Para la noche de hoy sábado GastroArte ofrece una nueva propuesta para disfrutar de la buena música y comida local. En este caso, la cita es en Mon Bohemi a partir de las 23 horas con Juani Liberati y Nico Plos y un menú que incluye medallón de roast beef con provoleta fundida, berenjena asada y chutney de frutos reginenses más mayonesa de ajo asado.
La Dirección de Cultura y la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina invitan a continuar acompañando esta propuesta para revalorizar a nuestros artistas y gastronómicos.
El Gobierno de Río Negro permitirá a partir de la semana próxima la apertura paulatina y escalonada de comercios en 28 ciudades y localidades de la provincia. En principio se habilitará a los comercios a abrir tres días a la semana, de manera tal de ir reiniciando la marcha del circuito económico en esos lugares….
Hasta el 19 de noviembre estarán abiertas las inscripciones para formar parte de la delegación que representará a Río Negro en el Festival Cosquín 2022. Los seleccionados se anunciarán el 6 de diciembre a través de los medios de comunicación oficiales y redes sociales de la Secretaría de Estado de Cultura. La delegación de Río…
La Municipalidad de Villa Regina recuerda que se encuentra en plena vigencia en el ejido municipal el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 334 del Presidente Alberto Fernández. Asimismo se recalca que ni el Gobierno Provincial y el Estado Municipal en este caso tienen la facultad de flexibilizar ningún punto de su articulado. Difunde esta…
Ivan Carrino es uno de los jóvenes economistas libertarios más escuchados del momento, y también el más reposteado por Javier Milei. En un mano a mano con LPO, se dispone a explicar cuánto hay realmente de ideología y cuánto de economía convencional detrás del programa oficial.
A Carrino le divierte remarcar que la Universidad de Buenos Aires, cuna histórica del pensamiento crítico, es, según cuenta, la única universidad argentina donde se enseña formalmente a Murray Rothbard. Claro, dentro de la materia que dicta como profesor en Económicas.
Desde ese cruce entre academia, redes y poder político, defiende el rumbo económico del Gobierno, relativiza la idea de un experimento ideológico y sostiene una tesis incómoda: el padecimiento presente, para un bienestar futuro. La pregunta central del momento: cuánto dolor puede tolerar una estabilización económica.
-Quiero arrancar por algo más conceptual. Vos estudiaste durante años la escuela austríaca. ¿Qué distancia encontras entre la teoría y el ejercicio real del gobierno?
-Sí, es cierto que lo estudié mucho. Conozco a los economistas austríacos desde chico. Mi primer acercamiento fue con un libro que tenía mi viejo cuando yo tenía 15 años, Camino de servidumbre. Tal vez no es el libro más específico de la escuela austríaca, porque es más bien un análisis económico-político general. Entendí el 30% de lo que leí en ese momento, te imaginarás. Después me regaló un libro de Mises, Seis lecciones sobre el capitalismo. Ese libro tuvo un momento viral el año pasado cuando un luchador brasileño dijo que Occidente estaba en peligro y recomendó leerlo.
Después hice mi carrera, estudié administración en la UBA, llegó la crisis del 2008. Yo ya me consideraba liberal, había atravesado la crisis del 2001 con 15 o 16 años, leía mucho a Roberto Cachanosky, Juan Carlos de Pablo, José Luis Espert, López Murphy.
En 2008 me reconecté con la escuela austríaca ya con nombre formal. Descubrí que existía toda una corriente intelectual. En 2011 decidí seguir estudiando específicamente eso y me fui a España a hacer una maestría con Huerta de Soto.
Cuando miras la política concreta, un economista formado en la escuela austríaca va a tener una mirada muy parecida a la de un economista formado en la tradición de Chicago. Ajustar el déficit fiscal, bajar la emisión monetaria, ordenar el tipo de cambio, desregular, privatizar, proteger la propiedad privada.
Yo sentía que venía de los márgenes del mundo económico y de repente esas ideas quedaron en el centro de la escena. Eso es algo simpático para mí.
La escuela austríaca es una corriente de pensamiento, como puede ser el keynesianismo o la escuela de Chicago. Hoy no forma parte del mainstream.
Entonces aparece la pregunta: ¿qué hay de la escuela austríaca en el programa de gobierno? Porque Milei también es un gran conocedor de los autores austríacos. Uno podría pensar que estamos viendo una política económica austríaca, pero eso es más difícil de ver. Cuando uno lee a la escuela austríaca encuentra posiciones sobre política monetaria, el Banco Central, regulaciones específicas. Muchos autores plantean que el Estado debería correrse de muchos lugares. Ahora, cuando miras la política concreta, un economista formado en la escuela austríaca va a tener una mirada muy parecida a la de un economista formado en la tradición de Chicago o incluso del mainstream. Ajustar el déficit fiscal, bajar la emisión monetaria, ordenar el tipo de cambio, desregular, privatizar, proteger la propiedad privada. Hay consensos básicos en economía. Yo trato de ser ante todo un economista, más allá de las escuelas.
– ¿No es un gobierno estrictamente austríaco?
-Y hay una inspiración liberal fuerte. Por supuesto, hay inspiración austriaca de decir que hay un norte ahí donde creemos realmente que el mercado es muy eficiente, bastante superior a otros arreglos institucionales. Sí. Y en lo concreto que hacemos? Y qué sé yo, hay que llevar la economía desde una especie muy sovietizada, ultra intervenida, con precios máximos, restricción para importar, altísimos niveles de inflación.
Hay que llevar esa economía a una economía más normal. ¿Y qué se hace? Pregúntale a un economista que más o menos entienda de las cosas y te va a decir que hay que hacer lo que más o menos se está haciendo: ajustar el déficit fiscal, bajar la emisión monetaria, tener más o menos controlado el tipo de cambio.
Desregular, privatizar, dar un mensaje que vas a proteger la propiedad privada y teniendo en cuenta el punto de partida, un austriaco está de acuerdo. Un tipo de la escuela Chicago está de acuerdo. Te diría que muchos keynesianos también están de acuerdo. Entonces, me parece para mí interesante enfatizar eso.
-Entonces el gobierno estaría haciendo algo que buena parte de la profesión económica considera necesario.
-Sí, y sumale la convicción, la fuerza y el empuje con el que se hace. Estas cosas que parecían inevitables tal vez necesitaban alguien con inspiración más radical para correr el eje de la discusión. Huerta de Soto es un radical. Hay autores austríacos que han sostenido que el Estado tiene que correrse del sistema sanitario o educativo. Son posiciones libertarias fuertes. Tal vez necesitabas alguien tan convencido de eso para que lo normal volviera a ser algo aceptable en Argentina.
Hay que llevar la economía desde una especie muy sovietizada, ultra intervenida, con precios máximos, restricción para importar, altísimos niveles de inflación, a una economía más normal. ¿Y qué se hace? Pregúntale a un economista que más o menos entienda de las cosas y te va a decir que hay que hacer lo que más o menos se está haciendo.
-Vos alguna vez planteaste que Milei es un líder populista.
-Sí. Lo tomo de un artículo de Rothbard de 1992 que se llama Populismo de derecha. Él decía que el Partido Libertario había logrado instalar identidad ideológica pero no impacto político. Entonces propone una estrategia distinta: una actitud de denuncia contra el gobierno, ciertos empresarios y líderes de opinión. No usa la palabra «casta», pero la lógica es parecida. El discurso político de Milei, sobre todo al principio, es compatible con eso: confrontativo, denunciante. No digo que Milei haya leído eso y decidido aplicarlo. Pero la similitud está.
-Y ahí aparece inevitablemente la comparación con Trump. ¿Trump entra en esa categoría?
-Trump sí encajaría en una descripción de populismo de derecha por el estilo político. Pero no desde el punto de vista económico. Sus planteos sobre comercio exterior son verdaderamente absurdos desde el consenso económico básico. Son proteccionistas, nacionalistas. Tiene el estilo populista, pero no el componente libertario.
Lo que no tiene Trump, que sí tiene Milei y que sí tenía la categoría de Rothbard, es inteligencia del punto de vista económico. Los planteos de Trump son verdaderamente absurdos en materia de comercio exterior, por ejemplo. No pasan la prueba de lo razonable del punto de vista económico.
Hay muchísimo consenso en economía de que la economía abierta funciona mejor que la economía cerrada. Entonces lo que no tiene Trump, que es populista en el sentido de amigo y enemigo, la estrategia de denuncia, casta, etcétera; pero no tiene el condimento libertario.
Trump encajaría en una descripción de populismo de derecha por el estilo político. Pero no desde el punto de vista económico. Sus planteos sobre comercio exterior son verdaderamente absurdos desde el consenso económico básico. Son proteccionistas, nacionalistas. Tiene el estilo populista, pero no el componente libertario.
– Entonces, Trump rompe con el consenso básico económico…
-Yo creo que simplemente está formado en en otro punto de vista, en otras ideas, tiene asesores económicos que discuten con el consenso general de la de la economía. ¿No? También habrá una estrategia. A ver, también ahí está este tema de lo conveniente políticamente. Trump le está hablando una base electoral desencantada que por ahí tenía trabajo en una fábrica y lo perdió y el que encontró no es el que le gusta. Tal vez (en Estados Unidos) hay mucha gente con, digamos, el nacionalismo. El pensamiento tribal es algo bastante propio del ser humano, no?
-Voy al punto incómodo. Hay estabilidad pero mucha gente siente que vive peor. ¿Cómo se explica esa distancia entre los datos macro y la experiencia cotidiana?
-Ahí me parece importante ser respetuoso de los datos. Entre el tercer trimestre de 2023 y el tercer trimestre de 2025 se crearon 409.000 puestos de trabajo. Eso está en la base del Indec. Entonces hay creación de empleo. Ahora, cuando miras el desagregado, se perdieron más de 200.000 puestos asalariados formales privados, pero se crearon más de 600.000 empleos informales o no asalariados, muchos monotributistas. No voy a desconocer esa realidad. El ideal es empleo registrado, estable y bien pago. Para eso necesitas crecimiento económico sostenido. Si en tres años de crecimiento no aparece empleo privado formal, ahí sí revisamos la teoría económica.
-Pero aun así estamos hablando de precarización laboral…
-Sí, pero es un fenómeno que viene de antes y también es global. La economía cayó fuerte tras la corrección cambiaria de 2024. Ahí se perdió empleo en industria, comercio y servicios. Ahora cae menos. Todavía no se recupera el empleo formal, pero sí el empleo total.
-El Gobierno habla de reconversión productiva hacia energía, minería y servicios. Pero reconvertirse en Estados Unidos no es lo mismo que hacerlo en Argentina. ¿Cuán doloroso puede ser ese proceso?
-Desde el año 2000 Estados Unidos perdió 4,6 millones de empleos industriales y hoy tiene 4% de desempleo. Esos trabajadores fueron a servicios. Todas las economías desarrolladas funcionan así. La industria argentina representa 18% del PBI y del empleo formal. El grueso está en servicios. Ahora, decirle a alguien que perdió su trabajo dónde va a trabajar mañana es difícil. Yo no tengo una respuesta concreta para esa persona. Pero históricamente las economías reasignan empleo.
Entre el tercer trimestre de 2023 y el tercer trimestre de 2025 se crearon 409.000 puestos de trabajo. Eso está en la base del Indec. Entonces hay creación de empleo. Ahora, cuando miras el desagregado, se perdieron más de 200.000 puestos asalariados formales privados, pero se crearon más de 600.000 empleos informales. El ideal es empleo registrado, estable y bien pago. Para eso necesitas crecimiento económico sostenido. Si en tres años de crecimiento no aparece empleo privado formal, ahí sí revisamos la teoría económica.
– ¿Decis que hay que atravesar inexorablemente un período de sufrimiento social? Suena insensible.
-Dos cosas. Si fuera por mí y si mi bolsillo fuera el de Donald Trump, le pago la vida a todo el mundo. Pero no depende de la generosidad de nadie. Hay que pensar cómo salvas a todos con el mejor sistema institucional posible, para que cada uno pueda salvarse a sí mismo. Puede sonar insensible, pero no hay forma de hacer las cosas muy mal en economía durante años y que no tenga costos después. Argentina emitió para financiar déficit, puso precios máximos, cepos. Todo dio exactamente el resultado que tenía que dar. Cuando corregís eso, aparecen costos. No hay salida gratis. Pasar de un déficit fiscal de cinco puntos del PBI a equilibrio financiero y bajar la inflación desde más de 200% implica costos. Eso existe en cualquier manual de economía.
No estamos tan mal. O bueno, es la resistencia social. Ahí no sabemos si no dolió tanto o no, Pero que será que tendrá este presidente que la gente lo sigue apoyando. ¿Hay que preguntarse esas cosas, no? Y lo segundo que vale la pena decir es que Milei puede ser, digamos, austríaco, el insensible, lo que sea, pero lo primero que hizo fue decir lo que iba a hacer.
Si vos de clase media con un ingreso donde estabas ahí y ahora tenés que pagar mucho más que la inflación, el gas y el agua. Y sí, estás complicado, pero son los costos que hay que pagar. Como economista lamentablemente lo que tengo que decir.
-¿La inflación va a bajar?
-Hay un rebrote de la inflación en el último tiempo, que tiene que ver por un lado con un tipo de cambio que en los últimos seis meses del año pasado tuvo una tasa de evaluación mucho mayor de la que venía teniendo. Y eso tiene un impacto de corto plazo en los precios.
Pero por otro lado, también hubo detrás demasiada emisión monetaria, digamos. Ahí hubo cuestiones que tuvieron que ver con esto de voy a sanear el balance del Banco Central. Desde mi punto de vista, se emitió más dinero del que era necesario. Bueno, eso generó una masa. Si a eso encima le sumo que el tipo de cambio ahora en vez de valores al uno se devaluó al tres, que fue más o menos el promedio de lo que subió el dólar oficial desde abril hasta octubre, entonces eso afecta la tasa de inflación. Ahora, en febrero está cayendo el dólar. Si tomas los últimos tres meses tenés una estabilidad cambiaria bastante importante. Eso ayuda a estabilizar la inflación y cuando vos ves los datos monetario de este año, está muy dura la política monetaria, se está cayendo la base monetaria a pesar de la compra de dólares.
No hay forma de hacer las cosas muy mal en economía durante años y que no tenga costos después. Argentina emitió para financiar déficit, puso precios máximos, cepos. Todo dio exactamente el resultado que tenía que dar. Cuando corregís eso, aparecen costos. No hay salida gratis.
Entonces a mí eso me da la pauta que la inflación va a seguir bajando este año y veo a la economía en condiciones de seguir creciendo. O sea, a pesar de que va a haber sectores o subsectores o empresas dentro de los subsectores que encontrarán dificultades, porque obviamente hay un poco más de competencia extranjera, porque ya no es tan fácil maquillar errores empresariales con subas de precio.
– Entonces hay pass trough….
– Si, en términos coyunturales. Pero la inflación es un fenómeno monetario
-Todo parece ordenarse, pero el riesgo país no termina de bajar. ¿Qué está viendo el mercado?
=Es una buena pregunta y no tengo una respuesta tan clara. Tenés superávit fiscal, inflación bajando, reformas aprobadas y un gobierno revalidado electoralmente. Tal vez pesa la historia argentina. Pero la dirección general es de normalización.
– ¿Sós optimista?
-Sí. Si el gobierno sigue haciendo la tarea de los países normales: orden fiscal, estabilidad monetaria, respeto por la propiedad privada y apertura económica.
La mayoría de las consultoras estiman que la inflación de febrero bajará unas décimas del 2,9% que marcó en enero, pero se ubicaría cómoda por arriba del 3% si el gobierno no hubiera decidido abortar la implementación del nuevo IPC, que ponderaba de una manera más cercana a la realidad el peso de los servicios públicos en el costo de vida.
Pero aún con el índice viejo, las principales consultoras privadas coinciden en que la inflación de febrero se ubicó más cerca del 3% que del 2%. Eco Go la estimó cerca del 2,7%, Analytica la ubicó en torno al 2,8% y Equilibra proyectó un número similar. C&T Asesores Económicos habló de 2,6%. LCG también registró un registro más elevado que enero. El consenso es claro: la inflación se acerca nuevamente al 3%.
Se trata de un número malísimo para Milei que proyectó en el Presupuesto aprobado por el Congreso una inflación para todo el 2026 del 10,1%. Si la suba de precios mantiene el rango actual, aún con el índice desactualizado, la meta anual se consumiría en el primer trimestre.
Un senador de Milei dijo que comer carne «es un lujo, como manejar una Ferrari» Pero el número real sería aún más alto si de ponderaran de manera adecuada los servicios que proyectan una serie de subas muy fuertes. La electricidad tendrá un aumento que, en un cálculo optimista, rondara el 5% para usuarios subsidiados. El agua aumentará 4%, los colectivos del AMBA subirán 7,7% y el subte aumentará 3,25%, con un boleto de $1.363.
Los peajes de rutas nacionales subirán hasta un 19%. La nafta también aumentará, afectada además por la suba del precio internacional del petróleo por la guerra en Medio Oriente. Cada movimiento en surtidor tiene efecto en cadena sobre costos logísticos y precios finales.
El patrón es claro.Y los servicios pesan cada vez más en el presupuesto de los hogares. No es un detalle técnico. Es la parte fija del gasto familiar. Luz, gas, agua, transporte. Lo que no se puede postergar.
Esto explica porque el gobierno pagó el costo político de suspender el nuevo índice y empujar la renuncia de Marco Lavagna. El nuevo IPC le daba mayor participación a servicios, que hoy representan la mayor porción del ingreso destinado al consumo. Con esa actualización, el índice hubiera mostrado con más nitidez el impacto tarifario en una inflación que según las consultoras se habreia ubicado pro encima del 3%.
La reforma laboral de Milei cruzó fronteras y ocupa titulares en Europa, Estados Unidos y Asia. Qué destacan los grandes medios internacionales y por qué ponen el foco en las protestas y el retroceso de derechos.
Por la Redacción de NLI
La reforma laboral impulsada por Milei no sólo sacudió el tablero político argentino: también se convirtió en tema central de la prensa internacional. Desde Europa hasta Asia, los principales diarios y agencias de noticias pusieron el foco en el alcance de los cambios, la resistencia sindical y el impacto social de una de las iniciativas más polémicas del Gobierno.
Reforma laboral de Milei: cómo la presentan los grandes diarios europeos
El diario español El País, en su edición en inglés, subrayó que Milei logró avanzar con una reforma que gobiernos anteriores no habían podido concretar. El medio remarca que el paquete incluye flexibilización de condiciones laborales, cambios en indemnizaciones y límites al poder sindical, y destaca el clima de tensión social que rodeó el debate parlamentario.
Desde Francia, Le Monde contextualizó la reforma dentro del programa económico de “shock” que impulsa el oficialismo. El enfoque no sólo fue económico: también puso énfasis en la conflictividad callejera y en la polarización política que atraviesa la Argentina desde la asunción del actual Gobierno.
En el Reino Unido, Financial Times analizó la iniciativa como parte de un giro liberal profundo, señalando que el Ejecutivo busca enviar señales al mercado internacional. Sin embargo, el diario financiero advierte sobre el riesgo de mayor conflictividad social y caída del poder adquisitivo, en un contexto ya recesivo.
Estados Unidos y agencias globales: protestas y sindicatos en el centro
La agencia Associated Press (AP) puso el acento en las movilizaciones frente al Congreso y en el rechazo sindical. Las crónicas describen enfrentamientos, paros y la dimensión de las protestas, presentando la reforma como el mayor desafío laboral en años.
Por su parte, The New York Times retomó el eje del “experimento libertario” y ubicó la reforma como pieza clave del plan de Milei para transformar la economía argentina. El diario estadounidense subraya que el oficialismo busca reducir costos laborales y dinamizar el empleo formal, aunque advierte que los sindicatos consideran la medida un retroceso histórico en derechos conquistados.
En América Latina, medios como O Globo y El Mercurio también reflejaron la tensión social y el impacto regional del debate argentino, planteando interrogantes sobre si el modelo puede replicarse en otros países.
El relato internacional: entre “modernización” y “retroceso”
La cobertura extranjera oscila entre dos marcos interpretativos. Por un lado, la idea de una reforma estructural que busca “modernizar” el mercado laboral y atraer inversiones. Por otro, la advertencia sobre la pérdida de protección laboral y el debilitamiento sindical.
No es menor que muchos artículos utilicen palabras como “controversial”, “sweeping overhaul” o “radical shift”. La prensa internacional observa el proceso argentino como un laboratorio político: un caso testigo de hasta dónde puede avanzar un programa de ajuste y desregulación en un país con fuerte tradición sindical.
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