El próximo lunes asumirá una nueva funcionaria en el Gabinete Municipal. La nueva Directora de Comunicación, Ceremonial y Protocolo será la periodista Angie López Fernández.
Con más de 10 años de trayectoria en la Televisión Pública Rionegrina, actualmente se desempeña como productora y conductora del programa “Tres al Medio”. También desarrolla tareas de comunicación para el Instituto Patagónico de las Artes y es Secretaria de la Fundación Solidaria “Juntos para Sumar”.
Se felicita a la nueva directora que asume el compromiso de seguir trabajando en pos de la comunicación del Municipio.
Si las letras también se quemaron y nos quedamos mudxs, ahora nos toca regenerar las hojas de verduzcas expectativas, las indescifrables ramificaciones de los deseos, el tronco mocho de la responsabilidad y las raíces enterradas del porvenir. Sobrevolaron helicópteros y teros, mientras alguien observaba cómo una nube embarazada de la más pura y divina agua…
Un video que la propia diputada libertaria Celeste Ponce difundió este lunes en sus redes sociales desató la polémica. El motivo es que la propia parlamentaria de La Libertad Avanza apareció en las aguas del río Jordán en una ceremonia de bautismo que ella misma protagoniza.
«Hoy morí para renacer en Cristo… no soy más esclava», dice el posteo que hizo la misma Ponce en sus redes y estallaron los comentarios en contra de la diputada oriunda del sur de Córdoba.
Principalmente, ante la consulta acerca de dónde salieron los fondos para costear el viaje hasta si se tomó o no licencia en la Cámara baja para poder realizar el tour por Medio Oriente.
Ponce viajó al sitio arqueológico de Al-Maghtas, ubicado en la ribera oriental del río Jordán, en el Líbano, por su profundo simbolismo. Ya que es el lugar donde se realizó el bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista y es un sitio reconocido por la Unesco como Patrimonio Mundial.
No obstante, como se contó, muchos usuarios en redes salieron al cruce de la situación de Ponce. Entre ellos, uno que le dijo: «¿para financiarte estas pelotudeces privadas querías ser funcionaria pública?» a lo que la propia Ponce le respondió desde una cuenta secundaria en Instagram que también es de ella y se llama @lacruzadademaria.
«Que Dios te bendiga y te haga ver las cosas con claridad, no con maldad. Abrazo grande», dijo Ponce desde esa cuenta y remató con un versículo de Mateo: «porque de la abundancia del corazón habla la boca».
Los que oficiaron de anfitriones de Ponce en Medio Oriente fueron Marcos y Fernanda Brunet dos influencer religiosos que siguen desde hace años a Milei y lo manifestaron en sus redes en el 2023 a días del balotaje.
Ambos también forman parte de la Iglesia Toma Tu Lugar cuyo templo fue inaugurado en agosto del año pasado y está ubicado en la zona sur de la capital cordobesa. El templo evangélico tiene algunas maniobras articuladas con el oficialismo en Córdoba. Como en abril de este año cuando le cedieron las instalaciones del Concejo Deliberante para una muestra de arte que contó con la presencia de Brunet.
La Secretaria de Desarrollo Social Luisa Ibarra y el Director de Ambiente y Desarrollo Sustentable Hugo Curzel visitaron la localidad de Chelforó para interiorizarse sobre el funcionamiento del invernadero escuela que se enmarca en el programa ‘Miles de oportunidades’. El mismo es impulsado por el Gobierno de Río Negro en conjunto con el programa Pro…
El furor del pádel comenzó en la Argentina en 1987 y a nuestra ciudad llegó a principios de los ’90, aunque unos años más tarde, creció en concordancia con el entusiasmo nacional. Luego, a mediados de esa última década, el ímpetu por el deporte decayó drásticamente en el país, y Regina no fue una excepción….
Horacio Rodríguez Larreta se cruzó de manera brutal con Patricia Bullrich en Twitter tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y la chicaneó con una foto de cuando pertenecía a la Juventud Peronista.
El ex jefe de gobierno dijo que «Maduro es un dictador sanguinario» y que es «muy bueno para los venezolanos que no esté más». Pero al mismo tiempo cuestionó el método que usó el gobierno de Donald Trump para correr al líder chavista.
«Hay, sin embargo, un principio que no se puede violar unilateralmente: el respeto a la soberanía de los Estados. Es un antecedente peligroso. Aun frente a gobiernos injustos, autoritarios y violentos. La salida para Venezuela no puede ser la imposición externa. Tiene que ser democrática. Tiene que ser venezolana. Que la palabra vuelva al pueblo. Que decidan en libertad. Elecciones libres ya»», dijo Larreta.
Por ese último párrafo Bullrich salió a cruza al ex jefe de gobierno, con el que compitió en las primarias presidenciales de 2023 con el sello de Juntos por el Cambio, antes de saltar a La Libertad Avanza.
«Dios, qué tibio. ¿Cómo se siente coincidir con el kirchnerismo, Horacio?», lo chicaneó la ex ministra de Seguridad, en referencia a un comunicado del PJ que cuestionaba los bombardeos de EEUU en Caracas.
«Quizás vos me lo podés explicar mejor, Pato», le respondió Larreta junto a una foto de archivo de cuando Bullrich militaba en la JP.
En la imagen se ve a Bullrich y de fondo un afiche con la imagen de Eva Perón que dice: «La Juventud Peronista, junto a los trabajadores, levantará tus banderas y las llevará a la victoria».
Once años después de la muerte de Alberto Nisman, el expediente judicial sigue sin una sola prueba concreta que permita sostener la hipótesis de homicidio. Sin embargo, el caso fue utilizado como una herramienta política decisiva para erosionar al kirchnerismo, legitimar operaciones mediáticas y construir un relato funcional al avance de la derecha en la Argentina. Lejos de la verdad judicial, lo que se consolidó fue una ficción útil al poder real.
Por Roque Pérez para NLI
Un expediente sin pruebas, pero con relato
Desde la madrugada del 18 de enero de 2015, cuando Nisman fue hallado muerto en el baño de su departamento de Puerto Madero, la causa estuvo atravesada por una anomalía central: no existe prueba material directa que indique la participación de terceros en su muerte. No hay registros de ingreso forzado, no hay signos de lucha, no hay rastros de otra persona en la escena y no hay evidencia científica concluyente que demuestre un asesinato.
A lo largo de los años, peritajes oficiales y de parte confirmaron datos incómodos para el relato instalado: la puerta estaba cerrada desde adentro, el arma pertenecía a un colaborador cercano y no se detectaron huellas de terceros en el departamento. Incluso el análisis de las comunicaciones, movimientos y contexto personal de Nisman mostró un cuadro de aislamiento, presión política, desgaste profesional y un fracaso procesal inminente.
La denuncia que el fiscal había presentado días antes contra Cristina Fernández de Kirchner por el Memorándum con Irán carecía de sustento jurídico y no había sido acompañada por pruebas nuevas ni consistentes. En términos judiciales, se trataba de una acusación endeble, destinada a naufragar en los tribunales.
La operación: cuando la política reemplazó a la justicia
Lo que siguió fue una construcción perfectamente sincronizada. Antes de que avanzara la investigación, el sistema mediático concentrado decretó el veredicto: “lo mataron”. Editoriales, tapas, móviles en vivo y opinadores seriales instalaron una certeza sin respaldo probatorio, mientras sectores del Poder Judicial se alineaban para sostener esa hipótesis contra toda evidencia.
La llamada “marcha del silencio” fue el punto de inflexión simbólico: jueces, fiscales y dirigentes opositores marchando bajo consignas ambiguas, no para exigir verdad, sino para consolidar un clima destituyente. El expediente pasó a segundo plano; lo central era el impacto político.
Con el tiempo, la causa fue desplazada de los fueros ordinarios a Comodoro Py, se forzaron cambios de carátula y se promovieron pericias orientadas a confirmar una hipótesis previa. La investigación dejó de buscar qué pasó y pasó a buscar cómo justificar un asesinato sin pruebas.
El trampolín de la derecha y el silencio posterior
El “caso Nisman” funcionó como un dispositivo de legitimación política. Sirvió para criminalizar al kirchnerismo, para presentar a la dirigencia popular como capaz de cualquier cosa y para justificar un clima de persecución judicial que luego se profundizó con el lawfare. No es casual que muchos de los protagonistas mediáticos y judiciales de aquella operación terminaran alineados con el macrismo primero y con el actual experimento ultraderechista después.
Once años después, el contraste es brutal: no hay responsables condenados, no hay pruebas nuevas, no hay avances reales, pero el relato sigue siendo repetido como dogma por los mismos sectores que se beneficiaron políticamente de su instalación. Cuando el expediente no sirve para condenar, se lo usa para estigmatizar.
La muerte de Nisman fue una tragedia personal y familiar. La utilización política de esa muerte fue una tragedia institucional. Convertir un suicidio en una épica conspirativa no fue un error: fue una decisión consciente del entramado político-mediático-judicial que necesitaba un mártir para empujar a la Argentina hacia la derecha.
Once años después, la verdad judicial sigue siendo clara, aunque incómoda: no hay pruebas de asesinato. Lo que sí hubo —y sigue habiendo— es una operación de poder que convirtió una muerte en una herramienta política.
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