|

NADIA VRIZZ Y UN LEGADO QUE TRASCIENDE

Tricampeona del básquet femenino bahiense, goleadora histórica de la competencia y MVP del último torneo, entrevista a Nadia Vrizz, tan bahiense como reginense.

Antes de iniciar esta nota hay que ponernos en contexto, los amante de Back to the Future van a pensar en el Delorian, pero cada unx puede subirse al habitáculo imaginario que quiera, lo que necesito es que se transporten 3 décadas para atrás, 30 años. Una vez ubicados ahí vamos a poder apreciar la dimensión de lo que Nadia Vrizz, reginense casi de nacimiento, terminó por lograr en su ciudad natal Bahía Blanca.

Nadia, como les decía, vino a vivir a Regina muy poquito tiempo después de nacer, y acá vivió hasta que terminó la secundaria, la mayoría de su familia continúa en Regina (en Bahía Blanca vive su familia materna). Ella es profe de educación física pero por sobre todas las cosas jugadora de básquet! Y qué jugadora!!

Nadia Vrizz de 36 años es la  goleadora histórica de la 1ra del básquet femenino de la ABB (Asociación bahiense de básquet), tricampeona con el Club El Nacional (lograron la tripleta hace una semana) y fue elegida como la Mejor Jugadora del torneo mediante una votación digital. Es referente indiscutida en el básquet femenino de Bahía, un lugar, donde como todos sabemos, se respira y se vive baloncesto.

Nadia vrizz recibiendo el trofeo en manos del presidente Palotti, de la ABB

¿Por qué el viaje imaginario al pasado? Imagínense lograr una carrera deportiva con tal reconocimiento, arrastrando una pasión desde que la práctica y competencia de la disciplina era casi exclusiva de los varones, retrocediendo en el tiempo y mirando todo desde ya, se aprecia que todo reconocimiento y valoración en un deporte históricamente de varones cobra muchísima más relevancia.

Comenzó a jugar al básquet en el Club Atlético Regina a los 8 años, cuando su profe de educación física de la escuela N°52, Aldo Ruiz Díaz motivó a su mamá para que la acerque a la cancha del Albo. “En ese momento había comenzado a crearse un grupo de chicas de distintas edades, entrenábamos todas juntas en un mismo horario con la entrenadora «Marchu» (Marcela Porrino). Pero cuando cumplí los 13 se disolvió. Las formativas de varones las entrenaba el Ale (Alejandro Orazi), quien me motivó y dio la posibilidad de continuar entrenando con los varones. Imposible olvidar la buena onda de los chicos al integrarme a sus entrenamientos, nunca tuve ningún problema ni diferencia, inclusive más de una vez preguntaban por qué yo no podía participar de los partidos al ser mujer”, recuerda Nadia sus primeros pasos en el básquet, ya con algunos obstáculos.

Hoy, muchos clubes que no cuentan con espacio físico ni disponibilidad horaria para sumar categorías, proponen entrenamientos mixtos. En aquel momento, digamos que la predisposición del “Ale” a que Nadia continúe con su pasión no era lo normal.

Ante la falta de competencia femenina en la ABAV (Asociación de básquet de alto valle), mediante el contacto del profe Orazi, Nadia se fue a jugar a Cinco Saltos (a 115km de Regina), club rionegrino que participaba de la Liga neuquina, “mi papa siempre apoyándome me llevaba todos los findes a alguna ciudad de la zona para poder jugar”. Llegó a integrar la selección de Río Negro en sus dos últimos años viviendo en Villa Regina. Hacer algunos (muchos) kilómetros para hacer lo que la apasionaba, no fueron un problema.

Una vez terminada la secundaria, Nadia se fue a cursar los estudios del profesorado de Educación Física, carrera que terminó y hoy se desempeña como entrenadora de mini básquet en Bahía Basket, uno de los proyectos deportivos más ambiciosos del país, del básquet sin dudas a cargo de Pepe Sanchez, con Juan “Pipa” Gutierrez como coordinador deportivo y Laura Cors como entrenadora del equipo de Liga Argentina.

Nadia desfilando en un encuentro de mini basquet con sus peques de Bahía Basket

Cuando llegó a Bahía (inicios del 2000), el básquet femenino tampoco hacía estragos ni estaba conformado y desarrollado como lo está hoy jugando en Sportivo Bahiense teníamos que esperar meses para poder organizar un partido con algún club de la zona, y hasta llegamos a integrar el torneo de Mar del Planta teniendo que hacer (otra vez) kilómetros y  lo imposible para juntar el dinero para poder pagar el transporte, actualmente el  basquet femenino a evolucionado tanto en la ciudad como en el país, pero aún quedan muchísimas cosas para seguir trabajando”. Al día de hoy el compromiso de abrir categorías femeninas no fue asumido por todos los clubes (en promedio 1 de cada 3 clubes cuenta con categorías femeninas), “creo también es por falta de disponibilidad de espacio físico. La difusión del deporte también ha ayudado a que muchísimas chicas se acercaran para practicar”, explica Nadia.

Agrega también que “Hay que seguir trabajando en el compromiso de parte de los clubes para sumar las categorías femeninas y que empiecen a proyectar a crear los  espacios físicos sobre todo. Creo que se está logrando pero a paso muy lento, hay diferencias que en relación con los varones que todavía hay que seguir puliendo, y eso también va a ayudar a que el nivel de juego crezca”. 

TRICAMPEONATO Y RETIRO

Nadia Vrizz junto a El Nacional y su entrenadora incondicional Viviana Albizzu (se acompañan desde el 2014) lograron el tricampeonato y la jugadora anunció que dejaba de jugar. Algunos dicen que esa es la forma justa de retirarse, en la cima, ganando, siendo arrollador; una mirada algo triunfalista y demasiado selectiva para mí gusto. Sin embargo ortos dicen que hay que retirarse cuando ya no queda mucho para dar, cuando se está acostumbrado a dar el 100 y ya no se llega ahí, cuando se dio todo; se me aprecia mucho más significativa y coherente esa despedida y está al alcance de cualquiera, menos exitista y más mundana.  En definitiva siempre se pierde más de lo que se gana, si de resultados hablamos.

Lo cierto es que cualquiera de las dos opciones se adaptan con facilidad a la realidad de Vrizz, hablando de su último torneo, Nadia no podía estar más feliz nunca imagine un retiro así, este torneo fue super especial ya que mi retiro lo venía procesando en mi cabeza hace tiempo pero sin dejar de disfrutar hasta el último momento, hicimos un torneo buenísimo a pesar de que el banco se nos hizo corto al final, el quinteto inicial se hacía notar mucho en el juego ya que todas cumplieron muy bien su rol en la cancha. Nos entendimos muy bien. Terminar invictas y salir tricampeonas nadie se lo imaginaba. Salir MVP no fue solo merito mío sino también del apoyo de mis compañeras y la confianza que siempre me tuvo mi entrenadora”.

Respecto al retiro dijo “Es algo que venía procesando en mi cabeza hacía tiempo, son varias las razones que me llevaron a tomar la  decisión. Ya no podía sostener más el compromiso como siempre lo hice al 100, entrenar hasta tan tarde y al otro día ir a trabajar. Tener que jugar los domingos se me hacía cada vez más pesado, resignar estar presente con mi familia y además tengo varios proyectos personales que quiero realizar. Muchos pensaron que era por mi rodilla la cual me operé en 2 oportunidades (ligamentos cruzados y meñizcos) pero eso no deja de ser una lesión como tantas que tuve que superar, como todo deportista lo hace”, las lesiones tampoco fueron obstáculos para Nadia.

Como frutilla de una gran carrera, el reconocimiento que recibió Nadia del ambiente del básquet, en la ciudad más basquetbolera del país, no tiene precio, más aún en un contexto donde todo ámbito (más el deportivo) está determinado por el androcentrismo. “La verdad es que nunca esperé recibir tanto reconocimiento, quedé totalmente sorprendida, recibí palabras y abrazos de muchísima gente y eso me pone muy feliz porque significa que hice las cosas bien. Poder continuar jugando todos estos años como el resto de las chicas significó muchísimo sacrificio pero la verdad que la pasión siempre fue más fuerte”, nos cuenta Nadia.

Para ir cerrando el recorrido de la mano de Nadia, como un ejemplo de lo que es ir en busca de lo que a uno le genera felicidad sin importar los obstáculos, con esta mirada desde los inicios cuando todo costaba un poco más, no estamos exentos de decir que todavía falta y que todavía las chicas que quieren practicar el baloncesto se encuentran con vacíos, sin igualdad de posibilidades que los chicos, por eso mejor quien que Nadia para dejar un mensaje de perseverancia y de lucha constante “Mi mensaje para las chicas que empiezan a desarrollarse en el deporte es que no les tiene que importar los obstáculos que se presenten, si a una realmente le apasiona eso no va a ser un impedimento. De chica para no dejar de jugar decidí entrenar con varones, hacía kilómetros y kilómetros todos los findes para poder jugar y nunca bajé los brazos. Las cosas están cambiando y hay que seguir en la lucha. Me retiro con casi 37 años pero eso no quita que siga involucrada en el basquet tratando de aportar lo que pueda para que sigamos creciendo”.

Nadia deja un legado en Bahía que seguramente muchas chicas bahienses lo tomen, ella ayudó a forjar el crecimiento de un deporte que la apasiona, pero ese legado no es solo bahiense, también es un poquito reginense y por supuesto de todas las chicas que aman el básquet como ella.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • |

    Innovación en Neurociencia: Imagen Detallada de Neuronas por Harvard y Google

    En un avance significativo para la neurociencia, un equipo de investigadores de Harvard y Google ha logrado crear el diagrama más detallado del cerebro humano hasta la fecha. Utilizando un pequeño fragmento de la corteza cerebral de una paciente, obtenido durante una cirugía de epilepsia, los científicos han mapeado aproximadamente 57,000 células y 150 millones…

    Difunde esta nota
  • |

    FUMIGADOS

    La revista científica Clinical Epidemiology and Global Health publicó el estudio “Incidencia y mortalidad por cáncer en localidades rurales argentinas rodeadas de tierras agrícolas tratadas con pesticidas”, que establece que en los pueblos fumigados de Argentina (tomando como casos testigo ocho localidades en la provincia de Santa Fe) la mortalidad por cáncer en la población…

    Difunde esta nota
  • | | |

    MODA CIRCULAR, SOBRE EL CONSUMO RESPONSABLE DE LA MODA

    En las familias numerosas es común que los hermanos más pequeños heredemos ropa de los mayores o de nuestros primos y primas, al menos así sucedía en mi casa. En principio, por una razón económica: éramos muchos y no era posible comprarle ropa nueva a cada uno. Entonces la ropa circulaba. También se conseguía en…

    Difunde esta nota
  • Ucrania: una paz que avanza a la fuerza

     

    En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).

    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta