Chile bloqueó carne argentina y endurece controles por el desmantelamiento del Senasa de Sturzenegger

Chile bloqueó carne argentina y endurece controles por el desmantelamiento del Senasa de Sturzenegger

 

 El conflicto sanitario por las flexibilizaciones de los controles que lleva adelante el ministro de Desregulación «para ahorrar en burocracia estatal», sumó un nuevo capítulo que enciende alarmas en el sector agroexportador a pesar de que las entidades del campo evitaron pronunciarse.

Tras el rechazo de carne por parte de China, salió a la luz que semanas atrás, Chile bloqueó el ingreso de producción argentina y endureció los controles, «lo cual significa un deterioro acelerado de la credibilidad sanitaria del país», comentó un productor a LPO.

 [China rechazó carne argentina y crecen las críticas a Sturzenegger por el vaciamiento del Senasa]

Como anticipó este medio, el rechazo de envíos a China encendió alarmas en la cadena agroexportadora y puso en la mira el vaciamiento del Senasa impulsado por Federico Sturzenegger pero las entidades del campo no dijeron ni mu.

 Tras el rechazo de carne por parte de China, salió a la luz que semanas atrás, Chile bloqueó el ingreso de producción argentina y endureció los controles, «lo cual significa un deterioro acelerado de la credibilidad sanitaria del país», comentó un productor a LPO 

«En las entidades hablan en voz baja, no sabemos bien que pasa porque hay suficientes motivos para, al menos, convocar a una asamblea de productores para contar cómo estamos, señalar problemas o al menos hacer propuestas, pero deberían tener expresiones más contundentes y no la están tendiendo. ni siquiera la Federación Agraria», se quejó un pequeño productor afiliado a la entidad que nació del Grito de Alcorta.

Por su parte, el ex presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, dijo a LPO que «esta desregulación de Sturzenegger que tienen por objetivo debilitar al Senasa y los controles, nos está generando problemas de mercado. Ya pasó con China y Chile y se puede extender a otros destinos que es donde nos lleva las políticas del ministro de Desregulación».

 Esta desregulación de Sturzenegger, que tienen por objetivo debilitar al Senasa y a los mecanismos de conrol, nos está generando problemas de mercado. Ya pasó con China y Chile y se puede extender a otros destinos. Es donde nos lleva las políticas del ministro de Desregulación 

Es que los controles sanitarios funcionan en el mundo como el engranaje de un reloj, con rigurosos requisitos que son compromisos que adoptan los países como políticas de Estado y que en Argentina se están diluyendo por la tozudez ideológica de algunos funcionarios.

La acumulación de incidentes empezó a configurar un problema estructural: «El riesgo no es un embarque rechazado, es que Argentina pierda reputación sanitaria», advirtieron en el sector, y alertaron sobre el apagón informativo en la actualización de los controles.

Sucede que la decisión del gobierno de reducir controles y desarticular sistemas de alerta sanitarias empieza a tener consecuencias concretas en los procesos productivos donde sin controles, las exigencias se empiezan a aflojar, la trazabilidad se relaja y el riesgo de alguna avivada puede significar el cierre de mercados internacionales.

Lo que hasta hace pocos meses se presentaba como una simplificación burocrática para «liberar al sector productivo», ahora amenaza con convertirse en un cuello de botella para las exportaciones.

Según pudo saber LPO de fuentes del sector, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) chileno intensificó de manera inusual los controles sobre toda la cadena productiva argentina: frigoríficos, feedlots, campos, transporte y cadena de frío. «Están recorriendo todo, uno por uno, como nunca antes», describió una fuente con acceso directo al negocio exportador que da cuenta de la desconfianza creciente.

Además, el endurecimiento no es caprichoso. En agosto del año pasado, Chile ya había suspendido la importación de carne y productos animales provenientes de la Patagonia tras la flexibilización sanitaria dispuesta por Argentina mediante la Resolución 460/2025, que habilitó el ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa.

 En agosto del año pasado, Chile ya había suspendido la importación de carne y productos animales provenientes de la Patagonia tras la flexibilización sanitaria dispuesta por Argentina mediante la Resolución 460/2025, que habilitó el ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa 

Esa decisión implicó en los hechos la eliminación de la histórica barrera sanitaria en un esquema que durante décadas funcionó como garantía de estatus diferencial de las carnes patagónicas. Para las autoridades chilenas, la medida abrió un riesgo sanitario preocupante.

Chile se mantiene libre de la Aftosa sin vacunación desde 1981 y para ello, necesitó políticas sanitarias extremadamente estricta de control de importaciones. Cualquier señal de relajamiento del lado argentino dispara automáticamente mecanismos de defensa.

Si bien hacia fin de año Chile reanudó parcialmente las compras tras verificar determinados estándares, en el sector aseguran que los controles nunca volvieron a ser los mismos y que ahora se intensificaron aún más.

 

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    CASA ROSADA: Karina Milei saca un histórico cuadro de Perón y Evita y evalúa reemplazarlo por uno de Messi

     

    El Gobierno ordenó retirar una histórica imagen de Juan Domingo Perón y Eva Perón de la Casa Rosada y ya analiza reemplazarla por otras figuras, entre ellas Lionel Messi. La decisión, impulsada por Karina Milei, vuelve a encender la polémica por la “batalla cultural” libertaria.

    Por Roque Pérez para NLI

    La escena es tan simbólica como provocadora. En pleno corazón de la Casa Rosada, el gobierno de Milei decidió descolgar un cuadro de Juan Domingo Perón y Eva Perón, dos de las figuras más representativas de la historia política argentina. La orden partió de la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei.

    La explicación oficial y las dudas

    Según la versión oficial, el retiro del cuadro responde a “problemas estructurales” en la obra, que habría sido enviada a restauración junto a otras piezas retiradas del mismo sector.

    La imagen en cuestión no era menor: se trataba de una réplica del histórico óleo pintado en 1948 por Numa Ayrinhac, que muestra a Perón con la banda presidencial junto a Evita, una obra que incluso sobrevivió a la persecución simbólica del peronismo tras el golpe de 1955.

    Pero la explicación técnica convive con un contexto político evidente. La decisión se inscribe en una serie de medidas impulsadas por el oficialismo que apuntan a reconfigurar la iconografía estatal, como ya ocurrió con el cambio de nombre del Salón de las Mujeres o el retiro de imágenes de figuras históricas vinculadas al peronismo.

    Del peronismo a Messi: la nueva estética oficial

    Lo más llamativo no es solo lo que se sacó, sino lo que podría venir. Entre las opciones que analiza el Gobierno para ocupar el espacio vacío aparecen próceres tradicionales… pero también un nombre inesperado: Lionel Messi.

    Sí, el capitán de la Selección campeona del mundo podría reemplazar a Perón y Evita en uno de los edificios más emblemáticos del país. La sola posibilidad grafica el rumbo simbólico que busca imprimir el oficialismo: desplazar referencias políticas históricas y reemplazarlas por íconos “neutrales” o populares.

    Una decisión que no es aislada

    El retiro del cuadro no ocurre en el vacío. Forma parte de una política más amplia que desde el inicio de la gestión Milei apunta a disputar el sentido de la historia y los símbolos nacionales.

    En ese marco, la figura de Karina Milei —considerada la persona de mayor influencia dentro del gobierno— vuelve a quedar en el centro de la escena, no solo por la decisión administrativa sino por su peso en la orientación política del oficialismo.

    La disputa por la memoria

    Más allá de los argumentos técnicos, la medida reabre una discusión profunda: ¿qué lugar ocupan Perón y Evita en la identidad argentina actual?

    La remoción de su imagen de la Casa Rosada no es un hecho menor ni meramente decorativo. Se trata de una decisión cargada de sentido político que, para muchos, evoca etapas de la historia en las que se intentó borrar la simbología peronista del espacio público.

    Y en ese contraste, la posible irrupción de Messi —ídolo indiscutido pero ajeno a la política— funciona como un signo de época: la sustitución de la memoria política por la lógica del espectáculo y la despolitización simbólica del Estado.

     

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    «En el 80 y pico…»: Martín Menem no pudo decir en qué año fue la guerra de Malvinas

     

    El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, dejó una frase que rápidamente se volvió símbolo de algo más profundo que un simple error: al referirse a la guerra de Guerra de Malvinas, la ubicó “allá por el ochenta y pico”, sin poder precisar el año exacto. No se trata de una trivia ni de un dato menor: hablamos de 1982, uno de los hitos más dolorosos y determinantes de la historia argentina reciente.

    Por Roque Pérez para NLI

    La escena, ocurrida hoy en el marco del 2 de abril, no sólo generó incomodidad. Encendió una alarma concreta sobre el nivel de formación de quienes hoy ocupan los cargos más altos del Estado. Porque no es lo mismo un furcio en una charla informal que una imprecisión histórica desde la presidencia de la Cámara baja.

    Una seguidilla de papelones que ya no sorprende

    Lo de Menem no es un hecho aislado. Por el contrario, se inscribe en una cadena de errores que empieza a configurar un patrón dentro del gobierno de Javier Milei: dirigentes que exhiben una preocupante falta de conocimientos básicos en historia, política internacional y cultura general.

    Uno de los casos más resonantes de los últimos días fue el de la diputada Juliana Santillán, quien aseguró haberse reunido con el “embajador de Checoslovaquia”. El problema es que Checoslovaquia dejó de existir hace más de tres décadas, tras su división en República Checa y Eslovaquia.

    El dato no es anecdótico: Santillán preside la Comisión de Relaciones Exteriores. Es decir, tiene entre sus responsabilidades centrales el vínculo diplomático con otros países. El error, en ese contexto, adquiere una gravedad institucional evidente.

    Pero no es el único caso. En distintos niveles del oficialismo se repiten declaraciones erráticas, confusiones históricas y fallas conceptuales que, acumuladas, empiezan a delinear una imagen de improvisación estructural más que de simples deslices individuales.

    Malvinas: memoria, soberanía y responsabilidad

    La Guerra de Malvinas no admite aproximaciones vagas. No es “ochenta y pico”. Es 1982. Es dictadura, es jóvenes soldados enviados al frío extremo, y es también el inicio del fin del régimen. Es, además, una causa de soberanía que atraviesa generaciones y gobiernos.

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    Porque gestionar el Estado no es opinar en televisión ni viralizar consignas en redes. Requiere conocimiento, preparación y una comprensión básica de la historia y del mundo. Cuando eso falta, lo que aparece no es frescura ni renovación, sino improvisación.

    En ese sentido, los episodios de Menem y Santillán no son excepciones: son síntomas de un modelo que privilegió la exposición mediática por sobre la idoneidad.

    Entre la ignorancia y el desprecio

    Hay una pregunta incómoda que sobrevuela estos episodios: ¿es ignorancia o es desinterés? Porque ambas opciones son problemáticas, pero implican cosas distintas. La primera habla de falta de preparación; la segunda, de algo más grave: desprecio por la historia y por lo que representa.

    Cuando un presidente de la Cámara de Diputados no puede ubicar en el tiempo la guerra de Malvinas, no solo queda expuesto él. Se expone la calidad institucional de todo un gobierno.

    Y cuando una diputada que maneja relaciones exteriores confunde países que dejaron de existir hace más de 30 años, el problema deja de ser anecdótico.

    Un gobierno que subestima la historia

    Tal vez lo más preocupante no sea el error en sí, sino lo que revela: una dirigencia que parece no dimensionar el peso de la historia argentina. Que habla de soberanía sin precisión, de diplomacia sin rigor y de memoria sin conocimiento.

    En política, los símbolos importan. Y Malvinas es uno de los más profundos que tiene el país. Reducirlo a un “ochenta y pico” no es solo un error: es una señal de época. Una en la que el poder parece cada vez más desconectado de la historia que debería representar.

     

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