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Orazi y Minor recorrieron el inmueble donde funcionará la Comisaría de la Familia

El Intendente Marcelo Orazi y la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia de Río Negro Betiana Minor recorrieron el inmueble donde próximamente funcionará la Comisaría de la Familia, donde se llevan adelante trabajos de pintura para su puesta en marcha.

Recordemos que en los próximos días la Comisaría de la Familia atenderá en Ingeniero Bonoli 91, espacio que fue cedido en comodato por el Poder Judicial a la Secretaría de Seguridad y Justicia provincial.  De esta manera contará con un espacio de mayores dimensiones y comodidad para la atención de cuestiones relacionadas a la violencia de género y familia.

En el lugar también habrá una oficina de atención de la SENAF.

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  • En principio Santilli conservaría a Scioli en Turismo: «No molesta» 

     

    Diego Santilli se inclinaría en principio por conservar a Daniel Scioli en la secretaría de Turismo, Deportes y Ambiente y el principal argumento, según aseguran en la jefatura de gabinete, es que «no molesta».

    El ex motonauta llegó a esa secretaría de la mano de Guillermo Francos, a quien tuvo de funcionario durante sus mandatos como gobernador bonaerense. Scioli había ubicado a Francos en la presidencia del Banco Provincia y fue retribuido con la misma secretaría con la que debutó en política durante el menemato.

    Luego de la salida de Francos, Scioli logró sobrevivir al cambio de mando con Adorni a base de retuits y elogios a Milei. Su expertise para sobrevivir le permitió acercarse a Karina Milei y cultivar un perfil bajo para no enojar a los hermanos. Desde su secretaría sólo levantó polvareda cuando se dedicó a perseguir carpinchos en Nordelta.

    Milei le tomó juramento a Santilli este martes

    «Nos gusta el Pichchi, tenemos buena onda», dijo a LPO un colaborador que trabaja con Santilli desde hace décadas.

    El resto del organigrama se está definiendo por estas horas, luego de la jura de Santilli de este martes. Su mano derecha, Gustavo Coria, se hará cargo de la secretaría de Interior, que dejará de ser ministerio. Ignacio Devitt, que era una suerte de vicejefe de Adorni, seguirá como vicejefe ejecutivo, una tarea similar a la que tenía José Rolandi en la gestión Francos.

    En tanto que Juan Doe, que maneja la Dirección  de Comunicación Digital con la que alimentan los trolls, es un fierro caliente que ni Karina quiere tocar. Pese a que la secretaría de Medios migrará a la órbita de la hermana de Milei, como anticipó LPO, lo más probable es que Juan Doe se quede bajo la órbita de la jefatura de gabinete.

     

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  • Figoli toma el control del estadio de Mar del Plata y el municipio sostiene la concesión

     

    Con el ingreso del empresario Marcelo Figoli, se produjo un cambio de alto impacto en el esquema societario que controla el estadio mundialista José María Minella y del Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata tras ocho meses de ausencia de obras y escándalos que golpearon de cerca a la contratista Minella Stadium.

    En Mar del Plata sostienen que el desembarco del dueño de Fénix Entertainment Group viene a oxigenar financieramente a un proyecto que muchos veían encaminado hacia el naufragio de no llegar un socio de peso.

    Como contó LPO, a poco de otorgarse la concesión por 30 años a Minella Stadium, su principal accionista, la brasileña Revee, se vio sacudida por lo que fue catalogado como el mayor fraude bancario en la historia de Brasil y que tiene entre sus principales investigados al Grupo REAG, controlante de Revee.

    Las obras en el estadio de Mar del Plata no arrancan por el escándalo que golpea a la contratista

    Desde entonces, la oposición presentó múltiples pedidos de informes para conocer la sustentabilidad financiera para avanzar en una inversión superior a los USD 40 millones. Mientras, el deterioro del Minella se profundizó y solo se pusieron algunos metros de alambrado.

    Ahora, la llegada de Figoli es vista con expectativas en fuentes cercanas al municipio que destacan que Fenix ya cuenta con experiencia en la administración de grandes escenarios, como el Aconcagua Arena de Mendoza.

    Figoli tuvo que mudar una expo de Fórmula 1 de Tecnópolis porque Karina quiso imponerle a una productora

    Incluso, este viernes, el intendente interino Agustín Neme apoyó el cambio y sostuvo la concesión. «Es una eventualidad de una situación. A veces puede pasar, son imponderables», dijo a Radio Brisas.

    Pero en la oposición ven la transferencia de acciones de Minella Stadium como «una confesión de insolvencia».

    «Lo que ha estado haciendo el Municipio desde el momento cero es improvisar groseramente uno de los patrimonios mas importantes de la ciudad», dijo el concejal de Acción Marplatense Horacio Taccone.

    El dirigente pultista culpó a la gestión PRO por adjudicar la licitación a un grupo empresarial «que no tenía con qué afrontar inversiones reales».

     De ninguna manera vamos a bajar esto. Yo confío mucho en la decisión que tomamos 

    Por eso, reclamó «un nuevo llamado a licitación verdaderamente transparente con un pliego solido que documente con claridad los objetivos de la concesión, el monto de las inversiones, los plazos de las obras y las sanciones por eventuales incumplimientos».

    Sin embargo, Neme ratificó la concesión: «De ninguna manera vamos a bajar esto. Yo confío mucho en la decisión que tomamos».

    Y agregó: «Es inviable que el Municipio sostenga con calidad de infraestructura y eventos el Minella y el Polideportivo. Lejos de dar de baja esto, trabajo para que haya nuevas oportunidades».

    En Mar del Plata esperan que durante la próxima semana se definan los detalles del ingreso de Figoli en la concesión del Minella.

     

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  • El Gobierno ejecuta despidos masivos en peajes antes de entregarle las rutas a los privados

     

    Semanas después de adjudicarle a un consorcio de empresas el control de un nuevo paquete de rutas, el Gobierno nacional avanza con despidos masivos en peajes donde las nuevas concesiones tienen previsto aplicar cobro automatizado.

    Este martes, se conoció que la empresa estatal Corredores Viales -que al momento controla las rutas nacionales que está privatizando Toto Caputo- desvinculó a 120 trabajadores que se desempeñaban en el tramo de la Ruta Nacional 226 que tiene como epicentro el peaje de Hinojo, en Olavarría.

    Eso, previo a entregarle el manejo de esa traza por los próximos 20 años al consorcio de las constructoras Concret Nor, Marcalba, Pose y Coarco que, además, se quedó con el control de las rutas 3, 205 y la autopista Ricchieri y que planifica estaciones de cobro automático.

     «Este hecho forma parte de una política que ya provocó más de 3.000 despidos en Olavarría durante la gestión Milei», acusaron los concejales de Fuerza Patria, que advirtieron que la privatización «no sólo pone en riesgo los puestos de trabajo actuales, sino que tampoco garantiza obras significativas en rutas». 

    Más allá de eso, los despidos no solo alcanzan al personal que se desempeñaba en las cabinas, sino que también afecta a los trabajadores de las áreas de emergencia vial, grúas, soporte técnico, maestranza y balanza.

    «Nos indemnizaron y el 30 de este mes nos vamos todos a nuestras casas» dijo un trabajador a Infoeme. La mayoría de los afectados son vecinos de Olavarría, donde el bloque del peronismo salió al cruce de la medida.

    Caputo privatizó otra tanda de rutas pero denuncian que no hay obras de magnitud previstas

    «Este hecho no es aislado: forma parte de una política que ya provocó más de 3.000 despidos en Olavarría durante la gestión de Javier Milei», acusaron los concejales de Fuerza Patria, que advirtieron que la privatización «no sólo pone en riesgo los puestos de trabajo actuales, sino que tampoco garantiza obras significativas en rutas».

    Como contó LPO, en las entidades de usuarios viales denuncian que en las rutas ya concesionadas hace meses recién comenzaron con obras menores de bacheo, mientras que en las recientemente adjudicadas apenas se contempla el mantenimiento y corte de pasto. Eso, a cambio de la multiplicación de los peajes.

    Denuncian que las concesiones viales de Milei triplican los peajes

    Por caso, en el pliego de la licitación para el paquete de rutas que adjudicó recientemente, el Gobierno exige apenas 55,98 kilómetros de «ruta segura» en la Ruta 226, entre el empalme de la Ruta 55 y la 22. A pesar de eso, ya está confirmada la instalación de nuevas cabinas de peaje.

     

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    La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina informa que están abiertas las inscripciones para participar de las clases de reggaetón a cargo de los profesores Diego Álvarez y Dai Quiroga. Los interesados pueden anotarse en la Escuela Municipal de Arte ubicada en Brasil 91. Para consultas pueden comunicarse al celular 2984650817. Las…

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  • El hombre nuevo es no humano

     

    –Así como la revolución industrial nos liberó de las limitaciones de la fuerza física humana, la IA nos liberará de las limitaciones del cerebro humano, impulsando la productividad más allá de nuestros sueños más ambiciosos. 

    Javier Milei insiste con este enunciado: lo incluyó, primero, en su discurso durante la Semana de la Inteligencia Artificial. Lo acaba de repetir en un artículo publicado en el Financial Times. Y, seguramente, será el criterio con el que el Congreso trate el proyecto para modificar la Ley de Sociedades y otorgar personería jurídica a la IA.  

    –En Europa no va a ocurrir, en Estados Unidos no va a ocurrir– dijo el ministro Sturzenegger el último miércoles cuando presentó el proyecto en comisión de senadores en el Congreso–se abre la oportunidad para que en Argentina sea atractivo hacerlo. 

    Y agregó en su lábil defensa: 

    –¿Va a funcionar esto? No sabemos ¿Vale la pena intentarlo? Claro que sí.

    Desde el RIGI y su versión aumentada (el Súper RIGI que beneficia a corporaciones ya involucradas en proyectos, en lugar de incentivar nuevas inversiones), hasta la ley de Inocencia Fiscal, pasando por la estafa Libra o la propuesta de crear un Gemelo Digital Social, las políticas libertarias forman parte de una hondonada que nos sumerge en un valle temporal donde se tocan el siglo XVII, cuando se inventaron las sociedades de responsabilidad limitada, y la tierra incógnita del siglo XXI. Milei no sólo no está loco sino que se adapta, obediente, a la racionalidad emergente de este tiempo histórico. 

    Este nuevo proyecto deja ver, por un lado, una lectura simplista de la relación entre una forma jurídica (la creación de la sociedad de responsabilidad limitada) y un proceso social y político (la colonización bajo la figura de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales). Por otro, lo ubica en el centro de nuestra época signada por la complejidad material, cuya racionalidad se hace lugar entre la incertidumbre y un sentido común erosionado y simplificador. Milei confunde el efecto -la creación de las SRL en el siglo XVII-, con la causa -un proceso de dominación territorial, político y comercial que originó la figura del “Estado empresa”, como dice el historiador israelí Harari en respuesta al artículo de Milei-. Desconoce que la “imaginación jurídica” es apenas una delgada capa de la voluntad de poder. 

    Los transhumanistas buscan la desregulación política y económica porque, en el fondo, se basan en la desregulación de lo vivo.

    El proyecto de darle personería jurídica a la IA homologa un sistema digital a un fenómeno orgánico, presupone que el cerebro es el epicentro de la inteligencia humana y en un extremo considera que el humano (como especie) resulta una limitación para la productividad o incluso el puro funcionamiento. En el libro La inteligencia artificial no piensa (el cerebro tampoco), dedicamos unas cuantas páginas a explicar la diferencia de naturaleza entre los fenómenos orgánicos (que involucran los ecosistemas, la historia, la herencia, la cultura, la técnica, la subjetividad) y las máquinas digitales (que, aun en su versión más sofisticada, funcionan de manera agregativa pero en ningún caso pensando). Asimilar las correlaciones algorítmicas con la inteligencia humana supone un reduccionismo con efectos desastrosos sobre las otras dimensiones de lo orgánico. Como se plantea en el libro La singularidad de lo vivo, hasta qué punto la corporalidad, los lazos sutiles que conforman relaciones a nivel de los ecosistemas, los ritmos y ritos y, sobre todo, los límites que nos conectan con lo real, no son limitaciones sino condición de la vida. 

    Quienes bregan por liberar al funcionamiento algorítmico de los límites humanos hacen confluir su simplismo con una gran sofisticación económica y tecnológica. Los transhumanistas buscan la desregulación política y económica porque, en el fondo, se basan en la desregulación de lo vivo: para las máquinas sólo hay información, partes, entidades aislables, pero nunca un todo como unidad de sentido. El proyecto de poder que encarnan se corresponde con un mundo regido por la medida cuantitativa, que produce una realidad sin límites, es decir, sin esa tosquedad de lo real que guarda algo de inconmensurable. 

    La exaltación

    El proyecto de ley, según explica Milei en su artículo periodístico, “establece un marco jurídico específico para el despliegue de la IA”. Si bien aún no cuenta con número de expediente parlamentario, menciona sus pilares: “mantener la IA sin regular”, “crear una nueva categoría de sociedad en la legislación argentina: la sociedad no humana” y “un entorno fiscal competitivo”. Más allá de la incontinencia desreguladora y del eufemismo fiscal, la personería jurídica “no humana” es, de todo el planteo, el gesto que realmente se corresponde con la novedad o la especificidad de la época. 

    El Hombre de la modernidad fue un dispositivo que, en su narrativa, pretendió ubicar a la especie humana como dominadora de la naturaleza, eximiéndose incluso a sí misma de esa naturaleza, estableciendo un gobierno de la razón pura representado por la supremacía blanca, europea, colonial. En realidad, todo antropocentrismo debe entenderse como un dispositivo concreto de producción y poder que no tiene mucho que ver con una centralidad de la especie humana (dislocada en segmentos que junto a otros elementos y segmentos fue parte del dispositivo que, finalmente, la puso al borde de su destrucción). Es un punto en que conviene no confundir la “episteme” con la producción material de prácticas y condiciones.

    De esta exaltación civilizatoria participaron también los aires revolucionarios con su proyección de un Hombre nuevo de signo ideológico opuesto al del progreso capitalista. Al desarmarse ese dispositivo (la muerte de Dios anunciada por Nietzsche, seguida de la “muerte del Hombre” pregonada por Foucault), le sucedió una suerte de vacío, una dispersión sin sujeto -al menos, sin un sujeto sustancial- ya que, en el modo de “autoproducción” del mundo contemporáneo no hay más lugar para la supuesta centralidad de la humanidad. ¿Entonces?

    Suplantar a la especie humana

    Desde hace dos décadas, la aparición en nuestra región (y luego en India, Nueva Zelanda, entre otros países) de una jurisprudencia que no sólo protege al mundo animal y a los ecosistemas, sino que les otorga personería jurídica, deja ver un campo de exploración que asume las nuevas condiciones desde nuevos agenciamientos. En el fondo, aquello dañado por determinadas acciones, trátese de especies o biomas, es la vida: una existencia capturada por algo que le impide actuar de acuerdo a su naturaleza se legitima, defiende y relanza explorando posibles que incluyen la protección jurídica de nuevo tipo. 

    Esta personería jurídica significa el fin radical de la posición colonial cartesiana y binaria donde el único sujeto era el Hombre frente a ese mundo que se le presentaba como objeto. El despertar tardío de nuestros contemporáneos frente a esta multiplicación de otros sujetos ocurre cuando otro candidato a esta jerarquía crece con fuerza, la IA y la vida artificial. 

    La legislación que pretende otorgar personería jurídica a la IA comparte el mismo zócalo epocal con los “derechos de la naturaleza”, pero no en términos de protección de la vida, sino de liberación del puro funcionamiento.

    La legislación que pretende otorgar personería jurídica a la IA comparte el mismo zócalo epocal con los “derechos de la naturaleza”, pero no en términos de protección de la vida, sino de liberación del puro funcionamiento. Si la creencia en la incompletud del mundo había dado nacimiento al binomio Hombre (sujeto)/mundo (objeto) y la idea de que desarrollando la humanidad se completaría la obra, en el mundo de los transhumanistas no hay incompletud, la saturación es total, no hay negatividad ni sentido de la historia, sino una positividad a prueba de fallas, el sentido único de la cantidad y el mandato de la aumentación. A diferencia de los bichos, la IA, que puede causar daño, no puede ser dañada, sino “limitada” o “retrasada”… Se trata de otro régimen de relación que resignificaría la “personería jurídica”, ya no protectiva, sino garante de la ilimitación. Como suele ocurrir en contextos neoliberales, la jurisprudencia, a veces regula o modula en exceso las micro conductas, pero otras veces, mantiene un principio económico o, como en este caso, un puro funcionamiento a salvo de todo aquello que podría “limitarlo” o “retrasarlo”. ¿Qué es para ellos lo limitante? Nada menos que la discusión democrática, la singularidad de los modos de vida, los rituales, la exploración, la morosidad, en el fondo, los principios de la organicidad.

    Los supremacistas tradicionales hablan del “gran reemplazo” refiriéndose a la inmigración musulmana, pero el verdadero gran reemplazo, patrocinado por los nuevos supremacistas, estaría encabezado por la IA. Tal vez, por el grado de naturalización con el que se vive este proceso, pasan desapercibidos acontecimientos como la existencia de una ministra IA en Albania o la promesa de un candidato parlamentario británico de colocar en su lugar un avatar. “La tecno-oligarquía va más allá: su objetivo es suplantar a la especie humana. Pretende superar al ser humano mediante una IA que dejaría obsoleta la inteligencia humana”, señala el intelectual ucraniano Anton Shejovtsov

    La ruptura de la frontera corporal

    El proyecto del gobierno es un mojón más en la tendencia a ocupar el vacío histórico con este nuevo pretendido sujeto que sería la IA, realización definitiva del sueño moderno en una hípermodernidad que ya no admite sueños sino pura vigilia. Primero fue la partición del núcleo del átomo, luego la codificación genética con las cadenas de ADN y ahora el reemplazo del pensamiento por lo neuronal y de lo neuronal por lo algorítmico, como corolario de la utopía constructivista. 

    Pero esos eslabones constructivistas no pueden ser considerados errores ni figuras meramente ideológicas, ni mucho menos verdades superadoras, sino conocimientos que hacen parte de la producción de realidad. 

    Las tecnologías digitales funcionan para algo, los fenómenos orgánicos (trama de biología, cultura, historia, técnica) se desarrollan para alguien, para-sí. Porque la vida desea la vida. Lo vivo no es una esencia inmaculada, sino que supone posibles modos de existencia. Mientras para el modo de existencia en que impera la máquina, lo real es un sustrato literal que no presenta límite ya que puede ser desagregado y recombinado al infinito.

    El proyecto de darle personería jurídica a la IA se inscribe en un pasaje histórico que se corresponde con una transformación en curso del cuerpo intocable, la sociedad como algo sagrado o la psiquis como núcleo potente y frágil, hacia recursos, capacidades, prestaciones, competencias. De modo que la imaginada gestión algorítmica, la IA ocupando el podio de un nuevo Estado empresa o los robots humanoides enviados por las corporaciones a las tierras francas en que buscan emplazar sus enclaves extractivistas, encuentran como correlato una humanidad modelizable y unos paisajes convertidos en simples entornos sobre los que se podría operar sin reparar en las consecuencias. 

    La ruptura de la frontera corporal supone una crisis mayor de toda alteridad, ya que el cuerpo como otro impide la promiscuidad de un accionar ilimitado sobre él, los otros con quienes se convive suponen algún tipo de regulación del comportamiento propio, pueblos o países, etnias o religiones que ocupan ese lugar representan alianzas y conflictos posibles alrededor de los cuales se mecen estrategias y orfebrerías políticas. Es ese límite denso y delgado el que tambalea, como deja en claro el hecho caricaturesco de que un presidente de una potencia militar con historial genocida como Estados Unidos pueda anunciar por las redes sociales la próxima desaparición de una civilización completa. 

    Los supremacistas tradicionales hablan del “gran reemplazo” refiriéndose a la inmigración musulmana, pero el verdadero gran reemplazo, patrocinado por los nuevos supremacistas, estaría encabezado por la IA.

    Sin alteridad, la relación entre las máquinas digitales y los humanos, los ecosistemas, en definitiva, lo vivo, está destinada a una forma de colonización rampante. ¿Es la personería jurídica del nuevo colonizador lo que busca el gobierno como obediencia debida a las corporaciones big tech con las que trata?  La hibridación está en marcha y las tecnologías digitales son lo suficientemente potentes como para establecer su dominio al modo de una especie que coloniza un bioma cuando se expande, en detrimento del resto. 

    Sturzenegger se refirió a la crítica del historiador Yuval Harari al proyecto del gobierno y a la desconfianza que genera. Con una ingenuidad que no sabemos si es impostada o auténtica, el ministro dijo el miércoles frente a los senadores: 

    –¿La IA es más segura o más insegura? Si confiamos en el google maps, que es una IA que te dice andá para acá o andá para allá, no hay que tenerle miedo a esto. 

    El proyecto propone dos tipos nuevos de sociedades. Las sociedades automatizadas (o de inteligencia artificial) que pueden ser creadas, fundadas y gestionadas enteramente por agentes de inteligencia artificial o robots, y no necesitan la intervención de personas humanas para tomar decisiones o ejecutar acciones corporativas. Y luego las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO), un tipo de sociedades descentralizadas y autónomas en las que la administración y el proceso de toma de decisiones se gestiona mediante un cerebro informático o contrato inteligente, no cuentan con un jefe o gerente traidcional: sus miembros participan en las votaciones y su poder de decisión está directamente vinculado a la cantidad de criptomonedas o tokens que posean. 

    Desafío

    Para disputar la hibridación, es necesario desviar el sentido único de aumentación y maximización algorítmicos, y reintroducir las dimensiones del sentido y de la fragilidad propias de lo vivo. Porque la avanzada tecnocientífica pretende deconstruir, volver codificable y recombinar de manera ilimitada todo rito y ritmo propios del campo biológico tanto como de la cultura, la espiritualidad y la subjetividad. El desafío consiste en producir procesos orgánicos de hibridación que protejan la vida, sin aspiraciones a purezas o trascendencias.

    El desafío es situacional. Sólo desde dentro de los procesos de hibridación ya irreversibles, pero de manera situada, será posible imaginar formas de regulación que garanticen la continuidad de la vida y sostengan la complejidad de las dimensiones orgánicas. No es en nombre de una Humanidad universal que seremos capaces de aprender a experimentar hibridaciones “virtuosas”, ya que, en primer lugar, no hay un modo correcto y definitivo de ser humanos y, luego, atravesamos un momento histórico de descentramiento del Hombre consciente y rector de su mundo, que nos fuerza y nos expone a otros agenciamientos posibles. 

    ¿Es la personería jurídica del nuevo colonizador lo que busca el gobierno como obediencia debida a las corporaciones big tech con las que trata?

    Creemos que es una equivocación y un riesgo otorgar personería jurídica a la IA porque no hay posibilidad de enmarcarla en el orden del sentido ni de asignarle responsabilidad. Para la IA no hay situaciones sino funcionamiento en todo tiempo y lugar (cálculo, correlación estadística, programación). Es una trampa asumir que la innovación está siempre del lado de la tecnología, mientras que las preguntas éticas o el problema del sentido sólo retrasarían la evolución tecnológica. 

    ¿Cómo innovar a nivel de la regulación, situándose al interior de los procesos de hibridación? Tanto la regulación tradicional (exterior, moral, policial) como la voluntad desreguladora (parada sobre el autoritarismo) forman un binomio anticuado que nos condena a un falso problema. Solo la búsqueda de nuevas formas de legitimidad de lo vivo y sus consecuentes modos de organización puede reintroducir el vector algorítmico, digital, en el marco de una hibridación viable, volviendo a la centralidad humana participación en dispositivos que garanticen, cada vez, la singularidad de lo vivo como exploración y deseo de más vida. 

    La entrada El hombre nuevo es no humano se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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