En el marco del ‘Día Mundial de la Actividad Física’, la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina y el equipo de Río Negro Deporte llevaron adelante distintas propuestas con el objetivo de concientizar sobre la importancia de incorporar la actividad física a la vida diaria.
Al respecto, el Director de Deportes Damián Álvarez manifestó que “mantenerse en movimiento y evitar el sedentarismo son acciones fundamentales para nuestro bienestar psicofísico. Allí radica la importancia de promover la actividad física en las personas de todas las edades”.
“Desde nuestra Dirección hemos dado un paso importante con la puesta en marcha de las Escuelas Deportivas que nos permiten ir retomando este tipo de propuestas, siempre con el estricto cumplimiento de los protocolos establecidos”.
Cada 6 de abril se celebra el ‘Día Mundial de la Actividad Física’, constituyéndose en la fecha ideal para incentivar a toda la comunidad a realizar ejercicios físicos.
Luego de relanzar la estructura bonaerense del partido con el acto que encabezó en Vicente López, ahora Mauricio Macri promueve acciones territoriales del PRO en el Conurbano focalizadas en el purismo amarillo y sin libertarios a la vista.
En Pilar, dirigentes del PRO que en las últimas elecciones jugaron en listas separadas volvieron a coincidir en una actividad impulsada por el senador Alex Campell relativa a la entrega de material deportivo a un club de Villa Rosa, lo que sirvió para dar una señal de incipierte reagrupamiento del espacio en ese municipio.
De ese encuentro, participaron el concejal Sebastián Neuspiller -alineado a Diego Santilli y que integró la lista local de La Libertad Avanza en las últimas legislativas- y la ex diputada nacional Adriana Cáceres, que el año pasado rechazó un acuerdo con los libertarios y encabezó la lista local de Nuevos Aires.
Según señalaron a LPO fuentes del PRO, la idea de esa actividad fue «mostrar unidad y acompañamiento al reacomodamiento nacional del partido». Eso, en un contexto donde La Libertad Avanza presenta fuertes tensiones internas en varios distritos del Conurbano, con Pilar como uno de sus máximos exponentes.
En ese municipio de la Primera sección, los cortocircuitos desembocaron en un cambio de coordinación. Sebastián Pareja corrió a la concejal Solana Marchesán (que el año pasado había pegado un portazo de una reunión seccional) y puso en su lugar a otra concejal libertaria, María Ratti Repetto.
Apartado de ese sector, aparecen otros armados libertarios como el de Juan Martín Tito y Andrés Genna, que días atrás recibió en el distrito a su jefa política, Patricia Bullrich, que empieza a profundizar desembarcos territoriales en medio de las tensiones con Karina. «Están todos peleados con todos», resumió una fuente conocedora de la convivencia libertaria de Pilar.
Es ahí donde el PRO empieza a mostrar una contracara de unidad y autónoma del turbulento microclima libertario.
Más allá de eso, en Pilar todavía no se apuran a hablar de una construcción conjunta a 2027. Neuspiller responde a Santilli y, como su referente, se inclina a una alianza con los libertarios. De hecho, el ex candidato a intendente del PRO ya se muestra en el Concejo en tádem con la libertaria Marchesán.
Cáceres, por su parte, se orienta a una profundización de la identidad PRO que promueve el ex presidente y, de hecho, hoy se desempeña activamente dentro de la estructura nacional del partido.
En la interna amarilla está latente la discusión entre quienes promueven la candidatura bonaerense de Santilli en confluencia plena con LLA y los que ven al Colo afuera de la estructura PRO y apelan a una candidatura pura del partido. Pero, por lo pronto, prevalece la instrucción de Macri de mostrar unidad y acción en la provincia en general y en el Conurbano en particular.
Durante sábado y domingo se podrá disfrutar de ‘Tardes dulces’ en la Oficina de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina. El sábado se contará con Cassia Repostería y el domingo con Dulce amor. En ambos casos el horario es de 17 a 20. Difunde esta nota
La Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina junto a los alumnos del CEM 70 llevarán adelante un trabajo de campo que consistirá en la realización de encuestas en los barrios Belgrano y Docente para concientizar a los vecinos sobre la importancia de la clasificación de los residuos domiciliarios. La…
Si la crisis del 2001 tuvo una banda de sonido, esa música latió a ritmo de cumbia. Y la cumbia se metió en el rock, como parte de una latinoamericanización general. La otra parte se la llevó el llamado rock barrial: un espasmo callejero narrativo empecinado en contar qué ocurría en las esquinas del Conurbano. Hoy ese espacio fue ganado por el trap y derivados: una cazuela en el que se cocen ecos del hip hop, el reggaeton y también, omnipresente, la cumbia. Más allá de la rítmica, hay similitudes: ambos momentos históricos revelaron una música de “texto” que delimita una línea tensada entre, digamos, Pablo Lescano y L-Gante.
El presente de fines de diciembre de 2021 aparece definido por el desastre doble de macrismo y pandemia. Los dos años de cuarentena propulsaron una música indoors, compuesta con los elementos con los que se contaba –una reactualización de la filosofía punk- y diseminada a través de las redes. El encierro pandémico exacerbó los cambios de paradigmas de la industria del entretenimiento e impulsó aún más a las plataformas digitales, esa tendencia hacia las “no cosas” a las que refiere el pensador coreano-alemán Byung-Chul Han.
El periodista Nicolás Igarzábal investigó las llamadas “nuevas músicas urbanas” y menciona los vínculos entre aquella escena y la actual y el “hazlo vos mismo” que supone esta estética. “Pensemos nada más que L-Gante, un cumbiero influido por el reggaeton con vocación rapera, cuyo despegue se dio en plena pandemia a través de una session de Bizarrap: allí arengan con dos vinos de cartón en mano, en un ejemplo de trap barrial”. Igarzábal también avanza sobre la veta tecnológica del fenómeno. “El trap es una música muy económica al momento de hacer un tema, todo lo contrario de lo que implica armar una banda con instrumentos y alquilar salas de ensayo y de grabación. Ahí está el poder de adaptación de la escena trapera: tanto la producción como el consumo suceden en computadoras y celulares. Es la música popular ideal para superar la crisis de la industria discográfica”.
La historia de Los Redondos es singular por donde se la mire. Sobre todo cuando el Indio, en los 90, se reconfigura en héroe de la clase trabajadora.
Así como hace dos décadas el abismo político, social y económico tuvo más que ver con la perversión de arrastre de la década menemista que con la impericia de la Alianza, musicalmente el abismo de esa escena ocurrió tres años después, con Cromañón. Siempre las fechas de los procesos históricos aparecen desfasadas. 2004 fue para el rock lo que el 2001 para el país: mucha muerte, demasiada. Ambos hechos se relacionan profundamente, desde lo político y lo cultural: la corrupción estructural de ciertas instituciones, la futbolización del rock, la precariedad empresarial, una pauperización generalizada. La pérdida de la inocencia de la fiesta de las bengalas salió muy cara. A barajar y dar de nuevo.
El menemismo fue largo y algunas canciones que resultaron proféticas engalanaron las cortinas de los programa de televisión. Ya en 1998 Bersuit Vergarabat anunciaba el estallido –como su fuera el epílogo de Sr. Cobranza, y desde los bordes –desde la periferia de París, desde Barcelona, desde Cartagena, pero esencialmente desde la calle de cualquier lugar- Manu Chao deslizaba una música urgente que funcionaba como un machacante loop rebelde. Cualquiera podía tocar sus canciones, cualquiera podía cantar. El rock se maceraba en las ochavas de los arrabales y en los monoblocks con lo que había: cerveza, fasito, algún aparato para grabar adquirido en el 1 a 1. Para formar una banda bastaba aprender un par de acordes con la profesora de guitarra de la cuadra, llamar a tres amigos y calcar yeites de los Rolling Stones y Creedence. La degeneración de ese rock fue lo que se incendió en Cromañón.
Resulta llamativo que, visto en perspectiva, el rock barrial –también llamado peyorativamente rock chabón– se espejara en el fenómeno de los Redonditos. La trayectoria de “Los Redó” –como lo apocoparon “las bandas”, la manera que encontraron de asesinar el espíritu de Patricio Rey – es singular por donde se la mire. Surgidos como una banda de niños ricos que no tenían tristeza pero sí deseos de experimentar, brote de la alta burguesía de La Plata, los Redonditos conjugaron en una misma propuesta contracultura, política, hippismo, vanguardia y ambición. Sobre todo el Indio, en los años 90 se reconfiguraron en héroes de la clase trabajadora. O, con más precisión, héroes de los expulsados del régimen menemista. Si se tiene en cuenta que el disco debut fue de 1985 (Gulp!), Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fueron estupendos comentaristas de la democracia recuperada en 1983. No parece casual que se disolvieran centímetros antes del precipicio por donde se despeñaron De la Rúa, Cavallo y compañía. Pasaron del “¡a brillar mi amor!” de la primavera alfonsinista al “lujo es vulgaridad” de los años del menemato, para diluirse con la Alianza y la enfática desolación que supone la frase “¡No da más la murga de los renegados!”.
Patricio Rey fue un estupendo comentarista de la democracia: su debut fue en el 85, con Gulp! Se disuelve centímetros antes del precipicio por donde se despeñaron De la Rúa, Cavallo y compañía.
Los Redonditos tocaron el 4 de agosto en el 2001 en el estadio Chateau Carreras de Córdoba y anunciaron el show de fin de año en Unión de Santa Fe para el 8 de diciembre. Ese concierto nunca se realizó. La fecha programada provocó tensiones internas: la banda iba a tocar sobre un volcán en erupción. Con la sabiduría con que siempre manejaron las tensiones, el terceto encargado de tomar decisiones dijo “basta”. El 2 de noviembre de 2001, Poli Castro, Skay Beilinson y el Indio Solari lanzaron el comunicado oficial que decía que paraban. El impasse que se volvió definitivo.
El rock barrial tomó la colectora de los Redonditos. Cuando la banda de La Plata se disolvió, como diría T. S. Eliot, “en un rápido suspiro”, otros artistas ocuparon el espacio vacío. Algunos sobrevivieron y construyeron su propia épica; otros desaparecieron. Fue en aquellos tiempos en que el periodista Pablo Plotkin observó al rock como uno de los últimos espacios de aventura: “El acceso a la informática encerró a una parte de los jóvenes compositores argentinos a la soledad de su disco rígido. La banda de rock sigue siendo el lugar de la aventura, pero el individualismo electrónico se afianza como alternativa perfecta para aquellos que no están dispuestos a lidiar con problemas de convivencia y caprichos de baterista”, escribió.
Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado no son un premio consuelo: son parte del sistema de eslabones que supone una tradición.
Esa idea de aventura es la que proyecta el Indio Solari con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Los conciertos realizados el último fin de semana en La Plata –el regreso a la presencialidad, luego del fantástico show virtual de Epecuén – reafirmaron la vigencia de una épica. La aparición del Indio Solari como un holograma para cantar seis canciones le da un nuevo condimento heroico a la leyenda ricotera. Todo lo que ocurre alrededor del Solari es gesto, hazaña, epopeya. Las “bandas” no necesitaron la presencia del líder para llevar a cabo cada uno de los rituales: los cantitos, el pogo bestial con Ji ji ji, el desborde emotivo. Muchos recién habían nacido cuando los Redonditos se separaron. Sin embargo, el rescate de los Fundamentalistas es más que un premio consuelo: es el sistema de eslabones que supone una tradición.
Hoy los festivales esponsorizados post pandemia diseñan listas sábanas en las que se mezclan el rock con traperas y traperos para todos los gustos. Se trata de una escena abigarrada, que combina emergentes con consagrados que aspiran esquivar los quince minutos de fama warholianos: Ysy A, Duki, NeoPistea, Ca7riel, Nicki Nicole, Zaramay, Acru, Cazzu y, en otro nivel, Wos. Habrá que volver a escuchar qué dicen las canciones –en estos casos, largas parrafadas- para concluir que siempre el rock y derivados como el noble freestyle fueron y son uno de los más certeros testimonios líricos del doloroso péndulo político y social de la Argentina.
Mientras el Gobierno castiga a familiares de periodistas críticos, impulsa el ascenso judicial de la esposa de uno de sus principales defensores mediáticos. La historia de Marina Pisacco vuelve a poner en discusión la relación entre poder político, medios de comunicación y Justicia.
Por Tomás Palazzo para NLI
El periodista y su esposa a principios de año vacacionando en Abu Dhabi.
Hay decisiones políticas que hablan más fuerte que los discursos. Mientras Javier Milei convirtió la batalla contra la denominada «casta» en una marca registrada de su gestión, una designación impulsada por la Casa Rosada expone una contradicción difícil de explicar: el ascenso a la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de Marina Edith Pisacco, esposa del periodista Adrián Ventura, uno de los comunicadores que más enfáticamente sostiene las posiciones del oficialismo en materia judicial e institucional.
El pasado 11 de mayo, el Poder Ejecutivo remitió al Senado el mensaje solicitando el acuerdo correspondiente para designar a Pisacco como vocal de la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. El documento lleva las firmas del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y del propio Milei, quien solicita expresamente el tratamiento de la candidatura en los términos del artículo 99 inciso 4 de la Constitución Nacional.
La postulación comenzó su recorrido parlamentario y fue tratada en la Comisión de Acuerdos del Senado el 9 de junio, dando un paso más en un proceso que vuelve a poner bajo la lupa la relación entre determinados sectores del periodismo y el poder político.
Una historia que no empezó con Milei
El nombre de Marina Pisacco no aparece por primera vez asociado a un gobierno que premia a familiares de periodistas influyentes.
En mayo de 2022, NLI publicó una investigación en la que repasaba cómo la magistrada había recibido durante la gestión de Mauricio Macri una promoción que generó fuertes cuestionamientos, mientras su esposo mantenía una permanente presencia mediática como analista judicial y uno de los periodistas de referencia de TN en temas vinculados a la Justicia Federal.
Aquella nota planteaba una pregunta incómoda: si Ventura era tan severo al analizar supuestos privilegios de funcionarios kirchneristas, ¿por qué mantenía silencio cuando los beneficios alcanzaban a su propio entorno familiar?
Cuatro años después, la discusión vuelve a instalarse. Cambia el gobierno, pero la protagonista sigue siendo la misma.
El doble estándar del Gobierno
La situación adquiere otra dimensión cuando se observa una decisión tomada por el propio Milei apenas días antes.
El Gobierno nacional pidió retirar el pliego de una candidata a jueza federal luego de que trascendiera su vínculo familiar con un periodista que viene investigando presuntos hechos de corrupción dentro de la administración libertaria.
La explicación política fue evidente: el parentesco pasó a convertirse en un obstáculo suficiente para impedir una designación judicial.
Sin embargo, ese criterio parece desaparecer cuando se trata de Marina Pisacco.
Mientras una candidata es descartada por ser familiar de un periodista crítico, otra recibe el respaldo explícito del Presidente siendo esposa de uno de los comunicadores que con mayor frecuencia defiende las posiciones oficiales.
La diferencia entre ambos casos resulta evidente y alimenta interrogantes sobre la existencia de un criterio uniforme o, por el contrario, de una vara distinta según la cercanía política o mediática con el Gobierno.
Ventura y una defensa permanente del oficialismo
La simultaneidad tampoco pasa inadvertida.
Mientras el Senado avanzaba con el tratamiento del pliego de Pisacco, Adrián Ventura protagonizaba distintos debates televisivos defendiendo con firmeza las decisiones del Gobierno y cuestionando las críticas dirigidas contra la administración libertaria.
Uno de los episodios más comentados ocurrió durante un intercambio al aire con Mario Massaccesi por el caso de Manuel Adorni, donde Ventura volvió a sostener la posición oficial incluso frente a cuestionamientos planteados dentro del propio programa.
Tenso momento en TN cuando Mario Massaccesi hizo referencia a las mentiras de Adorni, y fue interrumpido abruptamente por Adrían Ventura, quien tenía la orden claramente de dejar bien parado a Adorni. Sobre el final el rostro de Massaccesi al mandar a la pausa lo dice todo… pic.twitter.com/qoGWWyAmzP
Por supuesto, ningún periodista pierde el derecho a expresar sus opiniones porque un familiar ocupe un cargo público ni existe evidencia de que sus posiciones respondan a esa circunstancia. Pero cuando un gobierno convierte la lucha contra los privilegios y el nepotismo en una bandera política, la promoción de la esposa de uno de sus principales defensores mediáticos inevitablemente despierta preguntas sobre la coherencia de ese discurso.
La discusión no gira solamente alrededor de las condiciones profesionales de Marina Pisacco, cuya trayectoria es evaluada institucionalmente por el Senado, sino sobre la consistencia de un gobierno que parece aplicar principios distintos según quién ocupe el lugar de beneficiario.
Porque si el parentesco con un periodista crítico alcanza para retirar un pliego judicial, resulta difícil explicar por qué el parentesco con un periodista alineado con el oficialismo no representa ningún inconveniente.
La política argentina conoce desde hace décadas la influencia que determinados comunicadores ejercen sobre los distintos gobiernos. Milei llegó prometiendo terminar con esas prácticas y construir un sistema basado exclusivamente en el mérito. La candidatura de Marina Pisacco vuelve a poner esa promesa bajo examen y deja una pregunta abierta: ¿se trata del fin de los privilegios o simplemente de un cambio de beneficiarios?
El espacio político del peronismo federal que lideran Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Federico Achaval presentó hoy en Entre Ríos el «Programa Federal por la Competitividad Agropecuaria» con el que apunta a cerrar la grieta con el campo.
En un nuevo encuentro regional, esta corriente del peronismo de centro -que había hecho su presentación en Parque Norte el pasado 1 de mayo- reunió a 1600 participantes en Concepción del Uruguay, en el marco de un debate sobre el vínculo con el sector agroindustrial y las economías regionales.
De la jornada formaron parte más de 40 intendentes de distintas provincias, legisladores nacionales y provinciales, funcionarios, dirigentes políticos, representantes del sector productivo, universidades y organizaciones sociales.
El documento denominado «Programa Federal por la Competitividad Agropecuaria» se orienta a impulsar una agenda integral para el desarrollo del sector agroindustrial argentino.
La propuesta plantea la necesidad de revisar los factores que afectan la competitividad de la producción, avanzar en mejoras de infraestructura logística, promover la innovación y el desarrollo tecnológico, debatir una nueva ley de semillas y una ley de riego, así como fortalecer las cadenas de valor vinculadas al agro y las economías regionales.
Durante el encuentro, la diputada nacional Victoria Tolosa Paz destacó la importancia de que «las decisiones del peronismo que viene se tomen en función de representar y reflejar a la Argentina federal».
Nosotros pensamos una Argentina productiva, donde el trabajo sea el eje central de la organización económica y de la vida de los argentinos.
En ese sentido, remarcó que el espacio busca profundizar el debate iniciado en Parque Norte sobre «los principios de orden económico, equilibrio fiscal y equilibrio social con la gente adentro», y sostuvo que resulta imprescindible discutir la relación del peronismo con el sector agroindustrial y las economías regionales como motores del desarrollo nacional.
Por su parte, el titular de la Auditoría General de la Nación, Juan Manuel Olmos, sostuvo que el desafío del peronismo es ofrecer una alternativa frente a «un modelo de país financiero y primario» impulsado por el Gobierno nacional.
«Nosotros pensamos una Argentina productiva, donde el trabajo sea el eje central de la organización económica y de la vida de los argentinos», afirmó.
Además, cuestionó que mientras el oficialismo «defiende un solo empleo, el del Jefe de Gabinete» (Manuel Adorni), el peronismo debe defender «a los cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que están perdiendo el trabajo por culpa de Milei».
Finalmente, Guillermo Michel advirtió que el debate que atraviesa hoy a la Argentina «no es solamente sobre un programa económico, sino sobre el modelo social que se quiere construir».
En ese sentido, cuestionó las políticas del gobierno de Javier Milei al sostener que busca «peruanizar la economía argentina», consolidando una sociedad cada vez más desigual, con una clase media debilitada y una creciente pérdida de capacidades industriales y de movilidad social ascendente.
En el encuentro denominado «El Peronismo Debate para ser Alternativa Nacional» también fueron parte el intendente de Pilar, Federico Achával, y la diputada nacional de Unión por la Patria Kelly Olmos, ambos integrantes de este nuevo sector del peronismo federal.
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