|

GALLETA PARTICIPARÁ DE LA 1RA FECHA DEL CAMPEONATO MUNDIAL DE MOTOCROSS EN VILLA LA ANGOSTURA

Este viernes será la apertura del Campeonato Mundial FIM de Motocross 2023 con el MXGP Patagonia Argentina, esta mega competencia internacional comenzará con un pre-evento sin precedentes que será con entrada libre y gratuita. La competencia se disputará el 11 y 12 de marzo en Villa La Angostura.

La cita será el viernes 10 de marzo en el centro de Villa La Angostura, más precisamente, en Av. Arrayanes 8. Allí, a las 17:30hs comenzará la habitual presentación y firma de autógrafos con la presencia de los pilotos que estarán compitiendo en esta séptima edición del MXGP en Neuquén.

A continuación, una hora más tarde habrá un espectacular show de freestyle que será la gran novedad y en esta oportunidad, será animado por Monster y contará con la presencia de grandes artistas del género urbano. Todo esto también estará animado con la musicalización de DJs en vivo para que los fanáticos puedan vivir una verdadera fiesta.

Sin dudas, será la antesala perfecta para palpitar el mejor evento de motocross del planeta que contará con la presencia de 9 argentinos, y entre ellos un reginense, Pablo Galleta. “Es algo único, un evento que no podía dejar pasar, ya lo hice el año pasado y este año también vamos a ir. Feliz de poder participar y aprovechar que la Federación me da el ok para poder largar. Somos poquitos los argentinos que podemos estar, es un privilegio. La carrera es con uno mismo, no voy a correrle a nadie” nos contó el piloto reginense.

En la lista de anotados argentinos, además Pablo Galletta y Agustín Carrasco, quienes participaron de la pasada edición del Mundial,correrán los hermanos Joaquín y Agustín Poli, Rodrigo Landa, Lautaro Toro, Gonzalo Díaz Vélez, Diego Soria y Emiliano Castillo.

Cada vez falta menos para la primera fecha del Mundial de motocross en el circuito Patagonia Race Truck, en Villa La Angostura, con la presencia de 78 pilotos entre MXGP y MX2, por lo que se espera un gran espectáculo.

Será la séptima edición del MXGP en el pintoresco circuito de La Angostura, varias veces elegido como el más destacado del Mundial, y la primera vez que corresponderá al estreno del certamen.

Las puertas del Patagonia Race Track abrirán al público el sábado a las 6am. Dependiendo cada sector, el protocolo de ingreso será diferente. Para más detalles sobre el procedimiento de ingreso: www.mxgpargentina.com/entradas-qa/

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Los senadores libertarios le boicotearon la sesión a Bullrich: «No va a ser vice ni jefa de Gobierno»

     

    Patricia Bullrich fracasó en su intentona para sesionar de prepo este miércoles y apurar el pliego de Carlos «Coco» Mahiques, después que los bloques aliados y hasta legisladores del oficialismo avisaran que no podían garantizar la presencia de todos en recinto. Su traspié se debió, antes que nada, al boicot de Karina Milei para que no capitalice el eventual triunfo político de una aprobación exprés para el padre del nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

    El desaire a Patricia se inscribe en la misma lógica que la jugada de la hermana presidencial contra el intendente de 3 de Febrero, Diego Valenzuela, a quien le negaron un cargo en la nonata Agencia de Migraciones. Valenzuela, que no asumió como senador bonaerense a la espera de ocupar ese sillón que le habían prometido, estalló este martes y dijo que «Karina lo tiene secuestrado a Milei».

    Valenzuela es tal vez el único dirigente territorial de Bullrich en la provincia de Buenos Aires y había zafado del veto de Karina. Sin embargo, esa suerte se agotó y ahora lo persigue el mismo fantasma que a Gerardo Milman, el exdiputado que la exministra tuvo que esconder en su despacho para no ser alcanzado por la impugnación de la secretaria general de la Presidencia.

    En ese contexto, la senadora libertaria sobreactuó su fervor karinista y, por eso, quiso arrastrar al Senado a una ridícula sesión, sin más temario que el de otorgar estado parlamentario a los pliegos. Con todo, una fuente oficialista fue despiadada a la hora de describir la situación de Patricia: «la única certeza es que no va a ser candidata a vicepresidenta ni candidata a jefa de gobierno».

    Valenzuela furioso porque no le dan el cargo: «Karina lo tiene secuestrado a Milei»

    Tal como anticipó LPO, la exministra empujaba el trámite para que avance con rapidez la prórroga del camarista de la Casación Penal, pese a que había ausentes como la salteña Flavia Royón y Carolina Moisés, que acompañan a los gobernadores en la Argentina Week estadounidense, y otros senadores ni siquiera viajaron a Buenos Aires esta semana. «Quiere congraciarse con Juan Bautista Mahiques», dijo un senador a LPO.

    La jefa de la bancada de LLA convocó entonces a una reunión de presidentes de bloque para este martes. Y frente al temor a que le vaciaran la cita, dibujó un extraño temario que mezclaba la recuperación de estado parlamentario para pliegos de militares que habían quedado postergados, un asunto que se puede votar a mano alzada en cualquier sesión, junto al pliego de Mahiques.

    Karina Milei.

    La reticencia de los senadores era tan alta que hasta ofreció discutir la integración de las comisiones. Acaso por decoro, los legisladores acudieron al encuentro con Bullrich pero avisaron que no estaban dispuestos a sesionar este miércoles antes de sentarse a conversar: «sesionaremos la semana que viene para que entren más temas», contestó un radical ante la consulta de LPO.

    En rigor, los aliados se le plantaron a la exfuncionaria de Javier Milei pero la iniciativa de Bullrich venía reñida desde el principio con la lógica. Con el Presidente de viaje en el exterior, Victoria Villarruel quedó a cargo de la presidencia y Bartolomé Abdala, presidente provisional de la cámara, tuvo que suspender su agenda en Expoagro para estar pendiente de la frenética rutina que quería implementar la líder del bloque oficialista.

    La senadora libertaria sobreactuó su fervor karinista y, por eso, quiso arrastrar al Senado a una ridícula sesión, sin más temario que el de otorgar estado parlamentario a los pliegos.

    «Bullrich está acostumbrada a mandar, se piensa que está en el Ejecutivo», se quejaron los peronistas, y agregaron: «cree que porque ganó algunas votaciones, tiene el poder pero no es así».

    Pero el principal problema de la exministra no viene de las filas opositoras sino del gobierno mismo. LPO informó que Juan Carlos Pagotto, el mendocino de origen y riojano por adopción, se convirtió en el antagonista interno de la exsenadora, por mandato de los primos Martín y Lule Menem, aún cuando los libertarios traten de minimizar el operativo desgaste que ya pusieron en marcha contra Bullrich.

     

    Difunde esta nota
  • | |

    MIENTRAS MÁS VIEJO EL VINO… ¿MEJOR?

    Probablemente esta frase sea parte del “TOP 3” de los mitos vineros más repetidos del mundo, debe ser de lo primero que aprendemos sobre vinos. Pero este mito ¿es verdad o es mentira?, ¿es cierto que el vino que se encuentra embotellado va a ir mejorando con el paso del tiempo? No les voy a “spoilear”…

    Difunde esta nota
  • Emotivas presentaciones para las muestras de talleres culturales

    Este fin de semana se desarrollaron los cierres anuales de diferentes talleres de la Escuela Municipal de Arte en emotivas presentaciones. La Banda Municipal, el Ballet Folclórico Municipal, el Coro Municipal, el taller de Tango y el de Bellydance ofrecieron un espectáculo emocionante e inolvidable en el SUM del colegio María Auxiliadora. Por otro lado,…

    Difunde esta nota
  • |

    Ramón Carrillo: el médico que quiso curar la pobreza y terminó perseguido por haber puesto la salud en manos del Estado

     

    Nacido el 7 de marzo de 1906 en Santiago del Estero, Ramón Carrillo fue el cerebro sanitario del primer peronismo. Desde el Ministerio de Salud impulsó una revolución en hospitales, campañas sanitarias y medicina social que cambió la historia argentina. Pero su proyecto de salud pública chocó de frente con los intereses de las élites médicas, económicas y políticas. El resultado fue una campaña de odio que buscó borrar su legado.

    Por Walter Onorato

    El 7 de marzo de 1906 nació en Santiago del Estero un médico que cambiaría para siempre la historia sanitaria argentina. Ramón Carrillo no fue simplemente un funcionario más dentro del engranaje estatal: fue el arquitecto de una de las transformaciones más profundas del sistema de salud del país y, al mismo tiempo, uno de los blancos predilectos del odio político que desató el antiperonismo después de 1955.

    Neurocirujano prestigioso, formado en la Universidad de Buenos Aires y con reconocimiento académico internacional, Carrillo parecía destinado a una carrera científica brillante y tranquila. Sin embargo, eligió un camino mucho más incómodo: llevar la medicina al terreno de la política y convertir la salud pública en un derecho social.

    Ese giro se produjo cuando conoció a Juan Domingo Perón en el Hospital Militar Central en 1944. Perón quedó impactado por el pensamiento del médico santiagueño, que sostenía una idea radical para la época: las enfermedades no podían comprenderse sin analizar las condiciones sociales en las que vivía la población.

    Cuando Perón asumió la presidencia en 1946 lo convocó para dirigir la Secretaría de Salud Pública. Tres años más tarde, al elevar ese organismo al rango ministerial, Carrillo se convirtió en el primer ministro de Salud de la Argentina.

    Desde ese lugar desplegó un proyecto sanitario que rompía con décadas de abandono estatal. Hasta entonces, gran parte del sistema de salud argentino estaba basado en hospitales de beneficencia o instituciones privadas, donde el acceso dependía muchas veces de la caridad y no de un derecho garantizado.

    Carrillo propuso lo contrario: construir un sistema sanitario nacional que llegara a todos los rincones del país.

    Su programa partía de un principio que hoy parece obvio, pero que en aquel momento era profundamente disruptivo. “No puede haber política sanitaria sin política social”, sostenía. Para él, las enfermedades no eran meramente problemas biológicos sino el resultado de condiciones estructurales como la pobreza, la mala alimentación, la falta de vivienda digna o la ausencia de agua potable.

    Bajo esa lógica impulsó una política sanitaria integral que combinaba infraestructura hospitalaria, prevención, campañas de vacunación y educación sanitaria.

    El impacto fue inmediato.

    Durante su gestión se construyeron decenas de hospitales en todo el país y se multiplicó la cantidad de camas hospitalarias disponibles. Entre 1946 y 1951 se levantaron más de veinte grandes hospitales con unas veintidós mil camas nuevas, algo inédito en la historia sanitaria argentina.

    La expansión hospitalaria estaba acompañada por una red de institutos especializados y centros de atención que buscaban llevar la medicina a regiones que durante décadas habían estado completamente abandonadas por el Estado.

    Pero Carrillo no se conformó con levantar edificios.

    Su proyecto también incluyó campañas sanitarias masivas contra enfermedades que habían sido históricamente endémicas en la Argentina. El paludismo, por ejemplo, fue prácticamente erradicado en pocos años gracias a un agresivo plan de control epidemiológico.

    También se redujo drásticamente la mortalidad por tuberculosis y se combatieron epidemias como el tifus y la brucelosis. Las campañas de vacunación y los programas de prevención comenzaron a instalar una idea novedosa: la salud no debía limitarse a curar enfermedades, sino a evitar que aparecieran.

    Los resultados se reflejaron en los indicadores sanitarios. La mortalidad infantil descendió de manera significativa durante la década peronista y las tasas de mortalidad por enfermedades infecciosas cayeron de forma notable.

    Carrillo también impulsó iniciativas innovadoras para la época, como el Tren Sanitario, que recorría el país llevando atención médica, análisis clínicos y radiografías a poblaciones rurales que nunca habían tenido acceso a un médico.

    En paralelo promovió la producción estatal de medicamentos a través de una empresa pública destinada a garantizar remedios a bajo costo. La lógica era simple pero profundamente disruptiva: la salud no podía quedar subordinada a la lógica del mercado.

    Muchas de estas políticas se articularon con la Fundación Eva Perón, que construyó policlínicos, hogares para ancianos y centros sanitarios en todo el país. Mientras el Ministerio de Salud diseñaba la política sanitaria, la fundación ampliaba la red de asistencia social.

    El resultado fue una expansión sin precedentes del acceso a la atención médica para los sectores populares.

    Pero ese mismo proyecto que transformaba la salud pública generaba resistencias cada vez más fuertes en determinados sectores del poder.

    La derecha argentina nunca le perdonó a Carrillo tres cosas.

    La primera fue su convicción de que el Estado debía intervenir activamente en el sistema sanitario. Su modelo chocaba con los intereses de sectores médicos ligados a la práctica privada y con empresas que veían en la salud un negocio.

    La segunda fue su identificación política con el peronismo. Carrillo no era un técnico neutral: era un funcionario comprometido con un proyecto de justicia social que buscaba ampliar derechos para las mayorías.

    La tercera razón del rechazo fue más profunda. Su concepción de la medicina desafiaba directamente la estructura social argentina. Al afirmar que la enfermedad estaba ligada a la pobreza, Carrillo señalaba una verdad incómoda: la salud no podía resolverse sin transformar las condiciones de vida.

    Ese enfoque convertía la política sanitaria en una herramienta de transformación social.

    Cuando el golpe militar de 1955 derrocó a Perón, el nuevo régimen inició una ofensiva sistemática contra todo lo que oliera a peronismo. Carrillo, como uno de los símbolos del proyecto social del gobierno depuesto, quedó inmediatamente en la mira.

    Muchos de los proyectos sanitarios que había impulsado fueron abandonados o desmantelados. Obras hospitalarias quedaron inconclusas y programas de prevención se desarticularon.

    La persecución política y el clima hostil lo empujaron al exilio. Carrillo se instaló en Brasil, donde murió en 1956, apenas un año después del golpe.

    Murió lejos de su país, enfermo y prácticamente olvidado.

    Durante décadas su nombre quedó relegado en la historia oficial, víctima de la misma lógica de borramiento que el antiperonismo aplicó a buena parte de las políticas sociales del primer peronismo.

    Sin embargo, el tiempo terminó colocando su figura en el lugar que le corresponde.

    Hoy Ramón Carrillo es reconocido como uno de los grandes fundadores del sanitarismo argentino. Su visión de la salud como derecho social anticipó conceptos que décadas más tarde se convertirían en principios fundamentales de la salud pública moderna.

    La paradoja es evidente.

    El médico que dedicó su vida a demostrar que la enfermedad no puede separarse de la injusticia social terminó convertido en un enemigo político por haber intentado curar algo más profundo que las dolencias del cuerpo: la desigualdad estructural de la sociedad argentina.

     

    Difunde esta nota