El Intendente Marcelo Orazi entregó los premios a los tres equipos que completaron el podio de la Liga Municipal de Fútbol Femenino organizada por la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina.
Los premios correspondieron a: Las Perlas (campeón), Las Inter (subcampeón) y Botineras (tercer puesto).
En la oportunidad estuvo acompañado por el Director de Deportes Damián Álvarez.
Orazi felicitó a las referentes de los equipos por el logro obtenido y agradeció su participación en el campeonato.
Lo sentí desde el primer momento, fue como una extraña sensación que sus dedos me rozaran en ese primer encuentro. Lo que más me llamó la atención fue su mirada, desorbitada, buscando no sé qué…, sin aparente dirección que lo guiara. Sus pupilas se convirtieron para mí en portales que se abren y se cierran…
Este sábado se realizará en Villa Regina el primer “Meeting” que reunirá a los amantes del K-Pop y del Animé en el Polideportivo Municipal Cumelen. El encuentro se llevará a cabo en el gimnasio N° 2 del Polideportivo, desde las 15 hasta las 20 del sábado 22. La entrada es libre y gratuita. Oliver y…
La industria metalúrgica sigue siendo uno de los sectores más castigados por el desplome de la actividad económica. El sector tuvo otra fuerte caída en diciembre para cerrar 2025 con los peores indicadores desde la pandemia.
La actividad metalúrgica tuvo en diciembre una caída del 7,1 por ciento respecto al mismo mes del año 2024, de acuerdo al informe que elabora la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA). En comparación con noviembre, la baja fue de 1,3 por ciento.
El 2025 cerró con una caída del 0,9 por ciento, un número que es muy malo si se tiene en cuenta que la metalúrgica venía con un desplome de 12,1 por ciento en 2024. Es decir que ni amague de un efecto rebote.
Según el relevamiento de Adimra, el 2025 fue el peor año desde la pandemia cuando se la actividad llegó a frenarse frenada por completo. En diciembre el uso de la capacidad instalada se ubicó en 44 por ciento, mismo nivel que entre marzo y junio de 2020. En ese sentido, el informe destaca que la actividad está veinte puntos abajo de sus máximos recientes.
«El cierre de 2025 muestra un retroceso incluso frente a un año ya muy regresivo como fue 2024, lo que pone de manifiesto las dificultades que atraviesa la industria metalúrgica. Este escenario vuelve indispensable la implementación de una política industrial integral», advirtió el presidente de Adimra, Elio Del Re.
Uno de las principales preocupaciones del sector es la apertura de importaciones que promueve el gobierno de Milei. «El nivel de importaciones crece a un ritmo superior al 70% interanual y golpea de lleno a la producción nacional. A ello se suma un consumo en marcado retroceso, configurando un panorama preocupante para el sector y para el empleo industrial que genera», señaló el dirigente.
Respecto del empleo, el informe destaca se mantuvo estable en diciembre, pero tuvo una caída del 2,5 por ciento en el año. «Hay empresas que comenzaron a despedir fuertemente, otras que comenzaron a suspender», advirtió Del Re en diálogo con Cadena 3.
Tres jueces de la Corte Suprema de Justicia de Brasil aliados de Jair Bolsonaro presionan para que el ex presidente de Brasil vuelva a la prisión domiciliaria.
Los magistrados son los dos que fueron designados por Bolsonaro en su gobierno como Kassio Nunes y André Mendonca y José Antonio Días Toffoli que fue el único de los los jueces de la Sala que decidió condenar a Bolsonaro a 27 años de prisión.
LPO reveló la semana pasada que quien viene negociando con Alexander de Moraes es Michelle Bolsonaro, la ex primera dama que está enfrentada con los hijos del ex presidente y trabajó en bloque con Tarcisio Gomes da Freitas, el gobernador de San Pablo para lograr el traslado a una cárcel con mejores condiciones.
Según informó Folha, la decisión de Moraes de conceder el cambio de condiciones podría ser una señal de un posible aval para volver a una domiciliaria. El punto de discordia es la campaña de los hijo del ex presidente contra la figura del juez y la narrativa vinculada a la falta de garantías y derechos en el proceso contra Bolsonaro.
Por eso, en la decisión que ordenó el traslado a Papudinha, el ministro afirmó que cumplir una condena no es una «estadía en un hotel» ni un «campamento de vacaciones» y refutó las críticas de los hijos del expresidente sobre las condiciones de la sala del Estado Mayor de la Policía Federal.
Los magistrados son los dos que fueron designados por Bolsonaro en su gobierno como Kassio Nunes y André Mendonca y José Antonio Días Toffoli que fue el único de los los jueces de la Sala que decidió condenar a Bolsonaro a 27 años de prisión
Cabe recordar que Bolsonaro intentó sacarse la tobillera electrónica para una supuesta salida a la embajada de Estados Unidos que los médicos justificaron como una confusión mental generada por su medican. Lo cierto es que por eso terminó con su paso a un régimen cerrado en Brasilia.
El estado de salud es un argumento para volver a la domicilia pero De Moraes garantizó una atención médica las 24 horas. No obstante, Folha cita fuentes judiciales que afirman el propio juez considera que lo más prudente es que cumpla la condena en su casa.
En ese marco, el rol de los tres jueces aliados y algunos funcionarios que suelen ser más garantista, como Gilmar Mendes, lo apoyarían. Si eso ocurre, la figura de Michelle Bolsonaro gana un terreno notable en la interna de la familia.
En redes sociales, la exprimera dama afirmó que las nuevas instalaciones son «menos perjudiciales para su salud» y le aportan «más dignidad», pero que seguirá adelante con sus esfuerzos para que regrese a casa.
Las instalaciones de la unidad del Distrito Federal tienen capacidad para cuatro personas, pero serán de uso exclusivo de Bolsonaro. El espacio tiene 65 m², con 10 m² de área exterior, e incluye un dormitorio, baño, sala de estar, cocina y lavadero. Por lo tanto, el traslado fue visto incluso en el Tribunal Supremo como un gesto de Moraes.
La nueva ubicación permitirá un mayor tiempo de visitas familiares, libre acceso a tomar el sol y hacer ejercicio a cualquier hora del día, incluyendo la posibilidad de instalar equipos de fisioterapia como una cinta de correr y una bicicleta estática.
Un tuit del abogado Gregorio Dalbón volvió a poner en foco un recorrido político atravesado por muertes, violencias, encubrimientos y relatos oficiales construidos antes de cualquier verdad judicial. Desde Nisman hasta el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, el nombre de Patricia Bullrich aparece siempre en el mismo lugar: el del poder que explica, señala y se desentiende.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
El planteo de Gregorio Dalbón no es una consigna suelta ni una reacción emocional. Es una enumeración precisa de seis hechos gravísimos de la historia reciente argentina en los que Patricia Bullrich tuvo un rol político directo o determinante, siempre desde lugares de poder estatal y siempre antes de que la Justicia pudiera hablar con pruebas y no con conferencias.
No se trata de igualar causas ni de forzar comparaciones. Se trata de observar un patrón político reiterado: muertes o hechos violentos incómodos para el poder, una ministra que aparece rápido, un relato cerrado que exonera al Estado y una ausencia total de autocrítica cuando el tiempo demuestra que las explicaciones iniciales eran, como mínimo, falsas o incompletas.
Seis casos, un mismo libreto
En el caso Nisman, Bullrich fue una de las primeras dirigentes en instalar públicamente la hipótesis del asesinato, sin pruebas, empujando una operación política que convirtió una muerte aún no esclarecida en un arma contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Once años después, la causa sigue sin una sola evidencia firme que desmienta la hipótesis del suicidio, pero el daño político ya estaba hecho.
En el caso Santiago Maldonado, como ministra de Seguridad, defendió a la Gendarmería desde el primer minuto, negó la desaparición forzada y acusó a la propia familia y a organismos de derechos humanos de “politizar” el hecho. La Justicia terminó estableciendo que Maldonado murió ahogado, pero Bullrich nunca explicó por qué encubrió el accionar represivo previo ni asumió responsabilidad política alguna.
Con Facundo Molares, la escena se repitió: muerte en contexto de represión policial, relato inmediato de “descompensación”, respaldo automático a las fuerzas y ningún cuestionamiento interno. La violencia estatal se explicó sola y el poder se lavó las manos.
El nombre de Fabrizia Pegoraro se suma a una lista menos mediática pero igual de inquietante: violencias institucionales minimizadas, responsabilidades diluidas y silencio político posterior. Cuando el caso deja de servir al discurso, desaparece del micrófono.
En el caso de Pablo Grillo, nuevamente el esquema: intervención estatal, daños graves, justificaciones preventivas y una narrativa que corre el foco del rol del Estado hacia supuestos enemigos funcionales al orden que Bullrich dice garantizar.
Y finalmente, el hecho más grave de todos: el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. Allí Bullrich volvió a actuar como operadora política antes que como dirigente responsable: instaló la teoría del “loco suelto”, negó cualquier entramado político y mediático previo, y buscó clausurar de inmediato la pregunta central: cómo se construyó el clima de odio que habilitó el intento de magnicidio.
Patricia Bullrich estuvo en el caso Nisman. Bullrich estuvo en el caso Maldonado. Bullrich estuvo en el caso Facundo Molares. Bullrich estuvo en el caso Fabrizia Pegoraro. Bullrich estuvo en el caso Pablo Grillo. Bullrich estuvo en el atentado contra Cristina Fernández de… https://t.co/8WGLRkG2Qj
— Gregorio Dalbon #CristinaLibre (@Gregoriodalbon) January 18, 2026
Siempre antes, nunca después
El hilo conductor es claro y demoledor: Bullrich siempre aparece antes del fallo, nunca después. Siempre con certezas anticipadas, nunca con dudas. Siempre señalando culpables ajenos, nunca haciéndose cargo del área que condujo.
Cuando la verdad aprieta, el poder responde con fórmulas conocidas: alguien “se suicida”, alguien “se ahoga”, alguien “actuó solo”, alguien “se descompensó”. El Estado jamás falla, las fuerzas nunca se equivocan y la responsabilidad política queda sepultada bajo slogans de orden y seguridad.
Esto no es una casualidad ni una suma de errores. Es un método político: construir autoridad desde el miedo, legitimar la violencia con discursos duros y garantizar impunidad desde el poder institucional.
La responsabilidad que no prescribe
La historia argentina demuestra algo que ningún marketing puede tapar: los funcionarios pasan, las víctimas quedan. Las conferencias se olvidan, los relatos se caen y las verdades, tarde o temprano, aparecen.
Cuando ese momento llega, la pregunta no es quién dio la orden. La pregunta es quién estaba a cargo. Y en demasiados momentos oscuros de la Argentina reciente, la respuesta conduce al mismo nombre.
El Festival de Arte del programa Maratón Cultural, organizado por la Secretaria de Estado de Cultura de Rio Negro y la Municipalidad de Cipolletti, tendrá lugar el 22, 23 y 24 de octubre en el Complejo Cultural de Cipolletti. Ya se pueden retirar las entradas gratuitas por la boletería del Complejo Cultural de Cipolletti, ubicado…
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