Para la noche de hoy sábado GastroArte ofrece una nueva propuesta para disfrutar de la buena música y comida local. En este caso, la cita es en Mon Bohemi a partir de las 23 horas con Juani Liberati y Nico Plos y un menú que incluye medallón de roast beef con provoleta fundida, berenjena asada y chutney de frutos reginenses más mayonesa de ajo asado.
La Dirección de Cultura y la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina invitan a continuar acompañando esta propuesta para revalorizar a nuestros artistas y gastronómicos.
Un positivo inicio presagia un nuevo gran espectáculo para lo que será este fin de semana la segunda fecha del Campeonato Nocturno 2020.En el kartódromo del Moto Club Reginense se presentarán las categorías 125cc, 150cc 4 Tiempos, 200cc, Master y Escuela para llevar adelante la penúltima fecha del tradicional certamen estival. La actividad tendrá inicio…
Hoy jueves 04 de junio a las 11:30 hs la Asociación de Bomberos Voluntarios de Villa Regina realizará un toque de sirena durante un minuto, así como otros cuarteles en todo el país en memoria de los camaradas bomberos de la Policía Federal, caídos en acto de servicio el pasado 02 de junio cuando combatían…
En la mañana de hoy, el Intendente, Marcelo Orazi, visitó la localidad de Cipolletti, para participar de la presentación y jornada de capacitación de herramientas de financiamiento e inversión de la Sepyme. Las mismas, son fundamentales para el acompañamiento y crecimiento de empresas y emprendedores en nuestra provincia. Difunde esta nota
La delegación rionegrina fue nuevamente protagonista a nivel nacional y se quedó con el subcampeonato en los Juegos Nacionales Evita de Playa que se disputaron en Mar de Ajó. Tras una semana de intensa competencia los y las deportistas de la provincia convirtieron sus logros dentro de cada disciplina en el triunfo colectivo que les…
La EMERGENCIA nunca termina y DEVIENE normalizaDA cuando hablamos de una masiva vigilancia Edward Snowden La Gran Muralla China no ha podido detener al supuesto enemigo a lo largo de la historia, no lo ha podido ni de adentro hacia adentro, ni de adentro hacia afuera, ni de afuera hacia adentro. Ni siquiera lo ha…
El superávit comercial de diciembre volvió a ubicarse por encima de lo que se esperaba y coronó un 2025 con saldo externo positivo por USD 11.286 millones. No es un número aislado: fueron veinticinco meses consecutivos de superávit y un acumulado de USD 31.248 millones, aún con un fuerte rebote de importaciones.
Durante 2025, las exportaciones totalizaron USD 87.077 millones, con un crecimiento interanual del 9,3%, impulsado casi exclusivamente por cantidades que saltaron un 10%, en un contexto de precios levemente a la baja con caídas del 0,6%.
Las importaciones, en cambio, subieron con fuerza: USD 75.790 millones, un salto del 24,7% interanual, explicado por una recomposición de volúmenes del 30,5% que comprimió el excedente comercial respecto de 2024, pero no lo eliminó.
Diciembre condensó esa dinámica. Las exportaciones sumaron USD 7.448 millones, un crecimiento del 5,7% interanual y las importaciones USD 5.556 millones, un 3,5% en relación al año pasado. El resultado fue un superávit mensual de USD 1.892 millones, USD 211 millones más que en diciembre del año anterior.
El dato clave aparece cuando se mira la composición. Los bienes energéticos explicaron el 47,2% del superávit comercial de diciembre y el 69,2% de todo el 2025. No es una exageración: sin energía, el excedente se achica de manera dramática. Es la foto de la nueva estructura económica que empieza a insinuar la Argentina, gracias a Vaca Muerta.
El dato clave aparece cuando se mira la composición. Los bienes energéticos explicaron el 47,2% del superávit comercial de diciembre y el 69,2% de todo el 2025. No es una exageración: sin energía, el excedente se achica de manera dramática. Es la foto de la nueva estructura económica que empieza a insinuar la Argentina, gracias a Vaca Muerta.
La balanza energética cerró 2025 con un superávit récord de USD 7.815 millones, el más alto del que se tenga registro. Las exportaciones energéticas alcanzaron USD 11.086 millones, un alza del 12,8% interanual, mientras que las importaciones se redujeron a USD 3.271 millones, un derrumbe del18%.
En diciembre, esa foto se repitió en miniatura. El sector energético aportó un superávit de USD 893 millones, con exportaciones por USD 1.067 millones y compras externas limitadas a USD 174 millones. Esos números explican por qué, aun con importaciones totales creciendo en bienes de capital, consumo y vehículos, el frente externo cerró con más holgura.
Siguiendo esta línea, la consultora ACM proyecta para 2026 unescenario base con exportaciones por encima de USD 90.000 millones e importaciones en torno a USD 80.000 millones, lo que permitiría un saldo comercial menor al de 2025. Sin embargo, desde ACM remarcan que en ese esquema, el sector energético aparece como soporte estructural.
Ese cambio tiene una explicación concreta y material. Vaca Muerta opera en niveles récord. La producción total de petróleo ronda los 550 mil barriles diarios y las exportaciones alcanzan los 180 mil barriles por día. Pero no es sólo volumen exportado, también es sustitución de importaciones y generación neta de dólares en una economía históricamente condicionada por la restricción externa.
Vaca Muerta opera en niveles récord. La producción total de petróleo ronda los 550 mil barriles diarios y las exportaciones alcanzan los 180 mil barriles por día. Pero no es sólo volumen exportado, también es sustitución de importaciones y generación neta de dólares en una economía históricamente condicionada por la restricción externa.
La historia no empieza ahora. Antes de la recuperación del control estatal de YPF en 2012, la Argentina enfrentaba una caída sostenida de la producción de hidrocarburos y un salto explosivo de las importaciones. En 2003, el país gastaba unos USD 550 millones en compras externas de combustibles. En 2012, esa cifra superó los USD 10.200 millones. En 2011, la balanza energética ya mostraba un déficit cercano a los USD 3.000 millones, el primero desde la década del 80.
La caída sostenida de la producción de petróleo y gas había empujado un aumento acelerado de las importaciones de combustibles, que hacia 2011 ya generaban un déficit energético cercano a los USD 3.000 millones y obligaban a gastar más de USD 10.000 millones anuales en traer gasoil, naftas y GNL del exterior.
El gasoducto de Vaca Muerta.
Esa sangría fue la que llevó a Cristina Kirchner a tomar la decisión de expropiar en 2012 la mayoría de YPF en manos de la española Repsol. Poco después, ya con Miguel Galuccio como presidente y CEO, se anunció la decisión de desarrollar Vaca Muerta, frente al escepticismo de la industrial que creía que el yacimiento estaba «sobrevalorado».
El acuerdo con Chevron marcó el punto de quiebre. Permitió financiar la etapa inicial, incorporar tecnología y acelerar la curva de aprendizaje del shale, lo que revirtió la tendencia declinante de la producción y sentó las bases del salto posterior en petróleo y gas.
Ese cambio productivo, sin embargo, no alcanzaba por sí solo. Producir más sin capacidad de transporte mantenía el cuello de botella y el drenaje de divisas. Por eso, el paso siguiente fue la obra de infraestructura que permitió monetizar el recurso: llevar el gas desde Neuquén al centro del país y reemplazar importaciones caras.
Con la asunción de Milei y la liberación de las exportaciones, el yacimiento empezó a crecer fuerte. Se exportaba petróleo y gas, pero al mismo tiempo el gasoducto Néstor Kirchner, construido en el anterior gobierno, permitía el abastecimiento intermo. Durante años, el país importó GNL a precios internacionales mientras tenía gas en Neuquén. Por eso, cada barco que no llega hoy es superávit automático.
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