orazi-y-minor-recorrieron-el-inmueble-donde-funcionara-la-comisaria-de-la-familia

Orazi y Minor recorrieron el inmueble donde funcionará la Comisaría de la Familia

El Intendente Marcelo Orazi y la Secretaria de Estado de Seguridad y Justicia de Río Negro Betiana Minor recorrieron el inmueble donde próximamente funcionará la Comisaría de la Familia, donde se llevan adelante trabajos de pintura para su puesta en marcha.

Recordemos que en los próximos días la Comisaría de la Familia atenderá en Ingeniero Bonoli 91, espacio que fue cedido en comodato por el Poder Judicial a la Secretaría de Seguridad y Justicia provincial.  De esta manera contará con un espacio de mayores dimensiones y comodidad para la atención de cuestiones relacionadas a la violencia de género y familia.

En el lugar también habrá una oficina de atención de la SENAF.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Chile bloqueó carne argentina y endurece controles por el desmantelamiento del Senasa de Sturzenegger

     

     El conflicto sanitario por las flexibilizaciones de los controles que lleva adelante el ministro de Desregulación «para ahorrar en burocracia estatal», sumó un nuevo capítulo que enciende alarmas en el sector agroexportador a pesar de que las entidades del campo evitaron pronunciarse.

    Tras el rechazo de carne por parte de China, salió a la luz que semanas atrás, Chile bloqueó el ingreso de producción argentina y endureció los controles, «lo cual significa un deterioro acelerado de la credibilidad sanitaria del país», comentó un productor a LPO.

     [China rechazó carne argentina y crecen las críticas a Sturzenegger por el vaciamiento del Senasa]

    Como anticipó este medio, el rechazo de envíos a China encendió alarmas en la cadena agroexportadora y puso en la mira el vaciamiento del Senasa impulsado por Federico Sturzenegger pero las entidades del campo no dijeron ni mu.

     Tras el rechazo de carne por parte de China, salió a la luz que semanas atrás, Chile bloqueó el ingreso de producción argentina y endureció los controles, «lo cual significa un deterioro acelerado de la credibilidad sanitaria del país», comentó un productor a LPO 

    «En las entidades hablan en voz baja, no sabemos bien que pasa porque hay suficientes motivos para, al menos, convocar a una asamblea de productores para contar cómo estamos, señalar problemas o al menos hacer propuestas, pero deberían tener expresiones más contundentes y no la están tendiendo. ni siquiera la Federación Agraria», se quejó un pequeño productor afiliado a la entidad que nació del Grito de Alcorta.

    Por su parte, el ex presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, dijo a LPO que «esta desregulación de Sturzenegger que tienen por objetivo debilitar al Senasa y los controles, nos está generando problemas de mercado. Ya pasó con China y Chile y se puede extender a otros destinos que es donde nos lleva las políticas del ministro de Desregulación».

     Esta desregulación de Sturzenegger, que tienen por objetivo debilitar al Senasa y a los mecanismos de conrol, nos está generando problemas de mercado. Ya pasó con China y Chile y se puede extender a otros destinos. Es donde nos lleva las políticas del ministro de Desregulación 

    Es que los controles sanitarios funcionan en el mundo como el engranaje de un reloj, con rigurosos requisitos que son compromisos que adoptan los países como políticas de Estado y que en Argentina se están diluyendo por la tozudez ideológica de algunos funcionarios.

    La acumulación de incidentes empezó a configurar un problema estructural: «El riesgo no es un embarque rechazado, es que Argentina pierda reputación sanitaria», advirtieron en el sector, y alertaron sobre el apagón informativo en la actualización de los controles.

    Sucede que la decisión del gobierno de reducir controles y desarticular sistemas de alerta sanitarias empieza a tener consecuencias concretas en los procesos productivos donde sin controles, las exigencias se empiezan a aflojar, la trazabilidad se relaja y el riesgo de alguna avivada puede significar el cierre de mercados internacionales.

    Lo que hasta hace pocos meses se presentaba como una simplificación burocrática para «liberar al sector productivo», ahora amenaza con convertirse en un cuello de botella para las exportaciones.

    Según pudo saber LPO de fuentes del sector, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) chileno intensificó de manera inusual los controles sobre toda la cadena productiva argentina: frigoríficos, feedlots, campos, transporte y cadena de frío. «Están recorriendo todo, uno por uno, como nunca antes», describió una fuente con acceso directo al negocio exportador que da cuenta de la desconfianza creciente.

    Además, el endurecimiento no es caprichoso. En agosto del año pasado, Chile ya había suspendido la importación de carne y productos animales provenientes de la Patagonia tras la flexibilización sanitaria dispuesta por Argentina mediante la Resolución 460/2025, que habilitó el ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa.

     En agosto del año pasado, Chile ya había suspendido la importación de carne y productos animales provenientes de la Patagonia tras la flexibilización sanitaria dispuesta por Argentina mediante la Resolución 460/2025, que habilitó el ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa 

    Esa decisión implicó en los hechos la eliminación de la histórica barrera sanitaria en un esquema que durante décadas funcionó como garantía de estatus diferencial de las carnes patagónicas. Para las autoridades chilenas, la medida abrió un riesgo sanitario preocupante.

    Chile se mantiene libre de la Aftosa sin vacunación desde 1981 y para ello, necesitó políticas sanitarias extremadamente estricta de control de importaciones. Cualquier señal de relajamiento del lado argentino dispara automáticamente mecanismos de defensa.

    Si bien hacia fin de año Chile reanudó parcialmente las compras tras verificar determinados estándares, en el sector aseguran que los controles nunca volvieron a ser los mismos y que ahora se intensificaron aún más.

     

    Difunde esta nota
  • La escuela no es un lugar para morir

     

    Esta nota es una coproducción de Revista Anfibia y elDiarioAR 

    El pueblo santafesino de San Cristóbal está en el foco de los medios nacionales desde que G.,  un adolescente de 15 años, mató a Ian Cabrera, de 13, e hirió a otros ocho con una escopeta. “Si el portero no se le tiraba encima cuando vio que recargaba el arma, esto era una masacre”, asegura la tía segunda de Ian. ¿Cómo es que un pibe de tercer año decide transformar la escuela en un espacio en el que se puede matar y morir? 

    San Cristobal parece haberse detenido. El intento de buscar respuestas, de asomar la cabeza al mundo de G., es como arrimarse a un abismo. Ayer, los compañeros de G. empezaron a revisar sus contenidos en las redes sociales y los comentarios que recibía. En Instagram, solo hay un posteo de 2021 con una imagen del manga “Aku no Hana” (las flores del mal). El personaje grita, transpira y llora con el ceño fruncido mientras dice “te amo”. El lunes, un usuario comentó: “no pudiste llegar a tu meta de 5 tremendo fracaso”.

    En la cuenta de TikTok que los amigos le atribuyen a G. aparecen los contenidos más alarmantes (ya sea publicados o compartidos): videos y fotos tributo a tiradores como Eric Harris, uno de los autores de la masacre de la escuela Columbine en 1999, en Estados Unidos. Hay decenas de comentarios en sus posteos. La mayoría le dice “héroe” a G.

    Los adolescentes se contactaron con algunos de estos usuarios —de otros países— que dicen haber conocido a G. a través de Discord. Algunos, hasta tenían fotos del joven frente al espejo. “Él mencionó que las chicas de su colegio lo molestaban por su físico, que estaba harto de sentirse inferior y que no se esforzaría más por ser guapo o ser aceptado. Mandaba fotos con armas que mencionó que eran de su abuelo, en sí nunca notamos que fuera a hacer algo”.

    Según este usuario o usuaria, G. decía que la mayor parte del acoso venía de las “foids”, un término despectivo hacia las mujeres. Una de las fotos que recibió del adolescente de San Cristóbal fue una donde se apuntaba con un arma a él mismo. 

    Otro joven de TikTok dijo que G. pertenecía a la True Crime Community (TCC), un lugar donde se admira a todo tipo de asesinos en serie: “él, yo y unas amigas estábamos en el mismo grupo, días antes como el 18 o 22 de marzo estaba activo y hablaba. Se lo notaba serio a la hora de escribir y, desde mi punto de vista, como todo chico que está en esta comunidad, lo que quieren hacer siempre es cometer tiroteos, matar a cuantos puedan y después acabar con su propia vida”.

    El último comentario de G. que le llamó la atención fue que su mamá no creía que él podía matarse en su pieza con ese arma.

    Revista Anfibia y elDiarioAr consultaron hoy a Mariana Oroño, abogada defensora de G., sobre estas hipótesis y la posible línea de investigación: “Por el momento no estamos hablando más con medios para proteger el transcurso normal de la causa”.

    Como aún no entró en vigencia el nuevo Régimen Penal Juvenil aprobado por el Congreso, los hechos no serán juzgados penalmente.

    ***

    La Escuela Nº40 Mariano Moreno tiene 1500 estudiantes en cuatro niveles educativos. Es una institución con un gran patio al aire libre, verde y arbolado en el que dos días después del tiroteo quedaron cincuenta bicicletas de distintos tamaños y colores. Los adolescentes tuvieron que dejarlas. Al escuchar el primer disparo, salieron corriendo y se refugiaron en la plaza San Martín, a unos 150 metros. 

    A la mañana siguiente, el establecimiento amaneció bordeado por una cinta roja y blanca que señalaba “PELIGRO”. El aviso llegó tarde. ¿Pero quién o qué podría haber anticipado lo que pasó? Andres Giménez, presidente del Club Atlético Independiente San Cristóbal, donde entrenaba Ian, insiste en que hay que averiguar qué le ocurrió a G. 24 horas antes. ¿Por qué decidió agarrar el arma “de defensa” de su abuelo?

    El domingo, a las siete de la tarde, G. jugaba a un videojuego de fútbol con un compañero de curso a la distancia: Matías.* Se despidieron. Al otro día, Matías estaba en el patio interno de la escuela, frente al baño, minutos antes de ir a izar la bandera. De golpe, escuchó un estruendo y pensó que era un “rompeportones”. Unos segundos después se dio vuelta y lo vio a G. salir del baño con la escopeta. Corrió hacia la calle, y en el camino llegó a ver a Ian desplomado en el piso.

    Sofía, de cuarto año, también esperaba sentada en el patio interno porque tenía el pie fracturado. Sus seis amigas lograron escapar de la escuela, y lo primero que hicieron, desde fuera, fue una videollamada grupal. Recién cuando atendió Sofía se tranquilizaron. “No puede hablar con nadie todavía. Está muy shockeada. Así están los chicos que escucharon los tiros que podrían haber sido para ellos, imaginate verlo todo”, cuenta María José, mamá de una compañera de Sofía.

    Ella recibió el llamado de su hija pidiendo que la fuera a buscar, cerca de las 7.20, y salió eyectada. Son siete cuadras desde su casa hasta la escuela. Tres minutos en moto. “Una duda sobre si dejarla ir a un boliche y el mayor riesgo de su vida lo termina corriendo en la escuela”, dice María José. 

    Mientras apretaba el acelerador, veía un montón de adolescentes corriendo sobre la avenida Hipólito Irigoyen a contramano de ella. Buscaba y buscaba entre las jóvenes de chomba blanca y cuello azul. Nada. 

    Su hija la que la vio. Y se abalanzó sobre ella.

    María José no entiende. Nadie entiende. La tarde anterior, Matías no había notado nada raro. Todo el pueblo repite, como si fuese un guión coordinado, que G. “era un buen chico”, tenía notas altas, era deportista. El año pasado lo eligieron mejor compañero. “Es mentira que sufría bullying”, repiten madres, estudiantes y docentes. La Defensa también lo desmintió. 

    ¿Qué pasó?

    ***

    —Esto nos terminó de matar —lamenta en voz baja y trémula una trabajadora de unos 60 años, rubia, pelo lacio y atado, del Club Independiente.

    —¿Terminó? ¿Y cómo empezó?

    —La droga, hija. Se los lleva a todos. 

    La hipótesis de que los padres de G. tenían consumos problemáticos circula con fuerza entre vecinos. El joven vive con su madre, maestra de nivel inicial que había estado de licencia por motivos psiquiátricos, mientras que su padre, transportista, se mudó hace unos años a Entre Ríos. Es una familia conocida: el abuelo materno de G. tiene una forrajería histórica en la ciudad. 

    En el pueblo preocupa el crecimiento del consumo de drogas, y en particular, entre los chicos y las chicas. “Venimos pidiendo ayuda a la Provincia hace mucho. Cada vez se consume más joven, sustancias mucho más baratas y más basura, que te comen la cabeza rápidamente”, dijo a la prensa el intendente local, el peronista Marcelo Andreychuk, a partir del caso. 

    La Defensa reconoció «problemas de salud mental» en G. y “conflictos en la casa”. Hasta describen autolesiones y un intento previo de suicidio. Según informó la abogada Mariana Oroño, el joven les manifestó que comprendía lo que hizo y que no fue un ataque dirigido a nadie en particular: “él siempre supo que era un bicho raro, que no encajaba en la sociedad y que quería morir, pero no sabía cómo hacerlo”.

    ***

    La identidad de San Cristóbal – 180 kilómetros de la capital santafesina, 15 mil habitantes – está marcada por el desarrollo ferroviario, que abarcó desde principios del siglo XX hasta los noventa. Hoy, las vías abandonadas, salvo por trenes de carga, dividen San Cristóbal en dos. “Del otro lado del pueblo” significa “del otro lado de las vías”. Lejos. Aunque la distancia sea diez cuadras. De un lado, la Escuela Mariano Moreno, sobre la calle Bullo al 1400, a 100 metros del hospital local y cerca de la Ruta Provincial 2. El primer homenaje a Ian comenzó allí el lunes a la noche. Los estudiantes y sus familias se acercaron a prender velas en las escalinatas y en la vereda. “Justicia por Ian” se leía en tiras de papel cortadas por estos adolescentes y atadas a las rejas de entrada. También en un cartel A4, con marcador rojo. 

    ¿Qué podría hacerle justicia a Ian?

    Lateral izquierdo, antes arquero, buen cabeceador en los córners a pesar de ser bajito, fanático de River. Entrenaba todos los días en el Club Independiente de San Cristóbal desde sus cinco años. Su papá, Hugo Leandro Cabrera, de 40, tiene tatuado el nombre de su hijo y la fecha de nacimiento en el brazo. Es empleado municipal. El lunes, mientras le disparaban a su hijo, estaba trabajando con licencias de conducir. El presidente del club dijo que se enteró de la muerte del niño antes que Hugo. “Cuando lo abracé, no supe qué decirle. Me quedé sin diccionario”, dice.

    La madre de Ian, Mirian Gabriela Núñez, de 44 años, se enteró en medio del caos en la puerta de la escuela. Fue sin saber bien qué había pasado.

    Nadie manda a la escuela a su hijo pensando que será la última vez. 

    “Ian era lo que se dice una persona querible: tranquilo y buen compañero”, relata Pablo, entrenador de arqueros de San Cristóbal. Sus papás lo acompañaban en todos los partidos con el mate en la mano. Si jugaban de visitante, podían seguir al micro en auto hasta 100 kilómetros. Como el sábado, el último enfrentamiento de la categoría 2013 contra el Club Atlético Unión de Sunchales.

    Este iba a ser el primer año del niño en las inferiores después de muchos en la escuelita. 

    “A partir del miércoles volvemos a abrir las puertas del club y ya pedimos atención de profesionales para trabajar con los pibes de la 2013. El año pasado tuvimos un drama porque la mamá de uno de los chicos se suicidó. Necesitamos entrenar lo físico, pero también lo mental”, afirmó Giménez.

    ***

    El velatorio a cajón abierto comenzó en Sepelios San Cristóbal durante la madrugada del martes. A las seis y media, todavía era de noche. No había ni una estrella ni una nube. En la entrada, de un lado de la vereda, sobre la calle Sarmiento, unas 15 personas se abrazaban en un profundo silencio. “Una vida por delante”, dijo un hombre y suspiró. Las mujeres, más jóvenes, estaban en su mayoría sentadas sobre dos bancos. Cada tanto miraban enfrente, se tapaban los labios con la mano y hablaban entre ellas en voz baja. En la otra vereda, se encontraban las cámaras de televisión. 

    Cerca de las diez, bajo un sol tremendo y con 35 grados de calor, decenas de familias, estudiantes y docentes de distintas escuelas se acercaron a acompañar a los Cabrera. Un grupo de maestras con guardapolvo de la Escuela N° 408 “Bernardino Rivadavia” miraba desde lejos, en el cruce entre Alvear y Sarmiento. 

    —Ahí los tenés a los responsables —dijo una docente mientras apuntaba con la cabeza hacia un grupo de autoridades municipales y provinciales—. Venimos diciendo que en el pueblo está aumentando la violencia y no hacen nada. Basta de echarle la culpa a la escuela. 

    Media hora después, inició el cortejo fúnebre que lo trasladaría al cementerio. La familia cargó el cajón hacia un coche que tenía pegado en la ventana una hoja  con el nombre y apellido del niño en letras mayúsculas. “Ese nombre sólo debería estar en una lista de asistencia de la escuela o del club, no en un lugar así”, lamentó una vecina de unos 50 años.

    ***

    ¿Cuándo empieza una despedida? ¿Cuando uno se entera de la muerte? ¿Y cuándo termina? ¿Es posible decir ‘ya está, descansá’? Para los padres de Ian, el momento en el que se cerró la puerta del baúl fue un instante de derrumbe. Para la tía también, que no podía permanecer parada. Ya en el cementerio municipal, fue asistida por personal médico. Al igual que el abuelo paterno de Ian, que en medio de su tristeza se encargaba, también, de consolar a los suyos. 

    En la esquina de la Iglesia, donde se celebró una breve misa en su memoria, un grupo de 20 niños y niñas de primaria con guardapolvo blanco salía de la escuela y miraba en silencio la caravana de motos, autos, bicicletas y transeúntes rumbo al cementerio. Todo el ritual de este pueblo que cruje, de estos vecinos que se preguntan cómo se sigue después de esto que les pasó a todos, fue en silencio. A excepción del momento en que pararon en la esquina del Club Independiente, en medio de banderas rojas y blancas. Giménez comenzó el canto y de a poco se fueron sumando los aplausos de los adolescentes para homenajearlo:

    —Dale campeón, dale campeón.

    La caminata estaba llena de pibes y pibas de primer año y de chicos con la camiseta que Ian amó. Cuando llegó la hora de sepultarlo en el cementerio, muchos se llevaron las manos a la cara, se encogieron y buscaron los brazos de sus madres. 

    Ningún pibe de 13 años está listo para enterrar a un amigo.

    Nadie puede estarlo. 

    *Salvo el de Ian, el nombre de los adolescentes que figuran en este artículo fue alterado para proteger sus identidades.

    La entrada La escuela no es un lugar para morir se publicó primero en Revista Anfibia.

     

    Difunde esta nota
  • |

    A CONJUGAR EL VERBO GESTIONAR

    Ante un nuevo incendio en un barrio popular que tiene el mismo origen de siempre, las condiciones precarias del sistema eléctrico, nos preguntamos si es necesario siempre responder de manera posterior al accidente con ayuda social o ¿existe la manera de prevenirlo para que no suceda?. Los incendios de viviendas en barrios populares suelen generarse…

    Difunde esta nota
  • |

    VILLA REGINA DESPACHÓ 8 TONELADAS DE RESIDUOS SÓLIDOS

    En Vila Regina se sigue haciendo hincapié en la concientización de la separación y clasificación de residuos, son más de 70 los puntos limpios de la ciudad. La semana pasada se despacharon 8 toneladas de residuos que se juntaron en un mes y medio. El área de Ambiente y Desarrollo Sustentable a cargo de Hugo…

    Difunde esta nota
  • “Las buenas noticias son resultado de las gestiones y el trabajo en equipo”

    El Intendente Marcelo Orazi ofreció esta mañana una conferencia de prensa en la que hizo referencia a las “excelentes noticias que tuvo Villa Regina durante la semana”. “Son el resultado de gestiones y acciones realizadas en equipo”, destacó. Acompañado por el Secretario de Gobierno Guillermo Carricavur, Orazi amplió cuestiones vinculadas a la confirmación de la…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta