El Intendente Marcelo Orazi y la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia de Río Negro Betiana Minor recorrieron el inmueble donde próximamente funcionará la Comisaría de la Familia, donde se llevan adelante trabajos de pintura para su puesta en marcha.
Recordemos que en los próximos días la Comisaría de la Familia atenderá en Ingeniero Bonoli 91, espacio que fue cedido en comodato por el Poder Judicial a la Secretaría de Seguridad y Justicia provincial. De esta manera contará con un espacio de mayores dimensiones y comodidad para la atención de cuestiones relacionadas a la violencia de género y familia.
En el lugar también habrá una oficina de atención de la SENAF.
Hay gobiernos inescrupolosos y despiadados que, mientras te acuchillan…, te preguntan y responden por vos: ¿Estás bien? No te preocupes, esa sangre no es real, ¡vas a estar mejor! Lo sucedido con las maestras de Chubut nos demuestra que el poder asesino es lo que prima en estos tiempos, y ni hablar con los feminicidios…
La crisis generalizada del mercado de la exhibición no es ningún secreto en Hollywood, pues ya nada parece garantizar un éxito asegurado en el box office internacional. Ni tener a estrellas de cine como protagonistas, ni la visión de un gran cineasta tras las cámaras y ni siquiera, el propio hecho de pertenecer a una franquicia reconocida. Los espectadores cada vez acuden menos a las salas y en la industria todavía no saben como poner remedio a que el público tradicional ahora reciba el nombre de «suscriptores» y que estos, prefieran consumir los contenidos audiovisuales en sus hogares. La última en protagonizar esta tendencia peyorativa para el negocio ha sido Mickey 17. El filme de ciencia ficción protagonizado por Robert Pattinson ha tenido un estreno muy pobre y todo apunta a que Warner Bros tendrá en consecuencia, grandes pérdidas económicas por ello.
Una de las principales alternativas para paliar la audiencia deficitaria de la cartelera pasa por crear productos cinematográficos menos arriesgados. Porque Mickey 17 ha tenido un presupuesto de casi 200 millones de dólares, si contamos su gasto promocional. Y eso, teniendo en cuenta la tipología autoral de su planteamiento, es un error estratégico considerable para una compañía que debía saber ya lo que hacía al poner el proyecto en manos de un cineasta como Bong Joon-ho (Parásitos). Porque en realidad, Mickey 17 no es otra cosa que una sátira de ciencia ficción sin una gran ambición por la espectacularidad y a pesar de las buenas críticas, el boca a boca entre el público no parece estar funcionando. En la taquilla estadounidense, la cinta ha aunado 19 millones de dólares, llegando a superar los 50 en el primer recorrido internacional de un fin de semana que ha terminado de sepultar a la última proyección de Marvel, Capitán América: Brave New World.
Los presupuestos altos lo tienen difícil
El ejemplo reciente de la casa de las ideas viene a reiterar el cambio de paradigma en la meca del cine. Porque Capitán América: Brave New World lleva recaudados 370 millones de dólares en todo el mundo, pero al igual que le acaba de ocurrir a Mickey 17, su inversión presupuestaria es completamente excesiva como para que el retorno de la asistencia a las salas pueda cubrir ese gasto desmesurado que en otro tiempo, habría sido inequívocamente sencillo de recuperar.
De hecho, si repasamos los últimos grandes fracasos taquilleros del cine comercial, la mayoría de ellos poseen unos presupuestos un tanto descabellados para estos tiempos donde cada vez es más complicado atraer a los espectadores al patio de butacas. Furiosa costó 168 millones de dólares,El especialista tuvo una partida 130 millones y Joker: Folie à Deuxpartió de un desembolso de 200 millones de dólares. Cifras que llevan a que dichas películas tengan que recaudar muchísimo dinero para comenzar a ser rentables. Así, esto es lo que le sucederá a Mickey 17 si no logra al menos, alcanzar entre los 250 y los 300 millones de dólares. A partir de ahí, el trabajo del realizador surcoreano comenzará a poder obtener beneficios para la major.
¿De qué trata ‘Mickey 17’?
La sinopsis oficial de Mickey 17 es la siguiente: «Mickey 17 es un miembro de una tripulación prescindible que ha sido enviado a un planeta congelado para colonizarlo. Cada una de las muertes de sus clones anteriores ha supuesto un avance sideral para la empresa para la que trabaja. Pero después de un fallo y tras la no muerte de Mickey 17, Mickey 18 aparece a la mañana siguiente bajo una legislación que prohibe que dos mismos clones puedan convivir al mismo tiempo».
Además de tener a un Pattinson por partida doble, Mickey 17 concentra en su reparto a nombres como Naomi Ackie (Parpadea dos veces), Mark Ruffalo (Shutter Island), Toni Collete (Hereditary), Anamaria Vartolomei (El conde de Montecristo) y Steven Yeun (Minari), entra otros. En la fotografía, el filme contó con el responsable visual de Seven y Midnight Paris, Darius Khondji.
Mickey 17 sufrió muchos retrasos por parte de Warner y desde la prensa norteamericana, se filtraron varios rumores de que al estudio no le había convencido nada el montaje final del cineasta. Todo apunta a que la cinta no alcanzará las previsiones de la marca, mientras Joon-ho está sumergido ya en su nuevo proyecto. Una cinta de animación todavía sin título que versa sobre un drama con criaturas de las profundidades marinas y seres humanos. Tras su paso por cines, lo más probable es que Mickey 17 termine llegando a principios de mayo a la plataforma de Max.
Antes del celular y WhatsApp, el cartero era una figura central de la vida cotidiana argentina. Cartas, postales y telegramas construyeron una cultura de la espera.
Por Alcides Blanco para NLI
Hubo un tiempo en la Argentina en que el sonido de una bicicleta frenando frente a la puerta podía despertar una expectativa inmediata. El cartero llegaba con una bolsa cargada de sobres, postales, facturas, revistas y telegramas, y durante algunos minutos podía convertirse en la persona más esperada de toda la cuadra. No existían los mensajes instantáneos, el correo electrónico ni la posibilidad de saber inmediatamente qué estaba haciendo alguien que vivía a cientos de kilómetros. Una carta podía tardar varios días y, precisamente por eso, tenía un valor que hoy resulta difícil de explicar. Había personas que esperaban durante semanas una respuesta, familias que recibían noticias de hijos que habían emigrado a otra provincia o a otro país y parejas que sostenían su relación a través de sobres que viajaban de una ciudad a otra. En aquella Argentina, esperar también formaba parte de comunicarse.
El ritual de mirar el buzón
El correo tenía una presencia mucho más importante en la vida cotidiana que la que conserva actualmente. El buzón podía estar junto a la puerta, en una pared o en la entrada del edificio, y abrirlo formaba parte de las pequeñas rutinas domésticas. Había días en los que solamente aparecían facturas y publicidad, pero bastaba reconocer la letra del remitente para que todo cambiara. El sobre se abría con cuidado, a veces utilizando un cuchillo de cocina o simplemente rasgando uno de sus extremos, y antes de leer ya existía una pequeña emoción: alguien se había tomado el trabajo de escribir y enviar aquello.
Las cartas familiares podían contener varias páginas. Se contaban enfermedades, nacimientos, problemas laborales, viajes, cumpleaños, discusiones y novedades del barrio. Una persona que vivía lejos podía conocer la vida de su familia a través de una descripción detallada que hoy probablemente ocuparía varios mensajes de WhatsApp. También se mandaban fotografías, estampitas, pequeños recuerdos y postales. Para quienes tenían familiares en Europa, Estados Unidos u otros países de América, el correo era durante décadas uno de los principales vínculos con los argentinos que habían partido en busca de trabajo o nuevas oportunidades.
Los noviazgos a distancia tenían también su propio lenguaje epistolar. Una carta permitía pensar durante horas qué decir, tachar una frase, volver a escribirla y elegir cuidadosamente las palabras antes de cerrar el sobre. Después comenzaba la espera. No había confirmación de lectura ni dos tildes azules: solamente quedaba confiar en que la carta hubiera llegado y esperar una respuesta. Esa demora obligaba a convivir con la incertidumbre de una manera que las tecnologías actuales prácticamente eliminaron.
El cartero conocía el barrio
La figura del cartero tenía además una dimensión profundamente territorial. Quien recorría todos los días las mismas calles terminaba conociendo a buena parte de los vecinos, sus horarios y sus casas. Sabía quién recibía cartas del interior, dónde vivía una persona mayor, qué domicilio correspondía a una familia que acababa de mudarse y qué casa estaba vacía porque sus habitantes se habían ido de vacaciones. El cartero formaba parte del paisaje cotidiano del barrio, del mismo modo que el almacenero, el diariero o el encargado de la estación.
El correo argentino tenía, además, una importancia enorme para la administración de la vida cotidiana. Llegaban documentos, comunicaciones oficiales, facturas, revistas, diarios, tarjetas y todo tipo de correspondencia comercial. Antes de la expansión de las comunicaciones digitales, recibir determinada información podía depender literalmente de que un sobre recorriera correctamente una cadena de oficinas, centros de distribución y carteros hasta llegar a la puerta indicada.
Y después estaban los telegramas. Su llegada tenía una solemnidad especial porque generalmente estaban asociados con acontecimientos importantes o urgentes. Un nacimiento, una enfermedad grave, una noticia familiar o un fallecimiento podían comunicarse mediante unas pocas palabras que llegaban en un papel mucho más pequeño que una carta. El telegrama tenía algo de acontecimiento en sí mismo: cuando alguien decía que había llegado un telegrama, todos querían saber inmediatamente qué decía.
Las postales ocupaban otro lugar dentro de aquella cultura. Quien viajaba podía comprar una en Mar del Plata, Córdoba, Bariloche, Mendoza o cualquier destino turístico y enviarla a familiares o amigos. La imagen del lugar visitado aparecía en el frente y detrás se escribían unas pocas líneas. Muchas familias conservaban durante años esas postales en cajones o cajas. No eran solamente recuerdos de un viaje: eran pequeñas pruebas materiales de que alguien había estado allí y había pensado en quienes se habían quedado en casa.
Del sobre al mensaje instantáneo
La transformación comenzó lentamente y se aceleró con cada nueva tecnología. El teléfono redujo la necesidad de escribir para ciertas comunicaciones urgentes; luego aparecieron el fax, el correo electrónico, los teléfonos celulares y finalmente las aplicaciones de mensajería. La información dejó de depender de un cartero y pasó a circular prácticamente en tiempo real. La velocidad ganó lo que la espera perdió: hoy podemos saber en segundos si alguien recibió un mensaje, dónde está, qué está haciendo o si leyó lo que acabamos de escribir.
Pero esa velocidad también modificó la naturaleza de la comunicación. Escribir una carta implicaba detenerse, ordenar las ideas y producir un objeto que iba a viajar físicamente hasta otra persona. Un mensaje actual puede enviarse en pocos segundos y corregirse o reemplazarse inmediatamente. La carta, en cambio, quedaba allí como testimonio de un momento determinado. Décadas después podía volver a abrirse un sobre y recuperar una voz que ya no estaba, reconstruir una relación o recordar cómo pensaba alguien cuando todavía era joven.
Por eso muchas familias conservaron cartas durante generaciones. Algunas aparecen todavía dentro de cajas antiguas, junto con fotografías, documentos y postales. Son archivos íntimos de la historia argentina, porque permiten observar cómo hablaban las personas comunes, qué preocupaciones tenían, qué palabras utilizaban y qué acontecimientos atravesaban sus vidas. La historia de un país no está solamente en los discursos presidenciales, las leyes o los grandes acontecimientos: también está en esas hojas escritas a mano que alguien guardó porque no quería perderlas.
El cartero desapareció de la vida cotidiana como figura central, pero no dejó de existir. Continúa llevando correspondencia, documentos y paquetes, aunque su función quedó transformada por una sociedad en la que la comunicación personal viaja mayoritariamente por medios digitales. Aquella espera frente al buzón parece pertenecer a un mundo remoto, aunque apenas hayan pasado unas pocas décadas.
Quizás por eso una carta antigua produce una sensación tan particular. No necesita una contraseña, una batería ni conexión a internet. Puede estar amarillenta, doblada en cuatro y tener una estampilla que ya no se fabrica. Al abrirla, vuelve a aparecer una persona y vuelve a hablar desde otro tiempo. Hubo una Argentina en la que las noticias viajaban en bicicleta, dentro de una bolsa de cuero y detrás de un sello postal; y quizá por eso, cuando finalmente llegaban, parecían importar un poco más.
El bloque de senadores peronistas trabaja sobre un proyecto que obligue a los candidatos a cargos electivos a pasar un examen psicotécnico auditado por el cuerpo de peritos psiquiátricos de la Corte Suprema, como anticipó en exclusiva LPO.
La iniciativa bautizada «Ficha Sana» es una respuesta político-institucional a la ofensiva del gobierno libertario para incluir «Ficha Limpia» en la reforma política que intenta aprobar Patricia Bullrich. Ficha Limpia en lugar de poner el acento en la salud mental, prefiere excluir de la competencia electoral a quienes tengan condenas confirmadas por corrupción.
Senadores del bloque peronista consultados por LPO evadieron dar precisiones sobre la iniciativa, pero reconocieron que el tema se habló en la bancada y citaron un antecedente de un proyecto de esas características elaborado por el senador chaqueño Jorge Capitanich (ver documento adjunto).
La senadora Juliana di Tullio está analizando el tema, igual que su colega, el formoseño José Mayans, que suele preocuparse por la salud mental de los funcionarios electos.
La Dirección de Obras Sanitarias de la Municipalidad de Villa Regina realizó durante la jornada de este lunes el recambio de una bomba por otra totalmente nueva que incluye motor y tablero eléctrico en la planta de bombeo de agua potable ubicada en General Enrique Godoy. Se trata de un equipo electrosumergible de 100 HP.A…
La Municipalidad de Villa Regina, a través de la Dirección de Tránsito y Protección Civil, procedió a la colocación y puesta en funcionamiento de decrementadores en los semáforos ubicados en Avenida Mitre y Brown/Lisandro de la Torre. Los decrementadores contienen un reloj digital que realiza un conteo del tiempo de duración de cada luz del…
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