Entrevista a Damián Carrasco, integrante de la banda Koisur.

Entrevista a Damián Carrasco, integrante de la banda Koisur.

Koisur festejando sus tres años. Junto a “Carne de Rey” (Gral. Roca), “The Moñock” (Plottier), “Hormigas” (Nqn) y “Clavo” (Nqn) – Sábado 26 de Abril 17:00 hs. – Plaza de los Próceres

¿Cómo se organizó esta presentación junto a bandas regionales?

La idea primigenia se me ocurrió en el transcurso de estar trabajando en la Pre-Confluencia y en la Fiesta de la Confluencia de Neuquén, a fines de Enero y principio de Febrero. Muchísimo movimiento en Neuquén y eran jornadas de estar asistiendo, operando, a ocho espectáculos por día. En ese momento estábamos laburando con mi colega el Charito Achares, en el backline. En Neuquén hay un equipo muy competitivo, muy profesional, que son los chicos de “La Toma Récords”, que a su vez son los músicos de “La Estafa Dub”, y hoy por hoy están haciendo “La Estafa Punk”, acaban de sacar un disco también. Por lo general ellos son un equipo muy fuerte, muy sólido, son tres personas, que es el “Chakal” Navarro, que hace la operación del PA, que es lo que escucha el público; después está el Primo, que él hace monitoreo, todo el adentro; y después está el Lucho Ferri, que él hace el stage, propiamente dicho. Y nosotros con el Charito, el trabajo que hacíamos era de backline, ofrecerle los instrumentos y el equipamiento para los músicos que venían a tocar.

En paralelo al trabajo propiamente dicho, yo fui tirando un par de líneas a las bandas que me interesaban, vi cosas super novedosas, los neuquinos la verdad que están en un nivel de profesionalismo para hacer las cosas que está buenísimo. Entonces me traje esa idea para acá. Al primero que le comenté más o menos la idea que me había traído fue Erson, y yo le iba comentando la idea y le brillaban los ojitos a, yo le decía, de esta idea de la Confluencia, estaría bueno hacer como una fecha, acá tipo un Confluir.

Nuestro Festejo de los 3 Años, que básicamente es el hilo conductor de la fecha, del sábado 26 de Abril, la idea justamente fue invitar a bandas que no sean de Regina. Para poner en el escenario propuestas musicales que la gente de Regina no conozca. Entonces es una suerte de que la mayoría de los chicos no han venido a tocar acá, entonces se va a dar un encuentro entre el público que no los conoce y gente que no ha venido a tocar, eso vendría a ser como la idea, la premisa, y son todas bandas que tocan temas propios.

¿Por qué decidieron hacerlo al aire libre?  

La idea de hacerlo al aire libre y con entrada libre y gratuita es justamente para que la gente que tenga ganas de ir se acerque y pueda consumir un espectáculo sin más, digamos, para que la cuestión económica no sea por ahí un obstáculo. Entonces empezamos a hacer un par de reuniones, de esto hace como 45 días, con la gente de la Municipalidad, pidiéndole el permiso para ocupar el lugar público que sería la Plaza de los Próceres, de muy buena predisposición ellos nos dieron el ok, y por su parte convocaron a un par de carros gastronómicos y a artesanos para que se pudiera compartir la fecha, para darle incluso un valor un poco más allá de lo meramente artístico. Respecto del sonido y la iluminación lo vamos a hacer con mi colega de Patagonia Backline, el Charito Achares.

¿Cuál es la grilla de presentaciones para mañana?

Lo que tenemos preparado para mañana, va a presentar primero Clavo, que es una banda de punk hardcore un poco extremo, ellos son de Neuquén capital. Después se subirían al escenario Los Hormigas que son de Neuquén capital, entiendo que esta banda cuando los chicos de Cambria tenían la Base Bar, vinieron a tocar, pero hace cosa de 15, 20 años atrás, ellos tuvieron ahí un cambio de integrantes, y de alguna manera el nexo con esa banda es el hermano de Marco Jesús, y en esta cuestión de querer compartir fecha también nos pareció copado compartirlo. Tenemos a Marco que es nuestro guitarrista, si su hermano toca en una banda, está buenísimo poder compartirlo. Después están los chicos de The Moñock, que ellos son de Plottier, el contacto ahí es Tito Carrizo, el cantante. Él también es un técnico que yo me lo encuentro en Neuquén, vamos a trabajar al Casino, a la Expo Plottier, algo en Mood, siempre está Tito. Ellos tenían una complicación de horario porque uno de los integrantes está saliendo muy sobre la hora, así que, si todavía no llegaron, capaz que vamos a tomar nosotros su lugar para esperarlos y para que eso no sea un trajín. Después de The Moñock nos subiríamos nosotros, Koisur de Villa Regina, y van a cerrar los chicos de Carne de Rey, que en particular, a mí, es una de las bandas que más me gusta de la zona, de todo lo que hay para elegir, Carne de Rey es un bandón y ahí participa uno de mis mejores amigos, una de las guitarras es Daniel “El Pelado” Ramírez, es un tipazo, tuvimos proyectos en común, incluso vivimos juntos un tiempo en Neuquén, cuando estuvimos estudiando Saneamiento Ambiental hace 20 años atrás.

No hablaste de costos. ¿Cómo se sostienen parte de los gastos?

Mira, eso es bastante crucial, entender que todos los actores involucrados, arrancando por el sonido y la iluminación de Patagonia Backline, se sumó Roxana Chanqueo, que es una iluminadora de Regina, los chicos de Clavo, los chicos de The Moñock, los chicos de Carne de Rey, Hormigas, y nosotros, no hay plata de por medio. Esto fue apalabrado y cuando los chicos nos devuelvan alguna fecha, va a ser más o menos en las mismas condiciones. No hay plata de por medio por una cuestión de que logramos hacerlo así, y por eso tampoco le queremos poner una entrada para el recital. Porque sucede mucho que, cuando se junta el arte con lo económico, lo económico termina como ensuciando un poco la cuestión artística. Como te digo, a todos los actores involucrados les pareció bien que hiciéramos una cuestión de honor por el hecho de la fecha en sí, y que nosotros, de parte nuestra estamos contentos de festejar este tiempo de ensayos, de juntadas, de encuentros, y que todos tengan ganas de venir hasta acá para participar, también nos parece súper copado, y ojalá también que diversos grupos humanos puedan ver que muchas veces la concreción de las cosas tiene más que ver con hablar y proyectar, y decir las cosas claramente, que simplemente ir en busca de un monto económico.

¿Algo más sobre la fecha de mañana?

Invitarlos a todos, la convocatoria es para la gente que se quiera dar una vuelta a ver una tarde de rock acá en Regina. Son cinco bandas, se pueden traer algo para sentarse, para estar cómodos, porque va a ser un tirón de un par de horas largas. Y un abrigo por si hace frio. Esperemos que esté un poco más lindo que hoy, que está bastante ventoso y nublado. Pero lo hacíamos ahora al aire libre, antes de que llegue el frio, o lo teníamos que pensar ya para Noviembre o Diciembre.  Y aprovecho para agradecer a toda la gente que está haciendo posible este evento.

¿Qué es Koisur cómo banda? Y cómo transcurrieron estos 3 años que están celebrando.

Koisur es un grupo o una banda de rock alternativo que combina dentro de sus composiciones otros estilos musicales como el bossa nova, el tango, el jazz, el metal. Dentro de la banda somos Lini Herrera en la voz principal, Marco Jesús en guitarra y coros, Erson Olate en batería y percusión, Dave Cabeza en batería y percusión y yo Damián Carrasco en el bajo y coros. Estamos cumpliendo tres años, nosotros los primeros ensayos los tuvimos ahí los últimos domingos del mes de Abril de 2022. El primer año transcurrió compartiendo domingos, tocando y afianzando los covers que cada integrante sugería. El segundo año básicamente fue de integrantes que se fueron al tiempo que otros llegaron, se estabilizó así la formación actual y desembocamos en la producción de las primeras canciones propias. El tercer año que es el que acabamos de cumplir, se basó en dejar atrás los covers para centrarnos directamente en nuestras músicas, comenzando con la dinámica de componer la música que queríamos tocar, trayendo la real sonoridad original que nos representan como grupo artístico, mientras continuaba consolidándose el grupo humano. La idea para el cuarto año, luego de concretar este recital del 3° Aniversario, es plasmar de manera lo más profesional que se pueda esta primera tanda de canciones para darle forma así a nuestro primer material de estudio.

Sos consciente, lo hemos charlado muchas veces, que uno de los problemas de las bandas es justamente entre el tercer y el cuarto año.

Claro, mira nosotros para llevar tres años de ensayo y producción musical la verdad que hemos salido más bien poco, yo contabilizaba el otro día y tocadas en público tenemos siete u ocho, no es mucho, pero porque hay mucho disfrute en el ensayo. La cuestión de los domingos (días de ensayo), esta cuestión de llevar una base nueva, de decir arreglemos este tema o no me cierra esto, la cuestión de que el ensayo sea nutritivo por ahí te saca la carga de estar planificando un recital, porque cuando estás saliendo mucho a tocar focalizas en ese playlist de 12 o 14 temas y a veces no salís de ahí, si bien es un laburo bastante redundante porque tenés que ensayar mucho lo que le vas a presentar al público. En cambio, esta situación más del laboratorio sonoro que se va proponiendo en los ensayos hace que sea muy nutritivo y como decir, bueno, no están dadas las condiciones. Seamos realistas, hace cosas de dos años, quizá tres, que no hay muchas posibilidades para tocar acá, más ahora que lugares como Kuyén cerraron, que en Binarius, si bien es un lugar reducido, los chicos (Leandro y Jackie) tienen la mejor de las ondas, también dejaron de hacer espectáculos. Entonces hacer nuestro Aniversario al aire libre básicamente se justifica porque no hay lugares reales donde llevar a estas bandas a tocar, porque es la realidad, no hay lugar, entonces lo hacíamos al aire libre o directamente no hacíamos nada.

En Koisur, conviven músicos de distintas edades o generaciones.

Exactamente, tenemos un arco de edades en la banda que es, Lini y Erson están en los 25 más o menos, Dave ya está caminando los 30 y con Marcos, el guitarrista, ya pasamos los 40. Pero todos coincidimos en una cuestión, que, si no están dadas, esta es una frase típica, si para ir a tocar a un lugar, las condiciones son menores que en la sala de ensayo, nos quedamos ensayando.

Sabíamos que ensayan mucho y no se presentan frecuentemente. Así que mañana es una gran oportunidad para escucharlos en vivo. ¿Podríamos compartir algún tema de ustedes?  

Sí, totalmente. Es un instrumental titulado Ataxia.

– Abril 2025 –

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    Una independencia que no quería cambiar de dueño: Malvinas, Milei y la paradoja de enfrentar a Londres bajo el paraguas de Washington

     

    Milei volvió a reivindicar Malvinas y anunció sanciones contra empresas que operen allí, mientras acelera la base naval de Ushuaia. La historia de 1816 plantea una pregunta incómoda sobre la soberanía.

    Por Roque Pérez para NLI

    Bandera de Estados Unidos flamenado en Ushuaia (2024)

    En 1816, cuando las Provincias Unidas del Río de la Plata decidieron romper formalmente con la monarquía española, había una cuestión que iba mucho más allá de la ruptura con Fernando VII. La independencia no podía significar simplemente dejar de obedecer a Madrid para comenzar a obedecer a otra capital. Por eso, diez días después de aquella declaración del 9 de julio, el Congreso de Tucumán incorporó una precisión que tiene una vigencia política sorprendente dos siglos más tarde: las Provincias Unidas serían una nación libre e independiente «del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli» y «de toda otra dominación extranjera». El agregado no fue decorativo ni una corrección de estilo. Pedro Medrano pidió incorporarlo expresamente para despejar los rumores sobre posibles proyectos destinados a colocar al nuevo país bajo la autoridad de otra potencia, en particular frente a las especulaciones relacionadas con Portugal.

    Ese detalle histórico adquiere otra dimensión después del discurso que Javier Milei pronunció ayer en cadena nacional, en el que volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la escena política argentina. El Presidente anunció un endurecimiento de las sanciones contra las empresas que participen de proyectos de explotación de hidrocarburos en las islas sin autorización argentina y anticipó medidas destinadas a reforzar las capacidades defensivas en Tierra del Fuego, incluyendo la aceleración de la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia. Según explicó, esa infraestructura debería convertirse en un polo estratégico para la presencia argentina en el Atlántico Sur.

    La reivindicación de la soberanía argentina sobre Malvinas, por supuesto, no constituye ninguna novedad ni pertenece a un gobierno determinado: es una política de Estado respaldada por décadas de diplomacia argentina y por la propia Constitución Nacional. Lo que vuelve políticamente particular el discurso de Milei es el contexto internacional en el que aparece y la arquitectura de alianzas que el Gobierno construyó desde su llegada al poder. Porque mientras el Presidente vuelve a confrontar discursivamente con el Reino Unido por la ocupación de las islas, su estrategia geopolítica ha colocado a Estados Unidos en un lugar privilegiado, precisamente en materia militar, logística y estratégica.

    La frase de 1816 que vuelve como una pregunta incómoda

    La historia del agregado del 19 de julio tiene una fuerza simbólica difícil de ignorar. El Congreso no se conformó con declarar la ruptura con la Corona española. Quiso dejar escrito que la emancipación no habilitaba el reemplazo de una dependencia por otra. La documentación histórica conservada por el propio Estado argentino señala que aquella fórmula adicional buscaba sofocar los rumores sobre una eventual dominación extranjera, mientras otras reconstrucciones históricas explican que existían especulaciones sobre un posible sometimiento al rey de Portugal.

    La idea de fondo era mucho más profunda que la disputa circunstancial entre distintas facciones políticas. Ser independiente significaba conservar la capacidad de decidir el propio destino, incluso cuando el escenario internacional obligara a negociar, establecer alianzas o convivir con potencias mucho más poderosas. San Martín, Belgrano y buena parte de los dirigentes de aquel proceso entendían que la emancipación debía ser continental y que la supervivencia de las nuevas naciones dependía, en buena medida, de no quedar sometidas a los intereses de las grandes potencias de la época. El propio Estado argentino reconoce que el Congreso de 1816 rechazó fórmulas intermedias que pudieran desembocar en alguna forma de protectorado.

    Dos siglos después, la pregunta puede formularse de otra manera: ¿se puede hablar de soberanía plena sobre Malvinas mientras la estrategia para defender esa soberanía queda estrechamente asociada a una potencia extranjera?

    No se trata de equiparar automáticamente una base militar contemporánea con un protectorado colonial del siglo XIX. Sería históricamente incorrecto. Una cooperación militar no implica por sí misma pérdida de soberanía. Pero sí resulta legítimo discutir qué intereses estratégicos persigue esa cooperación, quién define sus objetivos y qué margen conserva la Argentina para establecer una política autónoma en el Atlántico Sur.

    Y ahí aparece un antecedente que resulta particularmente incómodo para el relato actual.

    En abril de 2024, Milei había dicho que la instalación de una base estadounidense en Ushuaia constituía «el primer paso» para recuperar las Malvinas. En aquella oportunidad sostuvo que Estados Unidos era su aliado y vinculó explícitamente la presencia militar norteamericana en Tierra del Fuego con el reclamo argentino sobre las islas y la Antártida. También había destacado la visita de la entonces jefa del Comando Sur estadounidense, Laura Richardson, y presentado la cooperación militar con Washington como parte de una estrategia de integración con Occidente.

    La cuestión, entonces, no es solamente qué dijo Milei ayer sobre Malvinas. Es qué relación existe entre lo que dijo ayer y aquello que había dicho en 2024.

    Malvinas, Trump y una oportunidad que no necesariamente es argentina

    El otro elemento que vuelve especialmente significativo el discurso presidencial es Donald Trump. Apenas unos días antes, el mandatario estadounidense había dejado abierta la posibilidad de revisar la posición de Washington frente a la cuestión Malvinas. Consultado en el Salón Oval sobre si Estados Unidos podía modificar su postura histórica, Trump respondió que revisa todas las posiciones y que esa era «solo una» entre muchas. No anunció un cambio concreto de política, pero dejó deliberadamente abierta una puerta.

    El contexto importa. La declaración de Trump apareció en medio de sus fuertes presiones sobre el Reino Unido para que aumente su gasto militar y acompañe más decididamente la estrategia internacional de Washington. Por eso, una parte importante del análisis internacional interpreta la carta Malvinas no como un repentino descubrimiento de la causa argentina por parte de la Casa Blanca, sino como una herramienta de presión de Trump sobre Londres.

    Y esto modifica considerablemente la lectura. Porque si Trump utiliza Malvinas como una ficha en su negociación con el Reino Unido, la causa argentina corre el riesgo de convertirse nuevamente en una pieza dentro del tablero estratégico de una potencia que tiene sus propios intereses globales.

    Milei, naturalmente, puede considerar que esa circunstancia representa una oportunidad histórica. Y desde una perspectiva diplomática, cualquier modificación de la posición de una potencia como Estados Unidos puede resultar relevante para la Argentina. Pero existe una diferencia sustancial entre aprovechar una oportunidad internacional desde una posición autónoma y hacerlo subordinando la estrategia nacional a los intereses de quien ofrece esa oportunidad.

    El problema se vuelve todavía más evidente cuando la misma potencia que eventualmente podría modificar su postura sobre Malvinas es presentada por el Gobierno argentino como su principal aliado estratégico y cuando la presencia militar estadounidense en Tierra del Fuego fue reivindicada por el propio Milei como parte del camino para recuperar las islas.

    ¿Contra Inglaterra con una mano y abrazados a Estados Unidos con la otra?

    El discurso presidencial tiene, entonces, una paradoja difícil de esquivar. Milei endurece su posición frente a las empresas que explotan recursos naturales en Malvinas, cuestiona al Reino Unido y reivindica la soberanía argentina, pero al mismo tiempo acelera una infraestructura militar en el extremo sur cuyo desarrollo está inserto en una relación de cooperación estratégica con Estados Unidos.

    Incluso las sanciones anunciadas ayer tienen un componente concreto que merece atención: el Gobierno apunta al proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas, y pretende ampliar las herramientas para impedir que empresas vinculadas con esa explotación puedan operar en territorio argentino. La decisión coloca nuevamente los recursos naturales del Atlántico Sur en el centro de la disputa, justamente cuando el petróleo de Malvinas empieza a adquirir una importancia económica y geopolítica cada vez mayor.

    Pero la soberanía no se reduce a quién puede o no perforar un pozo. Soberanía también significa decidir con quién se establecen alianzas militares, qué fuerzas extranjeras participan de la arquitectura estratégica del territorio nacional, qué intereses se protegen y cuál es el grado de autonomía con el que se toman esas decisiones.

    Por eso la frase incorporada al Acta de Independencia en 1816 vuelve a resultar incómodamente actual. Aquellos congresales no escribieron solamente que querían dejar de pertenecer a España. Escribieron que no querían pertenecer a ninguna otra dominación extranjera. Y lo hicieron precisamente porque conocían el riesgo de que una revolución emancipadora pudiera terminar cambiando de dueño.

    La Argentina del siglo XXI no es la Argentina de 1816 y Estados Unidos no es Portugal. Las circunstancias son completamente diferentes. Pero la pregunta de fondo conserva una vigencia extraordinaria: ¿para recuperar una parte de nuestro territorio nacional necesitamos apoyarnos militarmente en otra potencia extranjera?

    Milei parece haber encontrado en Malvinas una causa capaz de recuperar una bandera política que durante buena parte de su gobierno había quedado relegada detrás de su alineamiento incondicional con Washington y de sus elogios a Margaret Thatcher. Ahora el Presidente habla de soberanía, sanciona empresas que explotan recursos en las islas y anuncia mayor presencia argentina en el Atlántico Sur.

    Pero justamente por eso la discusión merece ser mucho más profunda que una consigna. Malvinas no puede convertirse en una bandera que se agita contra Londres mientras se entrega el mapa estratégico del Atlántico Sur a Washington. Defender la soberanía argentina sobre las islas implica, también, discutir la soberanía sobre el territorio continental, los recursos naturales, el mar, la Antártida y las decisiones estratégicas que afectan a toda la región.

    En 1816, los hombres reunidos en Tucumán entendieron que la independencia no consistía en elegir cuál sería la próxima potencia a obedecer. La independencia consistía en no tener amo. Dos siglos después, esa diferencia sigue siendo demasiado importante como para dejarla flotando en una cadena nacional.