Pablo Moyano se presentará en el Juzgado de Lomas de Zamora

El secretario adjunto del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, se presentará hoy a las 11 en el Juzgado de Lomas de Zamora para declarar en el marco de la causa que investiga el accionar de agentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri.

Así lo confirmó a Télam el abogado de Moyano, Daniel Llermanos, quien precisó que el secretario general de los camioneros, Hugo Moyano «no se presentará hoy» por cuestiones de prevención frente a la pandemia de coronavirus.

Hugo y Pablo Moyano integran la lista de sindicalistas, políticos y periodistas que habrían sido espiados por la AFI durante la gestión de Gustavo Arribas, en el gobierno macrista.

Ambos dirigentes sindicales del gremio de los camioneros fueron citados al juzgado federal de Lomas de Zamora, a cargo del magistrado Federico Villena, para declarar en la causa que investiga el accionar de agentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la gestión de Cambiemos.

El desfile de presuntas víctimas comenzó la semana pasada con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y siguió con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quienes solicitaron ser tenidos por querellantes luego de que se les exhibieran fotos, videos y audios que darían cuenta de que fueron espiados.

La semana pasada, el juzgado federal de Lomas de Zamora pospuso para hoy las declaraciones de Hugo y Pablo Moyano, quienes habían sido citados el viernes pasado para ser informados de la causa.

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  • Montoneros, putos y faloperos

     

    El Frente de Liberación Homosexual (FLH) marchó por primera vez con una bandera propia el día de la asunción de Héctor Cámpora. Se asomó a la Plaza de Mayo con algo de temor, pero al mismo tiempo, con una ilusión: la democracia pondría fin a décadas de persecución, según reconstruyó Santiago Insausti en un artículo sobre los cuatrocientos desaparecidos gays. Los jóvenes revolucionarios iban a abrazar a estos militantes de la diversidad como no había ocurrido antes con el peronismo.

    En 1973 seguía vigente un edicto del primer gobierno de Perón, del año 1949, que le permitía a la Policía Federal encarcelar por treinta días a “las personas de uno u otro sexo que públicamente incitaran o se ofrecieran al acto carnal”. A pesar de la vigencia de esa normativa, para fines de la década del sesenta se había consolidado un movimiento cultural y político potente en defensa del colectivo LGTB y de los derechos de la mujer, que en 1971 dio paso a la creación del FLH.

    Aquel 25 de mayo su columna se sumó a la plaza que colmaron los montoneros. El temor que sentían aquel día ante una posible “reacción anti-marica” quedó registrado en la revista 2001 Periodismo de Anticipación, que publicaba artículos de temas tan variados y contrapuestos como la carrera al espacio, ovnis, vida extraterrestre, ecología, parapsicología y también, sexualidad. Una extensa crónica contó que el FLH entró por Retiro y se ubicó frente al Banco Hipotecario. Alguien les gritó: “Aquí necesitamos hombres. No luchamos dieciocho años para que ustedes vengan a esta plaza”, y un integrante del frente le respondió: “Nosotros también somos hombres, y tan dueños de la plaza como vos”. Las mujeres de las minorías sexuales todavía no formaban parte de la conversación.

    Durante el gobierno de Cámpora —por unas pocas semanas—, el FLH se convirtió en un interlocutor respetable en distintos ámbitos públicos. Sus miembros se reunieron con legisladores, enviaron cartas a todos los comisarios para que dejaran de aplicar los edictos represivos y repartieron volantes en bares gays. Nació el periódico Somos y se imprimió el manifiesto Sexo y revolución, con el poeta y escritor Néstor Perlongher como activista destacado.

    Formado en la izquierda trotskista, el futuro autor de “Cadáveres” había sufrido en el Partido Obrero la discriminación por ser gay; ahora Perlongher venía a plantear a la juventud peronista que los procesos de liberación debían incluir al cuerpo y el combate del modelo heteropatriarcal de familia funcional a la opresión capitalista.

    Los integrantes del FLH marcharon por segunda vez el 20 de junio para recibir a Perón en su regreso del exilio. Llegaron en micros que salieron de Constitución a la avenida Ricchieri, se sumaron a la Columna Oeste de la Juventud Peronista y para aflojar los primeros momentos de tensión reformularon estrofas de la marcha peronista que se podían interpretar como un canto a la diversidad sexual: “Por ese gran argentino,/ que trabaja sin cesar/ para que reine en el pueblo/ el amor y la igualdad”.

    El empoderamiento de la derecha peronista a partir de los episodios ocurridos en Ezeiza significó el fin de la primavera camporista para la comunidad homosexual. En respuesta a los carteles de la JP que lo señalaban como el responsable de una “masacre”, el coronel Jorge Osinde empapeló la ciudad con carteles en los que “acusaba” a los montoneros de ser “homosexuales y drogadictos”. La respuesta de la izquierda peronista mantuvo el mismo tono homofóbico: “No somos putos/ no somos faloperos:/ somos soldados de Perón/ y Montoneros”.

    En el mes de octubre se estrenó la película El último tango en París, de Bernardo Bertolucci, que escandalizó por una escena en la que Marlon Brando, actor que ya tenía más de cincuenta años, para tener sexo con una muy joven María Schneider le untaba el ano con manteca. Aunque fue parcialmente censurada, a la JP le inspiró una rima machista del mismo tenor: “Brujo vení,/ Brujo vení, Brujo vení/te va a quedar el culo/ como el Tango de París”.

    Con el tercer peronismo volvieron las razias y las detenciones arbitrarias en los bares y ambientes que frecuentaba la comunidad homosexual. A partir de enero de 1974 Perón repuso en un cargo jerárquico de la Policía Federal a Luis Margaride, un comisario que había estado al frente de las Brigadas de Moralidad durante el régimen del dictador Juan Carlos Onganía. Era católico ferviente, no le gustaban los hombres con barbas ni las mujeres en minifalda y en nombre de las buenas costumbres había encabezado personalmente operativos en hoteles alojamiento para exigir la libreta de matrimonio a sus huéspedes.

    Con Isabel Perón, Margaride —el FLH lo apodó la tía Margarita— llegó a jefe de la Policía Federal y recibió la orden de parte de López Rega de “asustar” a la comunidad gay para que no volviera a salir a la calle.

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    Barraza era periodista y había investigado en 1963 la tortura y desaparición del sindicalista Felipe Vallese; responsabilizó a Juan Fiorillo, jefe de la Brigada de Servicios Externos, quien fue condenado en 1971 a tres años que no cumplió. Fiorillo, liberado poco antes del crimen, se sumó a la Triple A.

    Barraza había conocido a Laham al regresar de Europa, en noviembre de 1970. La hermana, Virgina, era novia de uno de sus grandes amigos, el periodista Carlos Eichelbaum; los tres lo fueron a buscar a Ezeiza. Desde ese día no se separaron: se mudaron juntos y vivieron como pareja.

    En una ocasión notaron que un auto los seguía. La última vez que los vieron fue el 11 de octubre; dos días después faltaron a un almuerzo con la madre de Carlos.

    Pasaron casi cuarenta años hasta que una agrupación recuperó la historia del FLH, se apropió del pretendido insulto y le cambió el sentido para formar en La Matanza, en el conurbano, una línea interna del Partido Justicialista llamada “Putos Peronistas”.

    La entrada Montoneros, putos y faloperos se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Luis Juez fue a un acto por los Desaparecidos y marca otra diferencia con los libertarios

     

    Desde la semana pasada se sabía que, en esta ocasión, el 24 de marzo para el senador Luis Juez y el Frente Cívico iba a traer algunos coletazos. Por su alineamiento con Javier Milei, pero fundamentalmente por lo que sucedió la semana pasada en el Senado, cuando Juez decidió despegarse del oficialismo que intentó rechazar el proyecto de declaración de Wado de Pedro por los 50 años del Golpe Cívico Militar.

    Juez evitó así sumarse al papelón de Patricia Bullrich que intentó bloquear la iniciativa y finalmente ante la inminencia de una derrota abrumadora, tuvo que permitir que se probara por unanimidad.

    Ese nuevo punto de conflicto se produjo casi en simultáneo con la viralización de un video del polémico escritor e intelectual, Agustín Laje, quien en una entrevista con el periodista libertario Esteban Trebucq dijo que le gustaría ser candidato a senador. Deseo que choca con la primera alternativa que tiene Juez a la hora de correrse de una candidatura a gobernador para dejarle ese lugar a Gabriel Bornoroni.

    Papelón de Bullrich: quiso voltear una declaración contra la dictadura pero se aprobó por unanimidad

    Si Juez deja el primer casillero de una fórmula al diputado libertario, la primera opción que tiene es continuar con su banca en el Senado. Peroesa opción aparece amenazad por las Fuerzas del Cielo, que parecen impulsar a Laje.

    «Lo que viene es más bravo y hacen falta puros. No los que apoyan a veces y se hacen los díscolos», dijo a LPO una persona de diálogo con Laje.

    Lo que viene es más bravo y hacen falta puros. No los que apoyan a veces y se hacen los díscolos.

    Por ello, lo que pasó este martes en el marco del Día de la Memoria fue un episodio más en esa fricción. Juez fue al cementerio de San Vicente, a un memorial de los desaparecidos como lo hace cada año junto a su fuerza política y el que salió a cruzarlo fue el ministro de Seguridad provincial, su ex socio político, Juan Pablo Quinteros.

    «Difícil de explicar que un espacio político, con su líder a la cabeza, en el memorial del Cementerio San Vicente, reivindiquen, recuerden y honren a las víctimas de la dictadura, mientras, en simultáneo, forman parte de un espacio nacional que relativiza y tensiona esa misma memoria. No se puede estar en todos lados al mismo tiempo. La memoria no es un lugar para acomodarse, es un compromiso. La coherencia también es una forma de respeto», dijo Quinteros en la tarde de este martes en las redes.

    Dardo que rápidamente encontró eco en Martín Juez, el concejal e hijo del senador que cruzó al ministro por su falta de coherencia con una foto en la que Quinteros sale junto a Liliana Montero y Aurelio García Elorrio, de épocas en las que el tridente era el esquema de denuncias al peronismo cordobesista. 

     

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