La paralización de la modernización del Tanque Argentino Mediano y la compra de vehículos Stryker usados a Estados Unidos no es un hecho aislado: es una definición política que resigna industria nacional, transferencia tecnológica y autonomía estratégica en nombre del alineamiento automático con Washington.
Por la Redacción de NLI
La política de Defensa del gobierno de Milei volvió a encender alarmas. Mientras se congela el desarrollo y la actualización del histórico Tanque Argentino Mediano (TAM), se avanza en la adquisición de blindados Stryker usados provenientes del Ejército de Estados Unidos. La ecuación es simple y preocupante: menos industria nacional, menos trabajo argentino y más dependencia externa.
El TAM no es un simple vehículo militar, señala el periodista Walter Onorato. Es uno de los desarrollos más emblemáticos de la industria de defensa argentina, fruto de un esquema mixto que combinó ingeniería local con aportes tecnológicos extranjeros, permitiendo durante décadas sostener capacidades propias de producción, mantenimiento y modernización. La actualización del sistema no sólo implicaba mejorar la flota, sino preservar conocimiento acumulado y una cadena industrial estratégica.
Sin embargo, bajo la actual gestión, ese proceso quedó virtualmente paralizado. Las restricciones presupuestarias y administrativas impactaron de lleno en la operatividad: incluso la compra de insumos básicos para mantenimiento se vio afectada, dejando unidades fuera de servicio. No fue la obsolescencia lo que frenó al TAM, sino decisiones políticas concretas.
En paralelo, el entonces ministro de Defensa Luis Petri firmó una carta de intención para adquirir vehículos Stryker a Estados Unidos. El anuncio, realizado en el Pentágono, dejó en evidencia que la operación excede lo técnico y se inscribe en un alineamiento geopolítico explícito.
Los Stryker son vehículos diseñados para transporte de tropas y operaciones de movilidad táctica. No reemplazan al TAM, no cumplen la misma función y, además, llegan usados, con menor vida útil y mayores costos de mantenimiento. Según trascendió, la operación implicó alrededor de 100 millones de dólares por 27 unidades, una cifra significativa si se considera que se trata de material ya utilizado en conflictos como Irak y Afganistán.
El contraste con otras alternativas regionales resulta elocuente. El blindado Guaraní, desarrollado en Brasil, ofrecía unidades nuevas, posibilidad de transferencia tecnológica y participación de componentes argentinos en su fabricación. Además de resultar más conveniente desde el punto de vista industrial, fortalecía la integración regional. Aun así, fue descartado.
Como señala Walter Onorato en EnOrsai, la decisión de abandonar la modernización del TAM y optar por Stryker usados implica resignar una cadena industrial propia y profundizar la dependencia externa, incluso pagando más por menos. No se trata solamente de una compra militar: es un modelo de país.
La llegada de las primeras unidades fue presentada como un avance en la modernización del Ejército. Sin embargo, los límites son claros: no son anfibios —una característica clave en un país atravesado por ríos—, no generan producción local y no transfieren tecnología. La supuesta modernización no impacta en la industria argentina ni fortalece capacidades estratégicas propias.
La paradoja es evidente. Mientras se justifica el ajuste con el argumento de la austeridad, se desmantela un proyecto nacional y se desembolsan millones de dólares en equipamiento usado importado. El recorte cae sobre la producción argentina; la billetera se abre para compras externas alineadas con la agenda de Washington.
Este episodio se inscribe en un marco más amplio que incluye la compra de aviones F-16 y el acercamiento a la OTAN. La defensa deja de pensarse como política de Estado con perspectiva soberana y pasa a funcionar como señal ideológica de alineamiento automático.
La pregunta de fondo es inevitable: ¿qué autonomía estratégica puede sostener un país que abandona sus propios desarrollos para depender de material usado importado?
Lo que está en juego no es solamente un sistema de armas. Es el modelo de desarrollo. Y en ese terreno, el gobierno de Milei vuelve a elegir dependencia antes que soberanía.
La localidad de Villa Regina no es la excepción en las estadísticas municipales sobre la cantidad de infectados por covid-19, en cantidad de camas ocupadas de un hospital o en la cantidad de dosis de vacunas que se aplican; y que a la par, en este contexto de pandemia los sectores más vulnerables han agravado…
El mercado castigó a Luis «Toto» Caputo en la renovación de la deuda en pesos que enfrentaba este miércoles y le cobró tasas que llegaron al 50% anual. El ministro de Economía enfrentaba vencimientos de deuda por más de 9 billones y aceptó convalidar tasas que duplican la inflación proyectada, antes que pagar los cupones y liberar pesos que podrían irse al dólar, justo cuando el pass through empieza a sentirse en la inflación.
La decisión de Caputo no es inocua: la suba de tasas encarece el crédito y esteriliza una de las pocas palancas que tiene el modelo libertario para empujar la economía real.
La tasa anual del 50% que debió entregar Caputo para secar la plaza de pesos y así evitar que el mercado se vuelque al dólar desnuda la desconfianza a la que está expuesto el ministro en la seguidilla de vencimientos en pesos y dólares que enfrenta este año.
Horas antes del roll over de este miércoles, Morgan Stanley advirtió que el gobierno de Javier Milei tiene un rojo de USD 5.000 millones para enfrentar los vencimientos de este año. El mercado respondió con dureza: las tasas que entregó Caputo quintuplican la inflación proyectada por el Ejecutivo en el Presupuesto 2026.
«El costo de capital se lleva puesto al programa monetario y el pseudoproceso de desinflación», dijo a LPO un importante del mercado. Fue una referencia a la tendencia de suba inflacionaria que arrastra el gobierno desde hace ocho meses, mientras celebra una baja, apelando a comparaciones interanuales.
El costo de capital se lleva puesto al programa monetario y el pseudoproceso de desinflación.
Otro operador del mercado dijo a LPO que la costosa licitación de este miércoles fue otra prueba que el relato del «superávit fiscal» no alcanza para convencer al mercado, que sigue remiso al riesgo argentino y exige un premio sideral para renovar la deuda.
De hecho, en el mercado calculan que el tipo de cambio nominal al que cierra la Balanza de Pagos sin drenaje de reservas está en el orden de los 2.150 pesos.
La exigencia del FMI de comprar reservas tiene a Caputo en una encrucijada: como no puede gastar los pesos en frenar el dólar, se le dispara la inflación.
La Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante una intensa actividad que comenzó el jueves 13 con la salida recreativa y educativa de los alumnos del ESRN 145 recorriendo la Barda Norte en el marco del programa ‘Turismo educativo’. La cita fue al pie del sendero donde alumnos y profesores acompañados…
Con gran éxito la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina llevó adelante “Escuela Abierta” el espacio dedicado a difundir los talleres que la Escuela de Arte llevará adelante durante el corriente año. En esta oportunidad los vecinos pudieron disfrutar de canto, piano, ukelele, guitarra, árabe y escultura para niños. Los interesados pueden…
La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina recuerda que la Ley 24449 en su artículo 18 establece que el titular de una Licencia de Conducir debe denunciar a la brevedad todo cambio de los datos que figuran en ella. En el caso de haber cambiado de jurisdicción, deberá solicitar…
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