En el día de ayer, el equipo de trabajo de Educación Vial de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de VillaRegina, estuvo presente en la Colonia de Vacaciones de Niños a cargo de la Dirección de Deportes del Municipio, en el Camping Municipal de la Isla 58.
Se realizaron distintas actividades didácticas con los niños para concientizar a los más pequeños sobre este tema que afecta a muchas personas en la actualidad. Y es así, que se sigue apostando a las infancias como generadores de cambio, multiplicadores de información y compromiso con este tema.
Queremos expresar nuestro agradecimiento al Director de Deportes, Damián Álvarez, y a su equipo y a los profesores de la colonia por la participación y el compromiso ante esta materia tan necesaria para cambiar y/o modificar la cultura vial existente.
Vale recordar que las actividades de educación en lo que respecta a concientización vial, comenzaron a principios del mes en la Colonia de Vacaciones del Club Círculo Italiano y se seguirá tratando esta temática en distintas instituciones públicas y privadas a lo largo del año.
La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina informa que las charlas de educación vial continuarán la semana que viene en el centro comunitario de barrio Villa Antártida destinadas a los vecinos de ese sector de la ciudad, 25 de Mayo y Pretto. Las mismas se desarrollarán durante el jueves…
Tras jugarse durante el fin de semana la séptima fecha de la Liga de Fútbol Femenino, la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina comparte la tabla de posiciones. Difunde esta nota
Nosotres, les argentines, nos estamos demostrando a nosotres mismes nuestra capacidad y esfuerzo mancomunado para lograr disminuir el contagio y sus posibles consecuencias… Y si bien esto ya lo destacó el presidente, se han borrado las confrontaciones partidistas y de cualquier otro tipo para que esta crítica situación se detenga. Resignar salir de tu casa,…
La Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informa que los días 27 de noviembre y 11 y 18 de diciembre se realizará la reválida de guardavidas para la temporada 2021/2022. Las inscripciones se encuentran abiertas en la Oficina de Deportes ubicada en Colón 107 o a través del teléfono 2984-651398 de lunes…
La economía cayó en febrero y el Gobierno chocó de frente con los datos duros. Mientras insisten con una narrativa de crecimiento sostenido, el último informe del INDEC dejó una señal clara: la actividad expuso los límites de la recuperación.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una baja de 2,1% interanual y un desplome de 2,6% respecto de enero en términos desestacionalizados. La serie tendencia-ciclo, que suele usarse para suavizar los movimientos, mostró apenas un avance de 0,1%, un dato que no alcanza para compensar la caída del mes.
El detalle sectorial confirma que el problema no es marginal. Ocho sectores crecieron, pero siete cayeron, y lo hicieron en áreas clave. La industria manufacturera se hundió 8,7% interanual y el comercio retrocedió 7%. Entre ambos explican la mayor parte del deterioro del índice. Es una escena conocida: los sectores que dependen del mercado interno siguen en rojo.
En contraste, el empuje volvió a concentrarse en pocos motores. Minería y agro crecieron cerca de 10% interanual y explicaron buena parte de los aportes positivos. Pero el mapa es desigual: dos o tres sectores tiran del carro mientras el resto viaja como puede, atado a una economía que no logra traccionar de forma homogénea.
El informe de ACM pone el foco en esa heterogeneidad. Señala que más del 67% del crecimiento se explica por sectores muy puntuales, mientras las ramas vinculadas al consumo interno siguen rezagadas. En otras palabras, hay expansión, pero no alcanza a convertirse en recuperación generalizada.
Desde LCG, el diagnóstico es más crudo. La consultora advirtió que la actividad «se desplomó» en febrero y volvió a niveles de julio de 2025. También remarcó que la demanda interna no logra consolidarse, golpeada por la caída del poder adquisitivo y la retracción del crédito. El consumo, además, se desplaza hacia importados en un contexto de apertura y tipo de cambio apreciado.
Frente a estos datos, el ministro Luis Caputo buscó relativizar la caída. Argumentó que febrero tuvo menos días hábiles que el año anterior y que estuvo atravesado por un paro general. También destacó que la tendencia-ciclo se mantiene en terreno positivo y acumula casi dos años de expansión. La explicación intenta correr el foco del dato puntual hacia una lectura más larga, aunque el número mensual marca un freno evidente.
El contraste con el relato oficial quedó aún más expuesto por el posteo de Javier Lanari en la víspera a conocerse el dato. El funcionario celebró que la economía habría crecido 4,4% en 2025 y proyectó otro año de expansión, destacando incluso máximos históricos del PBI. El problema es que ese optimismo chocó con la caída concreta del nivel de actividad.
El Banco Central decidió este jueves bajar los encajes de los bancos un 5% con la idea de reactivar el crédito. La decisión confirma el anticipo de LPO: el equipo económico está preocupado por la caída de la actividad que afecta a los principales sectores que generan empleo -industria, comercio y construcción-, más allá que públicamente hayan festejado este jueves que la economía creció un 0,4% en enero.
La decisión libera pesos a los bancos, con la esperanza que se destinen a nuevos créditos. Pero también abre un dilema clásico: los pesos pueden ir a préstamos o al dólar.
La medida baja los encajes del 50% al 45% sobre depósitos a la vista. Es decir, por cada $100, los bancos ahora pueden prestar $55 en lugar de $50. Es liquidez directa al sistema. En la lectura oficial, eso debería empujar una baja de tasas y darle aire al crédito al consumo y a las empresas.
El problema es que el canal de transmisión no está limpio. El sistema financiero viene mostrando señales de estrés. La morosidad ya superó el 10%, un nivel que empieza a encender alarmas. Con familias y empresas más endeudadas, los bancos no van a salir a prestar agresivamente. Y si no prestan, esos pesos pueden buscar otro destino.
Ahí aparece el riesgo que sobrevuela toda la medida: que la liquidez liberada no vaya al crédito sino al dólar. En un esquema donde el tipo de cambio sigue siendo un ancla sensible, cualquier desvío de pesos hacia cobertura cambiaria puede meter presión sobre la banda.
El problema es que el canal de transmisión no está limpio. El sistema financiero viene mostrando señales de estrés. La morosidad ya superó el 10%, un nivel que empieza a encender alarmas. Con familias y empresas más endeudadas, los bancos no van a salir a prestar agresivamente. Y si no prestan, esos pesos pueden buscar otro destino.
Sin embargo, el tipo de cambio hoy se ubica aproximadamente un 20% por debajo del techo de la banda. Eso le da margen para tolerar cierta corrección. Incluso, un dólar un poco más alto podría mejorar la posición negociadora frente a los agroexportadores, en un momento donde la liquidación sigue siendo un factor clave para sostener el programa.
Pera la medida también parece reconocer algo que el equipo económico es renuente a aceptar: la política monetaria contractiva pesa sobre la actividad. Un análisis previo de la consultora Outlier ya apuntaba a este movimiento. «Es probable que se necesiten mayores flexibilizaciones en el régimen de integración de encajes bancarios», anticipaba el trabajo. Pero el mismo informe dejaba una advertencia clave: el crédito viene desacelerando en un contexto de mayor mora, caída de salarios reales y menor dinamismo del consumo. Es decir, liberar encajes puede no ser suficiente si la demanda de crédito sigue débil.
El movimiento expone la disyuntiva que atraviesa al Gobierno: seguir priorizando la desinflación a costa de resignar actividad, o empezar a darle algo de combustible a la economía aun con el riesgo de recalentar los precios. Es el viejo dilema entre ancla y motor.
Desde la ortodoxia, la premisa es clara: el crédito es el motor de la economía. Pero desde el otro lado de la biblioteca la secuencia se invierte. No es la cantidad de dinero la que determina el nivel de actividad, sino la propia dinámica de la economía la que define cuánta liquidez necesita.
La baja en encajes en el BCRA se debe por un lado a la disminución de depósitos en dólares durante marzo. Por otro lado, a que había ‘sobre encaje’ luego de los pagos de Bonares y Bopreal. Es para monitorear hacia adelante la evolución de los depósitos.
En las redes, los economistas leyeron la medida en esa clave más estructural. Federico Machado de Economía Open lo explicó así: «La baja en encajes en el BCRA se debe por un lado a la disminución de depósitos en dólares durante marzo. Por otro lado, a que había ‘sobre encaje’ luego de los pagos de Bonares y Bopreal». Y agregó un punto que cambia el eje: «Es para monitorear hacia adelante la evolución de los depósitos».
Es decir, más que un impulso clásico al crédito, también hay una lógica defensiva: administrar la liquidez en un sistema donde los depósitos empiezan a moverse.
En la misma línea, Amílcar Collante puso el foco en el frente externo del sistema financiero: «Los depósitos en USD comenzaron a bajar, en el corto plazo puede ser un limitante a la expansión de crédito en USD. Difícil la remonetización en USD.».
La lectura conjunta es más compleja que el titular. No es solo una medida para que los bancos presten más. También es una respuesta a un sistema que empieza a mostrar tensiones: depósitos que dejan de crecer, crédito que no despega y mora en aumento.
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