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La importancia de la actividad física en nuestra salud

En el marco del ‘Día Mundial de la Actividad Física’, la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina y el equipo de Río Negro Deporte llevaron adelante distintas propuestas con el objetivo de concientizar sobre la importancia de incorporar la actividad física a la vida diaria.

Al respecto, el Director de Deportes Damián Álvarez manifestó que “mantenerse en movimiento y evitar el sedentarismo son acciones fundamentales para nuestro bienestar psicofísico. Allí radica la importancia de promover la actividad física en las personas de todas las edades”.

“Desde nuestra Dirección hemos dado un paso importante con la puesta en marcha de las Escuelas Deportivas que nos permiten ir retomando este tipo de propuestas, siempre con el estricto cumplimiento de los protocolos establecidos”.

Cada 6 de abril se celebra el ‘Día Mundial de la Actividad Física’, constituyéndose en la fecha ideal para incentivar a toda la comunidad a realizar ejercicios físicos.

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    Cuando el sábado a la noche se bailaba en el club del barrio

     

    Los bailes de los clubes de barrio fueron una tradición argentina que reunió música, familias, jóvenes y comunidad durante décadas. Una mirada a aquella vida social.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hubo un tiempo en que para salir un sábado a la noche no hacía falta conocer la cartelera de una discoteca, reservar una mesa ni cruzar media ciudad buscando el lugar de moda. En buena parte de la Argentina, alcanzaba con caminar unas pocas cuadras hasta el club del barrio, donde podía haber baile, orquesta, buffet, pista, rifas, juegos, partidos, reuniones y, sobre todo, gente conocida. Durante décadas, esas instituciones fueron mucho más que espacios deportivos: funcionaron como verdaderos centros comunitarios en los que distintas generaciones compartían buena parte de su tiempo libre. En los años 60 y 70, los grandes bailes de carnaval y las fiestas organizadas por clubes llegaron a convocar multitudes, con artistas populares, orquestas y precios accesibles.

    El sábado empezaba mucho antes del baile

    La preparación para el baile también formaba parte del ritual. Había que decidir qué ponerse, arreglarse un poco más de lo habitual y, en el caso de los adolescentes, negociar con los padres la hora de regreso. Para muchos jóvenes, el club era además uno de los pocos lugares donde podían encontrarse con amigos y compañeros fuera de la escuela, el trabajo o la familia. La pista se convertía así en un territorio de sociabilidad donde se cruzaban generaciones y grupos que durante la semana tenían rutinas completamente diferentes. En algunos barrios, además, el baile estaba directamente vinculado con la identidad de la institución: el club organizaba la fiesta, vendía las entradas, contrataba a los músicos y convertía sus instalaciones deportivas en un salón de celebraciones.

    La escena podía ser muy sencilla: mesas alrededor de la pista, familias conversando, parejas jóvenes esperando que empezara la música y chicos que entraban y salían del salón. En otros casos, especialmente cuando llegaban artistas reconocidos, el acontecimiento adquiría una dimensión mucho mayor. Boca Juniors, Vélez Sarsfield, San Lorenzo y otros clubes fueron escenario de grandes bailes populares, en los que podían presentarse figuras de enorme convocatoria. En los años 60 tuvieron presencia artistas como Los Cinco Latinos y Los Gatos, mientras que durante los 70 los bailes de clubes porteños llegaron a reunir a figuras como Sandro, Palito Ortega, Leonardo Favio y Joan Manuel Serrat.

    La música también contaba la transformación de una sociedad que estaba cambiando rápidamente. El tango seguía presente, pero convivía con la música tropical, el folklore, el pop y el naciente rock nacional. En una misma década podían coexistir una orquesta de tango, una banda de música tropical y un conjunto juvenil que tocaba canciones eléctricas. Esa mezcla no era solamente musical: expresaba el encuentro entre generaciones y la incorporación de nuevas formas de vestirse, bailar y relacionarse. El baile era uno de los lugares donde los cambios culturales podían verse en vivo, sin necesidad de que nadie los explicara.

    El club como segunda casa

    El fenómeno no apareció de la nada. Los clubes de barrio se habían consolidado durante las décadas anteriores como organizaciones sociales profundamente arraigadas en los barrios populares y de clase media, vinculadas al deporte, la educación física, las actividades culturales y la vida comunitaria. Investigaciones sobre la historia de estas instituciones destacan precisamente su papel en la formación de la cultura popular argentina durante las décadas de 1930 y 1940.

    Por eso el club podía ser, para una familia, una especie de segunda casa. Allí se jugaba al fútbol, al básquet o al baby fútbol, se practicaba gimnasia, se organizaban campeonatos de cartas, se festejaban cumpleaños y se realizaban reuniones sociales. También estaban el buffet, el salón, las comisiones de vecinos y las actividades de las distintas categorías deportivas. En algunos lugares había biblioteca, teatro o cine. La institución pertenecía al barrio porque el barrio participaba activamente de su funcionamiento, una diferencia importante respecto de buena parte de los espacios de entretenimiento posteriores, cada vez más organizados alrededor del consumo.

    Los bailes tenían además una dimensión económica. Para muchos clubes, las fiestas constituían una fuente de ingresos que permitía financiar actividades deportivas y mantener las instalaciones. No era extraño que una noche de gran convocatoria sirviera para recaudar fondos destinados a comprar equipamiento, reparar el techo del gimnasio o sostener alguna disciplina infantil. El espectáculo y la vida comunitaria se mezclaban entonces de una manera que hoy puede resultar extraña: la diversión del sábado podía contribuir a pagar el funcionamiento cotidiano de una institución del barrio.

    Hacia fines de los 70 y durante las décadas siguientes, ese mundo comenzó a transformarse. Las nuevas formas de entretenimiento, la expansión de las discotecas, los cambios en las pautas de consumo y las modificaciones en la vida urbana fueron quitándole centralidad a los grandes bailes de club. Una mirada retrospectiva sobre aquella época señala justamente que hasta los años 70 los clubes podían concentrar una vida social intensa que luego comenzó a fragmentarse.

    La desaparición de aquellos bailes no significó solamente el reemplazo de un tipo de música por otro. También representó la pérdida progresiva de un espacio de encuentro territorial, donde era posible conocer a personas de distintas edades sin que existiera necesariamente una finalidad comercial detrás. El club seguía siendo club, pero algunas de las funciones sociales que había concentrado comenzaron a repartirse entre gimnasios, centros comerciales, discotecas, restaurantes, televisión y, mucho después, las nuevas formas de comunicación digital.

    Quizás por eso, cuando alguien recuerda aquellos sábados de baile, no está evocando únicamente una canción o una pista. Está recordando una forma de vivir el barrio. La entrada podía costar poco, la orquesta podía tocar durante horas y alguien podía terminar la noche sentado en una mesa conversando con personas que conocía desde hacía años. En tiempos en que buena parte del entretenimiento se consume de manera individual y a través de una pantalla, aquellos salones representan una experiencia diferente: la de una comunidad que se reunía físicamente para divertirse, encontrarse y, de paso, sostener la institución que consideraba propia.

    Los clubes de barrio todavía existen y muchos continúan cumpliendo funciones sociales fundamentales. Lo que cambió fue el lugar que ocupan dentro de la vida cotidiana. Aquellas pistas de baile llenas durante los sábados y carnavales forman parte de una Argentina que ya no existe de la misma manera, pero que dejó una huella profunda en la memoria de varias generaciones. Y quizá la mejor forma de entender aquellos bailes no sea preguntarse solamente qué música sonaba, sino qué clase de sociedad necesitaba reunirse en un club para bailar hasta la madrugada.

     

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    Vientos de cambio… y agua: se inunda el Hotel Sheraton donde Milei cerrará el foro libertario

     

    Un caño roto provocó una filtración y el desprendimiento de paneles en el Sheraton, donde Milei cerrará el foro libertario “Vientos de Cambio”.

    Por Lola Santacreta para NLI

    Una inesperada complicación alteró este miércoles la actividad en el Hotel Sheraton de Retiro, donde se desarrolla el foro liberal “Vientos de Cambio” y está previsto que el presidente Milei encabece el acto de cierre. Una rotura de un caño provocó una importante filtración de agua y el desprendimiento de paneles en las inmediaciones de la sala de prensa, obligando a los trabajadores del establecimiento a intervenir para contener la situación mientras se esperaba la llegada del mandatario.

    El episodio ocurrió precisamente en el escenario elegido por la Fundación Libertad y Progreso para reunir durante dos jornadas a dirigentes políticos, economistas, empresarios y referentes internacionales del universo liberal. La cumbre comenzó el martes y tiene como sede al Sheraton Buenos Aires Hotel & Convention Center, en Retiro, con una agenda que incluye exposiciones de funcionarios del Gobierno nacional y figuras vinculadas al pensamiento económico y político que reivindica el oficialismo.

    Una filtración en medio del encuentro libertario

    Mientras los organizadores avanzaban con los preparativos para la jornada de cierre, el desperfecto obligó a los trabajadores del hotel a desplegar baldes y elementos de contención ante el ingreso de agua. La filtración, además, derivó en el desprendimiento de paneles en una zona próxima al espacio destinado a la prensa, generando una escena inesperada en medio de uno de los principales encuentros políticos del oficialismo y su entorno internacional.

    La situación adquirió rápidamente un particular valor simbólico por el contexto en el que ocurrió: el foro lleva por nombre “Vientos de Cambio: Avanza la Libertad en Argentina y las Américas” y fue presentado por sus organizadores como una cumbre destinada a debatir la transformación económica y política de la región. En su página oficial, Libertad y Progreso señala que el encuentro reúne a más de 700 líderes de más de 20 países y lo define como una oportunidad para impulsar una nueva etapa regional basada en sus postulados de libertad económica.

    La postal de trabajadores intentando contener el agua dentro del hotel terminó contrastando, inevitablemente, con el discurso de eficiencia, transformación y reducción del Estado que atraviesa las exposiciones del encuentro. Sin necesidad de convertir el desperfecto edilicio en una cuestión política en sí misma, la escena no deja de resultar llamativa: mientras en los salones se discute cómo modificar estructuras enteras de la economía y el Estado, en los pasillos del mismo edificio se trabaja contrarreloj para contener una filtración y evitar que el incidente genere mayores inconvenientes.

    Milei prepara el cierre ante el núcleo libertario

    El episodio se produjo horas antes de la llegada de Javier Milei, prevista para las 18:15, cuando el Presidente será el encargado de cerrar formalmente la cumbre. Su participación concentra buena parte de la expectativa de la segunda jornada, después de que el martes distintos referentes del espacio expusieran sobre desregulación, economía y políticas públicas.

    Entre los participantes estuvo el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien defendió el rumbo económico del Gobierno y llegó a bromear con que su cartera podría ser considerada un “ministerio de la felicidad” debido a los efectos que, según sostuvo, provocan las desregulaciones. También afirmó que el Gobierno lleva acumuladas 17.000 millones de desregulaciones y destacó las cifras de crecimiento que atribuyó a la gestión.

    La jornada de este miércoles contempla además la participación de funcionarios y referentes económicos como el canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía Luis Caputo y el viceministro José Luis Daza, además de especialistas y dirigentes vinculados al liberalismo regional. La presencia inicialmente anunciada del empresario tecnológico Peter Thiel, sin embargo, finalmente no se concretó y fue retirada del programa.

    Por ahora, el incidente en el Sheraton aparece como un contratiempo logístico que los trabajadores del hotel intentan resolver antes del momento central del encuentro. El agua podrá ser contenida, los paneles reemplazados y la actividad continuar normalmente, pero la imagen de los trpos en el piso, los techos cayendo y la filtración quedó instalada como una inesperada escena previa al discurso presidencial.

    A las 18:15, Milei buscará cerrar el foro ante el núcleo más cercano del universo libertario con la defensa de un modelo basado en la desregulación, la reducción del Estado y la libertad de mercado. Mientras tanto, a pocos metros de donde se prepara el escenario político, los trabajadores del Sheraton tienen una misión bastante más concreta: que los “vientos de cambio” no terminen convertidos en una inundación.

     

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