Esta mañana, el Intendente Marcelo Orazi hizo entrega de presentes a Mabel Sanhueza y Virginia Barresi, quienes se jubilaron hace unos días después de muchos años prestando servicios en la Municipalidad de Villa Regina.
Mabel se desempeñaba en el Departamento de Compras y Virginia lo hacía en el área de Tesorería.
El Intendente Orazi les agradeció, en nombre de todo el personal municipal y del equipo de funcionarios, por la importante tarea desarrollada durante este tiempo y les deseó éxitos en esta nueva etapa que acaban de comenzar.
Por su parte, tanto Mabel como Virginia, emocionadas, manifestaron su agradecimiento por el reconocimiento al tiempo que recordaron anécdotas junto a compañeras de trabajo.
Durante la entrega de presentes estuvieron la Secretaria de Economía y Finanzas Mirta Sánchez, la Directora de Economía y Finanzas Marta Muñoz, la Directora de Recursos Humanos Celia Riffo y la Contadora Municipal Claudia Nelli.
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El proceso de normalización de la derecha radical culminó hace diez años, cuando Donald Trump ganó sus primeras elecciones en Estados Unidos. Si bien la epidemia ultra ya era global, en ese momento todavía era impensable que Alemania pudiera siquiera imaginar la llegada de un partido ultraderechista al poder. Ese tabú se ha roto. Los resultados de la elección regional en Sajonia-Anhalt pusieron al borde de liderar un gobierno a Alternativa por Alemania (AfD), un partido que hace poco más de un año fue calificado como fuerza de extrema derecha por la Oficina Federal de Protección de la Ley Fundamental, es decir, como una amenaza al orden democrático y sus valores.
Con Ulrich Siegmund al frente, calificado por el semanario Der Spiegel como “el hombre más peligroso de Alemania”, AfD recibió el 43,8% de los votos, duplicando su resultado de 2021 y quedando a apenas tres escaños de formar gobierno. ¿Por qué lo que era imposible hace apenas una década hoy es una realidad prácticamente inevitable? ¿Por qué una fuerza considerada una amenaza para la estabilidad se presenta como la solución y ese relato es creíble para casi la mitad de la población en Sajonia-Anhalt? ¿Por qué se observa una tendencia similar en todo el este del país y, poco a poco, a nivel federal, pareciera consolidarse como el partido más votado?
1. Extensión del electorado hacia la izquierda
AfD se ha apoyado históricamente en dos temáticas fundamentales para ganar visibilidad y votos: la migración y la criminalidad. En tanto esos debates desaparecían de la agenda pública, el partido ultraderechista perdía relevancia. Hace pocas elecciones, especialmente en el este del país, AfD fue ocupando espacios que previamente le correspondían a la izquierda del espectro político. La justicia social, por ejemplo, pasa a ser clave en su discurso al ser reinterpretada en clave nativista: Estado presente, pero solo para los alemanes. En Sajonia-Anhalt el 59% de los trabajadores no cualificados, el 57% de los votantes con nivel educativo básico y el 65% de las personas que manifiestan vivir una mala situación económica apoyaron este domingo a AfD.
2. La herida del este
El 73% de los encuestados por Infratest dimap en Sajonia-Anhalt se considera ciudadano alemán de segunda clase. Esta noción se corresponde con un relato histórico que circuló de generación en generación en los viejos territorios de la desaparecida República Democrática Alemana. La reunificación se convirtió en el símbolo de una promesa rota. En ella se refleja la frustración, el resentimiento y la decepción de gran parte de la ciudadanía de esa Alemania Oriental que se ha sentido perjudicada hasta el día de hoy. Aquel relato fue reformulado por AfD como una cuestión reivindicativa. Lo transformó en una identidad y con ello ha encarnado una narrativa huérfana e ignorada por el resto de las fuerzas políticas. El voto a la ultraderecha trasciende su programa electoral.
3. El músculo movilizador
Según los datos de trasvases electorales, alrededor de 170 mil de los 570 mil votantes de AfD no habían participado en la elección anterior. Ningún otro partido movilizó a tanta gente. La participación electoral tocó techos históricos en la región y en todo el este del país.
4. El producto Siegmund
AfD presentó a un candidato que se construyó comunicacionalmente como el ossi promedio. Ulrich Siegmund se mostró activo en las fiestas de los pueblos durante todo el verano. Aprovechando a fondo la expertise de la derecha radical en redes sociales y los esteroides algorítmicos que las grandes plataformas amigas le ofrecían a sus mensajes reduccionistas y provocadores. Pero lo que mejor funcionó fue su capacidad de convertir la cobertura periodística sobre su persona en un arma de doble impacto. Cuando Der Spiegel lo puso en su portada y lo llamó “el hombre más peligroso de Alemania”, Siegmund apeló al discurso de la victimización a la vez que aceptó el etiquetado con orgullo y cierta sorna. Su mensaje reforzaba el concepto propio de toda derecha radical actual: “nos atacan porque tenemos razón, porque defendemos al pueblo y porque la elite se siente en peligro”.
5. Normalización 2.0
A diferencia de la derecha radical, que propone una erosión democrática paulatina desde dentro del sistema (capturando a la justicia, concentrando el poder, restringiendo a la prensa), la extrema derecha busca construir una alternativa autoritaria a la democracia eliminándola junto a sus instituciones. El apabullante triunfo de AfD en Sajonia-Anhalt habilita el proceso de normalización de la extrema derecha. En efecto, Siegmund tiene probadas conexiones con el extremismo y sectores neonazis. En 2023, cuando se organizó una conferencia en Potsdam para discutir el plan maestro de deportaciones masivas (remigración), diseñado por el Movimiento Identitario de Martin Sellner, Siegmund estuvo presente.
6. El centro imposible
El dato más llamativo de las exit polls de Infratest dimap ha sido el referido a la autopercepción ideológica de los consultados. El 87% de los votantes de AfD cree que “si bien hay políticos de extrema derecha en el partido, AfD se ubica en el centro del espectro político”. Esta conclusión de gran parte del 43,8% (y de otras porciones menores, aunque no inexistentes de los otros partidos), da cuenta de la solidez con la que se ha normalizado el proyecto político de la ultraderecha.
7. El objetivo real
La ultraderecha apunta más alto. El triunfo en Sajonia-Anhalt es apenas el primer paso de un plan que busca la desestabilización del gobierno del demócrata-cristiano, Friedrich Merz. La pretensión es debilitarlo para desatar una presión interna que comience a evaluar la idea de romper el cordón sanitario histórico que todavía se sostiene en Alemania. La excepción es la izquierda conservadora y rojiparda de BSW (Alianza para la Justicia Social y la Sensatez Económica): esta fuerza política híbrida —que combina ciertos aspectos de izquierda en lo económico, como la redistribución del ingreso, con posiciones xenófobas y antiprogresistas muy similares a las de la ultraderecha— podría tener la llave que abra una nueva etapa en Alemania. En todo caso, la llegada al poder de AfD en Sajonia-Anhalt no será más que un golpe simbólico, el primer paso hacia la deconstrucción democrática del país. El resto de los partidos deberán encontrar soluciones estratégicas a este desafío antes de que sea demasiado tarde.
Presidido por la Gobernadora Arabela Carreras, se reunió este sábado el Comité de Crisis por COVID-19 en Río Negro, compuesto por autoridades de los tres Poderes del Estado. Luego del análisis de la actual situación epidemiológica de la provincia, el Comité determinó como medidas la suspensión temporaria de todos los actos protocolares en territorio provincial,…
Contando la de este domingo en Marcos Juárez, ya son tres las elecciones en las que el peronismo de Martín Llaryora parece estar derrotado y sorprende con un triunfo contudente. Pasó en el 2023, con la victoria de Daniel Passerini ante Rodrigo de Loredo en la capital cordobesa, ocurrió un año más tarde en Río Cuarto con el PJ dividido y el triunfo de Guillermo de Rivas; y sucedió ahora, con el batacazo en Marcos Juárez, el famoso «kilómetro cero» de Cambiemos, como lo bautizó Macri.
Después de más de 50 años, el peronismo logró quedarse con el bastión productivo del sudeste provincial por una diferencia aplastante de 20 puntos sobre aquel intendente mítico del antiperonismo macrista, Pedro Dellarosa. El símbolo del triunfo no se le escapó a los ministros y operadores que Llaryora mandó a Marcos Juárez: «Es el kilómetro cero de la unidad peronista», afirmó a LPO uno de ellos, un poco en broma y un poco un serio.
Font corrió como un candidato «vecinalista», pero tenía por debajo el respaldo de Llaryora y logró unir detrás suyo a todas las tribus peronistas, del cordobesismo del gobernador, hasta el Frente Renovador de Sergio Massa que metió un concejal, hasta el kirchnerismo.
Dellarosa que provenía del PRO fue parte del gabinete provincial de Llaryora, pero pagó un alto costo por esa decisión: dejar como heredera a Sara Majorel, la intendenta saliente que concluye un pésimo mandato.
Llaryora manejó la elección que imaginaba brava con muñeca: acordó con Milei «municipalizarla», a cambio que no compita La Libertad Avanza. Fue así que transitó sin la injerencia de figuras de peso provincial, ni nacional, como en otros momentos lo hicieron, entre otros, Mauricio Macri, José Manuel de la Sota o Juan Schiaretti.
Por ese motivo decidió no sumarse a los festejos de Font, pero no se privó de mandar a varios de sus ministros y publicar un tuit «institucional», en el que se le notaba la alegría. Este lunes lo recibirá en la Casa de Gobierno de Córdoba.
Llaryora manejó la elección que imaginaba brava con muñeca: acordó con Milei «municipalizarla», a cambio que no compita La Libertad Avanza. Fue así que transitó sin la injerencia de figuras de peso provincial, ni nacional, como en otros momentos lo hicieron, entre otros, Mauricio Macri, José Manuel de la Sota o Juan Schiaretti.
En todo momento, el emisario de Llaryora fue el legislador provincial Abraham Galo, el hombre de Bell Ville que apostó por Font y se instaló en Marcos Juárez para tributar el triunfo al Panal.
Por su parte, los libertarios cumplieron con lo suyo del pacto: no darle el sello a Germán Pasquali, el dirigente que imploró por el respaldo de La Libertad Avanza y terminó furioso con el diputado nacional Gabriel Bornoroni. Detrás de la candidatura de Pasquali, por debajo jugó el radical Rodrigo de Loredo, que mandó al flamante presidente de la UCR cordobesa, Matías Gvozdenovich al acto de cierre de campaña de Pasquali el jueves por la noche.
Después del aplastante resultado, un muy golpeado De Loredo, le mando un mensaje contundente a los libertarios y Luis Juez, si no se unen para las elecciones de gobernador pueden perder la provincia.
De hecho, quien pagó el costo más alto fue Juez. El socio de Milei en Córdoba fue en distintos momentos de la campaña a respaldar a Dellarossa, incluso cuando el ex PRO dijo que iba a pelear por el retorno de las cápitas del Pami a la localidad. En un acto de rebeldía contra el líder del frente opositor a Llaryora, el libertario Bornoroni.
En tanto, desde el punto de vista nacional, los derrotados fueron también algunos dirigentes del PRO como Mauricio Macri o Fernando de Andreis. El ex secretario General de la presidencia presionó hasta el final, y sin resultado, para que a Dellarossa le dieran el sello del PRO para participar. Algo que, con el espacio amarillo cordobés bajo la batuta de Agost Carreño y Rodríguez Machado, no sucedió.
En tanto, hay fuentes que afirman que, incluso ‘Lule’ Menem amagó con un contacto en Marcos Juárez con Dellarossa, desoyendo el acuerdo político entre Milei y Llaryora.
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