La vorágine con la que vive el radicalismo cordobés la previa a la Convención Nacional del 25 de este mes tiene distintos condimentos. El primero, las fuertes diferencias entre aquellos que irán a respaldar a los radicales con peluca para que no se los expulse, y dentro de cuyo lote está el diputado cordobés Luis Picat; mientras una buena porción de la UCR mediterránea sí quiere un escarmiento. El segundo, la discusión hacia adelante y qué pasará a futuro con la conducción del partido a nivel nacional, donde los gobernadores quieren plantear diferencias con el liderazgo del senador Martín Lousteau y su entorno.
Y, por debajo de esto, lo que ocurra en la Convención con el consecuente impacto de cara a las alianzas que se puedan establecer en cada distrito rumbo a las Legislativas 2025. “Van a dar libertad de acción, pero serán claros con el límite de no permitir un acuerdo con los libertarios. A grandes rasgos, lo que va a pasar es eso”, dijo a LPO una persona que conoce detalles de la previa a la pelea de fondo UCR.
No obstante, en Córdoba hay espacios que le reclaman a la conducción del partido un cronograma electoral y que se abra una interna para dirimir candidatos ante la suspensión de las Paso. Posibilidad que cerca del diputado Rodrigo de Loredo tratan de pisar para que sea el actual jefe de bloque UCR en la Cámara baja quien lidere el armado radical en una alianza.
Sin embargo, ante la posibilidad de un descarte del propio De Loredo a ser candidato, chance que, a pesar de ser una opción muy lejana, está en la baraja del radical, otro radical empezó a recorrer la provincia: el exdiputado Mario Negri. El caudillo de la UCR es uno de los que, por lo bajo, sostiene que falta experiencia parlamentaria en el Congreso; casi en la misma sintonía de lo que señala su fiel ladera en algún momento, Elisa Carrió.
Hay un acuerdo no escrito entre De Loredo y Negri con varios capítulos. Donde el trazo grueso contiene los objetivos de máxima para cada uno: el diputado quiere repetir, el veterano radical aspira a llegar a la AGN. Motivo por el cual se pasa una buena cantidad de días de la semana en el Congreso.
Esto último, Negri cree que se puede reflotar en abril y allanar ese desembarco. Chance de la que muchos radicales, cercanos y lejanos a De Loredo, descreen.
La otra instancia de diálogo entre los dos radicales cordobeses se produjo de cara a la posibilidad de una interna. De Loredo sabe que Negri tiene los votos en el congreso partidario provincial que a él le faltan para bloquear cualquier tipo de intentona de un desafío de Ramón Mestre.
Negociación de la que en el mestrismo también están al tanto. Por eso pusieron el grito en el cielo cuando el deloredismo empujó el desembarco de Juan Negri, el exconcejal e hijo del exdiputado, al Ersep, el organismo de control a los servicios públicos donde la oposición tiene una silla y, bien utilizado, es una buena vidriera hacia adelante.
Ahora bien, si De Loredo no logra el OK para una alianza con los libertarios, algo que ni siquiera algunos de los cercanos a él se lo va a permitir, la exposición a un traspié que lo relegue a un tercer lugar es la gran disyuntiva para el actual jefe del bloque UCR. Por lo que, como le aconsejan algunos, no es una mala opción correrse, buscar a algún intendente que haga las veces de doble de riesgo o, como es el caso de Negri, alguno que no opaque el futuro de una candidatura a la gobernación por la que pretende ir De Loredo en el 2027.
Por las dudas, en silencio, y sin desviar el foco de su principal objetivo que es la AGN, Negri camina la provincia y eso inquieta a radicales que quieren bloquear a De Loredo y sus aliados.