Fracasó una licitación de deuda de Caputo y el riesgo país se disparó
La confianza no aparece. Y el mercado lo muestra sin eufemismos. El riesgo país subió 3,9% y cerró en 634 puntos. La señal clara es que la economía argentina todavía no logra convencer.
Esa falta de confianza pega en el corazón de la estrategia oficial. El Gobierno apostó a financiarse en dólares en el mercado local para evitar depender de Wall Street. Pero los resultados empiezan a quedar cortos. En la segunda vuelta de la última licitación, el Tesoro apenas logró colocar USD 34 millones del Bonar 2028, muy lejos de los USD 100 millones que buscaba captar.
La lectura del economista Hernán Letcher va en esa línea. «Los dólares encepados se están agotando. En las últimas licitaciones, los montos ofrecidos quedaron por debajo de los límites que había fijado Economía. En el caso del AO27 se colocaron USD 97 millones y en el AO28 apenas USD 34 millones», señaló. El dato es más profundo de lo que parece: en la segunda vuelta, donde el precio ya está fijado, cada vez hay menos oferta dispuesta a convalidar esas tasas.
El gráfico es elocuente. Las ofertas rechazadas en segunda vuelta vienen cayendo licitación tras licitación. No es que sobra demanda. Es al revés: se está achicando.
En paralelo, los dólares empezaron a moverse. Subieron por segunda rueda consecutiva y reflejan esa tensión. El dólar blue cerró en $1.425, con un alza del 0,7%, el MEP en $1.434,33 con 0,5%) y el contado con liqui en $1.486,41.

Desde el otro lado del espectro ideológico, Ricardo Arriazu puso el foco en el mismo problema. «La palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina», sintetizó. Y fue más allá: «En las universidades no enseñan cómo funciona una economía donde la unidad de cuenta no es su moneda nacional. En Argentina, cuando la gente tiene miedo, no demanda pesos: demanda dólares».
Arriazu también dejó una definición incómoda para el Gobierno. «La confianza se define como la tasa de retorno ajustada por riesgo. Y el problema argentino es el riesgo. Un país que defaulteó nueve veces cantando el himno nacional es un estafador serial», lanzó.
Ese telón de fondo se ve con claridad en la cuenta corriente. En febrero registró un déficit de USD 115 millones y acumuló cinco meses consecutivos en rojo. Aunque el número fue menor que en meses previos, no cambió la tendencia. Desde junio de 2024, solo tres meses cerraron con superávit, todos asociados a liquidaciones extraordinarias del agro.
El problema es estructural. El superávit comercial no alcanza para cubrir el déficit en turismo ni los pagos de intereses de la deuda. A eso se suma la salida de capitales. La compra de dólares a la que se refería Arriazu. Solo en febrero, la fuga fue de USD 2.131 millones. Desde la flexibilización parcial del cepo, ya suma USD 37.732 millones. Es un drenaje constante, com
Hacia adelante, el panorama se vuelve más delicado. El tipo de cambio real sigue apreciándose. El índice del BCRA cayó a 84,7 puntos, por debajo del promedio de 90,1 de febrero. Eso implica menor competitividad, justo cuando las monedas de los socios comerciales se deprecian. La economía, así, se encarece en dólares.
