PUENTES PEATONALES NO TAN PEATONALES

Las ciudades hoy en su diseños urbanísticos también se caracterizan por considerar en  circulación interna a todos los actores que se mueven dentro de su ejido. Establece así, prioridades equilibradas y diseños estructurales, haciendo hincapié en considerar hasta el potencial visitante a las  localidades y su forma de recorrerla.  En esta apreciación, nuestra ciudad tiene varios elementos para trabajar de cara al futuro. Comenzando con las propias barreras urbanas.

Villa Regina tiene sus nodos, sus puntos de concentración de tráfico asociados a husos horarios que coinciden con ciertas actividades de la comunidad, y se desarrollan en espacios geográficos precisos. Horarios de tiendas comerciales. Oficinas con servicios asociados a la tecnología o a servicios de parte de profesionales. Frigoríficos y galpones de empaque que quedaron dentro del ejido. Escuelas y colegios estatales y públicos de gestión privada, oficinas de gobierno provincial, local y del poder judicial; entre otras.

Estos se formularon con el paso del tiempo  y generaron centros de movimiento en toda la ciudad de Villa Regina, estableciendo patrones de actividades y tipo de circulación en sus arterias principales de distribución.

Esta forma de organización y distribución se fue configurando desde las diferentes asociaciones y organismos de la ciudad por mano de sus propios vecinos que son los actores reales, con la particularidad de que este diseño fue pensado desde la circulación vehicular.

Para poner esto en relevancia, imaginen que la ciudad no tiene calles comunes y corrientes pensadas para egresar la producción desde o hacia la zona de chacras y hoy solo tendría peatonales o senderos para bicicletas. (Esta imagen casi absurda y obvia sirve para hablar del tema en cuestión).

Pero la afirmación que quiero poner en relevancia es que todos los actores principales (los de gobierno activo), en su gran mayoría, configuraron la circulación y comportamiento del movimiento de las personas con la premisa de que todos lo hacen desde arriba de un auto y este, es el problema principal para el abordaje de hoy. Teniéndolo en cuenta como una carencia dentro del punto de vista y no de una falla. (Ya que la circulación funciona todos los días)

Dentro de ese diseño histórico y cultural no todos los actores son tenidos en cuenta hoy, no solo por la parte estructural y de diseño, sino que tampoco se lo observa en pautas de comportamiento propias. Ya que una cosa defininiría a la otra, en el campo real del movimiento, el ejemplo para destacar es la figura del peatón y como se piensa este actor en la circulación cotidiana.

Pensemos en la Ruta Nacional 22 que comunica en ingreso a la ciudad y también es la gran arteria que la divide. Sumando las avenidas que la atraviesan y comunican dos grandes aéreas, una más comercial y de administración local y la otra donde se concentran los núcleos más numerosos de la población.

Los pasos habilitados para peatones son principalmente los puentes elevados que atraviesan la ruta, en primera medida una solución segura para evitar que dos canales de circulación se interpongan, pero esos puentes elevados son soluciones que están en la mente de un ingeniero que no tiene otro tipo de consideraciones. Por ejemplo que no fue considerada la accesibilidad real de estos puentes. Los que caminamos por estos pasos elevados podemos asegurar la dificultad de caminarlos por la inclinación y la fuerza que uno tiene que imprimir para sortear estos arcos de cemento.

Los adultos mayores, ¿Pueden caminar con nuestro mismo ímpetu?. Las personas con movilidad reducida, ¿Pueden subir estas rampas a “x” grados por la distancia de 50 metros?. ¿Hay buena predisposición a caminar 100 metros más que supone subir a un puente?. En el trayecto de pocos kilómetros que cruza la ruta a nuestra ciudad, ¿Puede plantearse una sincronización de los semáforos para que puedas atravesar Villa Regina a 60 km por horas sin que se tenga que detener la marcha? En los pasos peatonales a la altura de la ruta, que son pocos pero existen, ¿No se piensa en indicaciones visuales para los peatones de cuánto tiempo dispone para atravesar una ruta con 5 carriles?

El aporte a nuestro diseño urbano desde esta nota intenta contribuir a repensarnos y rediseñar nuestras pautas y formas de circulación. No se trata de construir en la imagen del peatón a un mártir de las bocinas, sino que pone en relevancia que se debe respetar a este actor, ya que esto habla de nuestra idea sobre la sociedad, la convivencia comunitaria y nuestra consideración de nosotros mismos, y como pensamos a nuestros propios vecinos.

 

Un consejo sano, si manejás un vehículo dentro de la ciudad, en la esquina o donde haya una cebra pintada, dale paso al peatón.

 

La Tapa-Esteban Vazquez

 

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • |

    Cuando la Coca-Cola casi desaparece de la Argentina

     

    Hoy parece imposible imaginar un kiosco sin una botella de Coca-Cola. Sin embargo, hubo un período en el que la bebida más famosa del mundo prácticamente dejó de producirse en el país. Detrás de aquella historia hubo una combinación de guerra mundial, restricciones al comercio internacional, industrialización y cambios en el modelo económico argentino.

    Por Redacción de NLI

    Pocas marcas poseen un nivel de reconocimiento comparable al de Coca-Cola. Desde hace más de un siglo logró instalarse en casi todos los rincones del planeta y convertirse en uno de los mayores símbolos del consumo global. Precisamente por esa omnipresencia resulta difícil imaginar que hubo un momento en el que conseguir una botella en la Argentina se volvió una tarea casi imposible. No fue consecuencia de un boicot ni de una decisión comercial de la empresa. La explicación se encuentra en uno de los períodos más complejos del siglo XX, cuando la Segunda Guerra Mundial alteró las cadenas internacionales de abastecimiento y obligó a muchos países, entre ellos la Argentina, a replantear su relación con las importaciones y con el desarrollo industrial.

    La guerra que cambió hasta el contenido de una botella

    Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en 1939, el comercio marítimo internacional sufrió una transformación sin precedentes. Los convoyes eran atacados, los barcos mercantes escaseaban y numerosos productos dejaron de circular con normalidad entre continentes. Aunque la Argentina permaneció neutral durante la mayor parte del conflicto, la economía local sintió rápidamente las consecuencias de un mercado mundial completamente alterado.

    Uno de los problemas afectó directamente a la producción de bebidas gaseosas. Muchos de los insumos utilizados por la industria alimenticia provenían del exterior y comenzaron a llegar con enormes demoras o directamente dejaron de ingresar. Entre ellos se encontraba el concentrado utilizado para elaborar Coca-Cola, cuya producción dependía de una compleja red logística internacional controlada desde los Estados Unidos.

    Las dificultades para importar ese componente redujeron drásticamente la capacidad de producción local. En distintas regiones del país la bebida desapareció durante largos períodos y fue reemplazada por marcas nacionales que comenzaron a ganar espacio aprovechando la escasez. Empresas argentinas incrementaron su presencia en el mercado ofreciendo alternativas elaboradas íntegramente con insumos locales, un fenómeno que coincidía con el proceso de industrialización por sustitución de importaciones que empezaba a consolidarse en el país.

    La oportunidad que encontraron las industrias nacionales

    La ausencia parcial de productos extranjeros no afectó únicamente a las gaseosas. También abrió oportunidades para cientos de pequeñas y medianas empresas que comenzaron a fabricar bienes que hasta entonces llegaban desde Europa o Estados Unidos. Electrodomésticos, textiles, medicamentos, alimentos procesados y una enorme variedad de artículos empezaron a producirse en territorio argentino para cubrir una demanda que ya no podía satisfacerse mediante importaciones.

    En ese contexto, el mercado de las bebidas vivió una transformación notable. Numerosas marcas regionales crecieron gracias a esa coyuntura y algunas lograron consolidarse durante las décadas siguientes. La competencia obligó incluso a las multinacionales a revisar sus estrategias una vez finalizada la guerra, incrementando la producción local para reducir la dependencia de las importaciones.

    El episodio demuestra hasta qué punto un conflicto internacional puede modificar aspectos aparentemente menores de la vida cotidiana. La falta de una simple botella en un almacén reflejaba, en realidad, profundas alteraciones del comercio mundial y del funcionamiento de toda la economía.

    Mucho más que una gaseosa

    Con el fin de la guerra y la normalización progresiva del comercio internacional, Coca-Cola recuperó rápidamente su presencia en la Argentina. La expansión del consumo masivo durante la segunda mitad del siglo XX terminó convirtiéndola en una de las marcas más difundidas del país. Sin embargo, aquel episodio quedó como una muestra de que incluso las compañías más poderosas pueden verse condicionadas por los grandes procesos históricos.

    La historia también invita a una reflexión más amplia. Durante décadas, la Argentina debatió qué grado de dependencia debía tener respecto de las importaciones y qué sectores estratégicos convenía desarrollar localmente. La experiencia de la Segunda Guerra Mundial mostró que las crisis internacionales podían interrumpir el abastecimiento de productos considerados cotidianos y reforzó la idea de construir una industria capaz de responder a esas contingencias.

    Hoy, cuando la globalización vuelve a mostrar signos de tensión por conflictos geopolíticos, guerras comerciales y problemas logísticos, aquella historia adquiere una actualidad inesperada. La desaparición temporal de una gaseosa puede parecer una anécdota menor, pero detrás de ella se esconden preguntas mucho más profundas sobre la producción, la soberanía económica y la capacidad de un país para sostener su abastecimiento cuando el mundo deja de funcionar con normalidad.

     

    Difunde esta nota
  • |

    TERRENO PROPIO, VIDA DIGNA

    El acceso a la vivienda es un derecho y como tal, debe respetarse y cumplirse. Nuestros representantes deben trabajar en pos de un desarrollo integral y una organización comunitaria de los sectores más humildes y necesitados de la ciudad. La casa propia con servicios básicos es la base de una vida digna y saludable. #Elecciones #DéficitHabitacional #LoteoSocial #VidaDigna#VillaRegina #LaTapa #PeriodismoAlternativo #Multimedia Difunde…

    Difunde esta nota
  • |

    PALABRAS Y PODER

    En realidad, todo tiene un poder. Todo esta compuesto por átomos y moléculas, y el poder de ellos es abismal. Por eso existe la energía atómica. Incluso las ondas tienen poder, se manifiestan y logran alterar su medio. Las palabras son ondas sonoras que se emanan, y logran alterar, si no está protegido el ambiente,…

    Difunde esta nota
  • Apuntes rápidos sobre medios & comunicación (11)

    I «Si vamos a sufrir, es mejor sufrir y terminar una canción que quedarse sin nada» Charly II Cuando la crítica mejicana dice que una película es «oscura», «fuerte», «sucia» o «perversa», preparate para la intensidad de García Ferré, mínimo III La combinación de varias cosas que no me gustan puede producir que el resultado…

    Difunde esta nota
  • | |

    CREAR BUENOS HÁBITOS EN LOS NIÑOS ES CREAR UN FUTURO MEJOR

    Tuve la oportunidad de hablar con una madre que me trasmitió su interés de alimentar bien a su hijo. Alrededor de este tema hay muchos mitos desde que el niño nace, lo cual hace a los padres el gremio más criticado. Es importante no volverse locos, y entender que incluir la consciencia en la alimentación…

    Difunde esta nota