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MEJOR COMUNICACIÓN Y PARTICIPACIÓN SOCIAL ACTIVA, PRIORIDADES DE LA NUEVA GESTIÓN EN EL COPLADE

El arquitecto Pedro Molina es el nuevo director del Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (COPLADE) en Villa Regina, luego de un llamado a concurso que tuvo a concejales como evaluadores y se caracterizó por la participación de profesionales locales con un alto grado de conocimiento y compromiso, el mencionado profesional logró ser elegido en el mes de agosto como el nuevo director del consejo consultor.

Con él nos comunicamos para interiorizarnos sobre cuáles van a ser los ejes  y objetivos a seguir en este nuevo proceso de gestión. Su presentación del plan de gestión para el COPLADE se basó en la verdadera función que este organismo debe cumplir como ente de asesoramiento y presentación de proyectos.

Algo fundamental en lo que el arquitecto hace hincapié y que se debe tener muy en cuenta es la verdadera participación y acción de la sociedad a través de las instituciones y organizaciones intermedias que nos representan a la sociedad en general”. Son organismo claves para hacer de nexo entre lo que es la verdadera función del COPLADE en lo que respecta a aportes de proyectos y la conexión con el Concejo Deliberante.

También agregó Molina “hay una frase que me ha acompañado y yo digo, que Regina debe ser  un centro regional de turismo y servicio reconocida como ciudad cultural y polo de innovación con desarrollo productivo que promueve el crecimiento inclusivo y sostenible con posición de ser la ciudad con acceso al gran portal urbano del alto vale este. En esas pautas se encamina el plan de gestión y a lo cual nosotros debemos estar aspirando como ciudad y como región o micro región”.

A su vez marca tres puntos primordiales a trabajar:

  • Una parte territorial ambiental , donde existe en las acciones un pacto conla naturaleza.
  • El marco económico productivo de desarrollo económico, no visto desde lo local sino desde la micro región del Alto Valle Este (MAVE) en el aspecto socio cultural en la parte de inclusión y derecho a la ciudad.
  • Modernización municipal.

Además aclara que una de las fallas que ha tenido el COPLADE hasta ahora tiene que ver con el plano comunicativo desde el ente hacia la sociedad, asumiendo que el desconocimiento del consejo o de sus funciones por parte de la comunidad es una falla del ente mismo.

Considera Molina que se han hecho cosas desde el COPLADE pero no articuladas no se ha avanzado de una forma lineal ni estratégica, en ese aspecto debemos estar actuando y  trabajando consolidadamente con las instituciones”.

“Es un organismo que en cierta forma no es vinculante o sea las decisiones pasan a ser del CD, pero cuando la participación de la sociedad es fluida creo que hay un mayor aval de esos proyectos en la cual el mismo cd o ejecutivo tienen mayores factores o bases para que los proyectos se lleven a cabo independientemente de o se pueden generar los recurso”, finalizó el flamante director del COLADE.

El desarrollo sustentable
es aquel tipo de “desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades” y que está “integrado por tres elementos fundamentales: el ambiental, el económico y el social, requiriendo un perfecto equilibrio entre esos tres elementos constitutivos, sin que ninguno de ellos adquiera mayor relevancia que los demás, lo que permite un verdadero desarrollo integral del ser humano – desarrollo económico, social, cultural y político- puesto que el hombre es el centro de las preocupaciones”. Martínez y López Alfonsín (2008)

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  • Los números contradicen la elogiada gestión de Marin en YPF: la deuda supera los USD 9.000 millones y el balance da pérdida

     

     Mientras el presidente de YPF, Horacio Marin, se hace retratar como «El CEO del año», los números fríos de la petrolera cuentan una historia menos exitosa. El último trimestre publicado cerró con USD 4.643 millones de facturación, una pérdida de USD 198 millones y un flujo de caja negativo de USD 759 millones. 

    En los tres trimestres publicados del 2025 -faltan los números del último trimestre que se conocerán en marzo-, la petrolera de bandera bajo gestión libertaria, acumuló pérdidas por USD 150 millones. Y más preocupante: El flujo de caja libre, el dinero que queda después de pagar todo lo que hay que pagar, suma un rojo de USD 2.081 millones. 

    El agravamiento de la deuda completa el cuadro opaco de una gestión con muy buena prensa gracias al presupuesto desmesurado de publicidad -unos 100 mil millones de pesos sólo en 2025-. En diciembre de 2024 era de USD 6.800 millones de dólares y sobre el cierre de este año trepó a 9.595 millones. Un salto de más de 2.700 millones en pocos meses. Fuentes de la compañía afirmaron a LPO que estiman que, cuando se publique el último trimestre, el pasivo rozará los 11.000 millones. 

    El presupuesto de publicidad de YPF puede evitar que algunos medios miren sus números, pero no que lo hagan los inversores. LPO reveló que el rally que tuvieron las acciones de la petrolera desde que asumió Milei estaría tocando su techo y ahora el mercado quiere ver si Marin el balance de la compañía acompaña el relato libertario de una supuesta gestión exitosa.

    YPF le vendió el 50% de Profertil a Adecoagro, empresa vinculada a la mano derecha de Caputo

    Por ahora, para tapar los agujeros de su gestión, Marín remató activos estratégicos. El caso más escandaloso es Profertil. Una empresa líder en fertilizantes, con un Ebitda anual cercano a los 235 millones de dólares, una planta en Bahía Blanca que produce 1,3 millones de toneladas de urea y cubre el 60% del consumo local. Una máquina de dólares, como el propio Marín decía hasta que Economía empujó su venta, que casualmente quedó en manos de Adecoagro, empresa vinculada al máximo responsable de la política energética y ex CFO de YPF, Daniel González, que sigue teniendo peso en las decisiones de la petrolera estatal.

    Se fumó Profertil para aguantar un año malo de precios y dejó hipotecado un activo estratégico. Marín es una máquina de tomar malas decisiones.

    Marin vendió el 50% que tenía YPF en Profertil por USD 635 millones de dólares, algo así como tres años de Ebitda. Marín explicó que necesitaba liquidez para «amortiguar» la caída del Brent, que perforó los 60 dólares. Un barril criollo al revés. Sigue siendo un subsidio, solo que ahora se paga vendiendo patrimonio. 

    La línea profesional de YPF no disimula su enojo. «Se fumó Profertil para aguantar un año malo de precios y dejó hipotecado un activo estratégico», ironizó un directivo y agregó lapidario: «Marín es una máquina de tomar malas decisiones». 

    El diputado Benegas Lynch y el responsable del área energética, Daniel González.

    En la misma lógica aparece Metrogas. YPF controla el 70% de la distribuidora, que tiene más de 2,25 millones de clientes y un Ebitda positivo de USD 198 millones. El plan es rematarla. Otra vez: activos rentables para sostener un esquema financiero fragilizado. 

    El remate continuó en los yacimientos convencionales, que benefició al ex macrista Javier Iguacel y otros amigos del poder. Pero la línea roja fue Manantiales Behr. No es un área menor. Está en la Cuenca del Golfo San Jorge y produce unos 25.000 barriles diarios de petróleo Escalante. Aporta cerca del 20% de la producción de Chubut. Es un campo donde YPF desarrolló recuperación secundaria y terciaria con inyección de polímeros. Innovación de desarrollo local aplicada a un yacimiento maduro. 

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    A esto se suma el fracaso del proyecto de GNL, que desde la petrolera prometia inversiones delirantes que llegaban hasta los USD 50 mil millones. Petronas se bajó cuando el Gobierno cambió de manera inconsulta la localización de la planta. Después se anunció a Shell, que también se fue. Hoy queda dando vueltas la italiana ENI, un jugador menor frente a los que se retiraron. «El GNL tiene potencial, pero el problema de Marin es que como hizo el kirchnerismo, se apresura a vender humo», explicó a LPO un petrolero.

    Marín ha dedicado ingentes recursos a vender su figura. De hecho, en los primeros nueve meses de 2025, y según los balances, la compañía gastó nada más y nada menos que 88.057 millones de pesos en publicidad y propaganda. En dólares, alcanza casi los USD 75 millones sólo en 9 meses, lo que hace concluir que el año 2025 finalizará con USD 100 millones destinados al rubro.

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    «Marín ha dedicado ingentes recursos a vender su figura. De hecho, en los primeros nueve meses de 2025, y según los balances, la compañía gastó nada más y nada menos que 88.057 millones de pesos en publicidad y propaganda. En dólares, alcanza casi los USD 75 millones sólo en 9 meses, lo que hace concluir que el año 2025 finalizará con USD 100 millones destinados al rubro», posteó el economista Hernan Letcher.

    El problema es que el mundo no acompaña. Con Estados Unidos avanzando sobre el petróleo pesado de Venezuela, la oferta global puede aumentar y los precios estabilizarse en los niveles actuales. El Brent ronda los 62 dólares. El WTI, los 59. Y mientras Washington se apropia de crudo pesado, Marín liquidó activos de petróleo pesado bajo el argumento que son caros. 

    Protesta de petroleros frente a la sede de YPF en Chubut por el abandono de la Cuenca San Jorge.

    Con el desprendimiento de áreas de producción convencional, YPF cargó al balance de 2023 un deterioro de activos por 2.288 millones de dólares. Después lanzó retiros voluntarios que dejaron un tendal social en Santa Cruz y Chubut: unos 8.000 trabajadores menos en la cuenca. Según surge de los balances bajo la etiqueta «mature fields», la empresa habría transferido unos 900 millones de dólares para financiar indemnizaciones. Vendió yacimientos, gastó cerca de 3.000 millones y nadie explica con claridad cuánto ingresó efectivamente.

    «La decisión de abandonar la explotación petrolera convencional, y focalizarse en Vaca Muerta, la petrolera de bandera deja de participar en el desarrollo hidrocarburífero de manera integral», explicó un ex directivo de la compañía, y subraya focalización en Vaca Muerta no responde a una apuesta por expandir la actividad, sino a administrar los frutos de una inversión que ya fue realizada en años anteriores y que hoy entrega producción casi por inercia. No hay una estrategia de inversión para que la actividad crezca. Por el contrario las inversiones se destinan a incrementar la capacidad de evacuación de la actividad existente»  

    El foco se desplaza así hacia negocios que generan ganancias inmediatas, y entre ellos la gastronomía aparece como una prioridad creciente en la agenda de Horacio Marín. No es una interpretación: de los anuncios realizados en los últimos meses, los únicos que tuvieron algún grado de concreción avanzaron en ese sentido. 

    El llamado personal del presidente de la compañía a un pequeño emprendimiento de empanadas expone el nivel de involucramiento directo con el negocio gastronómico

    Desde la expansión del modelo de estaciones con oferta gastronómica propia hasta la intención de convertir a YPF en un jugador relevante del negocio de la comida rápida en una alianza con Mc Donalds, la compañía parece encontrar más dinamismo en vender hamburguesas que en ampliar su núcleo energético.

     

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  • Anuncios, emoción y una gran participación en la Bajada de Canoas

    Unos 100 kayaks participaron de una nueva edición de la Bajada de Canoas que unió Huergo y Regina, organizada por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Una jornada a pleno sol acompañó la travesía por las aguas del río Negro. Minutos después de las 13, comenzaron a llegar los palistas al…

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  • Un juez cercano a los Menem habilitó la feria para voltear el DNU de la SIDE de Santiago Caputo

     

    Un juez de Entre Ríos habilitó la feria para que se trate la suspensión del DNU que le dio amplias facultades a la SIDE de Santiago Caputo. Lo que parece una noticia judicial más es, en realidad, un capítulo más de la interna descarnada del gobierno ya que en círculos políticos se señala al magistrado como cercano a la familia Menem.

    El juez federal Daniel Edgardo Alonso hizo lugar a la presentación de tres abogados radicales que solicitaron la suspensión urgente del DNU publicado el 2 de enero y que se declare la nulidad absoluta. Alonso aceptó el planteo con una sugestiva rapidez y dio intervención al fiscal.

    El dato técnico es que la presentación se hizo mediante un hábeas corpus porque el DNU faculta a la SIDE a detener personas sin orden judicial, lo que según los demandantes representa «una amenaza sobre la libertad» y viola «los principios de inocencia y culpabilidad».

    Los Menem quieren cargarse a Santiago Caputo después de la reforma laboral

    Pero el dato más fuerte es el político y tiene que ver con la interna del gobierno nacional. En Entre Ríos dicen que el juez Alonso es cercano a la familia Menem y hasta fue abogado de Carlos Nair Menem, hijo del expresidente y primo de Martín y Lule.

    Lule Menem

    El dato judicial se une con una versión que circula en los pasillos de la Cámara de Diputados y es que los Menem habrían hecho saber a legisladores de la oposición que no pondrán demasiada resistencia al embate para voltear el DNU, que empezará apenas se habiliten las sesiones. 

    Los Menem habrían hecho saber a legisladores de la oposición que no pondrán demasiada resistencia al embate para voltear el DNU

    Como contó LPO, los Menem están esperando que se apruebe la reforma laboral para hacer un nuevo intento de correr a Santiago. «En Marzo vuelve el ataque de los riojanos», anticipó una fuentedel gobierno. El año pasado los Menem quisieron desplazar a Caputo despúes de las elecciones, pero el asesor logró conservar todas las áreas que manejaba y hasta afianzó su control en la SIDE y ARCA.

    La interna libertaria quedó en evidencia esta semana durante el show de Javier Milei en la Derecha Fest, cuando los seguidores de Caputo silbaron e insultaron al karinista Sebastián Pareja. «No se confundan muchachos. El enemigo no está adentro, el enemigo lo tenemos afuera», los retó el diputado.

     

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  • Si te vas, traé garotos

     

    En febrero de 2025, una noticia del medio brasilero Exame contaba que, el mes anterior, la sucursal de Decathlon de Florianópolis había conseguido un récord mundial de ventas de la marca de artículos deportivos entre sus más de 5 mil tiendas en 76 países. Junto a fotos de góndolas devastadas y filas con carritos desbordados, la nota daba una explicación muy clara: la causa del súbito incremento de ventas era el aluvión de turistas argentinos que había llegado a Florianópolis, y que conformaron el 90 por ciento de la clientela del mes. Así, la tienda recibió entre 4 y 5 mil clientes por día. La diferencia en el tipo de cambio existente entre el real brasileño y el peso argentino era el motivo central que planteaban los directivos de la marca.

    El “saqueo” al Decathlon de Florianópolis fue sólo una muestra de una temporada récord en viajes a Brasil. En enero de 2025, 632.100 argentinos y argentinas cruzaron al país vecino, un 83,8 por ciento más que el mismo mes del año anterior. Brasil representó más del 30 por ciento de los egresos fuera del país, seguido por Chile y Uruguay. Sumando todos los destinos internacionales, sólo en enero, casi dos millones de argentinos viajaron al exterior, y hacia octubre, el INDEC contabilizaba casi diez millones de salidas, un récord histórico. ¿Desde cuándo y en qué condiciones se volvió algo recurrente que una marea de argentinos inunde las playas de Brasil?

    De la Bristol a Canasvieiras

    Para hablar de los viajes de argentinos al exterior, primero tenemos que recuperar la historia del turismo en Argentina, que tiene una larga tradición. Desde los años treinta, cuando se pavimentaron las principales rutas argentinas, y luego con el impulso de las políticas del peronismo a fines de los cuarenta, el turismo interno dio un salto. A partir de esas décadas, Mar del Plata se convirtió, como señala el libro de Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre, en un sueño de los argentinos1. A la vez, aquella autora, junto a Melina Piglia, expusieron cómo la clase media fue, en gran medida, la principal beneficiaria de las políticas de turismo social del peronismo, tanto por hallarse en mejores condiciones para aprovechar sus ventajas como por políticas específicas orientadas a ese sector, más allá de la significación política del turismo obrero2. Las décadas del sesenta y setenta marcaron el auge del turismo de clase media en la costa atlántica, en un contexto en el que, a pesar de la inestabilidad política, Argentina llegó casi a tener pleno empleo. Las vacaciones en la playa de Mafalda y su familia, un clásico de la historieta de Quino publicada entre 1964 y 1973, son una expresión de aquel fenómeno.

    Sumando todos los destinos internacionales, sólo en enero de 2025, casi dos millones de argentinos viajaron al exterior; hacia octubre, el INDEC contabilizó casi diez millones de salidas, un récord histórico.

    En esos años, algunos empezaban a viajar a Brasil. Pero la conectividad y los precios no eran los actuales. En auto, por ejemplo, era muy difícil. Mi viejo siempre cuenta la epopeya que hizo con un amigo en 1970, manejando un Torino hasta Río de Janeiro. Cruzando el Chuy uruguayo, en la frontera con Brasil, una parte del camino era directamente por la playa. Poco después se inició una serie de obras de infraestructura que cambiarían para siempre los viajes a Uruguay y Brasil. En los setenta se inauguraron, entre otros, los puentes Chaco-Corrientes (1973), Colón-Paysandú (1975), Gualeguaychú-Fray Bentos (1976) y Zárate-Brazo Largo (1977). Del lado brasilero también se hicieron obras como la “Freeway”, primera autopista de Brasil inaugurada en 1975, que conectó Porto Alegre con Osorio y facilitó el acceso al litoral norte de Rio Grande do Sul y a las playas de Santa Catarina. La conectividad aérea también mejoró y, a principios de los noventa, una serie de transformaciones a escala global redujeron los costos de los pasajes.

    Puestas a competir, las playas brasileñas exhibieron pronto una serie de factores ventajosos frente a las argentinas. En los países o regiones de clima templado como el nuestro, las personas suelen alejarse del polo para ir a la playa, pero por las características geográficas de nuestro país, la mayor parte hace al revés: para ir a la costa hay que viajar hacia el sur, que es lógicamente más frío. En Brasil, por su parte, no hace falta irse muy al norte: las playas de Santa Catarina, accesibles desde la frontera argentina, son reconocidas internacionalmente. A la vez, de las principales quince aglomeraciones urbanas de la Argentina, solo Buenos Aires y La Plata (y la propia Mar del Plata) se encuentran relativamente cerca de la playa. Para una familia cordobesa, ir a la costa atlántica implica un viaje de más de 1000 kilómetros. A Posadas y Resistencia les queda más cerca el litoral brasilero que Mar del Plata, mientras que las ciudades del NOA tienen a la misma distancia las playas bonaerenses y las de Santa Catarina. Chile y Uruguay son otras opciones vecinas que disputan con la costa atlántica. Y Brasil es Brasil: sus playas, su cultura, su música. Un lugar increíble.

    La competencia entre turismo local y turismo afuera del país en las últimas décadas pasó a tener un determinante fundamental: el tipo de cambio.

    Planteada así la situación, la competencia entre turismo local y turismo afuera del país en las últimas décadas pasó a tener un determinante fundamental: el tipo de cambio. Como señala un estudio3 de Schteingart, Trombetta y Bertín, el aumento del turismo emisivo (el que sale del país) es inversamente proporcional al precio del dólar. El período de la “plata dulce”, entre 1979 y 1981, marcó un primer crecimiento del turismo al exterior. Pero fue sobre todo en los noventa, con la Convertibilidad y el dólar barato sostenido durante una década, que el fenómeno del turismo al extranjero se consolidó definitivamente: entre 1990 y 2000, la salida anual4 de argentinos al exterior creció un 106,5%. Y ese último año, Brasil representó el 35 por ciento de los casi 5 millones de egresos fuera del país.

    La prensa de la época, que primero cubrió el tema con sorpresa, comenzó a dedicarle pronto suplementos y secciones especiales. En 1993, a la tradicional cobertura veraniega de Clarín sobre los balnearios argentinos, se sumaron crónicas sobre lo que pasaba en Florianópolis. Una nota de enero de ese año titulaba, por ejemplo: Canasvieiras,“la Bristol brasileña”, invadida por la clase media argentina5. La crónica se apoyaba en una referencia turística conocida para el lector argentino, la Bristol marplatense, para introducir el nuevo destino de moda. A la vez, a diferencia de Miami, otro destino clásico de los noventa, las playas del sur de Brasil presentaban un costado más popular, al ser accesibles no sólo en avión, sino por vía terrestre. En 2004, la mitad de los ingresos al país vecino se hicieron en auto6.

    La cultura de viajar afuera

    El boom del turismo al extranjero en los noventa tuvo varias consecuencias. Primero, la industria del turismo local entró en crisis. En los primeros años, pudo seguir creciendo a tasas más bajas, pero la recesión económica, sumada al mantenimiento del 1 a 1, la llevaron a una caída hacia fines de la década.

    En 1993, a la cobertura veraniega de Clarín sobre los balnearios argentinos, se le sumaron crónicas sobre lo que pasaba en Florianópolis. Una nota de enero de ese año titulaba, por ejemplo: Canasvieiras,“la Bristol brasileña”, invadida por la clase media argentina5

    Por otra parte, el turismo afuera también fue una de las pautas de consumo que dividieron a la clase media entre “ganadores” y “perdedores”, es decir, aquellos que pudieron acceder a las vacaciones afuera, los productos importados y otros consumos de época y aquellos más afectados por la crisis económica. Ambos sectores, no obstante, se fueron permeando y entrecruzando. De hecho, vacaciones en el exterior y vivencia de la crisis se fueron complementando y solapando en las experiencias de los sectores medios. El “saqueo” al Decathlón al que nos referimos al inicio, sólo puede entenderse en la combinación de ambas variables: una clase media acostumbrada a vivir de crisis en crisis, y que, cuando el cambio es favorable, compra todo lo que puede porque después nadie sabe qué pasa.

    Como un niño que creció en los noventa, también me tocó ese boom y esa montaña rusa. En el 94 nos fuimos a Disney, después mi viejo estuvo mal económicamente dos años por el efecto tequila, pero ya en el 97 nos fuimos por primera vez a Florianópolis y en el 99 repetimos la travesía en un Renault 19. Algo me quedó de esos viajes, y hace cuatro años agarramos la ruta en auto por primera vez con mi familia.

    Los noventa cambiaron la forma de pensar las vacaciones de amplios sectores de la clase media. Viajar afuera se volvió casi una necesidad. Y de allí se desprendió un sorprendente reclamo: el histórico derecho a las vacaciones transmutó en la idea de que existe un derecho a vacacionar afuera.

    Es que los noventa cambiaron la forma de pensar las vacaciones de amplios sectores de la clase media argentina. Las vacaciones fuera del país, particularmente en Brasil, se transformaron de una posibilidad esporádica en un deseo de consumo sostenido. Tanto que, para una parte de la clase media, viajar afuera se volvió casi una necesidad (si no todos los años, al menos de forma recurrente). Y de esa casi necesidad se desprendió un sorprendente reclamo de derechos: el histórico derecho a las vacaciones de los argentinos y argentinas, transmutó en la idea de que existe un derecho a vacacionar afuera.

    Me tocó vivirlo hace algunos años en el cruce internacional de Paso de los Libres, en Corrientes. Muchos argentinos y argentinas que allí esperaban, estaban indignados con que no hubiera más personal de Migraciones para agilizar el cruce fronterizo a Brasil. Es verdad que ese cruce, en enero y con calor, puede ser agobiante. Pero era más que eso. Estas personas se organizaban para protestar, se acercaban a una y otra ventanilla, pedían hablar con alguna autoridad a cargo. No era una simple queja, era el tipo de reclamo de quien siente un derecho vulnerado.

    ¿Y esta fiesta quién la paga?

    Además de más personal de Migraciones en la frontera, una parte de la clase media reclama acceder al factor que define la posibilidad de ejercer su “derecho” a las vacaciones en el exterior: el dólar. Como señalaron varios analistas, la hipótesis de un dólar sin techo el día después de los comicios fue uno de los factores que definieron las últimas elecciones legislativas a favor de La Libertad Avanza. El dólar barato se volvió una gran ilusión argentina8. Un amigo vivió en carne propia las filas de argentinos queriendo comprarse todo en los supermercados de Florianópolis en enero pasado. Así me describió lo que vio: “No es sólo que está barato, hay un componente emocional. La sensación de salir del país y llevarte puesto a un país vecino con tu propia moneda es droga”.

    Más que dólar barato quizá deberíamos llamarlo dólar subsidiado. Un subsidio que el Estado otorga, como un plan social indirecto, a quienes decidimos pasar nuestras vacaciones en el extranjero.

    Pero la continuidad de este tipo de cambio y la salida de miles de compatriotas al extranjero tienen un costo. En 2025, la salida de divisas por turismo de argentinos al exterior rondó los 13 mil millones de dólares, la mayor de la historia. Una publicación reciente del sitio Argendata de Fundar resalta el inusual peso que tiene el turismo dentro de las importaciones totales de Argentina, superior al de todos los países vecinos9. Si se descuentan los 4 mil millones de ingresos por turismo receptivo, el déficit por turismo en 2025 fue de unos 9 mil millones de dólares, lo que ubica a Argentina entre los países con mayor déficit turístico del mundo, medido sobre su PBI10. En comparación, el superávit energético del país hacia septiembre de 2025, rondaba los 5 mil millones. Dicho de otro modo, los dólares de Vaca Muerta se fueron, casi íntegros, en sostener el turismo de argentinos en el exterior. Por eso, más que dólar barato quizá deberíamos llamarlo dólar subsidiado. Un subsidio que el Estado otorga, como un plan social indirecto, a quienes decidimos pasar nuestras vacaciones en el extranjero.

    Así las cosas, la temporada 2026 empezó nuevamente con decenas de miles de argentinos en Brasil y otros países. Leer este fenómeno socio-cultural en clave histórica seguramente nos ayude a entender por qué, cuando las condiciones están dadas —básicamente cuando se sostiene una política cambiaria como la actual— el turismo argentino en el exterior explota hasta transformarse en un problema para las finanzas del país. El histórico derecho a las vacaciones de los argentinos y argentinas, que se consolidó en el segundo tercio del siglo XX, hizo clic en los noventa con la posibilidad y el deseo de irse afuera. Esa combinación, sostenida por una década, dio como resultado la percepción de que no sólo las vacaciones, sino las vacaciones en el exterior, son un derecho. Arraigada en una parte importante de la clase media argentina hasta la actualidad, esta idea se transformó en una verdadera paradoja de un país en crisis permanente.

    1. Pastoriza, Elisa y Torre, Juan Carlos (2019). Mar del Plata: un sueño de los argentinos. Buenos Aires: Edhasa ↩
    2. Pastoriza, Elisa y Piglia, Melina (2017). “La construcción de políticas turísticas orientadas a los sectores medios durante el Primer Peronismo. Argentina 1946-1955”. En Licere, Vol. 20, 411-452. ↩
    3. Schteingart, D; Trombetta, M y Bertin, P.; Flujos turísticos internacionales en Argentina. Documentos de Trabajo del CEP XXI N° 3, febrero de 2021, Centro de Estudios para la Producción XXI – Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación. ↩
    4. Anuario Estadístico de Turismo de la República Argentina 2006. Secretaría de Turismo de la Nación. Argentina ↩
    5. Clarín, 19 de enero de 1993, p. 40-41 ↩
    6. Anuario Embratur Anuário Estatístico EMBRATUR – 2005. Brasília: Ministério do Turismo/Instituto Brasileiro de Turismo/Diretoria de Estudos e Pesquisas, 2004.V.32 236p. Dados de 2004. ↩
    7. Clarín, 19 de enero de 1993, p. 40-41 ↩
    8. Al respecto, ver el trabajo de Ariel Wilkis y Mariana Luzzi, El Dólar: historia de una moneda argentina (la última edición es la de Siglo XXI de 2025). ↩
    9. Schteingart, D., Della Paolera, C. y Vezzato, J. M. (2025). Turismo. Argendata. Fundar. Entre 2016 y 2024, el turismo emisivo representó el 9% del total de importaciones de Argentina, por encima de todos los países limítrofes -Uruguay (6,3%), Bolivia (6%), Brasil (5%), Paraguay (4,4%) y Chile (2,3%)- . En 2025, el dato posiblemente sobrepasó las dos cifras. ↩
    10. Ídem. Entre 2016 y 2024, Argentina se ubicó en el puesto 150 en cuanto al déficit turístico medido sobre su PBI, de un total de 186 países. Y esto fue con un déficit turístico promedio de USS 3.000 millones. En 2025, con cerca del triple, Argentina debe haber caído más cerca aún del fondo de la tabla en este particular ranking global. ↩

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  • Morgan Stanley advierte que Milei tiene un rojo de USD 5.000 millones para enfrentar los vencimientos de este año

     

    Morgan Stanley puso el foco donde el Gobierno quiere mostrar resultados. El banco destacó que la Argentina pagó la deuda de enero sin sobresaltos. Pero el informe agrega una advertencia clave: la estrategia sirve en el corto plazo. Más adelante, la tensión vuelve. 

    El arranque de 2026 fue ordenado. En los primeros días del año, el Tesoro canceló unos USD 4.300 millones de deuda en moneda extranjera. Es cerca del 21% de los vencimientos totales del año, estimados en USD 19.900 millones. El mercado lo tenía descontado. Y se cumplió. 

    «El cumplimiento de las obligaciones era plenamente esperado por el mercado, a pesar del anuncio de último momento de un Repo por USD 3.000 millones que incrementó las divisas disponibles en el BCRA y, a su vez, permitió al Tesoro comprar las divisas suficientes para efectuar el pago», señala el informe.

    La suba de la inflación agrava el problema de la deuda en pesos y Caputo enfrenta otro vencimiento grande

    Según el banco, ese pago fue posible por una combinación puntual. Aporte de organismos, manejo fino de caja y el repo por USD 3.000 millones que reforzó las reservas del Banco Central. Una estrategia que tiene pocas chances de repetirse. 

    El informe aclara que las necesidades brutas de divisas para 2026 ascienden a USD 38.700 millones. El número incluye intereses y amortizaciones de toda la deuda en moneda extranjera. Es el dato central del paper. 

    Proyectamos que las principales fuentes de divisas para el Gobierno nacional serán USD 5.000 millones provenientes de organismos multilaterales y USD 6.000 millones de bonos en moneda extranjera, tanto externos como domésticos. Esto deja una brecha de USD 5.000 millones para 2026, que surge de flujos netos negativos del FMI y de los bonos en moneda extranjera. El Tesoro deberá comprar estas divisas al BCRA o directamente a través de operaciones en bloque.

    De ese total, unos USD 18.900 millones corresponden a bonos duales que ajustan por dólar pero se pagan en pesos. No requieren dólares billete. Así, la necesidad efectiva baja a USD 19.900 millones. De ese monto, USD 8.700 millones son intereses y USD 11.100 millones capital. 

    Morgan Stanley estima que parte se puede cubrir con USD 5.000 millones de organismos multilaterales y otros USD 6.000 millones vía emisiones de deuda en moneda extranjera, tanto externas como locales. Aun así, queda un bache de unos USD 5.000 millones. 

    El informe señala que ese faltante debería cubrirse con compras del Tesoro al Banco Central o con operaciones financieras específicas. Ninguna de las dos opciones es neutra para las reservas. Por eso el banco es claro en su recomendación. Ve valor en posiciones de corto plazo en deuda argentina. Especialmente en los tramos que vencen con el primer trimestre del año. 

    «Proyectamos que las principales fuentes de divisas para el Gobierno nacional serán USD 5.000 millones provenientes de organismos multilaterales y USD 6.000 millones de bonos en moneda extranjera, tanto externos como domésticos. Esto deja una brecha de USD 5.000 millones para 2026, que surge de flujos netos negativos del FMI y de los bonos en moneda extranjera. El Tesoro deberá comprar estas divisas al BCRA o directamente a través de operaciones en bloque», asegura el informe. 

    El punto más delicado es el FMI. En 2026 vencen unos USD 4.400 millones. Y, a diferencia de 2025, la Argentina sería pagadora neta por unos USD 2.300 millones. Es una salida adicional de divisas en un año cargado. 

    La lógica es simple: los pagos inmediatos están cubiertos. El problema aparece más adelante. Hacia el segundo trimestre, las necesidades de dólares se vuelven más exigentes. Y las fuentes de financiamiento, más inciertas. Ahí es donde el riesgo crece. 

    Morgan Stanley también analiza el roll over. Señala que varios vencimientos en dólares son con el propio sector público y pueden renovarse. Incluye letras del Tesoro y compromisos con el Banco Central. Eso alivia, pero no resuelve. 

    El punto más delicado es el FMI. En 2026 vencen unos USD 4.400 millones. Y, a diferencia de 2025, la Argentina sería pagadora neta por unos USD 2.300 millones. Es una salida adicional de divisas en un año cargado. 

    El banco ve difícil ampliar el programa con el Fondo. La deuda ya ronda los USD 57.000 millones, más de trece veces la cuota. Incluso con buena relación política, el margen es limitado. 

    En ese contexto, el informe deja abierta la puerta a un regreso al mercado internacional. Habla de una posible emisión antes de julio. Un bono a entre 7 y 12 años, con tasa superior al 10%. Caro, pero funcional para cubrir vencimientos. 

    La conclusión es prudente. Morgan Stanley reconoce que el Gobierno logró ordenar el frente inmediato. Pero advierte que la estrategia es de corto alcance.

     

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