El Intendente Marcelo Orazi y la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia de Río Negro Betiana Minor recorrieron el inmueble donde próximamente funcionará la Comisaría de la Familia, donde se llevan adelante trabajos de pintura para su puesta en marcha.
Recordemos que en los próximos días la Comisaría de la Familia atenderá en Ingeniero Bonoli 91, espacio que fue cedido en comodato por el Poder Judicial a la Secretaría de Seguridad y Justicia provincial. De esta manera contará con un espacio de mayores dimensiones y comodidad para la atención de cuestiones relacionadas a la violencia de género y familia.
En el lugar también habrá una oficina de atención de la SENAF.
En la vasta historia de los videojuegos, pocos títulos han dejado una huella tan marcada y duradera como Mortal Kombat. Desde su debut en los salones recreativos en 1992, esta saga atrajo a millones de jugadores en todo el mundo por su jugabilidad, personajes icónicos y, por supuesto, su infame violencia. En este artículo, nos…
La Dirección de Servicios Públicos de la Municipalidad de Villa Regina lleva adelante en estos días un intenso trabajo en las calles rurales. En principio se ejecutan tareas previas a la repavimentación del kilómetro de Nardini. Para ello se coloca calcáreo y ripio. Recordemos que el próximo 13 de enero se abrirán los sobres con…
Mientras Donald Trump vuelve a mostrar el rostro más brutal del imperialismo norteamericano sobre Venezuela, vale recuperar a un Carlos Calvo que no es el recordado actor; nos referimos al jurista que, desde el siglo XIX, explicó con una lucidez asombrosa por qué estas invasiones no son errores ni excesos, sino parte constitutiva del poder imperial. La Doctrina Calvo no solo ayuda a entender lo que pasa hoy en Caracas: desnuda el ADN de la política exterior de Estados Unidos.
Por Alcides Blanco para NLI
El otro Carlos Calvo: jurista, diplomático y antiimperialista antes del antiimperialismo
Carlos Calvo nació en Buenos Aires en 1824 y fue uno de los juristas internacionales más influyentes de América Latina. Diplomático, historiador y especialista en derecho internacional, desarrolló su pensamiento en un contexto marcado por intervenciones militares europeas y presiones extranjeras sobre los países latinoamericanos recién independizados.
Calvo observó un patrón que se repetía una y otra vez: potencias extranjeras que utilizaban reclamos de ciudadanos, empresas o acreedores como excusa para intervenir política o militarmente en Estados soberanos. Frente a eso, formuló una doctrina que hoy resulta incómodamente actual.
Qué plantea la Doctrina Calvo
La Doctrina Calvo se apoya en principios simples pero revolucionarios para su época:
Igualdad jurídica entre nacionales y extranjeros, sin privilegios especiales
Obligación de someterse a la justicia local del país donde surja el conflicto
Rechazo absoluto a la intervención extranjera, diplomática o militar
En términos claros: ningún Estado extranjero tiene derecho a intervenir en otro país para defender intereses privados, mucho menos usando la fuerza. La soberanía no se negocia.
Del siglo XIX a Trump: la doctrina frente al imperialismo moderno
Lo sucedido en Venezuela con la invasión estadounidense y el secuestro de Nicolás Maduro es una violación directa y deliberada de la Doctrina Calvo y de todo el derecho internacional moderno.
Estados Unidos actuó por fuera de cualquier jurisdicción, desconociendo al Estado venezolano, ignorando la legalidad internacional y utilizando la fuerza militar como herramienta política. Exactamente el tipo de conducta que Calvo denunció hace más de 150 años.
Nada de esto es nuevo: cambia la excusa, pero no la lógica. Ayer era la “protección de ciudadanos”, hoy es la “defensa de la democracia”.
El petróleo como motor real de la agresión
Calvo entendió algo clave: las intervenciones nunca son ideológicas, son económicas. Venezuela concentra las mayores reservas de petróleo del planeta, y desde su nacionalización se convirtió en un obstáculo estructural para los intereses de las grandes corporaciones energéticas.
Cada vez que el Estado venezolano reafirmó el control sobre sus recursos, la respuesta fue escalando: bloqueos, sanciones, sabotajes, intentos de golpe y finalmente invasión directa.
La Doctrina Calvo anticipó este conflicto: cuando un país periférico ejerce soberanía real, el imperialismo responde con violencia.
El secuestro de Maduro y la negación de la soberanía
El secuestro del presidente venezolano no es solo un hecho político: es un acto colonial. Supone que Estados Unidos se arroga el derecho de decidir quién gobierna y quién no, anulando la autodeterminación de los pueblos.
Para Calvo, este tipo de acciones no eran anomalías sino el funcionamiento normal del sistema imperial, que necesita disciplinar a quienes se salen del libreto.
Carlos Calvo versus el orden mundial actual
El “otro” Carlos Calvo —el jurista— pensó un mundo donde los países latinoamericanos no fueran patios traseros, sino sujetos plenos de derecho. Por eso su doctrina fue combatida, invisibilizada y reemplazada por mecanismos favorables al capital extranjero.
Hoy, frente a Trump y la ofensiva sobre Venezuela, Calvo vuelve a ser actual porque demuestra que el problema no es Maduro, ni el chavismo, ni Venezuela, sino la negativa de un país a ser colonia.
Conclusión
La Doctrina Calvo no es una reliquia académica: es una herramienta para entender el presente. La invasión estadounidense y el secuestro de Maduro confirman que el imperialismo sigue actuando como en el siglo XIX, solo que con un discurso más cínico.
Mientras Trump ejecuta la política del garrote, Carlos Calvo sigue recordando que la soberanía no se pide permiso: se ejerce.
Este fin de semana se corre en #VillaRegina la 3ra fecha del Campeonato Regional de Rally. Toda la info en el siguiente contenido la brinda el Dir de Deportes Damián Alvarez. Hoy viernes 19hs la «La largada simbólica» en Plaza de los Próceres. Atentos a los reginenses amantes del Rally que van a la barda…
¿Qué pasaría si las manos desaparecen y las sombras de los aplausos continúan aplaudiendo? ¿Qué pasaría si la piedra del aplauso ve como las manos se esconden para siempre? Es así que comenzó a suceder, primero fueron los dedos, quienes retenidos en la mismísima nebulosa digital, y sin darse cuenta, iban borrando de a poco…
Pese al asombro inicial, finalmente fue amable la participación de León Gieco en el cierre de Lollapalooza, en 2017, cantando “Todos los caballos blancos” frente al público de Lana del Rey. Lo mismo pasó después, cuando Pablo Lezcano compartió lineup con Liam Gallagher. Y, más acá en el tiempo, en el último show de Lali Espósito, cuando Sandra Mihanovich la tomó de la mano para corear “Soy lo que soy”. La industria musical cambió, y, como todos los rubros, también necesita generar sorpresas, espectáculo mediante. Este mandato tiene Lado B y es que muchos escenarios recuperan lo esencial de la música en vivo, de la zapada, de la experimentación: el encuentro. Lo analógico. Lo presencial. Tocar, cantar, sentir, compartir.
Y hay una música que es sinónimo de cruces permanentes: el folklore. Así, el Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 vuelve a ser provocador y/o legitimador de encuentros, sin prejuicios, entre generaciones y audiencias. En el mismo escenario donde debutó Mercedes Sosa el 31 de enero de 1965 y donde, este año, La Sole festejará tres décadas de carrera, la sorpresa de la programación es la presencia de Cazzu y de Milo J. Muy gauchitos: dos referentes de la música urbana cuya manera de innovar en sus carreras es volver a nuestra música autóctona. Y a sus propias raíces personales.
En tiempos de celebración del individualismo extremo, el folklore propone diálogos con otros géneros y desarrollo colectivo.
Será otra noche memorable del Festival que nació en 1961, organizado por un grupo de vecinos en un pequeño escenario ubicado sobre la ruta 38, destinado a público y artistas de todo el país (mientras los porteños bailaban tango). Desde entonces, dura nueve noches en homenaje a la novena de la Virgen del Rosario. Por eso, Cazzu, la jefa del trap, llegará con sus coplas el domingo 25 de enero, en la Segunda Luna (y después de sorprender al público del Festival de Jesús María a pura chacarera), y Milo J pondrá en diálogo la música urbana con la zamba y el carnavalito el 1º de febrero, en el cierre, en la Novena Luna. ¡Adentro las nuevas generaciones!
En tiempos de retorno conservador y de celebración del individualismo extremo, el folklore (o, mejor dicho, la música de raíz folklórica) propone cruces, encuentros y diálogos con otros géneros: retoma gran parte de su espíritu de vanguardia y desarrollo colectivo. Si en la dictadura del ‘76 se prohibía “Zamba de mi esperanza” por proponer un aire de independencia -no del mercado, sino frente a la opresión-, cincuenta años después el folklore, cerca o lejos de Cosquín, busca vincularse con los públicos de otros géneros y demostrar que no son espacios bajo llave: se completan, unos a otros, constantemente. Y a nadie escandaliza ya que Milo J o Cazzu puedan estar en Cosquín: hay música para todos y todas. Así, el trap puede alimentar al folklore y, viceversa, los ritmos de tierra enriquecen a las letras urgentes de los chicos de ahora.
***
—¿Qué es el folklore?
Es una tarde de mayo de 2025 y ya se enfrió el mate. Ahora circulan empanadas y vino en el patio de la casa de Mex Urtizberea: avanza el especial ¡FAlklore! del ciclo Esto es ¡FA! Soledad Pastorutti canta con Milo J la zamba “Cuando ya nadie te nombre”, de Horacio Guarany. Peteco y Cuti Carabajal interpretan a dúo la chacarera “Dejame que me vaya”. Chango Spasiuk y Teresa Parodi tararean el chamamé “Kilómetro 11”. A la peña se suman artistas más jóvenes: Maggie Cullen, Julián Kartun y Juan Gigena Ábalos, el director musical de la tertulia. La raíz es para todos.
Luna Monti y Maggie Cullen
¿Qué concepto pensaron Milo J y Mex, impulsores de esta juntada telúrica, para ¡FAlklore!? El especial, que oxigenó el ánimo social de 2025 y está disponible en YouTube, representa una reunión de artistas muy diversos —por estética, edad y trayectorias— y una manera abierta de entender el folklore para nuevos públicos: sin estereotipos. ¿Por qué? Durante décadas muchos concibieron al género como un sinónimo de cantores vestidos de gauchos con una visión ultra-nacionalista, patriarcal y machista. O como “tipos con quenas, bombos, charanguitos”, como dijo Pettinato en aquella frase que se viralizó, a mediados de 2025: muy por fuera de esta recuperación del género. Por eso, lejos de cristalizarse en una música estática que le canta a la patria y a sus paisajes con fanatismo tradicional, la raíz folklórica no sólo innova en arreglos y reversiones, sino que incluye discursos más abiertos, y hasta abarca a la musicalidad de la disidencia sexual con figuras como LeGon Queen y La Ferni.
El género contiene riquísimos matices, con exponentes muy distintos entre sí y discursos hasta contrapuestos, pero que pueden convivir. Entre los tradicionalistas y los innovadores hay una gran paleta de colores.
¿Cómo acortar esa distancia? Una respuesta posible está en ¡FAlklore!: “Buscamos acercarnos a las nuevas generaciones”, dijo Mex Urtizberea aquella tarde de mayo, en su patio. Y, para abrir el debate, tiró esa pregunta filosófica sobre qué representa este género. ¿Qué respondieron los invitados con mayor experiencia? ¿Qué se oyó decir en ¡FAlklore!?
—Es la afinación de este lugar en el mundo —dijo el Chango Spasiuk.
—A cada generación le corresponde un eslabón de la cadena. Es muy bueno relacionarnos de esta manera tan espontánea y hermosa —sumó Teresa Parodi.
LeGon Queen y Peteco Carabajal
Y aquella zapada sin barreras saltó de YouTube al Movistar Arena: apenas se anunció el primer show, las entradas se agotaron en dos horas. Por eso el 23 de diciembre hicieron un bis, en el que estuvieron Abel Pintos, Eugenia Quevedo, Lázaro Caballero, Rubén Rada, Nati Pastorutti, Sergio Galleguillo, Yamila Cafrune, Sele Vera, Radamel, Nahuel Pennisi, Agarrate Catalina, Raúl “Tilín” Orozco y Lito Vitale, entre otros. La zamba y la chacarera dejaron paso al chamamé y hasta hubo toques de rock argentino. La inclusión escénica fue la norma. Así, la tertulia devenida espectáculo de entrecasa, primero, y luego de estadio, hace que el folklore resulte la propuesta cultural que ofrece compañía y respuestas a estos tiempos aciagos. Y el retumbo de un bombo puede ser el llamado a compartir entre todos.
Milo J
***
Esta renovación generacional se suma a la huella de las últimas décadas iniciada por artistas que llegan a la música de raíz folklórica desde la tradición, desde las academias populares o desde la intuición.
¿Qué aportar sobre Liliana Herrero que no se haya dicho ya? A los 77 años, la pionera que reinventa la raíz tiene un nuevo disco, Fuera de lugar. Con él exterioriza su desazón ante el dominio libertario y los discursos de odio, y da su propia versión del folklore interpretando a Charly García y a Spinetta. En las rupturas y quebraduras de su canto, Herrero sabe que no hace falta gritar para conectar con el pasado. Ella lo repiensa, siempre, y por eso va varios pasos adelante.
Liliana Herrero
Habitando el folklore al mismo tiempo que el jazz, el tucumano Juan Quintero formó Aca Seca Trío junto con Andrés Beeuwsaert en teclados y Mariano “Tiki” Cantero en percusión. Una apuesta musical de gran vuelo: un trío de jazz en ritmos de 6 x 8. Y aportaron temas de Quintero, quizá el compositor contemporáneo más importante, heredero de Juan Falú y Raúl Carnota. Pero, a la par, el abrecaminos que es Juan Quintero también refinó la música argentina sin fronteras con el dúo de guitarra y voces que formó con Luna Monti.
Aca Seca Trío
Muchas artistas femeninas abren sentidos clave, como Silvia Iriondo, Lorena Astudillo, Chiqui Ledesma, Luciana Jury, Mery Murúa, Paola Bernal, Mariana Baraj, Mavi Díaz, Milena Salamanca, Charo Bogarin y Sofía Viola.
Explorando discursos sonoros vinculados a la Música Popular Brasileña, el entrerriano Carlos “Negro” Aguirre es un polo de innovación y agudeza impresionista desde el piano, la composición y la voz. Suena solo, en tríos, quintetos y sextetos. Ve al folklore como un magma a explorar.
El folklore resulta la propuesta cultural que hoy nos ofrece compañía y respuestas a estos tiempos aciagos. Y el retumbo de un bombo puede ser el llamado a compartir entre todos.
Desde una concepción de rock, Duratierra enchufa al folklore con ductilidad. En septeto, con la voz al frente de Micaela Vita y las guitarras de Juan Saraco, ganaron el Premio Gardel 2025 en el rubro Mejor Álbum Grupo de Folklore con su disco A los amores – El folklórico Vol. 1. El anterior había sido La fuerza, con un discurso de crítica social y el abrazo a las identidades de género que adquieren cada vez mayor visibilidad.
Duratierra
Ahora en pausa, el octeto Don Olimpio —con Andrés Pilar en piano, arreglos y dirección— combina música de raíz y vanguardia versionando clásicos con autores contemporáneos. Aporta arreglos desafiantes y un proceso de trabajo de lo individual a lo colectivo. Con la voz de la catamarqueña Nadia Larcher, grabaron varios discos y dejaron su álbum final, registrado en vivo en el Teatro Margarita Xirgu a fines de 2023, como ejemplo de que la formación académica también puede motivar el baile peñero: La Olimpeña en vivo.
También en el Xirgu se grabó, en septiembre de 2024, otro proyecto que unió tradición y vanguardia entre generaciones: Carnota Presente. Producido por Lito Vitale, fue un homenaje a los diez años de la muerte del autor de la clásica zamba “Grito Santiagueño”. Los artistas invitados abrazaron chacareras, zambas, vidalas y más canciones de Raúl Carnota, las cuales destacan por su destreza sonora y su sensibilidad social.
Don Olimpio con invitados, Teatro Margarita Xirgu, 2023.
¿Carnota Presente habrá sido uno de esos conceptos que inspiraron la juntada de ¡FAlklore!? Muchos de quienes estuvieron en aquel escenario cantan hoy reunidos por Mex y Milo J. En el homenaje a Carnota estuvieron Juan Iñaki, Manu Sija, Verónica Condomí, Liliana Vitale y Matías Betti, Mono Izarrualde, La Bruja Salguero, Georgina Hassan, Maggie Cullen, Franco Luciani, Victoria Birchner y Minino Garay, Lidia Borda y Daniel Godfrid, Juan Pablo Di Leone, Lisandro Aristimuño, Suna Rocha, Willy González y Nadia Larcher.
—Les presento a la tinya, el tambor andino. Este instrumento une a los pueblos de la Cordillera de Los Andes desde América del Norte hasta el último rincón de América del Sur.
En junio de 2024, justamente, Nadia Larcher cantó unas coplas en el auditorio del Kennedy Center, en Washington. Presentaba el disco Tinya Raíz, su reivindicación de la herencia musical diaguita-calchaquí y de las piezas recopiladas por Isabel Aretz y Leda Valladares. Asimismo, en sus propios temas, Larcher expande sus líneas sonoras y se reafirma con interrogaciones profundas. “Esta música nos une en la humanidad, en el dolor, en el quejido, en la necesidad de expresar para sacar afuera lo que nos pasa adentro”, dijo Larcher, y quien también cantó “Vientito de Tucumán”, a dúo con Ricardo Mollo, en 2023, en el estadio de Vélez, en el festejo de los treinta y cinco años de Divididos.
Nadia Larcher
Fue otro cruce de generaciones y sonidos. El poder del rock, la poesía de Atahualpa Yupanqui y la raíz flotaron en la voz de Larcher, en su memoria y en su concepción artística hacia el futuro: mirar atrás es dar grandes pasos hacia adelante. Conectar con otros géneros es demostrar que el folklore es pasado, presente y vanguardia de la música popular argentina. ¿Cuántos nuevos públicos, en los tiempos que vengan, como los de Milo J o Cazzu, lo van a comprobar?