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Este sábado, Feria ReEmprender especial ‘Día de la madre’

Este sábado de 16 a 20 horas tendrá lugar la Feria ReEmprender especial ‘Día de la madre’ en la Plaza de los Primeros Pobladores.

Además de poder comprar el regalo a nuestros artesanos y expositores se podrá disfrutar de espectáculos musicales y de una cabina fotográfica para retratar un momento especial junto a mamá, actividades coordinadas por la Dirección de Cultura.

Además la Dirección de Turismo acompaña a los alumnos de 6º año Mecánico del Instituto Nuestra Señora del Rosario que van a presentar el auto eléctrico que participará del ‘Desafío ECO YPF’ el 4 y 5 de diciembre en el autódromo de Buenos Aires.

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  • Crisis en el bloque peronista porque un grupo de diputados pide aprobar el acuerdo con la UE como señal al campo

     

    El peronismo no sabe qué hacer con el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Un grupo de diputados pide apoyarlo como señal al campo, mientras Juan Grabois ya avisó que no lo votará y La Cámpora espera alguna orden de Cristina Kirchner.

    El bloque de Unión por la Patria tuvo una larga reunión durante la noche del martes y todavía no hay una postura de consenso. Un diputado que participó del encuentro afirma que «hay buena predisposición pero queremos ver los papeles». «Hay 8 mil fojas que todavía nadie vio pero dicen que ya están en Legal y Técnica», apunta. 

    Entre los diputados miran con preocupación la reciente decisión de la Comisión Europea de calificar a la soja como insumo de «alto riesgo ambiental» y, entienden, amenazas el negocio del biodiesel argentino. Además, en el kirchnerismo siempre hubo reparos con el acuerdo por considerar que no defiende los intereses del sector industrial argentino.

    El Parlamento Europeo suspende el acuerdo con Mercosur y lo manda a la justicia

    En medio de esa confusión en el bloque, un grupo de diputados dio un primer paso para apoyar el acuerdo porque creen que tiene aspectos positivos para el campo y podría ser una señal de acercamiento.

    El grupo conformado por Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Kelly Olmos, Juan Pablo Luque y Emir Roberto Félix presentó un proyecto para crear una comisión bicameral con participación de sectores empresarios para evaluar los impactos del acuerdo y evitar que haya sectores perjudicados. Uno de los casos sobre los que quieren poner especial atención es el biodiésel, un sector que quedaría muy complicado con el acuerdo.

    El grupo que presentó este proyecto viene teniendo diálogos con las entidades del campo, donde le expresaron apoyo al acuerdo con la Unión Europea. También hubo consultas con el titular de la comisión de Asuntos Agrarios del PJ, Julián Domínguez, que respaldó la creación de la Bicameral.

    «Es necesario que los políticos escuchemos a los sectores industriales, al campo, la agroindustria, las cadenas de valor y los trabajadores al momento de implementar un acuerdo tan trascendente para nuestro país», señala el proyecto.

    En cambio, Juan Grabois publicó un mensaje lapidario en redes sociales. «Olvídense que vote el acuerdo con la UE. No le sirve a la Argentina. Lula defendió bien los intereses de Brasil, Milei defendió bien los intereses de Alemania. Lo que está haciendo el cipayo con peluca es abrir aún más las compuertas para exportar materia prima e importar productos industriales», escribió. Una línea similar a la de Grabois estaría expresando el excanciller Jorge Taiana.

    Mientras tanto, los diputados de La Cámpora y el kircherismo duro están paralizados a la espera de alguna señal de Cristina, que se mantiene en un largo silencio y concentrada en su situación personal. 

    El acuerdo con la UE es un ejemplo clarísimo de la actualidad del peronismo, con dirigentes que están quietos por la falta de una bajada de línea desde San José 1111 y con miedo a expresar cualquier opinión por temor equivocarse. Por eso acaso sea una señal el movimiento del grupo de diputados que se desmarcó y apoya el acuerdo.

    Los diputados de La Cámpora y el kircherismo duro están paralizados a la espera de alguna señal de Cristina, que se mantiene en un largo silencio y concentrada en su situación personal

    Además del impulso de Milei al acuerdo, al kirchnerismo le genera una contradicción también por la relación con Lula, que en una posición diametralmente opuesta expresó su «confianza» en que el Congreso «no medirá esfuerzos» para internalizar el acuerdo «en el menor plazo posible».

    Hay que recordar que Alberto Fernández, tres días ante de dejar el cargo, en la cumbre de Mercosur que se realizó en Río de Janeiro decidió no acompañar la firma que venía impulsada por Lula. El ex presidente le boicoteó la foto triunfal que esperaba el líder brasileño y eso, como anticipó en exclusiva LPO en ese momento, generó un profundo enojo en el brasileño.

    Como sea, el tratamiento del acuerdo en el Congreso argentino es una incógnita y todo apunta que será con el inicio de las sesiones ordinarias. El acuerdo fue firmado el pasado 17 de enero en una ceremonia en Asunción y para entrar en vigor debe ser ratificado por al menos un país del Mercosur y por la UE, donde el tratado ha sido suspendido y enviado a la justicia.

    La apertura de nuevos mercados y el crecimiento de las exportaciones argentinas es fundamental para el desarrollo de nuestro país, el crecimiento de la industria y la generación de puestos de trabajo.En esa línea, el Acuerdo Comercial entre el MERCOSUR y la Unión Europea… pic.twitter.com/iG6nCK8kM0

    — Guillermo Michel (@MichelGuilleOK) February 4, 2026

     

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    Ciencia, tecnología y soberanía: cuando Perón pensó el desarrollo nacional desde el poder popular

     

    Juan Domingo Perón explicaba que sin ciencia y tecnología propias no hay soberanía, y sin soberanía no hay desarrollo posible. Exactamente a la inversa del proyecto libertario.

    Por Walter Onorato para NLI

    Hay textos que no envejecen: se actualizan. No porque el tiempo los haya tratado bien, sino porque las contradicciones que describen siguen vigentes —o incluso agravadas—. El capítulo dedicado a la ciencia y la tecnología en Modelo argentino para el proyecto nacional es uno de ellos. Allí, Juan Domingo Perón no sólo reflexiona sobre el desarrollo científico-tecnológico, sino que lo inscribe en una estrategia integral de liberación nacional, enfrentada de manera frontal al dogma liberal y a la dependencia estructural de los países periféricos.

    El planteo parte de una definición clave: la tecnología no es neutra. Es poder social cristalizado, acumulable, transferible, comerciable, y por lo tanto, objeto de disputa política. Perón la define como una forma particular de “mercadería” inmaterial que entra en la producción, genera dependencia y condiciona las decisiones soberanas de un país cuando es controlada desde el exterior. Esta caracterización desmonta de raíz la visión tecnocrática que separa ciencia de política: para el peronismo, no hay desarrollo técnico sin proyecto nacional.

    Perón escribe con claridad que los países de menor desarrollo relativo no pueden aceptar pasivamente la división internacional del conocimiento. La llamada “internacionalización del saber” —presentada muchas veces como cooperación desinteresada— encubre, en realidad, relaciones asimétricas de dominación. La dependencia tecnológica, advierte, es incluso más difícil de revertir que la financiera o la comercial, porque requiere largos procesos de acumulación, inversión sostenida y planificación estratégica. No se cambia de proveedor como se cambia de banco: se construye capacidad nacional o se profundiza la subordinación.

    Este punto es central: sin base científico-tecnológica propia no hay liberación posible. La afirmación no es retórica ni abstracta. Perón la vincula directamente con la capacidad de decidir qué producir, cómo producir y para quién producir. La tecnología importada sin control nacional impone modelos productivos, ritmos de crecimiento y prioridades ajenas al interés popular. Por eso insiste en que toda incorporación tecnológica —sea externa o incluso nacional— debe estar gobernada por criterios políticos claros, orientados al modelo de sociedad que se busca construir.

    En este marco, Perón rechaza explícitamente una política científico-tecnológica de tipo liberal. No hay aquí concesiones: la conducción del sistema científico debe estar en manos del Estado, con centralización estratégica y ejecución descentralizada. La ciencia no puede quedar librada al mercado ni a intereses extranjeros, porque su orientación define el perfil productivo del país. No se trata de acumular conocimiento por el conocimiento mismo, sino de identificar aquel saber indispensable para fortalecer el poder nacional de decisión.

    El rol del científico y del tecnólogo ocupa un lugar destacado en el texto. Perón exige condiciones materiales y simbólicas para su desarrollo: estabilidad, reconocimiento social, remuneración digna, equipamiento adecuado y, sobre todo, utilidad social del conocimiento producido. Resulta especialmente contundente cuando señala la incoherencia de formar especialistas para luego expulsarlos —por falta de oportunidades— al exilio intelectual. La famosa “fuga de cerebros” no es un fenómeno natural: es una consecuencia directa de modelos dependientes que desprecian el conocimiento propio.

    Hay, además, una dimensión ética profundamente peronista en esta concepción. Perón sostiene que el científico debe tener la capacidad de negarse a producir conocimientos que resulten perjudiciales para el país. Esta afirmación rompe con la idea liberal de neutralidad científica y plantea una responsabilidad social del saber, anticipando debates contemporáneos sobre tecnología, ambiente y desarrollo sustentable.

    Finalmente, el texto propone incluso la constitucionalización de ciertos principios científico-tecnológicos, entendiendo que el desarrollo nacional no puede quedar sujeto a vaivenes coyunturales ni a gobiernos entreguistas. La ciencia y la tecnología, para Perón, son pilares estructurales del proyecto nacional, al mismo nivel que la industria, el trabajo y la justicia social.

    Leído desde el presente, este capítulo funciona como una interpelación directa a las políticas de desfinanciamiento, extranjerización y mercantilización del sistema científico argentino. Frente al ajuste, la precarización y la subordinación tecnológica, Perón ofrece una hoja de ruta clara: planificación, soberanía y poder popular aplicado al conocimiento. No es nostalgia: es vigencia política.

     

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