba mucho más allá de una cuestión administrativa: quién tendría el poder de decidir sobre la Nación y quién se quedaría con los recursos que producían sus principales puertos y su Aduana.

    La escena parece extraña desde el presente porque la Argentina suele pensarse históricamente desde Buenos Aires. La escuela, los manuales y hasta buena parte de la memoria nacional construyeron un relato en el que la capital aparece como un dato casi natural, como si Buenos Aires hubiera estado destinada desde siempre a ocupar ese lugar. Pero no fue así. La Constitución de 1853 estableció a Buenos Aires como capital, aunque la separación de la provincia del resto de la Confederación hizo imposible aplicar esa disposición. El gobierno nacional terminó instalándose en Paraná, que pasó a ser la capital efectiva de la Confederación.

    El problema no era solamente dónde estaba la capital

    Para comprender aquella disputa hay que mirar más allá del mapa. Después de la caída de Juan Manuel de Rosas en 1852, la organización nacional quedó atravesada por una contradicción gigantesca. Las provincias necesitaban construir un Estado común, pero Buenos Aires conservaba una posición económica excepcional, especialmente por el control de su puerto y de la Aduana, fuente fundamental de recursos fiscales. El conflicto entre Buenos Aires y la Confederación no era, por lo tanto, una discusión abstracta entre unitarios y federales: detrás de las instituciones estaba también la cuestión concreta de quién manejaba la caja.

    Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos y vencedor de Caseros, impulsó la organización constitucional. La Constitución sancionada en 1853 buscó establecer un sistema federal y construir un Estado nacional por encima de las disputas provinciales. Pero Buenos Aires rechazó ese proceso y permaneció separada. El resultado fue una situación insólita: existían dos estructuras políticas argentinas que reclamaban legitimidad sobre el mismo territorio histórico.

    En ese escenario, Paraná adquirió una importancia que hasta entonces no tenía. La ciudad fue convertida en capital de la Confederación el 24 de marzo de 1854, después de la federalización del territorio entrerriano. Allí se instaló el gobierno encabezado por Urquiza y comenzó a funcionar el Congreso nacional. Las leyes sancionadas durante aquellos años llevan consigo una prueba documental extraordinaria: el propio Estado argentino legislaba desde Paraná.

    No se trataba de una capital simbólica. Había un Estado funcionando en Paraná. Había presidente, ministros, legisladores, funcionarios, diplomáticos y una burocracia nacional que intentaba darle forma concreta a una estructura institucional todavía muy frágil. La investigación histórica reciente ha señalado precisamente que el Congreso reunido en Paraná fue un espacio central para la construcción política de aquella Argentina federal y para el aprendizaje institucional de dirigentes provenientes de distintas provincias.

    Una capital sin los recursos de Buenos Aires

    El problema era que construir un Estado requería dinero, y allí aparecía la enorme ventaja de Buenos Aires.

    La Confederación tenía territorio, Constitución e instituciones, pero no disponía de una estructura económica comparable con la de la provincia porteña. Buenos Aires controlaba su Aduana y conservaba los beneficios derivados del comercio exterior. La situación generaba una paradoja: el Estado que pretendía organizar la Nación tenía menos recursos que la provincia que se había separado de él.

    Por eso la cuestión del puerto resultaba inseparable de la cuestión de la capital. No alcanzaba con instalar oficinas y funcionarios en Paraná. Había que construir una estructura económica capaz de sostener al Estado nacional. La Confederación buscó entonces fortalecer otros circuitos comerciales y promover los puertos fluviales, mientras intentaba atraer inversiones, fomentar la inmigración y desarrollar nuevas actividades productivas. Durante la presidencia de Urquiza también se impulsaron tratados comerciales y políticas destinadas a ampliar las conexiones exteriores de las provincias.

    La experiencia de Paraná fue, en ese sentido, un gigantesco laboratorio de construcción estatal. No era una ciudad preparada para ser una gran capital nacional, pero debió transformarse rápidamente para cumplir esa función. Incluso su vida cultural adquirió una nueva dimensión. El Teatro 3 de Febrero, inaugurado en 1852, ganó protagonismo cuando Paraná se convirtió en capital y comenzó a recibir una actividad artística acorde con su nueva jerarquía política.

    La capital entrerriana intentaba demostrar que la Argentina podía organizarse desde el interior.

    El regreso de Buenos Aires y la historia que quedó

    La experiencia no duró. La tensión entre la Confederación y Buenos Aires terminó desembocando en nuevos enfrentamientos militares. En 1859, las fuerzas de Urquiza derrotaron al ejército porteño comandado por Bartolomé Mitre en la batalla de Cepeda. El posterior Pacto de San José de Flores abrió el camino para la reincorporación de Buenos Aires, aunque las diferencias no desaparecieron.

    Dos años después llegó Pavón. Allí se produjo el quiebre definitivo de aquel experimento federal. La Confederación quedó políticamente desarticulada y Buenos Aires recuperó una posición central en la organización nacional. En diciembre de 1861 se produjo la disolución formal de la Confederación.

    Pero hay un dato todavía más revelador: la cuestión de la capital tampoco quedó resuelta inmediatamente. La federalización definitiva de Buenos Aires recién llegaría en 1880, después de nuevos conflictos políticos y militares. Recién entonces la ciudad quedó convertida formalmente en Capital Federal de la República Argentina, separada institucionalmente de la provincia de Buenos Aires.

    La historia de Paraná como capital, entonces, no debería quedar reducida a una curiosidad escolar. Fue uno de los momentos en que se puso a prueba una pregunta que atraviesa toda la historia argentina: si el país debía organizarse alrededor de la ciudad-puerto o si podía construirse un verdadero poder nacional capaz de equilibrar a Buenos Aires con las provincias.

    La respuesta histórica terminó inclinándose hacia Buenos Aires, pero el episodio demuestra que esa centralidad nunca fue inevitable. Fue el resultado de disputas políticas, económicas, militares e institucionales. Hubo una Argentina en la que el Congreso sesionaba en Paraná, el presidente gobernaba desde Entre Ríos y Buenos Aires era un Estado separado.

    Quizás por eso aquella etapa merece ser recordada. Porque detrás de la anécdota de una capital perdida aparece una discusión mucho más profunda y todavía reconocible: cómo se distribuyen el poder, los recursos y las decisiones entre el centro y el resto del país.

    Y esa pregunta, a casi dos siglos de distancia, todavía no terminó de encontrar una respuesta definitiva.

     

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  • Los aliados le vaciaron el temario a Bullrich y el Senado sesiona sólo por los pliegos de Yadarola y Bertuzzi

     

    Patricia Bullrich se tuvo que resignar a convocar una sesión para este jueves en la que sólo se votarían pliegos de jueces y acuerdos internacionales, porque los aliados se resisten a tratar otros proyectos. Entre los dictámenes más resonantes figuran el de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi, postulantes a ocupar dos vacantes en la Sala I de la Cámara Federal porteña, los tribunales donde tramitan las causas de corrupción que afectan al gobierno.

    La premura de Juan Bautista Mahiques por avanzar con los nombramientos de jueces forzó a Bullrich a pedirles a los senadores que se sienten a sus bancas para un temario tan escueto que podría votarse a mano alzada y liquidarse en pocos minutos.

    Sin embargo, la jefa de bloque libertario hubiera querido y no pudo convencer a las bancadas dialoguistas para que la respalden en la incorporación de la Ley Hojarasca, otro de los proyectos rimbombantes de Federico Sturzenegger que la ex ministra pretendía someter a tratamiento para que la oposición lo despedace.

    El plan de Patricia era, según fuentes parlamentarias, que el rechazo a la iniciativa del ministro de Desregulación detonara en la Casa Rosada, donde le facturaron a ella la derrota parlamentaria con la ley de tierras y el manejo del fuego.

    Bullrich perdió el control de los senadores aliados que ahora resisten las leyes del gobierno

    En la anteúltima reunión de Mesa Política, Martín Menem quiso darle indicaciones sobre cómo tramitar un proyecto de ley, explicándole que tendría que haber ido al recinto con la ley de propiedad privada ni bien había conseguido dictamen. Bullrich le contestó que no pudo hacerlo entonces porque el escándalo por el caso Adorni estaba en su pico de tensión y los senadores estaban dispuestos a impulsar la moción de censura si llamaba a sesión.

    Como sea, el gobierno detectó que la senadora pergeñaba la maniobra de rifar la ley Hojarasca para victimizarse en una derrota legislativa y seguir culpando al gabinete de Javier Milei y las internas alimentadas por las aspiraciones de los primos Menem.

    Patricia está freezada por Karina y es recibida por Villarruel apenas por decoro.

    Una senadora opositora comentó a LPO que Bullrich se privó de plantear la inclusión de la ley de Sturzenegger en la comisión de Labor Parlamentaria de este miércoles, ante el riesgo que la reunión terminara en una discusión que frustrara la convocatoria a sesión. De todas maneras, la oposición permanecía en alerta ante la posibilidad que los libertarios promovieran la votación de Hojarasca sobre tablas.

    De hecho, la jefa de LLA en la Cámara Alta se habría reunido con Victoria Villarruel, a quien acudió en medio del congelamiento que Karina Milei le impuso desde que osó cuestionar al gobierno por bancar a Manuel Adorni. La desconfianza de la Vicepresidenta después que Bullrich la expusiera con capturas de pantalla de su conversación privada con ella en el chat del bloque libertario tampoco ayuda a la senadora a conseguir un punto de apoyo. O sea, Patricia está freezada por Karina y es recibida por Villarruel apenas por decoro.

    En ese contexto, la ex ministra sobreactúa de a ratos una adhesión al gobierno para seguir recortándose con críticas que la diferencien de los costados más antipáticos de los raptos de ira del Presidente o la mala imagen de su hermana. «Patricia sabe que solo puede ser candidata si Milei cae a 20 puntos de imagen, así que mantiene un perfil propio sin romper hasta que pase eso», dijo un legislador que habló con ella en los últimos días.

     

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  • Encuentro interinstitucional convocado por la Agencia para la prevención y asistencia del abuso de sustancias y adicciones

    El último martes se realizó una reunión convocada por referentes de la Agencia para la Prevención y Asistencia del Abuso de Sustancias y de las Adicciones (APASA) de la que participaron la Secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina Luisa Ibarra y la Directora de Promoción Social Adriana Torres. El encuentro tuvo…

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