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‘Elegí pescado’ tiene gran aceptación de los reginenses

La propuesta ‘Elegí pescado, elegí Río Negro’ del Ministerio de Producción y Agroindustria tuvo una gran recepción por parte de los vecinos reginenses, quienes desde temprano se acercan al predio ferial ubicado frente a la Plaza de los Próceres. En este espacio tienen la posibilidad de adquirir pescados y mariscos de calidad a precios promocionales.

El Intendente Marcelo Orazi recorrió el sector, dialogó con los responsables de la iniciativa y destacó que esta campaña contribuye a acercar este producto a la dieta diaria de los vecinos.

En el lugar pueden comprar pez gallo, merluza, cazuela, hamburguesas, langostinos y mejillones.

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  • Abogados y políticos traban el proyecto de las grandes empresas para meterse en la selección de jueces

     

    Horacio Rosatti habilitó a los consejeros de la Magistratura en representación del Congreso y el estamento de los abogados para que hundan provisoriamente la acordada de la Corte Suprema, firmada por sus colegas Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, para cambiar el mecanismo de selección de los jueces.

    Detrás de la decisión se juega una pelea estratégica sobre el formato que tendrá la justicia argentina. Un experimentado funcionario judicial explicó a LPO que el proyecto de Lorenzetti y Rosenkrantz es un paso en un limitación de la injerencia de la política en los tribunales, no en favor de la democratización del poder más elitista del Estado, sino en una acentuación de ese rasgo, propiciando detrás de la bandera de lo «técnico» un mayor peso de las grandes empresas y los grandes estudios que las asesoran en la selección de los jueces.

    Por eso, un tema absolutamente críptico para el ciudadano de a pie, es tapa de los grandes diarios y por eso también las asociaciones de empresas más concentradas, como el G6, salieron a respaldar públicamente la movida de Lorenzetti y Rosenkrantz, que antes de sumarse a la Corte eran abogados de muchas de esas mismas empresas.

    Escándalo judicial: Mahiques mandó el pliego de su papá y el de la esposa del juez que investiga a Karina Milei

    No se trata de teorías conspirativas. Luego de la decisión del Consejo de la Magistratura de postergar el tema, el establishment más concentrado hizo conocer su desagrado. El Grupo de los Seis (G6), integrado por la Sociedad Rural, la UIA, la Bolsa de Comercio, la Cámara de Comercio, la Cámara de la Construcción y la Asociación de Bancos, emitió un poco usual comunicado apoyando la acordada de Rosenkrantz y Lorenzetti. 

    «El G6 insta al Consejo de la Magistratura, en el marco de sus funciones y atribuciones, a aprobar con celeridad el reglamento propuesto, lo que constituiría un paso concreto hacia el fortalecimiento institucional del país», ordenaron las cámaras que reúnen a los grandes actores del poder económico.

    Detrás de discusión se juega una pelea estratégica sobre el formato que tendrá la justicia argentina. El proyecto de Lorenzetti y Rosenkrantz es un paso en un limitación de la injerencia de la política en los tribunales, no en favor de la democratización del poder más elitista del Estado, sino en una acentuación de ese rasgo, propiciando un mayor peso de las grandes empresas y los grandes estudios en la selección de los jueces.

    Estas tensiones quedaron en evidencia durante la reunión del Consejo de la Magistratura de este miércoles. Cuando se analizaron los temas que se tratarán en el plenario previsto del próximo 15 de abril, la iniciativa de Rosenkrantz fue postergada. Con los sofisticados modos de la justicia, el abogado César Grau, identificado con el kirchnerismo, planteó que se había emocionado con el discurso que dio Rosenkrantz este lunes cuando presentó la iniciativa y propuso que el expediente se incluyera en el orden del día pero «no para votarlo, sino para habilitar el pase a la comisión de Reglamentación». Un elogio para enterrarlo. 

    En ese momento, en lo que pareció un movimiento cordionado, Rosatti respondió que se trataba de un proyecto que debía ser analizado en detalle y profundidad, según relató a LPO uno de los consejeros presentes. Esta jugada enfrió el pedido de tratamiento perentorio formulado por Rosenkrantz y las empresas que representaba. La postura de Rosatti contó con el respaldo de los representantes de los académicos, que responden a Diego Molea, el juez Diego Barroetaveña y los abogados Jimena De la Torre y Alberto Maques, quienes responden a Mauricio Macri y Daniel Angelici, respectivamente.

    El consejero de los abogados, César Grau.

    Pero la discusión no terminó allí. Más tarde, al reunirse la comisión de Selección, presidida por Fernanda Vázquez, que accedió a su silla por la lista de la minoría de los abogados pero con el auspicio de Molea, se criticó el apuro de Lorenzetti y Rosenkrantz por modificar el reglamento vigente, bajo el argumento de eliminar la «partidización» y la «discrecionalidad».

    «Los jueces querían a Montenegro de ministro y ahora no están amigos del gobierno»

    De La Torre adelantó que está «absolutamente de acuerdo con todos los términos de la acordada» pero aclaró que el tema «deberá discutirse en la comisión de Selección y la de Reglamentación y, en todo caso, votarse en plenario». Una manera de alargar el debate. De La Torre agregó que ella es autora de uno de los 14 proyectos sobre el tema, otra manera de avisarle que son los consejeros los que discuten cómo mejorar los mecanismos de selección de jueces y son muchas las ideas en danza, no sólo las de Rosenkrantz y Lorenzetti.

    Es una acordada que ha sido presentada para ser sometida a este consejo, no es un libro cerrado ni mucho menos pero entiendo que hay muchas cosas para modificar. Es un colectivo donde los abogados seguimos viajando de parados y nos gustaría también poder sentarnos.

    Esa advertencia coincidió con una pregunta demoledora que un diputado le hizo en los últimos días a un juez de la Corte: «¿Nosotros podemos meternos con las sentencias?». La respuesta por la negativa solo ameritó una lacónica onomatopeya del legislador: «Ah».

    En la misma sintonía, el consejero Maques objetó este miércoles la premura de Rosenkrantz y Lorenzetti. «Es una acordada que ha sido presentada para ser sometida a este consejo, no es un libro cerrado ni mucho menos», afirmó y agregó: «es un colectivo donde los abogados seguimos viajando de parados y nos gustaría también poder sentarnos».

    Maques es hombre de Angelici y, por propiedad transitiva, pertenecería al mismo esquema que termina en la figura de Karina Milei, quien definió el ascenso de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia y detonó la aspiración de Ricardo Lorenzetti.

    Santiago Viola, representante del Ejecutivo en el Consejo.

    Lorenzetti quedó del lado perdedor en la discusión por el Ministerio de Justicia, ya que como reveló LPO, respaldaba junto a los principales jueces de Comodoro Py la designación de Guillermo Montenegro.

    Milei le exige a Clarín que ceda 6 millones de clientes para aprobar la fusión con Telefónica

    Que se instale el tema de la necesidad de «limitar» la intervención política en la selección de jueces, justo cuando el flamante ministro Juan Bautista Mahiques remite al Senado el pliego para que de manera excepcional se extienda por cinco años la calidad de juez de la Cámara de Casación Federal de su papá, Coco Mahiques, no parece casualidad.

    Una impugnación a la que contribuye el ministro cuando de manera pública oficia como un abogado de los Milei en la causa por la criptoestafa $Libra, proponiendo cursos de acción para anular las pruebas contra el presidente y su hermana. En esa misma sintonía, parece inscribirse la decisión de Mahiques de promover el ascenso a jueza de Ana Juan, esposa de Marcelo Martínez de Giorgi, que instruye la causa $Libra. Un verdadero escándalo.

    Le sirve además el tema a Lorenzetti para raspar a su eterno rival por la postulación de su hijo, Emilio Rosatti, como juez federal de Santa Fe. En el Palacio Talcahuano podía percibirse este miércoles la bronca contenida contra la publicación de Clarín que reveló que el heredero del presidente de la Corte no había sacado la nota más alta para el orden de mérito, donde había quedado 9º, pero luego de la entrevista terminó más arriba. Precisamente el proyecto de Lorenzetti y Rosenkrantz busca limitar el peso de las entrevistas personales en la selección del orden de mérito de los que compiten por la calidad de juez.

    Es por eso, que el deslizamiento más impactante es el que concretó Rosenkrantz, que de pasar los últimos tres años formando mayoría con Rosatti, pasó a alinearse con Lorenzetti. «Acaso ese cambio se explique por la confrontación de Milei con Clarín por las trabas para la fusión Telecom-Telefónica», analizó un consejero consultado por LPO. Rosenkrantz, antes de ser juez, fue abogado del grupo de medios al que Milei quiere imponer un draconiano pliego de condiciones para aprobarle la fusión, como reveló LPO en exclusiva.

     

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  • Roban, pero ajustan

     

    Iba medio año del gobierno de los hermanos Milei. Manuel Adorni todavía era vocero presidencial -hasta ese momento repetía lo de siempre, no hay plata, hay que ordenar, el Estado fue saqueado-, pero el 18 de julio de 2024 levantó una hoja impresa con la imagen de una radiografía. La sostuvo unos segundos en el aire, la giró apenas, la mostró a cámara. Dijo que aquel estudio había sido presentado para cobrar una pensión por discapacidad. Señaló un punto con el dedo e insistió a la audiencia para que mirara bien. 

    —Es la cola del perrito—, dijo. Se rió. 

    La escena duró unos segundos, pero alcanzaba. La radiografía funcionaba como prueba y como argumento para la narrativa que estaba construyendo. 

    —Cada pensión que fue otorgada de manera fraudulenta va a ser denunciada penalmente— dijo Adorni. 

    También dio un ejemplo en el Chaco donde afirmaba que una misma radiografía de hombro había sido presentada como prueba en ciento cincuenta pensiones por invalidez. Si el sistema estaba corrupto, entonces el ajuste era necesario. De esta manera, Adorni anunciaba la baja de decenas de miles de pensiones por discapacidad. Durante los primeros meses de gestión, el vocero construyó esa narrativa, escena por escena, conferencia tras conferencia, hasta convertir su voz en la voz del ajuste. 

    El mismo día de la radiografía, frente a las cámaras, dijo: 

    —La Argentina de la avivada, que no es más que corrupción con el dinero de los contribuyentes, se terminó bajo la administración del presidente Milei. 

    Adorni no sólo mostraba estos casos, sino también una auditoría que había realizado el ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, cuyos resultados habían arrojado que durante “los tres gobiernos kirchneristas” la cantidad de pensiones no contributivas por invalidez laboral había pasado de ochenta mil a un millón. Y que luego esta cifra había bajado marginalmente durante el gobierno de Mauricio Macri para volver a crecer hasta superar el millón doscientas mil prestaciones al momento de asumir la Libertad Avanza el gobierno. 

    —Este número estratosférico no corresponde ni siquiera a un país que haya sufrido guerras militares ni catástrofes naturales— dijo Adorni en conferencia.

    En medio de aquellas explicaciones, y mucho antes de que las fotos de los viajes y la información de las propiedades del vocero del ajuste empezaran a circular, ya había algunos datos que no cerraban. En su declaración jurada de 2024, Adorni informó poco más de 48 mil dólares en ahorros, dos propiedades y dos vehículos. Al mismo tiempo, registró deudas importantes con particulares y créditos hipotecarios. Ese punto de partida sirve para leer lo que vino después. Operaciones inmobiliarias financiadas con mecanismos poco habituales para la función pública, préstamos de personas sin trayectoria conocida y un patrimonio que dejaba más dudas que certezas a medida que se iban conociendo nuevos datos. 

    Desde entonces, hay una serie de preguntas sin respuesta. ¿Cómo ocurrió el ascenso meteórico del funcionario más corriente del gobierno de Milei? ¿Cuál es la cadena de episodios que ocurrían mientras se convertía de vocero a principal candidato y ganador de las elecciones en CABA y de ahí a Jefe de Gabinete? Hay un lazo fino entre el recorrido político del vocero del ajuste con otras causas de corrupción mucho más densas, caras y profundas, que son la otra cara del ajuste. Recapitulemos.

    El primer episodio fue en Nueva York. La imagen publicada por Radio Jai lo mostraba junto a su esposa, Bettina Angeletti, integrando la comitiva oficial pese a no ocupar ningún cargo. La justificación —que iba a “deslomarse” y quería tener a su “compañera de vida” cerca— oscureció más de lo que aclaró. El regreso en primera clase, con pasajes superiores a los diez mil dólares emitidos a través de la agencia estatal Optar, se convirtió en el primer punto de una investigación judicial. Después se conocieron las propiedades: un departamento en Caballito financiado en un 87% por las propias vendedoras y una casa en un country adquirida mediante créditos gestionados por Adriana Mónica Nechevenko, su escribana con acceso frecuente a la Casa Rosada. Y después los vuelos. El viaje a Punta del Este en jet privado, con costos cubiertos por una productora vinculada a contenidos oficiales y facturas emitidas semanas después. La secuencia dejó una pregunta abierta que todavía atraviesa las causas: ¿Quién financió efectivamente todos esos movimientos?

    En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Los episodios empezaron a leerse como un patrón. Pero ese patrón tiene una particularidad. Que no termina de cerrarse. Cada semana suma un dato nuevo, una factura, una declaración, un detalle que vuelve a correr el límite. En el propio gobierno ya no hay una respuesta clara sobre dónde se corta la secuencia y eso genera algo más difícil de controlar. La sensación de que todavía falta lo peor.

    El 25 de marzo, en su última conferencia de prensa, el clima ya era otro. Las preguntas no giraban sobre el desorden del Estado sino sobre sus propios movimientos: los viajes, los gastos, los pasajes. Un periodista le pidió algo concreto. Un comprobante. Una factura. Adorni no respondió con datos. Interrumpió. Negó. Volvió sobre una discusión anterior y exigió una disculpa. 

    —Has mentido descaradamente sobre mí—dijo. Insistió. La escena se corrió. La pregunta quedó sin respuesta.

    Cuando el periodista volvió a preguntar cómo había pagado el viaje, la respuesta fue otra pregunta y una sentencia extraña: 

     —¿Por qué tengo que explicarte a vos una relación privada? Vos no sos juez.

    Durante meses Adorni había construido una posición desde la cual señalar a otros. En esa conferencia, por primera vez, quedó del lado del revés. La diferencia con la escena inicial es visible: entonces levantaba una radiografía y mostraba el descontrol. Ahora, frente a un pedido puntual, no mostró nada.

    El próximo 29 de abril, Adorni, tiene que presentarse en el Congreso para dar su informe de gestión como jefe de Gabinete. Va a tener que responder 4.800 preguntas que ya enviaron los diputados de diferentes bloques, no sólo sobre números o políticas, sino también sobre su supuesto enriquecimiento ilícito. En los últimos días se especuló si iría o no al recinto, hasta que Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados, confirmó su asistencia y en un encuentro en el Colegio de Abogados de la ciudad advirtió que «va a ser picante, compren pochoclos». La parada es difícil después de que el Presidente pidió paciencia a los argentinos por la caída de la actividad económica y de los ingresos. Milei intenta omitir el apellido del jefe de Gabinete al que ahora llama “Manuel”. La estrategia que planea el oficialismo es que el jefe de Gabinete haga una especie de réplica, pero no una defensa. Señalará que el kirchnerismo no tiene legitimidad para acusarlo. Que tiene a su líder política presa. 

    Una red mayor

    Pero hay otro expediente donde ese desorden no aparece como una suma de episodios sino como un esquema de funcionamiento planificado, coordinado y direccionado. 

    La causa que investiga el funcionamiento de la ANDIS reconstruye algo distinto. Desde la llegada de Milei al gobierno hasta octubre de 2025, dentro del organismo operó una asociación ilícita a través de maniobras ilegales que involucraron a funcionarios y empresarios vinculados a droguerías y proveedores de insumos de alto costo. Había roles definidos, tareas repartidas y un circuito que funcionaba de punta a punta. Según el fiscal de la causa, Franco Picardi, la corrupción afectaba en particular a “una población especialmente vulnerable, beneficiarios de pensiones no contributivas, personas sin cobertura médica y pacientes con enfermedades crónicas”, lo cual le otorga una gravedad distinta a la de otros casos. 

    El esquema tenía como objetivo direccionar compras y quedarse con una parte. En la primera etapa de la investigación -que se conoció en noviembre del año pasado- se descubrieron licitaciones armadas, sobreprecios, empresas que competían en apariencia pero que en realidad acordaban entre sí quién ganaba cada operación. El monto detectado en ese momento marcaba un desvío de fondos de medicamentos de 47 mil millones de pesos.

    Con el avance de la causa, el alcance de la investigación se amplió. Ya no se trataba sólo de medicamentos, sino también de insumos médicos. Prótesis para amputaciones, implantes cocleares, audífonos, sillas de ruedas motorizadas. Tecnología de alto costo destinada a personas sin otra cobertura. Ahí se concentraba el negocio. En el corazón mismo del ajuste. En su punto más débil. Nos encontramos a principios de agosto de 2025 cuando las empresas todavía pagaban retornos a los funcionarios de la ANDIS para ganar licitaciones cartelizadas. Aún después de que se conocieran los audios que destaparon el escándalo, largas filas de hasta 300 personas por día con renguera, ceguera o sordera se reunían en la puerta de la  agencia para acreditar que no habían usado la radiografía de un perrito para cobrar su pensión.

    Volvamos a la investigación. Este jueves 9 de abril, la fiscalía solicitó nuevas declaraciones indagatorias para profundizar sobre el esquema que, en esta segunda etapa de investigación muestra que también direccionaron fondos en insumos que suman a la cifra de los medicamentos otros 75 mil millones de pesos.

    Los mismos implementos que en aquella conferencia de prensa Adorni había reducido a una radiografía de un perro, para decir que en las gestiones anteriores, las pensiones se otorgaban fraudulentamente a discapacitados de mentira por una red de corrupción que nunca fue probada. En cambio, con Spagnuolo al frente de la ANDIS, la fiscalía no sólo no encontró a los discapacitados truchos sino que encontró direccionamiento de contrataciones públicas, empresas que competían en apariencia, pero en realidad acordaban precios y se repartían las adjudicaciones, retornos con funcionarios que recibían porcentajes; uso de información privilegiada, sobreprecios, desvío de fondos públicos y hasta posibles maniobras de lavado de dinero.

    El ajuste en discapacidad se explicó durante meses señalando el fraude desde abajo. Es decir, hacia los beneficiarios. Pero los tribunales comenzaron a mostrar otra cosa. En los audios de la causa aparecen retornos, porcentajes, nombres. En uno se menciona el ya famoso 3% asociado a Karina Milei. En otro de los mensajes un empresario advierte “hay que llegar a Karina Milei, ella es la que define todo”.

    Es en ese punto donde la figura de Adorni vuelve a aparecer, pero ya en otro lugar. No como un funcionario más bajo investigación sino como el punto donde todo se condensa. Porque en términos de volumen la causa de la ANDIS es mucho más grande. En comparación con los 122 mil millones de pesos cartelizados en ANDIS, las operaciones inmobiliarias por debajo del radar del fisco, los vuelos privados o los viajes de lujo en compañía podrían parecer episodios menores. Y sin embargo, la indignación no se concentra en Andis. Se concentra en Adorni.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    No es sólo por lo que hizo o por lo que la justicia intenta determinar si hizo. Es por lo que decía mientras tanto. Adorni fue el que señaló, el que explicó, el que se burló. El que levantó una radiografía de un perro para mostrar hasta qué punto el sistema estaba corrompido. El que convirtió el ajuste en una respuesta moral frente al abuso. Y en ese cruce algo se rompió.

    Con el paso de los meses el mapa de los casos se fue ampliando. La causa por los desvíos en la ANDIS, la investigación por el patrimonio de Adorni, los vuelos. Y alrededor, otros expedientes que empiezan a asomar. La causa por la estafa Libra que puso bajo la lupa la promoción de una criptomoneda publicada por el Presidente que terminó en pérdidas millonarias para inversores. Y la investigación sobre el Banco Nación, que tuvo que dar marcha atrás con una normativa que facilitaba créditos hipotecarios para funcionarios en condiciones que el resto no consigue, después de que se conocieran los casos. 

    Pero el foco vuelve a él. ¿Por qué?

    Tal vez por la torpeza. Por las propiedades que no terminan de cerrar, por la escribana entrando y saliendo de la Casa Rosada, por las explicaciones que se desarman solas. Tal vez porque no es un operador ni un cuadro político. O porque el cargo le queda grande. Tal vez por otra cosa. Porque es propio, porque está adentro, porque no es alguien que pasó por el gobierno, sino alguien del gobierno. No es Espert. Adorni es de los que no se discuten. De los que no se sueltan fácil. Porque es más fácil indignarse con alguien de carne y hueso que con una estructura invisible, difícil de explicar y más difícil de entender. 

    La grasa de la corrupción

    En el streaming Gelatina, Elisa “Lilita” Carrió, describió el caso Adorni como una “película de Almodóvar de la corrupción argentina”. Antes había dicho algo que funciona como punto de partida. “¿De dónde salió ese Adorni? Yo no sé quién es Adorni”. Es que Adorni no es hombre del sistema político, ni del mundo empresario. Al igual que los hermanos Milei es un outsider. Y en ese contexto, la pregunta cambia de sentido. ¿Cómo se explica el salto en su nivel de vida? “¿De Parque Patricios a viajar en un jet a Punta del Este?” se indignaba Carrió. 

    La escribana entra en ese cuadro. Está en otro estudio de streaming, el de Infobae. Es la primera entrevista después de su declaración en la justicia. Está relajada, se ríe y contesta sin apuro. La escena retiene la atención de miles de espectadores, algunos interesados por la causa, pero en su mayoría por este personaje que no se puede dejar de mirar y que en la película -según el lenguaje de Lilita- ocuparía un rol protagónico. 

    Le preguntan a Nechevenko cuántas operaciones había hecho con Adorni en los quince años anteriores. “Justo ninguna”, dice. Se ríe otra vez. Y remata “¿Nunca les pasó que tienen necesidades diferentes y se les da?”. El teléfono suena en medio de la entrevista. Lo mira, sonríe. “No es Adorni”, aclara. 

    Hay algo en esa forma de responder. No esquiva. Tampoco termina de explicar. Se mueve en el borde, como si supiera hasta dónde puede llegar sin decir del todo. En esa lógica, todo empieza a encajar. Los viajes, las casas, los préstamos y los cambios de escenario. Como si todo hubiera llegado demasiado rápido para Adorni. Como si el lugar nuevo se ocupara antes de entender cómo hacerlo. 

    En algún punto, Adorni debería haber sabido que iba a ser observado. Sin embargo, lo que aparece no es una estrategia cuidada. Son movimientos evidentes, nombres que no dicen nada, préstamos de personas sin trayectoria pública. Formas de moverse que dejan todo demasiado a la vista.

    Con el paso de los meses, mientras se acumulan las causas, algo empezó a cambiar. En la calle, en las conversaciones sueltas, en esa sensación que aparece antes de poder explicarse. Una incomodidad difícil de precisar, que se repite en conversaciones sueltas, en comentarios al pasar, en una sensación que no termina de organizarse del todo. Un rumor que dice que hay algo roto.

    Durante meses Adorni señaló, ordenó, marcó a quienes habían abusado del sistema y explicó por qué era necesario recortar. Lo hizo en cada conferencia, en cada ejemplo, en cada oportunidad. Esa fue su posición. Y es en ese mismo registro donde ahora el vocero del ajuste vuelve a aparecer, pero ya no como quien explica, sino como parte de lo que se empieza a mirar. Y así se resquebraja la moral del ajuste. 

    En su última entrevista a los medios públicos, Milei pidió paciencia. El lunes, desde Rosario, el ministro Caputo aseguró que los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en las últimas décadas y que se viene la “desinflación”, aunque este mes la inflación haya superado los tres puntos. La invitación, igual que al principio, es que el sacrificio de ahora valdrá la pena después. Pero las promesas pierden fuerza. Algo en el clima parece cambiar. Hay imágenes que, recuperadas a la luz de las cosas que ahora se saben, resignifican lo grotesco. La radiografía del perrito. La risa. La impostación de la moral. La Argentina de la avivada. 

    La entrada Roban, pero ajustan se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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