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Orazi y Minor recorrieron el inmueble donde funcionará la Comisaría de la Familia

El Intendente Marcelo Orazi y la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia de Río Negro Betiana Minor recorrieron el inmueble donde próximamente funcionará la Comisaría de la Familia, donde se llevan adelante trabajos de pintura para su puesta en marcha.

Recordemos que en los próximos días la Comisaría de la Familia atenderá en Ingeniero Bonoli 91, espacio que fue cedido en comodato por el Poder Judicial a la Secretaría de Seguridad y Justicia provincial.  De esta manera contará con un espacio de mayores dimensiones y comodidad para la atención de cuestiones relacionadas a la violencia de género y familia.

En el lugar también habrá una oficina de atención de la SENAF.

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  • Los intendentes arman una Liga y quieren poner el candidato a gobernador

     

    Un grupo de 11 intendentes bonaerenses consolidó una Liga y se posicionan como un cuarto sector dentro del peronismo. Este lunes visitaron a Axel Kicillof en La Plata y posaron frente a Casa de Gobierno en una foto fundacional del nuevo espacio.

    La reunión con el gobernador duró unas tres horas. Formalmente se comunicó que hablaron de la situación económica y del impacto del ajuste en los distritos. Sin embargo, hubo un diálogo político profundo con Kicillof, a quien visitaron como principal autoridad del peronismo en la provincia.

    El germen de la Liga fue lo que se denominó como Grupo AFA, un armado que integraron Gastón Granados (Ezeiza), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achaval (Pilar) y Nicolás Mantegazza (San Vicente).

    Ahora se sumaron Federico Susbielles (Bahía Blanca), Marisa Fassi (Cañuelas), Juan Pablo García (Dolores), Juan de Jesús (La Costa), Gustavo Menéndez (Merlo), Hernán Arranz (Monte Hermoso), y Mariel Fernández (Moreno). El espacio pasa a ser una Liga de Intendentes Peronistas.

    Guiño de Kicillof a la reelección de los intendentes: «Es muy infrecuente que el pueblo no pueda votar a dirigentes cercanos»

    La Liga busca constituir un nuevo espacio que complemente la actual división que atraviesa el peronismo en la provincia de Buenos Aires. Por un lado, se posiciona como un cuarto sector frente al axelismo, La Cámpora y el Frente Renovador de Sergio Massa. Pero, al mismo tiempo, no busca ser un grupo cerrado.

    Varios intendentes tienen puentes con Cristina y Máximo Kirchner, al tiempo que mantienen buen diálogo con Kicillof. No hay en la flamante Liga posturas extremas. Por caso, a pesar de la cercanía con la ex presidenta, en los hechos respaldaron el año pasado la decisión del gobernador de desdoblar la elección bonaerense.

    La idea del grupo es mantener y remarcar una fuerte identidad como intendentes peronistas. Eso, dicen, es un punto en común para poder abrir el juego y dialogar con el resto de los intendentes de la provincia.

    El grupo venía manteniendo conversaciones con Kicillof. Incluso el gobernador les planteó el año pasado que ese grupo debería formar parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), su línea interna dentro del peronismo.

    Los jefes territoriales prefirieron mantener su identidad como intendentes. Creen que es justamente desde allí donde pueden aportar para la unidad en momentos en que el peronismo atraviesa una de sus peores crisis.

    De ahora en más buscarán abrir el juego. Retomar las reuniones con Kicillof, visitar a Sergio Massa en sus oficinas de Libertador y de manera individual y, por cuestiones judiciales, visitar a Cristina en su domicilio de San José 1111.

    Los intendentes entienden que la fragmentación del peronismo en tres sectores rompió con un esquema cotidiano de reuniones de jefes distritales que se juntaban a discutir política y buscar soluciones. Por caso, la solidez del grupo de intendentes fue clave entre 2015 y 2019 para resistir las políticas del PRO en la provincia.

    De ahora en más buscarán abrir el juego. Retomar las reuniones con Kicillof, visitar a Sergio Massa en sus oficinas de Libertador y de manera individual y, por cuestiones judiciales, visitar a Cristina en su domicilio de San José 1111.

    Aunque esquivan plantearlo abiertamente, la Liga buscará influir en la definición del sucesor de Kicillof en el gobierno bonaerense. Los intendentes saben del poder que consolidaron en la elección de septiembre pasado y buscarán hacer valer esa gesta. A diferencia de elecciones anteriores, en esa pulseada electoral ellos traccionaron solos la victoria del peronismo sobre La Libertad Avanza.

    Uno de los temas de los que se habló en la reunión fue la necesidad de modificar la ley que prohíbe las reelecciones. No hubo definiciones concretas, pero cayó bien en el grupo que Kicillof haya reflotado el tema en los últimos días.

    En los próximos días, los intendentes publicarán un documento fundacional y se expresarán públicamente sobre reelecciones y otros temas de coyuntura.

    También se conversó sobre la estrategia electoral del año próximo. Kicillof planteó que antes de definir la estrategia electoral bonaerense es necesario esperar qué resuelve el Congreso sobre la continuidad o eliminación de las PASO. La idea es esperar una definición sobre eso y luego comenzar a discutir hacia fin de año el camino a seguir en la provincia.

     

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  • Abren las inscripciones para la Bienal Internacional de Arte Río Negro 2022

    A partir de hoy, hasta el 10 de febrero artistas y colectivos nacionales e internacionales podrán inscribirse para participar de la Bienal Internacional de Arte de Río Negro 2022 que se llevará a cabo desde el 18 al 27 de marzo 2022 en Valcheta. La Bienal Internacional de Arte Río Negro es organizada por la…

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  • Se lanzó el Consejo Provincial de Economía del Conocimiento

     

    El acto fue encabezado por Axel Kicillof, Augusto Costa y Ariel Sujarchuk, presidente ad honorem del organismo, que se propone como un ámbito de articulación entre el Estado y el ecosistema del conocimiento para fortalecer el desarrollo productivo y el empleo de calidad en la provincia y el resto de la Argentina.

    Ante más de 800 representantes del sector, el gobernador Axel Kicillof, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusto Costa, y Ariel Sujarchuk encabezaron el lanzamiento del Consejo Provincial de Economía del Conocimiento (COPEC), un espacio permanente de trabajo conjunto entre el Estado provincial y los sectores del conocimiento para diseñar e impulsar políticas que fortalezcan la innovación, el desarrollo productivo y la generación de empleo.

    «Desde la Provincia de Buenos Aires queremos generar un ámbito de diálogo multisectorial, heterogéneo y diverso, donde las distintas miradas construyan un pensamiento colectivo. El COPEC viene a escuchar, debatir, aportar y generar propuestas para la economía del conocimiento, un sector profundamente dinámico y transversal que atraviesa a todas las industrias. Si la economía del conocimiento es la economía del futuro, tenemos que trabajar para que sea uno de los grandes motores del desarrollo de la Argentina», enfatizó Sujarchuk en su carácter de presidente ad honorem del COPEC.

    El acto se realizó en el espacio El Cubo, de Vicente López, y contó con la presencia de representantes de cámaras y entidades empresariales, clústers tecnológicos, universidades nacionales y centros de formación públicos y privados, científicos e investigadores, sindicatos y gremios, autoridades provinciales y funcionarios municipales.

    «El COPEC expresa la necesidad urgente de discutir, pensar y compartir conocimientos sobre un sector clave para el desarrollo nacional como es la economía del conocimiento. Por eso decidimos poner al frente a Ariel Sujarchuk, que tiene experiencia tanto en este sector como en la incorporación de nuevas tecnologías a la gestión. En un momento en que el Gobierno Nacional desfinancia y destruye capacidades científicas, tecnológicas y universitarias que llevaron décadas construir, desde la Provincia proponemos generar una agenda, definir políticas públicas y trabajar junto con el sector privado, las universidades, los municipios y todos los actores para construir nuestro lugar en esta transformación», resaltó Kicillof.

    El COPEC nace con el objetivo de consolidar una agenda estratégica para uno de los sectores con mayor capacidad de transformar la matriz productiva bonaerense. A través del diálogo permanente entre el sector público y el privado, buscará identificar desafíos, promover iniciativas de investigación, desarrollo e innovación, impulsar la formación de talento, fortalecer las capacidades tecnológicas y generar condiciones para el crecimiento de las actividades basadas en el conocimiento. El próximo viernes se abrirán las mesas de trabajo entre los distintos sectores.

    «La economía del conocimiento es central para el desarrollo de la Argentina y, en particular, de la provincia de Buenos Aires. Con el COPEC generamos un nuevo ámbito para nuclear a los diferentes sectores, escuchar, construir un diagnóstico común y trabajar juntos en propuestas y políticas públicas que permitan aprovechar las oportunidades y enfrentar los desafíos de la revolución tecnológica que estamos viviendo», remarcó Costa.

    La participación y el intercambio entre los distintos sectores comenzaron desde el propio acto de lanzamiento, donde también aportaron sus miradas el presidente del Polo IT La Plata, Gastón Menvielle; la presidenta de Bedson S.A., Alicia Romero de Colusi; el presidente de Argencon, Sebastián Mocorrea; el director ejecutivo de CAPIT, Pablo Wisznia; el CEO de CRUX Aerospace, Pablo Hollarl; el rector de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), Carlos Greco; y la rectora de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), Alejandra Zinni.

    Con una agenda de actividades que comenzará en los próximos días, el Consejo funcionará como un espacio de construcción de consensos. Allí confluirán las distintas voces del ecosistema para definir prioridades, promover proyectos y contribuir al diseño de políticas públicas que respondan a las necesidades del sector.

     

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    El Día Que Los Taxistas Inventaron El Colectivo Para Sobrevivir A La Crisis

     

    En 1928 un grupo de taxistas porteños encontró una solución desesperada frente a la falta de pasajeros: llevar varias personas por el mismo recorrido. Así nació el colectivo argentino.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hoy parece imposible imaginar una ciudad argentina sin colectivos. Están en los barrios, atraviesan avenidas, conectan localidades, llevan trabajadores de madrugada, estudiantes, jubilados, familias enteras y millones de pasajeros todos los días. Tienen colores, números, recorridos, terminales, empresas, sindicatos y hasta una cultura propia. Sin embargo, hubo un momento en que el colectivo no existía. Y su nacimiento no ocurrió en un laboratorio, ni en una oficina de planificación urbana, ni como resultado de una gran política estatal. Surgió de una necesidad mucho más sencilla y mucho más argentina: un grupo de trabajadores necesitaba encontrar la manera de seguir viviendo de su oficio cuando los pasajeros empezaron a desaparecer.

    La historia se remonta a 1928, cuando los taxistas porteños atravesaban una situación complicada por la competencia de otros medios de transporte. Buenos Aires ya contaba con una extensa red de tranvías, una creciente oferta de ómnibus y una línea de subterráneos que desde 1913 conectaba Plaza de Mayo con Primera Junta. Para los taxistas, competir contra esos sistemas significaba ofrecer un servicio mucho más caro por pasajero. La cantidad de clientes comenzó a disminuir y el problema se convirtió en una cuestión de supervivencia económica.

    Fue entonces cuando apareció una idea que, vista desde hoy, parece obvia, pero que en aquel momento significaba cambiar completamente la lógica del taxi: si una persona sola no podía pagar el viaje, podían viajar varias y compartir el costo.

    De La “Malaria” Al Primer Colectivo

    Los protagonistas de aquella transformación eran taxistas que acostumbraban reunirse en un café de la zona de Floresta. Las fuentes coinciden en que el punto de referencia estuvo en el área de Rivadavia y Lacarra, aunque existen distintas versiones acerca del lugar exacto y de quién fue el primero en proponer la idea. Esa incertidumbre no le quita valor a la historia; por el contrario, muestra que el nacimiento del colectivo fue menos parecido a una invención individual que a una respuesta colectiva frente a una crisis.

    Aquellos trabajadores ya habían probado algo parecido en ocasiones especiales. Los fines de semana podían trasladar grupos de pasajeros hacia el hipódromo, las canchas de fútbol o distintos puntos de la ciudad. La novedad de 1928 consistió en convertir esa práctica ocasional en un servicio regular, con recorrido fijo y tarifa determinada.

    El 24 de septiembre de aquel año comenzaron los primeros viajes. Los automóviles utilizados seguían siendo, básicamente, taxis modificados. No tenían la apariencia del colectivo que conocemos actualmente y su capacidad era reducida. Las primeras unidades podían transportar alrededor de cinco pasajeros, aunque rápidamente comenzaron a incorporar asientos adicionales y modificaciones en las carrocerías para aumentar la cantidad de personas transportadas.

    La tarifa era parte fundamental del negocio. El viaje podía costar 10 centavos hasta Flores y 20 centavos hasta Primera Junta, bastante menos de lo que hubiera significado contratar un taxi completo. El conductor no necesitaba conseguir un único pasajero dispuesto a pagar todo el viaje: podía llenar los asientos con varios usuarios que abonaban individualmente.

    Había nacido una nueva lógica económica.

    Y esa lógica terminaría transformando Buenos Aires.

    El Invento Que El Estado Primero Miró Con Desconfianza

    Los primeros colectivos circularon en una especie de zona gris. El sistema era demasiado nuevo como para encajar cómodamente en las categorías existentes y, al mismo tiempo, competía directamente con servicios de transporte ya establecidos.

    Los primeros conductores llegaron incluso a escribir con tiza sobre sus vehículos los destinos que cubrían. Era una manera improvisada de informar a los pasajeros, pero también una señal de que nadie sabía todavía exactamente qué iba a convertirse aquel experimento. Con el tiempo aparecieron carteles, colores, recorridos más definidos y unidades especialmente carrozadas.

    La competencia no tardó en generar conflictos. El colectivo comenzó a disputar pasajeros con tranvías y ómnibus y enfrentó cuestionamientos, regulaciones y diferentes intentos de ordenar su funcionamiento. El Estado terminó interviniendo y, hacia fines de 1932, la Municipalidad de Buenos Aires reglamentó el servicio, estableció recorridos y comenzó a numerar las líneas.

    Es un detalle importante porque muestra cómo muchas veces la innovación aparece antes que la regulación. Primero surge una necesidad, después una solución improvisada y finalmente las instituciones intentan adaptar sus normas a una realidad que ya está funcionando.

    El colectivo siguió ese camino.

    Primero fue un taxi que llevaba varios pasajeros. Después fue un auto-colectivo. Más tarde, una unidad carrozada específicamente para transportar personas. Finalmente, se convirtió en un sistema de transporte masivo.

    Y terminó siendo parte de la identidad argentina.

    Mucho Más Que Un Medio De Transporte

    Hay algo especialmente interesante en esta historia: el colectivo no nació simplemente como una innovación tecnológica. Nació como una innovación laboral.

    Los protagonistas no estaban intentando revolucionar el transporte mundial. Querían trabajar.

    La competencia de los tranvías y los ómnibus había reducido sus posibilidades de obtener ingresos y ellos encontraron una manera de ofrecer un servicio más barato sin abandonar su oficio. El resultado fue una transformación que excedió completamente las intenciones originales.

    Con el tiempo, el colectivo permitió conectar zonas que no tenían acceso directo a los grandes sistemas ferroviarios o tranviarios. Facilitó el crecimiento de barrios, acompañó la expansión del área metropolitana y convirtió al transporte automotor en una pieza fundamental de la vida urbana.

    También creó una nueva relación entre conductor y pasajero. A diferencia de otros medios de transporte masivo, el colectivo tenía una dimensión mucho más cercana: el chofer conocía las calles, los barrios, las paradas y muchas veces a los propios pasajeros. En los primeros tiempos, incluso debía anunciar a viva voz el recorrido para captar clientes.

    Con los años aparecerían las empresas, los sindicatos, las regulaciones, las grandes carrocerías y las redes de líneas que conocemos actualmente. Pero en el origen estaba aquel pequeño automóvil convertido en transporte compartido.

    Hay otra cuestión que tampoco debería perderse de vista. La historia oficial suele contar el nacimiento del colectivo como una simpática anécdota porteña: unos taxistas se reunieron en un café y tuvieron una idea. Pero debajo de esa postal hay una historia mucho más profunda sobre trabajo, competencia y supervivencia económica.

    El colectivo nació porque había una crisis.

    Nació porque un grupo de trabajadores vio caer su fuente de ingresos y decidió modificar la forma de prestar el servicio.

    Nació porque había pasajeros que necesitaban viajar más barato.

    Y nació porque alguien comprendió que podía convertir un problema individual —el taxi vacío— en una solución colectiva: varios pasajeros compartiendo un mismo recorrido.

    Esa lógica terminaría dando nombre al invento.

    Quizás por eso el colectivo sea uno de los objetos más interesantes para comprender la sociedad argentina. No es solamente un vehículo. Es una consecuencia material de la forma en que una ciudad crece, de cómo se mueve su población y de cómo los trabajadores encuentran respuestas frente a las transformaciones económicas.

    Un siglo después, aquella idea improvisada sigue recorriendo las mismas calles.

    La primera línea porteña inició sus viajes en 1928 desde la zona de Lacarra y Rivadavia hacia Primera Junta, pasando por Flores. Con el tiempo, ese recorrido se expandió y aquella experiencia dio origen a un sistema que terminaría multiplicándose por Buenos Aires y por todo el país.

    Lo extraordinario no es solamente que los taxistas hayan inventado el colectivo.

    Lo extraordinario es que una solución pensada para enfrentar una crisis laboral terminó convirtiéndose en una de las instituciones cotidianas más importantes de la vida argentina.

    Cada vez que un colectivo dobla una esquina, levanta a un pasajero en una parada o atraviesa un barrio antes del amanecer, hay algo de aquella vieja historia que todavía continúa.

    Porque hace casi un siglo, unos trabajadores que no querían quedarse sin trabajo decidieron que, si solos ya no podían sostener el viaje, tal vez la solución fuera viajar juntos.

    Y de aquella necesidad nació el bondi.

     

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    Llega el finde, llega el teatro a La Hormiga

    ESTE FIN DE SEMANA, EN EL MARCO DEL PROGRAMA FEDERAL REACTIVAR ESCENAS, LAS SALAS DE LA HORMIGA CIRCULAR SE ACTIVAN CON ESPECTÁCULOS. EL SÁBADO 14, DESDE 21 HS. EN SALA DOS «HALL DE LA HORMIGA»;EL GRUPO, ORIUNDO DE LAS GRUTAS, PRESENTA:«CRUDO, HUMOR EN BRUTO».TEATRO DE IMPROVISACIÓN, DE INTERVENCIÓN E INTERACTIVO.PARA REIR Y PENSAR. LAS RESERVAS PUEDEN REALIZARSE…

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