El Intendente Marcelo Orazi se reunió en Buenos Aires con el Presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) Alexandre Roig.
Durante el encuentro, el Intendente puso en conocimiento de Roig la situación por la que atraviesa la Cooperativa La Reginense.
Luego acordaron distintas acciones de manera que el INAES, junto con la Dirección de Cooperativas y Mutuales de Río Negro, evalúe la forma de buscar una alternativa que permita, por un lado, el pago de salarios y, por el otro, la puesta en funcionamiento de la empresa.
Patricia Bullrich empezará en agosto una gira por el país para posicionarse como candidata para 2027 en un abierto desafío a Javier y Karina Milei.
Según anticiparon a LPO allegados a la senadora, la gira arrancará en agosto en Santa Fe y continuará los meses siguientes en otras provincias del interior. La gira no es otra cosa que un lanzamiento nacional y en su equipo dijeron a este medio que competirá por la presidencia o como mínimo la vice, si es que llega Milei fuerte al cierre de listas.
Bullrich ya rechazó la propuesta de los Milei para competir por la Capital, una oferta que le hicieron en diciembre, meses antes de la caída de Manuel Adorni, que también posicionaban para disputar la Ciudad. La senadora incluso desoye a algunos de sus colaboradores que le siguen insistiendo con que vaya como candidata en territorio porteño.
Ahora, en un sector del gobierno sugieren que podrían mandar a Bullrich a la provincia, pero en su entorno dicen que ni siquiera puede por el domicilio. Pero sobre todo, porque repiten que sólo competirá en la fórmula presidencial. Es un cambio de postura importante respecto de meses atrás, cuando decían que se encuadrarían a lo que pidiera Milei.
Es que Bullrich va primera en las encuestas como la dirigente con mejor imagen del país, encima del propio Milei y de su principal competidor, Axel Kicillof. Ni que hablar de Karina, que tiene una imagen negativa cercana al 80 por ciento, y de Martín Menem, que alcanza el 69 de negativa en la última encuesta de Atlas/Intel y Bloomberg.
Bullrich y Santilli se entendieron rápido en el gabinete libertario que está monopolizado por ex ministros del PRO: seis de los ministros actuales estuvieron en el gobierno de Macri
Es justamente con los Menem con quien Bullrich arrastra una desconfianza que se remonta al armado de las listas desde 2025, cuando la desplazaron. La ex presidenta del PRO quería hacer pesar sus acciones que llevaron a Milei a ganar el ballotage de 2023 y esperaba un mejor trato en las elecciones intermedias, en donde sólo le dieron una diputada, Sabrina Ajmechet, quien en realidad ya había tejido su vínculo personal con el propio Milei.
Como espera un trato quizás peor en 2027, Bullrich se anticipó a cuestionar a Manuel Adorni públicamente para cuidar la relación con sus votantes. De acuerdo a las encuestas que manejaban en la Rosada, Adorni ya tenía una imagen negativa del 80 por ciento por el escándalo patrimonial que lo obligó a renunciar.
Bullrich se adelantó a esa caída para desmarcarse del propio Milei, que para algunos encuestadores perdió 20 puntos de imagen por defender a Adorni hasta el final.
En medio de la tensión con los Menem y Karina, Bullrich retomó la relación con Diego Santilli, con quien ya habló en privado desde que fue ascendido a jefe de gabinete. El Colorado había jugado para la candidatura presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, rival de Bullrich en las primarias de 2023 y eso supuso un alejamiento.
Pero allegados a la senadora recuerdan que le ofrecieron al propio Santilli compartir boleta ese año, en el formato de boleta en V con que los candidatos a presidente tienen el mismo postulante a gobernador para no dividir el voto al menos en un tramo. Sin embargo, Larreta se rehusó y Bullrich tuvo que llevar como candidato bonaerense a Néstor Grindetti, finalmente vencedor en las primarias contra Santilli.
Ahora, Bullrich y Santilli se entendieron rápido en el gabinete libertario que casualmente está monopolizado por ex ministros del PRO. Además de Santilli y Bullrich, otros cinco ministros estuvieron en el gobierno de Mauricio Macri: el de Economía, Luis «Toto» Caputo; el de Desregulación, Federico Sturzenegger, el de Justicia, Juan Bautista Mahiques; el canciller, Pablo Quirno y Alejandra Monteoliva, de Seguridad.
La incorporación de ex funcionarios del PRO es una constante de los libertarios que tienen problemas para generar cuadros y candidatos puros. De ese problema se aferran Santilli y Bullrich para 2027.
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Todos los martes, en homenaje a la vieja revista El Gráfico, Anfibia y Lástima a nadie, maestro analizan cada semana de la Copa del Mundo.
Cuán importante será la influencia de la digitalidad en el arte que el último poema del Indio Solari fue un audio de WhatsApp nunca enviado. “Lionel, compatriota, habla Indio (sin el artículo). Acá soy uno más que te quiere saludar, que te quiere aplaudir. Has sido un tesoro deportivo argentino. Dios y el Diablo te dieron una destreza inimaginable (…) ¿Qué tal si ganás un campeonato del mundo más? Estás para eso, viejo. Estás para eso”.
“Postdata: qué tal si ganas un campeonato del mundo más? Estás para eso, viejo… estás para eso” Indio Solari, 2026. pic.twitter.com/hDXSi2ZtLF
El Indio murió en las vísperas de esta Copa del Mundo y no verá si Leo logra o no su presagio. Jorge Luis Borges, igual o mejor artista, aunque más aburrido, falleció en el medio del Mundial de México, jugado en 1986. Su muerte cumplió estos días cuarenta años, como los está cumpliendo la gesta que consagró a Diego Armando Maradona.
Los caminos de los héroes pueden tener conexiones, cuatro décadas después. Se puede encontrar parecidos, trazar contrastes, tirar paredes.
Si seguimos con Borges, esa copa maradoniana fue el aleph de los mundiales. Messi nos hace entender que vivir solo cuesta vida. Quizás los ídolos son como la poesía. Decía Borges, sobre ella: “Sabemos lo que es, pero no podemos definirla”.
Mi genio amor
En su texto “Lionel Messi, autor del Quijote” (2007), Juan Sasturain comparaba un gol de Messi por Copa del Rey con el tanto de Maradona a los ingleses. El joven del Barcelona había eludido a tantos jugadores rivales como Diego, desde la misma posición y realizando casi las mismas gambetas. Copia y calco. Sasturain usó a Pierre Menard, que en la literatura borgeana quería escribir exactamente la misma novela que llevó a la inmortalidad a Miguel de Cervantes. Messi empezaba a hacer lo propio con esa gesta que hoy cumple cuarenta años.
Las similitudes van solas. Ambos zurdos, capitanes, ganadores, escribas de un mundo mejor con cada una de sus gambetas. Comprometidos, los dos, con el liderazgo de sus equipos. La humildad de los genios que son buenos servidores y malos amos. Campeones mundiales sub 20 (1978 y 2005), cada uno también sabe cuánto pesa la Copa del Mundo de mayores (1986 y 2022). Ambos debutaron en la selección ante Hungría con edad juvenil: Maradona a los dieciséis y Messi a los dieciocho. Diego quedó afuera del corte del que hubiera sido su primer Mundial (1978) y Lionel no: jugó el 2006 y convirtió un gol en su debut contra Serbia y Montenegro, con “Pelusa” mirando desde la tribuna. Los dos perdieron una final del mundo contra Alemania con una camiseta azul y con imágenes icónicas. Messi relojeando el trofeo dorado mientras caminaba para recibir el premio al mejor jugador del certamen; Maradona lagrimeando con la medalla de plata en el pecho. Llorar es decir.
Una triste curiosidad acompaña su línea de tiempo. Messi nació en junio de 1987, un año después de México 86. Diego, por su parte, falleció en noviembre del 2020, ocho meses antes de la Copa América 2021, el comienzo de la seguidilla de trofeos de Messi. Nunca uno vio campeón del mundo al otro.
Las diferencias suelen encontrarse en el campo político. El compromiso de Maradona lo colocó como pionero de la Italia pobre contra los perfumes chic de Milán, Turín y Roma. Su filosa lengua marcó a varios enemigos, entre ellos, el entonces jefe de la FIFA, João Havelange, y el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush (hijo). Mostraba un habitual andar por las causas populares. Es evidente que Messi no es de ese palo. Nobleza obliga: la mayoría de los jugadores son más como Lionel que como Diego.
Volvamos a las coincidencias. Los dos tuvieron técnicos absolutamente cuestionados que acallaron a la “opinión pública” con victorias. Carlos Bilardo llegó al Mundial 86 en el foco de las críticas: hasta el presidente Raúl Alfonsin lo quiso sacar de su cargo. La situación de Lionel Scaloni no puso en tensión a ningún gobierno, pero la enorme mayoría del periodismo lo encontraba “inexperto” hasta su primer título. No somos vigilantes; cada uno sabe lo que dijo.
Hasta en las cábalas podemos ver cosas que siguen, cuarenta años después. En 1986, Carlos “Chino” Tapia se afeitó sin que eso fuera necesario antes del partido con Inglaterra. Hoy, su homónimo Claudio Fabian, “Chiqui”, toma mate con algunos de los jugadores en la previa de cada encuentro. Ricardo Giusti guardó caramelos dentro de un pozo en un rincón del Estadio Azteca: el hecho había nacido como un eventual resguardo ante las altas temperaturas y terminó por convertirse en ritual. Estas revelaciones, y otras más, son puestas de manifiesto en el libro El Partido de Andrés Burgo, que sirvió de base para el largometraje del mismo nombre que acaba de estrenarse en cines. Hoy Leandro Paredes y Rodrigo De Paul siguen probando caramelos en el medio de la cancha cuando el equipo llega al estadio.
Messi y Maradona tienen, además, sus héroes secundarios. La actuación de Diego contra Inglaterra fue memorable, pero podría haber terminado mal si en el minuto 87´ Julio “Vasco” Olarticoechea no sacaba una pelota casi en la línea del arco propio con la parte de atrás de su cabeza. “La nuca de Dios”. Todavía podríamos preguntarnos cómo estaría Messi hoy, pero más importante, cómo estaríamos nosotros hoy, si la jugada de Randal Kolo Muani hubiera terminado en gol y no en la famosa atajada del “Dibu” Martínez en Qatar 2022.
Borges habló de “máxima expresión de belleza” en referencia a la poesía. Messi y Maradona son como la poesía. Yo no me caí del cielo.
Pausa. Sin hidratación, ni espacios publicitarios de apuestas online: ¿cuántas veces será aludido Borges en el texto? Con el perdón de la audiencia, las que considere el cronista. Seguimos.
Cuarenta años no son una eternidad, pero casi. Alguna vez Borges dijo que en la eternidad hay belleza. Messi. Maradona. Las tensiones de los ídolos, la valentía de los héroes, la pausa de los normales, lo bello de la poesía. La expectativa latente de que el mundo puede cambiar y de que nos merecemos que cambie. Messi. Maradona. La vida misma.
Nike es la cultura
“Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. El fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”. Borges y su amigo Adolfo Bioy Casares tienen un cuento llamado Esse Est Percipi (Ser es ser percibido). Es el único sobre fútbol. En la historia, Honorio Bustos Domecq, que nació en Pujato como Lionel Scaloni, recibe una noticia impactante: el fútbol no existe, son solo actores para la publicidad y el negocio.
A veces la realidad se acerca a la ficción: el deporte existe, pero el del business ya no es él.
En 1986 ya se prefiguraba un mundo en el que las transmisiones televisivas ordenaban al fútbol, y no al revés. Maradona y Jorge Valdano, entre otros jugadores, se quejaron del horario de los partidos, que se disputaban al mediodía del verano mexicano para priorizar el prime time europeo. Se les dijo “callense y jueguen”.
Hoy parece todo al revés, pero es lo mismo. El famoso hydration break no es contra el calor: persigue la finalidad de recaudar. Un trabajo periodístico reciente de Gonzalo Finlez (Filo News), con datos del Wall Street Journal, estima que esta nueva modalidad permite siete horas más de espacio publicitario, con 832 spots y una ganancia de entre 166 y 333 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Exprimir cada centavo. Por su parte, en suelo argentino, el periodista Diego Genoud reveló lo que genera la privatización de los partidos del Mundial. La TV Pública sólo retransmite a cuenta gotas y le sale más caro al Estado argentino, que le paga 410 mil dólares por partido a DirecTV, del Grupo Werthein. En Qatar 2022 el costo era de 250 mil por encuentro.
Dentro de ese entramado digital se nos aparece un Maradona hecho con inteligencia artificial incitando a apostar y varios jugadores de la Selección, como Messi, promocionando a petroleras, marcas de cerveza y locales de comida rápida. Dice la doctora en comunicación Yamila Heram en su texto “Por qué el Mundial sigue siendo un fenómeno televisivo en plena era del streaming”: “En primer lugar, resulta difícil escapar de la publicidad omnipresente con la cara de Messi. Todo tiene un aire de semejanza; durante estos meses previos va construyéndose una narrativa épica, sufrida y pasional que recubre con un halo comercial las más diversas opciones cotidianas. (…) El Mundial nos conecta con ese placer por el juego, por el deporte y por la grupalidad. El fútbol nos conecta con algo de esa infancia y ese deporte que se jugaba en la calle, en el barrio, en el club, en la playa y en cuanto potrero se podía encontrar. Pero ahora todo parece cambiar. Del juego propiamente dicho a las apuestas online; así, el mayor sponsor de este deporte pregona un negocio que trae consecuencias de escala global. Del placer por jugar a la adicción a ´jugar´”.
La consultora Sustantiva publicó el pasado fin de semana un estudio sobre esta cuestión. Según esta empresa, el 72% de las personas que se manifestaron en redes sociales sobre el Maradona con IA mostraron indignación. De esa miel no comen las hormigas.
Salando las heridas
En su cuento “Juan López y John Ward” (1985), Borges describe a dos jóvenes enfrentados en la Guerra de las Malvinas (1982). Podrían haber sido amigos, o ni siquiera conocerse: terminaron enterrados. Jorge Luis no cantó con nosotros “Muchachos”, porque murió treinta y seis años antes. Y porque no le hubiera gustado. Vale, igualmente, razonar lo obvio: Juan López sería un pibe de Malvinas.
Resulta imposible separar a Maradona de esa temática. El partido entre Argentina e Inglaterra, que ayer cumplió cuarenta años, estuvo atravesado por esa contienda. Al revés del Indio, vencidos vencedores. Dice Lucas Zalduendo, en La selección de los valientes, publicado recientemente: “Para el pueblo argentino representó una revancha simbólica que transformó el fútbol en un abrazo de desahogo nacional. También lo fue para las antiguas colonias británicas. Habitantes de India, Bangladesh y Pakistán pudieron ver, desde el televisor de su casa, cómo la corona británica se arrodillaba ante los pies de un futbolista tercermundista”. El apoyo que a veces encuentra el fútbol argentino en esos países contiene raíces profundas. El lujo es vulgaridad.
En El Partido, Andrés Burgo dio a conocer la historia de Hector Rebasti, uno de los 9.804 soldados argentinos trasladados a las islas para la contienda bélica. Era arquero y entrenaba con el plantel profesional de Huracán cuando partió para Malvinas. No retomó su carrera nunca más. Entrevistado por el autor, Rebasti dijo lo siguiente: “Cuando cayó Puerto Argentino, con otros compañeros seguimos peleando: dos de ellos murieron por no querer rendirnos. Esa derrota me afectó mucho, me sentí culpable, y el partido contra Inglaterra lo viví como agua fresca, como otra oportunidad, como si estuviera otra vez en la guerra. Miraba el partido y me sentía en combate”.
Lo de Messi, claro está, es menos explícito. Mucho menos. Pero a veces la cultura popular se apropia de relaciones que, a simple vista, parecen ajenas. En este país hay una masiva canción que dice, en sus estrofas, “los pibes de Malvinas que jamás olvidaré” y “alentándolo a Lionel”.
Hay una ausencia en esta relación simbiótica. Algo que aleja a Diego de Messi. Una pieza que no encaja en el rompecabezas. Por razones del azar, Lionel jamás disputó un partido contra Inglaterra. El último encuentro entre Argentina y el conjunto británico fue un amistoso de noviembre del 2005, con un joven Messi de 18 años suspendido en la tribuna.
Me pregunto si podríamos cruzarnos con los ingleses en esta Copa del Mundo, cuarenta junios después. Los simuladores virtuales dicen que sí, que sería en semifinales si ambos lideran su grupo y ganan los duelos de eliminación directa. Tengo la certeza de que sería un partido más parecido al de México 86 que a los encuentros de Francia 98 y Corea Japón 2002. No tengo claro el por qué, pero se siente una hinchada y un tiempo más maradoniano. Indago en la duda sobre si estaríamos o no preparados como hinchas para un encuentro de esas características. Con el mejor del mundo de nuestro lado, con los odiados piratas del otro. Me convenzo de que no lo sé. Las Malvinas son argentinas.
Esos dolores dulces
Bioy Casares escuchó cómo en un quiosco de Ayacucho y Alvear un joven le dijo que su amigo se había muerto. Noticias de ayer. Extra, extra. Adolfo encaró hacia adelante con una suerte de tristeza desafiante. “Seguí mi camino sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges”.
Ese sábado 14 de junio fue el único en diecinueve días sin partidos mundialistas de México 86. Fue la jornada de descanso entre el cierre de la primera ronda, que finalizó el día 13 con los partidos del grupo E, Escocia-Uruguay (0 a 0) y Dinamarca-Alemania Federal (2 a 0), y el comienzo de los octavos de final, abiertos el 15, con Bélgica-URSS (4 a 3) y México-Bulgaria (2 a 0). Vaya homenaje para el Borges anti-fútbol. Un minuto de silencio era poco: hubo todo un día.
Aquella primera fase de la Argentina de Bilardo fue sólida: terminó invicta y en el primer puesto. Dos victorias y un empate. Este último, 1 a 1, ante la Italia campeona del mundo, con el debut goleador de Maradona haciendo de lo cotidiano algo icónico: diagonal hacia afuera, saltito con la marca encima, caricia, balón lento y cansino acomodándose al lado del palo derecho de Giovanni Galli. Nueva Roma, te cura o te mata.
Esta primera ronda del 2026 tiene sus sobresaltos, como siempre. Los primeros minutos contra Argelia y el segundo tiempo contra Austria mostraron adversidades. Nadie dijo que era fácil. No obstante, lo esencial es visible a los ojos: dos victorias contundentes, con buen volúmen de juego y superioridad ante sus rivales. Un Messi desorbitante. Con cinco goles en dos encuentros se convirtió en el mayor goleador de la historia de este torneo: dieciocho tantos en cinco mundiales y dos partidos. El equipo quedará primero en su grupo y es uno de los mejores equipos de la primera rueda.
Los primeros partidos mundialistas son traicioneros. En las once copas del mundo de los últimos cuarenta años, Argentina salió “mejor tercera” en 1990 y 1994, quedó afuera en Corea-Japón 2002, clasificó con un gol ante Nigeria en el minuto 86 en Rusia 2018, perdió el primer encuentro del 2022. No es poco estar como estamos.
En 2026 se juegan el doble de partidos que en 1986, porque participan el doble de equipos: cuarenta y ocho contra veinticuatro. Las primeras rondas construyen en nosotros una sensación holística de fútbol permanente. Generan adicción y necesidad. Eso es lo curioso: en algún momento empezamos a extrañar al Mundial. El primer día sin partidos, que será el 8 de julio, nos generará el vacío del fin. Como aquel 14 de junio, con Bioy Casares preparándose para vivir en un mundo sin Borges. Las despedidas son, en definitiva, esos dolores dulces.
Me gusta más que el rock
“El fútbol es popular porque la estupidez es popular”, Borges dixit, con la fineza del distinto y la maldad soberbia del distinguido. Jorge Luis, como ya dijimos, llegó a decretar el fin del fútbol en su cuento co-escrito con Bioy Casares. Hay algo curioso en la fecha elegida. Los autores dicen que el último episodio real de este deporte se dio el 24 de junio de 1937, cincuenta años exactos antes del nacimiento de Messi, que vio la luz ese mismo día de 1987 en Rosario.
Borges falleció en Suiza. Antes de su partida, frecuentaba la calle Corrientes. El poeta Roberto Alifano caminaba por allí junto a él cuando escuchó a una persona que gritaba desde un camión. “Borges, sos más grande que Maradona”. El escritor, que alguna vez había declarado “disculpe mi ignorancia” cuando le preguntaron si conocía a Diego, le dijo en privado a Alifano: “Estaría bien si lo gritaran en Estocolmo, tal vez podría influir en los académicos suecos”. A Borges no le dieron el Nobel. Diego no se llevó el balón de oro de 1986, reservado para jugadores europeos.
¿Por qué los ídolos son importantes? Como la poesía, no encuentran en la utilidad su mayor relevancia. Alguna vez Borges se enojó por una duda similar. “Dos personas me han hecho la misma pregunta: ¿para qué sirve la poesía? Y yo les he dicho: bueno, ¿para qué sirve la muerte? ¿para qué sirve el sabor del café? ¿para qué sirve el universo? ¿para qué sirvo yo? ¿para qué servimos? Qué cosa más rara que se pregunte eso, ¿no?”. Los ídolos son como la poesía.
¿Por qué Maradona y Messi? Porque fueron los únicos héroes de nuestros líos, respondería el Indio. Agregamos nosotros: porque generan la expectativa de que el mundo, en un par de minutos u horas, puede ser mejor de lo que es ahora. Un pueblo entero tuvo mejor vida a las dos de la tarde (horario mexicano) del 22 de junio de 1986, cuando terminaron los cuartos de final contra Inglaterra, que al mediodía de ese mismo día, cuando todo era nerviosismo. Teníamos mil elucubraciones sobre el debut de la selección en esta Copa del Mundo: en poco más de una hora y media y con tres goles ante Argelia, Messi cambió todas las dudas por sonrisas, como quien entrega y recibe figuritas para un álbum mundialista en Parque Rivadavia.
La definición puede darnos sensación de precisión, pero muchas otras solo implica límites. Cuarenta junios después, el paso de los años es parte del paisaje. En ese mes de 1986 murió Borges y brilló Diego. En este junio se fue el Indio y Messi renueva su contrato con la belleza. Los ídolos, perdonen la repetición, son como los poemas. “¿Qué es el tiempo? —se preguntó Borges, cerrando una conferencia con una cita de San Agustín—. Si no me preguntan qué es, lo sé. Si me preguntan qué es, no lo sé. Pienso lo mismo de la poesía”.
El Gobierno de Río Negro dispuso la obligatoriedad desde el lunes 13 próximo del uso de protectores faciales de distinto tipo, incluidos los de fabricación personal (denominados «tapaboca»), a todas las personas que circulen en la vía pública. La medida, dispuesta por decreto de la gobernadora Arabela Carreras, se fundamenta en la necesidad de reforzar…
«Siempre hizo la de él. Nunca se jugó por nadie, por eso varios lo estaban esperando». Esta frase se desprende de una persona que conoce hace años a Marcos Carasso, el expresidente de la UCR cordobesa y que, en el 2023, fue compañero de la fórmula provincial que encabezó Luis Juez.
Hoy, tanto en el radicalismo como en el juecismo se revolean con el exintendente de General Cabrera. Porque, para muchos radicales, Carasso dejó esa condición cuando se enroló en la tropa del Frente Cívico y fue parte del juecismo en el Tribunal de Cuentas que desde diciembre del 2023 controla la gente del senador.
Y en el juecismo algunos remarcan que Carasso llegó a la candidatura de vicegobernador porque «fue una decisión del radicalismo» en aquel momento.
No obstante, esta semana el peronismo buscó el impacto para tratar de salir del caso Agostina, y a partir de la imputación que se conoció de Carasso en la causa en la que se investiga la sobrefacturación de Pami buscó incomodar a la alianza opositora. Tema que amagó con hacer escala en el recinto de la Legislatura provincial en la sesión de ayer y después se desactivó: todo se concentró en el femicidio de la adolescente de 14 años.
De cualquier modo, en la reunión de labor parlamentaria hubo furia y gritos. Porque así como el oficialismo empujó la discusión por la situación del radical; la exintegrante del bloque PRO, Karina Bruno, amarilla de Villa María que integra una banca unipersonal y responde de manera directa al titular de la Agencia Córdoba Turismo, Darío Capitani, quiso que se discuta el apartamiento de Carasso del cargo de director del Tribunal de Cuentas.
Lo que desató la ira de juecistas y radicales. Más precisamente de los jefes de bloques, Matías Gvozdenovich (UCR) y Walter Nostrala (juecista) que cruzaron a la mujer. «La sacudieron porque le remarcaron que si no hubiera sido por la lista que encabezaron Juez y Carasso ella no era legisladora, no estaría en esa banca», dijo una persona que fue testigo del hecho.
La imputación en contra de Carasso es por tráfico pasivo de influencias, cargo que llevó a Juez a tildar de «pelotudo» al fiscal que interviene en la causa en un streaming esta mañana en Alfil.
Hay radicales que quisieron tomar contacto con Carasso y que rápidamente les recordaron que el celular del expresidente de la UCR estaba en manos de la Justicia. Situación que los hizo rápidamente guardar el celular y archivar los chats.
El caso del radical y la presunta defraudación a la obra social nacional por 1.400 millones de pesos forma parte de la agenda política, pero no penetra en la conversación pública por ahora. El PJ decidió postergar la discusión sobre su rol en el Tribunal de Cuentas para las próximas sesiones en la Unicameral. Aunque en la oposición creen que eso se desactivará.
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