La movida de los Menem para voltear el DNU de la SIDE fracasó luego de que un juez rechazara un pedido de habeas corpus contra el decreto a medida de Santiago Caputo.
LPO reveló en exclusiva que el juez federal de Paraná, Daniel Alonso, habilitó la feria para pronunciarse sobre el decreto que faculta a la SIDE a detener personas sin orden judicial, lo que según los demandantes que pidieron el habeas corpus representa «una amenaza sobre la libertad» y viola «los principios de inocencia y culpabilidad».
Como reveló este medio, el dato más fuerte es el político y tiene que ver con la interna del gobierno nacional. En Entre Ríos dicen que el juez Alonso es cercano a la familia Menem y hasta fue abogado de Carlos Nair Menem, hijo del expresidente y primo de Martín y Lule.
El dato judicial se une con una versión que circula en los pasillos de la Cámara de Diputados y es que los Menem habrían hecho saber a legisladores de la oposición que no pondrán demasiada resistencia al embate para voltear el DNU, que empezará apenas se habiliten las sesiones.
El juez Alonso rechazó el pedido porque consideró que no había una amenaza «cierta, concreta e inminente» contra la libertad o la libre circulación de las personas.
«No se infiere ni siquiera de manera indiciaria la existencia de limitación o amenaza actual de la libertad ambulatoria, ni un atentado a la libertad decidido y en próxima vía de ejecución, ni vulneración de garantía constitucional alguna», dice el fallo de Alonso.
Los bloques de La Libertad Avanza en la Legislatura bonaerense están dispuestos a acompañar al peronismo con un proyecto que permita el regreso de las reelecciones indefinidas siempre y cuando se incluya la Boleta Única en la elección provincial.
Esa estrategia se empezó a conversar entre los legisladores y, si bien no es una definición que baja de la Casa Rosada, de a poco va generando algunos consensos dentro de las bancadas libertarias.
Los legisladores de Javier Milei entienden que lograr imponer la Boleta Única en la provincia de Buenos Aires será un eje central de su agenda legislativa. En 2015 la elección se realizó con Boleta Única en octubre sin complicaciones, sin embargo, en la elección desdoblada de septiembre se mantuvo el sistema tradicional de boleta partidaria.
El peronismo defiende el sistema de boleta partidaria. Con esa herramienta se impuso en la elección de septiembre. Como contracara, con el sistema de Boleta Única cayó derrotado en la legislativa nacional de octubre.
«Creemos que con la Boleta Única le damos todo el poder al ciudadano y se terminan los manejos partidarios», dicen fuentes libertarias.
En la provincia son 82 los intendentes que no pueden ser reelectos en 2027. Ese número contempla dirigentes de todos los frentes políticos: peronismo, radicales, del PRO y también libertarios.
La idea es discutir este año una reforma electoral integral que incluya además de reelecciones indefinidas y Boleta Única, una actualización de las bancas por sección electoral, una discusión postergada desde hace años.
Agustín Romo, Fernando Rovello y Marcela Basualdo.
Ese último punto es un planteo común en algunos referentes de La Cámpora que destacan una injusta subrepresentación de las secciones del conurbano por sobre las del interior que están sobrerrepresentadas.
Los libertarios entienden que los cambios electorales deben realizarse en años donde no haya elección. Históricamente eso fue una constante en la provincia para llegar al año electoral con un sistema de reglas acordado. Sin embargo, todo voló por los aires en 2025, cuando las normas se modificaron apenas unos meses antes de la elección de septiembre.
LPO contó que Axel Kicillof tiene decidido impulsar el regreso de las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires. En La Plata consideran que la ley que impide la reelección de intendentes y legisladores es proscriptiva.
Atravesado por internas, el peronismo deberá buscar aliados tanto en el Senado como en Diputados. La Cámpora y el axelismo tuvieron roces durante todo el año pasado por la estrategia electoral y esas diferencias no cesaron.
Durante meses frenéticos en los que los legisladores de Cristina buscaron evitar que el gobernador desdoble la elección provincial de la nacional se presentaron proyectos desde ambos lados para eliminar las restricciones a las reelecciones. Ninguno de los proyectos llegó al recinto y varios legisladores no pudieron reelegir.
La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina se prepara para vivir un fin de semana con muchas actividades e invita a los vecinos a sumarse a las diferentes propuestas. El sábado 17 a las 14 horas ‘Tardes Dulces’ en la Oficina de Turismo con la participación de la emprendedora Cassia Repostería. A…
La Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina informa que están abiertas las inscripciones para participar de la Bajada de Canoas Recreativa que unirá Huergo-Regina el domingo 28 de febrero. La inscripción tiene un costo de $1000 e incluye traslado al Fortín Lagunita en Huergo, transporte de embarcaciones, desayuno, refrigerio, almuerzo y seguro….
Portada: pintura de Samuel Hirszenberg – «Spinoza excomulgador» – 1907
En noviembre de 2021, el filósofo israelí Yitzhak Melamed solicitó a las autoridades de la Sinagoga de Ámsterdam autorización para visitarla: quería filmar allí una película sobre Spinoza. Pocos días después tuvo la respuesta del rabino de la comunidad, Joseph Serfaty: “Spinoza y sus escritos fueron excomulgados con la proscripción más severa, cuya vigencia se mantiene en el curso del tiempo y no puede ser anulada… Usted ha dedicado su vida al estudio de la obra proscripta de Spinoza y al desarrollo de sus ideas… Por consiguiente, deniego su solicitud y lo declaro a usted persona non grata en el complejo de la Sinagoga portuguesa”.
Algunos siglos antes, precisamente el 26 de julio de 1656, en esa misma Sinagoga había sido leída la excomunión contra Spinoza, tremenda en todos sus términos. Luego de las conocidas imprecaciones y maldiciones proferidas en ella, ordena finalmente a los judíos de todos los tiempos, donde quiera que estos se hallaren, abstenerse de “leer ningún papel hecho o escrito” por Spinoza (“advirtiendo que nadie puede hablar oralmente ni por escrito, ni hacerle ningún favor ni estar con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni leer papel hecho o escrito por él”). Prohibición sorprendente y más bien premonitoria, habida cuenta de que hasta ese día de 1656 el joven Baruch no había comenzado aún a escribir su obra.
Sin embargo, la eficacia del mandato que ordenaba “no leer” nunca se concretó. La obra spinozista inspiró ininterrumpidamente amor y odio en las generaciones sucesivas del pueblo de Israel, interpelado por una anomalía cultural que algunos consideran el inicio del antisemitismo moderno -de lo que León Poliakov llamó “el antisemitismo racionalista o laico de los tiempos modernos”-, mientras otros, al contrario, consideran esa obra como la consecución de una antigua tradición judía alternativa al fariseísmo dominante, trasvasada en odres filosóficos.
La obra de Spinoza inspiró amor y odio en las generaciones sucesivas del pueblo de Israel.
En el contexto del debate acerca del revocamiento de la excomunión, que en la década de 1950 encabezó el primer ministro israelí David Ben-Gurión, Yitzhak Haleví Herzog, principal rabino de Israel en ese momento, remitió al Spinozeo de Haifa una carta referida a la validez futura de la prohibición de leer a Spinoza presuntamente contenida en el herem. En ella escribe: “He examinado el texto de la proclamación [el escrito de excomunión] y hallado que… la prohibición de leer las obras y composiciones de Spinoza ya no tiene vigencia”[1]. Sin embargo, la iniciativa de Ben Gurion por levantar la proscripción de Spinoza no prosperó y, como afirma en la carta arriba citada el rabino Serfaty, “mantiene toda su fuerza”.
Una sombra incómoda
La filosofía spinozista de la necesidad y la ética de la alegría que establece el modo de vida más propio de la afirmación filosófica, insubordinada del ideal ascético y las retóricas de la humillación, revela su significado más profundo desde y ante la devastación. Y sería incomprensible sin la historia del pueblo hebreo que el joven Baruj había aprendido muy bien, al igual que la lengua hebrea, en la escuela amstelodana Ets Haim (El árbol de la vida), junto a la Sinagoga del barrio judío donde una mañana de 1635 toda la comunidad se congregó a llorar la muerte de Abraham Núñez de Bernal, quemado en Córdoba por la Inquisición. Esa historia por la que la nación de los judíos había sido invariablemente perseguida y diezmada a lo largo de los siglos ha dejado su vestigio en la obra spinozista, a la que pertenece la redacción de un Compendio de gramática de la lengua hebrea, extraña opción para un filósofo en plena madurez, que había escrito ya sus libros fundamentales. Considerado como libro de la buena memoria, quizá se trata de un gesto político de pietas hacia una lengua -y por tanto hacia un sentido del mundo- en extinción, debido a las “calamidades” y “persecuciones” de las que sus hablantes fueron objeto.
Entre algunos de los principales teóricos y filósofos judíos es posible trazar una línea de denostación de Spinoza -que en rigor se remonta hasta la publicación misma del Tratado teológico-político-, a la que pertenecen autores como Hermann Cohen, Leo Strauss, Emmanuel Levinas, Benny Lévy o, más recientemente, Jean-Claude Milner. Conforme esta persistente comprensión, el autor de la Ética no habría producido un universalismo emancipatorio y libertario sino más bien habría abierto la vía del antisemitismo moderno. Según Cohen, en efecto, “Spinoza conservó todo su rencor por el anatema en su contra, para derramarlo en este escrito [el TTP]”, que concibió con “insensible crueldad” y solo motivado por “venganza”. La investigación filológica de la Biblia por “el genio maligno de Spinoza” habría tenido por único propósito “la destrucción del concepto judío de religión”, lo que “deja al descubierto su alma” mostrando el carácter “demoníaco” de su intención y la deshonestidad de su trabajo. Considerado por el filósofo de Marburgo como “el gran enemigo”, “Spinoza constituye para la historia moderna del judaísmo la más grande dificultad”.
Su filosofía de la necesidad y la ética de la alegría revela su significado más profundo desde y ante la devastación.
En igual sentido, para Milner, el propósito último del programa spinozista -animado asimismo por resentimiento hacia su pueblo- sería el de “borrar el nombre judío” de la memoria humana. Según él, Spinoza habría teorizado una “técnica de persecución hacia los judíos” desapasionada y fría; un borramiento cuyo “único límite” sería la “masacre”, la “efusión de sangre” y los “asesinatos en masa”. Milner la llama “persecución perfecta”, que por una ironía de la historia ha sido considerada como un alegato por la libertad de creencia y su autor como un ícono de la tolerancia. La “solución final” spinozista -es la tesis fuerte de Milner- sería la conversión de los judíos al Islam, y su maniobra consistiría en alabar la política del imperio turco respecto de los convertidos, bajo la máscara de la alabanza -por lo demás ficticia- de la política de España respecto de los judíos conversos. Haría esto por prudencia, pues los turcos eran los mayores enemigos del mundo cristiano, encriptando su verdadero propósito en desplazamientos y contra-verdades conforme un “arte de escribir” necesario por la “indecencia” del contenido que se formula. La apostasía voluntaria y consiguiente conversión al Islam de Sabbatai Tsevi -sin embargo nunca mencionado por Spinoza en ninguno de sus escritos- sería pues lo que define su programa: que el nombre “judío” desaparezca -por apostasía generalizada- para siempre de la memoria de los hombres.
Originalmente expuestas en el Instituto de Estudios Levinasianos de Jerusalén en 2010-2011, las tesis de Milner no disimulan que en la discusión académica y política en torno al “problema Spinoza” (misma expresión que la empleada por Rosenberg al confiscar la biblioteca del filósofo durante la ocupación nazi de Holanda) lo que hay en juego es la cuestión palestina. En la perspectiva de Milner, el proyecto spinozista de conversión masiva de los judíos al Islam para que desaparezca el nombre “judío” de la memoria de los hombres no obstante la persistencia de la circuncisión [recordemos que esta se extiende a todo el mundo islámico], presenta -como marca Iván Segré- un claro correlato anacrónico en la actualidad. Si se aplicara hoy en Israel / Palestina la política “liberal” de Spinoza -que sea posible vivir juntos en un mismo territorio manteniendo la libertad religiosa de cada uno-, el “Estado judío” implosionaría. La propuesta de un “Estado común” desde el Jordán hasta el mar no sería otra cosa que un ardid para que esa desaparición se produzca. Según esto, un Estado común de Israel / Palestina para todos los habitantes, sean judíos, musulmanes o cristianos, significaría en poco tiempo -es el argumento del actual gobierno israelí y tácitamente de Milner- la conversión del Estado judío en un Estado islámico. Y cualquiera que afirme el bien común entre los diferentes sería un antisemita encubierto[2].
La herencia malversada
El espíritu y la letra de la filosofía spinozista nada tiene que ver con esta línea de lectura y sí mucho que contribuir a la construcción de una paz, que es siempre obra de lo común –entendido no como algo ya dado a lo que se pertenece (un territorio, una religión, un libro, una lengua) sino como algo en lo que se entra, una composición de las diferencias, la tarea de ser con otros, el vivir juntos como porvenir.
En sintonía exacta con esta deriva posible para Oriente Medio y para la humanidad toda, el músico argentino-israelí-palestino Daniel Barenboim escribió en 2003 un bello artículo en el que relata la influencia de la lectura de Spinoza cuando era niño en su manera de vivir la música (en particular el principio spinozista de la inseparabilidad de emoción y razón), y afirma su importancia para el actual conflicto palestino-israelí. Su relevancia -dice Barenboim- radica en que su filosofía “nunca se basó en la premisa del ser judío como minoría. Por eso su filosofía es tan contemporánea, ahora que el pueblo judío tiene su propio Estado, es decir no es más una minoría…”, y se halla frente a otra minoría: el pueblo palestino. La democracia israelí “no ha resuelto hasta ahora el problema de un Estado donde las minorías son suprimidas”, por lo cual “… el restablecimiento de la filosofía de Spinoza en Jerusalén [contra la ortodoxia religiosa y la derecha política que determinan actualmente el clima espiritual] es esencial si quiere lograrse un progreso en el conflicto de medio oriente”.
¿Por qué el viejo topo spinozista resplandece siempre en los momentos de peligro?
Si es verdad que “Spinoza constituye la más grande dificultad” para el judaísmo actual, lo es porque sostiene un universalismo que tiene profundas raíces en la cultura judía y no porque haya procurado su destrucción ni la desaparición del “nombre judío”. Spinoza tendrá mucho que decir siempre que el exterminio reemprende su obra. Lo que tiene por decir puede ser comprendido por cualquiera: por hombres y mujeres simples -como Yakov Bok en la novela El reparador de Bernard Malamud-; por soñadores refinados e inquietos que no permiten que se desvanezca la interrogación vital sobre todas las cosas -como Azarías Gitlin en Un descanso verdadero de Amós Oz-, o por sabios estudiosos -como el viejo Nahum Fischelson en el cuento de Isaac Bashevis Singer El Spinoza de la calle del mercado-, todos ellos spinozistas judíos que aspiran a producir una conciencia de la humanidad, apremiados por la pregunta urgente acerca del sentido de ser con otros. O por artistas como Daniel Baremboin, cuyo texto antes citado concluye con simplicidad y precisión: “Con la Ética de Spinoza Israel podría desarrollarse como un verdadero estado democrático, en el que cada parte de la comunidad defina sus valores éticos y el fin último de la humanidad”.
A través del arte, la literatura, la filosofía, la religión o la política, por fuera de cualquier tentación sacrificial y sin nunca desviar la mirada de la destrucción en potencia o en acto que se abate sobre la vida humana, el viejo topo spinozista resplandece siempre en los momentos de peligro, hereda a las generaciones su insistencia de paz, procura componer las diferencias de los seres humanos para transitar el tiempo que les ha tocado.
Tras el daño infinito inferido por el actual gobierno de Israel al tesoro cultural legado por el pueblo judío a todas las generaciones, será paradójicamente un filósofo expulsado del judaísmo quien provea al pueblo de Israel ideas que serán fundamentales para recuperar esa herencia tan fundamental para la humanidad toda. Pero eso será después. Mientras el genocidio en la franja de Gaza siga abierto, Spinoza es un amigo del pueblo gazatí, y de los judíos y las judías de todo el mundo que claman: “no en mi nombre”.
[1] Transcripta por Yirmiyahu Yovel en Spinoza, el marrano de la razón, Anaya & Muchnik, Madrid, 1995, p. 211.
[2] En favor de un Estado común, Eyal Sivan realizó un hermoso film: Estado común entre el Jordán y el mar (2013). Una lúcida crítica de la tesis de Milner puede leerse en el libro de Iván Segré, Le manteau de Spinoza, La Fabrique, Paris, 2014.
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