La Cámpora en el Senado bonaerense busca los votos de La Libertad Avanza para desplazar a Roberto Feletti, mano derecha de Verónica Magario en la administración del Senado de la provincia de Buenos Aires.
La maniobra es parte del enfrentamiento entre la agrupación de Máximo Kirchner y la vicegobernadora, una pelea que tiene como trasfondo la interna por la conducción del PJ bonaerense.
La Cámpora pretende la secretaría Administrativa o la pro secretaría Administrativa, que hoy está a cargo de Martín Di Bella. En caso de quedarse con esta última deberá tener la potestad de una firma cruzada con Feletti, de modo tal que ningún expediente avance sin las dos firmas.
Correr a Feletti es complejo. En Diputados, el cargo del secretario Administrativo dura dos años, sin embargo no dice nada de eso en el reglamento del Senado. Por tanto, el recambio debería establecerse cuando la presidenta del Senado así lo disponga.
Esos vacíos en los reglamentos de las cámaras generan zonas grises donde se termina imponiendo quien tenga mayor músculo político. De todos modos, como todas las autoridades está a tiro de los senadores. Se elige a través de un trámite sencillo, con apenas mayoría simple. Pero para removerlo se necesitan dos tercios de los votos. Ahí es donde el kirchnerismo necesita aliados.
De todos modos, en La Cámpora entienden que el mandato de Feletti está vencido. Así lo plantearon en una nota dirigida a Magario en diciembre en la que le pedían una sesión para votar las vicepresidencias que quedaron sin definirse. En ese escrito dejaron claro que las autoridades debían «abstenerse de realizar cualquier acto administrativo». Fue una manera de avisar que irían por su cargo.
Los dos tercios se alcanzan con el voto de 31 senadores. El kirchnerismo tiene 15 y está claro que no contará con la ayuda del axelismo (seis). En tanto, Sergio Massa controla tres y probablemente busque no ser parte del conflicto. Llegar a 31 implica un acuerdo con los libertarios y con el PRO, algo que no parece sencillo.
La pelea por las autoridades del Senado tiene otros frentes: el kirchnerismo está decidido a disputarle la vicepresidencia primera a Axel Kicillof que reclama ese asiento para un legislador del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). La Cámpora promueve a Mario Ishii que dejó de ser un referente de confianza del gobernador.
El peronismo no consiguió tampoco nombrar un presidente de bloque. Todo indica que ese lugar quedará para Sergio Berni, que asoma como una de las figuras con mayor experiencia en la Cámara Alta. Será otra pulseada con el axelismo que buscará ubicar a un referente propio.
Donald Trump sorprendió y conversó el presidente de Colombia, Gustavo Petro, en medio de las tensiones cruzadas y el fuego cruzado de hace meses.
El líder la Casa Blanca dijo en sus redes sociales que «fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido».
«Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia están realizando los arreglos necesarios», agregó en la red social Truth.
La narrativa de confrontación entre Trump y Petro fue creciendo en los últimos meses y el presidente de Estados Unidos llegó a calificarlo de «persona muy enferma que está llenando de cocaína Estados Unidos».
La captura de Nicolás Maduro aumentó inicialmente este tono y empezó a instalarse la posibilidad de llevar a cabo una acción militar en Colombia. Ahora, la espuma bajó y Petro, que había convocado a una marcha en defensa de la soberanía y preparaba un discurso encendido, tuvo que moderarse y celebrar el contacto.
Agradecí su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia están realizando los arreglos necesarios
Según se informó, la comunicación telefónica entre los dos presidentes fue minutos antes de que Petro hablara frente a los manifestantes que se acercaron a escucharlo a la plaza central en Bogotá.
En esta línea, Petro aseguró que pensaba dar un discurso «bastante duro», pero lo cambió después de la llamada, que se extendió por lo menos una hora.
El mandatario colombiano aseguró que le solicitó a Trump que «se restablezcan las comunicaciones directas entre cancillerías y presidentes de ambas naciones» y reveló que hablaron sobre narcotráfico y sobre la situación en Venezuela.
Llegaron a convencer a Trump que yo era el rey de la fábrica de cocaína. Trump no es bobo
En este marco, Petro dijo que irá al Salón Oval pero aún se desconoce la fecha de la reunión. «Llegaron a convencer a Trump que yo era el rey de la fábrica de cocaína. Trump no es bobo», dijo.
La posibilidad de una normalización o mejoramiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Colombia es importante a cinco meses para las elecciones presidenciales en el país cafetero.
El mapa se muestra bastante atomizado y la derecha no tiene un candidato fuerte para derrotar al oficialismo que ya formalizó la candidatura del senador petrista, Iván Cepeda. El gobierno no cuenta con buenos índices de aprobación pero un relanzamiento del vínculo podría generar una recuperación como ocurrió con Lula en Brasil.
Los invito a hacer un repaso por la experiencia uruguaya sobre abortos inseguros y la mortalidad materna, en donde la interrupción voluntaria del embarazo es legal desde 2012. El mejor ejemplo está cruzando el río. Uruguay se encuentra según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el segundo lugar con la…
Se inaugura hoy en Villa Regina el mural impulsado por el Consejo Local de las Mujeres ubicado en Av. Cipolleti esquina Yapeyú Norte con referencia al Día Internacional de Lucha para la Erradicación de las Violencias contra las Mujeres. El mural fue cedido en resarcimiento por el que fuera tapado en zona céntrica en un…
Al despertarme en el día de ayer, encontré a mi compañera viendo atentamente una película que estaban dando por cable. Al presta atención veo que se trataba de Mujer Bonita. Un clásico de los 90 que inmediatamente me trajo a la mente un maravilloso artículo del filósofo José Pablo Feinmann.
Es verdad que en la película Mujer bonita, Hollywood, vendió un cuento de hadas moderno, pero JP Feinmann supo leer ahí algo más que romance y vestidos caros. En su célebre texto “Julia Roberts contra el capitalismo salvaje”, el filósofo supo desarmar la película hasta mostrar su núcleo ideológico: una crítica —suave, edulcorada, pero crítica al fin— al capitalismo financiero depredador. Sí, el mismo que volvió a invadir nuestras vidas con el ascenso al poder de Javier Milei, un presidente que, como Edward Lewis, no habla de producir sino de destruir, no habla de trabajo sino de costos laborales, y no concibe al Estado ni a las empresas como espacios de organización social, sino como objetos a ser desarmados y liquidados. Todo es un loop que nos lleva y trae a los 90.”
Edward Lewis, es un millonario obsceno, no produce nada. No fabrica, no crea, no emplea. Se dedica a desarmar empresas, las desguaza en mil pedazos para convertirlas en papeles, negociables en mesas de “inversionistas” que multiplican su valor sin producir absolutamente nada. La película muestra al capital financiero en estado puro. Vivian Ward, una prostituta de Hollywood Boulevard, entiende algo que el magnate no: que ganar dinero sin producir nada es moralmente vacío. Ella, que vende su cuerpo, conserva una ética; él, que compra empresas, no sabe nada de eso.
Un detalle que me llamó mucha la atención y que Feinmann lo dejó pasar, es que Edward Lewis es una persona rota. El millonario menciona la ausencia de un padre que abandona a su madre, y lo hace en términos de odio y ruptura. Cuenta que su primer gran negocio fue comprar la empresa de su propio padre para desmantelarla y venderla en partes.
No es un detalle menor, el odio es el acto fundacional de su identidad como empresario del capital financiero, es lo que conocemos con el nombre de neoliberalismo. Edward no hereda la empresa para continuarla, la destruye. No la transforma, no la moderniza, no la hace más productiva: la hace desaparecer. Es un parricidio simbólico. Matar al padre equivale a matar el modelo de capitalismo que ese padre representaba: probablemente productivo, industrial, ligado al trabajo y a la continuidad.
El paralelismo con Javier Milei es evidente y perturbador. Así como Edward Lewis compra la empresa del padre para hacerla desaparecer, el actual presidente argentino construyó su identidad política prometiendo dinamitar el Estado, destruir lo público y borrar toda forma de capitalismo productivo nacional. En ambos casos, el gesto fundacional no es crear algo nuevo, sino odiar y demoler lo existente. El parricidio simbólico se transforma en programa económico.
El modo de acumulación de Edward nace del odio: ganar dinero destruyendo lo que otros han construido con esfuerzo. Por eso no produce nada. Por eso no crea empleo. Por eso sólo sabe comprar, desarmar y liquidar. El millonario de la película es un hijo que confunde emancipación con demolición. Cree que ser libre es arrasar con todo lo anterior. No supera al padre: lo borra. Y al hacerlo, inaugura su adhesión total al capitalismo financiero salvaje, abstracto, sin rostro ni responsabilidad social. ¿Te suena conocido?.
Ahora volquemos un instante la mirada sobre Vivian Ward. Ella no sólo vende “placer”, en el guion queda muy claro, vende tiempo, disponibilidad corporal y fuerza de trabajo. Es exactamente lo que describe Karl Marx en El Capital: el trabajador no vende el producto, vende su capacidad de trabajar durante un lapso determinado. Vivian negocia por hora, por noche, por semana. Hay tarifa, contrato verbal, condiciones, penalidades y hasta cláusulas implícitas. Edward no compra a Vivian: alquila su fuerza de trabajo, como cualquier capitalista alquila mano de obra. La diferencia es sólo el rubro. No hay romanticismo ahí: hay mercado.
Han intentado vender esta película como una moderna historia de princesa. Lamento decirles que no, en esta historia Vivian produce valor en términos económicos, no son mercancías materiales. Produce servicio. Edward, en cambio, no produce nada. Vive de la valorización abstracta del capital. En términos clásicos, Vivian está más cerca del trabajo productivo que Edward, aunque el sistema declare lo contrario.
Y podemos darle una rosca más de tuerca. Vivian pertenece al sector más desprotegido del proletariado como son los repartidores del estilo Rappi. No tiene derechos laborales. No tiene seguridad social. No tiene estabilidad. No controla el proceso, ni el resultado, pero la prostituta tiene lo aventaja al repartidor en un aspecto: cobra por adelantado porque sabe que el capital incumple.
Volvamos al texto de Feinmann, el filósofo señaló otra arista, con ironía nos cuenta sobre la inversión de roles: la prostituta es quien humaniza al capitalista. Vivian no sólo enamora al príncipe; lo civiliza. Cuando Lewis decide salvar la empresa naviera de James Morse y sostener el trabajo de cientos de obreros, no se vuelve socialista: retrocede al viejo capitalismo burgués, productivo, industrial, con fábricas, máquinas y salarios. Vuelve a la producción industrial. El dinero vuelve a estar al servicio de la producción y no de la especulación.
Por otro lado tenemos al villano, que no es casual. Philip Stuckey, el abogado financiero, es la encarnación del capital salvaje, sin rostro ni escrúpulos que te recuerda rápidamente al 3% de las coimas, el cierre de los fondos para el CONICET, el cierre de escuelas, la quita de alimentos para comedores… La escena donde el abogado intenta violar a Vivian, no es un exceso del guion, es la metáfora brutal y más cercana a la realidad de un sistema que avanza sobre todo lo que no comparte su ideología, incluso sobre los cuerpos. Esa escena se repite a diario cuando se quitan los remedios a los discapacitados o a los jubilados. Cuando Lewis lo expulsa, también expulsa —momentáneamente— a la lógica financiera extrema. Es lo que sucedió en diciembre del 2001 cuando la sociedad toma conciencia y expulsa el gobierno de De la Rua.
Lo importante de este análisis es no idealizar a Hollywood, al contrario, darnos cuenta de que en el corazón mismo del imperio cultural y económico, el capital financiero aparece y es señalado como reprochable. Mientras que la producción y el trabajo conservan un resto de legitimidad moral. El príncipe es bueno porque crea empleo; la Cenicienta es hada porque devuelve sensibilidad a un millonario desalmado. Y acá caemos en la cuenta de que se trata sólo de un simple cuento. Muy difícil que se haga realidad.
Pero hagamos con el cine como enseñó Feinmann: pensar la política donde otros veían sólo entretenimiento. Y por eso esta película sigue siendo incómoda, necesaria y actual. Porque el problema que vio en Mujer bonita en los ’90 es el nuestro en pleno 2025/2026.
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