La Orquesta Sinfónica de la Fundación Cultural Patagonia presentará el sábado 15 a las 21 horas la ‘Otra cara de la orquesta’ en el Galpón de las Artes de Villa Regina.
En esta oportunidad el ensamble de vientos ejecutará las siguientes obras: Quinteto N°1 en Si bemol, Op. 56” de Franz Danzi; “Antiguas Danzas Húngaras” de Ferenc Farkas y “Calambre” de Astor Piazzolla interpretados por Guillermo Irusta, flauta; Hernán Apaolaza, oboe; Osvaldo Lichtenzveig, clarinete; Brenda Diaco, fagot; y Gustavo Berri, corno.
Los cupos son limitados y las reservas pueden realizarse al 2984-650817.
En 1911, décadas antes de la ley de sufragio femenino, Julieta Lanteri consiguió votar en Buenos Aires gracias a una batalla judicial contra un sistema que había dado por sentado que las mujeres no eran ciudadanas.
Por Alcides Blanco para NLI
El 26 de noviembre de 1911, en el atrio de la parroquia San Juan Evangelista de La Boca, ocurrió algo que para la Argentina de aquel tiempo parecía sencillamente imposible: una mujer se presentó ante una mesa electoral y votó. No fue una escena preparada por el Estado ni una concesión de las autoridades. Fue el resultado de una pelea individual contra una estructura jurídica que había construido la ciudadanía en masculino y que, precisamente por no haber imaginado que una mujer pudiera reclamar sus derechos políticos, había dejado un pequeño resquicio legal. Esa mujer se llamaba Julieta Lanteri y su historia fue durante décadas mucho menos conocida de lo que merece.
Lanteri había nacido en Italia en 1873 y llegó a la Argentina siendo niña. En un país que todavía discutía qué lugar debían ocupar las mujeres en la vida pública, logró ingresar al Colegio Nacional de La Plata y posteriormente estudiar Medicina, una carrera prácticamente vedada para ellas. También obtuvo el título de farmacéutica. Su trayectoria profesional ya era, por sí misma, una ruptura con las convenciones de su época, pero Lanteri no estaba dispuesta a limitar su lucha al ámbito universitario. Entendía que la igualdad no podía existir mientras las mujeres fueran consideradas aptas para estudiar y trabajar, pero incapaces de intervenir en las decisiones políticas.
El día en que descubrió que la ley no decía que las mujeres no podían votar
La historia de su primer voto parece casi un argumento de película porque nació de una lectura minuciosa de una norma. En 1911, la Municipalidad de Buenos Aires convocó a los vecinos a actualizar sus datos para el padrón electoral destinado a las elecciones municipales. Los requisitos establecidos contemplaban edad, residencia, profesión o actividad económica y pago de impuestos, pero no establecían expresamente que el elector debiera ser hombre.
Lanteri entendió inmediatamente la importancia de aquella omisión. No se limitó a reclamar públicamente: recurrió a la Justicia y consiguió ser reconocida como ciudadana e incorporada al padrón. El 16 de julio de 1911 se convirtió en la primera mujer incorporada a un padrón electoral argentino y, meses después, pudo presentarse a votar.
El 26 de noviembre llegó a la mesa ubicada en la parroquia San Juan Evangelista. Los hombres que esperaban para votar observaron sorprendidos cómo aquella mujer se incorporaba a la fila. El presidente de mesa era el historiador Adolfo Saldías, quien recibió su voto. La escena quedó registrada en fotografías que hoy forman parte del patrimonio del Archivo General de la Nación: Lanteri, vestida de blanco y con sombrero, frente a una mesa electoral dominada por hombres.
La imagen tiene una fuerza extraordinaria precisamente porque no muestra una multitud de mujeres reclamando detrás de una bandera. Muestra a una sola mujer parada frente a una institución. Y eso alcanza para explicar la dimensión del desafío.
No hubo una revolución armada, ni una reforma constitucional, ni una multitud ocupando las calles. Hubo una ciudadana que leyó una norma y decidió preguntarse por qué un derecho que la ley no le prohibía expresamente debía serle negado.
La trampa del sistema: cuando cerraron el agujero
El triunfo duró poco. La reforma electoral de 1912, conocida como Ley Sáenz Peña, estableció el voto secreto y obligatorio para los ciudadanos argentinos varones y vinculó el padrón electoral con los registros militares. La nueva legislación cerró el camino que Lanteri había encontrado. El sistema había aprendido de su propia contradicción: si una mujer podía ser incorporada al padrón porque la norma no decía explícitamente que estaba excluida, entonces había que construir una exclusión más precisa.
Y Lanteri volvió a desafiarlo.
En lugar de aceptar que la puerta se había cerrado, buscó otra. Si las mujeres no podían votar, razonó, había que preguntarse si existía alguna norma que les prohibiera ser candidatas. En 1919 se presentó como candidata a diputada nacional por el Partido Feminista Nacional, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en disputar formalmente un cargo electivo en la Argentina. Su plataforma no era simbólica: proponía derechos laborales, protección de la maternidad, igualdad civil, protección de los hijos y reformas sociales.
Aquello permite comprender que Lanteri no estaba interesada solamente en conseguir que las mujeres pudieran colocar una boleta dentro de una urna. Su proyecto era mucho más amplio: quería transformar a las mujeres de sujetos pasivos de las decisiones políticas en protagonistas de esas decisiones.
En 1910 había participado además de la organización del Primer Congreso Internacional Femenino realizado en Buenos Aires y desarrolló una intensa actividad en defensa de los derechos civiles y políticos. Su militancia incluía cuestiones vinculadas con la educación, el trabajo, la maternidad, la infancia y la lucha contra la trata de mujeres.
El contraste con su época resulta notable. Mientras buena parte de la sociedad todavía discutía si una mujer debía estudiar una carrera universitaria o ejercer determinadas profesiones, Lanteri ya estaba planteando una cuestión mucho más profunda: qué sentido tenía una democracia que excluía políticamente a la mitad de su población.
Una muerte que dejó una pregunta abierta
El final de su vida agregó otra capa de misterio a una historia que ya parecía extraordinaria. Julieta Lanteri murió el 23 de febrero de 1932, cuando fue atropellada por un automóvil en la esquina de Diagonal Norte y Suipacha. Tenía 58 años. La muerte fue considerada oficialmente como un accidente, pero con el tiempo surgieron dudas y sospechas alrededor del episodio, especialmente porque Lanteri había recibido amenazas y mantenía una intensa actividad política. El conductor del vehículo fue identificado como David Klappenbach, vinculado a la Legión Cívica. Las circunstancias nunca quedaron definitivamente esclarecidas.
No corresponde convertir esas sospechas en una certeza histórica que la documentación disponible no permite demostrar. Pero tampoco es necesario borrar la existencia de esas dudas. La muerte de Lanteri quedó rodeada de interrogantes, y su desaparición contribuyó a que durante mucho tiempo su figura perdiera espacio frente a otras protagonistas de la lucha por los derechos políticos de las mujeres.
El sufragio femenino argentino llegaría finalmente décadas después. La ley que reconoció los derechos políticos de las mujeres fue sancionada en 1947 y el voto femenino se ejerció en elecciones nacionales en 1951. Para entonces, Lanteri llevaba casi veinte años muerta.
Pero hay una diferencia fundamental entre esperar a que la historia conceda un derecho y obligar a la historia a discutirlo.
Lanteri hizo lo segundo.
Su primer voto no cambió por sí solo el sistema electoral argentino. Tampoco logró convertirse en diputada. No consiguió que las mujeres votaran inmediatamente ni pudo ver concretada la conquista por la que había luchado. Sin embargo, su gesto dejó expuesta una contradicción que ya no podía ocultarse: una democracia que hablaba de ciudadanía mientras excluía a las mujeres tenía una deuda imposible de disimular.
Por eso aquella fotografía de 1911 conserva una potencia que excede largamente la anécdota. Allí está Lanteri, vestida de blanco, frente a una mesa electoral. A su alrededor, hombres que parecen observar una escena extraordinaria. Para nosotros, más de un siglo después, la situación puede parecer absurda. Pero justamente ahí reside su valor histórico.
Los derechos que hoy parecen naturales casi siempre tuvieron un momento en el que alguien tuvo que desafiar la idea de que eran imposibles.
Julieta Lanteri hizo eso mucho antes de que el Estado argentino estuviera preparado para reconocerlo.
Y quizá por eso su historia no debería recordarse solamente como la de “la primera mujer que votó”. Fue también la historia de una mujer que entendió algo elemental y profundamente revolucionario: que muchas veces el poder se sostiene no solamente por las leyes que existen, sino también por aquellas prohibiciones que todos creen que existen aunque nadie se haya tomado el trabajo de escribirlas.
Quienes, luego de décadas, estamos habituados a transitar las calles del centro de Villa Regina, solemos sentir que las ciudades con trazado en damero o cuadricular resultan, en comparación, un tanto insípidas o monótonas. Y surge entonces la pregunta que da título a esta nota: si Regina fue una ciudad planificada desde sus inicios, ¿por…
Axel Kicillof no quiere apurar un acuerdo con Cristina Kirchner y Sergio Massa y decidió patear por lo menos hasta en marzo del año próximo el inicio de las negociaciones. El gobernador cree que el tiempo juega a su favor y prefiere enfocarse en crecer en la sociedad, alejado de las «roscas» de la política.
En La Plata no quieren saber nada con enredarse en la interna del peronismo. No desesperan por la unidad y hasta aseguran que sería muy positivo que otros candidatos salgan a instalarse como candidatos a la presidencia, para no tener que hacerse cargo, por ejemplo, de «la inflación de Massa».
Este análisis fue confirmado a LPO por tres dirigentes del axelismo, con acceso a las conversaciones del espacio político que conduce el gobernador.
«Hay que concentrarse en trabajar el vínculo directo entre Kicillof y los argentinos de a pie.», afirmó uno de ellos. Ese -aseguran- es el capital más importante del gobernador. «Si hay un acuerdo en marzo mejor. Sino iremos a una PASO o en listas distintas. Todas esas opciones están bien», agrega otra de las fuentes consultadas.
La posibilidad de listas separadas no produce desasosiego alguno en el entorno del gobernador. ¿Qué pasa si producto de ir divididos el peronismo pierde? «Aquel que saque siete puntos tendrá que explicar la derrota», afirman.
Si hay un acuerdo en marzo mejor. Sino iremos a una PASO o en listas distintas. Todas esas opciones están bien.
En el entorno de Kicillof buscan mantenerse alejados de las presiones de Máximo para forzar una negociación. No entienden cómo un día lo comparan con Augusto Vandor, el dirigente de la UOM asesinado a balazos tras plantear diferencias con Juan Domingo Perón, y una semana después le plantean que los convoque al diálogo.
Quizás el principal desafío para el gobernador -y también para el resto del peronismo- sea mantener la templanza hasta marzo en medio de fuertes tensiones internas.
Serán largos meses para La Cámpora donde la sensibilidad es total. Por caso esta semana Mayra Mendoza y Lucía Cámpora no dudaron en apuntar contra el axelismo sugiriendo una maniobra en redes orquestada desde La Plata para desacreditar a Anabel Fernández Sagasti, a quien el propio bloque peronista dejó sin la posibilidad de votar a distancia.
Massa en un partido de fútbol con intendentes del Conurbano.
Ya sin la espuma del mundial, Kicillof busca ahora consolidar un armado nacional que tendrá algunas particularidades. Nadie se quedará en las provincias con la franquicia del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Pero además, no existirán los armadores clásicos. Hubo experiencias con Carlos Caserio, en Córdoba, y con Marcelo Casaretto, en Entre Ríos, que no salieron bien. Fueron desautorizados como armadores de Kicillof.
Por el contrario, serán ministros, intendentes y legisladores cercanos al gobernador quienes saldrán a recorrer y armar en el interior. Andrés Larroque coordinará esa tarea pero todos harán incursiones a las provincias para generar volumen político a la candidatura presidencial.
«El viejo esquema de caudillos provinciales empoderados, armando para un candidato presidencial ya no corre», afirmó a LPO una de las fuentes consultadas. En su lugar habrá referentes bonaerenses que harán avanzadas en las provincias. En La Plata ponene como ejemplo las gestiones que Alberto Descalzo y Julio Pereyra hicieron en Corrientes y que sirvieron para el viaje, semanas más tarde, de Kicillof.
El viejo esquema de caudillos provinciales empoderados, armando para un candidato presidencial ya no corre.
«Sobre todo en las provincias que no gobierna, el peronismo en las provincias está fragmentado en varios sectores, si Kicillof legitima a un sector, por defecto rompe con el otro», explican. Por eso es que en el queipo político de Kicillof se decidió que no habrá cierres definitivos con nadie. Al menos por ahora.
Por caso, este viernes, Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi estuvieron en Mendoza donde encabezaron la inauguración de un local del MDF y mantuvieron reuniones con dirigentes políticos, sindicales y representantes de distintos sectores productivos.
Los vuelos a las provincias se sucederán en los próximos días. Todos con el objetivo de ir generando acuerdos para luego trabajar en el desembarco de Kicillof.
Mientras tanto, Kicillof mantiene sus recorridas por la provincias. Bolívar, General La Madrid, Almirante Brown, Lomas, Luján, Talpalqué son algunos de los distritos que visitó en los últimos días. La definición del candidato a gobernador bonaerense es un tema acaso tan complejo como la elección del candidato presidencial. Acaso por eso, Máximo Kirchnen ya mandó a decir que está dispuesto a pelear por esa candidatura.
El área Mujer y Diversidad de la Municipalidad de Villa Regina firmó con la Universidad Nacional del Comahue el convenio marco que va a posibilitar la capacitación para los empleados municipales de la implementación de la Ley Micaela (Ley Nº 27.499). Objetivo de la capacitación: Trabajar específicamente en la incorporación de la transversalidad de género…
A partir de este domingo, la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina pone en marcha el ciclo ‘Mostrá tu talento’ en la biblioteca al aire libre de la Isla 58. Se trata de una propuesta destinada a quienes cantan o tocan instrumentos y que no se dedican profesionalmente a la música, y…
La #5 Fiesta Provincial del Gaucho tuvo su presentación oficial en el predio de jineteada, el intendente Alberto Pacenti fue el responsable de dar la bienvenida a los representantes de los medios de comunicación de la región que se acercaron a conocer detalles de las actividades previstas para el sábado 29 de febrero y domingo…
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