El Intendente Marcelo Orazi anunció la repavimentación de tres estratégicas calles rurales de Villa Regina, tras reunirse con el Ministro de Obras y Servicios Públicos de la provincia Carlos Valeri.
Con una inversión de $42 millones aportados por el gobierno provincial se llevarán adelante estos importantes trabajos en 2,7 kilómetros, que corresponden a tramos del kilómetro de Nardini, de la calle Juan XXIII y de la calle rural N° 5, continuidad del sector conocido como ‘Curva del chancho’.
“Venimos trabajando en este proyecto desde hace unos meses. Lo hablé con la gobernadora Arabela Carreras días atrás y hoy (por este jueves) hablamos de algunos aspectos técnicos con el Ministro Valeri”, manifestó Orazi.
Anticipó que los trabajos se realizarán mediante el sistema de obra delegada de la Provincia al Municipio. “Es una obra más que importante por los beneficios que traerá aparejados para quienes residen en esa zona y para el sector productor. Pero fundamentalmente se trata de ir cumpliendo con los compromisos que asumimos en su momento”, indicó el jefe comunal.
En este sentido, indicó que “anunciamos que íbamos a remodelar la calle Libertad y hoy la obra está en su etapa final. Podemos decir que a fines de julio va a estar terminada porque al proyecto original se sumó una adenda que incluyó unos tramos más”.
“Ahora anunciamos este plan de repavimentación en estos tramos de calles rurales mientras seguimos gestionando más tareas similares”, anticipó.
El Intendente agradeció al gobierno provincial por “dar respuesta a las gestiones que llevamos adelante y el acompañamiento permanente”.
Tras jugarse durante el fin de semana la séptima fecha de la Liga de Fútbol Femenino, la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina comparte la tabla de posiciones. Difunde esta nota
El equipo económico ya empezó a analizar la posibilidad de reestructurar la deuda con el FMI que vence el año próximo, para aligerar un muro de vencimientos externos que ronda los USD 19 mil millones. Con el riesgo país por encima de los 600 puntos Toto Caputo prepara un plan de contingencia por si no puede volver a los mercados voluntarios de deuda.
Los vencimientos suman USD 18.927 millones y su renegociación es posible si Milei consigue respaldo político de Trump. Ese monto es el total que la Argentina debería pagar el año próximo sumando tres grandes bloques de deuda en moneda extranjera: FMI, otros organismos multilaterales y acreedores privados. Es la proyección del propio FMI.
El desglose revela la estructura del problema. Por un lado, el FMI explica USD 5.544 millones en 2027. Es la parte más rígida. Y tiene un cronograma muy concentrado: pagos en marzo, junio, septiembre y diciembre, combinados con intereses y sobretasas trimestrales. Es el corazón de la «muralla».
Los pagos se distribuyen a lo largo del año, pero con momentos críticos. Marzo abre con más de USD 580 millones. En junio aparece otro pico de USD 625 millones. Septiembre es el mes más pesado, con más de USD 900 millones. Y diciembre vuelve a concentrar pagos por otros USD 625 millones. A eso se suman intereses y sobretasas en mayo, agosto y noviembre. Es un esquema que obliga a tener dólares disponibles casi todos los meses.
El segundo bloque es el de organismos multilaterales excluido el FMI: Banco Mundial, BID, CAF. Ahí aparecen USD 5.897 millones en 2027. Se dividen casi en partes iguales entre intereses y amortizaciones. Es deuda más dispersa, pero igual de exigente. No tiene la visibilidad del Fondo, pero suma presión constante durante todo el año.
El gobierno enfrenta la herencia de Guzmán. No fue una reestructuración de la deuda de Macri, sino un nuevo préstamo para cancelar el anterior. Una refinanciación. Guzmán pateó los vencimientos hacia adelante, pero no modificó la lógica del endeudamiento.
El tercer bloque es el de los acreedores privados en moneda extranjera, con USD 5.245 millones proyectados para 2027. Acá entra la deuda reestructurada por Martín Guzman en 2020 y las emisiones posteriores.
Los bonos surgidos del canje de 2020 pagan intereses en enero y julio. Ahí se concentra buena parte del flujo anual. Pero además, en 2027 se suma un dato clave: el bono USD 2038 empieza a amortizar capital en julio. Es decir, deja de ser solo pago de intereses y pasa a exigir desembolsos de capital.
A eso se le suma la nueva deuda emitida en los últimos meses. El BONAR 2029N paga cupones en mayo y noviembre, mientras que el bono AO27 introduce una lógica distinta: pagos mensuales de intereses desde 2026 hasta su vencimiento en octubre de 2027, cuando además se amortiza todo el capital. Es un goteo constante que termina en un desembolso final.
Y por fuera de estos tres grandes bloques aparece el frente bilateral, encabezado por el Club de París, con pagos semestrales que se extienden hasta 2028. No es el componente principal, pero agrega presión en momentos específicos del calendario.
Para entender la situación hay que hacer una distinción clave: no es lo mismo refinanciar que reestructurar. En los primeros tramos de la negociación de Guzmán había consenso en que el objetivo era reestructurar la deuda tomada en 2018. Es decir, cambiar plazos, tasas y condiciones de un compromiso que ya entonces era considerado impagable.
Sin embargo, el acuerdo terminó siendo otra cosa. No fue una reestructuración, sino un nuevo préstamo para cancelar el anterior. Una refinanciación. Guzmán pateó los vencimientos hacia adelante, pero no modificó la lógica del endeudamiento.
La deuda original, tomada por el gobierno de Mauricio Macri en 2018, el mayor préstamo en la historia del FMI, por hasta USD 57.000 millones, con USD 45.000 millones efectivamente desembolsados; quedó intacta en su estructura.
El resultado es el calendario actual. Un esquema que alivió el corto plazo pero cargó el mediano. Ahora la deuda con el FMI no es un problema futuro. Es un problema presente que ya tiene fecha de vencimiento. Y ese calendario marca un punto crítico: 2027. Ahí se levanta una muralla de pagos que, hoy, nadie en el mercado cree que Argentina pueda afrontar sin una reestructuración.
El estado de situación con el Fondo suma incertidumbre. La revisión del programa, que debía resolverse en noviembre y luego se esperaba para marzo, volvió a postergarse. Ahora el Gobierno apunta a fines de abril, después de la cumbre del FMI y el Banco Mundial. Allí estará Luis Caputo.
Para los mercados, el diagnóstico es claro. Sin un «reschedule de payments» el riesgo país difícilmente baje de manera sostenida. Daniel Marx, Jefe de Negociación de Deuda Soberana entre 1988 y1993, cuando se estatizó la deuda de las empresas privadas, lo explica en términos estructurales: Argentina tiene una proporción inusualmente alta de deuda «privilegiada». Es decir, compromisos con organismos multilaterales y bilaterales que tienen prioridad de cobro. Esa porción representa cerca del 20% del total de la deuda pública, un nivel muy elevado en comparación internacional.
Esa estructura condiciona todo. Porque si no alcanza para pagarle al FMI que tiene prioridad de cobro, nada queda para cumplir con el resto. Y eso, logicamente, impacta en la percepción de riesgo. «Mientras esa carga siga así, el mercado va a mirar con desconfianza», explicó un operador.
En ese contexto, el estado de situación con el Fondo suma incertidumbre. La revisión del programa, que debía resolverse en noviembre y luego se esperaba para marzo, volvió a postergarse. Ahora el Gobierno apunta a fines de abril, después de la cumbre del FMI y el Banco Mundial. Allí estará Luis Caputo.
De esa revisión depende un desembolso de unos USD 1.000 millones y, sobre todo, el waiver por el incumplimiento de la meta de reservas. Sin esa dispensa, el programa queda en falta. «Este delay debe leerse como un reto, pero no hay soltada de mano», deslizó una fuente al tanto de las conversaciones.
Lo concreto es que Argentina corre sobre una cinta de Moebius. Sin acceso a los mercados internacionales, el Tesoro debe pagar sus vencimientos en efectivo. Para hacerlo, el Banco Central le vende los dólares. Es un circuito cerrado donde las reservas no crecen, pero acumular reservas es condición necesaria para conseguir financiamiento.
El balance cambiario pone en números la desconfianza del mercado. En febrero, el último dato disponible, se repitió el patrón que dominó gran parte de 2025: déficit de cuenta corriente, incluso morigerado por ingreso de capitales financieros. La cuenta financiera registró un déficit de USD 115 millones.
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Víctor Orbán dejará el poder luego de 16 años de liderazgo absoluto en Hungría. El premier de ultraderecha sufrió una durísima derrota que abre el interrogante sobre un posible cambio en la opinión pública mundial contra líderes disrruptivos y populistas de derecha como Trump, Milei y el propio Orban.
Milei y Trump se involucraron personalmente en la reelección de Orbán, al punto de romper la tradición presidencial de no expresar abiertamente su preferencia en elecciones de otros países. Milei viajó a Budapest hace unas semanas tan sólo por 24 horas para apoyar a Orbán y Trump mandó a su vice JD Vance a participar del cierre de la campaña.
La caída de Orbán marca además un giro de nivel geopolítico. El húngaro era el principal aliado de Trump y Vladimir Putin en la OTAN y acompañaba las posturas rupturistas con la alianza atlántica de ambos líderes. Ahora la Europa democreatica que lideran Francia, el Reino Unido y Alemania, se ve fortalecida.
Orbean cayó ante el opositor Péter Magyar del partido conservador Tisza, que logró superar el umbral de una mayoría de dos tercios (132 escaños) en el Parlamento y no tendrá problemas para conformar gobierno.
El nuevo primer ministro no es una figura del progresismo sino que polarizó con Orbán a través de un perfil pro-europeo contra el proyecto de ultraderecha que gobernó por casi dos décadas y erosionó fuertemente la democracia húngara.
La durísima derrota de Orbán que abre el interrogante sobre un posible cambio en la opinión pública mundial contra líderes disrruptivos y populistas de derecha como Trump, Milei y el propio presdiente húngaro.
Por eso, la Unión Europea celebró la victoria como propia. La jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fetejó que Hungría retome «su camino hacia Europa». El ahora ex primer ministro de Hungría fue el sostén de partidos de ultraderecha como Vox en España y había tejido buenos vínculos con Agrupación Nacional de Marine Le Pen en Francia y la italiana Giorgia Meloni, que desde que estalló la guerra con Irán viene acentuando su distanciamiento de Trump.
En efecto, la derrota de Orbán es ante todo una derrota de Trump, que participó de lleno en la campaña electoral mediante apoyos en redes sociales pero también con la presencia de su vicepresidente JD Vance, en el acto de cierre de campaña. El líder republicano mandó un audio desde el teléfono de Vance para pedir a los húngaros que voten por Orbán.
Milei junto a Orbán en Budapest en la visita que realizó el pasado 21 de Marzo.
Esta nueva intervención fallida de la Casa Blanca confirma que Trump se ha convertido en un lastre para sus aliados a partir de la caída de la imagen por el aumento de la inflación y el desempleo en Estados Unidos y la guerra en Irán, que llevó la aprobación del presidente de Estados Unidos a sus mínimos históricos y sugiere una posible derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio término de noviembre en EEUU.
No es un tema menor. Si Trump pierde las mayorías, podría enfrentar un proceso de impeachment que hunda la segunda mitad de su mandato. La última encuesta publicada por Newsweek, indica que la mayoría de los estadounidenses quiere que el Congreso inicie un juicio político contra el presidente.
La derrota de Orbán en las presidenciales, coincide con una catastrófica caída de sus aliados Trump y Milei en las encuestas, que se encuentran en mínimos históricos.
El sondeo de Newsweek sostiene que el 52% de los votantes registrados apoya el juicio político, frente al 40% que se opone. El resultado incluye a uno de cada siete republicanos que apoyan el proceso de destitución.
En esa línea, The Economist publicó que el rechazo a Trump está en el 57 por ciento contra un 37 de aprobación con la suba de precios como el tema de mayor preocupación.
Cifras muy similares a las que otorgan casi todas las encuestas a Milei, cuyo nivel de desaprobación se acerca al 70 por ciento.
Orbán en el acto de cierre de campaña en Budapest junto al vicepresidente de EEUU, JD Vance.
Por eso, para las derechas latinoamericanas, la caída de Orbán es importante. Milei lo tiene como el principal referente europeo y el chileno José Antonio Kast también lo incluyó como parte central de su gira europea y se reunió las semanas previas de la elección.
En el caso de Brasil, Orbán le ofreció a Jair Bolsonaro la embajada de Hungría en Brasil para refugiarse y evitar la detención y su hijo y candidato presidencial, Eduardo Bolsonaro también tiene relaciones muy estrechas el todavía presidente húngaro.
El Intendente Marcelo Orazi mantuvo una reunión esta mañana con los Secretarios de su gabinete: Guillermo Carricavur de Gobierno, Ariel Oliveros de Coordinación, Luisa Ibarra de Desarrollo Social, Francisco Lucero de Obras y Servicios y Mirta Sánchez de Economía y Finanzas. Participó también la Directora de Economía Marta Muñoz. En la oportunidad el Intendente informó…
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